¶ Intro / Opening
Hola, soy Gabriel León y estás escuchando La Ciencia Pop, un podcast sobre historias de ciencia. Hoy, en el último capítulo de la cuarta temporada de La Ciencia Pop, daremos un paseo por los procesos de aprendizaje, las conductas instintivas y todo lo que aprendimos sobre trayectorias vitales
gracias a una bolsa de malvaviscos. De la mano con eso, revisaremos la vida de una científica chilena que se ha interesado en entender cómo ciertas funciones cognitivas impactan en las trayectorias individuales y también en el aprendizaje. Y les recuerdo que si les gusta este proyecto, lo pueden apoyar a través de mi página en Patreon. Para eso vayan a www.patreon.com y se pueden inscribir para hacer un aporte mensual a este podcast. Agradezco como siempre el apoyo de mis muy queridos Patreons.
Sergio y Jorge Pincheira, Sergio Yuri Espinosa, Felipe Abarzúa, Los Rojas Peredo, Felipe Palma, Mario Vicuña, Ariel Guerrero, Paola Oyarzún, Ronda Butler, La familia Poblete Díaz, Gonzalo y Lorenzo San Martín, Andrea Méndez. Guillermo Acuña, Edu Arnelo, Sergio Flores, Sofía del Villar, Gabriel Álvarez Martínez Conde, Mr. Corner, Bernie Love, Juan Francisco San Martín, la familia Gutiérrez Jorquera, Daniela Stuckrath.
Juan Pablo Cortese, Gail Ewell, Javier Ocaranza, Jota Pérez, Matías Azunichay, María Rosario Montero, Martina y Gaspar Fernández, la familia Verdugo Enríquez, Andrés Arias, Vicente Hernández, y César Antonio Cid.
¶ El Primer Experimento Científico Personal
La historia de hoy comienza con una anécdota personal. Cuando tenía 5 años, estaba jugando un día en el jardín de mi casa. De pronto me distraje con una planta que crecía ahí, una de hojas verdes y muy grandes. y con un tallo largo y delgado. No era la primera vez que veía esa planta, pero por alguna razón ese día me pareció que el tallo era muy parecido al apio. Y a mí me gusta el apio.
Por razones que solo un niño de 5 años puede entender, me copí la planta. Inmediatamente entré a mi casa buscando a mi madre e intenté explicarle que me había pasado algo malo, pero ella ya lo sabía. Yo tenía la cara colorada, mi lengua estaba hinchada y me salía espuma por la boca. Porque claro, la planta que me comí era venenosa. Inmediatamente me llevaron al hospital, me hicieron un lavado de estómago
y me gané una buena reprimenda por estar comiéndome las plantas del jardín. Al volver a mi casa, mis amigos, que me habían visto salir corriendo con espuma en la boca, me preguntaron qué me había pasado. Y yo les expliqué, con algo de vergüenza, que me había parecido que la planta se parecía al apio, que la había probado y que me había intoxicado, porque esa planta no era comestible. La planta en cuestión se llama alocasia.
Y por estas tierras le decimos manto de Eva. No tiene una toxina muy sofisticada, pero está cargada de oxalatos de calcio, que sí pueden ser muy irritantes. y que la planta produce como parte de su estrategia de defensa. Treinta años más tarde, y sin ninguna razón aparente, un día trabajando en el laboratorio me acordé de esta historia, y descubrí que ese fue...
mi primer experimento científico. Piénsenlo bien. Todo comenzó cuando me di cuenta de algo en el entorno que llamó mi atención y la curiosidad hizo el resto. Tenía una hipótesis. que básicamente decía que si una planta se parecía al apio, entonces debía ser comestible, como el apio. Y también hice un experimento, es decir, me comí la planta. Ese día...
Yo aprendí algo que no sabía usando la curiosidad y lo que habitualmente llamamos el método científico. Diseñé un experimento para intentar contestar una pregunta y en el camino aprendí algo nuevo. Una cosa interesante de esto es que efectivamente la ciencia como actividad que produce conocimiento funciona así. Nos hacemos preguntas sobre el mundo y todo lo que hay en él. Animales, rocas, células, partículas, sociedades.
Personas, cerebro, arte. Y al intentar contestar esas preguntas, aprendemos cosas. Muchas veces incluso aprendemos cosas que no teníamos planeado aprender. La historia de la ciencia está plagada de esos relatos. de científicos y científicas que no llegaron donde querían ir, pero que llegaron a algún lugar. Lo más interesante de esto es que muchas veces ese nuevo lugar es incluso más fascinante
que el que originalmente tenían en sus mentes. Los procesos de aprendizaje son tremendamente interesantes porque nos permiten lentamente ir comprendiendo la complejidad del mundo. Y si bien en la etapa escolar aprendemos cosas que todo el mundo sabía y que se encuentran en los libros de texto, el poder reproducir el camino cognitivo y lógico que permitió generar esos descubrimientos
Hace por un lado que uno se sienta bien, pero no solo eso, también hace que el conocimiento adquirido se quede con nosotros. Sin embargo, este proceso es complejo.
¶ Conductas Instintivas y Selección Natural
y todavía no entendemos bien del todo cómo aprendemos. Una cosa interesante de esto es que existen ciertos conocimientos que parecen venir con nosotros, algo que hemos llamado conductas instintivas. Una de las más estudiadas es la conducta de los ratones frente al olor de la orina de un gato. Aunque un ratón jamás haya visto un gato,
y no tenga idea cómo huela o lo peligroso que puede ser para él un gato hambriento, los ratones huirán despavoridos de un ambiente en el que hay olor a orina de gato. ¿Cómo sabe eso el ratón? ¿Cómo es posible que un animal sepa a qué huele uno de sus depredadores más temibles? Porque hay otro detalle interesante. Si un ratón tuviera que aprender a asociar el olor de la orina de un gato con un gato,
Probablemente no habría ratones. Se trata de un proceso de aprendizaje extremadamente peligroso. Pero, por otro lado, ¿cómo es posible que los ratones nazcan sabiendo algo? Esta pregunta que alguna vez tocamos en este podcast se resolvió hace un tiempo, y quienes estudiaban esta conducta de los ratones descubrieron que no es que los ratones sepan a qué huele la orina de un gato,
¿O asocien ese olor con un gato hambriento? Lo que se descubrió es que la orina del gato tiene un compuesto volátil que genera dolor en la cara de los ratones. Es la evolución y la selección natural la que hizo que este fenómeno interesantísimo ocurriera, en términos sencillos, durante un momento en la historia evolutiva de los ratones, por esas cosas de la genética y el azar,
apareció un ratón al que le dolía la cara cuando percibía a ese compuesto tan particular en la orina de los gatos. Ese ratón evidentemente huirá de cualquier lugar que huela a orina de gato. No porque esté asociando ese olor con los gatos, sino porque sencillamente le duele la cara. Y eso es fantástico si eres un ratón. Como ahora ese ratón huía de los lugares por donde transitaban habitualmente gatos,
sobrevivió y se reprodujo. Lentamente esta característica comenzó a ser dominante en la población de ratones porque ofrecía una clara ventaja. Saber dónde estaban los depredadores te permite evitarlos. Y esos genes pasaron a la siguiente generación. Lo que nos lleva al día de hoy, donde la inmensa mayoría de los ratones posee esta característica y huirá de cualquier lugar que huela a orina de gato.
no porque sepan qué es un gato o cómo huele, sino porque el olor de la orina de un gato les genera aversión. Este es un ejemplo maravilloso de cómo opera un tipo de comportamiento instintivo uno que inicialmente parece sugerir que nacemos con ciertos conocimientos, pero que en realidad se vincula con la genética, el azar y la intrincada forma en que funcionan los seres vivos. En los mamíferos,
¶ Gravedad y Desarrollo del Sistema Vestibular
Existe otra respuesta innata que consiste en girar el cuerpo durante una caída libre, de tal forma de aterrizar en las cuatro patas. El ejemplo más claro que existe es el de los gatos. que contorsionarán sus cuerpos de una manera fantástica y cuyas articulaciones, muy bien equipadas para este proceso, logran hacer aterrizar casi sin daño al animal, incluso frente a caídas desde alturas que matarían a cualquier persona.
Esta conducta también se encuentra en los ratones, y experimentos realizados con crías de ratón recién nacidas, y que son puestas en un tanque de agua tibia con el loma hacia abajo, muestran que si uno suelta esa cría de ratón, Durante la caída en el tanque de agua, estos ratones girarán su cuerpo, de tal forma de aterrizar con las cuatro patas. Esta conducta obedece a una de las características más grandes que tiene nuestro planeta.
y que ha moldeado la evolución de todas las formas de vida, la gravedad. La gravedad ha hecho que nuestros cuerpos tengan cierta forma y que nuestro esqueleto y músculos funcionen de cierta manera. Porque estamos resistiendo permanentemente una caída libre, la que solo evitamos porque hay suelo debajo de nuestros pies. Piénsenlo un momento. Estamos cayendo permanentemente.
Lo que pasa es que siempre hay algo que impide que caigan. Si están sentados, es la silla la que impide que caigan. Pero si la silla desaparece, inmediatamente van a caer al suelo. y si apareciera mágicamente un agujero en el suelo, van a seguir cayendo, porque están cayendo, permanentemente. Lo que pasa es que siempre hay algo que lo evita. De esta forma, la gravedad es una presencia constante
y que ha impactado fuertemente en la historia evolutiva de todos los organismos. Esto incluye a la respuesta de girar durante una caída para aterrizar por las cuatro patas. Pero, ¿qué pasaría si una cría de ratón se desarrolla en un ambiente donde no hay gravedad? Hace algunos años, este experimento se hizo y ratas recientemente preñadas fueron enviadas al espacio por la NASA.
Las crías de rata nacieron en el espacio y se desarrollaron en un ambiente de ingravidez, y luego regresaron a la Tierra. En cuanto aterrizó la nave, estas ratas que se desarrollaron en ausencia de gravedad fueron puestas en un tanque de agua tibia con el lomo hacia abajo y las dejaron caer. Es muy probable que muchos de ustedes ya hayan anticipado el resultado de este experimento. Esas ratas no giran.
y caen con los lomos hacia abajo, a diferencia de ratas que se desarrollan en la Tierra y que giran sus cuerpos para aterrizar con las cuatro patas. Este experimento y su resultado sugieren fuertemente que el desarrollo del sistema vestibular, ese que permite que nos orientemos en el espacio, está fuertemente condicionado por la fuerza de gravedad, y que si un animal se desarrolla en ausencia de la fuerza de gravedad,
el desarrollo del sistema vestibular será incompleto y le impedirá responder de manera adecuada a la fuerza de gravedad. De cualquier manera, las ratas que nacieron en el espacio y que luego volvieron a la Tierra lograron finalmente adaptarse a las condiciones de nuestro planeta, y con el paso del tiempo, su sistema vestibular maduró frente a la presencia de la fuerza de gravedad. Así, estas ratas recuperaron el comportamiento instintivo de girar durante una caída
para aterrizar en las cuatro patas. Hoy sabemos que la mayoría de nuestras conductas son aprendidas y lo más interesante de eso es que la forma en que aprendemos está influenciada por distintos factores que están vinculados estrechamente con nuestra historia de vida y que no tienen que ver solamente con la inteligencia o con el coeficiente intelectual.
¶ Vygotsky y el Desarrollo de Funciones Ejecutivas
En el fondo, no basta ser inteligente para aprender cosas nuevas de manera rápida y eficiente. Hay que tener también otras características. Lev Vygotsky nació en 1896 en la actual Rusia. y fue uno de los psicólogos soviéticos más importantes del siglo XX, a pesar de que murió cuando solo tenía 37 años. Parte importante de su trabajo se centró en los procesos de desarrollo intelectual de los niños y el aprendizaje, desde una perspectiva histórico-cultural, y entre otras cosas,
Planteaba que durante su crecimiento, niños y niñas van apropiándose de los conocimientos que la sociedad ha desarrollado para ser los propios y usarlos para sobrevivir y alcanzar sus metas individuales de desarrollo. Entre otras cosas, Vygotsky estaba convencido de que las habilidades cognitivas humanas no están determinadas biológicamente y dependen de las herramientas y los procesos que interactúan en el ambiente social y cultural
en el que un niño o una niña crece. Asimismo, estaba convencido de que la meditación y el juego eran fundamentales, y particularmente este último aspecto era clave para el desarrollo de los niños. ya que el juego les permitía desarrollar varias habilidades que eran fundamentales para el aprendizaje. Desafortunadamente, Vygotsky contrajo un grave caso de tuberculosis en 1925 y recién pudo retomar sus actividades
hacia el final de 1926. Nunca se recuperó del todo bien y la tuberculosis lo volvió a atacar. Finalmente, el 11 de junio de 1934 murió en Moscú, dejando un legado interesantísimo. tanto para la psicología como para la educación. Su trabajo y el de otros psicólogos, como el de Alexander Luria, permitió generar un concepto que ha tomado cada vez más fuerza por su impacto en el área de la educación.
y es el que tiene que ver con las funciones ejecutivas, las que se entienden como habilidades psicológicas vinculadas con la iniciativa, la motivación, la capacidad de tener metas nuevas, generar y cumplir con un plan de acción, y poder mantener el autocontrol de la conducta. Es interesante destacar que estas funciones no se vinculan directamente con el intelecto o las habilidades cognitivas más duras.
pero tienen un impacto gigantesco en las formas en las que aprendemos y cómo se generan los procesos de aprendizaje, ya que si yo no soy capaz de tener autocontrol o no voy a poder planificar mis acciones, eso ciertamente... va a dificultar el aprendizaje de cualquier habilidad de manera independiente de mi coeficiente intelectual o inteligencia medible. De esta forma, las funciones ejecutivas y su estudio son tremendamente interesantes para entender
¶ El Experimento del Malvavisco Reevaluado
cómo ocurren los procesos de aprendizaje y eventualmente mejorarlos. En este sentido, uno de los estudios más interesantes y conocidos fue el que se realizó a fines de la década de 1960 en la Universidad de Stanford. y que requirió un grupo de niños y una bolsa de malvaviscos. Para el estudio, un niño de cuatro años era puesto en una habitación donde había una mesa y una silla. El niño se sentaba y frente a él...
el investigador ponía un plato que tenía un malvavisco. Acto seguido, el investigador le decía al niño que si se aguantaba de comerse el malvavisco durante unos minutos, luego él, al volver, le entregaría otro.
Si el niño no podía aguantarse, sencillamente se podía comer el malvavisco, tocar una campana y en ese momento el adulto entraría a buscarlo. El experimento había sido diseñado por el psicólogo Walter Mischel, y pretendía demostrar que si el niño era lo suficientemente paciente como para doblar su premio, eso sería indicativo de una fuerza de voluntad mayor, una característica que, según Mitchell, podía ser importante para el futuro de las personas.
pero que nadie había estudiado antes en niños pequeños. Este curioso experimento fue realizado en la guardería de la Universidad de Stanford, y por lo tanto Mitchell conocía a la mayoría de los niños que participaron en él. Los resultados mostraron que efectivamente algunos niños tenían más fuerza de voluntad que otros y podían postergar una recompensa pequeña para optar a una recompensa más grande en el futuro.
Sin embargo, lo más interesante del estudio se encontró por casualidad. Resulta que los niños que participaron en el estudio eran compañeros de curso del hijo de Mitchell, y por lo tanto él los siguió viendo mientras estos niños crecían. y se convertían en adolescentes y luego en adultos. Fue durante ese periodo de tiempo que duró décadas que Mitchell se dio cuenta que aquellos niños que habían logrado esperar y postergar la recompensa pequeña para obtener una más grande en el futuro,
En general, habían sido más exitosos desde el punto de vista académico, tenían mejores trabajos y vidas sociales más satisfactorias. Estos resultados que fueron encontrados de casualidad por Mitchell fueron publicados en la revista Science. E inmediatamente la opinión pública reaccionó con interpretaciones que hacían que muchos pensaran que había niños que no podían postergar la gratificación inmediata y que esos niños estaban condenados a tener vidas mediocres.
mientras que aquellos niños que sí eran capaces de postergar un premio tendrían asegurado el éxito en la vida. Evidentemente, nada funciona así, y las interpretaciones que se le dieron al estudio tienen varios problemas. Sin embargo, el problema más grande que enfrentó el estudio vino décadas después, cuando el año 2018 se publicó un artículo científico que ponía en entredicho las conclusiones originales. Para este nuevo estudio,
los investigadores decidieron ampliar el grupo de niños. Si originalmente Mitchell estudió a 90 estudiantes de la guardería de Stanford, para el nuevo estudio fueron reclutados más de 900 niños. de una muestra mucho más general en términos de origen étnico, tipos de familia y educación. Además, los investigadores analizaron sus resultados controlando ciertos factores, como el ingreso de cada familia, lo que podría explicar la capacidad de un niño
para retrasar la gratificación y también su éxito posterior. Lo que el estudio más nuevo encontró no sugiere que retrasar la gratificación permite obtener mejores resultados en la vida, pero sí muestra, de manera clara, que la capacidad de un niño de aguantarse de comerse el malvavisco, en gran medida está motivada por su origen económico y social, el que al mismo tiempo explicaría la trayectoria de largo plazo de ese niño.
En el fondo, los niños que se aguantaron de comer el malvavisco no les fue bien en la vida por eso. Les fue bien en la vida porque tenían un entorno económico y social que, entre otras cosas, les permitía aguantarse las ganas de comerse el malvavisco en primer lugar. Así, postergar la recompensa pequeña e inmediata no es indicador de un buen futuro, es indicador de un buen presente. En el fondo, no comerse el malvavisco dice que tu entorno económico y social es favorecedor.
¶ Impacto de Funciones Ejecutivas en Aprendizaje
algo que inmediatamente se vincula con una trayectoria de largo plazo que es más exitosa. Independiente de esto, se trata de un estudio sumamente interesante y que apunta a entender cómo ciertas características que no están directamente vinculadas con nuestras habilidades cognitivas pueden explicar el éxito académico de alguien o la forma en que aprende. Por ejemplo,
Se sabe que el abuso infantil y particularmente el maltrato infantil físico tiene efectos muy adversos durante toda la trayectoria vital de las personas. Se ha descubierto que los niños que han sufrido maltrato infantil tienen dificultades en sus funciones ejecutivas para actividades que están vinculadas con la flexibilidad cognitiva, la organización, la planificación y la atención. Al mismo tiempo, los niños que son desatendidos
tienen mayores dificultades en la flexibilidad mental y las conductas inhibitorias. De la mano con eso, estos niños muestran mayores dificultades en los procesos de aprendizaje, lo que podría vincularse directamente
con alteración en las funciones ejecutivas. Este tipo de alteraciones no solo se encuentra en niños que han sufrido abuso. Estudios recientes sugieren que el trastorno de déficit de atención con hiperactividad se vincula fuertemente con un desarrollo limitado de las funciones ejecutivas, aquellas que son necesarias para, por ejemplo, sostener la atención en una actividad en particular sobre un determinado tipo de estímulo o tarea,
en un determinado periodo de tiempo, es decir, la regulación de la atención sostenida. Esto también se vincula con el plan mental que una persona ha trazado deben ser capaces de rechazar aquellos estímulos que son irrelevantes para alcanzar la meta que se han propuesto. Todo esto sugiere fuertemente que las funciones ejecutivas están estrechamente vinculadas con los procesos de aprendizaje.
y comprender cómo se influyen entre sí, ha sido parte importante de los desafíos que se ha propuesto Francisca Bernal. Ella nació en la isla de Chiloé, en el sur de Chile, y cursó toda su educación escolar en un colegio de la ciudad de Valparaíso. Y si bien Francisca siempre tuvo buenas notas, sus profesoras la consideraban una estudiante desordenada y demasiado inquieta.
además de ser algo rebelde, y que siempre discutía con ellos. De hecho, todos estaban convencidos de que Francisca iba a ser abogada, por lo empecinada que era para defender su punto de vista. Era una niña sumamente inquieta y eso evidentemente la metió en problemas en su etapa escolar. En una ocasión, luego de un día de lluvia, Francisca vio una poza de agua en el suelo y metió la cabeza de un compañero en ella.
Cuando le preguntaron por qué había hecho eso, ella respondió que veía que en la poza de agua se reflejaba el cielo y quería ver hasta dónde llegaba. Pero claro, no quería meter su propia cabeza en la poza. Entonces no encontró nada mejor que usar la de un compañero. Fue por cosas como esta que Francisca fue clasificada como una niña hiperkinética. Una niña que no podía quedarse quieta.
El problema no era ese, evidentemente. El problema era que Francisca se aburría y cualquier niño aburrido se va a poner inquieto. Incluso antes de empezar la educación secundaria, Francisca tenía claro que quería ser psicóloga, ya que quería ayudar a los demás. Siguiendo esa idea, entró a estudiar psicología, y ahí se enamoró de la metodología de la investigación y también del vínculo que existe
entre la psicología y la educación, un área que impacta y se vincula con las problemáticas sociales de salud mental y familiares. Ahí fue cuando Francisca descubrió un área en la que especializarse, la psicología educacional. A medida que estudiaba más el vínculo entre la psicología y la educación, más se enamoraba de esta área, y finalmente Francisca decidió hacer un doctorado en educación en la Universidad de Oviedo en España, investigando cómo la personalidad eficaz
impacta en las estrategias de aprendizaje que utiliza un estudiante. Fue realizando esta investigación que Francisca se interesó en entender los predictores cognitivos del aprendizaje, es decir, aquellas funciones mentales
¶ Francisca Bernal: Educación y Habilidades Parentales
que explican el desempeño académico de los estudiantes. Francisca Bernal lleva 12 años trabajando en entender cómo las funciones ejecutivas explican el aprendizaje y también se ha interesado en entender ¿Cuáles son las competencias de los padres y las madres que favorecen a estas funciones cognitivas en los niños? En particular, Francisca ha estudiado la importancia de la memoria de trabajo, el control inhibitorio
y la flexibilidad cognitiva en los logros académicos. La memoria de trabajo es aquella que nos permite almacenar y manipular información mientras realizamos una tarea. El control inhibitorio sirve para suprimir a los distractores e inhibir las conductas impulsivas, y la flexibilidad cognitiva permite adaptarnos a situaciones cambiantes. Es interesante constatar
¿Cómo es que existe una estrecha relación entre el aprendizaje y las funciones ejecutivas? Por ejemplo, imagínense un niño o una niña que está tratando de aprender algo, pero cuya memoria de trabajo no es buena. que se distrae fácilmente y que no es capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes del ambiente. Evidentemente, ese niño o niña va a tener dificultades de aprendizaje.
pero no porque tenga un déficit cognitivo o sea derechamente un mal estudiante. El trabajo de Francisca Bernal en esta área propone que las funciones ejecutivas explican la diferencia en el desempeño académico de niños y niñas en diferentes áreas del aprendizaje. En matemáticas, por ejemplo, aquellos estudiantes que tienen más desarrollada la memoria de trabajo.
La inhibición de los impulsos, la flexibilidad cognitiva y las habilidades de planificación son aquellos que tienen un mejor desempeño en esta área en particular. De manera interesante, esto sugiere... que una de las formas que tenemos para mejorar el desempeño académico en un área específica es mejorar y estimular aquellas funciones ejecutivas que son importantes para los logros en esa área.
Eso no solo quiere decir mejores calificaciones, sino que de manera mucho más relevante, un proceso de aprendizaje más satisfactorio y que permita el desarrollo armónico de las habilidades individuales. Eso quiere decir que una forma de modificar el aprendizaje es justamente a través del entrenamiento de las funciones ejecutivas, cuyo desarrollo temprano tiene un impacto enorme en los resultados académicos posteriores.
De esta manera, estimular y entrenar las funciones ejecutivas, aquellas que ordenan y dirigen los aspectos cognitivos y conductuales, impactarán de manera positiva en el aprendizaje. también sugieren que las habilidades parentales, aquellas que son significativas para cuidar, proteger y educar a los niños, asegurando un ambiente sano y un desarrollo integral, son también extremadamente importantes
para el desarrollo de las funciones ejecutivas en los niños, las que al mismo tiempo se vinculan con sus trayectorias académicas. De esta manera, madres y padres que tienen mejores habilidades parentales
podrían influir de manera positiva en la experiencia académica de sus hijos. Así, Francisca logró encontrar la intersección perfecta entre la psicología y la educación, que le permite por un lado ayudar a las personas y entender mejor aquellos procesos cognitivos que faciliten el aprendizaje y que promueven trayectorias vitales más felices y satisfactorias.
Este capítulo de La Ciencia Pop contó con el auspicio del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile. Y a través de estas historias, queremos mostrar que en todo el país hoy existen investigadoras destacadas. mujeres que están haciendo ciencia y desde diversas áreas. Con sus experiencias, buscamos motivar el interés por la ciencia, fomentar la curiosidad y, sobre todo, incentivar a las niñas y jóvenes
para que nunca dejen de hacerse preguntas. Recuerden que la ciencia es un espacio que también les pertenece y a veces solo se necesita un poco de inspiración para encontrar el camino. Así hemos llegado al final de este episodio y también al final de la cuarta temporada de La Ciencia Pop. A partir de este momento, el podcast entra en un receso, pero no se preocupen.
Volveremos en marzo del 2024. Yo me despido con un muy especial saludo de cumpleaños para Jordi Torres, que nos escucha desde Cataluña junto con Ana. ¡Muy feliz cumpleaños, Jordi! Y por supuesto también me despido agradeciendo el apoyo de mis muy queridos Patreons.
Luciano Cisterna, Ricardo Yáñez, Fernando Montenegro, Matías van der Straten, Francisco de la Fuente, la familia Flores Noguer, Christian Fraser, la familia Helfman von der Sauer, Giuseppe Carufo, David Pelao Pérez, Sebastián Umaña, Michelle Baró, la familia Serpa Rebolledo, Pablo y Milesita Villalobos, la familia Tanuso Ramos, Rosario Calderón, Pedro Castillo, Adrián Cataldo, José Luis Ulloa, La familia de la Cruz Morales.
Claudia Torres, Alberto Pozo, Cosca Ibaña, Pilar Calderón, la familia Fuentes Schoenfeld y la familia Tíez Ríos. Nosotros nos volveremos a escuchar el próximo año cuando comience la quinta temporada. de la ciencia pop. Por lo pronto que esté muy bien, cuídense mucho, lávense las manos y, por supuesto, que la ciencia los acompañe.
