La Mano Peluda | Jueves 08 de Mayo de 2025 - podcast episode cover

La Mano Peluda | Jueves 08 de Mayo de 2025

May 09, 20251 hr 32 min
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Busca este y todos los contenidos de Grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferida. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas. León es una figura que ha

aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedarán al descubierto aquí en La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito Y de lo que no tiene explicación lógica, pero que

a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Áviles y qué gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Bienvenidos sean a este programa donde vamos a platicar de lo increíble y, por supuesto, también de lo sobrenatural. Porque hablar de lo que es natural, eso se hace en todos lados. Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, ya que juntos tendremos una nueva oportunidad de platicar sobre esos temas que no se cuentan. Queremos tu participación

a través de la multilínea 55 -5279 -2291. La página radioformula .com .mx y en Spotify encuéntranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Tú te puedes poner en contacto con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti. y por eso te voy a compartir el miedo font 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26 ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto compartir fotografías vídeos memes lo que tú quieras Saludamos a las estaciones en la República

Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán, Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, Los Reyes, Iguetamo, Michoacán, Mazatral, Monterrey, Puebla, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Espíritus atrapados en su deber de sanar continúan atendiendo a los pacientes incluso después de

la muerte. Historias escalofriantes de hospitales antiguos donde las sombras de los médicos siguen realizando rondas nocturnas ofreciendo consuelo a quienes lo necesitan y en algunos casos mostrando su habilidad para curar. ¿Por qué estos espíritus no pueden dejar su trabajo? ¿Qué es lo que los mantiene atados a esos hospitales? Lugares en donde la línea entre la vida y el más allá se desdibuja y los médico fantasma siguen operando. Hoy, fantasmas de médicos que nunca abandonaron

su hospital. En esas... Rondas nocturnas. ¿Qué te parece el tema para esta noche? Espeluznante, ¿verdad? ¿Te ha tocado estar de guardia acompañando a un enfermito? ¿O quizá trabajas ahí? Te invitamos a participar con nosotros. Hola, buenas noches. ¿Cómo te llamas? Samara. Samara, bienvenida. ¿Desde dónde nos escuchas? De aquí del Distrito General. Perfecto, bienvenida. Qué gusto que estés aquí dispuesta a contar un relato. ¿De qué se trata? De estos dos relatos. A ver, oímos.

Tengo... ¿Sí? Ahí está. A ver, mira, te vamos a cambiar de línea porque se está cortando. Permíteme, te marcamos ahorita. Ah, sí. Porque más vale esperarnos unos cuantos minutitos. Porque dice que quiere contar dos relatos, entonces no vamos a entender ni uno ni otro y la cuestión es que pongamos atención. Claro, y fíjate, regresamos a la pregunta que planteaba yo. ¿Crees que las almas de los médicos que no pudieron salvar a sus pacientes en vida siguen su labor desde el

más allá? ¿Tú crees que están penando por esa causa? ¿Crees que es suficiente como para que no descansen en paz los médicos? Gran profesión escogieron los doctores en donde la vida de los demás depende de la eficacia de su trabajo. Yo no sé si tú eres médico o tienes algo que ver con esta rama de la salud, pero debe ser muy

difícil. Me pregunto si en las escuelas los preparan psicológicamente, anímicamente, para poder enfrentar no solamente que la gente te confíe en la vida de sus familiares, sino que supuestamente tú estudiaste para tratar de preservar su vida lo más que se pueda. Exacto, entonces tenemos aquí muchos médicos. Y enfermeras, enfermeros que nos pueden platicar si es que en el lugar en el que trabajan han visto a algún médico fantasma. Sería muy bueno para aprovechar el tema de esta

noche. Te invitamos, te invitamos a participar. Ya sabes cuál es la fórmula. Nos envías un WhatsApp al Miedofon 55 21 93 59 26. Y nosotros nos comunicamos para escuchar un audio como este. ¿Cómo están, queridos amigos? Gina y Nacho, los saluda su amiga Lupita Carmona. Lupita. Y les quería platicar acerca de mi suegro que se sigue manifestando. Recuerdan que en el mes de junio, a finales de junio, mi suegro murió y... se empezó a manifestar

de diferentes maneras. Recuerdan que yo les platicaba que mientras mi esposo le rezaba el rosario, en una luz que tenemos con sensor, se prendía sola. Después, cuando lo llevaron a México, dicen que allá empezó a moverse un vaso con agua. Después, cuando mi suegra regresó a Estados Unidos, Dice que en su casa se empezaba a prender la tele, se empezaba a prender la licuadora, sucesos extraños.

El día de su funeral aquí en Estados Unidos estaba el viento normal y de pronto había como una bandera y se empezó a ondear cuando el padre estaba hablando sobre él, sobre cómo fue en vida y ya de la nada después se dejó de mover la bandera. Entonces así pasaron muchas cosas. Recientemente mi suegra

dice que lo vio. En la tarde escuchó cuando usualmente él llegaba, él se dedicaba aquí a la jardinería, tenía una camioneta de esos de motor de diésel y escuchaba el motor de la camioneta y dice que escuchó un motor parecido, pero la camioneta ya no la tienen, la camioneta la vendieron. Y dice que escuchó así como cuando él llegaba usualmente como a las 5 o 6 de la tarde y dice que ella estaba sola. Y dice que en la parte de afuera de su casa vio la silueta de él así como se ponía

su sombrero y le gritó, Estefana, Estefana. Y dice que mi suegra, como la señora es de un carácter fuerte, dice que le dijo, ¿qué haces aquí? Dice, no Aniceto, regrésate, dice. Ya tú no eres de acá. Dice, ya vete. ¿Qué andas haciendo acá? Porque la señora es así como de pueblo, de carácter fuerte. Y ya dice que de eso, así en un abrir y cerrar ojos ya no se miró la silueta. Y ya dice ella que después le dijo a mi cuñado porque tienen cámaras de seguridad. Y dice que no, las

cámaras no marcaron. Igual tienen sensores donde marcan cuando se activan con la presencia de alguien. Y no, checaron las cámaras en ese horario y jamás había nadie ahí. Entonces, no sé si sea mi suegro, si sea otro ser, pero es curioso. Los quiero saludar a todos, a todos los amigos peludomaniacos. Un fuerte abrazo y a ver qué pueden comentar sobre esto. Los quiero mucho. Gracias, amiga. Igualmente, claro que se te quiere, por supuesto. Y sí, esas manifestaciones se dan

cuando hay una psicohuella bastante fuerte. Sí, Lupita. Un saludo hasta Orange. Y ahora nos vamos a ir con Samara, que por fin ya pudimos hacer contacto con ella. Deseamos que ahora se escuche muy bien por esta línea. Samara, ya estamos aquí. Sí. Bueno, esto le pasó a mi tío. Él tenía 20 años. Estaban tomando. Fueron y vieron a una mujer parada en un postre, pero vieron que la

mujer tenía patas de cabra. Sí. Entonces ya como se quedaron 10 kilómetros que ya habían avanzado, bocearon y la señorita muchacha ya no estaba. Sí. Y solo como cuatro personas salían a acompañar a mi tío. Uno se cayó en el momento y murió de un infarto y otro quedó como que loco. Mi tío como que no se explica por qué él no le pasó nada, pues uno cayó de, se murió de un infarto, otro quedó como loco. Te voy a interrumpir porque ya llegó la pausa, pero no te vayas. Ahorita

regresamos contigo. El Miedofón 55 -2193 -5926. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. El perdón no se le niega a nadie. Pero la confianza jamás será la misma. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La mano peluda. Estamos recibiendo tus comentarios y platicando con Samara una experiencia que tuvo su tío. Iba con otros amigos. Y dos de ellos sufrieron consecuencia

física de lo que vieron. Tu tío se quedó extrañado porque dijo, a mí, ¿por qué no me pasó nada? Sin embargo, ¿cómo dudar de esa experiencia cuando hay personas que tuvieron, pues, un padecimiento grave, ¿no? Él tuvo cosas, pero no así feo. Hasta de cuenta que él vivía con mi abuelita, que tal descanse, pero a él le movían como que las cosas, oía ruidos, veía sonidos. les digo, si lo vieron los tres al mismo tiempo, cómo fue que uno quedó loco, el otro se murió, y usted nada más le hacía,

lo espantaba. Bueno, también tiene que ver de el temperamento que tenga cada persona y cómo pueda enfrentar un suceso. Tu tío, yo creo que era el más fuerte de los tres. Sí, porque él dice que él no le dio miedo nada más que le sorprendió

que la muchacha tuviera patas de cabra. Y creo que quedó loco hasta la fecha sigue en el manicomio, el otro ya se murió, ya tiene 8 años que falleció, porque sí sobrevivió, pero haga de cuenta que empezó como que a aflacarse mucho, a aflacarse, a decaerse, ya casi estaba flaco, no sabía nada, además nada más tenía puros huesos, hasta que dijo el doctor, sabes que ya no es nada, así que nada más estaban destinados a los familiares hasta que falleció. Oye, ¿y sus familias qué

comentaron? Sus familias, pues, Bueno, mi tío le comentó que habían visto esto y esto. Y dijo su mamá de muchacho, pero había con su mamá también. Dijo, entonces yo creo que de la impresión o algo pasó que mi hijo se dejó al placar hasta que falleció el muchacho. ¡Qué fuerte! Y pensaron que estaba loco y lo metieron al manicomio. Y no, no, así que no sé para cuándo sale. Yo creo que ya lleva años que dicen que ya no va a salir

porque está loco, piensan que está loco. Pero digo, mucha gente luego está ahí, no está loca. Sí, en este tipo de lugares hay personas que sí tienen algún problema mental, pero otros han vivido extrañas situaciones paranormales que no se entiende a la primera. Mucha gente no cree en este tipo de situaciones. Y entonces lo primero que dicen es que está loco, perdió la razón. Y mira qué caso tan fuerte. Sí, también tengo esos relatos que me pasó a mí. A ver, Samara.

Yo tenía como 15 años, después yo tenía un novio de 20 años. Sí. Entonces, bueno, nada más desde que yo vine yo en ese tiempo. Sí. Entonces fuimos a una fiesta, bueno, nos fuimos a una fiesta en Oaxaca, nos fuimos hasta allá y regresamos al otro día. Nada más que como no llegué del carro, se descompuso, nos quedamos en el hotel. Sí. Y yo ya, pues yo tenía intimidad con él y todo. ¿Qué hiciste? Sí. Sí. Pero nos dijo una señora que no nos preguntamos. No, es que esa

señora siempre desaparece ahí. Eso ya es normal. Porque muchas recamareras la han visto. Entonces, como que digo, yo trabajando ahí como que ya se acostumbran a verlo, ¿no? Sí, claro. Entonces, nos dijeron que era una señora que... Bueno, nos catifó una señora ya viejita que trabajaba allí de mi pieza, pero que un cliente la mató. Ah, claro. Era Sí. Por la manera en que falleció. Una muerte trágica y ella no ha podido descansar

en paz. Exacto. Y además fue un fallecimiento tan inesperado, violento, que en ocasiones las personas que fallecen ya una vez que esto sucede, no entienden qué está ocurriendo. Ya no saben. Sí. Bueno, me han contado, no la verdad, yo no

sé. Sí, y es sobre todo cuando son muertes así de accidente, de que les arrebatan la vida, algo que pues no tenían contemplado, nadie tiene contemplado morirse, pero por ejemplo cuando hay una persona enferma, ya de gravedad, uno no quiere, pero inconscientemente sabemos que el camino se acerca, ¿no? Hacia el final. Sí. ¿Y tu tía también ya

falleció? Y mi abuelita tiene apenas dos años, pero yo soñaba recientemente a mi abuelita cuando ella tenía como tres, cuatro meses que falleció, pero yo soñaba a mi tía de blanco y a mi abuelita la soñaba de negro. Pero se le va. Bueno, también podría tener una relación por el tiempo de tu tía que ya tenía tiempo, a lo mejor ella ya era trascendido y tu abuelita como acababa de fallecer, ¿no era la ropa con la que la enterraron? No, ella Pero fue la representación de ella que ya

trascendió. Cuando una persona fallece no es que ahorita fallezca y en este momento trasciende. Se dice que pueden quedarse días en este plano y después ya se hace esa trascendencia. Entonces, tu tía quizás ya había trascendido. Por eso la representación de estar de blanco. Y tu abuelita, como acababa de fallecer apenas hacía tres meses, pues entonces por eso estaba de negro. Sí, a

ver. Sí. Sí. Sí. Sí. y de ahí ajá se recuperó de la nada y luego ya dijo que él no que ya no iba a tomar pero dice que si vio pues se vieron las personas pero pensaron que estaban pensaron mucho más pensaron que estaban alucinando ¿no? pero no si eran duendes que le murieron el muerto pero no sé por qué los duendes nos hacen cosas a nosotros y eso no nos metemos con ellos son travesuras cuando no son De importancia, no tienen una carga negativa, son simple travesura y son

juguetones que te esconden algunas cosas. Oye, en esos casos siempre nos gusta invitar a dejar grabando para poder tener esa evidencia. Sería muy conveniente, ¿no?, si ya lo detectaron. pues les podría recomendar esto y en una de esas podemos captarlo, ¿no? Oye, Samara, muchísimo gusto y gracias por haberte reportado y habernos contado estos relatos y ya sabes, aquí estamos presentes

para cuando quieras volver a participar. Sí, tengo varios, tengo otros relatos más largos, pero ya les hablaré en otro momento para contárselos porque hay mucha más gente que quiere contar más historias y hay que escucharlos también. Muchísimas gracias, te mandamos un abrazo. Lo siento mucho por su programa, ¿eh? Lo escucho desde que estaba yo muy chiquita. Gracias, amiga. Muy amable. Peludomaniaca de corazón. Vámonos a una pausa y regresamos. El Miedofón. 55, 21,

93, 59, 26. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar, correr, gritar y sudar. La mano peluda. ¡Hey, marca! Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros en rcs .com. Queremos mostrarte cómo llegar más rápido a tus clientes y lograr tus metas más rápido. Escríbenos a ventas arroba rcs .com ventas arroba rcs .com y sabrás

qué se siente estar en boca de todos. El destino decide quién entra en mi vida, pero yo decido quién se queda. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Los relatos sobre médicos fantasma y su permanencia en hospitales están impregnados de miedo, de misterio y pues mucho ocurre también en hospitales abandonados. Quizá son un refugio para los espíritus y hoy queremos que tú nos

cuentes relatos al respecto porque... Es muy interesante cómo en el caso ahorita, por ejemplo, del relato de Samara, una persona que estaba en su trabajo y ahí falleció, continúa ahí apareciéndose en el que fue el lugar donde tanto estuvo presente. Los doctores pasa lo mismo. ¿Cuántas horas al día se pasan en un hospital lo que viven, lo que ya se convierte parte de su vida, que pasan horarios muy largos? Y entonces, una vez que fallecen, hay algunos que los han visto en los

hospitales. Sí, es desgastante, Gina, la vida de un médico. Realmente, sobre todo en sus primeros años, cuando son los, ¿cómo le llaman? ¿Internados? Se convierte en prácticamente esclavos del hospital donde se encuentran y eso no es otra cosa sino para terminar su preparación y como para enrolarlos ya en lo que será su vida dentro de la medicina. Jesús Javier Briseño dice, si Nacho y Gina en las escuelas de medicina... Y hospitales se dan los elementos de tanatología necesarios para

lidiar con la muerte en lo emocional. La vez que lo comentábamos y lo preguntábamos hace un ratito. Y qué bueno, qué bueno que es así, porque sí, es muy difícil. Debe ser todavía más difícil decirle a alguien, oye, ¿sabes qué? Tu familiar ya murió. O tu familiar está muy grave. No creemos que... Bueno, tantas cosas terribles, ¿verdad? Misael Cardenete, saludos. Saludos, Gina y Nacho, los peluduaditos. Saludos desde Monterrey, fieles a la transmisión. Y eso me parece formidable.

Así que, muchas gracias. Y vamos a continuar. Venimos a escuchar historias, ¿no? Venimos a escuchar relatos, ¿no? También venimos a platicar algunos, ¿no? Bueno, pues escuchemos. Hola, hola, Nacho por ahí. Un abrazote. Les saluda su amigo Isaías López, desde acá, desde el estado de Puebla. Ya me había contado sobre el quejido de muerto. Les quiero contar sobre que una vez nosotros nos habíamos ido para el estado de Veracruz.

De hecho, yo soy del estado de Veracruz. Y por cuestiones de trabajo nos fuimos para allá hace como casi 10 años. Una vez vino mi señora. Una vez vino a visitar a sus papás acá al estado de Puebla y dice que esa noche, que esa noche dice que se quedó ahí, se quedó en su casa. Pues dice que de hecho ella se quedó en su cama de mis suegros. Pero ahí está, enfrente está una ventana grande. Dice que eran como las once, casi las doce. Pero dice que todavía... Y dice

que no tenía sueño. Dice que estaba como que... No sé, como que un poco temerosa, ¿no? No sé qué onda. Pero dice que estaba durmiendo y entre... Dice que ya estaba medio dormiteando, que despertó y que dice con el rabillo de ojo, dice que vio a su lado, dice que vio como que una persona se estuviera acostada ahí de blanco. Como si estuviera acostada ahí de un lado de ella. Y dice que se quería mover, pero dice que no se podía mover. ¿Sí me entendieron, verdad? Y dice

que... Se puso a gritar, ¿no? Dice que se puso a gritar, que le gritaba mamá, papá, pero dice que no lo escuchaba. No sé si entre sueño gritaba, pero ella dice que siente que estaba despierta, o de hecho estaba despierta. Es lo que me cuenta ella, lo que me comentó, que se puso a rezar un Padre Nuestro, un Ave María. Pero en eso dice que con el rabillo de ojo, dice que empezó poco a poco a desvanecerse esa cosa. Como si se había bajado para abajo. Dice que ella vio más o menos.

Dice que ella vio con el rabio de ojos. Que se fue bajando, bajando. Hacia los pies. Dice que se bajó. Y ya no se vio nada. Y en eso dice que. Dice que estaba despierta. Porque en eso dice que empezó a. A moverse ya así. Con el ojo. Viendo. Y este. No dice que estaba normal su cama. Ajá. Eso fue lo que le pasó a mi. A mi esposa cuando vino acá. Es que lo que pasa que hay en esa casa. De mis suegros. Espantan mucho. Lo que pasa que

ella. tiene cuartos para rentar, ya les había comentado que nosotros vivíamos hasta el fondo aquella vez, y tiene cuartos para rentar, y ustedes saben, ha metido gente que, con todo respeto, a personas que están por ahí, amigos, peludio maníacos, no sé si alguno de ellos o no se vea, adoran a la santa, y ha tenido anquilinos que

hacen eso. Sí, ha tenido inquilinos que hacían eso, y yo veo que hay mucha, se siente mucha vibra, y de hecho ya no vivimos ahí, ahorita, ahora ya no vivimos ahí, estamos ya rentando. Sí, esto fue un pequeño relato. Tengo otro que quisiera contar, que es un poco más largo que nos pasó. Abrazo a ti, felicidades. Felicidades amigo, muchas gracias, y pues sí, Ya tienes otra llamada, pues vamos a ver si la podemos abordar

o a ver, venga de ahí. Ok, ahorita para seguir también con estos relatos y el enigma de las rondas nocturnas de los médico fantasma en estos hospitales donde se han visto durante la noche cuando el hospital está completamente en silencio de madrugada, resulta. que han visto médicos con bata blanca y a veces en silencio absoluto, pero en otras ocasiones realizan tareas comunes, como si fueran parte de su rutina diaria, ¿no?

Así es, sí, se han logrado ver, doctores. Tenemos ya a alguien en la línea, vamos a ver de quién se trata. Hola, buenas noches. ¿Ahí estás? ¿Buenas noches? No, no lo escucha. No nos escucha y se pasa el tiempo rapidísimo, Gina. Y entonces no hay oportunidad de platicar con más de nuestros amigos. Y justamente es lo que queremos hacer, ¿no? A eso venimos, ¿no? Y pues adelante, Gina. Continuamos con muchas experiencias y ahora nos vamos hasta la Perla Tapatía, donde ya se encuentra

Ricardo. Buenas noches, ¿cómo estás? Buenas noches. Claro que sí. Y además, ¿por qué vamos a escuchar lo que tú nos quieres platicar? Yo creo que hace más de un año, año y medio. Fue en la casa de mi cuñado. Lo que pasa es que yo estuve como presente en lo que viene a ser una liberación espiritual, le quiero llamar así, porque el pocismo

como tal no creo que haya sido, ¿verdad? Entonces, poniéndonos en contexto, a mi cuñado tengo entendido que haya mi hermana y a sus dos hijas, entonces por ahí una tóxica de mi cuñado nos... O sea, le han encomendado a la Santa Muerte para que alguno de ellos falleciera. Entonces, pues, en su casa comenzaban a pasar demasiadas cosas. Mi hermana y lo que era mi cuñado, me contaban que veían una sombra alta y mi hermana la identifica

como la Santa Muerte. Caes cuenta que lo que viene siendo la tía de mi cuñado, tiene como un grupo de personas que se dedican como a a liberar personas vaya pero la iglesia de su comunidad no los acepta mucho porque piensan que el padre piensa que esas personas actúan como comida de brujería cuando ellos se dedican a liberar en nombre de Dios entonces yo me acuerdo que esa noche fui a su casa porque me habían dicho que iban a pagar un dinero que yo les había prestado

porque estaban un poquito más económicamente. Y pues nomás me dijeron que se podía pasar lo más temprano que se pudiera porque iban a tener visitas en la noche, que eran esas personas. Entonces yo fui a por mi dinero y pues pasé a saludar a mis sobrinas que ya estaban en la planta alta. De repente escuché que empezó a llegar

gente y ya sí, ¿verdad? Entonces yo pues tomé mis cosas, tomé mi dinero y pues ya iba bajando cuando... que es la tía del cuñado, y me preguntó que si les podía hacer el favor de quedarme con ellos, porque iban a hacer oración y todo eso. Y pues yo accedí y dije, pues bueno, pues ya,

ya estoy aquí. No les lo mentí, yo creo que fueron como dos horas lo que duró todo esto, pero fueron las dos horas de mi vida más eternas, vaya, porque recuerdo que mi cuñado, pues bueno, la hablan, pero unas horas entraron, Empezaron a hacerle unas preguntas y ya después lo que viene a sus días estuvo como dando un rondín por la casa, buscando entre rincones y cosas. Entonces ella decía que la casita se estaba ocultando porque

no quería salir o no sé. Entonces comenzaron a orar y yo lo poco que recuerdo, porque hubo un momento en que nos dijeron que cerramos los ojos. Recuerdo que mi cuñado empezó a cerrar los ojos y empezó con respiraciones un poquito más fuertes, fuertes, fuertes, fuertes. Entonces llegó un momento en que la tía de mi cuñado nos dijo, ¿saben qué? Cierren todos los ojos y escuchen lo que escuchen. No los vayan a abrir porque puede que eso les afecte. Me dice, si tienen

una oración en mente... Acerren a ella y lloren, lloren, ayúdenos. Y yo recuerdo que, o sea, el Padre Nuestro es una oración súper clásica y te lo juro que del miedo que tenía se me olvidaba. Es decir, a pedacitos, con otras oraciones y así. Entonces, yo escuchaba que mi cuñado en ratos gruñía, en ratos lloraba, luego en ratos gritaba, luego se ponía otra vez a reír. Y así,

tío, quedó. casi dos mi hermana pues nomás se la pasaba apretándome la muñeca y ya casi casi para finalizar todo pues me tocó escuchar que mi cuñada empezó a vomitar y ya después de que terminó de vomitar ya su tía pues estaba llorando ya que le preguntaba pues a la entidad que pues que quería que lo dejara en paz que no les pertenecía que sea lo que sea fue la razón que los que lo había mandado, pues que no estaba en su derecho

de llevárselos y cosas así. Entonces yo solamente escuchaba cómo se caían vasos y luego este muchacho que te digo que lloraba, luego gritaba. Y así estuvo como dos horas. Entonces ya cuando terminó todo, fue cuando yo empecé a creer un poco más en todo esto, vaya, porque, pues bueno, me han pasado demasiadas cosas que no me podía explicar. Y demasiados grupos también. Pero entonces, de todo lo que nos estás platicando, que tú también has vivido, esto vamos a irlo dosificando y que

nos vayas compartiendo en cada programa. Porque, para empezar, lo que hoy nos platicaste fue muy duro, ¿eh? O sea, es un caso muy fuerte. Sí, es así que bastante fuerte. De hecho, ¿qué será? Hace como cuatro o cinco meses, eran, ¿qué serán?

Las... 2 de la mañana, casi las 3 se iban a hacer, cuando mi hermana le marcó a mi mamá, como ellos viven aquí como a 4 y media de la casa, le marcaron para decirle que, bueno, yo lo que escuché es que mi mamá le decía que no, que vayan tan rápido para la casa de esta muchacha, que se metió alguien a la casa y que el otro, pues entonces mi papá agarró un tubo y pues ya iba ahí para la casa y pues yo agarré el carro y dije, bueno, pues si va alguien que vaya corriendo hasta un televisor.

Pues ahí, la mienta es carísima. Y no, no había nadie. Entonces llegué a la casa y vi que allá hubo mi cuñado, mi hermana y las niñas con maletas, así, o sea, mochilas pues, pero retacadas de ropa. Entonces ya no hicieron ningún comentario hasta que llegamos aquí a la casa. Pues ya mi papá les dijo, a ver, ¿qué pasó? Es que a ustedes siempre, siempre, siempre les pasa. Y la verdad,

sí, siempre les pasa. Entonces, pues me estaban contando que, pues, mi hermana, cuñado y mi hermana estaban dormidas, como ellos duermen con la puerta de su habitación abierta, se las azotaron así de golpe, entonces ellos se levantaron pensando que alguien se había metido, porque en el cuarto de las niñas que está al lado, se escuchaban que estaban cayendo cosas, como viendo cosas, entonces dice mi cuñado que cuando entraron al cuarto de las niñas, que veían cosas así que

las estaban aventando los pudientes y todo, fue cuando se vinieron aquí para la casa, entonces en ese momento Sí. Cuando nos fuimos a acostar, todavía recuerdo que yo estaba acostado. No sé, me quedé con la espinita de saber qué había pasado en esa casa. Entonces, cuando entra en el sueño, yo sueño que estaba parado fuera de su casa y que una de mis sobrinas me estaba llamando. Que me decía, no, es que le voy a decir a mi tío Richard, déjame en paz. Y así, ¿verdad? Entonces,

yo abrí los ojos. Y vi una sombra parada enfrente de mí. Y me asusté muchísimo. De hecho, pues casi no podía respirar el miedo que tenía. Y así como fue, me levanté y ya no pude dormir. Como nosotros salimos a las 5 de la mañana de trabajar aquí. Pues ya no pude dormir. Nos fuimos mi mamá, mi cuñada y yo a trabajar. Y cuando íbamos en el camino, pues mamá siempre se baja primero. Nos fuimos mi cuñada y yo hasta... Entonces me dice mi cuñado, me dijo, oye, ¿te puedo decir

algo para nuestras hermanas? Digo, sí, pues tú dime adelante. Me dice que cuando yo abrí la puerta del cuarto de las niñas, me fijé en el espejo y vi una sombra parada. Y le dije, fue una sombra, pues así, alta, que traía como una capucha y así, así, así. Me dijo, sí, no manches, ¿cómo sabes? Le dije, es que a mí hace ratito me tocó verla cuando estaba dormido aquí. Y me dijo, no, no es que te enteres. Le dije, sí, güey. Le dije, o sea, no te estoy mintiendo.

Estoy diciendo lo que yo vi y está coincidiendo con la sombra que tenías en el espejo. Antes de que me diga las características o si te creo, porque la acabo de ver hace rato. Le dije, yo no he podido dormir, no he podido pegar hoja en toda la noche. Entonces, pues prácticamente

eso fue lo que nos pasó esa noche. Bueno, fue bastante como... terrible porque nos tienes acá super metidos en todo lo que nos estás contando y actualmente ahorita en el momento por ejemplo que nos lo contaste todo esto que has vivido ¿qué opinas? ¿qué es lo que ocurrió realmente? ¿por qué lo motivó? ¿por qué se originó? pues no sabría decir es que si está pues yo siento que pues si fue por algo Sí. Porque supuestamente

él también dice que veía mucho a una niña. Hubo un tiempo que estuvieron viviéndose en mi casa y ellos decían siempre que era una niña, que era una niña, que era una niña. Entonces su tía le dijo que sí, que efectivamente también había una niña en la que desaparecía, pero que la ignoraran, que no le hicieran caso. Entonces como mi hermana, como siempre ha sido como muy maternal en ese aspecto, siempre ha querido como querer ayudar

a esta personita. Pero es lo que le han dicho, que no la olviden, que la ignoren, porque dicen que no saben qué es lo que es en verdad. Entonces, aquí, en el tiempo que ellos estuvieron viviendo aquí en mi casa, también como a las dos de la mañana se despertaron asustados porque la niña estaba llorando, porque a la niña la tomaron

de la cama y la arrastraron. Como están las puertas cerradas siempre en los cuartos de arriba, después... después de esas puertas hay unas escaleras, entonces yo no sé qué hubiera pasado si la puerta hubiera estado abierta. Entonces, siempre es a ellos como que esto que nos sigue, y ya les han dicho que así se cambian de casa, que esta cosa nos va a seguir siempre, pero que nada más ocupan

ignorarla. Digo que yo antes era un poquito más escéptico, pero a todo lo que me ha estado pasando, porque digo que he pasado muchas cosas que me gustaría después seguir compartiendo aquí en el programa, Claro. Pues sí, ya estoy como un poquito más creyente de todo este tema para nosotros. Oye, pues nosotros para empezar, hoy vaya que nos platicaste situaciones y vamos más adelante en otros programas a seguir platicando, ¿te parece?

Sí, perfecto. Igual en una de esas, pues tengo a mi cuñado aquí a un lado para las próximas. Le hago una invitación para que se comunique con ustedes y que él les pueda explicar más Ok, entonces... Dile, que se anime, ¿no? Sería fantástico. Y hay que nos avisas, ¿no? Sí, claro, de que se va ni más, se va ni más, créeme. Ah, bueno, esa voz me agrada, Ricardo. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Bueno, pues muchísimas gracias a ustedes por darme la oportunidad. Buenas

noches. Muy buenas noches. Saludos amigo, muchísimas gracias por tu historia. Sí, estamos aquí recibiendo todos sus comentarios de estos médico fantasmas y de lo que has vivido, que no solamente es en un lugar en específico, se encuentra alrededor de muchos países y por eso ahora la mano peluda es internacional. Gracias a la tecnología podemos estar en el momento mismo de estos relatos y de la emisión. Con tu experiencia. Así es que. Si esta noche no te alcanzó. A pasar tu relato.

No te preocupes. Porque así le vamos a dar continuidad. Nos despedimos de las estaciones. En la República Mexicana. Que solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero. Continuamos después de la pausa. El Miedofon. 55 -2193 -59. Hola, soy Chumel Torres, te invito a que estés pendiente de nuestro podcast, la mejor información, comentarios y

más, mucho más, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida Grupo Fórmula Un día mi vecino me vio acostado en una hamaca y me dijo La pereza es pecado Y le contesté La envidia también Sabiduría en las redes Porque tenemos mucho que decir. La mano peluda. Regresamos saludando a todos

los amigos y también recibiendo. tus comentarios lo que hace aún más intrigante estas apariciones de los médicos fantasmas es que muchos testigos han afirmado sentir una energía protectora al estar cerca de ellos es común que las personas que han experimentado estos encuentros ya sea en forma de visiones de sonidos inexplicables se sientan más tranquilas y seguras algunos creen que estos médicos al no haber podido salvar a sus pacientes en vida Buscan redimirse y ofrecer

alivio incluso después de su muerte. Vámonos con más relatos. Así es. Saludos a Marco López, a Carlitos Solvera, a Mapat Gómez y Juanito Arcos, que ya están cada quien. Tenemos a alguien en la línea. Buenas noches. Hola, buenas noches. ¿Con quién tengo el gusto? Con Eli Galván de Aguascalientes. ¿Eli? Sí. Bienvenida, mi querida Eli. ¿Y qué nos vas a platicar esta noche? Mira, bueno, desde niña siempre me han pasado muchas,

muchas cosas hasta la fecha. Pero escuchando el tema del hospital, me pasó hace como 24 años con mi abuelita una noche que la fui a cuidar. ¿Qué pasó? Algo. Esa noche estaba yo con ella en un hospital en Torreón, Coahuila, en una clínica del IMSS. Entonces mi abuelita me empezó a decir con mucho miedo. Me decía, hija, dile a esa mujer que está aquí que se vaya. Para esto, mi abuelita, como tenemos familiares médicos, le habían asignado a ella una habitación especial para ella. Entonces

nada más estábamos mi abuelita y yo. Y yo le empecé a decir, abuelita... Aquí no hay nadie más que usted y yo. Y me decía, no, hija, y con mucho miedo volteaba hacia un lado. Hacia su lado izquierdo ella volteaba a ver. Y me decía, no, dile a esa señora que está aquí que se vaya porque ella me da mucho miedo. Y yo le decía, abuelita, dígame cómo es esa señora. Y me dijo, es una mujer de negro. Tiene la cara tapada, pero es una mujer. Hay un vestido. Y me da mucho

miedo porque trae una rosa en la mano. Y me dice que cuando esta rosa se le caiga el último pétalo, yo voy a morir. Y a mí, pues, me dio mucho miedo. Me asusté porque era noche. Entonces, este, pues, y yo ya me quedé sin palabras. Porque yo dije, pues mi abuelita la voy a asustar más y le digo, abuelita, pues esa señora es un fantasma, obvio no le iba a decir. Sí. Entonces me dijo, hija, ¿y sabes por qué me da mucho miedo? Porque a

esa flor ya le quedan muy pocos pétalos. Uy. Sí, o sea, lo recuerdo y se me enchina la piel porque estábamos ella y yo solas en la habitación y yo dije, esa cosa está aquí con nosotros y yo no la veo y ella la ve. Y precisamente, como a los 12 días, mi abuelita falleció. Como que lo presintió, amiga. Pues sí, o fue la muerte que la visitó y le avisó. Se me hizo muy feo eso. Sí, claro. Cuando ella lo dijo, lo dijo muy normal. No lo dijo ni espantada, ni triste

o melancólica. Sí, tenía... donde ella veía a la mujer, no me veía a mí. Así como cuando, oye, mira aquella que va allá, como cuando uno así voltea y le dice algo a alguien, pero no deja de ver a esa persona. Así ella la veía y me decía, es que dile que se vaya, dile que se vaya. Y yo, y me decía, sí se tenía miedo en su rostro, no lloraba, pero sí tenía mucho miedo. Y me dijo eso, es que tengo mucho miedo porque esa flor Ya le quedan muy pocos pétalos. Uy, sí, sí. Que

era como el aviso, ¿no? La advertencia. Sí. Oh, sí. Sí te entiendo. Y mi querida amiga, después de eso sucedió algo. Bueno, nos comentaste que falleció, ¿no? Tristemente. Sí, como unos 12 días después. Pero ya no me volvió a comentar nada. Sí. Pregunta, mi amiga. El hecho de que ella lo haya como que anticipado, ¿les ayudó a ustedes a asimilar con mayor facilidad este

trago tan amargo o lo tomaron al revés? Pues, de hecho, al menos yo ya sabía que mi abuelita iba a fallecer porque pues sí estaba muy mal de la diabetes. Ya le habían amputado una pierna, ya otra pierna se le... se le estaba poniendo mal su piernita. Entonces mi abuelita prácticamente ya sabíamos que no iba a salir de ahí. Obviamente pues mi mamá sí lo tomó más mal. Sí, claro. Pero pues yo pues nomás me impactó mucho que me dijera

eso. Y como que esa cosa pues obviamente es muy común que dicen que se visita a las personas porque después un amigo mío me comentó que también semanas antes, pero de que falleciera una mamá de él, una hija de él vio parado atrás del coche de ella a una mujer de negro. Entonces como que ya empieza a acercarse a la familia algo. Él se iba a bajar de su carro y vio por el espejo retrovisor que estaba una mujer de negro toda

tapada atrás de su coche y días después. Poquito antes, poquito después falleció la mamá de mi amigo. Entonces yo me quedé mucho pensando en eso. O sea, la cosa esa, no sé cómo le quieran decirse, una fantasma o la muerte. El espíritu ese pues se empieza a acercar a la familia. Sí. Es lo que yo deduzco. Es un hecho que mira. Si bien es cierto que existen los cambios generacionales, es decir, por ejemplo, tú tienes, voy a inventar, no me estoy refiriendo a nada. Sí, suposiciones.

Exacto, vamos a suponer que tú tienes cinco tíos, son tres tías y dos tíos, son hermanos de tu mamá o de tu papá, ¿no? Sí. Y viven felices, se visitan en las casas, van a conocer, no sé, a la familia, a los nuevos integrantes, visitan a los primos, y así transcurren los años en algo que se nos hace cotidiano. Sí. ¿Verdad? Pero de repente llega el momento en que tú, que eras pequeñita y que ibas a ver a tus primos de chicos,

pues ya también los... Se empiezan a casar, empiezan a encontrar cada quien su rumbo, sus familias, sus carreras, sus profesiones, su trabajo. Y también en algo que se nos hace cotidiano. Lo que no nos damos cuenta es que esa generación de los tíos, es decir, los hermanos de tu papá o de tu mamá, pues ya también van envejeciendo. No se diga los abuelos, ¿no? Que después de tantos años que en tu casa no había decesos. ¿Por qué?

Porque a los decesos que ibas era porque algún conocido o tal vez algún familiar indirecto. O tal vez una persona que estimabas mucho. Tristemente falleció. Pero cuando empieza a llegar a nuestras casas ese cambio generacional. A veces sentimos como que nos cae un balde de agua fría. Digo, no es por otra cosa, pero ponte a pensar. Por ejemplo, ¿tú estudiaste la secundaria? Sí, de hecho sí. Tengo carrera. Bueno, vamos ahorita

a enfocarnos en la etapa de la secundaria. Yo te aseguro que varios de los compañeros de la secundaria comienzan a perder a sus amigos. Digo, a sus amigos, a sus papás. Sí, y entonces estamos hablando de ese cambio generacional que a veces nos llega y sentimos como que todo se está poniendo en nuestra contra, ¿no? Ya lo ve uno más cerca, que ya mero hasta le va a tocar a uno. Oh, pues

ahí está, mi amiga, ahí está. Ahora, por ejemplo, en el caso de tu abuelita, aunque es muy doloroso, es muy triste, no dices, ay, abuelita, ya descansa,

tanto que te hizo sufrir esta enfermedad. infeliz desgraciada de enfermedad porque es terrible cuando no la controlas a tiempo que se yo y es triste cuando la gente pierde una extremidad también necesita superar ese duelo no se diga cuando pierdes dos o un brazo o pierdes la vista son duelos realmente son perdidas muy muy fuertes si Entonces, tu abuelita, pues, tú misma lo dices,

ya estaba muy mal. Entonces, no está mal que de repente lo pienses, ay, abuelita, qué bueno que ya te fuiste porque ahora sí estás descansando en paz, ¿no? Sin tanto dolor, sin tantos medicamentos, ya tu pielecita ya no soportaba una inyección más, ya no soportaba sueros, ya te tenían muy maltratada en el hospital. Por intentar preservar la vida, ¿no? Sí, y a uno le duele verlos sufrir. Sí, sí, sí, claro. Uno prefiere, si le llega uno a pedir adiós, pues que mejor los recoja.

Los extraña a uno muchísimo, ¿verdad? Los extraña a uno muchísimo, pero es bien doloroso verlos así. Sí, es como ya uno muy egoísta quererlos retener. Sí, amigo. Cuando no hay calidad de vida. Ese es el punto al que quería yo llegar. Lo que hay que cuidar es la calidad de vida, porque a mí me ha tocado ver y aquí lo hemos escuchado. Mira, dame un segundito, Cieli, necesitamos hacer una pausa. No te vayas, aguántame. Sí, gracias. El Miedofón, 55 -2193 -5926. Conocemos

la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. ¿Les va a cambiar la vida? RSS .com Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. RSS .com. Hacer podcast de manera fácil. Cuando se cierra una puerta y se abre una ventana, hay que salir corriendo. La casa está embrujada. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los

especialistas. La mano peluda. Continuamos relatos y experiencias que no tienen explicación lógica. que pues todos en algún momento vamos a tener que vivir, queramos o no, ¿verdad? Tenemos en la línea Eli, ¿estás ahí? Mira, aquí estoy. Ah, sí, entonces tú me estabas diciendo algo súper importante, hablabas de la calidad de vida, algo que yo completamente también estoy de acuerdo,

mi querida amiga, porque ¿sabes qué? Si tú estás pasando unos momentos muy difíciles, No tiene caso seguir alargando el martirio de nuestro ser querido. O sea, pienso yo que como tú lo mencionas, es mejor, ¿sabes qué? Deja de sufrir, ya no te resistas. Libérate, ya no hay nada que hacer, ya no hay nada que... Tú viviste tu vida tranquila. Me ha tocado aquí escuchar, amiga. Personas que dicen, ay, es que mi abuelita está bien enferma, está bien mala mi abuelita, vamos

a orar para que se recupere. ¿Y qué edad tiene tu abuelita? 95 años. Ay, pues sí, sí, ojalá Dios quiera que se recupere, ¿verdad? Todos deseamos lo mejor. Pero si ya está bien malita, a la edad de 95 años, pues ya cualquier cosa que le hagan en su cuerpecito ya es muy, muy terrible. La piel se pone muy delgadita. Les cuesta trabajo respirar, caminar. Bueno, ya lo sabemos, ¿verdad, mi amiga? Pues sí, ya son personas que nos dieron lo que nos tenían que dar. Exacto. Y nosotros

hay que agradecerle a Dios. Bueno, eso es lo que pienso, ¿verdad? Hay que agradecerle a Dios que nos los prestaron por muchos años, que nos ayudaron a crecer inclusive en algunas ocasiones, ¿no? nos cuidaron, nos enseñaron a tejer, a coser, a cocinar, o simplemente nos enseñaron la filosofía de otra época, que se vivía distinto a como estamos viviendo hoy, la gente es muy fría, platicábamos en la mañana, ahora ya los muchachitos son muy

fríos. Muy directos con la gente adulta, ya no hay, decimos nosotros el respeto, pero no necesariamente es de ahí el respeto, pero les hablábamos de usted a las personas mayores, ¿verdad? Sí, y a nuestros papás también. Y eso poco a poco se ha ido perdiendo, aunque ahora estamos en otra época, mi amiga, y pues también hay que respetar y hay que vivir la vida como venga, ¿cómo ves tú? porque no sabemos hasta cuándo se vaya a acabar esto. Sí, sí, tienes razón, mi amiga.

Ah, Yely, pues me dio mucho gusto escuchar esta historia. Gusto en el sentido de que a veces el final es triste, pero es justo. ¿Sabes qué? Ya. Descansa, ya tu batalla, imagínate ya todo lo que estaba sufriendo tu abuelita, ya le habían amputado un pie, ya se le empezaba a poner mal el otro, con esas subidas y bajadas de azúcar, es un dolorazo de cabeza impresionante y todo lo que pues esta enfermedad de la diabetes trae

consigo. Sí, sí, sufren demasiado. ¿Verdad? Sí. Ok, mi querida, no sé si quieras agregar algo más Eli. pero no sé si quieras que te cuente otra historia. Bien, claro que sí. Adelante, mi amiga. Bueno, mira, yo enviudé, van a ser hace 10 años que enviudé. Ajá. Mis hijos fallecieron en un accidente en una motocicleta. Qué triste, amiga. Entonces, a raíz de eso, pues, él se manifestó muchas, muchas veces a mis hijos siendo chiquitos y a mí. Ajá. Todavía es fecha que... En sueños

me avisa cosas y pasan. ¿Cómo qué? Me dice que está con nosotros y nos avisa cosas y si suceden. Pero hubo una historia cuando él recién falleció. Bueno, tenía como unos dos meses de haber fallecido. Sí. Esa vez estaba yo en mi casa, que es la casa de ustedes. Muy amable. También en la ciudad de Torreón, Coahuila. No vivía aquí en Aguascalientes, yo todavía. Ah, ok. Entonces, esa vez llegamos una compañera del trabajo y yo ahí a la casa

a comer. Cuando acabamos de comer, yo me senté en un sillón de mi sala y ella se quedó en la silla del comedor. Y entonces pasó que a las dos de repente nos dio un sueño bien pesado. Cuando menos lo acordé yo, me estaba despertando. Me quedé dormida ahí en mi sala. Para eso en mi sueño, yo empecé a soñar al papá de mis hijos. Y soñé que yo me estaba en el baño, me estaba bañando, y que en eso entraba el papá de mis hijos y me decía, vámonos. Me decía, vámonos,

quiero que te vengas conmigo. Y yo le decía a él, no, no me puedo ir contigo porque nuestros hijos están chicos. Entonces mi hijo tenía dos años. Y mi hija tenía seis años. Sí, pequeñitos. Sí, en mi sueño él me agarraba la mano y yo lo aventaba así, saltaba mi mano, lo aventaba y yo le decía que no. Sí. Entonces ya me despierto y volteo y veo que mi compañera de trabajo también se había quedado dormida en la mesa del comedor,

en la silla que está en el comedor. Entonces rápido le hablo porque nos teníamos que ir a la oficina. Y le hablaba y le hablaba, despierta, despierta. Cuando ella abre los ojos, lo primero que me dice, así exactamente me dice, licenciada, pero bien asustada. Me dice, licenciada, vino su marido. Así me dijo. Y yo me quedé así porque yo no le había contado mi sueño ni nada. Y yo nomás le dije, ¿cómo que vino mi marido? Pues está muerto. Le dije, ¿por qué dices eso? Me

dijo, es que vino. Me dijo, yo me quedé dormida y lo vi que estaba parado frente a usted. Quise despertar y abrir los ojos y vi que estaba parado en frente a usted y la tenía agarrada de la mano. Otra vez el sueño me volvió a vencer. Entonces, pues yo sí me asusté mucho y le dije. Le dije, no, le dije, es que no puede ser. Le dije, es que yo lo estaba soñando a él. Y ya le conté eso, cómo lo había soñado. Pero ella lo vio. La que estaba enfrente de mí y me estaba agarrando

la mano. Qué impresionante, ¿no? Sí. Guau. ¿Pero tú no sentiste nada? No, yo nada más era un sueño. Ajá. Bueno, según era un sueño, mi amiga. Sí, según, y de hecho... Le han pasado tantas cosas sorprendentes. Ajá. Bueno, fíjate que a eso se le conocen sueños de visitación. Lo más extraño es que esto casi siempre sucede por las noches. Cuando se va uno ya a descansar. Y aquí te sucedió en un momento que te dormitaste, ¿no? No, eso era como las cuatro y media de la tarde. Fíjate,

pues sí. Y luego, o sea, la vio mi compañera de trabajo. O sea, yo le estaba soñando. A lo mejor pues me imagino que para no asustarme. Y ella dije que sí se quedó dormida y que cuando quiso despertarlo vio que estaba parado frente a mí y me tenía tomado de la mano. Y que no pudo reaccionar, o sea, vuelve a cerrar los ojos, vuelve a caer en el sueño profundo hasta que yo la desperto. Y de hecho yo batallé para despertarla porque yo hasta la sacudía, despiértate, despiértate.

Y cuando se despierta hasta me dice, licenciada, vino su marido. Así fue lo primero que me dijo. wow y yo me impactó mucho que me dijera eso y ya cuando me dijo que me quiera agarrar de la mano yo le dije pues es que no puede ser porque yo lo estaba soñando que me estaba tocando me agarraba de la mano y me quería llevar con él y yo le decía que no amiga Amiga, qué bueno, qué bueno. Primero que estás firme, ¿no? Tus hijitos te necesitan, ¿no? Te necesitaban en

aquel momento. No, no te dejan de necesitar. Pero cuando te ocurrió eso, todavía estaba como más fresco, ¿no? Sí, sí, estaba muy reciente. Pues sí tenía un mes o dos de haber fallecido. Y fue muy... Pues fue algo impactante porque fue un accidente. Y también mi hijo, chiquito de dos años... Él ni siquiera sabía lo que, no podía distinguir lo que era la vida de la muerte. Ajá. Y él me decía que lo veía en la casa de la nada, me decía, aquí ándale papá. Ándale.

Inclusive la que me lo cuidaba, mi hijo, su maestra de guardería, me hacía el favor, como yo trabajaba todo el día, pues porque él es el único sustento de mis hijos. Claro, claro. La maestra de guardería de mi hijo, cuando ella acababa su turno a las cuatro de la tarde, Yo me arreglé con ella para que ella sacara al niño y se lo llevara a su casa y yo le pagaba extra. Sí. Entonces, pues obviamente mi marido fallece y pues él no sabía de eso, de esos arreglos que yo tenía. Ajá. Obviamente

no lo sabía. Sí. Y un día yo llegué a dejar a mi hijo a la guardería y la maestra me dijo muy seriamente, señora, necesito hablar con usted seriamente. Y le dije, mande. Y me dijo, es que va a decir que estoy loca. Pero Isaac ve a su papá, así me lo dijo. Yo le dije, ¿por qué dices eso? Y yo sabía que el niño lo veía, porque el niño muchas veces me lo dijo. Y me dijo, es que cuando estamos en la casa me dice que llega su papá y que va y juega con él. Y me dice, mira,

aquí está mi papá, déjame con mi papá. Y dice, incluso aquí en la guardería me dice que su papá viene y que le habla y que él quiere jugar con su papá. Y yo le digo que no y el niño llora. Y yo le dije, Polina, no estás loca. Le dije, mi hijo sirve a su papá. Guau, sí, claro. Oye, me das un segundito, necesito ir a otra pausa. No te vayas, por favor. Espérame tantito. El Miedofón, 55 -2193 -59 -26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse.

Aquí en La Mano Peluda. Seamos felices mientras podamos. Atentamente, El Jardinero. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda. Continuamos. Experiencias. de familiares que ya fallecieron, pero que se siguen haciendo presentes. Así es, tengo en la línea a mi amiga Eli. ¿Estás ahí? Sí, aquí sigo. Perfecto.

O sea, mi querida amiga, que también para tu marido en paz descanse, le fue difícil pasar al otro lado porque sentía esa gran responsabilidad de que te iba a dejar solita con los niños y que estaban chiquitos. Fíjate que... Hemos hablado de que sí, efectivamente, se supone que cuando uno fallece, pues hay varias versiones. Hay unos que dicen que el alma se tarda tres meses, otros que dicen que 28 días, otros que dicen que seis meses, otros dicen que hasta un año. También

hay los que dicen que es inmediato. De hecho, la Biblia dice que es inmediato. Que no hay otra cosa sino que te vas directamente a juicio. Pero hay cosas que a veces a las personas que fallecen no les dejan descansar en paz. Y entre otras son los apegos, el gran compromiso que tienen con algo o alguien. Y en este caso yo creo que sentía muy fuerte la carga que te iba a dejar a ti, el dolor que iba a provocar. Y necesitaba estar seguro que sus hijos pues iban a estar

bien, ¿no? Que tú ibas a salir adelante, que lo ibas a superar. Y mira que no se equivocó. Sí, de hecho sí. Inclusive él presintió su muerte y todo lo... ¿Cómo? Sí, es que la noche que él tuvo el accidente andaba trabajando en algo cerca de Torreón, Andaba en Bermejillo. Ajá. Y me mandó un mensaje. En ese entonces era SMS, no era WhatsApp. Ok. Y me puso, me siento inseguro, Dios me permita volver a ver a mis hijos. Oh, sí. Entonces yo sí me asusté y era ya noche. Entonces rápido

le respondo y le dije, ¿qué tienes? ¿Qué pasa? Y me decía, no, no te preocupes. Estoy bien. O sea, a la vez trataba de tranquilizarme, pero él sentía algo y me empezó a decir, cuida mucho a nuestros hijos, diles que los amo. Y yo así, pero qué? O sea, por qué me dice todo esto? Entonces ya después ya no me contestó el mensaje, pero a mí me pasó algo muy, muy, muy feo esa noche porque me quedé dormida un buen rato y de repente sentí. Como que algo me arrancaban de dentro

de él. Me despertó algo como una fuerza que salía dentro de mí. Ajá. Y como que algo me arrancaban del alma. Sí. Y me desperté gritando su nombre. Ajá. Y en ese momento yo supe que ya estaba el muerto. Ya había fallecido, lo supe. Ay, amiga. Esa conexión. Y la clásica. Tienes el accidente, pues te roban el celular. Él traía en el INE

otro domicilio. Entonces, yo ya sabía que ella no estaba en este mundo, algo me lo dijo y de hecho faltaban como 10 días para el día del padre y yo me sentía muy mal porque decía, Dios mío, no permitas que mis hijos pierdan a su padre porque mis hijos están ilusionados con su legalidad. Claro. Fue así que cuando me hablan, porque, o sea, lo empezaron a buscar porque no aparecía.

Y ya me hablan para confirmarme, porque yo tuve que hacer mi vida, o sea, me tuve que ir a dejar a los hijos de la escuela y todo, para que no me vean nerviosa ni nada. Y me están buscando otros familiares de él. Y cuando me dicen, les dije, espérame, y nomás me senté, le dije, falleció, ¿verdad? Me dijeron, pero es que ¿por qué sabes? Le dije, yo ya sabía que él ya estaba. En tu corazón, lo sentiste en tu corazón, amiga. Sí, lo sentí. Y muchas veces se ha comunicado conmigo.

Con mi hijo lo veo muchas veces. Lo llegamos a sentir que se subía a la cama. Mi hijo lo veía en la casa. Y él tenía dos años. Estaban chiquitos. Y es que estaban conectados. Había mucha unión entre ustedes. Mucho amor. Y sabes una cosa. Pues tú lo has sabido sobrellevar bastante bien. Ahora lo que sigue es ya no estarlo llamando para que descanse en paz, para no perturbar su descanso. Y mira, tarde o temprano nos vamos a reunir con esas personas que amamos y que se

nos adelantaron. Tarde o temprano. Obvio, se dice muy fácil, ¿verdad? Pero es real, es real. Si tienes fe, mi querida amiga. Vas a ver que las cosas, aunque no lo entendemos, tienen un porqué. Y tus hijos están hechos de una madera muy especial, de tal modo que te aseguro que valoran todo lo que tú has hecho por ellos y también tienen un buen recuerdo los pequeñitos que todavía recuerdan sus gestos y todo, ¿verdad?

Entonces, mi amiga... Te damos un fuerte abrazo y créeme que son historias paranormales que no creemos y que nadie quisiéramos tener. Pero eso es mejor a no tener ni siquiera una huella, una señal de dónde quedó nuestro ser querido. Sí. No, y es bonito que ellos se comuniquen con uno. Ahí está, mi amiga. De alguna manera. Sí. Sí, mi amiga. Pues te mando un fuerte abrazo, mi querida Eli. No sé si quieras agregar algo más. Es todo. Buenas noches. Que estés muy bien. Que

tengas bonita noche y que descanses, ¿eh? Igualmente, bye. Adiós. Hasta luego. Vamos a seguir escuchando historias. Híjole, es triste, ¿verdad? Es muy, muy triste, pero también es parte de la vida misma. Él no estaba enfermo. Y... Ella supo entender con esas palabras que él le comentó. Algunas personas nos han preguntado que si los que fallecen sabrán que ya va a llegar su momento. Pero aquí en el caso de Eli, él sentía algo extraño porque al mencionarle lo que le dijo por teléfono es

que sentía que algo venía ya. No, es que es bien difícil. O sea, te cae el 20 ya después de que suceden las cosas. Y dices, uy, con razón me dijo eso, se estaba despidiendo. Y es como, no sé, en las series que pasan en Netflix o las películas gabachas, ¿no? Te das cuenta que se va a morir ese actor porque antes de que lo eliminen de la escena, él como que se despide o da palabras de aliento y así. Entonces, cuando yo veo eso en una película o en una serie, yo digo, este

se va a morir. Y dicho y hecho, sucede. Hay palabras, hay palabras que previenen, pero uno no las capta, ¿eh? Las entiendes hasta que ya pasan las cosas. Y entonces dices, ay, por eso me comentó esto o aquello, o se comportó de esta manera. Pero pues no lo sabemos en el momento. Así es, no se sabe en el momento. Y sin embargo... Pues ahí están los hechos, ¿verdad? Tengo por aquí de 5 .15, ¿verdad? A ver, adelante. ¿Me podrías contar una experiencia? Sí, esta es una experiencia

cortita que me pasó a mí y a mi hermana. A ver. Fue como hace unos 15 años. Estábamos viviendo aquí en Houston. Vivíamos en un apartamento de tres recámaras, pero era de dos pisos. Ella siempre me decía, ¿escuchas algo? Le digo, no, yo no escucho nada. Dice, es que yo siempre escucho canicas, dice, en la cocina. Porque en la parte de abajo era carpeta, pero en la cocina era piso. Entonces, en la parte de arriba igual era carpeta. Entonces, no se escuchaba, solamente en la cocina.

Entonces me decía ella, oye, dice, ¿es que se escucha algo? Le digo, no, yo no escucho nada. Entonces empezamos a notar que se escuchaba más seguido, más seguido y más seguido. Y así quedó, no hicimos caso de ese ruido. Y una vez vino un cuñado de mi hermana, vino a visitarnos y se quedó a dormir en la parte de abajo. Y él comentó... Dice, oye, dice, anoche que dormí, dice, alguien caminó en la cocina. Y ella se dijo, no, pues, ¿quién bajó? No, no, pues, nadie

bajó. Y entonces mi hermana ya se empezó a asustar. Y ella tenía un bebito como de, no sé, creo que de dos años tenía un bebé. Y dice que después de ahí ya no quiso bajar porque dijo que le daba miedo porque escuchaba, pues, escuchaban ruidos. Entonces dice que con las vecinas empezó a... Empezó a preguntar que por qué, porque en sus casas se escuchaba ese ruido, se escuchaban ruidos. Entonces dice que la vecina no platicaba con nadie. Entonces ese día sí se platicó con una

persona y entonces le dijo que por qué. Y entonces nadie quería decir qué estaba pasando. Siempre sí le preguntó a la vecina y ya le dijo la vecina que hace muchos años había fallecido un pequeño

ahí, no sé. tres o cuatro años, o sea, el niño, tres o no sé cuántos años, la cosa que dijo que había fallecido ahí, y que en esa área, o sea, el edificio era corrido, o sea, estaban juntos, no era así edificio para arriba, sino que era así nada más corrido, y de hecho todavía están esos apartamentos, aquí en Houston es un área que se llama Spring Branch, y los apartamentos se llaman Miami Gardens, algo así, no recuerdo. Entonces ya los vecinos le preguntaron qué pasaba.

Entonces uno sí le dijo que hace muchos años se murió un niño ahí y de hecho la vecina de atrás de ella se fue de su casa porque dice que igual le pasaba eso y le pasaba eso y le pasaba eso, pero ella tenía dos pequeñitas, dos pequeñitas como de cinco o seis años. Y que igual, o sea, el apartamento era de dos pisos, eran tres recámaras. Y que arriba en ocasiones estaban jugando las pequeñas. Entonces en ocasiones ya las miraba abajo. Dice, pues no estaban arriba. Dice, no,

estamos aquí abajo. Y dice, ¿por qué abren el agua? Dice, no, yo no la abrí. Entonces empezaron a pasar cosas así a la señora. Entonces dice que un día estaba acostada. Sí. Y que dice que... Igual que sentía que le agarraban los pies, pero ella no sabía por qué o qué. Pero ella no tenía miedo, ella simplemente se sentía así, bueno, así pasó el tiempo. No sé cuánto tiempo haya pasado. La cosa es que un día ya empezó a sospechar algo, que algo estaba, que no estaba bien ahí

en la casa. Entonces dice que le empezaron a tocar más. Y que en cuanto abrió sus ojos, dice que ya vio un pequeño como descarnado enfrente en su cara. Entonces ella se asustó mucho y lo único que agarró fue a sus hijas. Y le dijo a su esposo y se fueron de ese apartamento. Y dice que no regresaron ni por sus cosas. La señora no quiso ya ni regresar y le dio mucho miedo. Y eso fue todo. Vaya, pues entonces dijo, ya

no me importa nada, mejor no regreso. Sí. ya se quiso, o sea, se fue, y mi hermana por igual, decidimos mejor movernos, porque pues, yo no tengo miedo, pero mi hermana, ella sí, ella sí tiene mucho miedo, y pues yo casi no estaba, yo trabajo demasiado, entonces pues sí, sí tenía mucho miedo, y de ahí nos movimos, y ya no supimos más qué pasó ahí, quién haya vivido ahí, o no sé, nada más era eso. Claro que una experiencia

que... Podría sonar hasta como sencilla, sin embargo, la implicación que esto indica para una persona que dice, no, yo no puedo seguir viviendo con esto. Patti, nosotros te agradecemos que lo hayas comentado. Pues gracias. De hecho, la señora esta creo que se fue a un psicólogo y se hizo como que se hizo loquita la señora porque ella nunca había... visto eso. Eso fue lo último que supimos y ya no volvimos para allá.

Nos movimos a otros apartamentos y de hecho pasan muchas cosas porque mi papá se dedicaba a hacer los apartamentos en mantenimiento y en ocasiones yo le ayudaba. Entonces como dos veces en los apartamentos donde trabajaba él, me decía, acompaña a mi hija y yo iba con él. Y me acuerdo que en dos ocasiones hubo asesinatos en esos apartamentos y mi papá nada más se dedicaba a sacar todo lo

que eran las cosas de ahí. No, hombre, nada más cambiaban carpetas, se mandaban traer una compañía especial, que entran como unos trajes como si fueran astronautas, y limpiaban todo, todo, todo, todo. Son compañías especiales que se dedican a eso. Entonces ellos sacan todo, sacan carpetas. O sea, todo, todo se limpia. Y los apartamentos los vuelven a rentar. Así es aquí. Un apartamento estuvo, creo que un hindú estuvo muerto como

por ocho días en la tina del baño. Y pues aquí no se pueden abrir los apartamentos hasta aquí. hasta que den autorización, o sea, si no dan autorización, pues no pueden entrar. Entonces ya hasta después de determinado tiempo, pues entonces ya mi papá entraba con la llave y pues sí llegó a ver dos veces dos personas fallecidas. Y pues ya prácticamente en descomposición, pero eso es común aquí, es común, o sea, se limpia

todo y ya listo para rentar como si nada. ¿Ese lugar donde murió el hindú ya también lo rentaron? Sí. Sí, sí, ahí, hombre, yo vi, bueno, ahí, o sea, yo esa vez no fui, pero sí vi cuando sacaron el cuerpo y todo, y duró más de ocho días el cuerpo ahí en la tina del baño. Pero sí, fue muy, o sea, nada más mandan llamar a esa compañía y ya todo como nuevo, ponen todo nuevo. Lo sanitizan y todo. Sí, sí, todo, todo, pero eso es común,

eso es común, ¿dónde pasa eso? Y también encontrábamos muchas cosas como de brujería en los apartamentos. Muchas cosas, muchas cosas llegué a encontrar. ¿Cómo qué, amiga? ¿Cómo que llegaste a encontrar? Encontré lo que era como carne, pero como echada a perder con estos alfileres. Llegué a encontrar libros, libros de magia. Claro. Y ahí encontrábamos fotos, así cosas, sí, bastantes cosas se encontraban en los apartamentos, muchas cosas feas. Definitivamente,

eran trabajos. Sí, puros trabajos, sí, eso aquí abunda, abunda todo eso. Vaya, Patti, pues muchísimas gracias por habernos compartido esta experiencia. Ese es mi pequeño relato, no me había animado a llamar, pero no sé, hoy en la mañana me acordé de eso, de las canicas, y por eso me quemé. Muy bien, amiga. Muchísimas gracias, Patti. Nos da mucho gusto que estés aquí. Que tengas excelente noche, Patti. Sí, muchas gracias. Y pues gracias que sí se acordaron de mí. ¿Cómo no, amiga? Claro

que sí. Saludos a todos, a todos en verdad. Eso es. Y hacen un gran trabajo. Gracias, amiga. Gracias, Patti. Buena noche. Sí, buena noche. Igual. Hasta luego, mi amiga. Mira qué experiencia, ¿no? Imagínate que te vas a hospedar a un hotel o rentas una casa en donde sucedió algo así. El cadáver se quedó ahí por tantos días. Pues es algo impactante y uno de los casos más inquietantes y documentados es el del doctor John Doe, un

médico. que se suicidó tras una serie de fracasos en su carrera, incluyendo el fallecimiento de varios pacientes a su cargo, y se dice que su espíritu nunca dejó el hospital donde trabajaba y que en ocasiones aún se le puede escuchar dando indicaciones a las enfermeras. Esto es un pesar, una carga que este doctor... Pues no pudo superar ni con la muerte y las leyendas que giran alrededor de este médico incluyen relatos sobre pacientes que aseguran haber sido atendidos por un médico

sin rostro. Describen las características de ese médico fallecido. Imagínate, él tomó la decisión de quitarse la vida después de tanto fracaso en su carrera y ahora tampoco puede descansar en paz. Fíjate, dice Ramsés Nieves, yo pienso que el ser humano sufre la partida de un ser querido porque no está bien asimilado que aquí solamente venimos a dos cosas, a tener la experiencia de vida, a ser feliz y feliz, dice mi amigo. Muchas gracias. Buen concepto. Me gusta tu filosofía,

amigo. Y estamos ya en la recta final. Adelante. Quisiera contar un relato. Hace unos días. Hace medio tiempecito. Yo les comenté sobre las sombras que he visto, pero últimamente se me está haciendo un poquito más... Las estoy viendo más seguido. Por ejemplo, ayer, el día de antier, escuché que alguien en la noche me gritó mami, como si fuera mi hija. Entonces yo pensé que como estábamos de cuarto a cuarto, dije pues tal vez algo quería. Eran como dos, tres de la mañana. Entonces yo...

Pero lo chistoso es que yo no me podía mover. O sea, como que... Como esa frase que dicen que cuando se te sube el muerto, ¿verdad? Entonces yo le gritaba, le dije, mija, ¿me estás hablando? Y ya le grité el nombre y todo, y no me respondió. Pero el día de ayer me pasó algo curioso. Estaba yo haciendo limpieza en la tarde, mis hijos salieron, fueron al parque, pero fue así como un flash. Volteé a ver y alguien como una niña cruzó, cruzó el cuarto de mi hija, la que yo pensé que me

había gritado. Una niña así como color así en blanco, ¿no? Era una niña, pero traía ropa blanca. No sé si era vestido, pero era ropa blanca, como un suéter blanco. Pero así pasó rápido y yo regresé a ver y ya no volví a ver. ¿Qué será? ¿Qué es lo que estará pasando? No sé, ya me está preocupando un poquito. Y mis mejores deseos para ustedes. Hombre, muchísimas gracias por tu mensaje. Se oía por ahí atrás el niño llorando. Guau, dije un fantasma. No. Gina, llegó el momento de despedirnos.

agradecemos como cada noche tu participación y te invitamos para que mañana estemos juntos escuchando más relatos que descanses que tengas excelente noche que Dios te bendiga soy Gina Aviles hasta luego Gina yo también me despido soy Nacho Muñoz agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias gracias por acompañarnos que tengan una estupenda noche descansen y como decimos aquí El programa se termina, pero la investigación continúa aquí

en La Mano Peluda. Esta fue una producción de Grupo Fórmula.

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