Grupo Fórmula, en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. León es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no
es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, Pero que a ti y a nosotros nos apasiona.
Soy Gina Avilés y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en este episodio donde vamos a platicar de lo increíble y también de lo sobrenatural. porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos vamos a iniciar una noche de miedo. Queremos tu participación a través de la multilínea 55
-5279 -2291 a la página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti y por esa razón. Te voy a compartir también nuestro contacto de WhatsApp. Anótalo. 55 -2193 -5926. 55 -2193 -5926. Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto. Compartir fotografías, videos,
memes, lo que tú quieras. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatral, Monterrey, Poza Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta
noche espeluznante. ¿Alguna vez te ha pasado que te preguntas si los fantasmas del pasado pueden cruzar el tiempo y aparecer hoy en nuestro presente? Historias de encuentros con espíritus de épocas pasadas que aún rondan entre nosotros, desafiando las barreras del tiempo, desde casas coloniales hasta caminos olvidados. Hoy vamos a descubrir cómo el eco del pasado sigue vivo en el mundo de los vivos. Imagina estar caminando por una vieja casa colonial, sintiendo el peso
de la historia en cada uno de sus lugares. De repente, te detienes frente a un espejo y ves una figura vestida con ropa de hace siglos. Aparece y desaparece ante tus ojos como si estuviera atrapada en un bucle temporal. ¿Qué estará sucediendo realmente? ¿Será posible que el tiempo no sea tan lineal como creemos? Hoy, cuando el pasado vuelve a habitar el mundo de los vivos, fantasmas de épocas pasadas. ¿Qué te parece el tema? Suena
bien, ¿no crees? ¿Alguna vez has tenido un encuentro con un ser que parecía provenir de otro tiempo? ¿Qué crees que significa? Cuando los fantasmas se hacen presentes y representan un pasado. Pero, ¿qué hacen entre nosotros? He ahí la pregunta del millón y te invitamos a que tú la respondas con tu punto de vista claro. Exacto, y queremos relatos. Buenas noches, ¿cómo te llamas? Soy Rosa. Rosa, bienvenida. Ya hemos hablado contigo en otras ocasiones y siempre nos cuentas relatos
muy buenos. Recuérdame, ¿dónde te encuentras? En el alzado de México, en Chicoloapa. Ah, ok, sí, perfecto. ¿Y hoy quién nos quieres platicar? Bueno, yo les comentaba a Nacho y a ti que tenía una ex con la llorona en este caso. Sí. Entonces, pues si puedo comenzar a narrarlo. Por supuesto, ya te estamos esperando. Bueno, aquí en la casa tengo tres hijos adolescentes. Y continuamente me dice, no, pues es que anoche no pude dormir
porque tuve insomnio. Y no podía dormir, o sea, no se levantan en la mañana porque tuvieron insomnio, o sea, era su pretexto. Y les decía yo, pues faltaba más, hijo, hija, pues levántate, haz algo de provecho, dobla tu ropa, ordena tus cosas, no sé. Entonces, este... Yo no sabía eso que dicen que pues en la madrugada, de hecho en la noche, pues uno no debe de hacer que hacer eso en la casa. Eso es lo que me dicen, ¿no? Yo para mí pues tratar de tener ordenada la casa, digo
pues es a cualquier hora. Ese era mi punto de vista. Pero pues mi suegra me comentaba de que no es correcto. Que no es apropiado porque a esas horas es la hora de que los espíritus, los entes, etc. Están pendientes de qué ven en la casa, quién está en la casa. Vamos a decir, son sus horas de sus apariciones, por decirlo así. Entonces decía ella que... En esas horas, pues ahora sí que los vivos debemos estar descansando y los muertos o los espíritus deberían estar
ahora sí que activos, ¿no? Sí. Entonces, yo recuerdo que una noche sí también yo tenía insomnio y pues me tomé la palabra de decir, pues voy a hacer algo de provecho. Y tenía ropa pendiente de doblar y pues subí. Tengo una casa de tres niveles, entonces en el tercer nivel tengo una ventana que da hacia unas canchas que son muy conocidas aquí en el municipio. Se llama el Deportivo Las Minas, que es un lugar muy oscuro, muy... ¿qué te digo? Pues en la noche me imagino yo
que es hasta siniestro, ¿no? Porque está completamente oscuro. Hay rejas, hay muchos árboles, están canchas de fútbol, etc. Y está solitario sobre todo. Entonces recuerdo yo que estaba yo haciendo mis cosas de doblar la ropa y todo, cuando escucho el lamento. Y es cierto lo que dicen de que no dice tradicionalmente que hay mis hijos, sino que es así como que un... Un lamento largo, extendido
y muy doloroso, ¿no? Sí, muy doloroso, pero sí se escucha, sí se da uno a entender que es una mujer la que está en ese momento lamentándose, ¿no? Sí, un grito doloroso. Pues lo escuché.
Así es, sí. Y pues lo escuché. Se escuchaba como que muy fuerte, muy... cerca de la casa y después se fue como que alejando pero yo como te digo, tengo esa ventana, se escuchaba del lado de las canchas precisamente acá tenemos una corriente de agua que se llama Río Manzano, está un poco alejado de lo que es la cancha, el deportivo este que te digo, pero finalmente tenemos una afluencia constante de agua las escuchaba yo y yo así como en las caricaturas me asomaba por
la ventana y cuando lo escuchaba me agachaba y lo escuchaba y bueno y trataba yo de ver que alcanzaba a ver pero en cuanto se escuchaba pues yo me agachaba porque pues si me daba miedo de ver algo entonces pues así transcurrió Yo creo que escuché como unas cuatro o cinco veces el lamento y se acabó, ¿no? Y yo dije, ¿no? Le platiqué al otro día a mis hijos, a mi esposo, pues no
me creían. No, no, no, que estás alucinando, te lo imaginaste, etc. Y pues abro mi sesión de Facebook y hay un grupo en el municipio que se llama Reportes Chicorruapan. Y alguien comenta, dice, ¿escucharon anoche a la Llorona? Y la gente comentando, ¿no? Ah, no, sí la escuché, estaba por el deportivo y no sé qué. Y yo, no, yo sí también la escuché, varias personas coincidíamos
en lo mismo, de que la escucharon. O sea, te digo, no es así como que la alucinen, ¿no?, de una sola persona, sino que varias gentes lo escucharon. Ahora sí que lo confirman. Entonces, aquí seguido en San Vicente, se ven también así tipo de apariciones. Hay un video que estuvo circulando mucho en Facebook, donde se ven unas cámaras de seguridad. Se ve una sombra blanca, como una silueta blanca. Que se acerca hacia un terreno, porque hay muchos terrenos. Rosita, tengo que interrumpirte por
la pausa, ya sabes, pero regreso contigo. No te vayas, por favor. El Miedofón, 55 -2193 -5926. todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda mujeres mientras llega el indicado disfruten del equivocado atentamente el equivocado sabiduría en las redes Porque no todo tiene explicación lógica, la mano peluda.
Continuamos, estamos platicando con Rosita en Chicoloapan, específicamente en San Vicente, y lo que nos está contando, si tú vives por la zona, también repórtate, porque vaya que suceden cosas, y no solamente tú, como comentaste. Cuando nada más una persona lo ve o escucha, dices, bueno, a lo mejor me lo pude imaginar, pero que en el grupo de Face también la hayan comentado. Bueno, vamos a seguir escuchándote, Rosita. Sí, te decía yo que hay un video de unas cámaras
de seguridad. Es un terreno que tienen invadido con, ¿cómo se llama? Con desechos de construcción. Ok. Y tú puedes decir qué interés tienen en ir a robar ahí, pero bueno, ahí tenían sus cámaras de seguridad y varios perros sueltos, los perros, ¿no? Acá no acostumbran tener los perros atados ni nada, por lo menos los que tienen en sus patios abajo, ¿no? La gente del pueblo, decimos nosotros,
¿no? Sí. Entonces, te digo, se ve cómo va descendiendo así de la nada una figura... blanca, una silueta blanca, que igual se ve como que es de una mujer, porque se nota que tiene falda larga y todo, pero no se le ven los pies, sino que nada más como que va levitando, se va ahora sí que transportando de una zona a otra, pero así como flotando, más bien flotando, y los perros inquietos tras de ella, ladrándole y ladrándole, y en un momento así como cuando presenten el peligro, como que
los van a atacar, este, se echaban hacia atrás, así con un chuchillito, ¿no? Y este, ese video circuló mucho y se hizo, pues, agarró cierta fama porque sí se ve claramente cómo este, cómo, cómo los perros tratan de, pues de, en un momento dado, de defenderse de esa figura, aunque no
les hiciera nada, este, de evadir. y todo y este y bueno cortan el video y fíjate que a nosotros también nos tocó llegar una ocasión este ya de madrugada a casa y este hay una zona que que era basurero lo rellenaron porque pues hicieron la construcción de las unidades familiares en donde era el basurero justo en medio estaba la esa misma figura me recuerda mucho la que a la que vimos en el internet este Se veía la figura de una mujer blanca, así transparente, bueno,
como semitransparente, nebulosa la figura. En medio, ¿no? Donde era el basurero. Y veníamos en auto y pasamos a un costado de lo que es el basurero, porque pues ahí estaba la, ahora sí que era la carretera, ¿no? Teníamos que forzosamente atravesar esa ruta. Y estaba ahí parada. sin moverse ni nada, ¿no? La vimos mi esposo y yo porque los niños ya iban dormidos. Y me dice, ¿viste lo mismo que yo? Le digo, sí, sí, la vi. Dice, vámonos. Mi esposo es así como que más
cobardón de este tipo de cosas. Y dice, vámonos de aquí. Sí, quién sabe qué sea. Y te digo, vimos otra vez esa misma silueta, ¿no? Esa misma... Te digo, acá hay muchos, ¿cómo se les llama? Pues muchas, no sé si llamarle leyendas, no sé, o mitos urbanos, ¿no? También había una persona que dicen que es Nahual, y lo conoce la gente, ahora sí que del pueblo lo conoce, ¿no? Una persona
que dicen que es Nahual. Y hay otra persona, una señora, que vive cerquita de nosotros, pero pues del lado del pueblo, y que la adjudican que es bruja. Y fíjate que con ella sí también, bueno, sí tiene como que su estereotipo, ¿no? De persona así misteriosa, como que no convive muy bien con las personas que ahora sí que las rodeamos, ¿no? Sí. Y me dice a mí, Y nosotros lo sabíamos, ¿no? Nos lo habían comentado, que tengamos cuidado con esa señora cuando llegamos
a vivir aquí, ¿no? Porque pues era bruja. Y a mi hija la traía un transporte que contratábamos para que la trajera de la... En ese tiempo era de la secundaria a la casa. Y dice que pasando frente a la casa de la señora... uno de los chicos, de los muchachos, hizo el comentario, ay, es que aquí vive la bruja, ¿no? Fulana de tal la bruja. Y los que sabían, pues asintieron, ¿no? Pues sí, aquí vive. Y mi hija sabía que nosotros
conocíamos a esa señora, ¿no? Llegando a la casa nos comentó, no, es que dicen que la señora fulana de tal es bruja, ¿no? Le digo, sí. Y le digo, ¿quién te dijo? Y nosotros, ¿quién te dijo? No, pues es que pasamos frente a su casa y es lo que... Y un chavo comentó esa situación, ¿no? De que ahí vive la bruja. Y le digo, sí, fíjate. O sea, coinciden pues de personas a los que somos ajenos y no tenemos ese tipo de conversaciones. Sí. Coinciden de que... De identificar, ¿no?
Ahora sí que esos personajes de aquí, este... en este caso de aquí del pueblo y de las unidades habitacionales. Entonces, te digo, sí hay muchos mitos aquí, hay muchas historias. Como yo estoy al pendiente con ustedes en sus programas, he escuchado de varias personas que comentan así de esos personajes y te digo, coinciden las historias, los mitos con... pues con las situaciones que de repente a uno le toca ver, ¿no? Entonces hay personas que dicen que no creen porque pues nunca
han visto nada. Hasta no ver, no creer. Exactamente. Sí, yo era una de esas personas, ¿no? Hasta no ver, no creer. Y me mantenía muy escéptica. Ahora sí que hasta que te toca es donde dices, ah, no, pues prefiero no ver y creer que te toca creer, ¿no? Porque pues sí está muy de miedo esas situaciones, ¿no? Y te sientes como que desprotegido, ¿no? De que no sabes qué hacer, qué vaya a pasar, ¿no? Mi esposo sí es muy creyente de las brujas y todo eso, entonces él sí tomaba
sus medidas, ¿no? Que poner tijeras, que poner el vaso de agua y todo eso, incluso en una de esas cuando Llegaba a escuchar que los perros bien inquietos y todo eso, haz de cuenta que se ponía en guardia en la ventana, así vigilando que no entrara nadie, que no hubiera algún evento así como que sospechoso. Pues situaciones, ¿no? Que les adjudican, por ejemplo, a las brujas y todo eso. Entonces, pues sí, esos son mis relatos
ahora cortitos, Gina, Nacho. Muy bien. No sé si la gente que escuche que es del municipio pueda aportar más, porque pues hay gente longeva, gente que les ha pasado más cosas. Entonces, pues que puedan aportar. Sí, buena invitación y contigo seguramente vamos a seguir platicando en otras ocasiones porque tienes mucho, mucho que contar y Rosita queremos que nos lo platiques todo. Muchas gracias por reportarte esta noche.
Sí, en otra ocasión les llamo para contarles experiencias no propiamente mías, pero sí de un tío que le pasaba tiro por viaje cada cosa, pero cosas así como que tremendas. Entonces él nos platicaba sus experiencias, pero como mi hijo, mi tío, perdón, era alcohólico, ya falleció, pues por lo mismo, ¿no? Caíamos todos en este, ahora sí que en el escepticismo, en no creer las ciertas cosas que él platicaba, pues por
lo mismo, ¿no? Que mi tío, pues desgraciadamente luego andaba borrachito por las calles y todo eso, entonces este... platicaba sus experiencias y pues uno no le creía pero ya después de que te tocan ahora sí que ciertas cosas de ver, de conocer ciertas cosas pues no tienes más remedio que decir pues sí tío, tenías razón entonces en otra ocasión les cuento ahora sí que una fábula de todo lo que le pasaba a mi tío que de verdad era es muy interesante, son de esos cuentos que
se cuentan en la fogata en la noche, en las reuniones y que te hacen, ahora sí que te hacen amena la reunión claro que sí nosotros te lo agradecemos muchísimo y vamos a seguir escuchando relatos juntos así es, relatos cortitos pero interesantes que estés muy bien Rosita Gracias igualmente a ustedes, Nacho y Gina, buenas noches a todos los que nos escuchan, buenas noches, y pues nuevamente la invitación a que aporten sus experiencias, por pequeñas que sean, para cada uno es así como
que impactante, ¿no? Claro que sí, Rosita, que estés muy bien. Gracias igualmente. A todos los amigos allá en Chicoloapan. Y sí, eso de no hacer quehaceres domésticos en la noche es muy importante. Dicen que atrae energías negativas o espíritus o que barrer de noche trae pobreza. Llamar a los espíritus sin querer, romper el silencio nocturno puede despertar algo que no quisieras. Así es que mejor ponte cómodo y sigamos escuchando relatos. Vamos a una pausa. Y regresamos al Miedofon
55 -2193 -59 -26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás
qué se siente estar en boca de todos. Quisiera volver a repetir tantas cosas de mi vida, unas para no haberlas cometido jamás, y otras para disfrutarlo una vez más. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Continuamos con relatos y experiencias que tienen que ver con lo sobrenatural. Por supuesto, queremos que tú sigas aquí presente. Y además, también tenemos un tema que ahorita lo vamos a tocar. Y ya nos están mandando también
a través del miedofón. Saludos y experiencias. Dice, saludos. Ok, ahorita te marcamos. Ena también ya nos está mandando. Un audio y dice, les tengo la historia de la niña del hospital de trauma en Magdalena de las Salinas y a la amiga de Chicoloapan le tengo la revelación de la aparición. Órale, qué bien. ¿Será la continuación de lo que nos contó Rosita? A ver, ¿de qué se trata? ¿Y quién nos va a mandar mensaje o le marcamos? A ver, ahorita te marcamos para que de esta manera sepamos.
Porque es hilado con lo que nos dijo Rosita. Y también nos están mandando audios. Entonces aquí vamos a escucharlos y ahorita te marcamos. Con muchísimo gusto. Quiero saludar por aquí a Isabel García que está con nosotros. A Lucita Arellano también está. Me Too. Blanquita Méndez. Ok. Llegaron los audios. A ver. Estamos viendo si entra la llamada. Vamos a aguantar. Para darle continuidad a lo de Rosita. Bueno, aquí la ligamos. Aquí está ya nuestro relato. Hola, buenas noches.
Buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? ¿Con quién creen? Con su amigo el Capi García. Saludos, mi querido Capitán. ¿Y qué tienes para nosotros esta noche? Pues quería completar esa parte de la chica que platicó hace un momento de Chico Blapan. Ajá. Esa historia de parte de que hay una aparición allá es porque era una hacienda. Sí. Sí. Entonces ella dice que habita. Es una hacienda. Era una ex hacienda. Ok. Era una capilla. Ajá. Y exactamente está cerca de lo que es el
río Manzano. Ah, sí mencionó. Entonces ahí han ocurrido muchísimos accidentes. Y yo lo puedo justificar. En la parte de que se caían los carros en el río. Entonces íbamos a hacer rescate. Sacábamos a los cadáveres. Entonces sí, era que les ayudaba a dar luz o algo así. Pero sí, sí existe esa parte. Ok. Esa parte sí es real. O sea, quería que la completáramos la versión. Así es. Y donde está, dice que ya lo están los tiraderos. Es una parte como de tres kilómetros más adelante.
Y todo eso era sembrado de puras fresas de chinos. Ajá. Eran las personas que sembraban fresa. Y ahí pasaba cada situación. Se desaparecía gente. Aparecía en el otro lado. Y si aparte, pues, una cosa sí es real. Claro. Entonces, pues... Estamos hablando de que sí, seguramente hay por ahí una energía acumulada, ¿no? Pues es que era mucha gente que se accidentaba y caía al río. O sea, caía y hay que... O sea, nos tocaba sacarlos. Tocaba rescatarlos. Cerca del pueblito, exactamente
como dice ella. Eso es. O sea, yo viví un tiempo en Chiculopan. Sí. Y pues igual y igual como cuando les comentábamos de Huehuetoca, mi carnal y yo. Ajá. Pues enfrente de nosotros teníamos a un brujo. Sí. Y que nos pasaba cada situación, que híjole, nos tocaba cada cosa. Igual lo mismo. Pero pues acá la aparición de una persona de compresión delgada, era como que una vestimenta blanca. Como cuando les comenté la aparición
del hospital de Magdalena de las Salinas. La niña que se nos apareció en el vidrio de blanco de los años por ahí 30 o 40. Y pues eso era algo impresionante porque pues nos estábamos jugando con las fotografías de noche a las 3 de la mañana y que se aparece la niña en el vidrio. Órale. Así más o menos. ¿Y cómo es? Es una niña como de unos 10 años. Dos colitas, pero sueltas, colitas pero sueltas de lado a lado. Y con las manos colgadas y con la cabecita de lado. O sea, prácticamente
sí daba miedo. Claro. Bastante miedo. Ok. Y pues... Oye, ¿y su piel era blanca? ¿Cómo era su piel? ¿O cómo se veía? Era grisácea. Su piel, su cuerpo era grisácea. Sí, sí. Pero su vestimenta era bata transparente como para dormir. Pero no hacía nada. Al contrario, de verdad esa niña era, puede ser que si era amable con mis compañeras cuando estaban en ese piso, porque le llegaban y le jalaban la filipina a mis compañeras. Y mis compañeras que estaban ahí, las que estaban fijas en el
turno, ponían dulces. Y la niña pues se iba. Y en las madrugadas, como a las cuatro de la mañana, escuchaba cómo botaba una pelota. Pero no era nada, nada agresiva. Era una niña muy amable. Su nombre, nunca la supimos. Oye, pero ¿supiste si ahí falleció alguien? Esa niña era como de los años treinta. Fácil. Es que ahí ha fallecido mucha gente, pues es traumatología de Magdalena. las salinas. Eso pues ha fallecido
mucha gente. Pero cuando se nos hizo presente en la imagen, pues todo el mundo preguntaba ¿Qué dice esa niña? ¿Qué hace ahí? ¿Qué onda? Porque está impregnada sin energía ahí. Pero pues no la teníamos. Realmente no la teníamos ningún miedo. Sí, era ser amable. Obviamente era un alma joven, un alma Pues a lo mejor necesitaba un poquito de atención, que la escucharan o que
le dieran la luz. Obviamente no podemos poner una vela, pero si le dejábamos dulces, dejábamos agua o algún juguete, que amanecía, era un pasillo como de unos 200 metros, y si nos dejábamos el juguete en donde se lo ofrecíamos, amanecía 50 metros adelante. Y eso porque a mí me tocaba supervisar y cuidar ese lugar. Y pues a mí no me sorprendía, pero el personal en ese momento
a cargo sí se espantaba. Es igual como cuando le platicábamos mi hermano y yo que en el antiguo domicilio donde nos encontrábamos, en Iztapalapa, Encontramos a un niño viviendo abajo de la mesa. Era un espíritu de un niño y ese sí sabemos cómo se llama. Se llama Eric. Eric, ok. Eric. Él tendrá como unos 10 años. Y en las noches agarraba las canicas, porque yo tenía canicas, y se escuchaba como botaba las canicas. Y yo decía, ya Eric,
ya estuvo, vamos a jugar. O sea, que sí había manifestación, o sea, sí tenía fuerza, energía como para hacer eso, ¿no? Sí. mesa, porque la mesa era una una mesa de cedro muy bonita que era de mi abuela, que era de mi mamá de mi abuela y pues le gustaba jugar, le gustaba sacar las pelotas aventar las canicas todo juguete que encontraras era para él y hasta la actualidad sigue estando ahí pero si lo espantaban todo Ahora sí que la... Había entes ahí bastante...
Negros. Sí. Porque estamos hablando... Estamos hablando de Iztapalapa. Eran los tiraderos de Iztapalapa. De la basura de Iztapalapa. En donde eso... Sí, decía yo... O hay hallazgos... De que ahí fueron a dejar a los estudiantes. Que fueron asesinados. Y los estudiantes de... Pues ahora sí que la última masacre. Ajá. Ok. te digo, del hospital de Magdalena, como por ahí de los años 40 para acá. Ajá. Y de los, y de los de Chicolopan, es que estamos hablando de la, cuando
eran haciendas. Sí, hace ya muchos años, ¿no? Hay una capilla ahí. En 1900 todavía, yo creo, ¿no? Por ahí. Ajá, y toda esta capilla levantada. Ajá. Y está funcionando. Pero ¿y funciona con el capilla o no? Sí, está como capilla, parece iglesia. Está enorme, está muy alta. Y pues ya todo lo demás de las canchas de fútbol que comentaba la señorita, siguen estando. El polideportivo donde ella vive, todo eso... Como 6 años de edad. Yo tengo 41. Imagínense. Wow. Todo eso, conozco
toda la historia de ahí. Qué bien. Toda. Oye, por ahí también dicen que... Están los baños de... Por ahí dicen que están los baños de... Cuauhtémoc. Ah, esos son los... Los temazcales. Temazcales, ok. Son los demascales. Ajá. Y todos siguen estando, ¿eh? Esos todos siguen estando. ¿Ah, sí? Sí, pero ya antes eran muchos. Ahora ya estamos hablando de muchos, eran como 50, ahora ya más hay 10, 15. Ok. ¿Y se pueden visitar esos o no? ¿O está cerrado? Sí, sí, sí, sí. No,
sí, sí, sí, sí, funcionales. Ah, ok. Y más adelante hay otro pueblito, pocos kilómetros. Estamos hablando como de dos kilómetros. Entonces hay una entrada que se llama Coatlinchan. Ajá. Ahí es el cerro de Coatlinchan. ¿Qué pasa ahí? Que ahí hacían los ritos las brujas. Órale. Y te puedes encontrar en el cerro zapatos de niños. Así. Así que vulgarmente, paso a paso, ahí hacían los ritos las brujas. Fue de donde sacaron... La... El monolito... El monolito de Tlaloc...
Órale... Hace ya... Añísimo... Y ese es el monolito que se encuentra... Frente a lo que es... Lo que es antropología de historia... Ajá... Ese es el original... Órale... Qué bien... Sí... Sí... Eso es... O sea... Todo eso tiene historia... Cómo te das una idea... Ajá... Pero si ya te dedicas a estudiarlo... Pues obviamente... Estoy en papas de todo el tema. Seguro. A mí me gusta mucho la historia. Pues debería hacerlo. Un exmilitario. Debería. Ajá, claro. Ahora es que bajita la mano.
Ya les conté como cuatro historias en una. De espíritus antiguos. Eso es. Muy bien. Ustedes saben que yo siempre tengo algo bueno para contarles. He viajado mucho, lo saben, y pues ignorante no soy, la verdad, me encanta todo esto. Perfecto, amigo, pues entonces vamos a continuar y esperemos que más adelante sigas tú con este tipo de relatos, mi querido capitán. Claro que sí, me mandan un saludo a esa chica de Chicolapan para que vea que ya se la completó. La historia que ya contó,
que si es verdad. Eso es muy padre. Muy bien. Que se vayan complementando. Sí, de eso se trata este programa, mi querido amigo. Un saludo para Rosa. Rosita, le decimos los amigos peludomaníacos. Un saludo del capitán. Así es, de parte del capitán. Ya está. Mejor dicho, imposible. Perfecto, amigo. No sé si quieras agregar algo. Pues solamente un saludo y un abrazo para ustedes dos. Gina. Gina, perdón. Nacho. Excelente programa. Yo nada más estaba esperando que llegara el día de hoy.
Órale, muy bien. Muy bien, brother, pues ya se hizo, ¿no? Que tengas bonita noche. Igual, voy a seguir escuchando. Sale, muy bien. Aquí estamos pendientes. Hasta luego. Buenas noches. Buenas noches. Oye, y hablando del tema de hoy, los fantasmas que no quieren dejar el pasado. Cada cultura tiene sus propias leyendas, creencias sobre lo que ocurre después de la muerte, ¿no? Pero muchas coinciden en la idea de que las almas que no encuentran descanso permanecen aquí, entre
los vivos. Hay muchos relatos donde los fantasmas no siempre pertenecen a las últimas décadas o siglos. Muchos de estos seres que rondan este mundo parecen ser ecos, pero de épocas pasadas, momentos congelados en el tiempo que se rehúsan.
a desvanecerse por completo en las casas más antiguas en los caminos solitarios de pueblos olvidados o incluso en lugares urbanos donde el desarrollo ha arrasado con la historia se han reportado apariciones de figuras que no pertenecen a la modernidad a la hora que nos cuentan un relato pero también describen la ropa que no pertenece a esta época bueno entonces Sí es posible, en ocasiones son personas vestidas con atuendos de épocas muy antiguas, otras veces parecen ser
figuras que emergen de la nada con gestos, actitudes que nos tardaran un tiempo que no podemos comprender completamente. Entonces, ¿tú has tenido alguna experiencia al respecto? Ahorita vamos a platicar de este fenómeno de la fuga temporal. Exactamente. Bueno, pues vamos a seguir nuestro programa. Saludamos a Alma Ramos. Buenas noches, Gina y Nacho. Aquí estamos presentes. Un fuerte abrazo para todos los peludos. Cómo no, con mucho gusto. Y aquí vamos. Vámonos ya con Julissa. ¿Cómo estás?
Bien, bien. Gracias. ¿Cómo están? Muy bien. También te damos aquí la bienvenida. Julissa, ¿desde dónde nos escuchas? La Ciudad de México, aquí desde Portacuba. ¿Nos quieres platicar algo? que mi papá se encontraba enfermo, pero ese día estaba yo sola cuidándolo a él y yo hablaba por teléfono y oí que mi papá hablaba con alguien. Entonces me levanté yo y fui a su cuarto, pero no pude entrar y mi papá peló unos ojos así como diciendo, no entres. ¿Por qué? Y no pude entrar.
Ese día mi papá murió. Porque yo oí que le dijeron, le dijo mi papá, no, yo todavía no me quiero ir. Y oí yo otra voz más ronca, pero no distinguí qué dijo. Entonces yo no pude entrar a la habitación. Y ese mismo día, en la noche, murió mi papá. Eso fue en la mañana. Y después de seis meses... Una vez contesté el teléfono y mi papá, era la voz de mi papá que me dijo estoy bien y colgó. Y era una voz muy particular porque mi papá murió como, bueno, tenía cáncer de la garganta. Entonces
su voz era muy ronca. Entonces sí la distinguí perfectamente cuando él me comentó estoy bien y me colgó, ¿no? ¿Lo reconociste? Sí. Vaya. ¿Y te dio un mensaje de tranquilidad? Pues sí. De hecho, una ex cuñada me decía, bueno, que se dedicaba, pues hacía sus como brujerías, me decía, tu papá quiere comunicarse contigo. Y yo le dije, vamos a hacer una sesión para comunicarnos con él. Y le digo, no, yo no. Porque me daba como miedito, ¿no? Entonces, nunca quise yo contactar
así, ¿no? Entonces, después de seis meses, mi papá me llama por teléfono, ¿no? Y me dice, estoy bien y ya. Fue todo lo que hablé con él, ¿no? Oye, Julissa, ¿y esta llamada te tranquilizó o al contrario, te dio miedo o te intranquilizó? Pues no. Me tranquilizó, aunque como que tardé en reaccionar, ¿no? De que era realmente mi papel hasta que colgué y como que asimilé todo, ¿no? Ah, ok. En lo que te caía el 20, ¿no, amiga?
Sí, en lo que me caía el 20. Sí. ¿No? Pues bueno, yo espero que justo como lo acaban de mencionar tanto tú como Gina... Pues eso te haya dado una idea de que sí, efectivamente, ya no están con nosotros, pero algo quiso transmitir, ¿no? Tal vez para tener paz, como un relato que leí hace ratito, un mensaje que nos mandaron de que un jovencito que murió le llamó a su mamá para decirle, oye, yo estoy bien, ya, tranquila. Sí. ¿Verdad?
Sí, tal vez, ¿no? Vaya pues no definitivamente una llamada extraña y de tu papi y entonces nosotros aquí Julissa te agradecemos muchísimo que te hayas reportado y nos hayas platicado esta experiencia. Bueno pues muchas gracias que me hayan dejado contar la experiencia y saludos a todos. Igualmente muchísimas gracias. Imagínate Gina poder despedirte
a través de una llamada. Impresionante. Fíjate que, bueno, si nosotros comparamos, por ejemplo, los casos en donde la gente ve a un familiar fallecido o alguien dice que lo vio, ¿qué sería mejor? ¿Poder hablar con él o verlo? Exacto. Vamos a una pausa. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana, donde solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana y también
esperamos también... Pronto tengan las dos horas de la emisión y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peluda. Te saluda Jaime Núñez. Los espero en Juntos, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Mira siempre el lado más brillante de la vida. Y si no existe, entonces frota el
oscuro hasta que brille. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Hola, ¿qué tal? Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas noches. Rogelio Macías. Rogelio, bienvenido. ¿Desde dónde nos escuchas? De Long Beach, California. Perfecto. Saludo a todos los amigos mexicanos y latinos que viven por allá. ¿Y qué nos quieres relatar? Yo fui maestro, me acabo de jubilar. Fui maestro de high school. Escribí un libro que resume muchas cosas que he vivido en mi vida.
Se llama Un inmigrante como tú. Son como 28 capítulos. De esos escribí uno sobre... Hechos que las personas me contaron o de alguna manera yo participé. Yo fui sacerdote católico y trabajé en Ciudad Juárez, Chihuahua. Soy de Michoacán. Entonces, un capítulo tengo dedicado a esos casos más o menos que ustedes nos narran. Entonces, para tratar de sintetizarlo, voy a leer esto. Son cuatro casos. Les voy a leer uno. Llevamos cuatro
minutos. Yo trabajaba allá en las orillas de Ciudad Juárez con sus calles terregosas y sin pavimento en la iglesia de San Vicente. Una de las personas activas en la parroquia era la señora Priscila, le cambio el nombre, quien se preocupaba por la gente enferma y sola. Buscaba la forma de ayudar al necesitado. siendo ella también muy pobre. Sus ojos negros y grandes eran compasivos, pero un tanto tristes. Su rostro era hermoso, moreno y fino. Su cuerpo, aún en sus 45 años,
era escultural. Las malas lenguas decían que en su juventud había trabajado de bailarina en los cabarets de la calle Mariscal, pegada al puente que conecta con el Paso Texas. Una tarde apacible y polvorosa me contó un secreto que llevaba en su corazón. Decía ella, vivíamos allá en Zacatecas. Yo tenía unos nueve años. Mi padre era un tanto raro. En el pueblo se rumoraba que tenía pacto con el diablo. Nosotros trabajábamos desde la manacera hasta la puesta del sol y apenas
nos alcanzaba para comer. y rara vez comíamos carne de res. Nuestra casa estaba en las orillas del pueblo y consistía en dos cuartitos y una cocina y un terreno donde sembrábamos maíz para nuestro propio consumo. No había agua corriente, ni pavimento, ni luz eléctrica. Eso sí, mi padre ejercía una atracción sobre las mujeres. Tenía fama de ser un Don Juan Tenorio. Ok. Yo no le conocía a muchos amigos, hablaba poco, era introvertido.
Era pues un hombre solitario y con frecuencia se perdía en el campo un tanto árido y lleno de nopales. A veces me invitaba a acompañarlo en sus escapadas, pero yo lo rehuía e inventaba pretextos para no ir con él. Pues la gente contaba que allá en la... se encontraba y platicaba con
el mismo diablo. Recuerdo que alguna vez que tuve que ir con él al campo, cuando ya estábamos a distancia del pueblo, empezaba a silbar de una forma muy singular y poco a poco de todas partes salían docenas de serpientes de todo tamaño y color que se iban acercando. Él les hablaba con familiaridad, les llevaba comida, yo sudaba. Y temblaba de miedo, pues las culebras nos cercaban y yo no podía escapar sin exponerme a ser mordida
por alguna de ellas. No te asustes muchacha, me decía, estos animalitos son mis amigos, no hacen ningún mal. Conversaba con ellas con cariño y familiaridad y hasta después que algún rato, que a mí me parecía eterno, volvíamos al pueblo. Así pasaba el tiempo, su presencia me esperaba.
un sentimiento de horror se me crispaba el pelo y las pesadillas me asediaban me bañaban de sudor cuando yo podía escondidas traía agua bendita y le arrojaba algunas botas por la espalda y él reaccionaba con enojo muchacha ya te he dicho que no me avientes de tu agua que me quema y me hace daño en el fondo me daba gusto de lo que yo me atrevía a hacer era una especie de desafío de venganza Yo tenía 10 años. Mi padre se puso grave repentinamente y a entrada de la
noche. En la casa hubo un gran revuelo y conmoción que ni alcanzamos a llamar al sacerdote para que le diera los santos óleos. A poco rato sus ojos se pusieron vidriosos y la respiración se paró. Tengo un vivo recuerdo. Los caballos relinchaban lastimosamente. Al día siguiente la gente se preguntaba qué había pasado. Preparó mucha comida hasta que casi toda se quedó y se echó a perder. Las sillas estuvieron vacías, pues unas cuantas personas nos acompañaron. Sentimos que la gente
tenía miedo al muerto. El pueblo nos castigaba sin tener nosotros la culpa. Al día siguiente lo llevamos al templo para los ritos funerarios de difunto. Ahí fue más gente que al velorio.
De ahí lo llevamos al composanto. cargaban el cuerpo decían como que cargaban piedras de lo pesado que se sentía cuando ya casi estaban para bajar la caja mortoria al fondo del pozo algunos notaron a través del vidrio que ya iban a tapar que la cara estaba un tanto volteada se abrió la caja y para asombro y espanto de todos los presentes una enorme culebra de brillantes colores estaba enroscada cerca de la cabeza del muerto ¿Cómo había entrado? ¿Cómo se había enterado
de su muerte? Se cerró la caja precipitadamente y fue bajada cuanto antes al pozo. A toda prisa se cubrió con tierra y la gente se dispersó en desbandada. Un silencio helado de temor y muerte recorrió el cementerio. Con mi rebozo me cubrí la cara y atajé la vergüenza que me zarandeaba y me humillaba. A ver, entonces, esto que nos estás platicando, ¿es una vivencia que tú escribiste
en este libro que nos comentas? Lo escribí porque una persona de Zacatecas que ayudaba ahí en la iglesia, ella me lo contó y me preguntó qué explicación podría tener, ¿no? Entonces, yo recordando, lo escribí, escribí varios, bueno, en un capítulo escribí como cuatro. Cuatro hechos que me tocó vivir. Esta persona te lo comentó para que tú le dieras una opinión de lo que pensabas tú que
había sucedido. ¿Qué explicación le diste? Yo leí que realmente muchas cosas no tienen una explicación porque él tenía mucha relación con el más allá, digamos que supuestamente era con
el diablo y murió así repentinamente. y la gente ya sabía o decía que tenía pacto con el diablo, entonces cuando lo llevaron a enterrar y ya lo iban a bajar al pozo, digamos al fondo del pozo, fue cuando se dieron cuenta que su cabeza estaba un tanto cambiada, entonces dijeron pues vamos a acomodarlo, abren la caja y el vidrio, entonces para somos de ellos estaba ahí una culebra grande, me decía la señora cómo se había enterado de que había muerto y cómo había entrado a la caja.
Entonces, como que ese era un interrogante que ella traía y también me estaba planteando y realmente yo no tenía tampoco una explicación. Pero es que ahí está el antecedente que tú comentas,
¿no? Que se cuenta que él hizo un pacto. Bueno, supuestamente tuvo un pacto y iba con frecuencia, pues, digamos, con unas semanas iba al campo y salían las culebras y él les hablaba y entonces como que lo conocían entonces la gente por eso decía tiene pacto con el diablo como las culebras salen cuando él va y por eso se quedó aquel interrogante realmente que había pasado con él que si realmente había tenido este pacto con el diablo o no pero fue la hija de él fue la que me estuvo contando
el relato Vaya, pues es muy impresionante porque esto te orilló también a incluirlo en este libro y nos parece fabuloso que tú te hayas comunicado porque de esta manera nos das también el panorama de lo que se vive. Tu libro se llama De los inmigrantes, ¿verdad? Sí, hay hechos históricos, ¿verdad? Hay historias como la guerra de Estados Unidos contra México. Hay muchos hechos históricos que
yo trato de llevar para que la gente... Común, digamos, que no haya incluso ido a la universidad, pero en un vocabulario sencillo puede entender. Lo trato de exponer todo de una forma sencilla. Y también cuento vivencias que me tocó vivir, valga la redundancia, en otros países. Yo he visitado como 27 países, pero he vivido, por ejemplo, en Bélgica estuve estudiando. Ahí estuve más de dos años. Estuve en Nicaragua, visité Israel como dos veces, una vez estuve un mes.
Entonces, de todo eso, pues hago análisis de la situación y lo pongo en el libro. Claro, y además teniendo en cuenta que tú tienes la base científica en cuestión de tu vocación, ¿no? De ser maestro. Sí, exactamente, sí. Rogelio, pues seguramente vamos a platicar en próximas emisiones. Mientras tanto, te agradecemos muchísimo que hayas estado aquí con nosotros. Muchas gracias a ustedes, ¿ok? Excelente noche. Igualmente a ustedes y a todos sus oyentes. Gracias. 55, 21,
93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS .com RSS .com Hacer podcast de manera fácil. Qué ironía de la tecnología. Mientras más nos acerca a las personas lejanas, más nos aleja
de las personas cercanas. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. El fenómeno conocido como fuga temporal o resurgimiento de la memoria histórica sugiere que en ciertos lugares cargados de energía emocional, el tiempo puede comportarse de una manera inusual. Aquellos que han sido testigos de apariciones han descrito aquí momentos en los que el presente parece... como que se desvanece
y el pasado se materializa ante sus ojos. Los historiadores sugieren que en ciertas ubicaciones, como antiguas batallas, casas históricas, edificios donde ocurrieron tragedias, este eco de los sucesos pasados se graba en el entorno, se crea una psicohuella y entonces se repite una y otra vez. Se dice que una repetición involuntaria. Así es, así es como queda ese fantasma que algunos lo reconocen como una psicohuella. Gina y Nachito, querido Miedo Team, amigos radioescuchas, peludomaníacos
todos, muy buenas noches. Les saluda Laura Mendoza Núñez desde la ciudad de Querétaro. Hoy, en esta noche de lluvia aquí en nuestra ciudad, quiero platicarles con respecto al tema que hoy sugieren. Los fantasmas de otro tiempo. Esta historia sobre una vivencia que una conocida mía, no puedo decir que amiga, pero ella es mamá de excompañeros de escuela de mis hijos. Su nombre es Alejandra y siempre ha vivido en el centro histórico de
la ciudad de Querétaro. Su casa es una casona colonial bastante grande, muy cerca de Plaza de Armas. Se encuentra sobre la calle de Paster, casi esquina con Independencia. Esa casa era la casa de sus padres, de sus abuelos y allí durante mucho tiempo tuvieron una tienda muy grande de abarrotes que fue muy famosa. Posteriormente, ella ahora con su familia, sus hijos que ya son adultos, pues viven allí. Fue la casa familiar
y sigue siendo la casa familiar de ellos. Ella me platica que hace que serán unos 35 años le hicieron unas remodelaciones y unos arreglos a aquella casa. Obviamente es una casa de techos de vigas, es una casa de muros muy gruesos. En fin, es esas casas coloniales muy típicas de las ciudades en México, que tiene habitaciones
muy grandes, de techos muy altos. En fin, cuando estaban haciendo el arquitecto y el equipo de trabajo de albañiles y otros trabajadores los arreglos de la casa, me platicó Alejandra que una vez le dijo el arquitecto, oye Ale, te voy a pedir por favor, que no vengan tus sobrinos, porque fíjate que es muy peligroso que anden ahí brincando en la arena y agarrando la grava, las piedras, porque si se nos cae alguna viga o hay algún accidente vamos a tener problemas.
Y Alejandra le dijo, ¿mis sobrinos? Ay, oye, pues es que mis sobrinos pues no vienen a nada para acá. Sí, yo creo que son tus sobrinos porque en la tarde hay bastantes chiquillos aquí jugando. Los hemos visto y ya por más que les hablamos se van corriendo y ya no los volvemos a ver, pero sí los hemos visto aquí en ocasiones jugando con la grava, jugando con la arena, entran y salen, gritan, corren. Y bueno, pues se nos hace extraño que vengan tan elegantes y se ensucien.
Y le dijo ella, elegantes, sí, vienen vestidos de blanco, pero como si fueran a hacer la primera comunión. viene tu sobrina con un vestido como muy bonito, como antiguo, y tus sobrinos igual, vienen de blanco todos. Y entonces ella dijo, no, pues no, no es posible, porque mis sobrinos ni siquiera viven aquí. Entonces le dijo, cuando vuelvas a verlos, por favor, avísame. Bueno, el arquitecto otra tarde le dijo lo mismo, le
dijo, aquí andan tus sobrinos, Ale. Ahora sí, llámales la atención, por favor, porque cada vez que salen los trabajadores o que salgo yo a regañarlos, a llamarles la atención, pues no sé a dónde se van, si se salen corriendo de la casa, a dónde se suben, dónde se esconden. Bueno, pues Alejandra me platica que esa tarde buscaron a los supuestos chiquillos por toda la casa. Jamás los encontraron. Obviamente, esos niños
no estaban vivos. Pues fue un misterio. No sé si posteriormente, ya que Alejandra y sus hijos vivieron allí, volvieron a tener experiencias con estas apariciones, o únicamente fue durante el tiempo en el que los trabajadores de la construcción estuvieron laborando allí. Gina y Nachito, agradezco a todos su atención. Equipo Miedo Team. Lucita, Carlitos, Lady Buo, Anselmo, Rebeca, Mapi, Juanito, a todos, todos, Dani Tokski, a todos les mando un gran saludo y les deseo una excelente noche.
Se despide de ustedes, Laura Mendoza Núñez, desde la ciudad de Crétaro. Excelente, mi amiga, muchísimas gracias, como siempre. Muy ad hoc con tus comentarios y por supuesto esta historia de esa ciudad, imagínate, tan legendaria, Querétaro. ¿Cuántas cosas no han pasado ahí que han dejado huella en lo que somos actualmente? Exactamente, te lo agradecemos muchísimo y tantas experiencias que vamos conociendo y los vamos a identificar a cada uno de ustedes.
Oye, hablando de esto que les decía de la fuga temporal. o que también se le conoce como resurgimiento de la memoria histórica, hay una vieja ciudad francesa donde un hombre relató cómo mientras paseaba por las ruinas de un antiguo castillo medieval, vio cómo el paisaje cambiaba momentáneamente. Las ruinas desaparecían y se reemplazaban por una fortaleza imponente. Figuras de soldados vestidos con armaduras de la Edad Media vio que
estaban ahí cruzando el camino. Pero ellos como que no se percataban que él podía observarlos. Este fenómeno duró solo apenas unos segundos, pero dejó una marca, imagínate, indeleble en la mente de este hombre. Y a veces los fantasmas no son solo imágenes estáticas, sino proyecciones momentáneas de un tiempo que se niega a desaparecer. Esto te lo estoy comentando de esta ciudad francesa. Pero lo mismo ocurre en Francia que aquí en México.
Se me quedó muy grabado un relato de hace tiempo donde nos decían que aquí, en el centro de la Ciudad de México, de repente todo cambiaba y veía vehículos de aquella época, empezando el siglo XX y todo diferente. También, apenas unos minutos y luego volvió todo a la normalidad. Pero esto se debe a lo que te estoy comentando, este resurgimiento de la memoria histórica. Hola niña, Gina y Nachito, ¿cómo están? Acá ya por fin después de un año viene mi reporte otra vez.
Les voy a contar una historia que me pasó y me ha dejado pensativa. Un día resulta y resalta que fuimos de... ¿Cómo era su nombre, mamá? Del pueblo que fuimos al museo. Oaxaca, a Cámbaro. Fuimos a Cámbaro, al museo, y de regreso íbamos para Tacámbaro y nos paramos en una tiendita, una gasolina de oxo. Y pues fuimos al baño, este, y ya entré. Claro. Y mi mamá entró al baño y me dijo, este, vamos a hacer del baño. Y luego compramos algo para que ellos no piensen que
nada más fuimos para entrar al baño. Y vi que ella se metía un cubículo al lado mío. Y... Pues ya no dije nada más. Terminé y vi a mi mamá afuera y le dije... ¿Cómo que ya saliste tan rápido? ¿Y por qué entraste al baño si dijiste que no ibas a entrar? Y mi mamá luego me dijo que no había entrado al baño y nada más me estaba esperando afuera. Y pues yo me puse pálida. Te espantaste.
A mi mamá, si no era broma lo que me había dicho y me dijo que no, le volvía a repetir lo mismo y tampoco me decía que no. Y yo hace unos días, antes de ese suceso, recién habíamos llegado, creo que llevábamos como tres semanas, ¿no? Tres semanas. Y volvió para hacer lo mismo, pues yo
estaba en el cuarto jugando. Y pues teníamos unas bolsas de chetos ahí todos arrumbados Pues yo yendo por los chetos y aprovechando por la coquita que había en el refri Que era de mi mamá Fui por los chetos pero pasé de volada Pero mire, antes de llegar al comedor donde estaban los chetos Miré la cocina y mi mamá estaba ahí cocinando o recalentando algo No vi qué era realmente Y luego fui a la mesa, agarré los chetos y ya no
vi a mi mamá en la cocina. Y luego la vi en el cuarto y le dije a mi mamá, mamá, este, ¿no que estabas allá en la cocina preparando algo? Le dijo mi mamá, no, no he ido a la cocina, de hecho he estado aquí en mi cuarto. Y pues no le creía y hasta que mi mamá me explicó todo lo que hizo. Y pues luego ya me quedé otra vez paralizada. Y lo mismo le pasó a mi mamá una vez, que yo voy en taekwondo y ya se nos hacía un poco tarde. Y mi papá y mi mamá me pasan a dejar a la entrada.
Ok, ahí le vamos a parar tantito a Kendra. Vamos a la pausa. El Miedo Phone, 55 -2193 -5926. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Los seres más peligrosos son los vivos. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Continuamos con Kendra. Dice, me tardé un año en volver a mandar un relato y es que platica súper bien, Kendra. Vamos a seguir escuchando. Y ya me dejó la entrada para
mi clase de taekwondo. Ella se va, no sé si fue a hacer unos pendientes o se fue todo derecho, que se encontró a la perlita, pero ella se las va a contar. Con todo y detalles, ¿no, no, no? Un show tremendo. Bueno, hasta aquí mi reporte de hoy. Hasta el próximo año les voy a volver a decir otra anécdota. Ok. Este, pues, hola, chicos, buenas noches, ¿cómo están? Hola. Bien, Ena. Pues, complementando lo que Kendra estaba
platicando ahorita. de que ella jura que me vio en dos ocasiones diferentes, en dos puntos distintos. Hay un complemento a eso. Yo quiero pensar que es un complemento, o eso es lo mismo que hemos platicado, Kendra, mi esposo y yo. Unos días después de lo último que ella jura y perjura que me vio en la cocina, ocurrió algo bastante... O no similar, no sé cómo explicarlo de manera
precisa y concisa. Mi hija efectivamente está en la escuela de Taekwondo y uno de estos días que la pasé a dejar, ya esto tiene dos semanas, exactamente dos semanas, con hoy hacen dos semanas, yo tenía que bajar a dejar un dinero de la renta de un local. Entonces le dije a mi hija, hija te paso a dejar a la escuela, bajo a pagar y subo para estar contigo en tu entrenamiento.
Y me dijo, sí mamá, para esto pues tenemos dos vehículos y es importante detallar estos dos vehículos y les voy a explicar por qué, porque estos dos vehículos están relacionados. Normalmente traigo una camioneta color blanca. que días antes me habían infraccionado por haberme estacionado y haber ocupado 30 centímetros más de una zona roja, donde se supone no se estaciona nadie.
Entonces, la parte delantera de la camioneta, me di cuenta que me metí como 30 centímetros a la línea roja y por eso me quitaron las placas. Y pues ya fui a pagar mi multa y todo, me entregaron las placas, pero me perdieron los tornillos, los muy canijos de tránsito. Entonces no pude ponerle la placa a la camioneta y pues la traigo sin la placa puesta, pero al frente para que se vea que sí tengo mi placa. Entonces, como es de ocho cilindros, normalmente la tengo estacionada.
en el trabajo de mi esposo, y traigo el carro más chico, que es un carro azul, cuatro puertas, pequeño. Paso a dejar a mi hija, yo quiero aclarar que llevo a mi hija en el carro azul, la paso a dejar a la escuela, y me voy. Entonces agarro una de las calles para bajar hacia donde yo iba, Y voy yo bien tranquila manejando y justamente en una de las bajadas más pronunciadas, pues yo voy al pendiente porque el vehículo que traigo es motor 1 .0, es del carro pequeño, entonces
voy bien al pendiente manejando. Cuando de frente subiendo me topo. Con una camioneta blanca. Yo cuando la veo de lejos, me digo a mí misma, ¡ay, se parece a mi camioneta! Inmediatamente dije, ¡ay, no puede ser mi camioneta! Quedo viéndola, conforme me voy acercando, veo que la camioneta sí es la mía. Y la reconocí porque no trae las placas delanteras. Y la traigo pues aturada en el parabrisa, pero por la parte de adentro. Y entonces yo dije, a caray, mi marido, ¿qué anda
haciendo con la camioneta afuera? Normalmente a él lo trae el conductor. ¿Qué anda haciendo con mi camioneta afuera? Dijo, ¿a quién se la habrá prestado? Pero es raro, me hubiera hablado por teléfono para decirme, oye, voy a prestar la camioneta. Conforme yo voy bajando... Y la camioneta va subiendo. Nos topamos. Yo volteo a ver quién venía manejando mi camioneta y me veo a mí misma. O sea, no a otra persona. Yo
me veo a mí misma manejando mi camioneta. Y yo iba manejando mi carro chico de bajada y la camioneta iba subiendo conmigo. No hay otra forma de explicarlo. Entonces, pues, di un volantazo porque dije, ¡ah, caray! Bueno, no lo dije con esa palabra, lo dije con otra expresión más vulgar y grosera. Y casi me meto hacia la banqueta de una de las casas. Casi me trepo. Voy de bajada, ¿no? Sí me asusté. Metí freno de mano. Porque sí me asusté, de verdad. Quedé paralizada y en shock porque
dije, ¿cómo yo? O sea, no, yo, ¿cómo? O sea, ¿cómo? No puedo, no puede ser otra persona, no puede ser mi doble porque yo aquí voy manejando, o sea, no tengo gemela, pues. Bueno, bajé, terminé yo así toda, iba yo toda así paniqueada porque dije, no, no puede ser. Llego, pago, pago la... lo del local, y con las mismas me subo, y me di en tranquila, con miedo, porque, ¿cómo? O sea, no puede ser, pues, hasta ahorita sigo con la misma preocupación, subo hacia la parte plana
de la ciudad. Y en vez de agarrar esa misma subida donde subió mi camioneta, no es imposible que yo la pueda subir con el carro pequeño, porque repito, es un motor 1 .0, esa pendiente no la puede subir. Sí la puedo bajar, pero no la puedo subir. Me doy toda la vuelta hacia la escuela de mi hija por el boulevard. Pero al dar vuelta por el boulevard, pues me queda mi casa justamente en una de las curvas. Me sentía mareada. con muchas náuseas e hice una parada técnica para
tomarme un dramamine aquí en mi casa. Entonces, pues yo llego, me estaciono, empiezo a subir las escaleras para llegar a la planta baja de donde están los edificios donde yo vivo y me topo. con el guardia, con el militar que nos cuida aquí los departamentos, y cuando me encuentra de frente me dice, ¡Ah, caray, señora! Pues, ¿a qué horas bajó si le acabo de dejar ahorita en su casa ayudándole a subir las bolsas de compra
que traía? Y le digo, ¿cómo? Digo, señora, le acabo de ayudar a subir las bolsas verdes que traía usted de las compras. Le digo, es que yo estoy llegando ahorita, estoy subiendo. Pero no, señora, no se burle de mí. Ahorita estoy regresando de dejarle sus bolsas en la puerta porque estaban pesadas y la vi como estaba batallando para subir y le subí las bolsas. Dice, de hecho, la ayudé casi casi desde su camioneta para acá. Y le digo, señor, es que yo no traigo la camioneta.
Yo traigo el carro azul. Me dijo, señora, no bromee conmigo, se asoma el guardia de la unidad hacia el estacionamiento, estamos en la parte de arriba, él se asoma al estacionamiento y me dice, señora, es que usted llegó con su camioneta y yo le ayudé. Le digo, señor, es que yo estoy entrando, estoy subiendo y mi carro azul está ahí abajo, yo no traigo la camioneta, la camioneta
la tiene mi esposo en el batallón. Me dijo, no señora, yo no estoy loco, yo le acabo de ayudar y el soldado jura y perjura que él me ayudó a subir las bolsas del mandado, unas bolsas verdes ecológicas del mandado, pero yo no subí con nada porque yo no pasé a comprar nada. Él dice que me vio llegar en la camioneta y me vio batallar con las dos bolsas y por eso me ayudó. Pero en ningún momento yo traía la camioneta. Todas esas semanas yo no traje la camioneta, yo andaba con
el vehículo chico. Y pues él dice que yo llegué y estacioné, pero cuando él se asoma a ver y a confirmar lo que yo dije, pues él vio mi carro pequeño. Y pues la camioneta no estaba y fueron pues cuestiones de minutos en lo que él viene, deja mis cosas y regresa. Él dice es que acabo de dejar en la puerta de su casa y estoy regresando y la estoy topando. Pues a qué horas fregados bajó. Digo es que yo no he bajado, yo apenas estoy subiendo. Le dije porque vengo a tomar
un medicamento. Entonces, te das cuenta que así quedó la plática, pero los dos muy sacados de onda. Entré, me tomé el medicamento, el dolor de cabeza era muy fuerte, las náuseas. Toda esa semana estuve bastante mal, con la presión elevada, andaba temblorosa. Pero no había una razón aparente por cual yo estuviera así. Y como fueron pasando los días, bueno, me fui sintiendo mejor sin automedicarme ni nada, ¿no? Nada más fue que me tomé la pastilla
para el vómito. Pero hasta ahorita, tanto mi esposo como Kendra y yo decimos, ¿cómo es posible que yo me vi a mí misma manejando mi camioneta? Yo de bajada y mi otra yo de subida. Y mi otra yo, pues supongo que fue la que vino a la casa, porque no creo que haya sido un espejismo. Bueno, lo vio el guardia. El señor afirma que me vio y que me ayudó a meter cosas cuando yo no compré nada. Entonces, días antes de que esto ocurriera, fue cuando mi hija me vio en dos ocasiones diferentes
y que ella dice que me habló. Pero que interactuó con una supuesta yo, que no era yo. Y está pues hasta ahorita rara la cosa, ¿no? ¿Cómo ven? Sí, sí. Está pasando contigo, mi querida Ena, una bilocación. Con tu hija, pero también con el guardia. Y a él lo contariaste muchísimo porque dice, entonces, usted está queriéndome... Tomar el pelo. Porque yo subí las cosas. Ahora. ¿Qué pasó con la camioneta? ¿La camioneta nunca se
movió del lugar donde estaba? ¿No te reportaron si, vamos, la camioneta tuvo algún movimiento? ¿O si todo normal allá donde la habías dejado, que la tenía tu esposo en el trabajo? Porque... O sea, podemos entender que existe una bilocación de una persona, ¿no? Al fin de cuentas somos seres vivos, somos energía cambiante y energía que se manifiesta. Pero un objeto inanimado como es un auto, obviamente sí sabemos que el carro se mueve, pero lo tiene que maniobrar un individuo,
una persona. El carro por sí solo no se puede mover. Dice... Mi esposo dice que la camioneta siempre estuvo estacionada ahí. Uy, mira qué caso tan extraordinario el que nos comentó nuestra amiga Ena. Si se hubiera tratado de una especie de bilocación, tal vez podríamos sospechar que pudo haber sido una proyección mental. Pero lo vieron los demás, o sea, no fue nada más ella quien pudo percatarse. Exacto. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Me llamo José Martín. José,
bienvenido. ¿Desde dónde nos escuchas? De acá estamos los chicos del Rincón Guanajuato. Guanajuato presente, palomita para todos los amigos de por allá. ¿Y qué nos quieres compartir? Pues mire, cuando, bueno, en la casa que yo vivo siempre... mi papá, también viene más mi mamá, siempre se han escuchado cosas raras. Bueno, yo no creo tanto en eso, pero me gusta escuchar. Son como cuatro casas que se escuchan esos golpes en la pared. Como si le pegaran con la mano a la pared.
Un golpe seco. Y en una casa piensan que somos nosotros, en otra piensan que somos los vecinos. salita, una cocina, había un gabinete desde los días de lámina con los trastes y luego seguía como un hueco entre los dos cuartos donde teníamos palomos, como unos 100 palomos eran muchos. Entonces seguía un cuarto grande, era un pasillo y en el otro cuarto me acostaba con mi papá cuando
mi papá no venía. Entonces estaba chico en ese tiempo, pues yo como que yo estaba soñando como pesadillas, como con extraterrestres y me desperté en ese momento. Y el que se caía el gabinete y todos los colocos de ahí, cómo caen los platos, las tazas, cómo se rompen así claritos, se escuchó. Y eso mi mamá dice, ah, ya acabaron con mis platos. Y pues ahí vamos caminando hacia el cuarto, le
digo que son dos cuartos hacia la cocina. Los palomos todos dormiditos, ahí como le hacen los palomos, todos dormiditos, todo el gabinete en su lugar y todo. Y luego lo escuchamos mi mamá
y yo. y, ah, caray, se me acercó, pues, pues raro, y le digo, este, siempre, siempre he escuchado a las, tan solo el sábado pasado que estuvimos allá, porque yo ya vivo acá en León, y nos quedamos a veces a acompañar a mi mamá, escuchamos como si arrastraron algo, un metate, algo se escuchó, yo le sentí que fue en el techo, aquí fue, aquí fue en la cocina, y eso se arrastró, y no, hasta el techo yo me fui hasta el techo a ver si ven a arrastrarme, todo un silencio y se siguen escuchando
ahí cosas pues este es mi relato pues saludos era y fue un programa que tienen yo los escucho en podcast disculpen y pues ojalá que les haya gustado gracias hasta luego buenas noches amigo claro que sí muchísimas gracias por cierto pues les agradecemos bastante a ver tenemos tiempo para un relatito más adelante yo les voy a contar ¿Qué me pasó con mi niño? Cuando él tenía tres meses, a mí se me ocurrió llevarlo a la playa.
Aquí en Chiapas tenemos lo que es la costa. Mi papá es de la costa y tiene una casa allá en la zona de Pijijiapan. Entonces, prácticamente el mar nos queda como a 15 minutos. Y entonces yo fui. con mi niño, con la familia, y por allá mis tías me dijeron, ¿sabes qué? No lleves al niño al mar porque si el niño no está bautizado, te lo va a quitar. Nosotros llegamos a Pijijiapán a eso de las 7 de la noche y nos quedamos en la casa. En ese momento. Desde que nosotros llegamos
a la casa. Y nos estábamos preparando. Para al otro día salir muy temprano. A la playa. Y este. Mi hijo comenzó a llorar. A llorar. A estar inquieto. No dejó de llorar. Y. Nosotros. Estábamos con. Con las ganas de irnos a la playa. Pero. Mis tías me dijeron, ¿sabes qué? No vayas porque el niño no está bautizado y te lo va a quitar el mar. Pues pareciera que es cierto. Mi hijo lloró y lloró. Hagan de cuenta que estaba, no
sé, inquietísimo. Tomamos la decisión como por allí de las 11 de la noche regresarnos a Duxla. que el niño no dejaba de llorar. Lo más sorprendente fue que yo lo subí a la camioneta, le puse el clima, porque allá es mucho el calor, y lo subí a la camioneta con el clima para ver si se calmaba, porque él está más acostumbrado al frío de San Cristóbal. Entonces lo metí allá y no dejó de llorar. Lo sorprendente fue que cuando yo dije,
¿sabes qué? Nos regresamos a Tuxtla. Y como a las 11 de la noche, más o menos, saliendo del poblado, de allí de Pijijiapán, el niño dejó de llorar. Llegamos a la casa y al otro día amaneció como si nada, ¿no? O sea, yo digo, no se dejó mi hijo llevar a la playa, tal vez por esa creencia que tenemos, ¿no? Y que mis tías me comentaron. Después, ya después bautizamos al niño y ya regresamos a la playa. Y aunque no lo crean, regresó como si nada, ¿no? Ya se logró meter al agua y hasta
la fecha le encanta la playa al niño, ¿no? Pero sí son esas creencias. Y yo siempre que llego al mar antes de bañarme, siempre le pido permiso. Yo soy muy respetuoso, tal vez porque yo le tengo mucho miedo a la profundidad del mar, pero sí soy muy, muy respetuoso de meterme ahí al agua, ¿no? Bueno, pues esa es mi anécdota. Espero que la disfruten y les mando un fuerte abrazo desde Chiapas. Saludos a todos. Ok, Gina, vámonos.
Es el momento de despedirnos y darte las gracias por haber estado aquí, contado tu relato y lo que se quedó pendiente. Por supuesto que le vamos a dar continuidad. Que descanses, que tengas excelente noche, que Dios te bendiga. Soy Gina. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas la mejor de las noches, que descanses y como decimos aquí, cabot. El programa se termina,
pero la investigación continúa. Aquí en La Mano Peluda Esta fue una producción de Grupo Fórmula
