Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula. Advertencia. Las opiniones de los participantes y colaboradores no corresponden necesariamente con las del programa o la empresa. Si este programa es escuchado por menores de edad, se recomienda que lo hagan en compañía de un adulto. Porque nosotros hemos estado ahí. Porque sabemos que no siempre la solución es fácil. Porque conocemos de raíz a los especialistas.
El demonio es una figura que ha aparecido en todas las culturas. Y no es una figura cristiana. Documentaremos todas esas experiencias que no tienen lógica alguna. Con Teorginha Avilés e Ignacio Muñoz. Llegó la hora de poner las evidencias sobre la mesa. Fantasmas. Voces. Apariciones. Psicofonías. Mitos y leyendas que rodean al mundo sobrenatural. Quedaran al descubierto aquí en...
La Mano Peluda. Desde la Ciudad de México, para todo el mundo, esta emisión de lo insólito y de lo que no tiene explicación lógica, pero que a ti y a nosotros nos apasiona. Soy Gina Avilés y que gusto que estés esta noche con nosotros. Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Buenas noches. Gracias por acompañarnos en este programa. Donde vamos a platicar de lo increíble y por supuesto también de lo sobrenatural. Porque de lo que es natural en todos lados se habla mucho.
Yo soy Nacho Muñoz. Agradecido con Dios y con ustedes porque juntos tendremos esa oportunidad de platicar de esos temas increíbles. Queremos tu participación a través de la multilínea 55 52 79 22 91. La página RadioFórmula.com.mx y en Spotify encuentranos como La Mano Peluda Grupo Fórmula. Desde luego que te invitamos a participar con nosotros haciendo uso de todas las vías de comunicación disponibles para ti.
Y por esa razón te voy a compartir nuestro contacto de WhatsApp 55 21 93 59 26 55 21 93 59 26. Ahí te estamos esperando. Saludamos a las estaciones en la República Mexicana que se unen con nosotros. Ciudad Guzmán Jalisco, Ciudad Juárez, Chihuahua, Coatzacoalcos, Culiacán, Durango, Guadalajara, Guerrero, Hermosillo, La Paz, Baja California, Sur, Los Reyes y Huetamu, Michoacán, Mazatlal, Monterrey,
Costa Rica, Puebla, Tabasco, Tijuana, Torreón, Querétaro y en Estados Unidos, Georgia y Las Vegas. Bienvenidos a esta noche espeluznante. Los sonidos capturados a través de dispositivos de grabación parecen revelar voces incorpóreas que responden a preguntas específicas, relatan historias o simplemente emiten sonidos inexplicables. La naturaleza de estas grabaciones oscila entre lo claro y lo discernible a lo borroso y ambiguo,
pero en todos los casos suscitan preguntas profundas sobre la existencia de una vida después de la muerte. Mientras algunos creen que estas voces son manifestaciones espirituales, otros consideran que podrían ser resultado de la psicoquinesis, energías naturales o incluso interferencias extraterrestres. Hoy el enigma del fenómeno de la voz electrónica, susurros del inframundo.
¿Qué te parece el tema para esta noche? Estás invitado a participar porque aquí hemos tenido muchos de esos susurros del inframundo. Ahora vámonos con tus experiencias. Ya tenemos aquí desde Saltillo, Coahuila a Eduardo. Buenas noches. ¿Cómo estás? Hola Gina, buenas noches. ¿Cómo estás Nacho? Saludos amigo, bienvenido. Con gusto de recibirte y además de escuchar lo que quieres platicarnos.
Bueno, primero que nada, me he quedado un poquito mal porque me atrecé mucho con sus relatos, con todos los programas, pero me puse al orden. Estuve escuchando, Gina, unos relatos la vez pasada de un chico llamado Jerry, si mal no me equivoco el nombre. Ah sí, ya hace un par de semanas. Creo que él estaba poseído, algo así. Sí, sí, incluso al aire pasó algo. Exactamente, de hecho, cuando yo lo estaba escuchando, de hecho los relatos los escucho en mi trabajo todo el día.
Y me pasó algo muy raro. Estaba escuchando exactamente cuando él hablaba. Entonces, la primera llamada que él hizo, cuando habló así como tipo, como alemán. Así como que, pues yo trabajando visualizando, se me vino a la mente como que, como unas pirámides egipcias. Ah, mira, lo analizaste, tú lo escuchaste no en vivo, pero te causó extrañeza y lo escuchaste con mucha atención.
De hecho, hasta mi compañero de Zelda me dijo, o sea, Eduardo, o sea, como que me quedé como que en pausa, escuchando y me dio un escalofrío como si pasara un fantasma detrás de ti que te haga escalofrío. Entonces, creo que fue la segunda llamada, la segunda llamada que les hizo, es Jerry. Igual, la segunda llamada yo me sentí como que mareado. O sea, tú eres una persona muy perceptiva, por lo que estoy entendiendo. Exactamente. ¿Ya te había pasado antes?
Este, ahí también escucho diferentes relatos, por ejemplo, hay un chico que se llama Uriel, que es de relatos de la noche. Sí. Este, cuando yo empecé a escuchar esos relatos, hay unos relatos que se llama El Crucifijo del Padre Lucas, no sé si lo hayan escuchado. No, fíjate, pero sería bueno, ¿verdad? Se los recomiendo, la verdad, están muy buenos. Hay un pedacito donde él dice, este es, en lo siguiente que voy a decir, si te lo puedes saltar, sáltalo.
Si lo puedes adelantar, adelántale o cambiale ese capítulo. Entonces, pues ya no podía cambiarle porque pues estaba trabajando. Sí. Yo escucho lo que dicen, que supuestamente lo dicen como que unas brujas, y yo me quedo igual como que parado, o sea como que petrificado en pausa, si podría decir así. Sí. Este, y lo vuelve a repetir. No sé si han visto la película de Harry Potter cuando habla con la serpiente. ¿Sí? Bueno, ya que Harry Potter, o sea, repite lo mismo que la serpiente. Sí, sí es.
Yo no sé hablar, no sé si sea latín, si sea otro idioma, lo que sea, pero repetí lo mismo que dijo Uriel como si lo hubieran hecho las brujas, y yo no sé hablar así. Oye, y con el caso que ahorita nos empezaste a comentar de... Jerry. ¿Jerry te pasó lo mismo? Exacto. O sea, como que si yo hubiera dicho lo mismo y me quedé así como que, qué onda que pasó de mi compañero, como que te quedaste pausado con la pieza en la mano, así como que no, pero pues iba a entrar, si no, pues te quedaste pausado.
Sí. Oh, qué caray. Sí, y en las dos ocasiones me ha dado un escalofrío, de hecho ahorita que te estoy contando, sin mentirte se bajó la intensidad de mi ventilador. Como si le hubiera movido del nivel 3 al nivel 1, se bajó la intensidad. Oye, ahí donde tú vives, ¿has tenido experiencias de este tipo no escuchando relatos, sino en tu vida cotidiana? Sí, de hecho sí, Lina. ¿Cuál es la más fuerte que has vivido en ese lugar? La más fuerte, bueno, son varias.
Este, por ejemplo, mi abuelita que en su al descanse, antes de que ella falleciera, mis tíos vieron a una mujer en el pasillo de la casa, bien, seguiendo desde la puerta de la entrada hacia la puerta del patio. Entonces, cruzando exactamente por la puerta del cuarto donde estaba mi abuelita. Me estoy pensando que era mi mamá, salió y como que, pues, si la puerta no está abierta, ¿cómo salió?
Hay otra que me acaba de pasar hace como 15 días, un mes más o menos, llena, y pues estoy solo en la planta alta, son tres cuartos. Hay un cuarto en específico que al menos a mí me da miedo. Sí, entonces yo me enojo mucho con mi mamá porque digo, es que cierra la puerta de ese cuarto. Si yo llego a trabajar en la mañana, pues algo y la puerta está abierta o la noche que llego a la puerta está abierta, yo la cierro con un temor como si alguien me quisiera agarrar la mano.
¿Qué es lo que me pasó esa vez, Inna? Era en la noche, entré a buscar una lámpara que le iba a poner a mi hija en su otro cuarto. Entonces cuando yo agarré la lámpara, me doy la vuelta, el foco se me apaga y me cierran la puerta. Yo me quedé adentro del cuarto y me asusté, la verdad, y yo sentí que algo o alguien me tocó el hombro. Como cuando alguien te detiene, así sentí y no volteé, no dije nada. Entonces con fuerza abrí la puerta y me salí.
Eduardo, te voy a interrumpir porque llegó la pausa, pero no te vayas, por favor, regresamos contigo. El Miedo Fón, 55-2193-59-26. Todo lo desconocido estará al alcance de millones de oídos, aquí en La Mano Peluda. Una vez dijo un sabio que para ser fuerte no es necesario levantar mucho peso, con levantar el tuyo cada vez que te caigas es suficiente. Sabiduría en las redes. Porque no todo tiene explicación lógica, La Mano Peluda.
Hoy hablando de estos sonidos capturados a través de dispositivos de grabación, hay varias teorías desde que algunos comentan que son manifestaciones espirituales, que son voces de almas que intentan comunicarse desde el más allá, y hay otras teorías que a lo largo de la emisión las vamos a comentar. Regresamos con Eduardo. Hola, Gina, aquí estamos. Que bueno. Oye, desde qué edad empezaste a notar que tú eras muy sensible a este tipo de cosas.
Bueno, tengo yo creo hace poco, yo creo que unos cuantos años. Bueno, de hecho también había escuchado un programa también de donde hablaron de la Santa Muerte. Yo soy devoto de la niña blanca, tengo dos niñas blancas. Y desde que yo la tuve, empecé como que, y aparte también desde que empecé a escuchar los relatos y los empecé a escuchar a ustedes, como que empecé a ver esas cosas.
De hecho, Gina, en mi trabajo, en la mañana, estando a plena mañana, 7, 8 de la mañana, yo veo en las ventanas un niño que se asoma. Pero le ves el rostro, los ojos o solo la silueta? Pues por la altura, pues obviamente se ve como que del torso hacia arriba. Si se le ven los ojos, es como que te podría decir un niño normal, pero el color. El color se ve como grisáceo. Ese niño a mí me dice Dios. ¿Te dice Dios? Sí. O sea, como que sí quiere tener una comunicación contigo.
Ajá, y de hecho lo veo exactamente cuando en ese salón, cuando en ese lugar hay junta. Entonces, hay junta, ahí están los ingenieros y todo eso, y todos están dando la espalda a la ventana. Y yo veo a ese niño. Y es que creo que una vez sí le dije a Dios, y hasta que le dije a uno de mis compañeros, le dije, oye, ¿quién se trajo un niño que está ahí arriba? Bueno, ahí traen niños desde una fábrica, nadie puede traer hijos. Y digo, ¿ok? Quizá habrá fallecido ahí.
Pues a lo mejor y sí, no sé, la verdad. Pues es que la planta está como que casi pegada a la falda del cerro. Entonces, pues de hecho, está a unos cuantos kilómetros del que fue el Tex-Mex, no sé si lo hayan escuchado. No, ¿dónde estaría? El Tex-Mex fue un disco, una disco bar, si alguien me puede corregir bien, fue eso mucho, en donde se apareció el diablo. Ah, bueno, esta es una de las tantas leyendas que tiene varias ubicaciones que ya a medianoche se dieron cuenta
que era efectivamente un ser maligno, ¿no? Que le vieron los pies. Y se llevó a una muchacha. Exactamente. Y él también redactó algo así, ¿no? Pues que el diablo, pues bailó con una muchacha, el chavo muy guapo, le daba muy rico, se subió al toro mecánico, le dieron la máxima potencia, se le sale una bota y traía una pata de cabra, se escucha un ruendo, se apagan las luces y empezó a oler a sufre.
Entonces, pues mucha gente cuenta la historia, pues es como un teléfono de compras, la cuenta cómo se puede. Entonces, pues ya él contactó al que era el dueño del toro mecánico y dijo yo lo viví y así como te lo cuento, así pasó. ¿Te lo contaron de primera persona? Sí, entonces, por si te quedas de que, wow, pues la historia es fuerte, la verdad, es calombrilosa. ¿Qué te iba a decir? Oye, también, creo que fue ayer entier escuché un relato sobre muñecos. ¿Sí?
De una señora que tenía un muñeco que parecía real, bueno, como un niño real. Aquí en Celtillo también hay una muñeca que parece como un niño de 5 o 6 años, está aún al lado de la colonia mía y esa muñeca camina sola, o sea, bueno, camina con la dueña nada más. Y ahí fueron a hacerle un reportaje y igual el reportero trató de caminar con ella y no caminó, checó la mano si traía un dispositivo o algo y nada. Qué extraño, pero solamente camina con la dueña.
De hecho, ese video sale en YouTube, sale en YouTube, es una muñeca real como una Barbie, güerita. Bueno, cuando suceden este tipo de cosas nos lleva a pensar que la muñeca es simplemente el vehículo por el cual una entidad negativa se está desplazando. Exactamente. ¿Verdad? Oye, Eduardo, nos da muchísimo gusto que te hayas puesto al tanto de los relatos y que además nos hayas dado la oportunidad de platicar contigo esta noche. ¿Puedo contar un relato más, Lina? Claro. ¡Espera!
Este me pasó hace 10 años, tal vez lo recordé por uno de los relatos que escuché con ustedes. Me pasó hace como 15 años. Yo cuidaba, bueno, cuidé a mi abuelito que en paz descanse en el hospital universitario de aquí en Santillo Hospital, también muy famoso por historias, relatos y cosas de terror. Yo tenía 16 años y a mi abuelito le estaban haciendo diálisis. Pues mis tíos me explicaron y pues a esa edad no entiendes muy bien de esas cosas. Claro.
Entonces yo estaba con mi abuelito y obviamente era cuarto como compartido y yo me quedé un buen rato dormido y me desperté asustado porque dije, la diálisis se la tengo que hacer. Y en ese momento se me borró el casero. Dije, ¿qué voy a hacer? Y dije, no hay enfermeras ahorita, no había ninguna. Había una señora en frente de mí, nunca escuchaba a la señora entrar ni nada. Entonces yo empiezo a sacar las bolsas de las cajas y me dijo, si quieres yo te ayudo a calentarlas.
Dije, como sabe la señora, qué es lo que estoy haciendo y qué es lo que voy a hacer. Entonces pues yo tenía 16 años y le digo, ok, está bien, auxilio, por favor. Yo le cuido aquí su paciente. Dice, sí, claro que sí. Yo vengo a cuidar a mi papá desde muy lejos. Muy bien. Pues se tarda, entonces cuando me trae las bolsas y me las entrega, yo siento demasiado escalofrío. Pero sí como que si hubieran abierto la ventana en tiempo de invierno y no traen suéteres. El escalofrío horrible.
Y me dijo, yo te ayudo a conectarlas. Me ayudó a conectarlas. Y se empezó a hacer la diálisis normal. Me dice, cuando esto ya se termine, la retiras y la tiras nada más. Ok? Entonces yo estoy así y pues obviamente se tarda un poquito. Era la madrugada y me volví a quedar dormido. Entonces cuando... Ay, está muy escalofrío así. Sí, de recordar. Cuando yo despierto, no había nadie. Entonces, nomás estábamos, un señor como a tres camillas, cuidando a su familiar y yo acá.
Entonces yo veo que entra una señora y se pone enfrente del paciente. Y yo pensé que era la señora que me había ayudado. Y me dijo, buenas noches. Y digo, buenas noches. Y digo, oiga, ya vinieron a cuidarlas. Y le dijo, es una muchacha. Me ayudó a hacer la diálisis. ¿Cómo una muchacha? Le digo, sí, es una muchacha que venía a cuidar a su papá. Entonces la señora se me queda viendo y me pregunta que cómo era.
Le dije, pues es una señora, pues chaparrita, tenía el cabello así como que amarillito, o sea, largo, como que ondulado. Y la señora se agarra a llorar. Sí. Me decía, mijito, ella es mi hija. Oh. Y ya había fallecido. Ella tiene cinco años que falleció. ¿Cinco? Y me dejaba bajo la sangre a los pies. Y me agarré llorando en ese ratito. Y le hablé a mi mamá. Le dije, ¿sabes qué? Ven por mí. Y dije, ¿pasó esto? Así y así y así. Y fueron por mí. Y tardé mucho para recuperarme de eso.
Y es porque estaba escuchando la historia de la planchada. Pero lo traté de relacionar y dije, no, no fue la planchada. Obviamente, pues es la hija del señor. Y al siguiente día, cuando fui a visitar a mi abuelo, me topé a la misma señora. Yo creo que es la esposa del señor. Y hablando ya con ella más tranquila, ya me platicó que la hija falleció en un accidente. Dijo que siempre iba a estar al pendiente de su papá, que siempre lo iba a cuidar, igual de mí, todo ese loyo.
Y la muchacha era muy buena. Siempre ayudaba a la gente con todo y así. Y ya me ayudó con algo que ya no podía con mi abuelo. Y pues la traté. Fue algo extraño, la verdad. Sí, pues sí, bastante extraño. Y el hecho de siquiera pensar que estuviste interactuando con alguien que ya no pertenece a este plano físico, es entendible que sentiste ese escalofrío. Ajá, exactamente. Pero un escalofrío que no se puede describir, la verdad. Exactamente.
Eduardo, ¿qué te parece que en otra ocasión seguimos platicando? Ya tenemos aquí tu número y vamos a escuchar más relatos esta noche, ¿te parece? Claro que sí, Gina. En hecho, un saludo. Que estés muy bien, amigo. Igualmente un abrazo para ti. Nos vamos a una pausa. Con 55-2193-59-26. Tenemos tu atención. Es por eso que este espacio es perfecto para que tu producto o servicio sea conocido por millones de personas que se encuentran en este momento en su casa, su oficina o en su automóvil.
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Hablando de estos sonidos capturados a través de dispositivos de grabación, pues también hay quien dice que podrían ser resultado de la influencia de la mente humana en dispositivos electrónicos generando sonidos a través de energías psíquicas. ¿Tú crees que sea así? Los escépticos dicen que simplemente son interferencias electrónicas que es el resultado de interferencias de ondas electromagnéticas o un ruido ambiental capturado por los dispositivos de grabación.
Sin embargo, aquellos que han estudiado y que se dedican a la ufología dicen que existe la posibilidad de que estos ruidos y sonidos provengan de fuentes extraterrestres. ¿Tú qué crees? Así será, manifestaciones espirituales o psicoquinesis o interferencias electrónicas o interferencias extraterrestres. Danos tu punto de vista.
Podría, sin lugar a dudas, Gina, podría tratarse también de estos sonidos que emiten estos seres y algunas otras interferencias que puedan ser de aquí o que llegan del espacio y que no nos hemos podido explicar. Sin embargo, ahí está. Y por eso también nos encanta platicarlo con usted. De saludos a Óscar Román desde el Aredo, Texas. Bienvenido, Óscar. Y a William Campos que también está aquí llegando del trabajo, dice mi amigo. Y pues vamos a escucharlo con mucho gusto. Hola, hola. ¿Cómo estás?
Gina y Nacho, saludos. Mi nombre es Isaías. Isaías López, le saludo desde Puebla, Texutlán, Puebla. Es amigo de William Campos. Espero que estén bien. Saludos. Bueno, les quiero contar un relato que a mí me pasó. Bueno, tengo no sé si varios, unos tres o cuatro que tengo por ahí. Pero les quiero comentar un corto. Miren, yo hace como seis años, más o menos, yo trabajo en la fábrica de textil, en maquiladora.
Bueno, una vez yo saliendo como a las ocho de la noche, me fui a trabajar unas horas extras, horas extras con un compañero. Nos fuimos a trabajar en otro taller, ¿no? En otro taller. Y salimos como a las 12 de la noche, más o menos. Y ahí venía yo. Ahí venía yo. De hecho, mi compañero, cuando salimos del trabajo nos despedimos. Y él le agarró para su rumbo y yo agarré para mí el rumbo, ¿no? Entonces ahí venía, antes de agarrar la esquina, di que venía una carroza de un funeral.
Dije entre mí mis pensamientos. Dije, bueno, esta carroza, ¿por qué está ahora ahí? ¿Por qué viene de por acá, de esta parte? Pero en ningún momento me pasó una mente que sí, que sí era de algún difunto, ¿ah? Bueno, ya por igual. Entonces yo agarré la esquina y ya iba yo, y ahora sí como es rumbo hacia mi casa. Voy y donde yo vivo hay una capilla. A mano izquierda veo que hay casas. Y vi que era la segunda casa. Vi que estaba la luz prendida desde fuera, que no era muy normal.
Y vi que estaban ahí dos personas. No hice caso y ya agarré hacia mano izquierda. Agarré hacia mano izquierda, era una privadita. Ya llego, abro el portón, me introduzco y me voy hasta fondo donde vivía yo. Hubo que yo viví con mis suegros. Me voy hasta fondo. Estaba un poco oscuro. De hecho estaba muy oscuro. Ya llego, empezaron a ladrar los perros rumbo hacia abajo. Estaban ladrando los perros ahí. Abro la puerta, entro y cierro la puerta.
Y atrás de la puerta, ya la veo afuera, escucho un quejido. Así como que... Así, algo por vecino. Y me quedé así, todavía me quedé pegado en la puerta. Me quedé como que pasmado. Pero no le quise tomar mucha importancia. Bueno, ya por igual, me despisto. Pongo la ropa de dormir y me acuesto. Y ya le digo, mi señor, ya llegué. Estaba bien dormida. De hecho, ni caso me hizo. En eso que estoy acostado, escucho en el baño que estaba enfrente. Estaba casi enfrente. Tenía una puerta de...
Tenía nairo. Era nairo lo que tenía. Y cuando veo que empieza a rozar el nairo con la pared, me dije... Me levanté, cien unos de la cabeza. Me levanté. Y vi que debía ser el nairo, como que se estaba moviendo. No le quise poner mucha más importancia. En eso ya me acomodé y me dormí. Al otro día nos íbamos al trabajo. Nos dice una compañera de trabajo. Nos dice, si saben que ya murió don... Ya se llamaba don Nacho. Que le digo que vivía a un lado de la capilla. Que yo vi las luces prendidas.
En el lado de nosotros no había gente porque él murió ese mismo día en la tarde. Ajá. Y era el primer velorio. Entonces nos dice la señora, la compañera, dicen... Si saben que ya murió don Nacho. ¿Cómo? Si, si, ayer murió don Nacho. Ayer como a las... Creo a las cinco, parece que. Y le decimos no. Y yo me decía sí. Y después que le digo mi señora, le comento. Les digo, oye, les digo. No habrá sido don Nacho que... O el resollerdo muerto. Digo mi silla. Digo no habrá sido don Nacho que...
Que ha de haber querido que lo fuéramos a... Ahora sí, a acompañar, ¿no? Al velorio. Y sí, la verdad sí estuvo muy cañón. Estuvo muy cañón. Esta fue la primera vez que yo escuché un respirado de un muerto. Sí. Bueno, eso es todo. Les saludas de Isaias López desde de Ciutlán, Puebla. Saludos. Espero que les guste mi... mi relato. Muchas gracias amigo, claro que sí. Pues mira, sería don Nacho, ¿no? Realmente... Pues sí generó algo de... Un respirado de muerto. Sí, incertidumbre.
Por esa misma razón, Gina. Se escuchó un quejido que nadie se podía explicar. Dice tal vez... Es don Nacho. Si tuvo algún pendiente... A lo mejor todavía no podía trascender, ¿no? Que es una de las explicaciones al respecto que se dan. Sí, es lo que se llega a decir, Gina, que cuando existe un... Un pendiente, algo que no se cumplió... O que simplemente van y recogen sus pasos, pues se llegan a manifestar. Pero... No se manifiesta como un quejido y eso es lo que...
Pues llama la atención en este caso que acabamos de escuchar. Vamos a continuar. Aquí tenemos otro audio. Los saludos de su amiga Lupita Carmona. Hola Lupita. De aquí de Orange. Les voy a contar un relato. A ver. Que me platicó mi cuñada. Que dice que cuando ella era chica, allá en Veracruz... Tenía una niñera. Que era indígena de la Sierra de Zongolica. Allá en Veracruz. Sí. Y esa mucha chance fue para Ciudad Mendoza trabajar de niñera. Y la cuidaba ella.
Y me platicó que ella una vez le platicó... Cómo se convertían las brujas. Dice que le platicó que en un cuarto cuadrado... Donde había un fogón. O donde había un brasero. Dice que tenía que ser un fogón. Como donde hacen las tortillas. O bien un brasero. Que ya se ponían a rezar. El padre nuestro al revés. Se hacían como tipo un ritual. Donde se quitaban los pies. Y ya dice que los ponían a un... Se envolvían en un pétate. Y dice que... Bueno, para los que no sepan que es un pétate.
Es como tipo una alfombra de palma. Dice que se envolvía. Y dice que ya se convertía que los pies o las patas. Que eran como de un guajolote o de un pavo. Las dejaba ahí a un lado de la lumbre. La lumbre tenía que permanecer todo el tiempo. Y ya posteriormente... Dice que se iba a chupar a los niños. A tomar o beber sangre de los niños. O lo que tenían que hacer. Tenían que regresar antes del amanecer. Que todavía no se consumiera ese fuego. Y ya se volvían a poner los pies.
Y mi cuñada dice que... Esa noche le dio hasta calentura. Nada más en lo que le platicó. Y ya dice que tiempo después... Ella le platicó a su papá. Y dice que la muchacha le dijo que su abuelita era bruja. Y que ella muchas veces de niña miró... Como se convertía a su abuelita. Bueno, ese es mi breve relato. Mi aportación. Los quiero mucho. Muchas gracias mi querida amiga. Y a ti también se te quiere. Y muy bien amiga. Porque siempre participas con nosotros. Nos regalas historias.
Nos cuentas algunas anécdotas increíbles. Como esta de la bruja. Que imagínense ustedes. Un ser que asedia en las noches a las familias. O los hogares. Donde hay recién nacidos. No Gina está como para no dormir jamás. Aunque se supone que estas brujas... Utilizan sus artilugios. Su magia. Para provocar en los papás del pequeño. Un sueño muy, pero muy pesado. Y que difícilmente se pueden resistir. Aunque sabemos que el amor de madre... Llega a ser mayor todavía que cualquier cosa.
Y gracias a eso. Se han rescatado muchos niños. De las garras de estas supuestas brujas. Tú puedes formar parte activa de este programa. Como lo es José Luis. José Luis, ¿cómo estás? Buenas noches. ¿Qué tal? Buenas noches. Muy buenas noches. ¿Cómo están ustedes? Muy bien. Bienvenido. Para que nos platiques algo. ¿Qué nos vas a contar? Un sueño muy aterrador que me pasó hace dos semanas. Se está escuchando un poquito más. No sé si te podrías despegar un poquito el teléfono de la boca.
Porque se oye como que el vientecito. A eso ahí te escuchas más claro. Bueno, les vengo a platicar una pequeña historia que me pasó hace dos semanas. Sí. Bueno, esa historia pasó porque yo fui a un pueblo llamado Los Aucos. Me fui a un cerro de noche a acampar. Entonces estaba cortando lo que era la leña para hacer una pequeña fogata o algo. Entonces como que escuché una voz como de la llorona. Entonces como había una barranca y la escuché, entonces me quedé paralizado.
Porque no iba yo solo, sino iba con mi primo. ¿Escuchaste el lamento o el grito de, ay, mis hijos? El lamento y el grito. Entonces me quedé super paralizado, no podía hablar. Luego como que sentí como que me jalaron hacia la barranca. Y no podía hablar, no podía hacer nada. Entonces mi primo me empezó a hablar. Oye, oye, ¿qué pasó? ¿Estás bien? Y no podía yo hablar. Entonces lo que era como que me tiraron, me aventaron hacia la barranca. Entonces sí me quedé super confundido.
Pero ¿qué pasó? No hay nadie aquí, está todo bien. Entonces todo eso me quedó traumado. Porque sí, me quedó asiscado por el lamento y el grito. Porque nunca, es la primera vez que escucho a la llorona. Entonces no, ¿mandé? No, sí, sí, adelante. Entonces no podía nada que hacer. Me decía, mamá, ¿qué pasó? Tristo, la ropa ensuciada. ¿Dónde fue esto? ¿Dónde ocurrió? Y ya le empecé a platicar. Y ya después como que alguien me estaba moviendo la cama. Me estaba mueviendo, mueviendo.
Y yo me estaba rasgando la queda de la puerta de mi cuarto. Y escuché como un susurro de una persona. Entonces como que vi al cacer, que pasó un caballo negro negro. Así de rápido. La sombra de la ventana. ¿Y esto te impresionó? Sí, me impresioné mucho. Nunca había visto todo esto en mi vida. Definitivamente. ¿Nada más es la única ocasión que te ha ocurrido? Sí, también hace un año. Sí. Que también se me apareció una sombra negra.
Como que tenía como un charro negro, no sé, como sombreros, gavanas. Gavanas así, sentando una piedra. Y yo iba yo solo. Entonces como que alguien asó el rostro y como que vi los ojos rojos. Sí. Y me quedé profundamente paralizado también. Y no pude nada que hacer. Lo que pasa es que siento como que la impresión fue tan fuerte que te tiene como traumatizado un poco, ¿no? Sí, porque fue la primera vez que empecé a hacer todo esto.
Y la verdad es que sí me quedé muy traumado a ver lo que fue el lamento de la llorona y el grito. Y más aparte del charro que te estoy comentando, me quedé paralizado, traumado. Luego después pasó un carro y lo hago que separe. Y yo, señor, señor, hay una persona negra ahí que se me quedó viendo. Y me acompaña. Y dice, no hay nadie. No hay nadie. Estaba una persona ahí en frente de un árbol. Entonces ya no sabía qué decirle al señor porque estaba todo, usted no podía hablar, estaba asustado.
Tiene con la impresión de, hijo, es que pasó, ¿no? ¿Qué nos pasó? Sí, sí. Y tú, claro, sí, este, sí me quedé super traumado. Claro. Con todo esto. Claro, este asunto de las apariciones y poder soportar una experiencia de estas, se dice que no es para todos. Porque hay gente que tiene mucho temple, ¿no? Y sabe inmediatamente cómo moverse, qué hacer, cómo actuar. Pero hay personas que tienen la vivencia y les ocurre que, bueno, el miedo se manifiesta de distintas maneras, ¿no?
Hay gente que hasta se hace del baño. Literal, ¿eh? Se hacen del baño. Otras personas se quedan congeladas, petrificadas, no saben qué hacer. Aunque intenten moverse sienten que las piernas son como de plomo, no las pueden mover. Otras personas hasta se desmayan. Es decir, todos tenemos, así como en el dolor, que todos tenemos diferente umbral. Hay personas que tienen como que más resistencia. Sin embargo, José Luis, esto que te ocurrió a ti te va a hacer bien.
En el sentido de que ya no va a ser tu primera experiencia. Por lo tanto, ya vas a tener un poquito más de conciencia de cómo actuar cuando ocurren este tipo de cosas. Sabes que ahora debes mantener la calma. Y por qué no decirlo. Si tienes una creencia religiosa, si tienes una fe, pues empezar a hacer oración. Sí, sí, la verdad sí, empecé a hacer oración, pero como te digo, como que vi una sombra así, lamentable. Una sombra negra que te pasó rápido como un caballo. Sí, yo.
Y joder, luego empezó a hacer un pequeño rascado ahí en la puerta. Y luego, dice, bueno, ¿quién es? Y yo, porque a lo mejor mis amigos que estaban jugando y escuché una persona que empezaba a hacer un pequeño susurro. Dijo, ¿quién es? ¿Qué necesitas? Y empezaba a susurrar. Dime, ¿qué te puede ayudar? No. Luego como que me aventaron la puerta a la cara. En frente de mi cama, yo dije, ¿quién es? No hay nadie. Están casi las dos de la mañana.
Sí. Y como era luna llena, cuando escuché la llorona, el lamento y el listo, ¿no? Claro. Y sí me quedé muy traumado. Ya no pude ni dormir. No sé qué me pasó en ese momento. Me quedé casi paralizado. Sin móvil. No podía ni dormir. Me quedé todos mis pies como como plomo, algo así, unos pesados. Luego me zaparle como que me quedé una ventana junto a la barranca del río. Sí. Y me quedé perdido. Ya no tenía nada que hacer.
Lo bueno es que estás aquí, nos lo puedes platicar y te queda como de experiencia, ¿no? Te queda el conocimiento de haber recorrido este camino ya una vez, dos veces. Entonces, por lo tanto, la siguiente vez, si es que llega a ocurrir, esperemos que no. Tú ya sabes que estás seguro, no te ha pasado nada en las otras ocasiones. El susto nunca se va a quitar. Eso es permanente. Inclusive los boxeadores cuando se suben al ring sienten nervios, sienten eso de que no saben cómo les va a ir.
Nosotros mismos antes de abrir el micrófono sentimos cierto nerviosismo porque empieza una emisión nueva. Vamos, eso es permanente, eso jamás se quita. Lo que varía o lo que hace diferente las cosas es la postura que uno asume. Y espero, José Luis, que esto te haya servido y que entonces lo tomes como una experiencia para que tú salgas adelante siempre que se te presente algo así. Sí, porque es la primera vez que escucho ese lamento. Sí, sí, sí.
Y es la primera vez que casi no salgo de aquí a mi casa. Bueno, es un pequeño pueblo que era en Zitacuero, Mechucán. Y es un pueblito así oscuro con cerros y todo. Entonces sí, me dio mucho miedo y voy a tomar por ese perito y el Charro Negro que siempre han opudido en otras regiones. Ok. Pues la verdad sí, es la primera vez que me pasa esto. No es la primera vez. Algunos sí la han asustado y aparecido.
Entonces sí, he escuchado que les rascan láminas o han visto brujas, bolas de fuego o personas así en los árboles y todo esto. Sí. Entonces sí, está muy feo todo esto. Pues ahí está José Luis de experiencia. Te agradecemos mucho que nos lo hayas platicado aquí al aire. Claro que sí, un saludo de grandes amigos Benito Bodoque de parte de acá de Nezahuacoy en México. Un saludo para mis amigos de La Habana. Benito Bodoque.
Claro que sí. Bueno, que pasen una buena noche y gracias por tomar mi llamada. Hasta luego, que estés muy bien. Gracias. ¡Gracias! ¡Gracias! Mirame. Ese Benito Bodoque, genial. Nos despedimos de las estaciones en la República Mexicana que solamente nos escuchan una hora. Los esperamos mañana y en el resto de la República seguimos recibiendo sus comentarios, sus relatos. Si quieren que les marquemos, solamente díganlo así a través de un texto, a través de WhatsApp.
El Miedo Fon ¿Cuál es? 55-2193-5926. Lo oculto se pone al descubierto aquí, en La Mano Peduda. ¡Aprende a estar solo, porque nadie se quedará para siempre! Sabiduría en las redes. Porque tenemos mucho que decir. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! Tenemos mucho que decir. La Mano Peduda. Continuamos de México para el mundo con relatos y vivencias que tú nos quieres compartir y vámonos a una de ellas. Hola, buenas noches. Hola, buenas noches.
¿Con quién tenemos el gusto? Con Cecilia. Hola, Cecilia. Bienvenida. ¿Dónde nos escuchas tú? Hola, este... ¿Tienes que quitarme las uretas de los pies? Nada más para contarles un relato. Sí. De... Bueno, ese relato me lo comentó mi mamá. Que aquí, bueno, yo soy del Estado de México, de aquí de Toluca, de MTP. Y nos comentó mi mamá, ella trabajaba en una fábrica que era como... Testilera. Ahorita, bueno, esa fábrica quedaba aquí por el boulevard Ario Puerto. Sí. Pero ahorita hicieron cámaras...
De las de C5. OK. Entonces, era una fábrica que quedaba hacia mano izquierda, hacia mano derecha, y yo una enfrente. Entonces, yo trabajaba en una de pantalones y después mi mamá me pasó ahí mismo a trabajar en la testilera. Sí. Pero después mi mamá con el tiempo nos comentó que ese antes era un... Era una hacienda, como un rancho. Sí. Y... Este... Y... ¿Cómo se llama? Y nos comentó mi mamá que se la apareció él como el dueño, pidiendo que desenterrara a su hijo.
Porque él había matado a su hijo y lo había enterrado ahí mismo. Entonces, y... Él... Ahora, después, sí, no sé, el fantasma, ¿cómo se le podría decir? Que se le apareció al mero mero. Sí. Que le dijo que tenía que escarbar. Entonces, mi mamá que... A ella le tocó ver que cómo escarbaba. Pero... Es mi mamá que... O sea, ellos veían cómo la hacía así. Pero no sacaba tierra ni nada. Ajá. Entonces, llegó a un punto...
Donde dice mi mamá que nada más vio cuando el... el gerente, el dueño de ahí de la empresa... Sí. Estiró sus manos. Como si hubiera sacado, no sé, un cuerpo. Y que nada más se estiró sus manos. Como que sí lo entregara. Ajá. Entonces, de hecho, de la fábrica de la semana derecha... Un domingo fueron unas compañeras a trabajar tiempo extra. Y como no había refrescos ahí donde estaban trabajando ellas, fueron a esa... A la de... A la fábrica de... A semana derecha.
Entonces, cada fábrica tenía su... Su vision de Guadalupe. Y eran unas visiones grandes. Entonces, a una de las compañeras se le aturo su refresco. Entonces, lo que le pegaba la otra compañera a la maquinita, mi compañera se le ocurrió voltear hacia la imagen. Y dice que se la... Se le apareció una... Este... Una muchacha. Sí. Y a la maquinita le decía, ven. Entonces, este... Se salieron corriendo. Pero así fugan como que siendo patitos para que las quieran, ¿no? Claro.
Y entonces, este... Ahí es donde nosotros trabajábamos en la fábrica que era una nave más grande. Donde íbamos hasta atrás había como una ventanita. Entonces, decía mi mamá que... A uno de mis tíos, bueno, difunto de mis tíos, Dice que vio a una persona con... Este... Bien guapa. Llevaba su faldita. Dice que era de cabello largo. Sí. Pero dice mi tío que él le chifló así por la ventanita por donde se veía la otra empresa.
Entonces, que le chifló. Pero al momento que se chifló, este... Se asustó porque vio cómo traspasó la barra hacia el otro lado. ¿La atravesó? Sí. Y de hecho, pues no le querían a mi tío. Entonces, a los ocho días, van unos compañeros de mi mamá. Sí. A traer hilos. O iban a traer material. Porque luego se acababa y teníamos que ir hasta el fondo. Y entonces también, este... Le tocó a dos de sus compañeros ver también a una persona bien guapa, bien elegante. Entonces, le chiflaban.
Y pues se les hizo raro, ¿no? Porque pues es fábrica, pues no puede pasar nadie por vigilancia. Entonces, igual le volvieron a chiflar. Y igual, este... Cuando vieron que se volvió a traspasar la barra, que se desapareció. Es igual, ese chavón a correr. Dijeron, patitas, ¿pa' qué las quiero, no? Pues sí. Y entonces, en el baño de las mujeres, a mí sí me tocó ahí. Ahí decían que lloraba un niño. Entonces, unas noches, pues yo me iba a dormir.
Y entonces, una vez me dijo una compañera, acompáñame al baño. Le digo así, pues vamos al baño. Porque le daba miedo a ella. Porque estábamos en el tercero. Entonces, llegamos al baño de las mujeres. Y resulta que nos apagaron la luz. Y nos salimos, pero corriendo y asustadas. Y entonces, a mí me cambiaron de departamento. Y estaba cerca del comedor. Pero como yo tenía puro tercero, cerraba la puerta. Y había un campo. Entonces, a mí mi mamá nunca me dijo que asustaban.
Porque la verdad yo soy muy miedosa. Y hasta la fecha, ¿verdad? Soy muy miedosa. Entonces, yo cerraba y en lo que iba, no sé, a traer agua para café, pues yo encontraba la puerta abierta. Y la del comedor. Y la otra que daba para el campo. Yo dije, pues me asomaba. Y dije, nada, pues nadie. Pues que le dije, ¿quién vino y cerró? Entonces, mi mamá no me había dicho nada. Entonces, decían que cuando en el campo bajaba la neblina, era porque iba a pasar la llorona.
Pero pues yo nunca creí que pasaba la llorona. O sea, que pasara la llorona, ¿no? Por ahí. Pero sí, o sea, nada más era el único lugar del campo que se bajaba la neblina. Y entonces, me decía mi mamá que ahí había una... De hecho, salía una sombra a las 12 de la noche de una virgen de Guadalupe, pero abajo. Exactamente salía a las 12. La sombra. Y entonces, cuando... Luego no teníamos trabajo una vez con mis compañeros, dijimos. Éramos como 7, 8 personas.
Vamos a salirnos a ver, a ver si es cierto que pasara la llorona. Alguien de las 7 personas pues tiene que verla, ¿no? Sí. Y resulta que pues yo, pues como me fastidié, que pues no veía nada. Y luego digo, ¿qué pasó? ¿Ya pasó o no? No resulta que mi amiga, la que vio a la muchacha con la mano, igual se volví... se metieron todos corriendo porque mi compañera ya no vio el rostro de la persona, sino nada más vio la mano de que le decía igual, ven, ven.
Pero en esa fábrica, o sea, a mí fue lo que me dijo, bueno, todos estos relatos me los dijo a mí y mi mamá que asustaban. Y sí, pues a mí en el baño pues sí me asustaron porque me apagaron la luz junto con nuestra compañera. Y no había nadie en el baño. Y ya nada más nuestros compañeros que estaban cerca del baño se nos quedaron viendo, ¿no? Como que decían, ¿estás loca? ¿Por qué se salieron corriendo? Y sí, mi mamá había dicho ahí que apagaban este... luego lloraba un niño. Sí.
O sea, parecía una persona. Pero esa vez sí nos apagaron a nosotros la luz. Ah, o sea, sí había manifestaciones de así a ese grado, ¿no? Sí. Sí. De hecho sí, de hecho ya, bueno, a nosotros ya en el baño de las mujeres cuando nos andaba del baño pues ya mejor íbamos acompañadas. O yo ya nada más decía, Virgen, si te ayúdame que no me asustes. Pero yo a veces sí entraba con miedo ya al baño porque de hecho es lo que me decía mi mamá.
Ya cuando yo me salí de ahí fue cuando ya me comentó que sí asustaban ahí realmente. Dice, yo nunca te dije nada porque sé que eres bien... miedosa. Miedosa. Sí. Yo digo y hasta la fecha soy miedosa, ¿no? Yo creo que sí, sí por sí una vez a mí me tocó escuchar la llorona aquí en Clacotepec. Y mi piel se puso así como chinita, chinita. Sí. Y me también la quedó porque sentí que estaba en la ventana porque como es como aquí, bueno, en Clacotepec es como una tipo pirámide.
Es un pueblo pero está en forma de pirámide. Entonces mi ex suegra vivía así como en lo alto. Y a veces que... ¿cómo se llama? Como que se quebraba el tubo y se escuchaba el agua. Y después escuché el llanto que damos decía, ¡ay! Pero así se me enchino mi piel bien feo y la más agarrí me tapé la cara. Sí. Y no, ya no me la destapé. Dije, no, ¿y si me destapo y cómo se llama? Y si está enfrente, no sé, pero me dio mucho miedo. Ya lo creo. Mucho, mucho miedo.
O sea dije, no, ya no. Y apenas por el miércoles. ¿Se acuerdan que una vez les comenté que aquí me tepe de una bruja? Sí. Entonces yo sentí en la cama que alguien de acuí se sentó en la cama. Y entonces mi niño, bueno su bebé de mi hija empezó a llorar. Como mi hija tiene 16 años, 15 años, perdón. Empezó a llorar el bebé. Entonces yo sentí como una persona se sentó en los pies de la cama. Sí. Entonces algo me hizo abrazar a mi niño. Así a mi hijo el de 12 años.
Y yo nada más en ese reaccioné y le dije a mi hija, abraza al niño hija. Digo, porque sentía que alguien se sentó en los pies. Sí, sí. Y luego, ¿sí lo abrazó? Sí, sí lo abrazó. Porque de hecho en ese momento que yo sentí, hoy también, y bueno su bebé de mi hija, en esos tres días ha estado llorando en la madrugada. Entonces, o sea, como que yo también así de, empiezo a llorar, oye, abraz al niño o prende tu lámpara. O sea, a pesar de que en el cuarto puse cruces de ocote.
Sí. Porque decía mi abuelita que con eso a tus días no entraba la bruja. Ajá, que se ahuyentan. Con las cruces de ocote. Y entonces… Oye, me das un segundito amiga, necesito ir a la pausa. ¿Me esperas? Ah, sí. Ok, no te vayas, aguántame tantito. El Miedofono está listo, cincuenta y cinco, veintiuno noventa y tres, cincuenta y nueve, veintiséis. Soy, soy, soy, Leonardo Curso y te invito a que estés pendiente de nuestro podcast para que estés bien informado cuando tú lo decidas.
Noticias, deportes y espectáculos en tu plataforma de podcast preferida. Grupo Fórmula, abriendo la conversación. Cuando veas un pelado con cara de buena gente, es bueno. Cuando veas uno con cara de tonto, es tonto. Cuando veas uno con cara de hijo de la fregada, es un hijo de la fregada. Y cuando veas uno con cara de sinvergüenza, no le prestes. Sabiduría en las redes. Porque conocemos de raíz a los especialistas, la mano penuda.
Continuamos recibiendo todos tus comentarios y también tus vivencias. Así es, y tenemos en la línea nuestra amiga Cecilia, ¿estás ahí? Sí. Perfecto. Oye, entonces nos decías que pusiste hojas de palma o de ocote, ¿verdad? Sí, de ocote, ajá. Pero fue en esta semana que sentí que una persona, o sea, claramente cómo llegó y se sentó en los pies. Ajá. Y entre no sé si entre sueños. Sí. O en la mente me decían que abrazar a mi hijo. Entonces yo le dije a mi hija, oye, abraza al niño.
Pero yo no le dije por qué, sino al otro día le digo, es que sentí que alguien se sentó en los pies de la cama. Pero en eso de que se sentaron en los pies, así como que mi mentalidad me dijo que abrazar a mi hijo. Dije, pues mi hijo tiene dos años para que esa mentalidad y yo tenerlo de abrazarlo. Entonces me hizo así como que, pues quién sabe, dije, pues quién sabe si sea bueno o sea malo lo que se fue a sentar, ¿verdad? Claro.
Pero ahora desde que sentí eso, ahora su niño de Misha ya lleva tres días llorando en el transcurso de la madrugada. Ajá. Entonces ya cuando he chillado el bebé le digo a Misha, abraza al niño porque a pesar de todo tenemos todo cerrado. Ajá. Pero a mí sí, o sea, claramente sentí cómo se sentó una persona hasta cuando llega uno y se siente en la cama. Sí, sentiste la energía. Ajá. Sí, sentí la energía. Y aquí lo principal es que le hiciste caso a tu intuición, ¿no?
Dice, no sé qué será, pero abraza al niño. Sí. Eso es lo importante, mi querida Misha. Sí, porque de hecho, o sea, Misha, siempre que nos acostamos siempre le digo, este, pon la mano peluda. Muy bien. Y entonces, pues nosotros le digo a Misha, pon la mano peluda. O sea, como que yo me acostumbre a escucharlos. Sí. O sea, le digo a Misha, no, pon la mano peluda, ¿no? Muy bien. Pero sí, fue lo que me pasó en esta semana y así de... Ok, amiga.
Pues mira, yo creo que haces muy bien en tomar tus precauciones, sobre todo hacerle caso también a las recomendaciones que te hacen tus familiares que saben, ¿no? La abuelita, ¿no? Que dice, hay que proteger al niño, ¿no? Ajá. Entonces, hacen muy bien y pues hay que estar atentos, no vayan a querer nuevamente espantarte. Sí, y es que te digo que bueno, de hecho aquí en la casa de la difuntita de mi mamá.
Sí. Te digo como la otra vez que te comenté un relato cuando estaba aquí solita, o sea que se azotó la puerta. Porque yo estaba... este... solita con... mi niño ahorita ya tiene 22. Ah, caray. Y... y este, ¿cómo se llama? Estaba yo solita. Y es... ¿Tu niño tiene 22 años? Sí, otra vez. Ajá, tengo un jovenazo, entonces yo estaba solita nada más con él. Eso. Y es... y estaba cerrada la puerta de la cocina y todo, entonces con el otro uno ahí de son. Ajá.
Pero... pues no había nadie. Entonces, este, cuando llegó su pareja de mi mamá y abrió la puerta, tú hasta brinqueno. Ajá. Y luego es que se azotó la puerta solita. Sí. Pero... y es lo que luego le digo a mis hijos, es que aquí dicen que en la casa de mi mamá. Porque también, luego, como que también a mis primos les da cosa, a veces quedas aquí, porque dicen que también los han asustado. Pero pues aquí nosotros no... bueno, a mí nada más me tocó esa ocasión.
Y es lo que luego le digo a mi niño de 12 años porque luego le gusta quedarse. Le gusta quedarse, le dice que aquí asustan, hijo. Le dice no, pero se queda solito y ahí hasta ahorita no le ha pasado nada aquí en la casa de mi mamá. Ah, ok. Ah, bueno, menos mal, ¿no? Sí, ahorita no le ha tocado, gracias a Dios ahorita no le ha tocado. Pues esperemos que no le toque mi amiga. Ajá. Y si le toque, luego luego a platicarlo aquí con nosotros. Sí. ¿Verdad? Sí, Nachito.
Muy bien, muy bien Cecilia, no sé si quieras agregar algo más, amiga. Pues de hecho que creo que también este... También dice mi mamá que aquí, aquí sobre la calle donde vivimos. Sí. A mi mamá también le tocó este escuchar el llanto de la llorona. Que porque también pasa por aquí. Sí. ¿Hay donde viven en la calle, donde viven? Ajá, aquí en la calle donde vivimos, porque bueno, Info Navi San Francisco pertenece a MTP, al municipio. Sí, sí.
Entonces, dice mi mamá que ella luego eran como las 12 de la mañana, se paraba a escuchar este de la mano, este cómo se llama, que se escuchaba un llanto. Ajá. Y se paraba a asomar y ella se asomaba y no le daba miedo. Ajá. Que porque según le, bueno, a ella le decían que la llorona a una mujer es una mujer bonita para nosotros, ¿no? Sí. Dice, y para los hombres pues es forma de, no sé, de calavera o no sé, ¿no?
Ok. Bueno, eso es lo que decía mi mamá, que para una mujer, era una mujer preciosa, bonita, de cabello largo. Y decía mi mamá que para un hombre pues sí era como que de... Más espectral. Ajá. Y le digo a mi mamá, este, entonces mi mamá, ella le tocó escuchar como dos veces. Sí. A este, la, escuchar a la llorona. Wow. Y qué platicó, qué sintió, pero sí el miedo que nunca había sentido en su vida, ¿no? No, pues qué crees que decía mi mamá que ella agarró, se paró y se asomó.
Ajá. O sea, todo tuvo, dice que abrió la ventana y se asomó. Y dice que no era nadie. No la vio, pero la escuchó. Ajá, no la vio, pero la escuchó. Mmm. ¿Y cómo se oía? ¿No te dijo cómo se oía? No, no nos dijo. Ok. Porque en una de esas no era la llorona, sino el llanto del muerto o el canto del muerto, como le llaman. Es que, de hecho, bueno, de hecho a mí, un difunto de mi cuñado. Sí. Y le tocó también escuchar, bueno, le tocó que lo corretiera, escuchó el llanto del muerto.
Sí. Y él dijo que patitos pa' aquí las quería, ¿no? Claro. Sino que llegó corriendo a, ah sí, llegó rápido a su casa y le comentó a su mamá que había escuchado el muerto. Sí. Pero decía mi cuñado, el difunto, que el muerto se escuchó muy feo. Bueno, es que a veces los confunden los dos sonidos, el de la llorona. Yo creo que es. Por eso algunas personas dicen, no, es que no dice, hay mis hijos. Nada más así, como un lamento lastimero, un gemido muy raro, muy estremecedor.
Pues de hecho yo al que llegué a escuchar nada más decía, ay, o sea, no sé si hacía la llorona, ¿verdad? O sea, yo a lo que yo escuché, yo nada más escuché así. Sí. O sea, claramente. Pero ya no, o sea, como que ya de lejos, como que le quería entender, pero ya no le entendí si decía, ay, mis hijos o algo así. O sea, y como que ya no le llegué, ya como es que dicen que cuando uno la escucha cerca es porque está lejos. Sí, es lo que dicen. Y que cuando está lejos es porque está cerca.
Pero ese día a mí me tocó como que escuchar las cercas. Entonces así fue como que yo, lo que yo oye y escuchar como que, ay, pero no sé si hacía la llorona, ¿verdad? O sea, su lamento de la llorona. O sea, yo nada más que escuché que le decía, ay, pero como que al final decía, ay, mis hijos, pero o sea, algo así, o sea, bien feo. Yo nada más me acuerde y se me pone mi piel chinita. Claro, cómo no, mi amiga.
Ay, pues mi querida Cecilia, yo te agradezco mucho que nos hayas narrado estas experiencias y espero que no sea la última vez que charlamos. No, de hecho luego les platico así a mis hijos. Y por eso ayer me dice, mi hija, mami, a ver, manda mensaje para que les cuentes el relato. Pues sí, muy bien. Y ayer mandé mensajes, pero luego mi hija es la que les digo, a ver, pues, que le dice, no, ya este, ya ahorita creo que me estaba escuchando. Ah, qué bueno.
Porque se me había visto una película, mi hija, y dice, Quintemar, que yo les decía, son los de la mano peluda. De hecho les digo que también a mis hijos igual les gusta escuchar la mano peluda. Oh, muy bien, pues ahí pasa en la voz que ya saliste en la mano peluda, ¿no? Sí, de hecho, pero les platicé a mi hermano, ¿qué crees que hablamos en la mano peluda? Y dice, ¿a poco? Le digo, sí. Ya, luego, para que veas, les digo que sí tengo el WhatsApp de la mano peluda.
Y entonces ya hasta que mi hija me dijo, mira, mami, lo de la mano peluda, le digo, pues, porla, hija. Eso. Y le digo que nosotros siempre, yo antes de dormirme, ponme mi programa de la mano peluda. Bien. Digo que no me haya escuchado, le digo, pero tú, polo. Eso es, amiga. Pero sí, a mí me gusta escuchar mucho los relatos de las demás personas, ¿verdad? Porque sí, hay cosas que la verdad sí. Estremecen, ¿verdad? Sí, porque por cierto, mi niño, el de 12 años, quiere un duende.
Entonces, así la otra vez cuando hablan de los duendes, es lo que le digo, es que para tener un duende, hijo, o sea, imagínate, hay un bebé. O sea, y tú no sabes si es bueno, si es malo, si no lo ves, imagínate, todo lo que nos va a pasar, le digo, no. O sea, también como que luego así escuché y ya de momento se le van sus ganas. Sí, claro. Sí, porque luego a mi hija, yo mejor antes de solter así decía, quería un duende, ¿no?
Sí. Pero sí, de hecho tenía un pitufito cuando antes salían, no sé, creo que los huevos, no me acuerdo que habían, venían los pitufos. Ajá. Me acuerdo que mi tío me lo aventó, lo aventó de aquí de fuera de la casa, no me acuerdo si fue un pitufo, un funtrol, un trócal, funtrol. Que venía un chiquito que salía en los huevos. Sí. Y me lo aventó para la calle. Guau. Porque decía que esos eran malos. Pues sí, algo, algo ahí de eso, cuando se activan suelen hacer muchas travesuras, amiga.
Mi querida Cecilia, pues vamos a escuchar más historias de nuestros amigos y yo te agradezco mucho, eh. Que tengas bonita noche. Sí, gracias igual. Saludos. Hasta luego. Hasta luego. Vamos a ir a una pausa, regresamos, el miedo FON. Sigue recibiendo tus llamadas, 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero solo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. La Mano Peluda. ¿Quieres iniciar, hacer crecer o monetizar tu podcast? Sabes todos los secretos de todos.
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Porque conocemos de raíz a los especialistas. La Mano Peluda. Continuamos recibiendo todos tus comentarios y también tus vivencias. Así es, y tenemos en la línea nuestra amiga Cecilia. ¿Estás ahí? Sí. Perfecto. Oye, entonces nos decías que pusiste hojas de palma o de ocote, ¿verdad? ¿Dijiste? Sí, de ocote, ajá. Pero fue en esta semana que sentí que una persona, o sea, claramente como llegó y se sentó en los pies. Y entre no sé si en sueños o en la mente me decían que abrazar a mi hijo.
Entonces yo agarré y le dije a mi hija, oye, es este, abraza al niño. Pero yo no le dije por qué, sino al otro día le digo, es que sentí que alguien se sentó en los pies de la cama. Pero en eso de que se sentaron en los pies, así como que mi mentalidad me dijo que abrazar a mi hijo. Dije, pues mi hijo tiene dos años para que esa mentalidad y yo tenerlo de abrazarlo. Y me hizo así como que, pues quién sabe, dije, pues quién sabe si sea bueno o sea malo lo que se fue a sentar, ¿verdad?
Y en los pies. Pero desde que sentí eso, su niño de mi hija ya lleva tres días llorando en el transcurso de la madrugada. Entonces ya cuando chillaba el bebé, le digo a mi hija, abraza al niño, porque a pesar de que tenemos todo cerrado. Ajá. Pero a mí sí, o sea, claramente sentí cómo se sentó una persona, o sea, cuando llega uno y se siente en la cama. Sí, sentiste la energía. Sí, sentí la energía.
Y aquí lo principal es que le hiciste caso a tu intuición, ¿no? Dice, no sé qué será, pero abraza al niño. Sí. Eso es lo importante, mi querida amiga. Sí, porque de hecho, o sea, mi hija, siempre que nos acostamos, siempre le digo, este, pon la mano peluda. Muy bien. Y entonces, pues nosotros le digo a mi hija, pon la mano peluda. O sea, como que yo me acostumbré a escucharlos. Sí. O sea, le digo a mi hija, no, pon la mano peluda, ¿no? Muy bien.
Pero sí, fue lo que me pasó en esta semana y así de... Ok, amiga. Pues mira, yo creo que haces muy bien en tomar tus precauciones, sobre todo hacerle caso también a las recomendaciones que te hacen tus familiares, que saben, ¿no? La abuelita, ¿no? Que dice, hay que proteger al niño, ¿no? Ajá. Entonces, hacen muy bien y pues hay que estar atentos, no vayan a querer nuevamente espantarte. Sí, ya es que te digo que, bueno, de hecho aquí en la casa de la difuntita de mi mamá.
Sí. Te digo, como la otra vez que te comenté, cuando estaba aquí solita, o sea, que se azotó la puerta. Ajá. Porque yo estaba, este, solita con... mi niño ahorita ya tiene 22. Ah, caray. Y, ¿cómo se llama? Estaba yo solita. Y... ¿Tu niño tiene 22 años? Sí, ahorita es, ajá, tengo un joven, entonces yo estaba solita nada más con él. Eso, sí. Y, este, y estaba cerrada la puerta de la cocina y todo, entonces con él entró una irison.
Ajá. Pero, pues no había nadie, entonces, este, cuando llegó su pareja de mi mamá y abrió la puerta, tú hasta brinqueno. Ajá. Y me dijo, aquí es que se azotó la puerta solita. Sí. Pero, ya es lo que luego le digo a mis hijos, es que aquí dicen que en la casa de mi mamá. Porque también, no sé, luego, como que también a mis primos les da cosa, este, a veces quedarse aquí, que porque sé que también los han asustado, pero, pues, aquí nosotros no... Bueno, a mí nada más me tocó esa ocasión.
Y es lo que luego le digo a mi niño de 12 años, porque luego le gusta quedarse, le voy a decir que aquí asustan, hijo. Le dice, no, pero se queda solito y ahí hasta ahorita no le ha pasado nada aquí en la casa de mi mamá. Ah, ok. Ah, bueno, menos mal, ¿no? Sí, ahorita no le ha tocado, gracias a Dios ahorita no le ha tocado. Pues esperemos que no le toque mi amiga. Ajá. Y si le toque, luego, luego a platicarlo aquí con nosotros. Sí. ¿Verdad? Sí, Nachito.
Muy bien, muy bien, Cecilia, no sé si quieras agregar algo más, amiga. Pues, de hecho, que crees que también, este, me, también dice mi mamá que aquí, aquí sobre la calle donde vivimos. Sí. A mi mamá también le tocó este, escuchar el llanto de la llora, que porque también pasa por aquí. Sí. ¿Ahí donde viven, en la calle, donde viven? Ajá, aquí en la calle donde vivimos, bien, porque, bueno, Info Navi San Francisco pertenece a MTP, al municipio. Sí, sí.
Entonces, este, dice mi mamá que ella luego era como las dos de la mañana. Ajá. Se paraba a escuchar este, de la mano, este, ¿cómo se llama?, que se escuchaba un llanto. Ajá. Y se paraba a asomar y ella se asomaba y no le daba miedo. Ajá. Que porque según le, bueno, a ella le decían que la llorona a una mujer es una mujer bonita para nosotros, ¿no? Sí. Dice, y para los hombres, pues es forma de, no sé, de calavera o no sé, ¿no?
Ok. Bueno, eso es lo que decía mi mamá, que para una mujer, era una mujer preciosa, bonita, de cabello largo. Y decía mi mamá que para un hombre, pues sí era como que de… Más espectral. Ajá. Ajá. Y le digo a mi mamá, este, entonces mi mamá, ella le tocó escuchar como dos veces. Sí. A este, la, escuchar a la llorona. Ajá. Wow. Y qué platicó, qué sintió, pero sí el miedo que nunca había sentido en su vida, ¿no? No, pues qué crees que decía mi mamá que ella agarró, se paró y se asomó.
Ajá. O sea, todo atuvo, dice que abrió la ventana y se asomó. Y dice que no era nadie. No la vio, pero la escuchó. Ajá, no la vio, pero la escuchó. Mmm. ¿Y cómo se oía? ¿No te dijo cómo se oía? No, no nos dijo. Ok. Porque en una de esas no era la llorona, sino el llanto del muerto o el canto del muerto, como le llaman. Es que, de hecho, bueno, de hecho a mí, un difunto de mi cuñado. Sí. Le tocó también escuchar, bueno, le tocó que lo corretiera, escuchó el llanto del muerto.
Sí. Y él dijo que patitas pa' aquí las quería, ¿no? Claro. Pero que llegó corriendo a, ah sí, llegó rápido a su casa y le comentó a su mamá que había escuchado el muerto. Sí. Pero decía a mi cuñado, el difunto, que el muerto se escuchó muy feo. Bueno, es que a veces los confunden los dos sonidos, el de la llorona. Yo creo que sí. Y a veces algunas personas dicen, no, es que no dice, hay mis hijos. Nada más hace como un lamento lastimero, un gemido muy raro, muy estremecedor.
Pues de hecho yo al que llegué a escuchar nada más decía, ay, o sea, no sé si hacía la llorona, ¿verdad? O sea, yo a lo que yo escuché, yo nada más escuché así. Sí. O sea, claramente. Pero ya no, o sea, como que ya de lejos, como que le quería entender, ya no le entendí si decía, ay, mis hijos o algo así. O sea, y como que ya no le llegué, ya como es que dicen que cuando uno la escucha cerca es porque está lejos. Sí, es lo que dicen. Y que cuando está lejos es porque está cerca.
Pero ese día sí a mí me tocó como que escucharla cerca. Entonces así fue como que yo, lo que yo oí y escuché, como que, ay, pero no sé si hacía la llorona, ¿verdad? O sea, su lamento de la llorona. O sea, yo nada más que escuché que decía, ay, pero como que al final decía, ay, mis hijos. Pero, o sea, así como, o sea, bien feo. Yo nada más me acuerdo y se me pone mi piel chinita. Claro. ¿Cómo no, mi amiga?
Ay, pues mi querida Cecilia, yo te agradezco mucho que nos hayas narrado estas experiencias. Y espero que no sea la última vez que charlamos. No. De hecho, luego les platico así a mis hijos. Y por eso ayer me dice, mi jamás, a ver, manda mensaje para que les cuentes el relato. Pues sí. Muy bien. Y ayer mando mensaje, pero luego, mi hija, es la que les digo, a ver, pues, que les dice, no, ya este. Y ahorita creo que me estaba escuchando. Ah, qué bueno.
Porque se me había ido una película, mi hija, y si quien te marque y le decía, son los de la mano peluda. Que de hecho les digo que también a mis hijos igual les gusta escuchar la mano peluda. Oh, muy bien. Pues ahí pasa en la voz que ya saliste en la mano peluda, ¿no? Sí, de hecho, pero le platicé a mi hermano, ¿lo qué crees que hablamos en la mano peluda? Y dice, a poco le digo, sí, ya, luego, para que veas, le digo que sí tengo el WhatsApp de la mano peluda.
Y entonces, ya hasta que mi hija me dijo, mira, mano, de la mano peluda, le digo, pues, pón, hija. Eso. Y le digo que nosotros siempre, yo antes de dormirme, ponme mi programa de la mano peluda. Bien. Digo que no me haya escuchado, le digo, pero tú pónlo. Eso es, amiga. Pero sí, a mí me gusta escuchar mucho los relatos de las demás personas, ¿verdad? Porque sí, hay cosas que la verdad sí. Estremecen, ¿verdad? Sí, porque por cierto, mi niño, el de 12 años, quiere un duende.
Entonces, así la otra vez cuando hablan de los duendes, es lo que le digo, es que para tener un duende, hijo, o sea, imagínate, hay un bebé. O sea, y tú no sabes si es bueno, si es malo, si no lo ves, imagínate, todo lo que nos va a pasar, le digo no. O sea, también como que luego sí escuché y ya de momento se elevan sus ganas. Sí, claro. Sí, porque le digo a mi hija, yo mejor antes de solter así, decía, quería un duende, ¿no?
Sí. Sí, de hecho tenía un pitufito cuando antes salían, no sé, creo que los huevos, no me acuerdo que vendían los pitufos. Y ya me acuerdo que mi chico me lo aventó, lo aventó de aquí de fuera de la casa, no me acuerdo si fue un pitufo, un funtrol, un trucker funtrol, que vendía un chiquito que salía en los huevos. Sí. Y me lo aventó para la calle. Guau. Porque decía que esos eran malos. Pues sí, algo, algo ahí de eso, cuando se activan suelen hacer muchas travesuras, amiga.
Mi querida Cecilia, pues vamos a escuchar más historias de nuestros amigos y yo te agradezco mucho, eh. Que tengas bonita noche. Sí, gracias igual. Saludos. Hasta luego. Vamos a ir a una pausa, regresamos, el miedo FON. Sigue recibiendo tus llamadas 55-2193-59-26. Las historias tienen muchas formas de contarse, pero sólo una de comprobarse. Aquí en La Mano Peluda. Porque distinguimos al mundo sobrenatural. La Mano Peluda.
Con el avance de la tecnología de grabación y análisis de sonido, pues ahora se pueden captar y examinar estas grabaciones con mayor precisión. Hay incluso software de análisis de audio y equipos de grabación que permiten una mejor limpieza de ruidos de fondo y una mayor capacidad para discernir posibles voces, quizá.
Estos experimentos también incluyen sesiones en lugares embrujados, donde se formulan preguntas en voz alta y se deja que la grabadora funcione en silencio, esperando capturar respuestas que no son audibles al oído humano, pero que después de revisar la grabación puedes obtener algún mensaje del más allá. ¡Orale! ¿Qué te parece? Dice Aitofer, JM, saludos amigo.
Dice una vez una vecina me contó que es una mujer que pasa en el aire y asusta en la sierra de Puebla, pero sólo una vez escuché de la sandalona, dice mi amigo. Oye, pues qué interesante. Vamos a poner mucha atención al respecto y vamos a continuar escuchando sus audios. Hola, ¿qué tal? Buenas tardes, Janita. Es de Inacho. Saludos, joven anónimo. Queriendo relatar mi historia paranormal.
Ayer por la tarde mencionar que uno de mis compañeros de trabajo me comentó que requería de saber si él es amante precisamente de lo paranormal y me dijo que si yo no había tenido alguna circunstancia o una situación así, y le comentaba que sí, me dijo para contar mi historia. Fanático desde la primera vez que emitían dicha radio, La Mano Peluda, tengo que escucharla, cuando era un niño en Kinder, ahora con 24 años. Bueno, todo comienza como un joven de preparatoria, ¿no? Como todo.
Queriendo vivir y pues explorar el mundo, más no me di cuenta y no exploré al 100% mis amistades, porque dentro de la preparatoria conocía a una compañera la cual no tenía por enterado todos sus conocimientos. Mencionar que no sabía dónde me estaba involucrando. Después de esto, mi vida cambió, sí, por completo. Es algo que tiene uno que vivir día a día. Una tarde, mi compañera, de nombre anónimo, por protección para ella, es una persona, me invitó al parque.
Bueno, pues yo le dije que sí, que estaba bien, son jóvenes, somos jóvenes, ¿no? Éramos jóvenes, más jóvenes que ahorita. Y cuando la veo, resulta que me dice que vamos a ir con un grupo de compañeros, uno era su pareja en el momento, y pues yo le dije que sí, que estaba bien, como un joven experto, lo único que quieres es conocer, ¿no? Entonces, pues nada, me dice que nos van a, nos taparon la cara con unos pañuelos.
Y pues yo sí le comentaba a la compañera que quería lo que pasaba, porque pues sí, genera un poquito de angustia, dije, no voy a hacer algo diferente, ¿no? Y me dijo, no, todo está bien, simplemente es como para cubrir el camino al parque.
Ok, está bien, mencionar que para esto yo a mi compañera la había visto con un poco, con anterioridad, con pocos cambios diferentes en su persona, provocados precisamente por su pareja, yo no sabía, yo no tenía conocimiento de qué era lo que pasaba, hasta después, esa tarde, cuando nos llevan a una parte en específico de este parque, nos empiezan a hablar personas con tipo túnicas color oscuro y empezaron a prender unas velas dentro de un diagrama,
bueno, yo me acuerdo que se veía un pentagrama en el piso, yo simplemente estaba en una de las esquinas, no tenía ni siquiera conocimiento de qué era lo que estaba pasando, sí sabemos perfectamente lo que es, pero yo no tenía conocimiento de que yo iba ahí, estaba invitado, pero sin ser invitado a dicho evento, y me dijo mi compañera, no te muevas, si no tengas miedo, no te asustes, si te asustas, entonces estás acabado, fue lo único que me dijo.
Obviamente por las circunstancias y por todo, como jóvenes, queriendo explorar el mundo, te sacas de onda a tres conciertas, y pues cada mencionar que sí tuve miedo, para no hacerlo tan largo este pequeño tramo, se ve como un caballero de traje de smoking, no se le veía su rostro, simplemente la apuntaba a ella y a su pareja, y era como una vibra peculiar diferente, el simple hecho de no decir nada, pero escucharlo todo,
pudiera expresar bien la situación, yo la verdad desconozco quién habría sido, quién era este persona, este joven, que se veía joven, un físico atractivo, después de esto me dieron un golpe, cuando me despiertan, estábamos en un parque, habían chicos jugando fútbol, pero sí, todo fue muy espontáneo, muy rápido, para esto yo vuelvo a casa, todo normal, todo tranquilo, pero con los días mi compañera empieza a expresar ciertas aptitudes diferentes,
en las que cambiaba de humor, y se asustaba por todo, pataleaba, muy raro, uno viendo esto, de alguna manera se preocupa, le da miedo, pues te aterras porque besa a la persona, la besa a los ojos, y te das cuenta del terror que hay en su mirada, para esto no hay que ser expertos, saber que sí, si la gente no está mintiendo, es algo que está pasando ahí, después de esto yo le decía a ella qué le pasaba, que me dijera qué pasaba, ella simplemente gritaba, pataleaba,
y me decía quién eres, quién eres, quién eres, aléjate de mí, pero no a mí, sino a un tercero, como si hubiera un tercero ahí, siempre fue así, incluso en la preparatoria le llegó a suceder, enfrente de los compañeros había un prefecto que pesaba bastante, o sea era un señor de un metro ochenta, un poco robusto, y la compañera salió del sanitario y iba gritando, entonces se alarmaron porque dijeron oye la compañera está gritando,
y ya cuando la intentaron detener, ella era una chica de un metro cuarenta y cinco, más o menos en la extensión, ni siquiera robusta, o sea entre término medio vaya, y con una fuerza tan simple, aventó al compañero, y pues para muchos fue desconcertante, yo lo único que dije fue algo está pasando, después de esto algo está pasando, entonces yo le pregunté a ella qué era lo que pasaba, una vez que estaba estabilizada, y me dijo que su pareja la había metido precisamente a una secta,
nos involucraron y ahora somos parte de ellos, yo le dije que yo no tenía conocimiento de eso, que pues era inaprobable, entonces no sé, fue raro, me dijo, me dice por favor dime que no has tenido miedo, y yo le dije tú tuviste miedo, y me dice sí, tuve mucho miedo, y ahora esto no me deja dormir, y le dije que qué era, me dice es que no te lo puedo decir, es muy triste, dice porque ya es tuya acabada, el miedo me va a consumir, me da miedo, me decía, me da mucho miedo, y me abrazaba,
para esto pues obviamente uno se desconcierta, y ya después mi vecino falleció, un vecino mío falleció, yo tengo departamentos, vivo en unos departamentos, entonces el señor cuando fallece, pues yo le digo a mi mamá lo que está pasando con mi compañera, le digo y sabes qué, pasa algo con una compañerita, yo pensaba que era más bien un tipo de trastorno, no quería mencionarle a mi madre que había estado en una iniciación, o algo así, no tenía conocimiento en ese momento, entonces sí fue como,
what, raro, después de esto, en una noche, era como mi habitación, vaya, en mi habitación, no es como, es parte de mi habitación, vaya, se escuchaban como los ruidos sumamente fuertes, cualquier tipo de ruido, se escuchaba como mucho eco, entonces yo empecé a escuchar como gotas de agua, eran gotas que se escuchaban como en las películas de terror, o sea es poco probable que alguien te pueda creer, pero es muy cierto porque yo lo viví, lo vivieron muchas personas
que fueron a mi casa en el hecho de que sentían la energía, eran gotas, un color negro, era un líquido color negro cayendo en el techo, y lo desconcertante fue que salió un caballero con las manos impregnadas, color negro como si tuviera lodo, era un color oscuro, color muy oscuro en sus manos, solamente como al término de la mitad de tu brazo, por así decirlo, o sea no llegaba ni al codo de la muñeca, un poquito arriba, unos 5 centímetros arriba,
y el caballero recuerdo que tenía patas como de cabra, pero se veía oscuro como si no tocara tanto el piso, como si estuviera flotando en la habitación, para esto mi primer pensamiento fue, Dios ayúdame, ayúdenme, alguien que me ayude, yo no tenía conocimiento de que era, tenía mucho miedo por el hecho de que no me podía mover, y lo único que hacía era estirar su mano, y en la habitación donde yo dormía estaban mis dos hermanas a un lado de mi cama, hay otra cama matrimonial,
y este hombre caballero estaba mirándolas hacia ellas, intentando tocarlas, y yo le decía que no, que no, por favor, yo le rezaba a Dios, pero pues esto es eso, porque yo lloré mucho y me quedé dormido. Después de esto pasaron dos días más o menos, que no lo veía el caballero, pero sí sentía como un tipo de energía diferente, incluso mi actitud cayó, de cayó, mi madre me decía que estaba un poquito más rebelde, que era lo que me pasaba.
Bueno, una tarde noche volvió a suceder lo mismo, se empiezan a escuchar las gotas, pero unas gotas como, con mucho eco, como cuando caen las gotas, se oye muy fuerte, y yo... tuve miedo en ese momento, entonces, pues nada, sucedió la misma parte, y yo no podía hacer nada, me sentía impotente, con miedo a que le pasara algo a mi familia, yo como dirían por ahí, me sentía peleado con Dios, porque le pedía que me ayudara en ese momento, y yo no sentía ni siquiera un poquito de apoyo,
entonces, yo al día siguiente le platiqué a mi mamá lo que había pasado, y que me sentía abandonado por Dios, que ella no quería continuar creyendo en algo que hipotéticamente yo no puedo ver ni tocar ni sentir, y ella me dijo, hijo, es cuestión de fe, necesito que vayas con un sacerdote.
Para esto, pues yo le platico la historia al sacerdote, y me dice, el sacerdote, imposible de creer, imposible de creer, esto se los digo yo a ustedes, porque pues mi compañero incluso también se sacó un poco de onda, de que, ¿cómo crees que un sacerdote te va a decir eso? Es un poco probable, pero es muy cierto, es tan meridico. Y el sacerdote me dijo que fuera, que me iba a consagrar antes a mi ya el arcángel, pero que fuera también con una bruja, una bruja blanca.
¿El sacerdote te mandó con una bruja? Porque dicho ente era, era algo muy extraño, no tengo palabras tan definidas, simplemente puedo describir terror, miedo, frustración, por no poder hacer nada ante este tipo.
Pues yo le platico a mi madre, fui consagrado ante Miguel Arcángel, San Miguel Arcángel Valle, me entregaron una estampita, y la estampa, de hecho la tengo todavía en mi casa, dicha estampa está como rayada, y el día que quieran, si gustan, les puedo enviar una foto, de que ahí está la estampa de San Miguelito, que me entregó el sacerdote, y para esto yo voy con una bruja blanca, la cual evidentemente me dice, ok, tenemos que ir a la raíz, que es tu departamento, para ver qué es lo que hay.
Lejos de ti queremos ver qué energía hay ahí. Nos sacó muy rápido y dijo que esa energía era demasiado fuerte. Y me miro a mí a los ojos y me dijo, exactamente lo que hiciste y esto no te va a dejar, pero al menos podemos controlarlo. Yo con miedo, aceptando evidentemente la responsabilidad, ¿no?
No hay manera para prescindir la situación de qué es lo que pasa, qué es lo que hay, pero algo que sí es muy cierto es que todas las noches se siente, es una presencia que no te dice nada, simplemente ahí está, no te dice nada, pero te lo dice todo a través del pensamiento. Y es algo que de alguna manera genera... como duda porque aprendí a utilizar magia blanca y magia negra, pero cada vez que lo utilizaba era para uso negativo, más la magia negra.
Me tocó llegar a utilizar utensilios como la ouija, la Biblia y el satanismo, entre otros, y sí genera miedo. Yo le dije a mi madre, le dije, mamá, pues le platiqué todo.
Mi madre se molestó un poco con la compañera, para esto yo ya había rompido lazos con ella, precisamente para no continuar con esta amistad, vaya, pero sí es algo que todavía llevo cargando y es algo que me gustaría compartirle a la gente, a la gente que vive procesos paranormales o hechos en los que, pues, de alguna manera estás en una situación así, lo primero que te dicen es qué es lo que puedes hacer, como consejo es algo tan simple, no tengas miedo, no tengas miedo,
eres un ser de luz y no pueden tocarte, no pueden hacerte daño, lo que está muerto, lo que está en otro parámetro dimensional, por así mencionarlo, no te puede hacer nada, sí te pueden descartar, sí te pueden hacer, de sacarte de onda así, por la situación, los eventos que puedes llegar a escuchar, todos los ruidos, todo el cuerpo, todas las alarmas que te da tu vida, tu ser vital, te generan esta angustia, pero lo importante es no tener miedo y creer, creer mucho.
En mi historia, yo recuerdo que terminando la preparatoria decidí trabajar como mesero para comprarme un San Miguel Arcángel, yo me ves como me quedé consagrado ante él, cuando vuelve a suceder dicha situación, nuevamente el caballero empieza a despejarse del techo para caminar hacia mi cama, vaya a la cama de mis hermanas, yo tenía mucho miedo nuevamente, pero ya tenía yo la figura de San Miguel Arcángel, yo me acuerdo que le decía a Dios, no quiero creer en ti, pero voy a creer,
porque tengo miedo, no quiero que a mi familia le pase nada.
Empezó a rezar la frase que viene atrás de la fichita, ahorita ya no la puedo leer porque ya está un poquito deteriorada, pero una frase muy bonita y puedo decirles que esa cosa se desvaneció por completo cuando terminé de orar hacia San Miguel, y fue como una tranquilidad que nunca había sentido en ese momento, llega gente que va y bendice el departamento, que va y me dice, oye ya lo controlé, ya no va a pasar nada, yo les digo, no, más bien ya lo dormiste, ya lo como,
o sea no los ha apagado, el fuego no se ha apagado, el fuego nada más se bajó la llama, no está vivado, ahí está, yo sé que ahí está, ahí iba a estar todo el tiempo, nadie puede estar en ese departamento tanto tiempo porque les da miedo, mis amigos incluso me dicen, oye es que las habitaciones se sienten diferentes, y es ahí donde yo les digo, es que si pudiera decirte, te lo diría, pero la verdad, pues toda mi estadio, todo esto te va a generar como conflicto hacia mí,
entonces prefiero evitar mencionarlas, son hechos que perturban porque de alguna manera los vives y te dejan inquieto, inquieto porque todo lo que vives, todo lo que te cuentan de alguna manera, que puedes escucharlo de otras personas, no te imaginas que te pase a ti, eso me pasó a mí y continuar conmigo. Ok amigo, vaya que historia, Gina, nos despedimos.
Como siempre el tiempo se nos va de volada, deseamos que tengas una excelente noche, que mañana tenemos nuevamente una cita, que descanses, y que Dios te bendiga, soy Gina Áviles. Hasta luego Gina, yo también me despido, soy Nacho Muñoz, agradecido con Dios y con ustedes, porque juntos escuchamos buenas historias. Que tengas una estupenda noche, que descanses, y como decimos aquí, cabo. El programa se termina, pero la investigación continúa, aquí en La Mano Peluda.
