La Mano Peluda Jueves 03 de Agosto de 2023 - podcast episode cover

La Mano Peluda Jueves 03 de Agosto de 2023

Aug 04, 20231 hr 42 min
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de la compañía de un adulto. Busca este y todos los contenidos de grupo Fórmula en tu plataforma de podcast preferido. Advertencia, las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. El espíritu de bruja. sabemos que no siempre la solución es fácil. No, porque el que no es conmigo en contra de mí es. Digo que con

mí no recoge de ramos. Porque conocemos de raíz a los especialistas. El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no son reales. E Inacio Muñoz. Inacio Muñoz Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas, voces, apariciones, psicofonías, mitos y leyendas que rodean al mundo

especial. El demonio aquí la mano peluda Desde la ciudad de México para todo el mundo esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica pero que a ti ya nosotros nos agradecemos mucho que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches, gracias por acompañarnos en esta emisión donde vamos a platicar de lo increíble y de lo sobrenatural porque de lo que es natural en

todos lados se habla mucho. Yo soy Ignacio Nacho Muñoz agradecido con Dios y con ustedes porque juntos vamos a platicar de lo que es natural en todos lados. Queremos tu participación a través de las redes sociales, Facebook, YouTube, también la página, la mano peluda, grupo Fórmula en Spotify, Radio Fórmula punto con punto MX, y sobre todo, la multilínea, cincuenta y cinco, cincuenta y dos setenta y nueve, veintidós noventa y uno. Por eso te he preguntado y ¿cómo le

hago para contar mi historia? Es muy sencillo, mándanos un WhatsApp al siguiente número cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis, nos escribes ahí, quiero contar una historia y te regresamos la llamada cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis, así de

sencillo. Saludamos a las personas que se unen con nosotros, Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California Sur, Mazatlán, Costa Rica, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro, y en Estados Unidos, Las Vegas, y Georgia, bienvenidos a esta

noche espeluznante. Hoy te contaremos de unos monstruos que se han infundido y sobre todo porque tienen este tenor que a lo largo de los años se cuenta que están acechando a la humanidad para exterminarla cuando ya no tenga más remedio. Se les describe como unas mujeres esqueléticas, descarnadas y temibles, con filosas garras en sus manos y pies, grandes dientes y ojos en todas sus articulaciones. También llevan faldas decoradas con calaveras y rocas en sus manos, y las

personas humanas. Las leyendas dicen que podían aparecer como mujeres esqueletos o como mujeres hermosas y sedutoras vestidas como unas damas de la realiza azteca. Hoy hablaremos de las del cielo mexica, monstruos del segundo cielo. ¿Qué tal la historia? Esas son las anécdotas que te gustan, ¿Qué? Sí, claro, por supuesto también tus testimonios, tus comentarios, y desde luego, todas aquellas anécdotas que desees compartir, este es el lugar indicado aquí mejor que en cualquier otro

sitio. Y vamos a iniciar con relatos, nos vamos hasta Irapuato, donde ya se encuentra ahí Juan Pablo, que nos quiere contar una experiencia. Buenas noches. Bienvenido. Bienvenido amigo. ¿Cómo estás? Muy bien, gracias. Ahorita te encuentras en Irapuato y va rumbo a donde. Voy hacia Ciudad Valle, San Luis Potosí. Oye, ¿Y si puedes platicar ahorita? Sí. ¿Qué nos

quieres contar? Mira, Gina, quería contarles de una vez que es que a cuando yo era joven, tenía yo unos dieciocho años, empecé a trabajar en un hotel en el que era el guardador del río. Sí. En ese tiempo era el hotel pues como más más carito pues aquí del de la ciudad. Ahorita pues ya yo sé les mejores. Bueno, toda la gente que trabajábamos en el hotel éramos de la creencia que en el piso cuatro espantaban como en todos los trabajos como el que trabaja en una bodega que dice

que es el que trabaja. Oye, ¿Pero ¿Por qué creían que específicamente en el piso cuatro? Porque supuestamente habían escuchado ruidos y las camareras y los meseros pero ya era una cosa como de tradición el piso cuatro y pues se hace uno a la idea y ya les daba miedo entrar en ese piso, cualquier cosa que tuvieran que ir. Entonces, yo trabajaba de la creencia, yo era el restaurante, estaba chavo, desde ahí unos dieciocho años,

más o menos, no sé. Y y en cierta ocasión yo recuerdo que una muchacha que se llamaba Maris y creo que era Maris, era camarera y esta vez que estaban limpiándome aquí al vidrio del camión, uno de muchachos, pero ya ya acabaron. OK. Maris la camarera le tocó a la camioneta, pero siempre iba de día y solamente en la noche le daba a otra muchacha, pero a los pasillos. Entonces, Maris iba con su carrito. Yo estaba ese día en el restaurante. Yo estaba en el restaurante con

la cajera platicando. Sí. Bueno, ocurrió esto. Maris llega, abre una de las habitaciones, y en los carri, en toallas y tren sábanas, almohadas, champús, jaboncitos, para cambiar y dejar la habitación como si no hubiera sido. Ella estaba ahí atendiendo esa habitación.

Cuando de pronto vio que de la habitación de enfrente, exactamente enfrente, no recuerdo obviamente el número, pero digamos que ya estaba en la cuatrocientos seis, y de la cuatrocientos siete enfrente se asomó una señora, abrió la puerta a una señora, y era una señora delgada vestida de blanco, de piel blanca, con una bata pues blanca, y güera. Sí. Y ella estaba ahí atendiendo la cama, yo yo que sé, ¿Verdad?

Sí. Y en eso pero le llamaba a la atención la señora, como que la señora pues como que quería salir y como que le quería decir algo y se animó y se acercó a la señora ahí al pasillo y le dice, disculpe señora, ¿Te le ofrece algo? Le puedo ayudar en algo? Ya dice, mija, ¿No me puedes traer una

botella de agua? Ah, no se preocupe, este, ahorita se la subo, nada más de una oportunidad, pero pero Mari vio un momento, yo vi, yo creo que vio desatendida la cama, o sea, el digamos el movimiento natural de una habitación ocupada, ¿Verdad? Sí. Por eso no se le hizo re extraño los totas que bajó al restaurante, yo estaba platicando con la cajera, bajo y dijo, ay, dale una botella de agua para una señora del piso, de la habitación, digamos, cuatrocientos

siete. Sí. Y se la apuntó ahí y le da el agua y ya sube Mari. Sí. Pues resulta que digamos yo y me quedé con la cajera y pasaría no sé unos diez minutos cuando va Mari bajó corriendo de las escaleras ni siquiera por el elevador por las escaleras se baja corriendo ay ay. Asustado. Pues les voy a contar lo que vio. Pues ella subió a la habitación otra vez subió al restaurante, tocó la tocó en la habitación, señora su agua y no le contestaba a nadie.

Entonces, pues todas las camareras traen unas llaves con las que pueden abrir las habitaciones, son como llaves maestras. Sí. ¿Verdad? Sí, sí, sí. Entonces abre la habitación y ve que la cama está tendida, que no hay nada movido, que la habitación está como si no estuviera ocupada. Oh, pues sintió un escalofrío y más que nada. Ajá. Entonces, sintió un escalofrío y ya se iba a ir hacia la habitación de enfrente donde hasta se fijó y dijo no manches no me habré equivocado de habitación. Sí. Y

voltea, ¿no? Pues ahí están mis cosas, ¿no? Si era aquí, ¿no? Pues ya le voy a seguir, pero traía la botella de agua en la mano, ¿no? No me lo imaginé. Pues ya con dibertada su habitación, no yo que de la escalera empezó a subir ángel. Pues que va viendo que era la habitación, y él le da miedo porque dice muchas gracias mi hijo por haberme traído el agua. Un hombre que agarre y que se regresa corriendo que fue cuando nos fue a avisar allá abajo un hombre estaba como en

choque. Este corrió le dijo ay eh ¿qué tan pedido para para esa habitación? Y no nada no han pedido nada más que el agua que veniste es por ella y que sale corriendo donde estaban de la recepción y tú ya fuimos a ver nosotros en la cajera y yo le dije a la señora López, la familia López, una cosa así le dijo, ¿no? Sí. Y que le voltea la computadora, el de la recepción, me dice disponible. No. No había nadie. No había

nadie. Y ella la vio ahí con la cama extendida y con el movimiento pues de una persona que estaba habitando ahí esa habitación. Claro. Y no. Sí, no, pues ahí ya ya le andaba dando ahí a la mar y se puso hasta la mesa. Te voy a interrumpir porque llegó la pausa, no te vayas por favor, el miedo for está listo, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos.

Imagina que piensas, te sientes como si fueras tú, sabiduría en la noche. Porque no todo tiene explicación lógica, la mano tenuda.

En los hoteles se pueden vivir experiencias espeluznantes, sobre todo aquellos que trabajan y que constantemente están ahí en los pasillos, habitaciones, y como en el caso de Mari, bajó volada, porque esta mujer, pues la espantó, no se escuchó, y subió, la habitación ya estaba tal cual, toda arregladita, pero entonces porque ella tuvo como esta visión de todo desarreglado, la mujer, una habitación que no le causó mayor, pues duda, pero cuando vio que subió y reflexionando, ella escuchó que

habló como una persona normal. ¿Sí? ¿Juan Pablo? Sí. Oye, ¿la vio caminando? Pues es que ya nos esperó, porque en cuanto vio que iba subiendo las escaleras, esta se agarró y salió corriendo. Ah, OK, ya no le dio nada. No, ya nos esperó, salió cor... salió disparada. Más bien, no sé si venía bajando las escaleras o subiéndolas, porque la Mari

salió por las escaleras. Ahí ella bajó por la escalera, no, pero ella estaba muy espeluznante, oye, y tú estuviste ahí en el en ese preciso momento que ella se espantó. No, y y que crees que yo también en este tiempo también escuché algo, pero en la cocina, este una vez estaba yo robándome el helado. Ah. Porque tenían unos botezotes de helado y no había ya gente. Y yo me metí a la cocina que ya se habían ido los cocineros.

Sí. Y me estaba robando vasitos de helado porque estaba un hotel que me quedaban así como en la parte de atrás. No hombre, que escucho así como si me tocaran y no, pues en un escalofrío, pero yo lo que hice porque estaba chavo y yo realmente nunca había oído ni visto nada. Entonces ahí nada más fue como decirles metadas de madre. Lo que dice groserías, ¿Verdad? Sí. Y agarré y me salí. Pero no, en ese hotel sí se escuchaban cosas porque aquí en Irapuato ese hotel está por donde

pasaba un río. Un río cruzaba dos puentes, son dos puentes que son como monumentos históricos de aquí, mira, cuatro. Mm-hm. Esos dos puentecitos de piedra, ¿Cómo ven? Oh, pues en este hotel, quien guste hospedarse, quizá en ese piso cuatro pueda pasar una noche extraña. Sí. Oye, Gina, mira, este, les voy a contar rápido una del mono que me subieron aquí en el trabajo. Ah, sí, a ver, platícanos que nos mandaste una imagen. Sí,

así es. Mira, es un mono, se los voy a describir, es como si fuera un maniquí, tiene, es de color moreno, tipo negro, pues, chino, nomás que como que está medio cuero, y trae vestido un traje, un traje negro con corbata, y aquí lo traigo yo sentado al lado del compiloto, pero al rato lo voy a echar para

el camarote. Miren, me lo subieron hace aproximadamente como diez días, y me mandaron una carta de matriz de esta donde yo trabajo este en Islapalapa, y pero aquí hay una sucursal en Irapuato, me lo mandaron de la matriz, y no que te lo subas ahí, que para que los asaltantes piensen que es tres custodio, ¿Verdad? El mono aquí yo dije, no, pues, entonces aquí esto se me va a, se me va a meter de energías, porque pues he sabido que los monos como que se les

meten, ¿No? Los espíritus y las malas vibras, y luego más en la carretera. Sí, sí, sí. Pues entonces, sí. Sí. Pero cuando ya me arranco, lo echo al camarote. Bueno, ese mismo día que me lo subieron, iba yo saliendo a Colima. De aquí de Irapuato para ir a Colima, hay que pasar la piedad, y después sigue una carreterita de uno y uno, o sea, uno de ira y uno de venida. Y un pueblito que se llama Yurécuaro, y adelante está otro pueblito que se llama Tanoato. Yo me paré a tomarme

un café. Me estaba tomando el café y me acuerdo bien que era el primer día de la noche, y luego yo tenía que llegar allá a las siete de la mañana a Colima. Entonces, no, ya me tengo que ir. Y entonces, ya apague el café y todo. Y agarré y me subí al canal y me arranqué. Sí. Ya me fui rumbo a Colima. Llegué a Colima, descargué. Al día siguiente, como a las seis de la tarde, pasé por ese mismo punto.

Exactamente por ese mismo lugar, pero ya de regreso, y en eso que voy viendo el pavimento, y ahí había una plieta, un pedazo de llanta quemada, un montón de alambre, este casi casi donde me estaciones. Sí. Un montón de alambre, es una llanta quemada, y bien prieto el pavimento y hierba quemada a la orilla. Pero del carriz como quien iba para allá, ¿Verdad? Como quien va hacia Colima, Guadalajara, todo eso. Ella venía de regreso. Y en eso que que es que vuelo.

Y yo me aburrió. Un olor, un aroma tan penetrante, tan horrible que entre la garganta y la nariz se me quedó como durante veinte kilómetros. Todavía llegué a la piedad, libramiento de la piedad, y todavía no podía yo quitarme el el aroma de la garganta y de la nariz. De carne quemada, de de muerto. Pues que gobleo. En la caseta de en la caseta del libramiento de la piedad. Que me orillo y que gobleo. Que

me orillo. Que me orillo. Que yo me arranqué ahí de la cachimba, yo me arranqué un día antes y no estaba nada de eso. Entonces goblé y de lo accidente hoy tal lugar tal lugar. Pues no resulta que un full se iba despegando ahí de la orilla de la carretera, o sea que estaba estacionado ahí junto a mí. Sí. Este se iba despegando de la orilla cuando en el sentido contrario iba rebasando un autobús de cojones, de cojones, de cojones de los dos y cincuenta y tres

heridos. Qué bárbaro. Sin cincuenta y tres heridos a la una de la mañana a la una de la mañana eso fue hace diez días. Ahí lo pueden googlear ahí se ve. Ajá. Este yo estaba estacionado ahí ¿Verdad? Y me arranqué. Yo creo que unos dos, tres minutos y hasta ya me quedo ahí, quién sabe. Oye, pero al ver esta noticia se te erizó la piel. Imaginando siquiera que tú

estuvieras ahí. A lo mejor pude haber sido yo, pero este fíjate que lo que más me erizó la piel fue el aroma que yo traía entre la garganta y la nariz. No, no se me quitaba. Todavía ayer vine yo de Tepic. Ayer cuando les marqué. Sí. Venía yo no, ya había pasado, ya había pasado. Ya era como las una de la mañana cuando pasé por ese punto y todavía huele. Ahí está

la nariz. Ahí está la nariz que pase por ahí bajando la pendientota que está ahí ahí al lado del oxode a la altura de ahí está la mancha y todavía huele a muerto y a carne quemada. Ay amigo. Qué estremecedor y esa molecia terrible porque son aromas que no se olvidan mi querido Juan Pablo. No y eso que yo trabajé en la en el panción y acuénse que en el panción había horno crematorio. Es cierto. Pero no era lo mismo porque en el horno había horno crematorio. Ajá.

¿Verdad? Sí. Y aquí haz de cuenta que ese día que lo vi era la mancha negra, rieta de aceite y de diésel. Ajá. Y en medio de la mancha negra había un charco café. ¿Sabes qué era el charco café? Pudo haber sido. Los cuerpos derretidos. Ay, ¿En serio? Los cuerpos derretidos porque ya no los pueden tocar hasta que se termina de apagar el fuego. Ahí dejan que se

quemen ya ni modo. Fueron los choferes y los cuatro primeros que se tiraron y sacaron las cincuenta y trece heridos por la parte de atrás del camión. Bueno. Es terrible. Pero acuérdense que ese día me habían subido al mono. Ajá. Sí. Y fue ese mismo día unas horas antes y yo pasé por ahí de regreso al día siguiente. Bueno. Pues no la semana pasada como esto tiene como unos diez doce días, ¿Verdad? Lo del accidente. Ajá. Y la semana pasada más o menos hace como unos seis cinco seis días.

Sí. ¿De dónde venía? A verdad, ¿A acorde? Creo que venía de Huejutla y ahí por Río Verde. Sí. Y yo yo echo el mono al camarote. Ajá. Para para que no lo vean aquí los federales, van a decir que ando bien pasado, ¿Verdad? Con este mono aquí. Yo lo he hecho al camarote. Oye, pero te lo mandaron a ti, ¿No? O sea, todos los compañeros también traen uno o nada más fue a ti.

No sé. Yo no creo que en la ciudad de México traigan un mono así de tamaño normal y con unos ojos bien pelones, negro, pero yo no creo que se animen a traer esto en la calle allá en la ciudad de México, qué vergüenza, ¿Verdad? Pero sí me lo mandaron del trabajo. OK. Bueno, yo lo eché al al camarote. Yo lo echo siempre al camarote. Al cabo, pues digo, hombre. Bueno, y venía y yo fumo y como fumo y para que no me tome la ventana como a la mitad. Sí. ¿Verdad? Las ventanas las bajo como a la

mitad. Sí. Pues venía ahí pasando por Río Verde y no tenía más que cerros de un lado y cerros del otro eran como las dos, una, dos de la mañana. Sí. La semana pasada cuando escuché así junto a mi ventana nada, ¿Eh? Ni siquiera carros de venida y escucho junto a mi ventana. Sí. Pero aquí se quita aquí en el oído. Sí. Ya le seguí dando, no quise imaginarme cosas porque pues mientras más se va imaginando uno como que se sugestiona, ¿No?

Y más en esas curvitas y no ves más que cerro y luego que el valle de los fantasmas o quien sea como la cañada de los fantasmas se va se llama ahí. Ajá. Es la libre que va de San Luis Potosí a Río Verde. Sí. Y escucho dos toquidos así en el camarote. Uh-huh. Dos toquidos. Sí. Y pues no, o sea, todavía no estoy cien por ciento seguro, pero no vaya a ser que que se le metió algo aquí a este mono. Todavía no lo bautizo, yo, yo, yo, tengo ganas de bautizarlo para decirle de algún modo. Porque

el uso de almohada. Sí. Como lo he hecho el camarote y no traigo almohada. Ajá. Yo ya me he hecho. Oye, te va a ver una gente y va a decir, ahora este está bien loco. Este pervertido. Ah, sí, sí. Pero sí, me la apuesto a quien la pase ya para que sirva de algo allá atrás. Ah. Pues a la mejor amigo en una de esas era el mismo mono que estaba tosiendo. No, el que estaba tocando. Ajá. Yo me imaginé, dije, no manches, pues no vaya a ser que si se le haya metido algo. Ah, entiendo.

El espíritu que andaba ahí, ¿eh? Donde fue el accidente. Ajá. Y que se, ah, OK, ya. Sí, yo, yo pensé que no va, no se le vaya a haber metido un espíritu aquí al mono este. Ajá. Pero, porque todo mundo se saca de onda, ¿eh? Ajá. Y pues no está tan tenedoso, aquí lo estoy viendo, pero. Sí. Pero sí se saca la gente de onda. Pues sí, ¿cómo no, mi amigo? ¿Cómo ven? ¿Quién ha enganchado? No, no, no, no. Y bueno, si tú gustas, ponemos aquí un concurso para ver qué nombre le

ponemos a tu muñeco señuelo. A tu compañero. ¿No? No. Vamos a ver que que nos propongan nombres para tu muñequito, tu tu almohada, y entonces ya lo bautizas. Sí, yo sí lo voy a bautizar a ver cómo le pongo. Miren, la semana que entra, ¿no? Yo voy a darte que por poco y me toca. Bueno. Este, pero una cosa de metros. Ajá. O sea, y es que tiene algo que ver yo digo que algo paranormal. Ajá. Porque porque en ese mismo punto había visto yo algo como un mes o dos

meses atrás. OK. Pero se les cuenta la semana que entra. Muy bien, Juan Pablo, pues ya no se hable más de que damos pendientes contigo y te agradecemos mucho que nos hayas contado estas historias y que nos hayas contado las historias de los que tenés. No, es que yo sí me estaba haciendo vicio, yo ni siquiera manejaba por esperar a marcarles. Muy bien. Qué mejor vicio que la mano peluda, mi amigo. La mano peluda. Sí, señor. Sí. Que tengas una excelente noche. Buenas noches, Gina. Hasta luego,

saludos. Saludos a Oscar. Sí, se los saludo de su parte. Gracias, buenas noches. Árale, mi amigo, vamos, al corte y vamos a ver qué nos dice el informe de la FONC cincuenta y cinco veintiuno noventa y tres cincuenta y nueve veintiséis todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos aquí en la mano peluda y Hey, marca. Ya sé que tú igual nos estás escuchando. ¿Te interesa crecer? A nosotros también. No pierdas más el tiempo y anúnciate con nosotros

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porque sabemos que no siempre hay un Rebel dice ah caray seis continuamos mira aquí Chamuco muertos y cincuenta y seis heridos yo traigo autobús de lujo y como máximo traigo treinta y ocho asientos pero fueron dos autobuses los que se impactaron que incluso los dos choferes fueron los que estuvieron calcinados. Qué feo ¿No? Qué feo. Realmente estremecedor y terrible. Y tener la sensación de que estamos en un cocaína. Sí. O sea, qué feo lo leo que nos platicó nuestro amigo. Hola, hola,

¿Cómo estás? Hola. Yo aquí trabajando y solo para comentar escucho que yo escucho solamente los podcast pero escucho que están tocando mucho el tema de los extraterrestres. Bueno. Yo siempre he creído que existen personas como ahora la diferencia es que si existen y como ahora aquí en Estados Unidos han salido incluso a decir frente a cámaras, frente al congreso, de audiencias que sí existen bueno, ¿Por qué personas como como este científico ¿Sí? doy el SpaceX bueno, ¿Por qué él no no habla

nada de esto? Si él tiene por ejemplo la oportunidad de entrar y salir del espacio perdón de traer la tierra tiene la oportunidad de entrar y salir tiene satélites sobrevolando y él es una de las personas que tiene que entrar y salir de la tierra ahora el gobierno ya se sabe casi casi está comprobado casi casi se ha dicho ya a a voz abierta que el mismo gobierno fue quien destruyó las terras gemelas, planeó ese atentado para armar una guerra que el mismo gobierno fue quien

creó el virus del covid para que se acerque a la pandemia ahora que se está tocando mucho el tema de los extraterrestres pareciera ser otra cortina de humo ya que la familia Biden se ha visto involucrada en muchos de muchas cosas turbias la familia de la baida y sobre todo el hijo de Biden y de repente viene a salir esto al público ¿No les parece como

el gobierno? Imagínense que el día resulta que una nave extraterrestre ataca a la tierra algún lugar y ahora vienen con otro encierro para decirnos que tenemos que estar protegidos porque los extraterrestres andan queriendo invadir y nos tienen que proteger y privarlos otra vez de nuestra libertad cuando ni siquiera sean los que están sacando y sean ellos mismos con aves que ya han sido creadas aquí en esta tierra que son manejados remotamente no sé piénsenlo y es que la gente los

verdaderos dueños del mundo y como se sabe Estados Unidos es la potencia mundial aquí en el congreso hay gente de la gente de la tierra todavía manejando las leyes hace poco en una conferencia del congreso no sé el nombre pero hubo un congresista que le dio un ataque mientras daba una conferencia un señor de noventa nueve años esta gente es tan ambiciosa al poder porque el dinero ya no necesita el dinero y los años que les quedan y sus generaciones de ellos tampoco se las van a acabar

la visión del poder ellos no se atan en poder así se tengan que morir dando una conferencia en el congreso se van a morir en el poder y son capaces de hacer cualquier cosa con tal de seguir en el poder y con tal de seguir en el poder y con con el congreso de libertad han escuchado hablar sobre el manifesto comunista es un libro que habla sobre cómo gobernar a las masas sobre cómo controlar a las masas tal pareciera que todo este que ha aparecido de pandemias, atentados terroristas, todo lo

que sea para causar una guerra, para causar encierros tiene que ver con el poder de los que tienen que poder simplemente bueno en este tema que en los últimos días ha sido totalmente relevante en redes sociales pero también en diferentes plataformas y medios convencionales ahí está un punto de vista de nuestro amigo que dice ¿qué tal que pues nada más es una cortina de humo que nos da la pena sobre todo vamos a seguir escuchando relatos, buenas noches, ¿cómo te llamas?

Señor Reyes, ¿cómo está? Muy bien, ¿cómo están ustedes? ¿cómo está mi familia? Muy bien, aquí todos saludándote. ¿Cómo está Nacho? Muy bien, amigo, gracias por preguntar, aquí estamos al pendiente. Como no, sí, pero no acuerdo de ustedes, ¿sóme cuento con mi oración? Ay, gracias, gracias a ustedes, somos una gran familia que noche a noche estamos aquí reunida y en esta noche queremos escucharte a ti. Sí, hombre. Ya ya que ya tiene días que no hablo, pues no he podido entrar. ¿Por qué?

Quién sabe. Pero mira. Pues pues no. Lo bueno que hoy estás aquí. Sí, lo bueno que ya estoy aquí, vamos a a ver quién es el que está hablando. La casa del tesoro, pues yo elídico y cierto. A ver si me pasan el número telefónico del del joven de que busca los tesoros o a veces me ponemos de acuerdo acá. Ah sí, que incluso ayer aquí hablo con nosotros. Sí, porque se está escuchando ahorita que y que está hablando con ustedes y todo. Jorge. Y la casa que yo les digo, está ciento cincuenta,

ciento sesenta años. Es una casa donde vivieron mis abuelos este mis papás y lógicamente ya está la tercera generación. Sí. Y este ya está la tercera generación. No sé allí pasan muchas cosas así por allá y para acá en la parte de arriba acá hay un cuarto especial con baño. Mhm. Y la parte de abajo es es la otra parte. Entonces lo raro es eso de que si oye cómo habitan

canicas y todo. Y que esto es tres puertas, es como se dice, o tres ventanas, como usted dice para cuando cuando entran los puertas, puertas, portales, si cierto, así, pues se dice portales. Y eso me lo me lo dijo mi hermano que así se dicen portales porque se ve mucho duende allá precisamente en el cuarto de arriba. Mhm. Se ve muchos duendes inclusive mi hermano si los ha visto yo no,

yo no he visto los duendes. Sí lo hizo que aparecen y desaparecen cosas, eso sí, un ojo, se ve mucha lumbre que sale de las paredes, inclusive una familia, la familia de vecinos que está ahí luego luego, por cierto, yo los conozco porque tuvimos en adivin escuela inclusive, ya murió una de esas personas, yo no entiendo por qué razón, pero hizo un hoyo a la parte de detrás de la casa. Mhm. Porque yo no entiendo por qué. Pues sí, en fin, ha gustado, ¿Verdad? Pues sí. Ya me queda de

vajilla. Sí, claro. Pero si no es para él, ¿No? Lo va a poder sacar nadie, o sea, esto es así. Lo que pasa que que haya actitudes que yo pienso que sí. Mi hermana es la que inclusive me hablan al oído y me dice arriba y él ya no ve a nadie. Ajá. Y vaya dos que tres veces y hasta ahí le que le das calor frío. Claro. Y aquí hay muchas cosas, le digo, de por qué que hay muchas cosas muy muy feas que que hemos visto y hemos escuchado. Entonces, ese muchacho fue a la escuela inclusive con con mi

hermano. Mhm. Y el platico pues ya murió. Dicen que cuando se murió, se murió hasta se explosiva. Sí. Y esto es la verdad. Murió, eso yo tuve que había muerto. Digo llora, pues ¿Por qué murió? No, pues es que hizo el hoyo para allá, para dentro de la parte de atrás, donde está el drenaje, por decirlo así. Mhm. No, que estás independiente, ¿Sí? Sí. Pero lo que pasa que este este señor ya agarraba mucha gente, ¿Verdad? Ya me amas

grande, ¿Eh? Ajá. Este me dijo a mi mamá que este que a ver cuándo le iba a dar chance de de hacer una entrada por acá porque ya no tenía dónde este por dónde entrar como me llevan la mitad de la casa y quedaron flotando a ver si me explico quedo flotando en el sentido de por dónde van a entrar, ¿Verdad? Es lo que se habían ubicado primero. Sí. Bueno, necesitamos ir al corte, no te vayas, por favor, dame un segundito, ¿Sí? Sí, muy bien. OK, aguántame tantito, mi querido amigo, para continuar

con tu historia. El miedo FON cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Es hora de poner al descubierto lo que nos hace temblar. ¿Te interrumpo tus pensamientos? Sabiduría en las redes porque tenemos mucho que decir la mano peluda relatos, vivencias, y experiencias que estamos escuchando y el tema ahorita lo platicamos. Así es, tenemos al mismo. ¿Amigo? Sí, aquí está, yo aquí estoy, este, en Quibumos, ¿No se se me

recuerdan? Sí. Sí. Nos nos estabas platicando de de tu hermana, ¿No? Ah, sí. Y mi hermana Vicky. Entonces, ella habla mucho de este ser porque inclusive mi papá tuvo un dinero, estuvo, este, ya estaban a punto para sacarlo. Ajá. Pero la persona que le estoy ayudando a la gente, yo que lo jala un de las patas para abajo, siempre que se puso chinito, chinito así de de miedo. Sí. Mi papá me platica, mi mamá me caso a platicar, vos yo digo que sí está el te hago ahí. Yo casi

estoy seguro. Incluso les han visto monedas ahí abajo del piso que yo no he tratado de sacar nada todavía. Ajá. Se ven monedas, inclusive mi mamá me dijo también, se ven unas monedas, se ven un piso de cita y se ven unas monedas grandes. Ajá. Se inició de ser. Oye, señor Reyes, ¿Y por qué habrá ese tesoro ahí? Ustedes llegaron cuando la casa ya estaba construida, alguien se las vendió, ¿Cómo está la

historia? No, bueno, la historia es que referente a esa casa, ahí llegaron, llegaron mis tíos primero. Pero ya estaba construida. Sí, sí. Sí. Entonces, ya son tres generaciones, ¿Verdad? Ya están ya están mis hijos, fíjese, ya están los últimos, se puede decir. Ajá. La tercera generación. Sí. Primera, segunda y tercera. Y esa casa no ha sido de nadie. No quiero decir que se haya vendido ni

nada. Ajá. Inclusive yo creo que algún día la van a la vamos a vender y vamos a tener que sacar el que llevo, porque si no ahí te va a quedar guardado. Sí. Que si es que hay ahí un tesoro o ese dinerito que comentas y ustedes se van, nadie lo va a querer sacar y va a ser para el vencedor, ¿No? Quien llegue, no sé si remodelen la casa. La que se olvida que abran y se va a caer pues es mi papá que está en un baúl de madera. Inclusivo que no lo pudo sacar. Ah sí.

Porque ya habían abierto. Pero mi papá no pudo no no pudo sacarlo. Pobrecito, pues estaba muy delgado. Y el cuate ese que se puso enfermo, pues lo contrataron, pero ya no quiso hacer nada. Ajá. Todo resulta que voló la palomita, se fue mejor. Dice, no, pues aquí me

voy a morir. Dice, ahí me jala uno de los tuyos para abajo, dice, ya vine a hacer un trabajo, mi papá dice que que sí, que sí, que está ahí en el cajón, y si ya lo estaba sacando el señor, dice, pero a la nueva se sintió mal, dice, y ya no quiso, ya no quiso, dice, solo que pagar y ya se fue. Se fue y ya y el tesoro se quedó allí enterrado porque lo volvieron a tapar, ya no se hizo nada. Ajá. Yo todavía la cansé de echar un poco de

dinero, de un alimento. Todo digo, todo esto era real porque mi papá costumbraba las monedas de grandotas, unas no sé cuánto valían. Sí. Unas como, ay, pues unas carotas, unas monedas. Sí. Grandotas. De plata tal vez, ¿Verdad? De plata. Sí, mi papá inclusive me platicó. Ay, hijo, es que ahí está el dinero, por acción sacarlo. Pues sí, lo digo, por sacarlo, sacaron un ratito que yo he llevado así, que mi papá ya ni está en paz, descansé.

Oye, señor Reyes, no me digas, no me digas la calle ni nada, nada más, dime, ¿Dónde se encuentra ese tesoro? ¿Dónde está la casa? Saca por como se fue rumbo al aeropuerto. Ah, aquí en la ciudad de México. Sí, en la ciudad de México. Ahí está la casa inclusive. Todavía existe porque ahí están mis hermanas. Sí, mis hermanas. Sí. Están aprovechando la casa y pues qué bueno que estén ahí y yo soy en otra casa con mi otra hermana. Ajá. Ya estamos

acá con mis hijos. Pero si hace falta el billetito, si quiera para estar mejor, porque. Pues sí. Siempre hace falta. Sí. Con estas cosas. Nunca sobra. Pues sí. Ya vieron las circunstancias, ¿Cómo está la ciudad? ¿Cómo está la ciudad? ¿Sí? Sí. Hace falta un una cosilla no quisiera yo tanto dinero. Pero pues dice mi papá que estaba llena, llena, llena, dice el bagule, se dice, era un de madera, dice. Y ya no estábamos sacando el señor, dice, no, gente, yo no

pudimos sacarlo, hijo. Ya mejor lo regresamos y tápene, tápene mejor ahí, tápene. Porque ni vamos a sacar. Y como también hay este más hasta la ciudad, ¿No? Sí. Como como cuartos. Entonces mi papá no quiso nunca que se dieran cuenta de la gente que que desinteresaba, ¿Verdad? Claro, ¿No? Pues es que se entera la gente y olvídate mi amigo. No. Pues el problemón en el que se meten, que la gente se quiera brincar, que quieran. Ay no, son tantas cosas. Me estoy diciendo que ya se murió este

este muchacho. Ve. Se murió y ya se murió. Ya se murió. Ya se murió. Ya se murió. Ya se murió. Ya se murió. Ya se murió. Pues aquí andaba haciendo agujeros en mi casa. A ver ahí está. Ya lo apagó con el fantasma que anda ahí porque es la realidad. Yo lo digo de broma, ¿Verdad? Pero en realidad sí hay un guardián ahí. Ah, aparte de eso, otra cosa curiosa. Sí. Bueno, que la gente se le va a dar un truco, ¿No? Al buró. Sí. Te regresa el trancazo en la pared pero más duro que es triple. ¿Cómo

crees? O sea, tú le pegas al buró, le das un manazo al buró tan. Y sí, y sí. Tú vas y de eh vas dentro de la tuzada. Ajá. Y te da un trancazo así como como jugando, así como para a ver cómo se oye por decirlo así. Y te lo regresa el trito y. Oye, pero eso ya lo tienen comprobadísimo, vas de cuenta que yo voy a tu casa y le pego al buró, voy a tener esa respuesta. O sea, no falla. Es una cosa seguro. Órale. No, pues sí, se ve que hay muy

muchísima actividad ahí. Algo está sucediendo eh como dicen pues posiblemente exista ahí un guardián. Qué bueno que no dije mi nombre porque no quiero que me diga. No, no, no te preocupes, ya sabemos nosotros eh de repente las eh medidas que se tienen que tomar y yo te agradezco al contrario que nos hayas platicado y pues por esta noche te agradezco muchísimo, no sé si quieras agregar algo más. Pues estoy en acabo. Ah no? Ah, pues

adelante. No, pues apenas estamos sentando en circunstancias porque ahí abajo una vez se me cayó mi anillo ahora que me casé. Ajá. Se cayó al drenaje. Sí. Y mi corazón andaban queriendo un cuñado sacar algo y ahí y yo que se detendría y

qué. Ajá. Es que estoy viendo que ya cómo está aquí quién sabe de haber sacado algunas moneditas o no sé entonces pa que veas cómo anda todo el baño que hay otro más que ya sacarlo que ya urge porque ya cualquier ratito sí le vamos a vender la casa se va a vender que de dos pisos pero la parte de abajo está toda construida. Ajá. Y además es un baño con con su cuarto. Entonces todo se redondea y esa esquina esa esquina y está grande como son ciento veinte metros cuadrados

por dos y algo así. OK, sí está bien. Pero entonces ya le decidieron venderla. Ya desde cuándo pero la cosa es que como está mi madre ya y mis hermanas pues no mejor se se paró la situación ya no. Ah no pues sí porque bueno habría que repartirles también a ellas ¿no? Y pero no sé si lo que se repartan entre cuánto se repartirían lo que cuesta la casa. Pues quién sabe pues sí sí. En el en el bordo vamos a irlo así porque ni idea tengo.

Ajá. En las paredes miren como tienen un por medio de de resumenos cincuenta o menos. Como cuarenta por cuarenta. Son nudos grandes. Sí sí sí se ve que pues cuarenta es

muchísimo. Guau. Muy muy y necesariamente ha kaulado crystals como comoro pesado y se oye el Meet hasta te digo que está moving está como si Both tiene una grosedito la regresa como lo mismo así pegándole la pared y quién le pega si no hay nadie arriba y una parte abajoicans es la través por cada vengeance el Lo digo de broma por el cierto, eh.

Ahí está cuidando porque en ocasión yo escuché que allí andaban y nunca había nadie y se me escondía y así notaba yo que se metía ante la... se metía ante... subía y bajaba la escalera y todo eso. Y... o sea, allí donde agujeraron fue la parte de atrás, o que es la parte de la casa. El cual testé y ya le fue... le reclamó a mi mamá y ya hizo que... le tapó y todo. Y ya cuando ya le tapó ahí pues ya después se supe que se había muerto. Pues nada más.

No, pues sí que hay muchas cosas raras ahí, mi querido señor Reyes. Pues te agradezco nuevamente que nos hayas relatado todo lo ocurrido y lo que ha sucedido en torno a lo paranormal. Ojalá que se resuelva pronto el asunto. Bueno, ya acabó, me lo echaste diez minutos para acabar. ¡Diez minutos! Sí, este... también ahí fue donde se vio un tipo de ser pequeñito como el tamaño de mi mano, de una cuarta. Pequeñito, como tipo... ¿Dondecillo?

No, no, no dondecillo, era un extraterrestre por el pequeño. Como se estuviera transmitiendo prácticamente a la pared y ahí salía la imagen. Recuerden que les platicé que era una imagen como de unos 20 centímetros por Reyes o 15, algo así. Más o menos un ángulo. Señor Reyes, dame un segundito, por favor. Necesito hacer una pausa, no te vayas. Y regresamos para concluir tu historia. Muy bien.

Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente transmiten una hora, los esperamos mañana. Y en el resto de la República y el mundo entero continuamos después de la pausa. 55, 21, 93, 59, 26. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano te Duda. Hola, soy Raúl Orbañanos y te invito a escuchar La Fórmula es dónde y cuando quieras. Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación.

El arte no siempre es bello, entonces, por qué hablar de bellas artes? Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, La Mano te Luda. En la leyenda este caso dice que en la noche del último día de cada siglo la gente debe apagar todas las luces de la ciudad y deben reunirse en lo alto de una colina cerca de Iztalpálapa para observar la estrella, Joe Wood.

Y la gente debe apagar todas las luces de la ciudad y deben reunirse en lo alto de una colina cerca de Iztalpálapa para observar la estrella, Joe Wood. Si a la media noche la estrella sigue su curso en medio del cielo, el mundo no se acabará y el sol volverá a salir. Si la estrella no sigue su curso, eso significa que ha llegado el fin del mundo y las citzimimes aparecerán para cumplir su cometido. Pero quiénes son ellas? Ellas ahorita lo comentamos.

Claro, hoy tenemos aquí al señor Reyes para concluir su historia de esta noche. ¿Estás ahí amigo? Sí, aquí estoy, ya estoy, está roncando, no, no, cierto. Ok. ¿En quién es que ve? Ah, sí. Ay, déjame decir. Sí, el marcianito ese, yo me puse marciano. Es un tío como de los... Como el Itli que han dibujado últimamente piezas arcadas y todo eso y ya todo, inclusive, de esos hay hasta de 1.40, que no es 1.40, no sé cómo se llaman las artijones, quizá como les dije, los pierdes.

Y entonces ellos vienen, inclusive, a visitar porque inclusive allí en la escalera más atrás hace unos 10 años, 15 años, yo vi un platillo volador en la parte de arriba, de ahí de la casa y ahí no se ve la escalera. Sí. Y ahí estaba yo viendo cómo se movía, cómo si era uno, pero era uno que se movía para aquí y para allá y eso ya tiene como 15 años, 15, 20 años más o menos.

Sí. Entonces, estaba hablando ya de mucho tiempo, que han pasado muchas cosas ahí y ahorita sí va tirado, pues sí, es sacar eso por si no se va a congelar ahí y se va a quedar. Y vale la pena porque son monedas grandes, son cosas que... que valen, valen no sé cuánto, pero valen mucho dinero. Siempre hay que una moneda de costo de unos 600 o algo así, tengo la idea. Ok. 300, 1000 pesos. ¿Serán como centenarios o algo así? Ah, centenarios se lo llaman centenarios.

Entonces, como se acostumbraban a traer estas... este dinero hasta en los cinturones, todos se... acaba de su dinero para cuidarlo. Sí. Y luego con pistolones y todo lo que traían, eh, estamos hablando de tiempos atrás, que ahora ya no se... ya no se deja la realidad de la fantasía y vuelve a lo mismo con toda nuestra ciudad tan... tan crítica que se está poniendo. Tanto le he pedido a Dios que se cabe todo eso, que ya no haya nada de maldad en el ser humano, sino que nos cuiden a todos. Así es.

Porque si no, cualquier ratito vamos a desaparecer todos, así como está la situación. Ajá. Las guerras de Estados Unidos con el... ¿cómo se llama? No, la guerra de este... ¿De Rusia? De Rusia con... Ucrania. Ajá, Ucrania. Cómo se matan, ya ver. Y aquí no hay guerra, y cómo se... cómo se mata la gente. También, ¿verdad? Y ahora estamos fiel que antes. Sí, señor Reyes, hay mucha maldad en la calle y hay mucha maldad en el mundo. Pero ¿sabes qué? También hay mucha esperanza de que todo se mejore.

Sí, yo también tengo mucha esperanza. Yo también siempre he echado muchas ganas, inclusive yo aquí, la muerte ya vino aquí a tu casa, aquí donde estoy. Ya vino, vestida de negro, con lentes, y flotaba, me di cuenta hasta el último que flotaba. Se me atravesó aquí en el pasillo. No hay más gente más que mis hijos y yo, somos tres. Sí. Haz de cuenta que estamos cuidando la casa. Entonces nos vemos aquí para allá y no hay nadie más, los angelitos que también van aquí conmigo.

El tiempo nunca me deja. Eso es. Es una realidad. Mi querido señor Reyes, ¿cómo termina la historia? ¿Ya terminó? No, pues todavía falta. ¿Vamos a darle oportunidad a alguien más? Me gustaría que cerraras esta noche con algo interesante ya para dar oportunidad a que nuestros amigos también participen. ¿Cómo la ves? Yo creo que mejor la dejamos allí para la otra. Órale, muy bien.

Pues yo te agradezco, señor Reyes, por tu entusiasmo y ganas de platicar con nosotros, que para mí, en lo personal, me satisface bastante tener seguidores, amigos. Te puedo considerar como un amigo como tú, mi amigo. Yo los considero como mis hermanos. Órale, pues somos hermanos. ¿Eh? Porque en realidad somos de la misma rastas, que aunque sea uno malo, bueno o regular, todos somos hermanos y no debemos de enviar ni coraje contra nadie, debemos de respetarnos y amar la vida. Así es.

No con puros abrazos y besos, no, pero con actitudes positivas. Muy bien, sí, claro. Muy bien, señor Reyes, te mandamos un abrazo, un abrazo sincero fraterno de hermanos y aquí te escucharemos la próxima vez. Ándale, pues. Hasta luego. Gracias. A ti buenas noches, mi amigo. Señor Reyes, pues se ve que tiene muchas ganas de platicar y la verdad es que hay que prestar oídos a todas esas personas que tienen el deseo de contar algo que han vivido a lo largo de, pues, de toda su existencia.

Yo le agradezco a mi querido señor Reyes y vamos a continuar. Claro. Hablando de esta leyenda azteca, las Sitzimime aparecen como demonios estelares que viven en la oscuridad. Se dice que su objetivo final es esperar hasta que tanto los humanos como los dioses no pudieran mantener vivo al mundo y entonces ellas atacarían y destruían a la humanidad. Es por eso que al final de cada siglo se llevaba un ritual llamado de fuego nuevo en el que se apagaban todos los hogares menos uno.

De la única llama que quedaba encendida se tomaba un fuego nuevo que prometía un nuevo comienzo para todos. Si no se lograba el fuego nuevo, la oscuridad descendería sobre los aztecas y las aterradoras Sitzimimes descenderían de los cielos como bestias terribles, hogares y perros para devorar a toda la humanidad antes de grandes terremotos que ellos destruyeran el mundo, ellas se adelantarían. Una aparición nacho, definitivamente, que se decía terrorífica.

Pues sí, por eso espantaba tanto en aquellas épocas y de ahí que surjan esas leyendas tan tremendas. Oye, quiero aprovechar este pequeño impás para saludar a algunos de ustedes que están aquí charlando con nosotros. Magic, buenas noches a toda la raza peluda. El Magic haciendo acto de presencia desde Ohio. Magic, te mandamos un saludo y un fuerte abrazo. Y Cela Lara, buenas noches acá realizando tarea y escuchándolos muy bien.

Y Cela, gracias por acompañarte con nosotros también al hur de esposos. Y dice, estoy con mis nietas que me vinieron a visitar unos días y pues a mí me parece genial que estés ya con las pequeñitas para que también desde muy chiquitas aprendan a ser peludomaniacas. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Carlos. ¿Desde dónde nos escuchas? Desde Connecticut. ¿Estás trabajando, Carlos? Sí, estoy aquí en la hora de lunch.

Ah, bueno, entonces sí puedes ocupar algunos minutitos para contar tu relato de qué se trata. Ah, de ahora sí que aquí donde trabajo. Bueno, antes que nada, buenas noches a todas las razas que radio escuchas. Buenas noches. A todos los amigos que nos escuchan. Saluditos. Sí, es que a donde estoy aquí, bueno, en Estados Unidos, trabajo en una marquete, en una tienda, bueno, se le llama warehouse.

Ajá. Y como yo estoy en el área del dry, hagan de cuenta que yo me quedo al último a hacer la limpieza. Bueno, es el mantenimiento pues. Sí. Y hagan de cuenta luego como la mercancía está en, bueno, acá se le dice paletas o tarimas. Y yo me quedo a dos, tres de la mañana a las cuatro. Y ya más me quedo yo solo a veces. Y luego de cuenta veo sombras que pasan o las cajas. O sea, me las tiran. Hay momentos que me ha tocado ver que hay mercancías como vienen en frascos de vidrio.

Cualquier tipo de mercancías las mueven y se caen por sí solas. Y pues a veces sí, ahora sí que me quedo así impactado porque lo digo, si no hay ni aire, no hay nadie, a veces como le digo, me quedo yo solo. Y pues ese es mi relato. Y la otra es, cuando estaba un poco más pequeño, ve que los otros días he escuchado que hablan sobre el fenómeno ovni que he estado escuchando y yo a diario los escucho a ustedes.

Así que cuando yo empiezo a barrer mis líneas, agarro mi celular y los escucho por el medio de Spotify. Y bueno, he estado escuchando, por así que las historias que cuenta la gente. Claro. Y bueno, me he desviado un poco de sistema ahora, pero cuando estaba más pequeño, tenía como 10, no, como 7 años. Estaba jugando ahí con mis hermanos, están como esos de la una de la tarde. Porque bueno, yo soy del estado de Puebla. Y ahí por este Tehuacán, ve que hay mucho acero.

Y pues entre el como nosotros nos gustaba ir al campo así. Una ocasión, una tarde esa vez, eran como dos de la tarde, tres. Vimos pasar dos, ahora sí que son dos objetos voladores no identificados. Permíteme aquí, Carlos. Llegó la pausa y no la podemos hacer esperar. Permíteme, regresamos contigo. El Miedofon 55. 55, 21, 93, 59, 26. Conocemos la leyenda y la hacemos realidad. La mano te duda. Monstruo cuando vivo, monstruo cuando fantasma. Sabiduría en las redes.

Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La mano te duda. Continuamos, interrumpimos a Carlos y nos dijo de aparición de ovnis. A ver, continuamos contigo, Carlos. Ah, sí, y entonces como les digo, eso no es de ahorita, eso ya tiene años, ya lleva tiempo. Más que pues como han dicho los radioescuchos que antes no había tecnología como ahora. Como ahora la mayoría tiene un celu... bueno, todos tenemos un celular a la mano, todos ya tienen cámara, podemos grabar. Hasta los niños.

Yo en mi época no andaba llevando celular. Y pues si no pues lo hubiera grabado en su momento, ¿verdad? Pero pues eso de los ovnis pues ya, ya así que ya desde años atrás. Más que pues a veces el gobierno o así pues lo oculta o no sé. Ahora sí que esa es mi historia, bueno, mis relatos. Oye, Carlos, ¿y tú crees que existan los extraterrestres y que estén aquí ya cercanos a la Tierra?

Sí, de hecho pues sí, ves que han, bueno ahora en las redes sociales han subido muchos videos de todas partes del mundo que suben o llegan a ver o se encuentran con estos fenómenos. Pues sí, yo me imagino que sí, pues no estamos solos. Tanto es el universo muy grande que pues no somos los únicos. ¿Y eso? O que albergamos el universo, bueno, nosotros al menos los seres humanos no somos los únicos. Y pues ahora sí que ese es mi, mi, mi, mi, mi relatos que quería contarles.

Y pues otro día con gusto les platicaré otras historias que tengo y. Claro, Carlos. Me ha pasado cuando yo andaba ahí por la ciudad de Puebla a mi piel, tengo varias historias. Créanme que diario los escucho, diario, diario desde ahora sí que saco mi celular y como yo a la una de la mañana empiezo a barrar mis líneas, entonces diario, diario los escucho. Muchas gracias, amiga. Parece que en un capítulo me lo pierdo.

Bueno, entonces le vamos a poner todas las palomitas a Carlos que está presente y te vamos a hablar nuevamente. Sí, bueno, cuídense mucho y buenas noches. Muy bien, mi querido amigo. Saluditos a todos los amigos que nos escuchan por allá. Cuídense y Dios los bendiga y saludos desde aquí de Harford con Ericoth. Igualmente para ti que también te dio ese bendiga. Saludos.

Pues a propósito, ya que hizo el anuncio nuestro amigo, ustedes nos pueden escuchar en Spotify como la mano peluda Grupo Fórmula. Así nos buscan y así nos encuentran. Seguramente no te lo vayas a perder. Ahí puedes inclusive descargar los audios. Ya sabes cómo se usa esto de la nueva tecnología, verdad? Hola Nacho, hola Gina. Muy buenas noches. Hace tiempo que no les escribía un audio, pero hoy me pasó algo muy curioso.

Y es que al momento de irme a bañar, estando yo solo en casa, dejé el teléfono en la habitación cargando y me llevé una vocina inalámbrica para escuchar su programa. Entonces, yo estando todavía en el baño y con la voz le dije al asistente de Google que me pusiera el siguiente capítulo. Obviamente me lo puso en el teléfono, se estaba reproduciendo y empecé a escuchar música aparte. Entonces salí rápido del baño y dije llego alguien, pero no, no hay nadie que llegue a estas horas.

Y fui a la cocina en donde tenemos el asistente de Google, el aparato en sí, con pantalla. Y se estaba reproduciendo una canción de Marilyn Manson, se llama Año 1, en inglés creo que era, o Día 1, la verdad no sé, no me acuerdo. Pero esa canción habla de, dice nombres de demonios y bueno ustedes sabrán cómo Marilyn Manson expresa sus canciones. Entonces me llamó mucho la atención porque aquí en casa pues nadie, somos fan de, primero del rock pesado ni del metal.

Y en segundo lugar pues de ese cantante, pero se me pareció muy muy curioso estando yo solo escuchando las historias de terror y todo eso. Y bueno que se pusiera a cantar este tipo ahí en la cocina diciendo nombres de demonios. No me dio miedo, pero pues como siempre, cualquier mala energía se reprende y listo, seguí con lo mío. Y bueno, me pareció curioso y quise compartirlo con ustedes. Muchas saludos, espero que estén bien.

Saludos, por supuesto que le mandamos un afectuoso abrazo a nuestros amigos, sí que ya tiene tiempo que no teníamos aquí en el radar, pero ya nuevamente a Roberto desde España que está ya escuchándolos. Pues un abrazo al otro lado del océano. Juan Ibarra, buenas noches, Gina y Nacho aquí escuchándolos y haciendo ejercicio. Mira que mejor, gracias mi querido Juan Ibarra, qué bueno que nos acompañas esta noche.

Dice a propuesto Magic, Gina y Nacho, buenas noches, disculpen, quisiera pedirles el favor de que si pueden agregar a mi jefecito a sus sábados de oración con sus escuderos, ya que lo tengo enfermo, se los agradezco mucho. ¿Cómo se llama? No nos pone el nombre Magic, escribe el nombre de tu papi para que lo integremos claro que sí en la lista, con mucho gusto. Hola Gina, ¿cómo están? ¿Qué onda Nacho? ¿Qué onda Gina? ¿Cómo están? Habla Luis, reportándose Luis de acá, de Monterrey, Nuevo León.

Hola aquí mi mamá, mi papá presente, Teresa Leali y Marcelo Hernández, para mandar un saludo y aquí con mis gatos también, los tres gatos y los tres Hernández Leali. Oigan, que estén bien, ya tenía rato que no mandaba saludos ni mensajes, la vez pasada mandé un mensaje pero no me escucharon. Pero bueno, este ya es un nuevo número. Y aquí me toda deventar una caguamita aquí afuera agarrando refresco. Y pues oigan, ustedes que me dicen a ver si me pueden contestar eso, si no me voy a sentir.

¿Qué habes? ¿Creen ustedes en los sueños? De repente, bueno yo siempre le pongo atención a los sueños que tengo, trato de ponerles atención, de repente uno se levanta medio crujo. Pero siempre trato de levantarme pensando en lo que soñé un poquito, o sea lo más extraño, lo más especial. Y pues hoy soñé con un camarada que está en la cárcel, soñé pues que vi que estaba rompiendo unos papeles y yo se los quité y los eché a un bote de agua y le dije, o sea que rollo con eso.

Y pues se me hace extraño, no sé si tenga algún significado o algo, no sé, bueno y dudo, bueno no sé si ustedes sepan si tiene un significado. Pero pues la pregunta es, no es relevante al sueño, sino si ustedes creen probable que tengan algún significado. Saludos, ánimo. Sí, por supuesto que puede haber sueños que tienen un significado especial, siempre y cuando estos sueños sean constantes y repetitivos.

¿Esto qué significa? Un solo sueño aislado solamente podría ser lo que viviste en el día y entonces es una reacción. Pero si es algo constante entonces ya podemos sacar algunos elementos y aplicarlos a tu vida. Este romper los papeles de tu amigo que está en una situación bastante difícil como nos comentas quizá puede ser la desesperanza que él tiene ante la situación que está viviendo. Claro, sí, lo que hacía grosso modo nos puede dar el mensaje, ¿no?

Hay dificultades que las personas van viviendo y eso tal vez nos pega fuertísimo, sobre todo si es una persona que es conocida, si es muy amigo y todo eso. Entonces puede ser. Ahora, pon mucha atención amigo en que este tipo de sueños no sean o si sean repetitivos o algo que, aunque no sueñes lo mismo, tenga una relación. Eso es lo que tú debes analizar de ahora en adelante para tratar de ver si efectivamente hay por ahí algún mensaje que te está queriendo llegar.

Y entonces sí hay que buscar la interpretación si es que se puede. Saludos, buenas noches aquí a través del Miedo Phone. Soy Carmen de Uriangato, Guanajuato. He estado escuchando su programa y han estado tocando mucho el tema de ovnis y extraterrestres. También quiero recomendarles una película que a mí me gustó mucho. La protagoniza la actriz Mila Jovovich se llama Cuarto Contacto.

En su momento se dijo que era basada en un caso real. No sé si sea cierto, pero está muy buena. La recomiendo. Veanla por favor. Sí, ya tiene la película. Buena película. Cuarto Contacto. Sí, sí, tienes razón, es muy buena. Y hay que tener un poquito de paciencia para verla. De repente se pone un poco lenta, pero es muy buena película. A mí me gustó.

A mí me gustó. María de Lourdes, Arias, saludos. Estoy emocionada de estar aquí chateando. Gina y Nacho, los amo. Y nosotros a ustedes, mi querida Mari. Claro que sí, también a ustedes es recíproco el sentimiento. También saludo a Marcela Vázquez que también esta mañana, esta noche nos acompañó. Ya amaneció. Ya me amaneció. Es que depende de dónde me estén escuchando.

Sí, ahora con eso de que nos pueden escuchar en cualquier país del mundo. Hay algunos amigos que están de noche, otros de madrugada y otros de día. Así es que saludos para todos. Buenas noches. ¿Cómo te llamas? Hola, hola, buenas noches. Eduardo Herrera para servirles. Eduardo, ¿desde dónde nos escuchas? De la Ciudad de México. Eso nos gusta que también aquí nuestros amigos capitalinos se pongan las pilas y se hagan presente. ¿Qué nos quieres contar, Eduardo?

Muchas gracias. Mira, hay una historia que contaba mi abuelita. Decía que en aquellos tiempos, cuando la muerte se acercaba, escuchaban a lo lejos un silbido. Decían en ese entonces que cuando la muerte estaba cerca escuchabas un silbido, pero era un silbido como si fuera el viento. O sea, no un silbido de personas, sino el aire haciendo ese sonido. Y bueno, pues así contaban muchas historias y todo. Y yo en alguna vez lo escuché.

Lo escuché un sonido en mi oído cuando me estaba arreglando para irme a trabajar y escuché ese pequeño silbido. Y bueno, pues ya, gracias a Dios no pasó nada y todo. Después conocí a una maravillosa mujer y nos conocimos. Ya vivimos juntos y todo. Y un día estábamos en el baño. Ella se estaba bañando y yo estaba afuera, me estaba rasurando. Y de pronto los dos escuchamos ese silbido. Entonces yo con la... porque mi abuelita lo contaba mucho.

Entonces yo con esa preocupación rápido abrí la puerta de la regadera y la abracé y le tapé las orejas. Y le dije, no, no escuches eso porque eran historias muy feas las que ella nos contaba de que si era algo de temer. Entonces me dijo, ¿qué? Porque yo nada más no, no, no lo escuches. Bueno, ya pasó, pasó eso. Y después ella estaba embarazada en ese entonces. Después dio a luz. Pero cuando dio a luz el doctor nos dijo que tenía cáncer. Entonces, pues sí fue un golpe muy fuerte porque dijimos...

Yo lo primero que pensé fue que la muerte sí llegó de alguna manera, pero pues ahí estaba, ¿no? Porque la que la que la escuchó fue ella y después lo empecé a escuchar yo. Y este afortunadamente este... Eduardo, te voy a interrumpir aquí. No nos gusta, pero la pausa no espera. El miedo for 55 21 93 59 26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en la mano peluda. Quieres iniciar hacer crecer o monetizar tu podcast? Saber todos los secretos de todos.

Donde y cuando quieres va a cambiar la vida. R s s punto com almacenamiento distribución y programación de tus episodios en un solo lugar. Y distribuido por arsas punto com. R s s punto com hacer podcast de manera fácil. Todo es nuevo, todo es fresco, todo es reciente. Nada es moderno, sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica la mano peluda. A la hora que nace su bebito tiene un sabor agridulce, Eduardo.

Porque por una parte la felicidad de un nuevo integrante en la familia y por otra. Que le da la noticia del cáncer de su esposa. Esto lo relacionaste con este silbido que desde pequeño tu abuelita decía que era de la muerte. Exacto, entonces decía que de alguna manera ya llegaba y donde se escuchaba pues era... Era donde actuaba que mucha gente en las calles en una riña y eso pues por la adrenalina de la situación no lo escuchaba. Pero que en ese momento llegaba.

Entonces acá cuando ella lo escuchó se estaba bañando y después lo escuché. Yo me dijo mira algo como que silba. Y pues era un baño cerrado, no había manera de que algo silbara. Entonces la abracé, le tapé las orejas y dije no no escuches eso. Y bueno pues ya pasó. Ella tuvo a nuestra bebé, pero sí en ese momento el doctor nos dijo que cree que acabo de ver que esto es cáncer. Entonces actuamos de inmediato, fuimos al doctor, hicimos una cosa aquí y otra allá.

Y resulta que la operaron y gracias a Dios pues se lo lograron quitar. No es como una historia de ay este nos visitó la muerte y pudimos contra ella. No, no jamás eso nunca se va a poder. Pero sí me cae el 20 de que todas las historias que contaban los abuelitos, todas las personas de antes por decirlo de esa manera. Pues tenían su gota de razón, o sea no eran un invento, ellos no jugaban con esas cosas. Y pues sí de alguna manera cuando nos contaba pues todos nos quedábamos estupefactos.

Y pues de pronto apareció esto y pues gracias a Dios lo pudimos evitar. Pero si de alguna u otra manera llegó para quedarse. Eso, una experiencia fíjate que la relacionaste al instante al escuchar este silbido. Y al paso del tiempo, ¿crees que efectivamente este silbido fue el anuncio del problema que tuvieron de enfermedad con tu esposa?

Sí, yo creo que sí, estamos casi seguros porque de eso que escuchó el silbido a que tuvo a nuestra hija, pasó como una semana, o sea ni siquiera fue tanto y entonces pues sí nos quedamos como, hay cosas que no se pueden evitar. Siempre tratar de vivir como Dios manda, sin dejar nada al último. Pero sí hay cosas con las que no se puede uno controlar y no se puede jugar.

Eduardo, te agradecemos muchísimo que nos hayas compartido esta vivencia que vivió tu familia y que quizá alguien más ha escuchado acerca de este silbido de la muerte que también lo comparta. Muchas gracias, que tengan bonita noche. Igualmente. Hasta luego. Hasta luego mi amigo. También saludamos a Felipe Padilla que nos está escuchando en León, Guanajuato, dice no me pierda el programa, yo estoy aquí presente. Sí, tenemos muchos amigos allá en León y Felipe es uno de ellos. Claro que sí.

Rogelio Villareal, buenas noches Gina y Nacho, linda noche, saludos desde Texas hasta Texas, un saludo. Dan Díaz dice, buenas noches y bendiciones para todos, lo mismo para ti Dan, qué bueno que nos acompañas. Y ahí Chansey, sí verdad. Junior Sánchez, desde Venezuela escuchando la mano peluda, mi amigo Junior, esto que haces es una evidencia de que la mano peluda ahora es internacional. Así es. Hola, buenas noches, ¿cómo te llamas? Jorge. Jorge, ¿desde dónde nos escuchas?

Los escucho de aquí, de, estoy en Chihuahua. En Chihuahua, arriba del norte, ¿verdad? Sí, claro, claro, pero estoy visitando de Los Ángeles. Ah, muy bien, qué bueno que estás aquí. ¿Y qué nos quieres contar? Sí, fíjese, les quería contarles una historia de cuando era joven que me mandaban acá de vacaciones acá en México, en Guadalajara. Sí. Aquí en Jalisco. Entonces, la historia comienza así. Tenía como la edad de unos siete años, por decir, ¿verdad?

Y me mandaba acá a mi mamá para vacacionar con mis primos, pasármela bien y todo eso, ¿verdad? Pues resulta que mi tía y mi tío se fueron a una fiesta, a un pueblo, y me dejaron a mí y a mi primo hermano ahí en la casa, que estaba a lado de un cerro, que viene siendo en un rancho que se llama Colotitlán, Jalisco. ¿Se escucha? Sí, adelante. Sí, entonces nos dejaron ahí a mí y a mi primo. En aquel entonces eran como en el 2000, sería como 2006. Las teles eran esas antiguas, de las teles grandes.

Jugábamos videojuegos en la noche y estaba rellenada, ya no bien fuerte, ahí en el rancho, ¿verdad? Sí. Entonces, como las casas de rancho aquí en México, pues en Colotitlán, eran esas puertas, así como de, como le digo, como de, como de portón que se abre por mitad, no sé si me explico bien. Sí, sí, sí, dos puertas que se abren. Sí, estábamos allí mi primo hermano y yo comiendo búsquedías, jugando videojuegos y eran como casi como a la una de la mañana.

Y mi tía y mi tío iban a llegar hasta el próximo día, pero más tarde, de la fiesta que se fueron. Entonces, tronaron como unos cuatro relámpagos bien fuertes, ¿verdad? Que se aluminó todo adentro del cuarto y se fue la electricidad, el teatiro. Entonces, cuando se empezó a relampaguear en la vitrina de la puerta, que era como un color blanco opaco, se miró a la cara como de un centenario. Así como el que sale en la película de Hércules de Disney, así chaparrito, ¿verdad?

Un balbón con los cuernos, de por sí la cara bien figurada, así como en un centenario, ¿verdad? Sí. Oye, pero en este momento que como mostrándoselos, quizá te juntándolos para que lo buscaran. Sí, y deje contarles que nos dio un frío, pero bien penetrante, bien feo ver la figura ahí. Yo y mi primo corrimos y nos abrazamos y nos tapamos ahí debajo de la cama y no, quedamos con una con una impresión como que ni se imagina.

Puedo decir que tal vez vulgarmente era el mismo mixto Diablo, pero no estoy seguro si de verdad era o no. ¿Como un Minotauro? Claro. Sí, esa es la palabra correcta, sí. Es que como el español lo tengo medio mucho. No te preocupes. Ok, pero sí es de espantarse, oye. Se te aparece un Minotauro y dices, oh. Sí, no, clarito, se miró ahí la imagen y estaba relampadiendo bien fuerte. No sé si hay muchos pelu maníacos, pero yo he estado escuchando la mano peluda desde que tenía como unos siete años.

Ahorita ya tengo 31. Ah, mira, muy bien. Sí, claro. Y allí en este, en ese rancho de Colotitán, Jalisco, pasan muchas cosas. Hay muchos nahuales por decir. Mucha gente ha fallecido ahí en una presa grande que está, qué mal le cuento. A veces está en una calle que es la principal. No me acuerdo el nombre porque ya fue hace años, ¿verdad? Pero una vez que íbamos, mi primo hermano y yo íbamos ahí caminando ahí por la mera calle y miramos a un señor.

Ahí era con su sombrero, ahí su sombrero, su sarapé. Ahí sentado en la mera esquina, ¿verdad? Y llega mi primo hermano y le dice, voy a ver a ver qué tiene ese señor. Baja el señor, ¿verdad? Y le dice, señor, ¿qué tiene, qué tiene? Y el señor no le contesta, no más con la mirada para abajo. Y cuando menos empezó mi primo, se puso en Colorado y se vino en Joriza para atrás. Se vino rápido. Y le seguimos caminando, caminando.

Y eso no quedó de rodear la casa de mi abuela por atrás para ir a la casa de mi tía. Porque allá pues hay corrales, ¿verdad? Sí. Nos daba más miedo por los corrales porque se aparecen las muy mencionadas, no sé si han escuchado, pero las bolas de fuego. Sí, claro. Las lujas. Hay muchas allí en Colotitlán, Jalisco. Porque pues es como cerro, ¿verdad? O cerro o sierra por ahí, así, ¿verdad? Entonces, por no rodearlo por atrás, vamos por la calle principal y mi primo me dijo, creo que será muerto.

Le dije, no, no, no creo. Caminamos como unos 15 pies para atrás para la casa de mi abuela para regresarnos, ¿verdad? Y dijimos, no, mejor le rodeamos por atrás por el corral. Y ya volteamos para atrás y el señor ya no estaba ahí. Ya había desaparecido. Había desaparecido. Esas son las dos historias que tengo de ahí de Colotitlán, Jalisco. No sé si haya más gente que pueda compartir algo de ahí.

Porque hay un cerro ahí en grande que tiene una cruz arriba y han visto cuevas que nadie sabe para eso, no le van de profundidad. Entonces, aquí hacemos el llamado a los amigos que se identifiquen con este lugar para escuchar también sus relatos. Y te agradecemos muchísimo que tú te hayas reportado. Que andas de vacaciones pero sigues la huella de la mano peluda. Sí, pues, hay disculpe porque me puse un poco nervioso. Es mi primera vez hablando de... No te apures, amigo.

La primera esperamos de muchas veces. Sí, le quiero mandar un saludo a la familia de Alicón. Claro que sí. Y aquí de Jorge Alicón. Muy bien. Cómo no. Saluditos a la familia Alicón y que todo el mundo lo escuche. Te mandamos un abrazo. Gracias por participar. Muchas gracias. Era mi sueño por fin contar una historia y ojalá que haya sido buena. Sí, claro. Pero ahora seguimos andando. A ver, muchas gracias. Saludos, que estés muy bien. Igual. Cuídense. Pasen buenas. Bye.

Vámonos a una pausa y regresamos. El miedo FON 55 21 93 59 26. Porque la verdad se esconde bajo la leyenda. La ponemos al descubierto aquí en La Mano Peluda. Para Satán, el amor es un espíritu maligno. Cristo es un diablo. Vete a la vernos, Satán. Sabiduría en las redes. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. La mano peluda. Mauricio nos escribe y dice les comparto este pequeño relato.

Ya les había comentado que por mi trabajo tengo que entrar a cámaras de refrigeración en tiendas de autoservicio. En una ocasión había demasiado producto en las cámaras y tuve que entrar por mercancía. Me tardé como 10 segundos más o menos. Y al momento de querer salir, habían movido algunas rejillas para bloquear la puerta. Desde entonces, no dejo que se cierre la puerta. Y él bloqueó Nacho. Me imagino que en Mau no había ningún compañero que tuviera hecho la maldad.

Y entonces si te dio miedo, imagínate que lo dejan ahí adentro encerrado. Vaya, ¿no? Pues terrible, ¿no? Y como dicen ahora, en ese momento se sintió el verdadero terror. Mira, Julio de Chimalhuacán, Estado de México, les estoy saludando ahora desde Tulum, Quintanavera, aquí andamos trabajando en el Tren Maya. Saluditos y que tengas una excelente noche de trabajo. Gracias, amigo. Gracias. También quiero saludar a Juan Antonio Sosa, dice, a todos los periodos les mando un saludo.

Y Nene y Nacho los escucho desde Austin, Texas. Y soy de Querétaro, pues mira, Querétaro y Texas unidos por este programa formidable. Hola, muy buenas noches Gina y Nacho. Muy interesantes todos sus comentarios sobre los gobiernos. Son cosas que están fuera de nuestro alcance, pero que hoy, gracias a la tecnología que hay, podemos tener mucha información, que ahí podemos tener cuenta de todo lo que antes ignorábamos. Así es. Saludos desde Ciudad Juárez, Luis.

Luis, claro, este es un espacio en el que cada quien puede externar su punto de vista. Y aquí todos lo escuchamos con respeto. Así es. Saludos también a Javier Briones que está con nosotros y el doctor Eduardo Benedek. Dice, testimonios de gente cuya realidad haya cambiado de un día para otro. Por ejemplo, entrar a otra dimensión, gente que despierta en otro país con otro empleo y otra vida, recordando apneas. Ah, no apneas. Apenas. Recordando apenas la anterior, dice mi amigo.

Oye, es que sabes qué? Que estábamos platicando de que cuando tenemos ese tipo de experiencias puede ser que nuestro sueño sea tan, pero tan profundo que nos lleve a otras dimensiones. Ahora, fíjate, mi amigo, que justo este comentario que tú nos haces, doctor Juan, me recuerda a esos episodios de Alfred Hitchcock. ¿Ustedes los recuerdan? O misterio en su casa o viernes 13. De esos episodios en donde pasaba algo así.

Pregunta. ¿Será que esos testimonios, o más bien esos testimonios, esos episodios ocurrieron porque alguien los escribió? O alguien los escribió porque realmente ocurrieron. ¿Cuál podría ser la causa que originó este tipo de historias? Y mi estimado doctor Juan, si tú tienes algún testimonio de esos, me encantaría que lo comentaras aquí con nosotros. Ya andamos con la buena actitud. Saludos, Gina y Nacho, con una noche un poco fría del buen amigo Ira Ortiz de Atracomulco, escuchando el programa.

Te lo agradecemos, Ira, que siempre estés presente y nos mandes un saludo. Saludo, claro que sí. Esmeralda García Lanusa de Querétaro, llegando de trabajar y descansando y escuchando los saludos. Perfecto. También saludamos a Atenas. Luis Enrique Aguilar desde Huahuetán Chiapas, que frecuentemente nos manda sabidurías en las redes y hoy nos dice, muchas veces las personas no se dan cuenta de lo que hacemos por ellas hasta que dejamos de hacerlo. Sabiduría en las redes.

¿Qué tal, eh? ¿Te identificas? Bueno, pues vamos a ponerlas también ahí en la programación, esas sabidurías que siempre nos envían. De hecho, la mayoría de las sabidurías que están grabadas son más de 500. Las han mandado a ustedes. Paco Venegas, deberías de dejar que los Peludo Maníacos compartan sus experiencias, a veces hasta incomodas con tus comentarios. Nacho. Ok, amigo, podrías empezar tú relatándonos algo si tú gustas.

Aquí también tenemos a Lulú. Dice, reportándome desde la Venustiano Carranza porque yo tengo también muchos relatos que compartir, sí, sabemos Lulú. Pues luego es tarde, Lulú. Claro que estamos ahorita en la recta final. Pero bien que podríamos escuchar uno de estos relatos. Desde luego, venga de ahí. Carlos Francisco, el saludo desde Berrio Saba el Chiapas. Lulú, bienvenida. Como te comentaba, estamos en la recta final, pero podemos escuchar un relato pequeñito.

Claro que sí, Gina. Sí, les cuento uno rápido para aquí. A ver, a ver, Lulú, gracias. Apenas hace dos semanas me quedé en casa de mi hija porque tenía que cuidar a mis nietas. Yo ya me he quedado algunas veces y nunca pasó nada, ¿no? Y ese día me quedé en el cuarto de mi hija, me dijo duérmete ahí y me dormí con la niña más pequeña. Entonces no podía dormir. Tú crees que daba vueltas y vueltas en la cama y no podía dormir.

Cuando de momento te cuenta que ya me logro dormir ahí, o sea, me volteé de espaldas porque vi que la ventana del cuarto de mi hija estaba entre abiertas y se iba a ver la luz y dije no voy a poder dormir. Entonces me volteé hacia mi nieta y ya era de madrugada, yo creo que era como las dos o tres de la mañana y me tocaron tres veces la ventana.

Y yo me quedé así, sentí, hace cuenta que del cuello me daba una escaloforio a toda la espina, pero sentí cómo se me hizo todo el cuerpo de esos toquidos porque es imposible que alguien te toque por ese lado. Oye, luego tres veces. Son tres, hace cuenta, los departamentos grandes y hace cuenta está de un lado la recámara y luego está el baño y del otro lado está la otra recámara. Entonces en el pedazo de las ventanas hay como un domo que va al vacío.

Mi hija está en el cuarto piso, es en el último. Entonces, ¿cómo te iban a poder tocar esa ventana y tres veces? No, yo sentí y lo primero que pensé fue mi ex marido que ya ves que tiene casi un mes de muerto, ¿no? Sí. No, pues no volteé, Gina, yo me quedé quietecita, ha sido un ruido, yo quería, yo decía, van a tocar, no sé qué voy a ver si volteo o veo algo en la ventana. La verdad no volteé, pero es la primera vez que me pasa algo así.

Pues ya a las cinco y media de la mañana me paré corriendo al baño, no volteé para la ventana, ya todo normal y ya mi nieta se despertó como a las seis y media conmigo y ya nos pusimos a platicar y todo. A mí me espanto. Porque fue muy este madrugador. Esos tres golpes porque acuérdate que se dice que cuando te tocan tres veces es el llamado de la muerte. Ay, sí, qué miedo, ¿no?

Pues te digo que a mí me dio, hazte cuenta que, hazte cuenta que sentí como un frío en todo lo que es la columna vertebral, pero del cuello. Hazte cuenta un frío, hazte cuenta así como se me estaba congelando todo. Ay, no, qué feo, qué miedo, ya eso me pasó como ven ustedes. No, pues sí. Pues bueno, estoy viva todavía, espero que no os dé algo malo. No, mi amiga, no te preocupes. No, tenemos que no. Y te espanto más porque estabas en una casa ajena, ¿no?

Y de repente ligaste el hecho que tu ex esposo acaba de fallecer, estabas en casa de tus nietas y dices bueno, solo ya fue una noche y de paso. No, no, no, es que fue tan impresionante, te juro, y los toquidos pero claritos. ¡Pa, pa, pa! Pero se oyeron en el vidrio que estaba junto a mí, o sea, de cuenta estaba como a un metro. No, qué miedo, seguro que me aterré, pero estaba yo con la niña y dije tranquila, tranquila, tranquila.

Pero sí, sí me dio un escalofrío, pero en la dos de cuentas, en las espinas de cuenta que me habían metido hielo en la espina, así sentí. ¿Qué? Pero no, pues yo digo que sí era algo malo, ¿no? Pero no pasó nada más esa noche. No, no, no, fue lo único, yo te digo que después de eso, yo estaba, mi corazón sentía, yo sentía el corazón en el oído, te lo juro. Estaba yo con taquicardia, o sea, me estaba dando una taquicardia y dije tranquila, tranquila, tranquila.

Y sentía yo las palpitaciones, pero terribles, porque yo sentía que hasta se me levantaba el pecho del terror. Fue un miedo, la verdad sí me dio mucho miedo, porque yo pensé también en eso, en que si soy entre esto, qué es eso, el aviso de ya sabes qué, ¿no? Sí. No, no, pues sí me dio mucho miedo, pero gracias a Dios, bueno, ya pasó de esos dos semanas, pero sí luego le platiqué a mi nieta, a la que tengo que ver, a mi mamá.

Y digo, ¿tú crees que bebé? Y me dice, ¿a poco? Dice, a mí nunca me han espantado, abuelita. Digo, pues a mí tampoco, pero esa vez, la primera vez que en casa de mi hija, dije, ya tiene como tres años ahí, que sucede algo así. Y pues yo lo relacioné con mi ex marido, dije, a lo mejor fue modo de despedirse, no, dije, qué bueno que no volví. Sí, de plano. ¿Cómo ven ustedes? Oye, Lulu, pues. Sí, estuvo feo, ¿no? Sí, estuvo feo. Sí, bastante. Sobre todo en una noche que pasaste de terror.

Y gracias por haberte reportado, por habernos contado esto que te sucedió. No, pues, yo sé mucho. Igualmente. Bueno, nos vemos pronto. Bueno, nos hablamos pronto. Gracias, se los agradezco. Saludos. Cuando gustes, ya sabes. Hasta luego, Gine. Bye. Hasta luego, mi amiga. Muchísimas gracias por acompañarnos esta noche. No podía faltar, mi querida Lulu. Siempre, siempre nos relata buenas historias. Muchísimas gracias por haber estado esta noche con nosotros.

Bueno, relatos, experiencias, comentarios, pero se quedaron pendientes. Mañana tenemos nuevamente una cita. Que descanses, que Dios te bendiga. Soy Gina Áviles. Yo también me despido. Soy Ignacio Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche. Descansa. Y como decimos aquí, cabón. Esta fue una producción de Grupo Forula.

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