Hola, buenos días.
Hola,¿ qué tal, chicas y chicos? Bienvenidos a un nuevo episodio de Infieles, Infieles Podcast. Te recuerdo que ya regresamos a nuestra programación habitual. Ya tenemos episodios nuevos de martes y viernes a las 3.30 p.m. horario de México. Ya que por ahí vi algunos mensajitos que estaba repitiendo. Sí, era para juntar los relatos en historias reales. completas y pues básicamente nada más fue una dinámica de fin de año.
Ya regresamos, repito, a nuestra programación habitual, relatos totalmente nuevos y pues también aprovecho para darte las gracias por estar aquí en Fieles Podcast, por estar con nosotros en 2025 y las gracias adelantadas. porque sé que vas a estar este año aquí también en 2026. Nuevamente, de verdad, muchas, muchas gracias a ti que escuchas el podcast y a ti obviamente
también que haces contacto. Como siempre te recuerdo que si no te has suscrito, allí está el botón de seguir, ahí debajo del nombre de este podcast en Spotify o dependiendo de la plataforma que nos estés escuchando. Si te quieres contactar, Lo puedes hacer por medio de WhatsApp. El número se encuentra en la descripción de este podcast. Lo encuentras en la segunda pestañita debajo de la campanita precisamente o simplemente le das clic al enlace, perdón, al enlace
directo y te abre automáticamente WhatsApp. no tienes que guardar el número automáticamente te lo abre ya para empezar a platicar y como siempre también ahí déjanos un comentario desde donde nos escuchas desde qué parte del mundo nos escuchas un saludo a todos los hispanohablantes a todos los que hablamos español alrededor de todo el mundo no así como también aquellos hijos hijos o descendientes de personas que tuvieron que migrar a otras partes del del mundo y que
por ahí también escuchan a lo mejor con el poco español que saben, porque por ahí he recibido mensajes precisamente de personas que sí entienden más o menos el español, porque pues ya prácticamente ya radican en países pues donde sus papás tuvieron que emigrar. También un saludo también a ellos y a todas las personas pues del mundo que escuchan Infieles Podcast. Hola,¿ qué tal amiga?¿ Cómo estás
Aquí van a ser tres personajes y obviamente estaba justo pensando y pensando y dije, no sé, si es una competencia de infidelidades, un premio a ver quién ganó a ser el más infiel.
Entonces,¿ tú también fuiste infiel o...?
Y
sabes
qué es lo peor? Que yo dije, fue por culpa de una persona, pero platicando con un amigo me dijo, es que no es cierto, o sea, no lo culpes por tu infidelidad porque no es así. Y
yo,
ups, sí es cierto
Bueno
es que lo he dicho en el podcast, ¿no? Hay varios tipos de infieles. uno es el que es el que ya es por naturaleza, si nació, el que es cabrón o cabrona, así es, ¿no? Lo otro es el que pues lo convierten, ¿sabes? O sea, hay situaciones en las que te van convirtiendo y hay situaciones en las que dices, nah, definitivamente voy a ser infiel porque voy a ser infiel, ¿no?
Exacto, o sea, ya por gusto,
pero bueno.
Sí. El punto es que todo el Y esa, cuando yo tenía 14 años, tuve un
noviecito
Pero ese noviecito, haz de cuenta que era de esos, obviamente en secundaria, rostró el niño, traía carro. Era el papá y el niño, no entraba a la escuela, pero yo era el más guapo y obviamente ya empezamos a hacer novios. después me enteré que pues andaba con una
con otra con otra niña ¿no? así chavitos nunca yo nunca lo vi pero si era terminamos regresamos terminamos bueno el punto es que yo me mudé de aquí de la ciudad para el norte este cuando regreso ya me enteré que se iba a casar y yo así como¿ qué hace mi novio? mi primer amor ya sabes que era mi primer amor este yo soñaba que era todo o sea mi primer novio mi primera ilusión Mi primer novio, además fue mi chambelán en mis 15 años. Uy. Yo tenía muy bonitos recuerdos de él, o sea, nunca pasó más
allá de un beso, ¿no? Novios, novios bonitos.
Pues como tú dices, ¿no? Fue tu primer amor, ¿no? Y el primer amor sí pega bien
cabrón Mi primer amor, mi primer despertar. Bueno, es cuando regreso, este... Justo mis primas, mi prima en su casa sí me pone la canción de Vicente Fernández de Mi casa el sábado
Ok.
Yo ando por los
rincones de mi noviecito, no sé qué.
Ya pasa el tiempo y a los 18 años yo conozco al número dos, que es, dígamosle que es el... Le voy a decir el conta porque yo le he contado cada historia. Ok, ok,
déjalo a punto
el conta. Entonces yo lo conozco a él, pero resulta que él era casado. Lo conozco en una comida, pero yo ni siquiera lo volteé a ver. Bueno, sí me acuerdo que él estaba en esa comida porque trabajaba en la misma oficina que mi prima. Entonces, por una comida de fin de año, me dijo mi prima, oye, vente, vamos a la comida de fin de año. Como yo venía, te digo, de recién desempacada del norte. Sí. Andale, vente, vamos.
Y nos quedamos y vamos. Justo yo traía mi acento norteño Y en ese tiempo estaba muy de moda, pues, lavanda, todo eso.
Sí, sí, claro.
Entonces yo cantaba mucho la canción esa de leña de pirul. Pues ahí en la comida, yo cantando a todo pulmón esa canción, ¿no? Y él dice que justo se fijó en mí por eso y dijo, es que me encantaste. Entonces desde ahí, él empezó a moler a mi prima. Oye, dile a tu prima que salga conmigo y dile a tu prima que salga conmigo. Y yo, no, no, no, no me gusta, no me gusta.
Oh, entonces no se te hizo atractivo físicamente.
No, no, nada, nada. O sea, nada. No me gustó nada. O sea, yo no lo vi como un X. Y entonces él empezó en la persecución porque él estaba con, y ándale, dile a tu prima que salga conmigo, y dile que salga conmigo. Y yo, no. Pues bueno. Total que mi prima, sí, ándale. Ah, pero además él me llevaba 11 años. O sea, yo tenía 18 y él ya tenía 31. 31.
¡Cabrón! No, pues ya ha vivido el
vato. Sí, él ya estaba casado. Tenía una hija de dos años y otra hija recién nacida de seis meses.
Oye,¿ pero ya estaba separado o...? Perdón
No, él seguía viviendo con su esposa. O sea, él nunca estaba separado.
No, amiga,
pues banderita roja, ¿no? Sí, o sea, entonces mi primo me dice, ándale, sal con él, porque mira, te va a invitar a lugares buenos, vas a conocer lugares con él. Pues ahí voy yo, ¿no? O sea, y yo la verdad, yo lo agarré por relajo, o sea, por desmadre. Sí, sí, voy a salir con él dos, tres veces, que me invite a comer, ya sabes, que me regale cositas bonitas y ya.
Que puede malir sal, ¿no?
Sí, sí, sí. Y que esta salida a comer se tardó 19 años.¡ No mames! Bueno, pues entonces empecé a salir con él. La verdad es que no me gustaba nada. Es feo el hombre. Te lo juro, las primeras veces hasta me agarraba la cabeza para darle un beso así de... Porque según yo, seguía súper enamorada del primer amor.
Del primer amor, sí.
Entonces, así de, ay, no, yo sigo enamorada. Y entonces, vuelvo a ver al, o sea, yo como decía, ay, él es casado, no tengo nada formal con él. Vuelvo a ver al primero. Quiero decir el bombón porque yo le digo que es mi bombón. Ok,
vamos a ponerle bombón, entonces, bombón
del
contacto.
Y este, y obviamente yo así, ay, este es mi primer amor y tiene que ser mi primera vez. Ay, voy de tonta. No, la primera vez fue horrible, horrible. Porque además me quedé de ver con él, me dice, este, paso por ti a las 10 de la noche. Sí, llega como una hora después. Obviamente, pues yo tenía que llegar temprano a casa porque estaba en casa de mi tía. Fuimos, ya sabes, allá al hotel. Había gente deprisa. O sea, todo fue deprisa. Fue horrible. O sea, no se dio
el momento, sino de que fue apresurado. Que no lo disfrutas ni nada. Yo dije, ay. Pero hay que contar que el bombón era de... Aparecía y desaparecía así como las olas del mar. Así como aparecía, se desaparecía.
Nada más iba a lo
que te truje, Chencha. Sí. Y entonces yo dije, no, o sea... Pues tengo que sacármelo de la mente porque ya está casado, o sea, ya está en su vida ya. Pero yo ya andaba con el otro casado. No, amiga, pues
viste una Leticia, una Teresa, mira todo lo
que da. Ya sé. Y que, ups, bueno, el chiste es que me empiezo a enamorar del otro, del con. empezamos a salir, pero a tu cuenta pues el metro estaba, y me llevaba unos arreglos de flores enormes pero yo era así de, ay déjamelo allá en casa de mi tía, déjamelo allá y oye, ven,¿ qué quieres?¿ a dónde quieres
ir a comer? empecé a salir con él, la verdad es que me trató muy bonito ya cuando él y yo empezamos a tener intimidad fue de lo más lindo él obviamente así me trató con mucho cuidado él siempre pensó que él era el primero en mi vida
cosita
saludos si eres el primero el único bueno pues ya empecé a andar con él y a salir y me dijo oye porque no trabajas conmigo porque ya trabajaba con su oficina aparte es que ando buscando una secretaria
Bueno, está bien.
Pues ya dejé la escuela, dejé todo y me fui con él a trabajar. Obviamente ya teníamos más relación. O sea, yo lo veía de lunes a viernes y nos íbamos a comer y me llevaba y me traía. Y como que intenté dejarlo. Ah, pero para esto yo conocía a un muchacho del norte, pero con ese no hubo nada. O sea, yo lo conocí en el trabajo y nos hicimos amigos y me hablaba por teléfono. O sea, solo me hablaba por teléfono, platicaba, hola,¿ cómo estás? No sé
qué momento llegamos a decir que nos íbamos a casar. Ah. Entonces, me hablaba por teléfono, platicábamos, y según, porque él sí era soltero, dijo, nos vamos a casar y no sé. Pero pues yo ya andaba con él. Sí, sí,
claro, con el contador
No sé cómo el contador, bueno, investigó que yo hablaba por teléfono. Sí, fue a pedir un registro de amar. No sé, el punto es que se entera que yo estaba hablando con el otro y le habló por teléfono y le habló a su familia. Le dijo que yo me dedicaba a sacarle dinero a los hombres, que era una revista que los utilizaba. Bueno, le dijo una historia. Y yo, ¿qué? Y pues obviamente me hizo un bancho de... Ya, ya, adiós, adiós, no sé qué. Intenté dejarlo, pero siempre me buscaba y
me buscaba y me buscaba. Según yo ya estaba, pues ya estaba como ilusionada con él, enamorada. Pues es
que es eso, pues porque ya te empezaste a
enamorar, vaya. Sí, ya me empecé a enamorar de él. Entonces, este, híjole, pues ya. El otro lo dejé en el olvido, pero siempre está, o sea, siempre que peleamos era así, es que todas las cosas en el otro y te ibas a casar y no sé qué otro.
Oye,¿ pero todavía
seguía con su esposa? Sí, sí, o sea, él seguía en su casa y al principio me dijo, ah, porque yo le decía, es que yo, Choyo, mi ilusión es casarme de blanco y tener una boda bonita y tener un matrimonio. Y me dijo él, este, te voy a decir una cosa, es que yo estoy casada, pero me casé por otra religión, nunca me casé por la iglesia. Y obviamente el típico cuento de me llevo mal con mi mujer, estoy ahí por mis hijas, porque mis hijas
están chiquitas. No sé por qué siempre crece esa historia, o sea,¿ por qué
Porque ya estabas enamorada, por eso, pues.
Sí, entonces, y sí, es cierto, estoy por sus hijas, pero además yo trabajo con él, yo estoy con él, ¿sabes? O sea, es que estoy todo el tiempo conmigo, sí, sí, sí, está todo el tiempo conmigo, estoy más tiempo contigo que con ella, y yo sí, sí, sí, sí, sí, o sea, yo, todo lo que él me decía era como Gloria Trevite, le creo, le creo, le creo, no se creía.
Y aparte también estabas chica, amiga, o sea.
Exacto, o sea, yo, sí, sí, venía, que te gustan, dos novios antes así de manita, yo no sabía nada de nada.
De algo ya formal, serio, ¿no?
Sí, no, nada,
entonces.
Es que en chingados piensa a los 18 años, ¿no? Una formalidad, es muy raro, pues, pero pues, digo, ¿no?
Sí, claro
Entonces, pues bueno, ya. El punto es que me corrió con el que me iba a casar, el pretendiente.
Al norteño.
Y seguí con él. En otro intento por dejarlo, me vuelvo a ir. Y fue por mí otra vez. Ah, no, no, no, esa vez ya. resulta que este, este, me meto a trabajar, yo dije, no, ya voy a hacer mi vida, este, mi mamá me consiguió un trabajo, me dice, vente, ya métete a trabajar, y este, íbamos a salir, y me meto a trabajar, y me enfermo, me enfermé de la gripa muy fuerte, pero en ese tiempo dije, chin, ya algo, algo está mal en mí, pues sí, ya estaba embarazada, y dije, ups,
no puede ser
y ya me dijo mi mamá, oye, pues,¿ qué piensas hacer?¿ qué vas a hacer? Y yo, Y me dice,¿ es de él? Bueno, pues sí. Le hablé por teléfono y le dije,¿ sabes qué? Estoy embarazada. Es mío, sí, sí, estoy yo. Pues inmediatamente el hombre agarró un avión, va por mí y me dice, vente conmigo, vente conmigo. Y yo, sí, sí, sí, sí, es el amor de mi vida y mi bebé tiene que crecer con él porque, porque pues como yo toda la vida estuve sin padre, Y yo creo que por
eso busqué más grandes que yo. Lo que me dicen es que siempre buscaste la parte paterna. Entonces me vengo con él y me pone un departamentito. O sea, él en ese tiempo administraba unos departamentitos. Entonces me lo arregló bonito, me lo pintó, pero él seguía en su casa. O sea,
él en su casa y yo empecé solita. Híjole, pues cuando estaba embarazada, sí, yo sola en la casa, no, me compré una cama, me acuerdo, una cama, una estufa y para le contar, no, o sea, era lo único que yo tenía, pues yo solita, mi mamá pues se quedó allá en el norte. Este, con mi hermana. Pues ya, yo me quedé y dije, pues ni modo. O sea, yo quiero estar con el amor de mi vida y voy a ser feliz con él. Y bueno, yo me veía mi cuento de
hadas. Sí
claro. Que también todavía seguía chiquita, pues. Sí, entonces, pues ya empecé a vivir, seguí trabajando con él. O sea, yo seguía en la oficina con él. Era de todo, o sea, yo... Y, pero ya después me empecé a dar cuenta que... O sea, no les engañaba a su esposa. También me engañaba a mí, pero yo tontamente decía... a alguien sí le engaña, pero a mí no. A mí nunca me va a engañar.¿ Por qué? Porque yo llevo su agenda, porque yo tengo control de sus citas, yo sé a dónde va, yo sé a qué hora va,
yo sé a qué hora viene. Entonces, no, a mí no me puede engañar.
Uy, no, amigo, pues estabas bien cegada.
Sí, así, súper, súper cegada.
Es que como tú dices, ¿no? Dices, bueno, o sea, en ningún momento piensas que, dices, pues, si se lo está haciendo
a su esposa, ¿no? Obviamente no lo puede hacer a mí, pero dices, pues no. Y además, o sea, si te das cuenta, yo jamás, jamás me sentí como su amante, ¿eh? Porque como yo trabajaba con él, yo conocía a su familia, porque sus hermanos trabajaban con él, entonces conocía a su papá, a todos lados donde íbamos y les presento a mi mujer, ella es mi mujer, ella es mi mujer. No, pues yo me sentía de, ah, yo soy, yo soy, yo soy, yo soy, ¿no?
Sí, claro, pues te reforzó la idea, ¿no?
No tengo idea, o sea, no me preguntes él cómo le hizo, pero yo todo el tiempo que estuve en la oficina, jamás su esposa se paró ahí, o sea, jamás. Él me dijo, este lugar es tuyo y lo voy a respetar, ¿no? Aquí es tu lugar, ella nunca se va a parar aquí.
De hecho, es lo que te iba a preguntar, o sea, obviamente la gente en la oficina sabía quién eres tú, ¿no?
Claro, claro, claro. Y todo el mundo sabía que yo era su mujer.
Oh, la patrona.
Sí, sí, sí, así la... Nada más, nada más, no, así cualquier cosa con ella. Entonces, no, o sea, yo nunca, nunca me sentí como la otra, o sea, jamás.
Pues la otra era la esposa
Más bien, yo creo. Oh. Pues sí, porque, y entonces se hace cuenta que todos, así de regla, todos los viernes salíamos, cerramos la oficina a las dos de la tarde, nos íbamos a comer, Y se quedaba conmigo hasta las 3 de la mañana. O sea, yo creo que la única condición que ella le ponía es, no faltes a la casa. A las 4 de la mañana es tu límite porque él se iba a 3, 4 de la mañana.
Oh, ok, ok, ok,
ok. Pero todos los viernes, todos los viernes. Entonces yo decía, pues que la mujer no se da cuenta. O sea, uno como mujer se da cuenta cuando te están poniendo el cuerno, ¿no?
Pues es que pasa también en la otra situación, ¿no? O sea, dices, ah. Mira, a mí con que me tengas casa y tanque lleno, güey, haz lo
que tú
quieras,
¿no? Bueno, yo creo que ella se ocupaba de sus hijas y ya, ¿no? Sí
mal pedo, pues, pero también hay mujeres así, ¿no? Y se respeta, ¿no?
Sí, sí, sí, sí, claro. Pero bueno, entonces, pues, yo estaba ahí sola y de repente, pues, sí había ratos que me siento sola. Sí tenía como familia aquí, pero... De repente la iba a ver y así. Y toda mi familia además sabía que estaba con él. O sea, igual lo veían como mi marido. Él iba con mi familia. No le gustaban mucho las fiestas, las reuniones, pero... Pero sí, de pronto, o sea, siempre iba y lo reconocían como mi marido
Sí, claro, pues estaba presente, pues
imagínate. Exacto. Pero bueno, entonces ya cuando empezaron los benditos celulares.
Benditos
celulares. Ah, pues ya nos cambiamos de casa, nos cambiamos a otra casa y así me traía. Porque terminé esa administración y ya me cambié a otra casa. Pero yo siempre intentaba como dejarlo, ¿sabes? Esto no es para mí, lo dejo porque tú no dejas a tu esposa. Porque además, o sea, siempre estaba de, no, te voy a comprar tu casa, te voy a comprar tus muebles bonitos. O sea, cada vez que nos peleábamos era, te voy a comprar tu casa, te voy a comprar tus muebles bonitos. Y
ahí voy yo de creída otra vez. Sí, sí, sí. Es que ya me prometió que esta vez sí me va a comprar una casa. Y ahí voy otra vez
Sí va a cambiarse. Sí, sí,
sí, sí. Entonces, este, y pues obviamente, pues ya mi hija estaba ya chiquita, ¿no? Y aparte yo decía, sí, sí, mi hija, este, ah, pero para esto ya me embaracé,
fue por mí. me regreso con él a vivir, cuando yo me voy a aliviar, o sea, porque él nunca fue de seguro, me dijo, no, te vas a ir a aliviar al mismo hospital donde se alivió su esposa, porque me dijo, yo conozco al doctor y quiero que te cuiden ahí, que te den la atención, entonces te vas a aliviar, o sea, me fue a dejar ahí al hospital con mi mamá, porque pues él me dijo, a mí me conoce el doctor, entonces yo no puedo entrar. Entonces me deja ahí en el hospital, con mi mamá,
me cuido unos días y ya salí del hospital. Él pagó el hospital, estuvo con mi mamá. Pero para esto, o sea, me trae una cuna de sus hijas y ropa de sus hijas. Así de, ya te traje esto para la niña y yo. Pues yo lo vi así de, ah, pues qué buena onda, ¿no? O sea, la verdad es que, y mi mamá, no, es que¿ por qué te trae esas cosas usadas? Y yo, mamá, pues¿ qué tiene? Y él,¿ qué tiene? Son de sus hermanas. Todo lo que él me decía, te lo juro que era ley para mí.¿
Qué tiene?¿ Qué tiene? Son de sus hermanas. Y yo, pues sí es cierto, es de sus hermanas.¿ Qué tiene?
Pues es que desde el hecho de que Te diga, o sea,¿ tú vas a pagar todo el hospital? Pero yo no puedo ir porque el doctor me conoce. Desde ahí dices, vato, date cuenta, ¿no?
Y bueno, pues es que él quiere que me atiendan bien, o sea, me llevó a un hospital particular, pero no estuve, todas las citas médicas igual, no era de, este, ten el dinero y vete a la consulta médica. Entonces realmente, o sea, fue un embarazo que yo no disfruté, o sea, yo me sentía sola, estaba con él, pero, pero me sentía sola.
Sí. Sí, amiga,
pues estaba sola. Sí, ten esto, pero ve tú sola. Sí, ten esto, pero ve tú sola.
Es que ya sabías. Bueno, ya definitivamente
ya sabías. Sí, sí, sí. O sea, al final dije, pues ni modo. O sea, yo sabía que él era casado. Yo sabía que él no iba a estar conmigo. Pero también, y también después supe que él, él es su forma de ser, porque tampoco con su esposa era así.
No, bueno, mira, perdón, pero yo también creía eso, ¿eh? O sea, pentejamente yo creía en eso. Pero cuando realmente conoces al amor de tu vida, o sea, cuando realmente sientes esa conexión y todo, ¿no?
Ajá.
Lo haces. O sea, obviamente, pues, he cometido mis errores, ¿no? Pero si te das cuenta y dices, no, o sea, haces el esfuerzo. O sea, si a esa persona le interesa esto, pues, pues hace el esfuerzo, ¿no? Dice, ok.
Claro, claro, está contigo
Sí, amor.
Sí, pues bueno, no. El punto es que ya. Tuve a mi niña y me dice, pues como mi mamá se tenía que ir, me dijo mi mamá, pues yo no te puedo cuidar. Y me dijo, pues dile a tu tía que te cuide, le pagamos y yo sí. Entonces ya estuve con mi tía, pero él así llegaba dos veces. Ah,¿ cómo estás?¿ Cómo estás? Ah, bien. Ah, bueno, adiós. Y ya como a los 15 días no me dice,¿ sabes qué? Ya regrésate a la casa. Y yo,¿ cómo me voy a regresar a la casa yo sola? Pues sí, ni modo.
O sea, te tienes que acostumbrar, te tienes que acoplar. Pues tú sola, tú sola tienes que dar tus cosas. Y yo, pues bueno. Y ya me regreso sola con mi bebé. Y pues sí, obviamente, si la niña se me enfermaba en la noche, pues¿ a quién le hablo?¿ A nadie? Pues así aprendí. Dije, ni modo, ¿no? Yo me metí aquí, pues yo tengo que salir adelante aquí.
Y es que es
eso, ¿no?
O sea, dices, yo tengo que salir adelante, ¿no? Pero dices
sabes que yo me tengo que
retirar mejor. Exacto
Pero él siempre metía ese chip en la cabeza de... Es que si tú me dejas, si tú te vas, no vas a hacer nada. O sea,¿ qué vas a hacer sola?¿ Vas a arrastrar a nuestra hija? O sea, porque tú y yo ya estamos aquí, ¿no? Tú y yo, pero piensa en tu hija, piensa en la niña. Entonces, siempre me dice, yo pues sí, pero a la vez, o sea, a la vez sí lo quería dejar, pero a la vez sí tengo que pensar en mi hija.
Bueno, pues manipulación
Sí, sí, sí, o sea, manipulación al niño. Bueno, pues seguí trabajando con él. Nos vamos a otra casa. Y para esto me vuelvo a encontrar al bombón. No sé
cómo.
El chiste es que me lo vuelvo a encontrar. Pero, o sea, no sé. Todas las veces que me lo he encontrado, a veces un cariño bonito. Hola,¿ cómo estás?¿ Cómo te sientes? Pero me lo encontraba como en pleitos de... Me peleaba yo con este y agarraba yo a mi hija mi ropa y me iba a casa de mi tía o de mi abuelita. Y a los dos días él iba por mí y me regresaba. Y
entonces yo me lo encontré y yo así digo, es que sigo pensando en ti, no sé qué. El chiste es que me voy con él una noche.
Ok, ahora sí, para que salga bien, ¿no? Bueno
ya la despedida. Ya la despedida porque no lo voy a volver a ver. Pero pues él también ya estaba casado, ya su hija, me voy con él, pase toda la noche con él y cuando al otro día, pues ya estaba con el otro y me dice, oye, es que Este, como que,¿ cuál es raro, no?¿ Cómo te bañaste? Y yo, ah,¿ por qué?¿ Ves que ponían casualmente los jabones que olían mucho? Ah, ya,
ya, ya
Y yo, pues nada, pues ahí en casa de mi tía, ahí me quedé. Ah, qué casualidad y no sé qué. Y me empezaba a decir yo, ay. Pero yo no, no, y no, y no, y no, y de ahí nunca me sacaba, ¿no? No pasó nada. Pero bueno, entonces te digo, empiezan los benditos celulares y yo le empiezo a encontrar el mensaje, sí, mensajes. Y yo,¿ quién es esta vieja? Y sabes que yo empecé ahí, o sea, como que sí empecé a crear una toxicidad mía, mía. Ah, porque además yo, yo empecé con que a propósito le manchaba
las camisas de bilé, de maquillaje. Sí. Así bien tóxico para que su esposa le vea y dice, le voy a provocar un pleito. O sea, no sé si en mi mente yo decía, le voy a provocar un pleito para que la vieja lo corra y se venga conmigo.
Pues es que tú en tu soledad y en tu sentido de pertenencia, es como que posvato, ¿no
Sí, o sea, yo empecé así en una época de toxicidad. De hecho, no sé, ya tenía mi hija. Cuando me lleva él a vivir a una casa, a otra casa, Así, al límite de que una vez él se va y me dice, ya me voy porque no sé qué. Entonces yo voy por mi prima, porque mi prima en ese tiempo tenía cuchilla y dije,¿ sabes qué? Este se largó y se me hace que se va a largar con otra vieja. Así que vamos a buscarlo a su casa.
Ni siquiera yo sabía dónde era su casa. O sea, sabía más o menos por dónde, pero no sabía exactamente cuál era su casa. O sea, todo
ese tiempo
y nada. Pues ahí me tienes como loca en la noche, en el carro con mi prima, buscando su casa para ver si estaba ahí su coche de él.
Bien tóxico, amiga, ¿eh?
Y yo, pues sí, fuimos. Obviamente nunca encontré la casa, nunca encontré el coche, porque ni sabía dónde vivía, pero ahí voy yo a buscarlo para ver si me estaba engañando.
O sea, ya sabías que sí.
Y dice, sí, no, pero yo no. Y luego otra vez le vuelvo a encontrar otro mensaje de otra vieja, pues que me encierra en el baño, que le arrebato el celular y que le habló a la vieja. Y le dije,¿ sabes qué? Deja de estar molestando a mi marido porque él vive conmigo. O sea, sí, eso es horrible.
Pues es que te digo, amiga, ese sentido de soledad y de pertenencia obviamente te hizo defender lo que es tuyo, entre comillas, ¿no?
Exacto, exacto. Y dicen, no, no, pues es que él está conmigo. Y luego otra vez, igual, le aventé el celular, dije, no vas a hablar ya con nadie, le rompí el celular. Pero él y yo, o sea, gritábamos tanto, pero después, sí, sí, ya no te preocupes, estoy contigo y que tú eres la única.¿ En qué momento crees que voy a estar con otra? Y bueno, ya me metía una historia en la cabeza y otra vez yo le creía, ¿no? Y
yo decía, sí, es cierto, sí, es cierto. Bueno, el chiste es que me llevaba a vivir a otra casa y mi hija ya estaba chiquita, ya la llevaba yo al kinder. Y en una de esas que íbamos caminando, todos los días yo salía de mi casa, me iba con mi hija a llevarla al kinder. Pues tenía un vecino
Muy guapito el hombre. Chavito, guapito.
Y me saludaba. Empezó así de, hola, buenos días, vecina. Buenos días, vecino. Buenos días, vecina. Buenos
días
Y yo siempre le decía, córrele, córrele. Porque dejaba a mi hija en el kinder, me iba con él a la oficina, regresaba de la oficina corriendo, pasaba por mi hija a la escuela, me iba a la casa. y empezó pues obviamente así de ay vecina porque lleva a la niña corriendo y no sé qué el chiste es que nos empezamos a saludar y un día me oye¿ te pito un café? sí, sí, vamos a tomar un
café en vez de hola vecino ella es hola bebé
Así ya era, hola
vecino. Bueno
pues nos fuimos a tomar el café, platicamos, y no recuerdo si le dije, seguramente sí le dije que mi marido era casado. Y pues él, ah, pues si es casado, pues no pasa nada, ¿no? Pues tú y yo podemos aprovechar el tiempo de vez en cuando. Y entonces pues iba yo, dejaba a mi hija con mi abuelita. Ay, es que tengo que ir a hacer unas cositas ahí. Te la encargo
Entonces le encargo a mi hija. Me iba con él a pasar el
ratito. Ese sí fue puro gusto culposo, gusto culposo Y ahí fue cuando yo dije yo lo hago porque lo hace. Pero empecé en esa competencia de Si él puede ser mi infiel, yo también puedo. O sea, cuando yo me di cuenta que no nada más era su esposa y que no nada más era yo, o sea, que además sí había otras y otras y otras, pues si él puede, yo también puedo. Si él es infiel, yo también soy infiel, ¿no? Si él tiene una aventura, yo también tengo una.
Pues me la haces, te
la hago, ¿no? Yo... Sí, sí, yo empecé a competir con él. Entonces pues empecé a salir con el vecinito como dos, tres veces. No sé, la pasábamos bien y bueno, ya, bye. Pero este, este, me hablaba por... No era como celoso, posesivo, pero sí de pronto sí me hablaba por teléfono y no le contestaba yo. Empezaba, sí, qué casualidad,¿ dónde andas? Y sí me decía unos panchos así de... Le empezaba a hablar a mi tía, le empezaba a hablar a
mi mamá. O sea, le empezaba a hablar,¿ y dónde está?¿ y dónde está?¿ y dónde está?
Otro que también tenía sentido
de pertenencia. Sí, sí, sí, sí. Y no... Entonces empezamos a pelear, es que tú,¿ dónde andabas y qué casualidad? Pues si me quieres creer bien, ¿no? Así como él, si me quieres creer bien, yo estaba ahí con mi tía, si me quieres creer que estaba ahí, si no, no me importa.
Su propio lenguaje también
ya sabes. Sí, sí, sí. El chiste es que a mi hija se le sale una vez decirle, es que mi mamá saluda a un vecino. Mucho lujo.
Benditos niños. Híjole
Sí, pues si los niños así de, pues ella veía, pero no vas a ver. Haciendo de un vecino.
Híjole.
Entonces una vez me fui a comer con una tía. Y sí, o sea, sí me fui a comer con una tía. Y no sé por qué, pues no le contesté el teléfono. Cuando llegó, él ya estaba ahí en la casa esperándome. Y así, pues me dio una cachetada en ese momento.
Qué cabrón.
Y me dijo, es que¿ dónde andabas y no sé qué? Y ella me dijo, mija, que andas con un vecino. Y yo dije, puta madre. Y dije, puta
ya te digo, mija, que ando con un vecino. Pero
entonces me dije,¿ sabes qué? No, me fui a comer a casa de mi tía. Y en ese momento le marcó a mi tía, ¿no? Y le dije, tía, estoy aquí. Este, dígale, por favor,¿ dónde estamos?¿ Dónde fuimos a comer?¿ Qué comimos? Y ya mi chale dijo, ¿no? Y pues como mi abuelita vivía muy cerca de mí, en ese momento llegó, porque, o sea, ya no conocían cómo él era de explosivo. Él era explosivo y explotaba y en ese momento llegó
mi abuelita y me dijo,¿ qué pasó?¿ Qué pasó? Es que este me habló y me dijo que tú, que no estabas. Y obviamente, pues él enfrente de mi abuelita disimulaba, ¿no? No pasa nada, ya estamos platicando, todo bien, todo bien.
Sí, cabrón, me acabas
de
golpear.
no le dijiste que te había golpeado, no?
No, no, no. O sea, yo me lo caí. O sea, dije no, no, porque no vengo. Y pues otra vez me, no, y medio, o sea, así como él no, medio lo convencía, no pasa nada. Y seguíamos otra vez igual, otra vez igual. Entonces otra vez intentaba dejarlo, pero o sea, cada que yo agarraba mis cosas. Ah, porque además una vez igual agarré mis cosas en la noche y le dije ya me voy porque no sé qué. Porque además él tomaba mucho. pero no se ponían a la copa. O sea, los dos.
La verdad es que cuando yo lo conocí, los dos tomábamos. Bueno, yo con una panzota de ocho meses de embarazo, nos íbamos a bailar al rodeo, nos íbamos a bailar. Él, él, él tomaba, pero yo era la más feliz del mundo porque estaba con el amor de mi vida, no? O sea, y conmigo se iba a las cantinas y con mi hija también. O sea, nos íbamos a comer a las cantinas, pero nos llevamos a la niña. A dónde fue? No nos llevamos a la niña.
Una familia feliz, ¿no? Entre comillas.
Sí, sí, sí. Yo decía, no, pues es que sí, somos su familia. Y él me decía, sí, mira, yo te llevo a todos lados. No, pero entonces llegaba la Navidad. Mi cumpleaños estaba conmigo, el día de la mamá estaba conmigo, el día del cumpleaños de mi hija estaba conmigo.
Y es que son los días que precisamente no está contigo, ¿no? Por eso todavía te reforzaba más la idea de que, ah, pues yo soy la número uno, ¿no
Exacto. Y aparte, no decía, ah, pues si el día de la mamá está conmigo y no está con la mamá de su hija, pues yo soy más importante. Sí. No, pero no es cierto. O sea, y Navidad y Año Nuevo, ahí sí nunca se la pasaba conmigo. Entonces una vez le dije,¿ sabes qué? Es que yo quiero que estés una Navidad conmigo, que cenes con nosotros. Y me dijo, sí, sí, sí, cena con ustedes. Entonces ahí me tienes yo preparando todo bonito y que la mesa y que la cenita y
no sé qué. Y ya dije, mija, es que tu papá va a estar con nosotros y chalala, yo la más feliz del mundo. Entonces llegó con su hermano. Yo conocí a mi hija. Venía, venimos. Ah, sí. Pues cenamos, terminamos de cenar. Bueno, es que ya me tengo que ir. Y yo,¿ cómo que ya tienes que ir? Sí, ya me tengo que ir. Nada más vine a cenar contigo y ya. Y yo, no, no, bueno. O sea, y seguía eso, ¿no? Es que siempre se tiene que ir.
Y nunca está conmigo. Y yo quiero un esposito que esté conmigo y que vaya conmigo al súper y que esté conmigo en Navidad. Pues
sí, lo normal.
O sea, yo seguía con eso. Sí, claro, yo quiero eso.
Tu hija nunca preguntó
¿Cómo?
Tu hija nunca preguntó, por ejemplo, o sea, o se empezaba a preguntar por qué no estaba su papá?
No, no, o sea, como a mí se lo veía, para ella creció que su papá no dormía en la casa, pero realmente, o sea, pues ella nunca supo que él tenía... Como la veía seguido, pues te digo que los viernes estaba ahí con ella. Y entonces, no, o sea, mi hija nunca fue de,¿ por qué mi papá no se queda a dormir aquí? No, no, no.
Oh, ya, va que va. Entonces se acostumbró. O
sea, para ella, pues de alguna manera estaba presente su papá, ¿no?
Sí, claro.
No dormía ahí con nosotros, pero pues ahí estaba presente su papá. Sí, amiga. Entonces ella nunca, nunca preguntó. Entonces, una vez nos fuimos de viaje, me dijo, oye, vámonos de viaje a Jalisco, Saltigo, si salimos de viaje. Y obviamente la otra le mandaba la maletita así bien acomodadita y la ropita. Y yo por eso le decía, pues qué gusto para mí, ¿no? Yo no le lavo, yo no le hago comida. La otra hace los trabajos pesados y yo nada más lo disfruto. Sí,
de hecho sí, amiga.
Entonces le mandó su maletita, nos fuimos de viaje y cuando estábamos allá le compró unos recuerditos. Te digo yo empecé esa toxicidad. Regresamos del viaje y yo otra vez se tiene que ir. Entonces otra vez me regresaba el coraje de ya se tiene que ir a su casa. Sí, pues ese día que se va a su casa y que me salgo y que le hablo por teléfono a su esposa a su casa.
Ya estuvo bueno
¿no? Y le dije, ya regresamos de nuestra luna de miel. Te mando a tu marido ya, completito. Ah
qué huevote esa amiga
Sí. Dije, qué horror. No, ahora que lo ve, dije, qué fea era yo.
Pues eran otros tiempos, amiga. Era otra realidad que tenías. Pues obviamente ese vasito se iba a llenar. Obviamente, amiga.
Sí, sí, sí, sí. O sea, y pues te digo, es mío, me pertenece.
Y yo pensando que con esas tonterías la iba a dejar, ¿no? Y se iba a ir conmigo. Sí claro. Y hago eso, si le busco problemas. Entonces se enojó mucho mi hijo. Ay, es que tú le hablaste. Y le dije yo, no, yo no le hablé. Sí, me armó un desmadre, ya me corrí de la casa. Ah, pues ni modo. Yo no fui, yo no fui, yo no fui.
Pues vente.
Pero obviamente, o sea, él explotaba, yo explotaba, pero ahí seguíamos los dos, ahí seguíamos los dos. Ok. Y seguíamos y seguíamos, ¿no? Y bueno, pues así pasaron los 19 años que estuve con él. O sea, 19 años con él.
O sea, en esta
dinámica de
vuelve y ni vuelve ni tan así.
Sí, sí. Yo mis mil intentos de dejarlo y él volvía a buscarme y yo volvía a regresar con él.
No, amigo, pues si te aventaste un buen tiempo. O sea, es
demasiado
tiempo.
Sí,
o sea,
mucho tiempo.
Entonces, hasta que mi hija tenía... Ah, y luego, cuando mi hija iba a cumplir 15 años, me dijo, mamá, es que yo quiero una fiesta. Y él era de, no, no, no, a mí no me gusta eso, ¿eh? O sea, yo no voy a hacer fiestas, a mí no me gustan las fiestas, yo no voy a andar gastando en fiestas, yo a mis hijas nunca les he hecho fiestas. Y yo dije, pues a mí no me importa, mi hija quiere una fiesta y yo le voy a hacer una fiesta. Pues no me preguntes de dónde, o sea, toda mi familia, ¿no?
Apoyos por aquí, por allá. Yo le hice su fiesta a mi hija porque dije, mi hija quiere su fiesta, yo le hago su fiesta a mi hija.
Sí, claro, ¿no? Y qué bueno
Le hice sus 15 años a mi hija, pues él no fue, obviamente. Dije, pues no, no vas a, no vas a cooperar para la fiesta, tampoco vas.
Oh, bueno, pues
sí. Entonces le hago sus 15 años a mi hija, le empecé a organizar sus 15 años a mi hija y conozco al número tres. Ok oye, pero
a fin de cuentas, él se regresó con su esposa, o sea, su esposa la perdonó. Qué onda, o sea.
No, o sea, él nunca se salió de su casa. O sea, él nunca se salió de su casa. Él jamás se salió de su casa. Él siguió su matrimonio normal. Nunca, nunca, nunca dejó a su esposa.
Ay, güey, no.
O sea, iba conmigo, pero me decían... O sea, eso de me corrió era palabras. Es que me corrió, pero ahí seguía, ¿no? Lo corrió por dos horas y ahí regresaba a su casa.
O la esposa ya sabía y era como un acuerdo no escrito.
Sí,
sí. O definitivamente la esposa también la aguantó mucho.
No, pero además, o sea, igual él se cambió como tres veces de oficina. Entonces, date cuenta que una vez... Yo estaba trabajando ya en la oficina. Yo creo que como que a ella le entró la espinita, ¿no? De saber,¿ y este por qué tiene secretaria? Pero te digo, jamás ella se paró en ninguna oficina. Entonces me dijo,¿ cómo te llamas? Y yo, Teresa. Teresa. Pues
ella
me hablaba por teléfono a la oficina de, hola, hola, Tere,¿ cómo estás? Y yo, ¿ya? Así de, ah, bien,¿ está por ahí mi esposo? Sí, claro, pues es que
sí, había su esposa,
la de cabrón. Sí, exacto, o sea, sí era la esposa, pero yo sentía que me jalaban las greñas cuando decía, pero aparte yo me ponía loca, eh. Sí, ella te está hablando, ándale, te habla tu esposa. Y lo hacía que pusiera o el altavoz o yo agarraba la otra línea y escuchaba cómo le hablaba, eh.
hola mi
amor a ver a ver cómo le hablas porque porque sabes yo yo decía es cierto que te llevas mal no es cierto que a ella no la quieres entonces yo yo quería que la tratara con la punta del pie y no o sea no era así
no amigo pues es que ya ya es Ya sabía la esposa, bro. Te lo pregunto a ti como que eres mujer, ¿no? Yo pensé que ya sabía, ¿no?
Sí, sí, sí,
sí, sí
Y si la trataba con la punta del pie o no? No,
no, no. Obviamente no. O sea, le hablaba de cuando estaba yo escuchando. O sea, él sabía, ¿no? Que yo estaba escuchando.¿ Qué pasó?¿ Qué pasó? Y le decía,¿ estás ocupado? Sí, sí, sí, estoy ocupado.¿ Qué pasó? Al rato te marcó. Ah, no, nada más porque se me acabó el gas. X, ¿no? O sea, para X, pretexto leal. Ah, bueno, al rato te marco porque estoy ocupado. Pero como él ya sabía
que él siempre estaba ocupado porque él trabajaba independiente. Es que estoy trabajando con unos... Sí, estoy con unas personas. Estoy con unas personas. entonces era su manera de acudirse de para que esta no me haga panchos y la otra no me cuestione aquí y las dos las tengo
tranquilitas
ay no,
que flojera amiga no, que flojera del tipo y que flojera tener una vida así, tener a dos leonas tranquilas, no, está cabrón
exacto o ingeniárselas ¿no? ingeniárselas para que ni una ni otra se le pusieran
loca Sí, amigo, pues es cuidar esa.
Y bueno, así la mujer me hablaba de, ay, hola,¿ cómo estás?¿ Le pasas a mi esposo? Y yo, sí. Pero hasta ahí, hasta ahí, o sea, te digo, yo nunca, nunca la conocí, nunca se paró en la oficina, nunca nada. Está raro, ¿no? Aparte, sí, se me hace súper raro. No sé, te digo, no sé cómo, pero él me dijo, te prometo que ya. nunca se va a parar aquí porque este es tu lugar. Y sí, o sea, eso sí lo cumplí.
Pues es que como a ti te decía eso, ¿no? Sabes que este es tu lugar. Yo pienso que ella le decía, ni te paras en la oficina porque ese no es tu lugar, es mi lugar, ¿no? Exacto.
Y mientras yo te ve, yo creo, mientras yo te ve todo tú aquí en tu casa.
No, pues el vato era una labia, ¿no? Era patrón el vato.
Sí. O sea, pero y además te digo, y además con las extras.¿ En qué momento?
Con las capillitas.
Sí, sí. Ah, y es que es una clienta. Es que es un cliente. Es que es un, sí, un cliente. Y bueno, el punto es que ya le empiezo yo a preparar la fiesta a mi hija. Y conozco al número tres.
Saludos número
tres. Es el tóxico mayor, no sé.
Más tóxico que el
cucaracha. Peor. Pero aparte lo conocí porque resultó que era familia política de mi prima.
Ah,
ok. Era familia del esposo de mi prima. Entonces a él lo conozco. A su cuenta se murió mi abuelita. Y pues yo estaba así. Yo la verdad es que estaba bien triste. En ese tiempo era cumpleaños de su hermano, porque resulta que su hermano cumple un día después que yo. Entonces mi prima me dijo, oye, vamos, vamos a la casa de mi suegro, porque va a ser una comida de su cumpleaños y no sé qué. Y yo, ah, pues sí. Fui con mi mamá, fuimos a esa comida y ahí lo conozco. Y este sí era divorciado, o sea,
él ya estaba divorciado, tenía una hija grande. Él dice que me vio, o sea, que fue amor a primera vista. Sí, me acuerdo que bailé una canción con él, pero pues yo estaba en mi mundo, ¿no? Entonces, él empezó con su familia. Oye,¿ y la Anita quién es? Ah, pues está así, no está casada, vive así. Le dieron toda la información mía.
Oye,¿ y fue la misma prima que te
presentó al
feo ese? No, no, no, otra. Ah, ok. Fue otra. Saludos prima, eh
Ah, no, pero además, o sea, déjame decirte que este se desquitó porque luego él le presentó un amigo a mi prima que era su mejor amigo y que fue la misma historia. O sea, él también era casado. Entonces, las dos estábamos igual, eh. Con los dos cuates, los dos se iban a la cantina. Los cuatro nos íbamos a la cantina.
Ah, mire.
Así como que mal de familia.
Sí, lo que te iba a decir, están los genes, amiga. Sí, horrible, pero bueno
El punto es que entonces yo me enteré que este hombre tenía interés en mí. Y pues me dijo, oye, fíjate que es divorciado, que así ya está. Pero para esto, o sea, yo con aquí, con el conta, ya tenía interés. Tenía broncas de dinero, ¿sabes? O sea, me llevaba bien con él, bien entre comillas. Sí. Íbamos a comer, estaba en la oficina, pero era de, oye, necesito pagar esto. Este, ay, aguántame, aguántame, porque obviamente él tenía los gastos de su casa, ¿no?
De su familia, de sus hijas. Sí, claro. Tenía cargos la oficina, pues tenía que sacar los gastos de la oficina. Y te digo, y siempre era de, no tengo y no tengo. Este, aguántame, aguántame. Ah, me acuerdo que una vez me dijo, oye, este, yo empecé, yo saqué tarjetas de crédito, con tu tarjeta y luego te lo repongo. Paga esto con tu tarjeta y luego te lo repongo. Y en ese tiempo me dicen, me ofrecieron un préstamo
en el banco. Y me dice, oye, fíjate que tengo un cuate que te ofrece un puesto en una oficina de gobierno. Entonces, pero hay que darle dinero. No, pues¿ cuánto dinero? Pues unos 20 mil pesos. Pues me llega un préstamo y me dice, pues agárralo, agárralo el préstamo, al fin que mira, te vas a meter a trabajar a esa oficina y vas a ganar muy bien. Y yo, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Ay, voy a sacar el préstamo al banco. Y obviamente, pues el tipo se quedó con el dinero, le valió gorro
y yo estaba, oye,¿ qué pasó? Y qué pasó? No, pues es que no me dice nada y es que no me dice. Y pues yo me había enojado y me dije, es que, Es que pues tu amigo nos robó, o sea, nos robó el dinero, no me hizo nada. Pues sí, pero qué quieres que yo haga? O sea, él se sacudió las manos así de qué quieres que yo haga? Pues no le puedo reclamar porque además tengo tengo asuntos con él. Pues sí, pero a mí no importa.
O sea, es mi dinero. Entonces yo empecé a llegar a un nivel de deudas, deudas, deudas que ya no pude.¿ Qué hago? Ya tengo deudas por aquí, deudas por acá.¿ Qué hago? Y me tenía que atener a lo que él me daba. Y no, tú no te puedes ir a trabajar a otro lugar.¿ Por qué?¿ Qué vas a hacer con la niña?¿ Quién te la va a cuidar? Aquí estás conmigo en la oficina. Aquí eres libre. Aquí vas a la escuela a la hora que tú quieres con tu hija. Y con eso yo me... Sí, sí, sí,
es cierto, ¿no? Entonces yo estaba ahí con él y con él y con él. Pero después me di cuenta que era un tipo de control que él tenía sobre mí. Claro, amiga,
pues evidentemente.
Por qué no quería que trabajara en otro lugar?¿ Por qué no quería? No, porque ahí me tenía bajo su yugo, bajo su mando.
Vigilancia.
¿Sabes?
Sí
Sí, sí, sí. Entonces
dije,
bueno, pues entonces conozco al número tres y me enteré de que él tenía interés en mí Y bueno, pues no sé cómo nos escribimos de, oye, es que necesito hacer un trámite de no sé qué. Pues yo te ayudo. Le dije, yo te ayudo. Sí, me ayudo, sí. Vamos a comer, sí. Entonces yo empecé, nos vamos a comer y empezamos a platicar. Y me dice, es que fíjate que yo tengo una casa aquí en la Ciudad de México y tengo otra casa en Cuernavaca. A ver cuándo vamos a conocer la carta y no
sé qué. Pues sí, sí, sí. Y cuando estaba yo preparando la fiesta de mi hija de sus 15 años, te digo que empecé porque toda mi familia me apoya. Me dijo,¿ qué necesitas?¿ Qué necesitas para la fiesta de tu hija? Dime con qué te ayudo, con qué te apoyo. Y yo, ay, pues gracias, qué lindo. Pues yo recibiendo todos los apoyos, le hice la fiesta a mi hija y empiezo a salir.
Pero con este, me fui a comer una vez. salimos a comer dos veces, le arreglé su trámite y me dice,¿ por qué no vamos a la casa de Cuernavaca?
Y yo,
pues bueno. Entonces al otro, al contral, le dije,¿ sabes qué? Me voy con mi mamá porque mi mamá ya vivía allá en San Luis.
Oh, el pretexto.
Entonces le dije, voy a ver a mi mamá y a mi hija, mi hija ya estaba, pues ya mi hija ya estaba grande y a mi hija la dejó con mi prima. Le dije a mi hija, me voy a ir con unas amigas. Sí, mamá, vete. Pues ella bien creída. Sí, mamá, vete. No, pues me voy con usted. Y yo en mi intento dije, a ver, es divorciado, no tiene ya compromisos, es libre. Pues puedo intentarlo, ¿no
Sí,
claro.
Pues ahí me voy con este. Este, híjole, pasa una tormenta terrible. El chiste es que él y yo nos quedamos atrapados. Y no podíamos salir de ahí. Y entonces dije, pues ya todo el mundo se enteró. Se enteró su familia, se enteró mi familia, se enteró mi hija y se enteró él. Que yo me había quedado con este atrapada. Porque yo no podía regresar. O sea, no tenía manera de regresar. No, no, no.
Cómo
te fue? Pero hace que cuando salí con él, o sea, me trataba como su esposa de... fuimos a hablar con unos familiares de él y les presento a mi esposa, mi esposa por aquí. Yo dije, por fin yo tenía el papel que yo quería, ¿no? O sea, yo soy la esposa. Sí, la
oficial.
Que era lo que en mi cabeza yo decía, yo quiero ser la esposa. O sea, yo quiero ese título de
esposa. Sí, sí, claro, amiga.
Entonces, pues obviamente regresé nada más por mis cosas. Le dije,¿ sabes qué? Pues tengo que... Ah, pero para esto, o sea, cuando yo lo conocí a este, al número tres, al... Yo le dije, yo le dije la verdad. O sea, si le dije sabes que estoy con un hombre casado, mi vida es así. Nunca le mentí. O sea, y si no, no, no, no, no, no le mentí. Le dije estoy con una persona casada. Es así. Tengo broncas, tengo esto, tengo problemas económicos, charla, le conté todo, no
lo conté nada. Y me dijo no te preocupes, yo te apoyo. Este que necesitas un. Ah, pero antes de que nos fuéramos a ese viaje. Me dice una vez, oye, fíjate que porque él sí trabajaba en una oficina de gobierno, fíjate que tengo una tarjeta de vales,¿ por qué no vamos al súper para que compres lo que tú necesitas? Y yo, ah, pues sí, sí, sí. Le dije,¿ pasas por mí? Sí. Pasa por mí, me voy al súper con él, vamos regresando en el carro y voy viendo al otro que venía caminando para la casa. Yo, ¿qué?¡
Ahí va el papá de mi hija! ¿Incas? No puede ser.
Lo que se te va a armar
amiga. No te la vueltas rápido, porque ahí va. Y pues yo me agaché así en el carro y dije, no te la vueltas porque ahí va el papá de mi hija. Y pues ya rápido me bajé, ya me bajé con mis bolsas y ya me bajé. Llegué a la casa y digo,¿ qué pasó?¿ Qué pasó?¿ Dónde andabas? Y yo, pues fui a comprar, fui de compras. Fui al súper.¿ No estás viendo, güey? Fui al súper. Sí. Pues mira, aquí está, fui al súper. Y ya, pues ya, cuando nos quedamos atrapados, regresamos y me dice, pues vente, vente,
mi casa está vacía, vente conmigo. Pero él, o sea, él estaba divorciado, pero seguía en la casa de su ex esposa porque él era una persona que no le gustaba vivir solo. Ah,
ok
Entonces, otra, dices tú, otra bandera roja, porque él seguía viviendo con su ex esposa cuando ya estaba divorciado.
Bueno, pero aquí quiero, quiero, quiero creer que aquí ya él vivía en un cuarto separado, ¿no? Digo.
Sí, sí, sí, sí, sí, sí. O sea, ya nada de nada con su esposa. O sea, ya, ya.
Aquí sí.
Aquí sí. Aquí sí. Ya, era real. Entonces me voy a vivir con él. Y entonces en ese tiempo le dije,¿ sabes qué? Igual, ¿no? Le dije, tengo ganas, quiero, quiero tener otro hijo. Le dije yo. Él también nada más tenía una hija. Y le dije, quiero tener otro hijo. Y le dije,¿ tú quisieras tener otro hijo? Me dijo, sí, sí quiero. Y yo, bueno, pues bueno. Pues inmediatamente cuando vivo con él, me embarazo. Porque yo dije, quiero saber lo que es disfrutar un embarazo. Porque de mi primera
hija no disfruté el embarazo. Entonces quiero saber lo que es disfrutar un embarazo bonito, una familia. O sea, yo quiero vivir todo eso.
Sí, claro. entonces
luego así así inmediatamente me embarazo y si efectivamente fue diferente ah pero por esto cuando dejó al otro cuando dejó al otro que se enteró de que lo engañé puta no me hizo un despapalle es que eres de lo peor me dijo eres una puta bueno de una piruja no me bajaba Y me empezó a escribir un montón de cartas, me mandaba mensajes, y eres de lo peor, y eres esto, y eres una cualquiera, y eres no sé qué. Así lista, interminable de insultos que me decía, ¿no?
Pero pues estaba mi hija, y él me había dado un carro. Y entonces me dijo, y te vas a la chingada, y te vas sin nada, y me devuelves mi carro. Y le dije, sí, sí, te lo devuelvo, no me importa. Pero entonces también cuando mi hija se enteró, obviamente mi hija se enojó conmigo. Y mi hija me culpaba, me dijo... Es que tú eres la culpable. Es que tú destruiste, destruiste la familia. Y yo, la madre, sí, es cierto.
O sea, no, pues, porque... Pues obviamente...
En serio no éramos una familia?¿ Estás de acuerdo?
Pues es que no eran una familia y lamentablemente nunca le informaste a tu hija la realidad de las cosas, porque mira, eso es lo
que pasa cuando... Exacto
exacto
Bueno, mi hija ya grande ya sabía, o sea, sí ya sabía que su papá, pero ya cuando ella estaba en la secundaria, en la prepa, ya supo que su papá tenía otra familia.
Sí, pero pues si regresamos al contexto cuando pasaron las cosas... y es que también yo te
pudiera
entender te pudiera entender¿ cómo le explicas a tu hija que tu papá
tiene otra familia?
cómo chingados?
es que tu papá nomás viene aquí por ratitas porque tiene otra casa y otras hijitas es tu papá y es tuyo
pues sí es que está difícil amiga a veces uno
comete situaciones que no mi hija estaba súper enojada conmigo así de es que tú eres la culpable y tú esto y tú y entonces yo estaba en una situación que le dije¿ sabes qué? Si yo soy la mala del cuento, si yo soy la mala del cuento, si yo soy la que estuve mal, vete con tu papá. Le dije vete con tu papá, porque además él dejó de pagarle la escuela, porque siempre le pagaba escuela particular a mi hija, ¿no? Entonces me dijo, te vas, te
vas sin nada, olvídate. Y además me dijo, y pues como yo no trabajo en ningún lado, a ver cómo le haces, porque yo no te voy a dar ninguna pensión. Yo dije, puta madre, pues sí no me va a dar pensión.
Que debería, porque tiene sus apellidos.
Pues no. Entonces dije, sí es cierto. Y mi hija, no, es que tú eres la mala. Y dije, ah, sí, pues vete con tu papá. Si yo soy la mala, si yo soy esto. Vete con tu papá, vete a vivir con él. Y me dijo, pues me devuelves el carro. O sea, yo creo, además el carro que me había dado era de su esposa. Yo no sé si le dijo a su esposa que seguramente le dijo lo vendí, ¿no?
Sí, claro.
Entonces me da el carro de su esposa y yo le devuelvo el carro. Dije, ah, pues ahí está tu mugre carro. Ahí está tu carro, no me interesa. Dije, me vale, no me interesa nada porque este me va a dar todo. Pues sí. Ahí está tu carro, llévate a tu hija. Pues él se lleva a mi hija a su casa con su esposa y sus hijas.
Cuántos años tenía tu hija ahí?
Ya tenía 16 o 17 años. Ay, carnal
estaba grande.
Sí, ya mi hija ya grande.
Quiero suponer que ya se dio cuenta, obvio.
Sí, obviamente, te digo, ella ya sabía, entonces se va
a vivir con él. Y ahí como que dije, puta, yo todas las cosas mendigas que le hice a la mujer, porque si yo me porté mal con ella... y resulta que ella recibe a mi hija y dice no sé el que seguramente él le fue a contar de fue una noche de copas esta vieja me vino a decir es tu hija y me la trajo y me la dejó aquí con su maleta yo creo que ese cuento le dijo y pues ella la recibió la recibió ay amiga es que perdón sí Entonces la recibe, según la ve como su hija, pero este quería que yo dejara
a mi hija, ¿no? pues ve, haz tu vida, esté feliz en tu matrimonio y mi hija me la dejas, ¿no? Y yo me encargo de ella, o sea, pero que yo no tuviera cero contacto con mi hija, él me decía, olvídate, olvídate de tu hija, o sea, pero yo,¿ cómo me voy a olvidar de, o sea, no me voy a olvidar de mi hija jamás?
Sí, claro
Entonces yo le hablaba por teléfono a mi hija, este, ¿sabes? Yo estaba contenta, pero a la vez triste porque decía, es que mi hija, entonces yo estaba triste por mi hija y pues obviamente sí me dolió dejarlo a él también, ¿no? Pero yo decía, es la única oportunidad con esto y es con esto no me va a volver a buscar porque entonces ahí ya se había dado cuenta que yo lo engañé a él y dijo eso si no te lo voy a perdonar
hipócrita
no pregunta pero bueno entonces se llevaba a vivir a mi hija un tiempo con él y yo hablaba con mi hija yo me embaracé luego luego y ya le dije a mi hija sabes que Estoy embarazada. Y mi hija también siempre quiso. Es que yo siempre quise tener. O sea, ya mi hija estaba feliz de mamá. Yo sí quiero un hermanito. Yo sí quiero un hermanito. Empecé a tener relación con mi hija. La por teléfono la veía, pero el otro de déjala y déjala en paz. Y no la busques porque ella ya va a crecer aquí
en mi familia. Y yo no.
Pues
enojado el tipo. Pues obviamente mi hija sí vivió allá con él. Pero dije, mira, no le pedí pensión, no le pedí pensión porque ni me la va a dar. Pero al final de cuentas terminó pagándole la escuela. O sea, no se va a vivir con él y él terminó pagándole la escuela.
Pues tu responsabilidad,
amiga. Mi hija terminó la prepa y ya buscó una universidad pública. Me dijo,¿ sabes qué, mamá? Me voy a la UNAM. Y yo, perfecto. Obviamente, aunque la señora la trataba bien, sus hermanas la recibieron como hermana, porque sí, eres nuestra hermana y te aceptamos como hermana, pero nunca va a ser igual, ¿no? O sea, nunca va a ser igual.
Es que, o sea, a mí se me hace increíble que de repente llegues con una hija de 16 años. Obviamente, o sea, te pregunto, y aquí en los comentarios que nos escriban, ¿no? O sea, dices, yo, la mujer ya sabía, ¿no? O sea, ya yo
digo que ya sabía. O sea, que no. Pues claro que sabía, pero, pero ella, como ella si es de, no sé, ideas de pueblo, no sé qué. Ella dijo no, no me importa lo que sea, menos divorciarnos. O sea, no te voy a dejar libre. Y la prueba está en que ahí sigue con él.
A ver si nos pudiera contactar
y que nos cuente su versión. Sí, existen esas mujeres. Es que qué feo,
¿no? Bueno, sí, ándale, pues ya.
El punto es que me embarazo de este hombre. Y sí, todo fue diferente. Él sí iba conmigo al doctor. Él andaba conmigo para acá, para allá. Yo decía, ya tengo al esposo perfecto. Ah, pero para esto yo me metí a la universidad. O sea, igual cuando conozco a este, yo me metí a la universidad. Y le dije,¿ sabes qué? Quiero estudiar una carrera. Y me dijo, sí, yo te la pago. Iba conmigo a la escuela, me pagó la escuela.
Y empecé a ir a la escuela. Ya cuando me embaracé, entonces iba a la escuela, pero como yo vivía en otro lado, pues me iba a la escuela lejos, ¿no? Sí. Y él me hablaba,¿ qué pasó? Se paraba bien temprano.¿ Qué pasó? Yo te vas a la escuela. Sí, ya me voy a la escuela. Ok. Y regresaba,¿ cómo te pones cuando él me hablaba? Y yo, ah, pues me
habla porque se preocupa por mí. O sea, yo al principio me contaba el tiempo de, a la una y media tenía que estar en la casa de regreso, pero porque él se preocupaba por mí.
¿Sabes
Yo
no me daba cuenta. O sea, yo no me daba cuenta que él me estaba contando el tiempo, el transcurso, todo.
Vivías en tu otra ilusión ya.
Sí, sí, sí. En mi otra nubecita de ella encontré el matrimonio que yo quería. Entonces nace mi bebé. Yo seguí yendo a la escuela hasta terminarla y él se quedaba a cuidar a mi bebé. O sea, me decía yo, yo cuido a la niña y se paraba, me hacía mi desayunito y ya. Nace mi desayuno, cuida a la niña, yo voy a la escuela, regreso.
Ah, otra niña.
Pero entonces, sí, nace mi otra, mi segunda niña. Y este, pero nada más que mi segunda niña nace con un problema de salud. Entonces me dijo,¿ sabes qué? No, tú dedícate a la niña y enfócate en la niña nada más. Pues sí, pero empezaba así de, ah, pero el segundo además, dato curioso, o sea, el primero me lleva 11 años, el segundo me lleva 20 años. No, amiga, no, no,
no,
no, no.
Traumada la niñez.
Y yo dije, no, bueno, o sea, es un hombre maduro, pero ni se le nota, pero él ya sabe lo que quiere, pero está divorciado. Pero entonces va a ser la familia feliz. Y por eso te digo que me cuidaba de... Ah, este...¿ Qué pasó?¿ Ya vienes de regreso de la escuela? Sí, ya voy de regreso. Ah, ok.¿ Y qué pasó?¿ Ya estás en la casa? Sí, ya estoy en la casa. Ah,¿ y cómo está la niña? Y yo lo veía así de... Ah, es que se preocupa por mí por la niña. Sí, claro. Es que
se preocupa por mí por la niña. Pero haz de cuenta que cuando yo me voy a vivir con él, cuando yo estaba embarazada, me empezaron a hacer llamadas. Una mujer me hacía llamadas.
Ah.
Y me decía... Este ten cuidado, ten cuidado. Él no es la persona que tú crees. Este te va a tener en una jaula de oro. Vete de ahí antes de que sea demasiado tarde. Oye, me están haciendo estas llamadas. Qué onda?
Su esposa
Exacto. Y es la esposa ardida, no de que le duele que ya él va a ser feliz con otra. date
cuenta amiga huye de ahí amiga
huye mis ocho mil banderas rojas que yo me las pasaba por no sé dónde entonces este sí es cierto bueno el chiste es que ya nací mi hija mi otra hija se regresa a vivir conmigo porque ya me dijo me quiero ir a vivir contigo otra vez pero este hombre o sea realmente nunca aceptó a mi otra hija era de pues es que ella tiene a su
papá ella tiene que ver a su papá ¿sabes? puso como una barrera muy grande así de mi hija es ella pero ella tiene a su papá entonces ella tiene que estar con su papá y de pronto pues sí le hacía cosas a mi otra hija entonces yo empecé con esas broncas con él de¿ y por qué le haces esto a mi hija? pues porque sí pero es mi hija y mi hija me duele y mi hija me importa y le dije¿ y sabes qué? mi hija siempre va a estar primero que tú, ¿eh? O sea, eso grábatelo y grábatelo bien.
Sí, claro.
Si tengo que dejarte, te dejo a ti. O sea, te voy a dejar a ti mil veces. A mi hija jamás la voy a dejar.
No, pues es que sí, no, amiga. Obviamente sí. Es que él ya sabía, pues. Es que a lo mejor fue su coraje porque pues se fue con el papá y ahora se quiere regresar. No,
pues no. Sí, claro. O sea, ya después te dio cuenta que es un Sí, o sea, y aparte mi hija cuando vivió con su papá, pues se dio cuenta que su papá no era esa vida y dulzura que él decía, ¿no?
Sí, claro.
Entonces se dio cuenta quién era su papá, quién era su mamá y dijo, no, mamá, me
regreso contigo Al final de cuentas se dan cuenta.
Sí, claro, claro. Entonces pues ya mi hija se vino a vivir conmigo, se metió a la universidad. Y yo empecé con broncas con él de, y es que tu hija esto, y es que tu hija no tendió su cama, y es que yo, puta madre. Y es que tú la consientes mucho y yo sí la voy a consentir mucho porque es mi hija y toda la vida la voy a consentir. Y entonces, ¿sabes? Y si nos íbamos de viaje, pues nada más nos íbamos de viaje él, mi hija pequeña y yo, o sea, los tres. Y yo tenía que dejar a mi hija grande
No, y sí, no, amiga. O sea... Yo pudiera entender algunos aspectos de él, ¿no? Dijos, bueno, a lo mejor está acostumbrado a ser así, así, así, pero hay formas de pedir las cosas también, ¿no? Obviamente sí, a lo mejor pudiera entender, pues sí, que tiene su cama, ¿no? Pero hay formas de pedirlo, ¿no? O sea, eso sí lo pudiera entender. Claro, claro. Pero ya que lo haga de una forma despota, no. Y ya el hecho de que,¿ sabes qué? Vamos los tres. No, eso sí. Definitivamente
ya no. Pero aparte,¿ sabes qué? O sea, era de... No nada más eso. O sea, le hacía maldades de... Es que tu hija gasta mucha luz y entonces le bajaba la luz, le quitaba un contacto. Es que todos los días usaba el micro, entonces le desconectaba el contacto del micro para que no usara el micro.
O
sea, hay cosas así que yo empecé a tener coraje. Que obviamente yo... Estaba entre, pero¿ y si lo dejo?¿ Qué voy a hacer con mis hijas? Pero¿ y si me voy? Este, mi hija chiquita necesita ahorita estos estudios médicos. Sí, claro. Este, híjole, estaba yo,¿ qué hago, no? O sea, sí lo dejo, pero, o sea, yo decía, pues vale, porque hasta sí le puedo meter pensión. Pero entonces mi hija chiquita... Necesitas todo este tratamiento. Entonces mi hija grande, cuando se metió a
la universidad, me dijo, mamá,¿ sabes qué? Por lo mismo de que no se llevaba bien, me dijo, ya me voy a vivir sola. Me dijo, me voy a vivir sola. Tú quédate aquí, quédate por mi hermana. Yo ya tenía buena relación con mi hija, la grande, ¿no? Y obviamente, de lo mismo que él me daba, pues yo le daba a mi hija escondidas.
A
mí me vale. Y yo ayudaba mucho a mi hija. Entonces mi hija se va a vivir sola. Y yo le empecé a pagar la renta. Él nunca supo que le pagó la renta. O sea, al final no terminaste pagando la renta. Pero él nunca supo que le pagaba la renta. Pero empezó con eso de... Es que tú sales mucho y qué casualidad que vas a ver a tu hija. Y seguramente te vas a ver un amante. Y entonces... Aparece otra tentación.
Ya amiga, no, no, no, ya te estás pasando. Híjole, no, pues está cabrón. Todo una Leticia, amiga, con todo respeto. Y pues bueno, aquí la dejamos el día de hoy. Vamos a continuar la historia. Perdón, perdón, perdón. Vamos a continuar la historia para la siguiente emisión. Como siempre te recuerdo que si no te has suscrito, ahí está el botón de seguir en Spotify. Gracias, gracias, gracias. Ya vamos para los 6,000 suscriptores. Muchísimas gracias y te repito, gracias por
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