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S07E06 | ¿Para siempre?

Apr 17, 202634 minSeason 7Ep. 6
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Summary

El podcast profundiza en la permanencia de los tatuajes a través de historias como la de Johnny Depp y los sorprendentes casos de tatuajes "No Reanimar" que plantearon dilemas médicos. Recorre la evolución del tatuaje, desde Ötzi el hombre de hielo y las tradiciones maoríes, hasta su asociación con el estigma social y su compleja interacción con el sistema inmune. Además, discute los recientes estudios sobre riesgos oncológicos y la promesa de futuros tatuajes biosensoriales que monitoreen la salud, desafiando la efimeridad de la tecnología frente a la durabilidad de la tinta.

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Hoy hablaremos de marcas en la piel, pero no de lunares o marcas de nacimiento: marcas hechas intencionalmente cuando estas absolutamente seguros de algo. O más o menos. Daremos un paseo por la historia de los tatuajes, desde los primeros intentos por marcar la piel con fines terapéuticos, pasando por los tatuajes que hablan de la historia familiar de un clan, hasta llegar a los tatuajes más avanzados, unos que prometen monitorear el cuepro en tiempo real. 

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Intro / Opening

Hola, soy Gabriel León y estás escuchando La Ciencia Pop. Un podcast sobre historias de ciencia.

La Permanencia Irónica de los Tatuajes

Hoy hablaremos de marcas en la piel, pero no de lunares o marcas de nacimiento, marcas hechas intencionalmente cuando uno está absolutamente seguro de algo, o más o menos. Daremos un paseo por la historia de los tatuajes, desde los primeros intentos por marcar la piel con fines terapéuticos. Pasando por los tatuajes que hablan de la historia familiar de un clan, hasta llegar a los más avanzados, unos que prometen monitorear el cuerpo en tiempo real.

Les recuerdo que este proyecto es financiado en un 100% por el aporte voluntario de mis muy queridos Patrons. Si quieren apoyar este proyecto, lo pueden hacer en www.patreon.com slash la ciencia pop y ahí se pueden inscribir para hacer un aporte mensual y apoyar a la producción de este podcast. Como siempre, agradezco el apoyo de mis muy queridos patrons, Guillermo, Sebastián y Celeste Acuña, Eduard Nello, la familia Gutiérrez Jorquera, Juan Pablo Cortese, Gail Lluel, Javier Ocaranza, J. Pérez.

Matías y Chay, la familia Verdugo Enríquez, Andrés Arias, la familia Moya Velázquez, Katia Ramírez, Rolando Cosio, Javiera Castro, Wolfram Gurlich, La familia Gallegos Iturriaga, Los Piñones Guicique, Playita Restobar Guanaqueros, Rodrigo Salas, Luciano Santana, Alecito Enríquez y Sandra, Carlos Schwarzenberg, Claudio Fuentealba, Martina y Julieta Moscoso, la cervecería Intrínsecal, Gaspar y Ray Bravo, Maida Bofil,

Chalo y Katia, Alfonso y Esteban Maureira, San Blas La Serena, Lucía Ollarce, la carrera de Ingeniería en Estadística y Ciencia de Datos de la Universidad de Valparaíso, la familia Acuña Landauur, Carlos Pedraza, Patti y JP de la Serena, Felipe González Sodar, Ceci Palomitas, De Chavi Sound, Franceli Zaraujo, Francisco Correa, Salvatore Viola y León Aguirre Carrasco.

Johnny Depp es un actor estadounidense que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de Hollywood durante los años 90 y 2000. Conocido sobre todo por sus roles en las películas Piratas del Caribe y en varios trabajos del director Tim Burton. En 1989, antes de Los Piratas del Caribe, conoció a Winona Ryder, actriz de su misma generación.

That for instance was one of the most influential of the industry, and who protagonized like Beetlejuice, Heathers, and Edward Caesar Hands, The Joven Man of Tigera, this Johnny Depp. Como en un cuento de película, Depp y Ryder se enamoraron y se comprometieron ese mismo año, convirtiéndose en una de las parejas más famosas de Hollywood. Pero a Johnny Depp no le bastó con el compromiso y quiso gritar su amor al viento de la manera más indeleble posible.

Por eso, a inicios de 1990, decidió tatuarse la frase Winona Forever, Winona para siempre, en su brazo derecho. Depp declaró por esa época que nada en sus 27 años de vida se comparaba a lo que sentía por ella, y para que no quedara ninguna duda, hizo lo que hace la gente sólo cuando está absolutamente segura de algo. Se lo tató en la piel. Tres años después, se separaron.

¿Qué hace uno con un tatuaje de esa naturaleza después de un divorcio? Johnny Depp optó por una solución que, en retrospectiva, parece casi elegante. Le pidió al tatuador que le borrara las dos últimas letras al nombre de su tatuaje. Así, Winona Forever se convirtió en Wine of Forever, que en inglés significa algo así como borracho para siempre. Una humorada que transformó la declaración más solemne de su vida en una ironía de por vida.

El tatuaje sigue ahí, pero sin todas sus letras, y claro, con un significado totalmente diferente. Uno podría reírse de esto, pero también es interesante notar que esta historia contiene, comprimida en un brazo de Hollywood, casi todo lo que hay que entender sobre los tatuajes. The conviction of that will, the fragility of this conviction, and the difficult enormous of what the life absorbed. Permanente no significa eterno, significa que no fue diseñado para irse.

El Dilema del Tatuaje DNR

Pero hay versiones de esta historia donde las consecuencias no terminan en un chiste, donde la permanencia de un tatuaje ya no es una cuestión romántica, sino una pregunta médica con consecuencias reales. Una pregunta de vida o muerte, literalmente. Resulta que en el año 2012, el Journal of General Internal Medicine publicó una nota clínica breve que llevaba el título Tatuajes de no resucitar, una historia con moraleja.

El artículo describe el caso de un hombre de 59 años que fue ingresado en el California Pacific Medical Center para una amputación bajo la rodilla, consecuencia de heridas crónicas no cicatrizantes en las extremidades inferiores. El hombre tenía diabetes, enfermedad vascular periférica, hipertensión y dislipidemia, pero lo que más llamó la atención de los médicos es que, durante el examen físico, notaron algo inusual en su pecho. Un tatuaje enorme con las letras DNR.

Para muchas personas puede que la sigla DNR no diga nada, pero en un contexto médico lo significa todo, porque son las siglas de do not resuscitate, no reanimar. Una declaración que una persona firma en un documento legal y que instruye a los profesionales de la salud a no realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar. El equipo médico, sorprendido, le preguntó sobre su estado de código, es decir, sobre sus instrucciones legales, no sólo el tatuaje, en caso de paro cardíaco o respiratorio.

El hombre respondió que sí, que quería ser reanimado en caso necesario. Los médicos confundidos le preguntaron por el tatuaje, y la explicación que dio el hombre es una de las más memorables de la literatura médica reciente. Les contó que cuando era joven, durante una partida de póker con sus colegas del trabajo, había perdido una apuesta estando borracho. El perdedor tenía que tatuarse D.N.R. en el pecho, y él perdió.

Eso había ocurrido hace décadas, pero todavía llevaba esa instrucción escrita permanentemente en su cuerpo sin que eso reflejara en lo más mínimo su voluntad real. Los médicos documentaron correctamente su deseo de ser resucitado en el expediente clínico y le sugirieron fuertemente que considerara eliminar el tatuaje para evitar confusiones futuras, pero el hombre declinó. Dijo que no creía que nadie los fuera a tomar en serio de todas formas.

Eso fue el 2012. Cinco años después, el New England Journal of Medicine publicó un caso que demostró con brutal precisión que sí podía tomarse en serio. On the 30th of November of 2017, three of the Department of Medicine of the University of Miami publicared in the New England Journal of Medicine a case clinical. El artículo se refería a un hombre de 70 años que había llegado inconsciente al servicio de urgencia.

Had a historian de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes and fibrilación auricular. The nivel of alcohol in sure elevado, no traía identification, and no había ninguna manera de localizar algún familiar. Horas después del ingreso, el equipo de la UCI evaluó nuevamente al paciente porque había desarrollado hipotensión y una acidosis metabólica grave con un pH de 6,81. Y ese número es crítico, porque el pH normal de la sangre se sitúa entre 7,35 y 7,45.

Un pH de 6,81 es una emergencia mayor. El cuerpo de ese hombre se estaba apagando y, sin embargo, el personal médico se estaba enfrentando a otro problema mayor. En el pecho del hombre había un tatuaje que decía Do not resuscitate con negritas, acompañado de lo que parecía ser su firma. El equipo médico se encontró en una posición extraordinariamente difícil.

Por un lado, tenían ante sí una directiva explícita escrita permanentemente sobre el cuerpo del paciente que expresaba con claridad lo que quería que pasara si llegaba un momento como ese. Por el otro, no podían verificar que esa directiva fuera el deseo legal de ese hombre, porque, digamos, podría haber perdido una apuesta jugando al póker borracho, exactamente el escenario del caso publicado cinco años antes.

La primera decision del equipo fue no honrar el tatuaje, invocando el principio de no elegir un camino irreversible when hay incertidumbre. Se administraron antibióticos, líquido intravenoso, vaso presores y se aplicó ventilación no invasiva. Pero esa decisión los dejó en conflicto, porque era evidente que el paciente había realizado un enorme esfuerzo por hacer conocer sus instrucciones por anticipado.

Eso era, como ellos mismos describieron, extraordinario. Así que pidieron una consulta de ética. Los consultores invirtieron el razonamiento. Ignorar la directiva tan explícita tatuada en el pecho también era una decisión irreversible. Porque si el totaje expresaba una preferencia auténtica, y lo más razonable era asumir que sí, entonces no honrarlo era exactamente el tipo de error irreversible que el equipo quería evitar. Se escribió entonces la orden de no resucitar.

Esa misma noche, para tranquilidad de todo el mundo, un trabajador social del hospital logró confirmar que el hombre previamente había firmado un documento oficial en el que pedía que no lo resucitaran en caso de llegar a ese punto en su vida. A las pocas horas, el paciente murió, sin reanimación cardiopulmonar ni manejo avanzado de la vía aérea. El tatuaje decía la verdad. El mismo tatuaje, dos hombres, una intención falsa y una real.

Y los médicos, en cada caso, sin manera de saberlo con certeza, hasta que fuera demasiado tarde o justo tiempo. Lo que une estas dos historias no es solo el texto que ambos llevaban tatuado en el pecho, sino la pregunta que las dos hacen visible.¿Qué significa que algo esté escrito en el cuerpo?¿Qué tipo de documento es un tatuaje?

Para responder eso de verdad, hay que ir mucho más atrás, bastante más atrás que Johnny Depp, que una partida de póker con apuesta de borrachos, y que el servicio de urgencias de un hospital en Miami.

Historia y Función de los Tatuajes

El tatuaje más antiguo que conocemos con certeza tiene unos 5.300 años y pertenece a un hombre que murió en los Alpes entre lo que hoy es Austria e Italia, in algún momento alrededor del 3250 a.C. Lo llamamos Otsi, por el Valle de Otsal, donde fue encontrado in 1991, y describimos su caso in un capítulo anterior. Su cuerpo estaba tan bien conservado por el hielo, que los investigadores pudieron examinarlo con un nivel de detalle extraordinario para restos de esa antigüedad.

Otsy tenía 61 marcas en la piel, la mayoría líneas paralelas o pequeñas cruces distribuidas sobre las articulaciones, tobillos, rodillas, muñecas y zona lumbar. Lo notable es que esas marcas no están en lugares visibles del cuerpo, que es donde uno esperaría encontrar decoración o señal de estatus. Están en los puntos donde los análisis de sus huesos muestran artrosis y desgaste articular severo.

La hipótesis que más apoyo ha generado entre los investigadores es que esas marcas tenían una función terapéutica y que fueron realizados probablemente con carbón vegetal frotado sobre pequeñas incisiones. El primer tatuaje documentado de la historia, al menos hasta donde sabemos, no era un gesto estético ni un rito iniciático. Era un intento por calmar el dolor.

Esa función terapéutica aparece también en otras culturas, aunque no siempre es la dominante. Las momias femeninas del Antiguo Egipto, algunas de las cuales datan del 2000 a.C., Llevan marcas distribuidas sobre el vientre, los muslos y los senos, en patrones que los investigadores asocian a rituales de fertilidad y protección durante el embarazo y el parto. No eran ornamentales en el sentido contemporáneo, eran instrumentos. En el Pacífico, la historia es completamente distinta.

El tamoko maori no es decoración ni medicina, es un documento genealógico escrito sobre el rostro. Cada línea, cada espiral y cada zona del diseño codifica información sobre el linaje, el rango, las hazañas y la identidad de quien lo lleva. Dos personas con un tamoko pueden leer mutuamente una parte sustancial de su historia sin haber intercambiado una palabra.

Cuando el gobierno colonial neozelandés del siglo XIX intentó obtener firmas de líderes maoríes en los tratados, algunos de ellos dibujaron su tamuco en el papel. Para ellos, eso era la firma. Finalmente, la palabra que usamos para referirnos a las marcas con tinta que nos hacemos en el cuerpo viene del pacífico también. Los marineros europeos que llegaron a la Polinesia en el siglo XVIII volvieron con una práctica y con una palabra tahitiana que la designaba.

Tatau, que significa algo cercano a golpear dos veces, en referencia al sonido del instrumento con el que se aplica la tinta. El capitán James Cook fue uno de los primeros en documentar esta práctica en inglés en sus diarios en 1769, y sus marineros volvieron tatuados. La práctica se fue extendiendo por los puertos europeos y americanos como algo asociado al margen social de la época. Esa asociación con el margen no era nueva.

En Roma se marcaban con tatuajes a los esclavos y a los criminales, en una tradición que el imperio tomó en parte de los griegos. El Levítico en el Antiguo Testamento prohíbe explícitamente hacerse marcas en la piel, y la Iglesia medieval adoptó esa prohibición con celo suficiente como para que en Europa Occidental el tatuaje quedara durante siglos. vinculado a lo pagano, a lo bárbaro y lo moralmente sospechoso. Esa carga, aunque mucho más atenuada, nunca ha desaparecido del todo.

En Japón, el Irezumi se desarrolló en paralelo como una forma de arte con una sofisticación técnica extraordinaria, con diseños que cubren la espalda completa y los brazos en composiciones que pueden tardar años en completarse. Pero también fue usado por el gobierno para marcar a los criminales. Y durante el siglo XX quedó tan asociado a la yakuza o la mafia japonesa.

Que hoy muchos baños termales y gimnasios en Japón prohíben la entrada a personas con tatuajes visibles, sin importar su origen o el significado de esos tatuajes. La historia del tatuaje es, entre otras cosas, la historia de algo que los seres humanos han usado simultáneamente para identificarse y para estigmatizar, para recordar y para marcar, para decorar y para curar.

Hoy, alrededor del 30% de los adultos en Estados Unidos tiene al menos un tatuaje, y las encuestas en Europa y América Latina muestran cifras similares o superiores entre las generaciones más jóvenes. Finalmente, lo que cambió no fue el impulso de grabar algo en la piel. Cambió lo que grabamos y cuánto tiempo queremos que dure, que es exactamente lo que Johnny Depp descubrió en 1993. Ahora bien, para entender los tatuajes, primero hay que entender al lienzo.

Biología y Composición de la Tinta

La piel humana tiene capas, y la diferencia entre ellas es la diferencia entre algo temporal y algo permanente. La capa superficial, la epidermis, está en un proceso de renovación continua. Sus células más externas, llamadas queratinocitos, se forman en la base, migran hacia la superficie y van muriendo y descamándose a lo largo de un ciclo de aproximadamente cuatro semanas.

Es por eso que un rasguño superficial, un bretón leve o un tatuaje de henna desaparecen. La piel simplemente se renueva y borra lo que estaba. Pero justo debajo está la dermis, y ahí la historia es completamente distinta. La dermis es tejido conectivo denso, relativamente estable, habitado por fibrolastos, macrófagos, terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos y linfáticos. No se renueva con el ritmo de la epidermis, y lo que llega a la dermis tiende a quedarse ahí.

Por otro lado, la aguja de tatuar no es una aguja. Es un grupo de agujas en configuraciones que los tatuadores llaman roundliner, para líneas precisas, magnum, para sombreado, o shader para rellenos sólidos. Esas agujas están soldadas en distintas disposiciones alrededor de una barra central. Y esa barra vibra entre 50 y 150 veces por segundo, accionada por un motor eléctrico, y cada vez que vibra, las agujas penetran la piel entre 1 y 2 milímetros.

cruzando la epidermis y depositando una pequeña cantidad de tinta en la dermis. Cuando el proceso termina, lo que queda no es una capa de pigmento aplicada sobre la superficie. sino decenas de miles de microinyecciones de tinta distribuidas a lo largo y ancho del diseño, todas a la profundidad precisa, donde el cuerpo no puede renovar las células. Por otro lado, las tintas de tatuaje son mezclas más complejas de lo que parecen.

The negro, the color used to obtient typically the negro de carbon, a product of the combustion incomplete of materials organification that subproduct contains hidrocarburos aromáticos policyclic. algunos de los cuales están clasificados como carcinógenos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Los colores usan pigmentos distintos. Los azules y verdes frecuentemente llevan heftalocianinas. Los rojos y naranjas pigmentos azo, y el blanco casi siempre es dióxido de titanio.

Todos estos pigmentos vienen suspendidos en un vehículo líquido que puede incluir agua, glicerina, alcoholes y otros aditivos que facilitan la aplicación.

Reacción Inmune y Riesgos Oncológicos

Probablemente lo más interesante de todo el proceso ocurre cuando la tinta entra en la dermis y el sistema inmune reacciona. Resulta que, en ese momento, los macrófagos, las células especializadas en fagocitar, es decir, en engullir y destruir material extraño, se acercan a las partículas de pigmento e intentan hacer su trabajo.

Y aquí está el truco biológico que hace al tatuaje permanente. Las partículas de tinta son demasiado grandes para ser digeridas. Los macrófagos las engullen, pero no pueden procesarlas y las retienen. Cuando un macrófago eventualmente muere, las partículas de tinta quedan libres nuevamente y otro macrófago las captura, y así el ciclo se repite.

Es con una suerte de posta celular permanente. El sistema inmune nunca logra eliminar la tinta porque nunca logra disolverla, y la tinta nunca se va porque el sistema inmune no para de intentarlo. una suerte de custodia celular perpetua. Eso es la permanencia de un tatuaje. Vista desde adentro, no es estática y no es quieta. Es un conflicto que no termina nunca. Ese conflicto tiene consecuencias que van más allá de lo que se ve en la piel.

Porque cuando el sistema inmune detecta un antígeno, cualquier sustancia extraña que atraviesa la barrera cutánea, la respuesta no se queda ahí. Los macrófagos y otras células del sistema inmune translocan el material extraño into the ganglion linfáticos regionales, coordinates a respuesta systemic. Con la tinta de tatuaje sucede exactamente lo mismo, y la escala es más grande de lo que la mayoría de las personas imaginaría.

Investigaciones con marcadores de pigmento han estimado que alrededor del 32% del pigmento inyectado migra a los ganglios linfáticos en las primeras seis semanas. Con el tiempo, esa proporción podría alcanzar hasta el 99% de la tinta, aunque no toda la tinta recorre el mismo camino. Solo las nanopartículas son suficientemente pequeñas para viajar a través del sistema linfático, y las partículas más grandes se quedan en la dermis.

El resultado clínico de esto se conoce desde hace décadas. Personas con tatuajes pueden presentar ganglios linfáticos agrandados y pigmentados, que en un contexto médico pueden parecer cualquier cosa menos lo que son. En pacientes con cáncer, por ejemplo, se han documentado casos en los que la tinta de tatuaje migraba a los ganglios regionales y eran inicialmente interpretados como metástasis.

Una mujer con cáncer cervical y tatuajes extensos en las piernas tuvo cuarenta ganglios linfáticos removidos quirúrgicamente antes de que se determinara que el pigmento negro que contenía era tinta, no tejido tumoral. La pregunta que los epidemiólogos han estado tratando de responder en los últimos años es si esa inflamación crónica y esa carga de pigmento potencialmente cancerígeno en los ganglios tiene consecuencias oncológicas reales.

Los resultados más recientes sugieren que la respuesta podría ser sí, aunque con matices importantes. Por ejemplo, en 2024, un equipo sueco publicó el primer estudio epidemiológico a gran escala sobre tatuajes y linfoma. Analizaron 11,905 personas, including all the cases of linfoma maligno diagnosticados in Suecia entre 2007 and 2017 in person of entre 20 and 60 años. Comparados con controles de la misma edad y sexo. ¿El resultado? Las personas tatuadas tenían un riesgo de linfoma un 21% mayor.

El riesgo era más alto en quienes llevaban menos de dos años desde su primer tatuaje, lo que sugiere que la inflamación aguda del proceso juega un papel. Sin embargo, el riesgo volvía a subir en personas que se habían tatuado por primera vez más de 11 años antes. A pattern in U that the proper authors recognize as difficult to interpret and certainly be more investigation.

En dos mil veinticinco un equipo danés Publicó un estudio con gemelos, un diseño especialmente útil porque permite controlar factores genéticos y de estilo de vida. Y encontró que tatuajes más grandes que la palma de la mano estaban asociados a un riesgo de linfoma dos comas setenta y tres veces mayor. También encontraron asociación con cáncer de piel, lo cual tiene una lógica directa dado que la tinta permanece en la dermis.

Ahora bien, hay que ser cuidadosos con estos números. Ambos estudios reportan asociaciones estadísticas, no causalidad demostrada. No establecen que tatuarse cause linfoma, establecen que existe una correlación que requiere investigación urgente. Los autores mismos son los primeros en señalarlo. Lo que sí está claro y es suficiente para justificar acción regulatoria.

Es que los ganglios linfáticos acumulan pigmento con componentes potencialmente cancerígenos durante décadas, y que la regulación de la composición química de las tintas ha sido históricamente muy laxa. La Unión Europea comenzó a remediar eso en 2022, restringiendo varios compuestos potencialmente peligrosos en tintas de tatuaje. Es un comienzo. La tinta que le inyectan a alguien que se tatúa hoy en Europa ya no es exactamente la misma que cargaban los macrófagos del hombre de la UCI en Miami.

Deshacer lo Absorbido: La Eliminación Láser

But regularly is also the mitad del problema. The other mitad is what happens when alguien crees that sales, and resulta that borrow a tattoo is more difficult than what is the mayor supone. El problema es el que ya describimos. Las partículas de tinta están en los macrófagos de la dermis y son demasiado grandes para que el sistema linfático las elimine espontáneamente.

La solución que encontró la medicina, desarrollada clínicamente desde los años 80 y mucho más refinada hoy, es hacerlas más pequeñas. Los láseres de tipo Q-Switch y los más modernos de pico segundo emiten pulsos de luz de duración extraordinariamente breve. En el caso de los picosegundos estamos hablando de una billonésima de segundo. Un pulso tan corto concentra tanta energía que las partículas de pigmento la absorben y se calientan tan rápidamente que explotan.

No se queman ni se disuelven, se fragmentan en partículas más pequeñas que sí pueden ser fagocitadas y eliminadas por el sistema linfático. La ironía es estructural. El mismo sistema que llevó la tinta a los ganglios durante a yeah es el que la elimina cuando el láser la hace lo suficientemente pequeña. Cada longitud de onda de luz es absorbida de manera diferente según el color del pigmento. El negro absorbe prácticamente todo el espectro y responde muy bien al tratamiento.

Los colores oscuros como el azul, el rojo y el púrpura, son manejables con las longitudes de onda correctas. El amarillo y el blanco, que reflejan en lugar de absorber, son notoriamente difíciles de eliminar. Un tatuaje negro puede requerir entre 6 y 12 sesiones con semanas de separación entre ellas, pero un tatuaje multicolor puede requerir el doble y nunca existe garantía de borrado completo.

Johnny Depp no necesitó nada de eso, en primer lugar porque le bastaron dos letras, pero claro, no todos tienen esa suerte creativa ni ese acceso a un tatuador dispuesto a hacer la modificación con gracia. La mayoría de las personas que quieren deshacer lo que el cuerpo ya absorbió enfrentan un proceso largo, costoso y doloroso.

Y claro, de resultado incierto. Lo cual hace más interesante todavía la pregunta de qué va a pasar cuando los tatuajes, en lugar de ser un problema para la medicina, se conviertan en una herramienta para ella.

Tatuajes QR y Dependencia Externa

Para entender por qué eso es más difícil de lo que suena, conviene hacer una breve parada en Argentina. El 11 de abril de 2019, el periodista deportivo argentino Ariel Cristófalo publicó en Twitter un video que se volvió viral en pocas horas. En el video se veía la pierna de un hombre, un hincha de River Plate, con un código QR tatuado en la pantorrilla.

Cuando alguien enfocaba la cámara del teléfono sobre el código, este redirigía un video en YouTube con los goles de la final de la Copa Libertadores de 2018. el partido en el que River Plate le ganó a su archirrival Boca Juniors 3-1 en el Estadio Bernabeu, con un gol al final de Juan Fernando Quintero en el alargue como imagen más celebrada.

River había ganado el torneo 5 a 3 en el Global. Era la victoria más importante en décadas para los hinchas del millonario. El tatuaje se volvió famoso porque parecía la combinación perfecta de pasión futbolera y tecnología. También porque duró exactamente lo que tardaron los hinchas de boca en organizarse en Twitter para denunciar el video por infracción de derechos de autor.

YouTube reaccionó y lo bajó. El código QR permanente en la piel sigue ahí. Lleva a una pantalla que dice Este video no está disponible. La historia es graciosa, bueno, dependiendo de si llevan o no llevan ustedes el tatuaje, pero la pregunta que plantea no lo es¿qué pasa cuando tatuamos algo que depende de una infraestructura externa para existir?

El código en la piel de Lynch de River es permanente, pero el video al que apuntaba no lo era. La tecnología que los une, YouTube, el protocolo QR y los derechos de autor digitales, es más efímera que la tinta en la dermis. Ahora imaginen que esa tinta no dependiera de un servidor externo y que respondiera, en cambio, a la química del propio cuerpo.

El Futuro de los Tatuajes Inteligentes

En dos mil diecisiete, un equipo del MIT y Harvard, que se llamó asimismo Dermal Abyss, hizo exactamente eso como proyecto de investigación. Desarrollaron tintas biosensoras que, en lugar de mostrar un color fijo, cambian de tonalidad en respuesta a parámetros fisiológicos del organismo. Una de las tintas que probaron vira del verde al marrón cuando aumenta la glucosa en sangre. Otra responde al pH y otra al nivel de sodio. El tatuaje ya no registra un momento del pasado, monitorea el presente.

Para alguien con diabetes tipo 1, un tatuaje que cambia de color con la glicemia no es un ejercicio conceptual. Es un dispositivo médico que no necesita batería, conexión ni pantalla. hay otras líneas de investigación que van en direcciones paralelas. Las tintas termocromáticas, que cambian de color con la temperatura, se investigan para aplicaciones de monitoreo cutáneo con posibles usos en la detección de fibre localizada o alteraciones en el flujo sanguíneo.

Los tatuajes electrónicos desarrollados por el grupo de John Rogers en la Universidad de Northwestern no son exactamente tatuajes en el sentido tradicional. Son electrodos ultra finos y flexibles que se adhieren a la piel como una calcomanía temporal, capaces de registrar electrocardiogramas. Señales neuronales and hidratación del tejido, con una precisa comparable top de laboratorio.

La idea es desarrollar tintas That the work tolerance inflammation cronics, and information actualizable about alergias, grupos sanguíneos, medicamentos activos, the presence of marcapasos. o exactamente lo que el hombre de la UCI de Miami quería que los médicos supieran. Una directiva anticipada, clara, verificable y que no dependiera de que el trabajador social localice un papel en los archivos del Departamento de Salud de Florida en medio de una emergencia.

El problema de fondo, sin embargo, persiste. Si el tatuaje tecnológico depende de tecnología para funcionar, de una aplicación que lo lea, de un protocolo de comunicación que lo interprete o de servidores que almacenan la información a la que apunta, Entonces es tan vulnerable como el código QR en la pantorrilla del hincha de River.

Permanente en la piel, pero efímero en el significado. El cuerpo guarda el tatuaje. El mundo guarda lo que el tatuaje quiere decir, pero el mundo, ya lo sabemos, no siempre coopera. Lo cierto es que nuestro cuerpo sigue siendo nuestra primera pizarra, la más antigua, la más personal y la única que llevamos a todas partes. El debate sobre qué escribir en ella, con qué tinta y por cuánto tiempo, sigue exactamente donde siempre estuvo, en la piel de todos nosotros.

Así hemos llegado al final de este interesantísimo episodio. Espero que les haya gustado. Yo me despido, como siempre, agradeciendo el apoyo incondicional de mis muy queridos patrons: Cristiano Teiza, Alberto Montt y Laura, Germaina Araya, Ana Lucía Luna, Luciano Cisterna, Christian Fraser.

The family Helfman von de Sauer, Giuseppe Carufo, David Pelao Pérez, Sebastián Umaña, Michel Baró, Pablo y Milesita Villalobos, José Tanús, Pedro Castillo, José Luis Ulloa, Luz María Hernández, Marcela Martínez, Mauricio Silva, la familia Yuri Martínez. Claudio Ollarzo Itoña, Cirilo Fede y Pola, la familia Kalen Queirolo, Alejandra Díaz, Fernando Araya, Cosca Ivania, Pilar Calderón, la familia Tiguez Ríos, Beatriz Geldres, Juan Catipillan, Paula Lagos.

Sandra Marras, Olivia Artigas. Sergio Yuri Espinosa, Los Rojas Peredo, La Familia Figueroa Tornell, Mario Vicuña, Paola Ollarsun, Ronda Butler, Bruno Gisling, Silvana Cartagena, Gabriel y Dante Chimino. Gonzalo y Lorenzo San Martín y Andrea Méndez. Nosotros nos volvemos a encontrar el próximo viernes. Que estén muy bien, cuídense mucho, lámpare las manos, and supuesto que la ciencia los acompañe.

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