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El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas, no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna, con Georgina Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Lasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural quedaran al descubierto aquí en La Mano Peluda.
De la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, que tal, como están, buenas noches, gracias por acompañarnos en esta transmisión donde vamos a platicar exactamente de lo increíble y también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural, en todos lados se habla mucho.
Yo soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a escuchar historias impactantes. Queremos tu participación a través de la multilínea 55-5279-2291 en la página radioformula.com.mx y en Spotify encuentranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Y por supuesto te invitamos a que participes con nosotros de una forma muy directa y muy sencilla. Mándanos un WhatsApp al siguiente contacto 55-2193-5926.
Ahí nos puedes mandar un mensaje de voz o un mensaje de texto, compartir fotografías, videos, memes, lo que tú quieras. También saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Los Reyes, Higüetamo, Michoacán, Mazatlán, Monterrey, Poza Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro.
Y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas, bienvenidos a esta noche espeluznante. Un pequeño pueblo en la isla de Bali, Indonesia, alberga una tradición funeraria tan única como intrigante. Esa extraña práctica involucra la exposición de cuerpos fallecidos en un lugar de la cremación o el entierro tradicional. Los cuerpos son colocados en una zona especial dentro del bosque, donde quedan al descubierto, expuestos a los elementos y a la vista de los visitantes.
Esta costumbre, que se remonta a siglos atrás, está rodeada de misterios y especulación, ofreciendo un fascinante vistazo a las creencias y tradiciones únicas de la cultura balinesa. Hoy, Trunyan, el enigma de la selva de los difuntos, extraña tradición.
Ahí tienes el tema sugerido para esta noche, pero lo principal, como tú ya debes saber, es que tú nos compartas algún relato, alguna historia o anécdota que te haya ocurrido y por supuesto te lo vamos a agradecer porque este canal se alimenta exactamente de eso.
Así que te estamos esperando para que participes con nosotros de una forma directa y por lo pronto pues ya estamos atentos a la principal fuente de terror en esta noche, que es nada más y nada menos que escucharte a ti con tus relatos y tus historias. A ver, vamos a ver cuál es la primera de la noche para que todos juntos nos pongamos ya en modo mano peluda. Venga. Buenas noches, mi nombre es Estefanny y me gustaría contarles mi historia.
Hace tres años me realizaron un exorcismo y pues mi historia comienza así. Hace tres años pues yo trabajaba en una tortillería y pues convivía con muchas personas. Actualmente pues era muy amigable y muy confianzuda con las personas. Entonces llegó una persona, una señora ya mayor que pues empezó a hacerme plática y pues todos los días iba y compraba y pues la atendía bien y todo.
Y pues esa señora me decía que tenía cáncer y pues yo senté a fue por ella y ya le estuve así como diciendo no pues ya estuve pues teniendo como más confianza con ella. Bueno, pues ya después la señora me encargó que una mintada ala del ángel que es una planta y pues le dije pues déjeme ver si la puedo conseguir. Igual este si la consigo pues yo se la traigo y me dijo sí, es que yo tengo el macho que es el ala del diablo. Y pues dije bueno a lo mejor así lo toman por nombre.
Y bueno pues acepté, ya después pues resultó que mi abuela tenía esa planta y pues yo se la llevé a la señora. Y bueno pues estuve teniendo más contacto con ella, ya después ella me dijo como yo uso lentes, ella me dijo a mí, tú lo que tienes en la vista es un mal que te hicieron, bueno es un mal que le hicieron a tu mamá cuando está embarazada de ti. Yo dije no señora pues lo que yo tengo es hemioquía y eso no pues no sé, no tiene cura, de eso yo requiero operación.
Y pues ella me dijo no pues mira te invito a mi casa y que esto y que el otro me empezó a convencer. Bueno mi mamá no es creyente de esas cosas, yo le dije a mi mamá, le comenté y pues ella me quería ir, pero pues la convencí, le estuve insistiendo hasta que la convencí y pues me acompañó. Bueno pues ahí la señora pensábamos que era buena porque pues ella tenía pues altares con santitos que, que Cristo y la Virgen de Guadalupe y todo eso ¿no?
Bueno pues me empezó a pasar, quién sabe qué quemó en una olla y me dijo que pasara por ahí tres veces, pero le dijo a mi mamá agárrela porque se le va a ir la energía. Bueno pues sí es cierto, a la tercera pasada yo, yo pues me sentí débil y mi mamá me agarró. Y bueno, pues después el día siguiente me dijo que fuera a su casa que a tomar un hava, un hava de no sé qué, pues yo me fui y me la tomé y van a creer que por tres días pude ver bien, exactamente por tres días pude ver bien.
Y a los tres días todo empezó a cambiar. Pasó el tiempo, pasó yo creo un mes y recuerdo que estaba acostada en el sillón y de repente sentí que me estaba ahogando y no me podía levantar. Entonces no sé dónde saqué la fuerza para levantar mi correr hacia afuera a tomar aire y le dije a mi mamá, ay mamá, sentí como cuando dicen que se te sube el muerto y mi mamá me dijo, ay tú estás loca, a lo mejor se te olvidó cómo respirar. Bueno, pues lo tomé normal.
Pues después pasaron los días y pues empecé a tener peleas con mis amigos. Me dejaron de hablar, después con mi familia, ya nadie quería hablar conmigo, salí peleada con todos y hasta el punto de salir peleada con mis papás. Bueno, pues pasó el tiempo y empecé a tener un olor apodrido.
Mi papá me decía bañate, bañate, huele bien feo y pues yo me bañaba y me bañaba, me bañaba hasta tres, cuatro veces al día y no se me iba el olor y se me caían montones del pelo y luego me empecé a ver bien chupada de la cara. Bueno, pues hubo un día que me pelíe feo, feo con mis papás, feo, al límite de yo querer golpear a mi papá y gritarle que quería que me matara a golpes y me reía de él y pues mi papá no lo vio normal y pues me dejó ahí.
Pues ese día me mandaron a llevar la basura, porque al día siguiente iba a pasar el camión. Desde ahí aproveché para irme a la casa de la señora y pues me fui y resultó que la señora me estaba esperando afuera, que la señora me dice, pásate y haz lo que pasó en tu casa y yo me saqué de onda. Dije, ah, y ya me contó todo lo que pasó en mi casa y pues yo le dije, no, sí, pues sí, sí pasó. Y pues me dijo, pues quédate a dormir aquí en un cuarto.
En ese cuarto la señora se alimpia, pues me quedé ahí, pues no podía dormir. Apagaba la luz y veía sombras alrededor de mí y toda la noche estuve prendiendo y apagando la luz y a las seis de la mañana yo vi a la señora que estaba parada afuera de la puerta del cuarto, rezando unos rezos. Quién sabe en qué idioma. Y pues yo me saqué de onda y me levanté normal, yo me iba a trabajar y me ofreció un café y pues como estaba asustada de escuchar todo lo que estaba rezando, pues no lo acepté. Sí.
Ok. Hoy está bastante extraño este relato. Nos vamos a ir a una pausa para después continuar con lo que Stephanie nos está platicando. El miedofón cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en La Mano Peluda. El alma siempre sabe cómo sanarse a sí misma. El desafío es silenciar la mente. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica. La Mano Peluda.
Una mujer que empezó a tener esta relación, a crear confianza para que Stephanie fuera con ella. Pero hay algunas cosas extrañas que ahorita vamos a comentar y vamos a continuar con el relato. Y pues ya no le quise aceptar el café porque tuve miedo de escucharla rezar y todo lo que dijo no. Y me dijo, ya te vas? Le dije, sí, ya me voy a trabajar.
Y me dijo, bueno, antes de que te vayas a trabajar, te vas a encontrar a tu papá en la esquina y te va a decir que si no te regresas a tu casa, te va a hablar a fulano de tal para que venga por ti. Pero qué crees? Él no está aquí, él está en su rancho. Así me dijo la señora. Y pues yo me saqué de onda. Le dije, ah, sí, está bien. Y pues me fui a trabajar normal. No, pues cuando llegué a la esquina, encontré al señor, a mi papá. Y justamente lo que la señora me dijo, mi papá también me lo dijo.
No, pues sí me saqué de onda y pues me fui a trabajar normal y todo. Y pues en la tarde llegó una tía por mí y me llevó a mi casa. Y ya me subí arriba, en la parte de arriba de mi casa, pues estaba en obra negra, no había construcción, estaban las barras construidas, estaba todo construido, pero no había luz. Pues yo me senté en un rincón. Pues me senté a gusto estando en lo oscuro y tengo dos perritos chihuahuas y un gato, tenía un gato.
Y las perras me ladraban, no se me querían arrimar y el gato me rugía también. Y ya cuando mi tía se fue, yo bajé y bajé con la cabeza agachada y le dije a mi mamá que ocupaba ver a un padre. Y mi mamá pues decía, no, es que lo que tú tienes es mental. Y yo le decía, no, no es mental, de verdad necesito ir con un padre. Y pues mi mamá pensó que yo quería escuchar la misa y en la tele pasan la misa en un canal. Pues mi mamá puso la misa y estaban en oración.
Pues le grité que apagara la tele y me agarraba los oídos. Sentía que me iban a reventar. Bueno, pues mi mamá se asustó y se arrimó y me abrazó y me dijo, no, es que esto es mental, esto es mental. Y dije, no, mamá, no es mental. Bueno, pues ya después me dijo, pues métete a bañar, ahorita lo hablamos con tu papá. Me metí a bañar. Escuché que llegó mi papá. Y mi papá sintió la vibra diferente y llegó aventando agua bendita.
Que abre la puerta del baño y me aventó un chorro de agua bendita cuando yo estaba dentro. Uy, no, me salí corriendo, gritando que me dolía, que me quemaba. Y sí, se sentía así como cuando te cae aceite caliente en la piel, así se sentía. Y mi papá me dijo, tómale el agua. Y yo no quería. Y me hizo tomar las fuerzas y en cuanto la tomé, me fui al, pues a aventar el agua, a vomitarla. Y me ardí a la panza, duré días con el ardor.
Y entonces pues mi papá dijo, no, pues tenemos que movernos a ver qué vamos a hacer. Al día siguiente fui a trabajar normal y la señora como que sabía lo que había pasado porque no fue en todo el día y no la vi en todo el día. Y pues salí normal saliendo, me metí a bañar y todo y me llevaron con una persona que sabe de esas cosas. Este hicieron un círculo, no sé qué líquido hayan puesto, eran con plantas también.
Y me sentaron en una silla, le dijeron a mi papá, agárrela bien porque ahorita se nos va a descontrolar esta muchacha. Pues dicho y hecho, me sentaron, me empezaron a rezar. Yo lo único que recuerdo es que no supe de mí y los escuchaba a lo lejos. Y mi papá me contó que cuando pasó eso yo me puse bien agresiva y no me podían agarrar entre dos personas. Y estoy hablando de que mi papá es joven, pues tiene 36 años ahorita.
Y bueno, pues le dijo la señora a mi papá que no tenía mucho tiempo y ocupaba en llevarme a Jacona con los monjes. Y bueno pues mis papás me trajeron que llevar a Jacona con los monjes y pues llegamos y todo y duramos días yendo porque nadie nos quería atender. Y una vez fuimos con mi abuela, de hecho a ella también le llegaron a hacer un mal. Y mi abuela le decía a mi papá, no te desesperes, hijo, así es cuando pasan este tipo de cosas.
Y pues ya hasta que nos atendieron, nos dijo un monje, ¿sabe qué señor? La verdad no pueden atender a su hija porque lo que su hija trae es muy fuerte. Entonces, pues mi papá dijo, entonces ¿qué hago? Y bueno, pues vamos a darle esto a ver si funciona. Mandaron a exorcizar agua, sal y aceite. Y yo tenía que comer todos los días a todas horas de eso. Y bueno, pues me metieron al templo a rezar y compraron un sirio. Pues ese sirio lo exorcizaron también y me lo dieron a mí para rezar con él.
No, pues cuando me metí al templo me dolían los oídos insoportables, sentía que me iban a reventar, pero me aguanté. Pues cuando me prenden el sirio y empiezan a rezar todos, todos ven cómo se empieza a derretir el sirio en mis manos y yo temblando de coraje. Y se me empieza a derretir y me lo quitan porque vieron cómo se dio el baje así rápido. Y me vieron las manos y quemadas, las manos quemadas. Y en eso llegó una señora y le dice a mi papá, mire señor, venga.
Y me dijo a mí que me retirara de ahí. Ya pues la señora le estuvo explicando a mi papá, no sé qué le había dicho. La verdad hasta la fecha nunca me dijeron nada. Me compraron varias cosas exorcizadas y me tronaban. Y después pues me tocó ir con una señora. Y esa señora pues fui varias veces y estuvo tratando conmigo. Sí fue muy duro el proceso porque duré varias sesiones yendo. Y pues hasta que pudieron controlarme, no pude terminar lo que empecé. La verdad no pude terminar.
Todavía me faltó la última parte y la más importante. Pero hasta la fecha me siento bien. Me siento bien, pero aún así no me confío. Todavía sigo protegida con cosas. Y pues sí me da miedo de que algún día de estos me vaya a regresar todo lo que pasó. Y le pueda hacer daño a mi familia. Porque a pesar de todo, todavía quedaron secuelas dentro de mí. Y todavía sigo escuchando esa voz que escuchaba cuando estaba yo así. La sigo escuchando, pero ya no le hago caso.
Como antes que sí quería hacerle caso. O había algo que me aferraba a hacerle caso. Y pues esa es mi historia. Espero y les guste. Y pues me gustaría darles un consejo a las personas que no confían en cualquier persona. Es mejor ser desconfiada. Porque luego les puede pasar la misma situación que me pasó a mí. Pues mira Gina, voy al estilo de pesquisa paranormal. Hay tanto que decir al respecto. Lo primero es, ¿cómo llegó esta mujer ganándose la empatía? La confianza.
Sí, la confianza de Stephanie. Haciéndose la víctima de que, ay, estoy enferma de cáncer. Y ella por tratar de darle ánimos, pues entablo ahí una amistad. Pero ¿cuál es el objetivo? El objetivo tal vez era ese. Carcaos en esta chica y de algún modo verse beneficiada. Mira, ¿provocó? No ella no lo dijo, pero sí lo dio a entender. Provocó esa mujer que hubiese discordia en su casa. Y aunque ella no dijo, ella me lo provocó. Así lo platicó, ¿verdad?
O tú qué opinas Gina, cuando sabía todo lo que había ocurrido, tú te peleaste con tu papá, te pasó esto, te pasó. Pero además la prevenía. Ahorita te vas a encontrar con tu papá y te va a decir esto, pero tú tienes que ser abusado. La estaba controlando. Así es. Y aquí yo rápidamente pues me genera esta duda, ¿no? Y lo digo porque así como ella cerró dando un consejo a los amigos que no confíen en cualquier persona.
De repente se nos nubla la mente y no nos damos cuenta de varias señales que hay ahí. La primera. Si esta mujer muy poderosa que tenía tanto control sobre la magia, sobre cosas esotéricas. Estaba enferma, ¿por qué no se había curado? Dices, bueno, pues es que una cosa es la brujería y otra cosa es la enfermedad. Entonces, sí, es cierto, pero genera sospechas. A mí me genera sospecha. Yo creo que esa mujer no tenía nada, no estaba enferma.
Y si estaba enferma, muy posiblemente era la consecuencia de haber trabajado la magia por mucho tiempo y no sabemos qué tipo de trabajos haya hecho anteriormente. Que al escuchar esto, a mí me da la impresión que era muy negativo, muy nefasto. Vamos a una pausa y regresamos. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. Correr, gritar y sudar. La mano tenuda. ¿Quieres anunciarte en este y en muchos otros podcasts?
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¿Con quién tengo el gusto? Con Giovanni. Giovanni, bienvenido amigo. ¿De dónde nos escuchas? De la alcaldía de Tlaguac. Ok, un saludo hasta allá, mi querido amigo. ¿Y qué nos vas a platicar? Ah, bueno, que no, chito. Este Renato que yo voy a platicar ya tiene más de veinte años, un poquito más de veinte años. Sí. Estaba yo estudiando en el CONALEP que está en Milpalta. Ajá. Y una ocasión, ahí en San Pablo, está el CONALEP. Y una ocasión en la cafetería estaba yo platicando con un amigo.
Sí. Y me dice, oye, este, Giovanni, ¿por qué no te vas a trabajar con nosotros? Y así para que traigamos, estábamos jóvenes, ¿no? Sí. Para que traigas un poquito más de la limita y que compramos más cosas. Yo, no, pues claro. Entonces ellos se dedicaban a vender esta verdura ahí en el... se dedican, porque todas sus familias se dedican a vender ahí en el mercado de este, de la guerrero. Sí. Y este... y les dije, bueno, pues sí.
Entonces, me dice, pero diles que quedará en la casa porque pues aquí salimos a las cuatro de la mañana, ¿no? Tres y media, ¿no? Ajá. Le dije, bueno, pues ya, ya me quedé en su casa después de la escuela. Nos pasamos a su casa, ¿verdad? Porque estudiábamos en la tarde. Ya me dio una habitación. ¿Sabes a qué te quedas? Te dejo una grabadora. Sí. Y pues ya, este, o sea, me acuerdas, pues yo estaba chavalón.
Sí. Cuando de repente así... yo me lo vi muy tranquilo, no estaba nervioso, pero para nada, al contrario. Sientes así como la parálisis del sueño. Sí, amigo. Pero fue algo totalmente diferente porque si despiertas, pues no te puedes mover, ¿no? Ajá. Trato yo de moverme, pero siento así como como estuvieron orcando, pero así clarita las manos así, así, pero súper fuerte.
Ajá. Trato de hacer más fuerza así, como queriéndome mover y patear la grabadora, porque yo me acuerdo que me había dejado una grabadora. Entonces yo les intento patear y clarito así, como si me hubiera subido a sus rodillas en mis brazos y me estaba así, pero orcando y... o sea, me estaba oprimiendo de más. Te inmovilizó.
Ajá. Me inmovilizó, pero es, o sea, nunca, hasta la fecha nunca me ha sucedido esa sensación igual porque pues sí me llevaba a hacer la parálisis, pero en otra ocasión, pero ya sí, sí, un tiempo también, pero nada, nada que ver con esto. Sí. Entonces yo clarito sentí como si estuviera alguien encima de mí y me estaba así como amenazando de algo. Yo así lo sentí. Ajá. Porque todo había entrado a la mano un poquito en la luz del poste de afuera.
Entonces, pues tanto estaba yo así, pues he espantado. Y quería yo patear la grabadora a ver si me escuchaba, porque yo de hecho su casa no la conocía bien. Yo nada más así como llegamos ahí me detendía de cualquier cosa. Y en ese momento entra él, pero yo ya estaba despierto, pero yo creo que me vi así pálido. Espantado, sí. Sí, sí, sí, yo soy algo blanquito. Ajá. Y me vio, pero pálido, así pálido y respirando, pero así agitado. Sí agitado. Y si qué tiene? Me dije, crezcame lo que les comento.
Ajá. Yo pensé que iba a ser así como una expresión de verdad, pero por qué no? Callado nada más. Y sus ojos yo veía que los así como si formaron unos círculos con los ojos, pero nunca hizo un gesto de. O sea, como que estaba pensando. Exactamente, estaba pensando. No hizo un gesto de asombro porque yo lo vería, pero no, pues tranquila. Para la parálise del sueño, no? Sí. No se quedó callado y. Y como que voltó pensando hacia arriba, bueno, una mirada hacia arriba y no me dijo nada.
Realmente me dijo que te traiga una alegría. No, obviamente yo no me las comí por el por el susto. Entonces en ese momento también llega su hermana porque ellos dos iban conmigo también en el mismo salón y de hecho y después se cambiaron ellos de. Descuelo. No, de carrera, de carrera, porque no estábamos estudiando contabilidad y ellos se cambiaron de enfermería. Esa es la que más cala la enfermería en Milpalta. Pero entra.
Y se le queda viendo y qué le pasó y nada más le mordió la cabeza, o sea, nada más hizo la cabeza para arriba. Así como caída. Exactamente, sin decir palabras. Sí. Y esto es que se traba la vida. Y perdón. Bueno, y esto es que anda. Pero no, nunca fueron malas personas ni nada, o sea, todos. Y ya nos fuimos al mercado del aguerrero, ya vendimos, ya trabajamos, ya conocí a toda su familia, todos se dedican a ver adentro y fuera del mercado. Son familiares, venden diferentes cosas.
Ustedes viven enfrente y de hecho en ese entonces se usan verduras, te viastecas. Ya me acuerdo. Sí. Y tú ya se me olvidó. La verdad es que veníamos a ver chandocotas, chandocotas, no? Claro. Y pero sí me quedé seria cuando llegué y me cambiaron. Me dice. Hola, me trajo a cuartito y me pasa uno que está a un lado y de un lado está el baño. Y tú ya dijiste a nosotros y fue algo así como que no sé. Aja, eventual. Sí, eventual. Algo raro, una coincidencia. No, coincidencia. Pero no me lo crean.
Yo sentí que había algo como que estaba cuidando la casa. O sea, yo algo así me decía alguien está cuidando la casa por si tú quieres hacer algo. Yo sí lo sentía y dije, pero ¿por qué? Bueno, porque dentro de mí me dicen no, no, esta no fue una pálisis del sueño, o sea, fue algo diferente. Yo me vuelvo a costar y todo, me vuelvo a llevar la grava y todo y me vuelve a suceder exactamente lo mismo. Igual así, pero con una fuerza tremenda.
Sentía sus rodillas y como el COVID, como me quería como destrozar. Casualmente termina el episodio y vuelve a entrar otra vez. Ya en la madrugada para irnos otra vez a trabajar. Sí. Y igual hizo lo mismo, todo lo mismo sucedió, lo mismo. Y otra vez, otra vez entre su hermano otra vez. Pero nada más se hacía señas. No decía nada. Sí. No me decía ni cómo está, ya que te pasó. Serios y no hablaba nada. Igual yo con la boca cerca y todo. No sé si nos está pasando. Sí, sí.
Y ya nos fuimos a trabajar y todo, pero ya como le dije oye, ya dime la verdad, es que es lo que está pasando. Si no es que mi abuelito no tiene mucho que se murió y se dormía en el cuarto que tú te dormes. Y si por qué no me dijiste. Pues sí. Le dije que yo pienso algo que al muerto muerto está perdón, pero hay algo que queda, quién sabe que es una persona tan muerta ya. Tantán se acaba, no? Pero es algo espectacular, no? Así como que es, no?
Que es que es como si fuera un guardián, digamos, de la familia, no? Pero ellos ya seguían algo porque éramos vincotorros, pero en ese momento serios. Sí. Y esos cuartos nadie nos habitaba. Eran cuartos pequeños, pero estaban vacíos los dos. Pero el abuelo tenía poco tiempo que había muerto. Yo ya no regresé realmente a trabajar con ellos porque le dije no, no, no, que ya no me sienta gusto ahí. La verdad. No sé qué fue lo que pasó, Nacho o Gina. Pero eso fue lo que a mí me sucedió.
Oye, pero entonces cuando tú los encaraste y dijiste ya, díganme la verdad, no te dijeron detalles ni nada, verdad? Porque ellos ya sabían. Ellos por eso nada más hacían gestos para que nadie hablaran nada más este no quemarse, no? O que tú no te enteraras. Ellos sabían que ahí ocurría algo raro. Pero nadie te dijo nada, nadie te confesó cómo murió el abuelo, si era una persona mala, buena o algún detalle no te dieron nada?
No, pero hay algo que tú comentas que yo pienso que a otras personas, a alguien más le pasó algo porque como dices tú, si ya sabían eso porque a alguien más ya le había sucedido algo, luego no había nadie. Obviamente no me dijeron nada para no espantarme. Mira, si me lo hubieran dicho todos, no me hubiera ido espantando porque como te comento, pues ya, ya que muerto, muerto está, verdad? Sí, claro. Ellos sabían que sucedía algo paranormal ahí.
Y yo en ese entonces pues yo no estaba, no me gustaba mucho esto del tema. La verdad no, no me había sucedido nada así, pero así se fue algo que ya no se me olvida. No lo comento porque pues no, no, no se van a creer, pero yo esa relación fue totalmente diferente a otra parálisis del sueño que me llegó a dar unas dos veces de nadado, pero nada que ver. Yo sabía que estaba dormido, pero aquí no, aquí. Fue un ataque a mi amigo directo. Fue un ataque, un ataque. Sí. Y además te querían ahorcar.
Me estaba ahorcando y cuando trate de ponerme más este al brinco, digamos, como que me subió las rodillas, como diciendo, cálmate aquí. Aquí yo soy el que manda, yo tengo más, más fuerza, no? Sí, la verdad no, no, no sé quién era el señor. Me imagino que era un señor ya grande, porque. Pues. Sí, su mamá de ella ya era grande y. Pues gente está muy trabajada, ya sabes de falta. Sí, amigo. Y eso fue lo que me sucedió, pero no, la verdad no lo he comentado a nadie.
Sí, ahora también es muy raro, no? Mi querido amigo que haya abierto la puerta justo cuando te estaba sintiendo mal. Seguramente alcanzó a escuchar ahí que estabas tú jadeando, peleando, este batallando con este ser y por eso llegó. Yo nunca supe dónde yo nunca de la entrada, yo nunca supe dónde esos cuartos. Yo nunca vi vueltas en la casa. Yo nada más así como llegué a la escuela. Así me quedé, pero yo nunca me dio por estar de investigar. No, no, yo siempre con todo respeto.
O sea, yo no iba yo. Oye, en el cuarto había cama, muebles, una camita, una camita chiquita en los dos cuartos. Y no más y no hablaban, no, no hablaban, no, por eso yo creo me llegó la grabadora, porque nada más es una camita chiquita, como que nada más para una sola persona. Sí, una coviche de esas, eso es como cuadritos ya. Sí, muchos años sin una barbita. Sí, sí. Oye, amigo y en los dos cuartos había una cama o la misma cama la pasaron para el otro lado.
No, en cada corta alguna cama fue igual. Ok, ok. O sea, esos cuartos no estaban, se ve que no se quedaba nadie ya. Estaban limpios porque los tenían limpios. Sí. No mal acomodados, involvados, se ve que no se quedaba nadie. Pero yo no quise cuestionar porque yo voy a trabajar y esa proteja de preguntón. Siempre yo demostré respeto por eso. Yo sentí que el Ed me estaba diciendo aquí no hayas cuidado, eh. Pero yo nunca he visto mala intención, o sea, pues iba a trabajar.
O sea, de verdad eso yo te lo digo, por eso yo nunca vi. Ya no me entraron en sus cuartos, nada, yo siempre no más a la entrada. Y ahí no pasé. Pero casualmente, ¿por qué terminando el, o no sé si él fue el que como que algo hacía? Ya cuando abría, pues ya aprendí el foco y yo ya estaba así, pero todo pálido. Pero lo raro es de que, de verdad que hacía una cara, o sea, como yo lo conocía a mi supervalente de escuela.
Nada que ver con su cara, nada más así como, no enojado, pero serio, sin hacer un gesto de espanto. O sea, sorprendido, ¿no? También así como que llora. ¡Ora! Y nunca hizo un gesto para nada, siempre serio. Yo no entiendo por qué, o sea, sí, sí. O sea, sí murió el abuelo, como era mi papita, pero lo raro es que... Que como que nunca hubo una sombra ni de parte de los dos, nada más se cuchicheaban. Sí. Se cuchicheaban y yo acostado, buzosito, todo pálido y...
Ya, ya no me comentaban nada, ni ya les comentaba nada. Pero fueron esas dos ocasiones y ya no me quise quedar, dije no, me va a volver a pasar lo mismo. Pues sí, ¿pa' qué? Qué raro, mi querido amigo. Digo raro porque, pues, aparentemente ellos querían obrar bien contigo, ¿no? Te querían apoyar para que tú salieras adelante, que ganaras un poco más de feria. ¿O crees que ellos tenían otra doble intención?
No, porque íbamos compañeros de la escuela, o sea, él me lo dijo porque, pues, como le digo, yo me llevaba muy bien con él. Pero ya ves que a veces de repente estás en la escuela y puse patroja, otra quesadilla, un cafecito, y dices no, porque nada más me alcanza para esto, porque, pues, los peseros yo tenía que tomar tres de ida, para los dos de ida, o tres de ida, y cuatro de regreso. O sea, yo me aventaba casi dos horas para llegar allá. Entonces pasajes pusiera bastante. Sí, me.
Y él me dijo para que no estés limitado, pues, que vienes con nosotros. Y la verdad, pues, les iba muy bien, o sea, tú ves que así como vamos a llamarle, como que de pueblo haya. Sí, sí, sí. Sí, sí, porque ya son gente que, por ejemplo, en San Pedro, pues, tienen su buena lana los del mall y todo eso. Tú los ves así, pero no tienen su... Como son exportadores y todo eso. Sí. Sí, sí, sí, la mitad, mucha gente, mucha gente muy trabajadora, mucha gente muy trabajadora.
Entonces, eso, gente muy trabajadora. No, no, pues, escuché, es que podían tener, pues, si hacían que no tenian nada, o sea, no, malas no. Pero, o sea, había algo ahí. Entonces, ¿tú crees que no lo hicieron de mala onda? No, no, no, fue una trampa para ti, por ejemplo. Sino que más bien quisieron ayudarte, pero, pues, no contaban con que la actividad paranormal en su casa era demasiado fuerte, ¿no? Pero sí sabían porque si hubieras ido al revés, yo lo había dicho.
Pero no, tranquilo, o sea, a lo mejor tienes algo nuevo, no pasa nada. Aquí nunca ha pasado nada. Pero el quedarse callado, sino no ser gestos de nada, no más si miraban uno al otro así de frente. Sí, como dice la sabiduría en las redes, dice, ya me lo dijiste todo cuando no dijiste nada. Sí, sí, sí, sí, me decía. ¿Verdad? Sí, sí, no sé, sí, sí, estuvo, fue Dios en Dios. Como me ahorcava y como me... ya cuando me quise reahuantar así como, ¿qué está pasando?
Sí. Me puso la... así clarito sentí como... pero yo tenía los ojos abiertos porque yo todavía había entrado un poquito de luz, del patio, de la luz del patio. Era una casa muy grande y se ha quedado casi tan frente de la secundaria de San Gregorio, ahí varía un parque. Ahí yo me acuerdo de dónde vivía él, en el cerro. Oye, y esa vez fue la última vez que te viste a quedar ahí. Las dos veces, la primera vez que llegué.
Sí. Y luego al otro día, porque pues era trabajar sábado y domingo y yo de ahí me iba a trabajar, como te digo, que yo estudiaba en la tarde. Pues yo el lunes también me quedaba yo ahí y ahí, la familia toda te dijo, no, no, no, su mamá, muy atenta. Tú te das cuenta cuando alguien, yo ya lo trajiste o algo así como que lo expresa, no, no, superamables. Qué bien. Pero sucedía eso. Sí, pues para colmo de males, ¿no?
Oye, amigo, pues muchísimas gracias, Giovanni, qué experiencia nos acabas de narrar. Me imagino tu desesperación, pero más tu desconcierto al ver que ellos, pues como que en vez de oye, no, pues a ver, tranquilo. Hay que buscar a un padre o hay que bendecir el cuart. Como que ya sabían que, híjole, pues también a él le tocó, no, o sea, rara la actitud de ellos. Hablando de que eran amigos, no, y tú los conocías bien, pero ese comportamiento era fuera de lo común.
Nada más en ese momento, después de ese momento ya ya no es que esto, pero si hay un momento no, no, como que tienen prohibido hablar, yo creo. Sí, sí, lo entiendo. Muy bien, mi querido Giovanni, pues muchísimas gracias. No sé si quieras agregar algo más. Sí, pues cuando quieras, después contar otra similar a eso. Muy breve, pero eso fue en casa de mi en la casa del libro de muy raro eso. Bueno, eso es el por qué no el por qué se estaba cerrada.
Ajá. O sea, todos, todos había habitantes, menos en esa y después me enteré por qué. Pero bueno, ese ya en otros momentos se los platicaré, pero ahí se se mataron. Hubo muertes. Hubo muertes y yo me yo dormía a un lado, pero siempre estuvo cerrada cuando había quiso de población será para que estuviera abierta y todo la veía. Pues no tenía nada, o sea, no le faltaba nada. Pero ya después me enteró que había sucedido algo y yo así ya rápido comentario le digo al candadero.
Le decía que porque le decía que era poco también en madrugadas en rondines y se me decía, si es que siempre escucho un custodio que se para aquí enfrente. Como a las dos y medio tres de la mañana le digo, pero está rasgurando porque no hay espejos, unos espejitos chiquititos que nada más los pegan. Ajá. Y escuchaba cómo le cómo le pegaba con la como si fuera un rastrillo. Y nada más se me quedó bien y no me dijo nada. Me dijo no, aquí ya no entra nadie.
Pues yo lo escucho diario a las dos y media de la mañana. Ya quise para aquí se le dejan escuchar los pasos y enfrente está un espejo. Bueno, no he hecho ya ya no me entiendo más, pero eso eso me pasó ahí lo de al lado y lo de lo de lo de que nunca supe quién fue. No, la verdad no está bien. Yo llamo a un custodio porque pues un león no podía estar de salvo al menos un cundadero. Pero ese cuate no traía ni botas, era un chaparrito que traía como tenis. Pero yo escuchaba como botas.
Sí. Daba diez pasos y se paraba exactamente donde yo me dormía, pero estaban las cobijas. Las rejas estaban tapadas con corto estango. Pero pues no entendía si como no, o sea no me atrevía a levantarlas. Para ver quién era. Sí, pues mejor así lo que sé. Y cuando él me dijo no, aquí no pasa nadie. Entonces yo ya he empezado al miedo una noche, pero bueno. Bueno, querido Giovanni, pues muy bien la dejamos pendiente para que nos platiques todo detalle en la próxima, no? Sí, no, chido, tengo varias.
Excelente. Sí, que me han pasado. Muy bien, amigo, pues con todo gusto las vamos a escuchar completitas de una por una, si te parece bien. Muchas gracias, noches, chida. André, que estés muy bien, buenas noches. Buenas noches. Hasta luego. En esta emisión vaya que tenemos relatos interesantes. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos transmiten una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa.
Cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis. Lo oculto se pone al descubierto aquí en la mano peluda. Los espero en juntos. Te saluda Jaime Nuñez. Los espero en juntos, donde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Abriendo la conversación. Cuando me dicen no eres normal, miro alrededor, lo pienso, lanzo un suspiro de alivio y me digo, menos mal. Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir.
La mano peluda. Continuamos. El tema que propusimos hoy de Trinján, que es un pequeño y remoto pueblo ubicado en la isla de Bali, Indonesia, se destaca por su singularidad y enigmática tradición funeraria. Esta práctica involucra la exposición de los cuerpos fallecidos en un lugar de la cremación o el entierro tradicional. Y esto es bastante extraño.
Un lugar de enterrar o quemar a los difuntos y los habitantes de este sitio colocan los cuerpos en jaulas de bambú en una zona específica del bosque. O también se le denomina el cementerio del bosque. Estos cuerpos quedan al aire libre, expuestos a los elementos, a la vista de los que van pasando. Por eso es algo bastante extraño. Ahí la tradición se centra alrededor de un árbol sagrado.
Este árbol, cuyo nombre significa árbol fragante, emite una fragancia que supuestamente neutraliza el olor de la descomposición de los cuerpos que hay. Obviamente, imagínate cómo se pudiera percibir, pero que este árbol neutraliza este tipo de olores. Y esta práctica se remonta a tiempos prehistóricos. Está profundamente enraizado en las creencias animistas y la antigua tradición balinesa.
Esta comunidad de Truncheon cree que dejar los cuerpos al aire libre permite que el alma del difunto se libere y que regrese a la naturaleza. Por eso lo hacen de este modo. Vámonos con más relatos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Buenas noches. Mi nombre es José Alberto. José Alberto, ¿desde dónde nos escuchas? Nos escucho desde Oklahoma. Ay, perfecto. ¿Ya acabaste de trabajar y listo en tu casita? Ya, ya tiene. Hace tiempo que terminé. Estamos terminando de cenar y escuchando la mano peluda.
Excelente manera de terminar el día y además contando una experiencia. ¿De qué se trata, José? Claro, pues tengo varias. Desde hace mucho tiempo, en toda mi vida me han pasado muchas cosas. También tengo historias de mis abuelos que me han contado acerca de las haciendas de donde soy porque soy de un pueblito en Tecozautla. Ah, bien. Tecozautla, que precisamente ayer hablábamos de una leyenda de por allá y tú también quieres contarnos algo al respecto.
Sí, de hecho ayer no pude. Me caí con las ganas. Pues ahí te lo encargamos en Spotify. Sí, pero yo creo que para complementar algo de Tecozautla, si hay gente que nos escucha de algo, yo trabajé en un hotel. No sé si puedo decir el nombre. Sí, claro. Sí, en un hotel que se llama Carrizal del Lago. Oh, sí. Así lo conocemos. Con sus techos abovedados, ¿no? Claro, sí. Muy bonito el hotel antiguo. Sí. De hecho, la gente que trabajó ahí contaba muchas historias.
De hecho, cuando yo empecé a trabajar ahí, siempre me preguntaban que se había visto algo, alguna... comentaban mucho de una niña y que muchos que llegaban a hospedarse ahí decían que la miraban en las noches. Entonces, una vez cuando estaba yo encargado de recibir a la gente, una vez me acuerdo que una pareja bajó diciendo que habían visto a una niña, que si yo sabía que estaba una niña ahí, que si se había salido de algún cuarto, no sé.
Entonces, yo les dije que no, que ellos eran los únicos hospedados ahí. Y pues vaya asustante que se vieron, al igual que yo también. Claro. Oye, ¿no sabes la historia de esa pequeñita, alguien que haya fallecido ahí, algo que haya ocurrido? No, de hecho sí, este, no, de hecho tengo muchas experiencias ahí, pero les puedo contar, sí, de hecho el que era mi patrón, porque eran, o son varios, falleció. Entonces, yo como estaba en el turno de noche, era volador.
Sí. Y entonces, este, al día siguiente de cuando, antes de que mi patrón falleciera, él decidió que, que quería reunir a todos los, los empleados que estaban al otro día ahí. Entonces, lo reunió. Y lo que mis compañeros transmitían hacia mí es que se estaba despidiendo.
Y sí, entonces lo, lo peor fue de que, las últimas palabras que dijo, porque le dijo a todos, que a lo mejor lo dijo de broma, pero yo pienso que, que fue más este, de verdad, porque les dijo que que él aunque muerto, no iba a dejar su hotel. Ah, o sea, esto es muy importante porque tenía el deseo firme de que, aunque hubiera fallecido, iba a permanecer ahí. Iba a quedarse ahí, eh. Y que de hecho lo cumplió, déjenme decirles. Ah, caray. ¿Sí lo vieron?
No, no, no sé mis compañeros en aquel tiempo, pero al menos yo, cuando, ya cuando se normalizó todo, este, más o menos alrededor de las tres de la mañana, yo pienso, me estaba, me estaba agarrando el sueño, entonces yo tenía la costumbre de apagar todo y dejar nada más la tele y apagar todo. Entonces, estando acostado, creo, el sueño me venció y de repente, como que me quise reacomodar en donde estaba acostado, pero sentí que no, no me podía mover.
Entonces, estaba haciendo lo posible para moverme y como que en mi mente decía yo que, que yo podía abrir mis ojos, que estaba yo despierto. Entonces, abrí mis ojos y atrás de mí veo esta sombra alta y negra y pues mi patrón, este, él era, él era alto, más o menos dos metros. Ah, y rápidamente ligaste esta imagen con tu expatrón, ¿no? Sí, de hecho me recordó y dije, bueno, me espantó, ya no, tuve que levantarme, prender las luces y ya quedarme despierto.
Y ¿platicaste con alguien más sobre este tipo de apariciones ahí?
Después, bueno, creo que se lo comenté a mis compañeros en aquel tiempo, pero antes de eso, yo pienso que el compañero que me, que me pusieron, este, como que trajo ese miedo a ese hotel, porque cuando yo estaba solo, a mí no me, no me importaba dejar todas las luces apagadas, no me importaba salir a darme mis rondines con la, sin, sin, sin usar la lámpara, por el temor de que alguien, este, estuviera dentro y viera que estaba yo alrededor.
Entonces, quería yo ser el primero en verlo, si es que alguien estaba ahí. Sí. Pero después, este, empezaron a surgir demasiadas cosas, muchos sillas que se molían en la cocina. Hubo una vez que, que se prendió la, se prendió la licuadora en la cocina, pero ese día sí nos dio demasiado miedo, nadie quería ir a ver qué hubo. Claro.
De estos ruidos. Oye, pero oyeron el ruido de la licuadora y fueron a ver o dijeron, no, qué miedo, no, no. No se puede, no. Fue el ruido, no. Se supone que todo debería de haber estado desconectado. Entonces, cuando ya agarré un poco de valor, agarré las llaves de la cocina, fui hacia la cocina, y cuando empecé a revisar, la licuadora estaba desconectada. Ok, no pudo haberse encendido. Sí, entonces yo, yo no me imagino cómo algo así puede ser posible, pero pues creo que fue posible. Así es.
Al igual, al igual que una vez igual este, estábamos en el lobby, estábamos cenando, y empezamos ahí a distraernos, este jugando cartas para poder estar despiertos. Pero de repente, de la nada, se escuchó cómo, cómo toda la vajilla de la cocina se cayó. Estos ruidos de aproximación. Y eso, eso no lo podíamos creer porque cuando nos asomamos, ningún plato o ningún este, ninguna cuchara, ningún tenedor estuvo en el suelo. Eso fue imposible.
Ok, permíteme, tenemos que hacer una pausa y regresamos contigo, no te vayas por favor. El miedofón, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano peluda. Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos. Donde y cuando quieras. Les va a cambiar la vida. RSS.com. Almacenamiento, distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Hosteado y distribuido por RSS.com.
RSS.com. Hacer podcasts de manera fácil. Para que odiar a los que te envidian. Si ellos mismos te confirman que eres mejor que ellos. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas. La mano peluda. Continuamos José, muchas experiencias que tienes y el hecho de vivir este tipo de situaciones en donde es tu trabajo si llega a impactar, ¿verdad? Claro. Les digo, no, eso no lo podíamos creer. Y ahí surgieron demasiadas cosas que muchas cosas no lo podía creer.
Pero alrededor de mi vida me han pasado todavía más y ahora pienso que todo eso es posible. Claro y además este tipo de temas no se da mucho a conocer porque luego hay personas que ya no se quisieran hospedar ahí, ¿no? Si de hecho no lo contábamos por ese temor. Pero la gente de ahí, los dueños les decían que no lo contaran o ustedes suponían que no era bueno contarlo. Bueno, personalmente yo sentía que no era bueno comentarlo así libremente por temor a eso.
La verdad me gustaba mi trabajo y me gustaba el trabajo ahí más que nada. ¿Qué hacías? Perdón. ¿Qué hacías ahí en ese hotel? Pues de hecho empecé como velador y después empecé en las temporadas antes estaba yo de mesero, cocinero y pues ahí les ayudaba a todo. De todo un poco. Vaya, ¿eh? Y les sabes a esta área de la hotelería. Si vaya, que se aprende, ¿no? Si, de hecho a lo que me dedico a esta área es mucho más diferente. ¿Nada que ver con lo que hacías acá?
Si nada que ver. De hecho les digo que ahora en Estados Unidos también me han pasado cosas. ¿En tu trabajo? No, de hecho la vida diaria. O sea que tú eres de las personas que tienen esta posibilidad de ver, escuchar o sentir algo que los demás, el común, ¿no? ¿verdad? Pues bueno, de hecho si se gusta me puedo contar esta otra cosa. Claro. A ver, ¿cómo qué cosas te han pasado? Si, bueno, esto supuestamente es como de ovnis. Aquí en Estados Unidos cuando hace ya varios ayeres, tuve una novia.
Si. Entonces un día decidimos, bueno ella decidió que se iba a ir de aquí de Oklahoma para Pensilvania. Si. Entonces yo tenía a mi hermana, cuando ella estuvo acá también estuvo en Pensilvania. Y pues dije, no, pues voy a ir a ver a mi hermana y de paso pues estoy con mi novia, te regreso. Entonces una vez pues encontré un trabajo allá, piscando lo que es el durazno, la manzana y todo eso. Si. Y ahí trabajaban gente que venía también de Puerto Rico.
A mí lo que se me hace demasiado raro es de que pues yo no conocía a nadie de ellos, nunca había cruzado una palabra ni nada de eso. Entonces un día antes de poder reencontrarme con la que era mi novia, se me acerca este señor y me dice que tiene algo que decirme. Entonces me dice que me empieza a preguntar que si tengo una novia que iba a reunirme con ella pronto y le digo que sí. Entonces me dice que tenía que hacerme algo acerca de ella.
Y yo me quedé muy pensativo, entonces le digo, pero esto, esto que me quieres decir o que me estás diciendo, por qué? Dice, no te puedo decir mucho, pero este todo lo que lo que tengo que decir viene de arriba. Ok, pero como que de arriba? Entonces me dijo que los extraterrestres fueron los que le dijeron que me tenía que hacer estas cosas. Entonces lo que me dijo fue que la novia que tenía que me iba a pedir que que tuviéramos un bebé. Si. Y yo me quedé así, un bebé. Ok, eso es natural, verdad?
Si. Entonces me dice, pero tú le tienes que decir que no, que eso no puede ser posible. Entonces en eso le pregunto de nuevo, pero por qué? Por qué no? Dice, yo no sé mucho, no te puedo dar muchos detalles, eso es lo único que ellos me dijeron que te diera a ti. Y pues me quedé pensando, entonces pasaron las semanas y era tiempo de que me iba yo a reunir con la que era mi novia en aquel tiempo.
Y sí pasó lo que todo lo que él me dijo, que yo me quedé demasiado sorprendido, me quedé mirando a la que era mi novia y en ese momento yo me quedé, esto no puede estar pasando. Cómo es posible que alguien que yo no conozco, que nunca he visto en mi vida, me haya dicho esto y que haya pasado hoy? Bueno, en aquel momento. Y pues así quedó y así pasaron las cosas.
Y pues eso fue lo sorprendente que alguien, un ángel, no sé, haya puesto sus ojos en mí para decirme que no sé, pues que no me convenía la muchacha o no sé por qué fue que me dijeron eso. Pues sí, es que lo que más te llamó la atención es cómo una persona desconocida te habla como si supiera ciencia cierta de ti. Sí, claro, entonces sí me dejó pensativo y hasta la fecha. Ok, y no tuviste el bebé con esa novia?
Ah, y en la zona, este, fue algo muy triste porque de hecho después lo pensé y dije, pues es que no, bueno, no sé, no conozco a la persona, pero todo lo que me dijo fue cierto. Entonces sí ocurrió, pero creo que ahora sé por qué me decía que le dijera que no. Porque la muchacha que la muchacha que con la que estuvo con la que estuve yo decidió abortar ese bebé. O sea, sí lo iban a tener, pero ella decidió interrumpir el embarazo. Sí se se se se embarazó y sí ella decidió interrumpirlo.
Mira qué triste. Sí, entonces como yo no sabía mucho inglés en aquel tiempo, pues yo no no supe mucho de la situación. Ya después lo entendiste todo. Ya después lo entendí todo y de hecho de eso viene otra pequeña historia de eso. Que después de años regresé a México. Sí. Y en México me metí de misionero. Sí. Entonces esa conexión que tenía con las hermanas misioneras que en aquel tiempo estaban bueno, cuando estaba yo les ayudaba.
Esas hermanas me incitaron a que abriera mi corazón y que hablara con Dios. Y cuando pasó eso, eso fue tan bello porque. Cuando me dijeron que ese dolor que traía en mi corazón que se lo contara a Dios y que él me entendería y que él sabría perdonarme. Creármelo que cuando estuve en frente del Santísimo en la iglesia de Wichapan. Estuve incado y le pedí de corazón a Dios que me perdonara que yo no sabía que eso iba a pasar. Pero después de eso sentí esa tranquilidad. Es inexplicable.
¿Te sentiste liberado? Liberado, una cosa que en mi vida he sentido. Vaya, oye, pues vamos a tener que platicar en otras emisiones, tienes mucho mucho, José, que compartir. Nosotros te agradecemos que aunque estés lejos de acá de México sigas por medio del programa sintiéndote parte de los mexicanos y de esta tradición de estar escuchando relatos que tienen que ver con lo sobrenatural. Claro, desde que estaba Juan Ramón, que en paz descanse. Sí, claro.
Y muchos recuerdos en mi juventud cuando lo escuchábamos. Sí, fíjate que en agosto ya vamos para 29 años de la mano peluda que no solo ha sido para México sino para el mundo entero. Sí, bueno, 29 años y todas esas historias, toda esa gente que ha compartido todas esas historias se queda uno boquiabierto de todas las cosas que pasan en este mundo. Exactamente. Pues te agradecemos tu participación, te mandamos un abrazo y vamos a seguir en contacto. No, al contrario, gracias a todos por llamarme.
Que tengas excelente noche. Igualmente. Saludos. Hasta luego, amigos. Fíjate cuánto, cuánto tiene que compartir con nosotros. El Miedofone está listo, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en la mano peluda. Deja que tus sueños sean más grandes que tus miedos. Sabiduría en las redes. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano peluda.
Un lugar bastante extraño y sobre todo el tema de hoy allá en Bali. Esta práctica que se remonta a tiempos prehistóricos y está profundamente enraizada en las creencias animistas, las antiguas tradiciones belinesas, esta comunidad de trunyán que cree que los cuerpos deben quedarse al aire libre una vez que fallece la persona para que el alma del difunto se libere y regrese a la naturaleza. Algo que, por ejemplo, en occidente no entenderíamos.
Esta exposición de los cuerpos está reservada para aquellos que mueren de causas naturales y que están casados. O sea, hay condiciones específicas para que se lleve a cabo este ritual. Las personas que mueren de forma violenta o por enfermedades contagiosas, es así. Esas sí son enterradas en una área separada y las mujeres embarazadas y los niños también son enterrados en lugar de ser expuestos. Entonces hay condiciones especiales para que esto se lleve a cabo.
Muy bien Gina, pues vamos a seguir hablando de esta interesante leyenda y también por supuesto vamos a escuchar tus audios. Hola, buenas noches Ina y Nacho, ¿cómo están? Saludos a todos los peludos maníacos. Hola. Ayer les quería contar una experiencia, pero bueno, no pude llamar. Ayer estaba muy bueno el tema, referente a, pues cuando le deseas el mar a alguien más y pues el karma te llega, ¿no? Entonces, la experiencia, pues es así.
Hace tres años yo me vine para acá a vivir porque la casa donde yo vivía, ya les había yo comentado que pasaban situaciones muy desagradables en el sentido de lo paranormal. Es cuando más actividad paranormal yo vi, sentí y también mi hijo, ¿no? Mi hijo pequeño. Entonces, en esa casa háganme cuenta que cuando ya la queríamos vender, porque pues yo no estaba a gusto por la zona, por la gente y no es de que yo me sienta superior a nadie.
No, no, no, no, no va por ahí las cosas, sino simplemente la gente era, eran malas personas. Y bueno, mi esposo me dio la razón en muy poco tiempo. Cuando mi esposo y yo, mi hijo fuimos a vivir ahí, yo le dije a él, ¿sabes qué? Que la gente es así, así y asado, hay que tener mucho cuidado. Desgraciadamente yo tengo un don o una desgracia, no sé qué sea, de cuando yo veo a una persona sé muy bien quién es esa persona. La describo inmediatamente y puedo sentir también su energía.
Entonces, yo le comenté a él, ¿sabes qué? Que esas personas son malas personas y hay que tener cuidado. Él me decía que no, que eran muy buenas personas, que eran personas humildes, que eran personas que luchaban por existir. Entonces, pues desgraciadamente la gente confunde humildad con pobreza. No, la humildad no tiene nada que ver con la pobreza ni con la riqueza. Entonces, bueno, hagan de cuenta que pues ya íbamos a vender la casa.
Entonces, mi esposo le comentó a un muchacho que sí le interesaba la casita. Entonces, le dijo él que para él no, pero para su suegro sí. Pues ya resulta que se entera otra persona que era según amigo de mi esposo y empieza muy insistente a querer que mi esposo vendiera la casa y que cuando la vas a vender y este yo te acompaño, este para que, o sea, muy raro, muy raro su modo de actuar. Pues ya en total que este señor después se arrepiente, bueno,
y le dice a mi esposa, ¿sabes qué? Pues que no, porque se me hace mucho en lo que pides y pues ahí veremos después. Entonces, el señor que les comentó, el amigo de mi esposo insistía en la venta de la casita. Nosotros pedíamos por esa casita 120 mil pesos, no era tampoco mucho, pero es lo que se había invertido en la casa, ¿no? Entonces, pues ya total que se hizo lo del trato de la casa, pero antes de eso le digo, el señor este estaba muy, como muy raro en sus actitudes.
Entonces, mi esposo me comentaba y todo, le dije, tengo mucho cuidado, tengo mucho cuidado nada más, lo único que te pido ahorita si quieren venir a venderte cualquier cosa, pues no lo compres. Dije, porque siento que te quieren hacer una mala jugada, siento que te quieren poner un cuatro y como que culparte de algo. Le dije, yo les interesa la casa.
Para no hacerles tan largo el cuento, pues ya ese día sale mi esposo y ve pasar a unas personas que desgraciadamente, bueno, en el sitio donde yo me encontraba, pues era pura gente que se dedicaba a todo lo malo. Entonces pasan estas personas, unos chavos, y dice mi esposo que pues le cayó de raro, porque pues ellos no eran de esa zona o pues no tenían por qué estar ahí en esa zona.
Y digo, mi esposo los conocía porque, bueno, pues vives en el barrio y te tienes que de cierta manera enterar quiénes son tus vecinos, mínimo, ¿no? Claro. Entonces me comentó mi esposo, le dije, pues tengo mucho cuidado, nada más tengo mucho cuidado. Aquí va lo misterioso. Mi esposo tiene algo también, que él tiene una protección, ¿de quién, de dónde? No lo sé. Pero él tiene una protección grande. Sí. Entonces cuando a él le desean algo, en este caso la muerte, se les regresa inmediatamente.
Entonces el supuesto amigo le deseó la muerte a mi esposo, porque lo iban a desvivir por la cuestión del dinero de la casa. Y resulta ser que el que le pasó eso fue al supuesto amigo. Pero bueno, yo no me acuerdo también si les había comentado que yo días antes, no sé si una o dos semanas antes soñé cómo lo mataban a ese amigo. O sea, tuve un sueño premonitorio y soñé cómo lo mataban. ¿Y dónde? Hasta soñé la pared dónde iba a quedar y cómo iba a quedar el muchacho.
Digo, por más que mal me cayera él o las personas, jamás he sido de un corazón así de decirle la muerte a nadie. Entonces ese día que desgraciadamente falleció, lo asesinaron. Ya nos habíamos acostado, eran como las 10 y media de la noche. Entonces llegan y tocan fuerte la puerta y pues ya le van y le avisan a mi esposo que habían asesinado a su amigo. Va mi esposo a acompañar a la mujer de su amigo y pues bueno, se tardaron mucho los de la semefo en levantar el cuerpo.
Y bueno, yo estaba muy inquieta porque ese día me acosté. Y entonces hoy le dicen el quejido del muerto. Entonces empezó a quejarse muerto de por ser ahí en esa casa y en ese lugar. Se oían cosas impresionantes y yo me empecé a preocupar más. Pero antes de eso a mí se me vino a la mente cuando mi esposo le avisa que este señor había fallecido. Se me vino a la mente este señor y lo primero que se me vino a la mente dije, ¿qué hiciste? O sea, ¿lo traicionaste? ¿Lo ibas a traicionar?
O sea, esos fueron mis pensamientos y mi esposo coincidió conmigo. Mi esposo cuando regresó me dijo, ¿sabes qué hija? Yo creo que mi amigo me había puesto para que me asesinara. O sea, pensamos lo mismo inmediatamente los dos. Así que les podría contar infinidad de experiencias con este tema. Pero bueno, ya será en otra ocasión. Linda noche. Bye. Hasta luego, mi querida amiga. Reggie. Sí, Reggie. Que impresionó. Algo te dice que las cosas no van por buen camino.
Y cuando decías es que a mí no me gustaba esa casa por la zona, las personas. Dice uno, pues sí, sí, puede ser una de las causas por lo que un lugar no te guste para vivir. Y tú misma lo sentiste porque así lo comentabas. Dice, no, no es que yo me sienta más que nadie ni mucho menos, ¿no? Simplemente no. Y recordaba yo, amiga, que hace poco una persona que es originaria de un pueblito. Cerca del Estado de México, no voy a decir dónde.
Dice, es que donde yo vivo a tres kilómetros hay otro pueblo, pero todos los de ese pueblo son rateros. Ah, no manches, ¿cómo crees? Que ya es conocido. Es conocido porque son rateros. Entonces. Y se roban entre ellos o qué? Entre ellos se roban y las personas que llegan también les roban. O sea, dices, ¿en serio hay lugares así? Pues mira que sí. Dice una vez, nos invitaron a una fiesta ahí en ese pueblo. Y literal.
Todos cuidándonos nuestras bolsas porque en serio que te roban y no sales ileso. Algo te vuelan, dice. Dices, no, pues, ¿cómo crees? Ya inclusive se sabe, todo mundo sabe que ahí roban. Dices que puede haber en cualquier pueblo, como en todos lados, puede haber una que otra persona que sea amiga de lo ajeno, que tengan malas mañas. Pero ya que se caracterice porque en ese pueblo hay rateros, yo nunca había escuchado algo así. Y mira cómo son las cosas.
Ya nos dice nuestra amiga Reggie que también ahí había algo raro, ¿no? Con gente mala. Pero además el que era supuestamente el amigo, ¿no? Que hay personas que se hacen pasar por amigos y en realidad no lo son. Fíjate que esa parte también no me quedó claro. ¿Cuál era la intención de esos sujetos? De ese hombre, perdón. ¿Por qué rayos estaba tan insistente? O sea, tal vez lo que quería era que le cayera la lana al esposo de Reggie para luego. Pues misma Reggie lo dijo. Volársela, ¿sí?
¿Te querían poner? Lo pusieron, de hecho. ¿Verdad? Y quién sabe cuál habrá sido el malentendido que tuvo con los ratas esos. Y entonces ya no se logró el cometido. Oh, qué cosas. Sí, es que como dice Reggie, es que a mi esposo lo cuidan. No sé quién, no sé quién. Pues de allá arriba, mi amiga, pues de dónde va a ser. ¿Verdad? Qué cosa, ven. Qué increíble. Y bueno, también de este lugar tan extraño. ¿Tú habías escuchado que algún lugar hiciera lo que te estoy contando?
Que pusieran los cuerpos de las personas fallecidas expuestos hacia la naturaleza con la idea de que su alma pudiera salir y estar con la naturaleza. Pues así, así ocurre en este sitio allá en Bali llamado Trinjan. Ok. Tenemos a alguien en la línea. Buenas noches. Hola, nochito, hola, llenita, ¿cómo están? ¿Lulú? Muy bien, desde la Veneciano Carranza. Muy bien, mi querida Lulú, bienvenida. Nos queda poco tiempo, amiga. ¿Qué nos quieres platicar? Sí, me imagino. Bueno, les platico rápido.
Es que el otro día, en la semana pasada, ya ven que les he contado que mis vecinas luego hacen brujería, no cosas, tan perial. Sí. Y un día en la semana, no me acuerdo si fue el jueves o el viernes. Sí. No fue el viernes. Bajé a comprar mi pan ya anoche, se me había olvidado y bajé a comprar el pan anoche. Y voy pasando por su casa y oigo mucho ruido, volteo. Y estaban haciendo una sección espirituista, tenían las manos levantadas y estaban vestidos de blanco y que me pasó corriendo.
Y se entorió, me metí y después tuve que regresar, me peciné y ya me subí. Pero eso no fue lo raro, no bueno. Normalmente lo hacen, casi nunca veo, pero ese día lo vi y me dio el calor frío. Sí. Ya me subo, me pongo mi café y a la hora de poner mi café, oigo una mujer me dice algo y volteo ¿qué? Y volteo y pues no había nadie, estaba yo sola, estoy sola y mi casa. Y volteo, volteo, volteo a ver y pues dije, ajo, hablaron afuera mis amigas y me asomó a ver y solo al patio no había nadie.
Y yo dije, yo oí clarita que me dijo algo una mujer pero no entendí que no. Ya pasó, ya me voy a preparar mi café y en ese momento la ventana del cuarto de mi hijo se abre, estaba entre abiertas porque no la cierre por el calor. Pero haz de cuenta que se abre y se ve como se arrastra algo hacia la cocina y yo, ¡Orele, orele! No, yo sentí horrible, horrible, pero les fueron horrible. Y dije, no, no quiero nada aquí. Si están haciendo las pegaderas, vayan allá y que no vengan a molestarme.
¿Qué pasó eso? ¿Cómo ven ustedes? Pero no, no, se abrió la puerta y es de cuenta que se sintió como se arrastraba algo pero se arrastraba algo hacia mi cocina, hacia donde yo estaba. Y yo grité, yo grité y yo me estante un montón. ¿Usted cree que es normal eso? No, hombre, ¿qué va a ser normal? Y desde ese día no puedo dormir porque tengo algo en el pecho. Haz de cuenta que traigo algo en el pecho pegado y siento como si tuviera un peso en la espalda.
Y ayer le dije a mi vecina, ay, me siento bien mal, me siento mal. Yo no le dije por qué, porque tú sabes que practican eso y luego mejor no te metes en broncas con ellas. Pero luego yo siento mucha pesadez, luego me duele el cerebro, luego me presiona el pecho. Me siento mal. No, ten cuidado, duerme tranquila, no te preocupes. Yo por acaso. No sé, pero desde ese día para acá me he sentido así. O sea, todo fue a raíz de que tú las viste haciendo un ritual.
Sí, yo bajé y oigo voces para que nada más para mi amiga y yo. Eran cuatro santeros porque yo los conozco. Eran dos chavos que vinían a ayudarle y otras personas. O sea, ¿qué te has de cuenta? Esa como fuera redonda y tenían las manos levantadas hacia arriba. No sé qué estaban diciendo porque me pasé, pero es que yo nunca esperé eso. Yo salí como si nada, ¿no? Y ya cuando regresé ya se habían ido. No sé cuánto tiempo tenían ahí porque yo digo que entran, salen. Pues yo no me.
No, pues estoy en mi casa, no en tu casa. Sí, pero después de que me subí que ya se habían ido, me metí a mi casa. Y yo sí dije entre mí, no sé por qué hacen estas regaderas aquí. Que no pueden hacer un otro lado aquí. Se quedan las cosas malas. La vez que la vez pasada pasó lo mismo. Las horas que dijeron que que habían dejado un portal abierto y que por eso el chavo lo habían corrido. Y que luego ya vino el chavo a cerrar el portal y te acuerdas que les conté.
Sí, pues ahorita después a los que se da los 20 minutos de que yo me subí a la casa de ustedes. Primero oigo la voz de una mujer y después se abre la ventana del cuarto de mi hijo y se se siente como si se arrasta. Pero en serio una chillina. Tú sentías como un cuerpo arrastrando horrible. Yo sentía que me iba a dar un infarto. Te juro que me espantó mucho. Sí, claro. Mucho, mucho, mucho. Sí, me mira. Lo veo, pero yo dije ¿qué pasa? Y yo lo mismo lo relacioné con lo que había pasado hace poco.
Y yo dije no, que no vengan a molestar. Yo no los hablé, yo no les duque. Lárguense de mi casa, lárguense de mi casa. Y se calmó todo. Pero sí me puse a rezar. Me puse muy alterada, no podía ir a dormir. Dije pues ¿qué hicieron? ¿Qué jodidos están haciendo? ¿Y por qué se viene para acá, no? De por sí ya ves que a mí me espantan. Y luego con eso. Pero fue algo horrible, horrible. Si tú hubieras sentido cómo se abrió la ventana. Y después no se oyó que caía alguien.
Sino más que se arrestaba algo hacia donde yo estaba. Sí. Y yo grité. Claro. No, yo estaba cerrada, te juro. Y ese día yo quería hablarle hasta el maestro sujándame que hago como lo saco. No sé quién se metió. Pues sí, a mí no es para menos. Oye, entonces ellos viven en el piso de abajo. Sí. Ella, nomás es una. Ella. Pero justamente abajo de tu casa? Abajo, pero en frente. Ya entiendo. Abajo no tengo nadie, sino del enfrente de mí. Pero solo vivimos las dos aquí solitas, las dos.
No tengo más vecinos. Y la verdad, pues digo que de que me asusté ese día, me angustió mucho. De por sí me había pasado otra cosa, pero a veces que me pueden hablar este mañana. Porque si les quería contar en casa de mi dierno, pasó algo bien raro. Bien raro a mi nieta y a mí. Y sí, sí está interesante. Pero ya sé que queda poco tiempo. Ya si no, al rato estamos todos despiertos. Y quién hablarles cuento. Bueno. Pero sí, lo que me apuraba más contarles eso.
Porque de verdad, ella y Nacho, algo se arrastró. Algo entró por la ventana y se arrastró. Pero se sentía como cuando tú oyes. Cuando tú estás jugando y carrasas en el piso. No, no, no. No, no, no, no hace cuenta que se sintió como una así como que venía rápido, rápido, rápido. Y yo qué pasa, qué pasa, qué pasa? Pero no, no, yo me puse bien nerviosa. Luego le dije a mi hijo y me dijo ay mamá, no crees en eso, que no sé qué, que son puras caladas. Él lo cree. Hombre, pues como él no lo vivió.
A él ya lo asustaron, ya lo han asustado. Y él ha oído cosas a mí como yo. Pero obvio a mí me tocó estar sola Nachito y ella. Ay no, pero fue lo más horrible que me pasó. En esta demora te lo juro que me alté. Como no tienes idea, yo no sabía que agarré el cuchillo porque estaba en la cocina. Pero qué es eso contra esto? No se puede hacer nada, no. Orar, amiga. Pues sí, lo único, él lo único que dice. Yo digo que primero me enojé. Váyanse de aquí, yo no los llamé.
Lárguense de mi casa, aquí no son bienvenidos. No quiero a nadie en aquí. No sé ni qué era ni lo que. Yo sentía así como se arrastraba, pero soy hasta la velocidad que llevaba. No, no, no, una cosa horrible, horrible, horrible. Así no, no, no, no. Hazte cuenta como si estuvieras en el campo. Y ya ves que cuando corre la hierba, la maleza, así que. Sí, se escucha. Así hazte cuenta, así soy yo. Pero soy yo. Como se arrastraba. O sea, la sensación, el ruido, el miedo.
No, no, no, no. Sí, Lulú. Yo les quería contar eso porque de verdad. Muchas gracias, amiga. Sí, me espantó mucho y dije ahora sí que tengo algo que contarles. Bueno, muy bien, amiga. Pero ya. Muchísimas gracias. Saludos, un abrazo. Que estén muy bien. Sí, sí. Hasta luego, luego nos ponemos en contacto para la otra historia, ¿sí? Sí. A ver. Mucho, buenas noches. Buenas noches. Pues mi querida Gina, ha llegado el momento de despedirnos. Muchísimas gracias por haber estado esta noche con nosotros.
Escuchando relatos de lo sobrenatural. Que descanses, que tengas excelente noche. Que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Hasta luego, Gina. Yo también me despido. Soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque esta noche hubo muy buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Descansa. Y como decimos aquí. Cabos. El programa se termina. Pero la investigación continúa aquí en La Mano Peluda. Fue una producción de Grupo Foruda.
