15 años, sí. Pero yo toda... Toda la infancia de
Bueno.
Hola,¿ qué tal? Chicas y chicos, bienvenidos a una noche lluviosa, lluviosa aquí en La Perla Tapatía para un nuevo relato de Infieles, Infieles Podcast. Y pues bueno, te recuerdo que si quieres contar tu historia, nos puedes contactar al teléfono de WhatsApp que puedes encontrar aquí en la descripción de este podcast, en cualquiera de las plataformas que nos estés escuchando o Puedes entrar a infielespodcast.com y ahí puedes encontrar el enlace a todas nuestras redes sociales o este buen
número de WhatsApp. Amiga,¿ cómo estás? Buenas noches. Buenas noches.
Hola,¿ cómo están?
Pues aquí con un poquito de frío. Sí, acá
también hace mucho frío
Puedes saber de dónde nos marca?
De algún rincón de
Jalisco. Ah, Jalisco. Un bello estado, ¿no? Sí.
Claro, claro que sí.
Eso.¿ Qué onda?¿ Quién eres?¿ Alicia o Leticia?
Ando como revuelta en eso.¿ Quién es Alicia y cómo es Leticia?
No, perdón, ya es Teresa. Alicia es la que le ponen el cuerno y Teresa es la que pone el cuerno, amigas.
Ah, pues de las
dos. Ah, ok.
Primero, primero soy Alicia. Ok. Y ya te empiezo a contar del cucaracho, como mencionan, como ya usualmente se menciona aquí en el podcast.
Sí, bueno, no, o sea, todo mundo, mira, lo que siempre digo en el podcast, ¿no? Todo mundo juzga a las Teresas. Ahora sí, yo digo que hay dos tipos de Teresas, la que es realmente Teresa y a la que convierten, ¿no?
Ah,
claro. Sí, al final de cuentas, obviamente, probablemente te caiga ahí en los comentarios, pero yo siempre pienso, no? Pues mira, necesitas vivir la experiencia. Obviamente no, no te la deseo. Obvio. Pero creo que necesitas ponerte en los zapatos de la persona como para decir al chile, yo también lo haría. O sea si pasa esto, esto, esto, esto y lo otro y lo otro. Y por más que le diga que esto yo pienso que soy humano y yo pienso que probablemente,
porque tampoco voy a decir, ay, soy un santo. No. O sea, no, yo pienso que en algún momento podría ceder. No lo sé, no lo sé, pero
Exactamente
Ya nos contarás. Dime,¿ quién es el cucaracho en cuestión?¿ Cómo lo conociste, amiga?
Lo conocí después de haber salido de una relación de cuatro años, de puro noviazgo, de que iba a Echarreja y así. Venía del norte y así. Y se terminó esa relación y lo conocí a él. Lo conocí alrededor del 2003, no, 2004. Lo conocí en el 2004. En el 2005 me casé con él. Ya de novios, yo ya miraba las banderitas rojas a lo que dan.
Ok. Eran
demasiadas, demasiadas.
Cómo qué banderitas
rojas, amiga? Como que... Era muy borracho, no me permitía salir con mis amigas. Ok. Nos dejábamos, volvíamos así.
Oye, pero todo pasó eso en un año de noviazgo, porque más o menos duraron como un año, ¿no? A las cuentas que hago. Sí, un
año. Ok Un año y yo por acelerada, por no sé, yo a este grado de mi edad ya tengo 45 años. No entiendo por qué me dejé ir tan rápido a casarme. Lo que pasó aquí que como yo ya estaba comprometida con alguien más y prácticamente me me plantó, se puede decir, me plantó así en el altar. Este, él hizo su vida, esta otra persona hizo su vida y todo, y yo me quedé,¿ ahora qué hago? Y resultó este cucaracho. Y así estuve y estuve y no me importaba lo que hicieran ni nada y seguí, y seguí y seguí hasta
el día que me dijo,¿ cómo ves? Nos casamos. Dije, sí, que sí, como dices tú, al chile sí nos casamos y ya.
Es que mira, ¿sabes? O sea, yo me pongo en tus zapatos, yo no me imagino estar en una situación donde te dejen en el altar, pero eso te marca, ¿va?
Ah, claro.
Digo, antes
Eso también es otra historia que... Pero como lo que pasé con este cucaracho fue todavía su... Arrebasó lo que pasé con el otro cucaracho.
Es que... Porque mira, o sea... Obviamente sí te marca, te
marca y
te duele. Y mucha gente va a decir, es que te debiste de haber esperado, debiste pasar tu duelo. Bueno, sí, sí, sí, sí. Pero de verdad uno nunca sabe lo que uno como persona puede estar sintiendo en ese momento. Porque yo también lo voy a decir. Obviamente yo también... después de salir una relación empecé con otra y yo sabía pero yo no sabía que estaba mal o sea yo estaba siempre
exactamente
ahorita ya después de tantos años yo simplemente digo no bueno este sí estuvo mal y este lo que tú quieras no pero en ese momento en ese momento pues sí si
uno solo tú sabes
sí
claro
ajá
Sí, muy duro. Y pues sí, me casé. El chiste que ya el día de mi boda, ya la iglesia, un día antes me cayó el 20. Horrible.¿ Qué estoy haciendo? Porque estaba empacando mis cosas firme al departamento que rentamos juntos.¿ Qué estoy haciendo? Dios mío,¿ qué estoy haciendo? Y mi papá me miraba y lloraba junto conmigo. Dice,¿ cómo te ayudo si no me dices, hija?¿ Cómo te ayudo? Y No, papá, es que no. Y ya se llega el día, el
siguiente día. La misera a las seis y todo. Y como típicamente se hace así en los pueblitos, o no sé si en todos lados, pero el papá tiene que darle la bendición a la muchacha y en su casa todavía y todo, que salga de blanco. Y no, pues mi papá por ningún lado, por ningún lado se hallaba. Y ya una prima fue por él, que ya estaba en el templo, se lo trajo de regreso. Me echó la bendición a llore y llore y todavía me decía, hija,
vámonos de aquí, vámonos de aquí, vámonos de aquí. Yo no me animo a hacerle lo mismo que me hicieron, papá. No me animo
Ok, ahí está. No
puedo hacerle lo mismo. Sí, claro. Y me casé. Me casé. A las dos semanas de matrimonio empezó mi realidad. Ok. Empecé a pasar noches en vela que no llegaba. Porque quieras o no, ya estás. Ya el matrimonio, para empezar, siempre te dicen, es para siempre.
Y
todo eso me calcomía. Dije,¿ cómo es posible? O sea, ya todo esto lo voy a pasar para siempre. No, tal vez en un año se compone. Tal vez en otro tantito y tal vez no, no, no, no. Ha sido, ha sido un matrimonio triste, desgastante. Ya, ya no sé, yo no sé cómo salir de aquí. No sé.
Cuánto tiempo llevan de matrimonio ya?
Ay, asústate, amigo. Cumplí 20 años. Ay,
amiga, no.
Asústate, 20 años. El 5 de febrero ajustamos 20 años de casados. Ay, amiga,
entonces esto pasó hace 20 años.
Sí, y ya así fueron engaños tras engaños y de repente en una vez llegó muy golpeado. Bueno, aparentemente parecía muy golpeado y Y me asusté, yo corrí, corrí en el departamento donde estaba, yo corrí para otra pieza porque yo dije, me va a golpear o algo, pero no se oía el molesto. O sea, yo nomás lo miré
bañado en sangre, dije, ay,¿ sabe qué le pasaría? No, era que se había peleado con otro y él estaba así porque el otro fue el afectado, él no. Y yo dije, estoy durmiendo con el enemigo, no cabe duda. Cualquier día me va a desvivir a mí también. No sé. Entonces ya mis papás hablaron con él. Su mamá de él habló con él. Y parecía que se había compuesto. Pasaron tres meses y otra vez lo mismo. Y yo... Yo tengo una niña. La tuve a los cinco años
de matrimonio. Tuve a mi hija. Ahorita acaba de cumplir 15. mi hija... Es lo que más me duele, ¿sabes? Porque yo, o sea, ya adulta y todo, aprendí a vivir con él así, tontamente. Porque a mí me decían siempre, pues, mi mamá, mi abuela, entonces, es que,¿ cómo lo vas a dejar? Y es que,¿ cómo lo vas a dejar? Y pues, no, yo decía, no, pues, sí es cierto, es que el matrimonio es para siempre. Así, honramente. Ay, no, pues viví muy mal, pero siempre he trabajado, pues, pero
mal con él, pues. Entonces, ya cuando nació mi hija, estuve en reposo los nueve meses, él no supo de gastos, era un hombre bien desobligado, es un hombre que no le apuraba la salud de su niña, nació enfermita y no sabes, todas las veces que tuve que ir al hospital civil, de ahí de Guadalajara, del infantil, y a veces no traía ni dinero. Y le decía, tengo cita con la bebé,¿ me vas a ayudar? No había respuesta, ni un sí, ni uno. Yo conseguía para irme, a
veces pedía ahí mismo dinero para regresarme y todo. Yo sé trabajar, yo soy modista.
Ok.
Entonces yo tengo,¿ de dónde? Ahorita tengo, no digo que tengo los puños de dinero, pero estoy bien. Pero en ese tiempo yo no podía trabajar. Claro,
pues por la bebé, por tu
hija. Claro, yo tenía que cuidarla y todo. Y así me la rifé con mi hija para arriba y para abajo y dándole su medicamento. Y los medicamentos no eran de 10 pesos, eran medicamentos pues muy caros. Pero hubo mucha gente que me ayudó ahí en el hospital civil. Hubo hermanas de mi mamá, mis tías me ayudaron mucho, pero de él no recibí ayuda. Entonces ahí seguí. Es lo
que yo no puedo superar ahorita. En la edad que estoy es donde también digo, ya no me salí pues, pero de todos modos, las que puedan escaparse antes que se escapen, que tengan el valor que yo no tuve por cobarde que he sido.
Mira, tampoco te castigues tanto, ¿va? O sea, de hecho, ni te castigues tantito. Mira, en la psicología eso se le llama disonancia cognitiva. O sea, sabes que estás mal, que estás mal, que estás mal, que estás mal, pero no lo haces. O sea, no haces el hecho de cambiar. O sea, me refiero a que... El
esfuerzo de salir.
Sí, o sea, no te eches la culpa. O sea, obviamente tú lo acabas de decir, o sea, tiene un origen. O sea, simple y sencillamente tú por no hacer lo que te hicieron, tú diste ese paso. Sí, sí, claro.
Obviamente después de 20 años... dices, no lo debe haber hecho, pero tú por el hecho de que no hacer pasar a esa persona que también por lo que tú pasaste y agrégale, pues es que sí, o sea, te juntaste muy rápido, todo fue tan rápido y que en ese momento, pues para mí, digo, ahora sí que algún psicólogo me lo confirme, ¿no? Pero pues simplemente sigues en shock.
Sí, la verdad. Sí,
o sea, seguías en shock y con tal, te lo digo también por experiencia propia, o sea, también con tal de no estar solo, sí, con tal de no estar solo. Sí, o sea, buscas a la primera persona que te diga, ok, sí, sí me quiere, no, sí me acepta, órale. Y aparte, pues también hay que creerle, no, que en aquellos días, pues también eran otros tiempos, no, también.
Claro. Claro que sí.
Donde como tú dices, no, pues es que sí, el matrimonio es para siempre y este, pero este, lo importante es pues es que pues has salido adelante con tu hija, pues.
No, y sabes, cuando me casé, fui a que me arreglaran a una estética que era la mejorcita de aquí del rancho. Fui y me arreglaron y todo, pero yo lloraba y lloraba y decía la mujer, ya no llores, te vas a casar. Y yo, ay, ya no me lo digas, estás viendo tú. Ya no me lo digas. Llegué a la casa y me quité el tocado, me quité el velo y todo.¿ Qué estás haciendo, mis hermanas? Somos muchas. Y mis hermanas,¿ qué estás haciendo? Ya te quitaste todo. Sí, vení a ayudarte a vestirte, te traigo
los zapatos. Y me volvieron a arreglar y ahí voy otra vez. Ay, no, fue bien, bien duro. Ya la película de mi boda, yo la quebré, porque ahí en la película se ve cuando mi papá me dice, no te cases, vámonos, vámonos. Y dije, ya cuando vi qué carácter tenía este hombre, dije no, que no lo vea, que no lo vea porque así me va a ir. Y no, yo quebré la película, que nadie vea nada. Total, no es gran cosa. Y ya, pero sí, sí, fue creo que el peor día de mi vida
Fue el peor día de mi vida. Aparte, está bien muchas cosas, fíjate. También en esos mismos 15 días ya de casada, mi suegra le... le pasaba a la que había sido su su mujer no se casó en Estados Unidos y la muchacha le hablaba a la casa de mi suegra y mi suegra se la pasaba y yo yo no sabía que era ella yo no sabía que había tenido mujer yo no sabía muchas cosas y te digo me dije ir así
Bueno, aquí también, obviamente, pues la suegra pues tampoco ayudaba tanto, ¿no? Mira aquí. No
qué esperanzas?
Sí, obviamente aquí ella prefirió, ella hubiera preferido que se hubiera casado con la otra. Ah, sí Básicamente tú eras o eres, no sé, el enemigo de la, pues de la suegra, ¿no? No sé si me atrumó. De
toda la familia.
Me atrevería a decir que también tu suegra no le agrada a tu hija, no sé.
Ah, no, no, no la quiere, no me la quiere, pero tiene mucha madre, mija, y mucha abuela por mi parte. Pero ya después pasó un problema muy grande en la casa. Una hermana mía, la más chica, entró en coma. Y en esa vez fue porque, haz de cuenta que mi papá era transportista y iba a Guadalajara y lo detuvieron ahí los judiciales. Porque era de los más buscados, que no sé qué, el chiste que se lo llevaron para
investigaciones solamente. Pues nada más, lo soltaron en ese mismo día, pero como mi hermana se asustó mucho, entró en coma así de volada. No fue un simple desmayo, fue en coma directo. Y yo tenía un mes de embarazo. Uy. de mi primer hijo, este se me, lo perdí. Entonces, este, mi hermana se puso así, mi mamá se quedó allá con ella, y al pendiente de lo que seguía con mi papá, salió mi papá, mi hermana despertó a los tres días, se la trajeron, y yo ocupaba el apoyo
de él, yo ocupaba que estuviera conmigo. Fueron días que no se presentó a dormir a la casa. No se presentó a dormir. Entonces ya una vecina me dijo, mira, estoy muy enojada. Está tu señora ya entalada y está con una muchacha. Pues así, embarazada y todo, fui porque... La camioneta que teníamos era de él, pero era la que yo usaba. Entonces dije, no, pues yo ocupo la camioneta para moverme a mover a mis hermanas de aquí, a mover a mi abuelita, a mover a mi familia.
Y fui para pedirle la camioneta y sí, estaba con ella. También fue un drama bien grande. Pasé por todo eso y el embarazo seguía. O sea, ni siquiera ahí se me vino. Ya después se me murió así dentro el bebé, ya después en otro coraje que pasé en ese mismo tiempo. Me llevo bien chupeteado. Y mi hermana apenas había, pues tenía poquito que había despertado y no se acordaba de nadie. No se acordaba de nadie de nosotras. Y en esos momentos lo que necesitas es el apoyo de tu pareja.
Porque todas teníamos la cabeza en otro lado, porque pensamos que se nos iba a morir por muchas cosas.
Y
él nunca estuvo, nunca estuvo. O sea, yo ahorita he ido con psicólogos, sí, he ido como con cuatro. Y digo,¿ por qué?¿ Por qué he permitido tanto? Es que yo no entiendo qué me pasa. Hasta me echo todas las vigas del mundo yo sola. Digo, no, es que es demasiado. Es demasiado. Yo pasé mucho por él. Mucho.
Mira, te voy a decir una cosa que una vez una psicóloga me dijo. Va, hace muchos años. También cuando estaba en tratamiento. Me dice,¿ sabes qué? Ya. Ya me harté de ti. O sea, sí. Así me lo dijo. Ya me harté de ti. Definitivamente nadie te va a poder ayudar si tú no tomas la... La decisión. Sí, o sea, aquí no hay de otra. Y me dijo así, literal, estás así porque tú quieres y decides estar así.
Sí, eso me han dicho con los que he ido.
Sí, entonces aquí, mira, yo no te puedo decir que simple y sencillamente lo dejes. O sea, yo no soy una autoridad, yo no soy alguien como para decir,¿ sabes qué? Pues déjalo, ¿no? Porque todo el mundo te lo ha dicho, pues
ya
déjalo, ¿no? Sí, aquí aquí la cuestión es que realmente te decidas porque tú mira tú me acabas de decir es que yo yo yo espero que mi pareja esté conmigo no el detalle es que él nunca ha sido tu pareja.
la verdad si es
cierto o sea no yo pienso que nunca y nunca lo va a ser si aquí es no ya no fue
antes ya ahora
si entonces aquí aquí lo único que que ahora si lo que todo mundo te dice es que simple y sencillamente de verdad tomes la decisión de que te animes si ese impulso yo como por ejemplo la regla de los cinco segundos sabes que este vete o
sea
así literal o sea que no sé no sé se me ocurre una idea vaga que juntas todas tus maletas y vámonos porque él no se va a ir
Ay, no. Sí, no. Júralo que no.
Sí, no, no, no. Es su casa también y lo que tú quieras, ¿no? Pero creo que vale más tu paz mental, tu integridad. Y¿ sabes qué? Ahí nos vemos. Sí, ya. A lo mejor es...
Es difícil, sí. Pero ya ahorita lo miro más cerca. Ya no le hace que tuviera 60, 70. Con tres días que viva con paz, me
doy. Sí, claro
Pero ya, porque yo misma ya no soporto.
Quiero suponer que también
tiene hijos regados, supongo. Tiene uno en Estados Unidos. Ya es mayor de edad. Creo que tiene,¿ qué te diré? Tendrá como, cuando se vino tenía dos años. Tendrá como 25. Ya está grande.
Pero sí te contó de él, ¿no? Antes.
No. Yo supe hasta después. Ya hasta que me casé y empecé a saber. Al año de casada supe de ese muchacho, de ese niño, muchacho ahora. Cosas que él mismo ocultó. Sí,
claro
Sí, pero pues del cielo a la tierra no hay nada oculto y todo brota.
Sí, no, sí, pues es que es un hijo, o sea,¿ cómo puedes ocultar un hijo? O sea, creo que desde ahí, desde ahí te das cuenta la clase
de persona, ¿no? Claro, sí, sí es cierto. Y ya esta última que me hizo varias, muchísimas, a lo mejor si me agarro platicándotelo todo, así porque de todo me acuerdo, ya lo que a uno digan, ay, ya se me olvidó, no, a mí no se me olvida nada de lo que me ha hecho, era bueno se me olvidara.
Pues mira, yo aquí tengo buen rato, así que si gustas,
no tengo problema. No, pues fueron muchísimas, muchísimas. Nada menos me acuerdo de una que también se me quedó mal. Pues todas, pero esta porque aquí estaba su hermana, se vino a quedar aquí a mi casa. Y de eso que los celulares, ay bendito celular, cómo ayudan, Edda. El chiste que eran las seis de la mañana y el teléfono sonaba y sonaba y sonaba y el ahogado de borracho había llegado a las cuatro de la mañana y
estaba todavía borracho. Entonces agarré el teléfono y contesté. Bueno, y me colgaron y empezaron mensajes de guardia, mensajes y mensajes que me fijo que te estuve esperando, que no llegaste, que te vieron con sabe quién. O sea, no era la única, ni yo, ni ella, ni la otra. Y en ese rato le agarré sus cosas y su hermana estaba en la otra recámara.¿ Qué pasó? Le dije, llévatelo de aquí, no lo quiero aquí. Agarré su puño de garras, lo eché para la calle y sabes qué, vete, vete.¿
Pero por qué? Todo agriento, todo borracho.¿ Pero por qué?¿ Cómo que por qué? Mira, estoy viendo todo. No, es tu imaginación. Ni es mi celular.¿ Cómo no lo cree? ¿Quién? ¿Qué? No es el mío, me lo prestaron. Ay, sí, sí, ándale. Todavía, que me haya dicho, le presté el celular a alguien, todavía, aunque haya sido así, no se la creo, pero menos el celular. Pues bueno. La hermana lo regañó, acomodó otra vez su ropa.¿ Por qué no te lo llevas? Dice, porque yo tampoco lo voy a aguantar.¿ A que esté
llegando a esas horas? Yo no. Pues ya no ha vuelto la mujer. Ya no ha vuelto. Se desafanó bien a gusto, bendito Dios. Ya después organizó un viaje. A la playa. Entonces, yo ya había ido a la playa varias veces con mi tía y mi mamá. Ya no le hacía. Yo iba a cuidar a mis viejitas y no me importaba. El chiste era salirme un rato. Y ya tenía yo a mi niña. Entonces, me iba y yo le ponía los mensajes en el Facebook. En Facebook ponía las mejores vacaciones de mi vida. Me la pasé súper.
Y llegando aquí, olvídate. Ah, muy a gusto sin mí. Ah, te la pasaste bien chido. La neta, sí, güey. La neta, me la pasé bien chido. Pero tú crees que cuidando a las dos señoras, dije, no me importa salir de ti.
Me sentí a gusto. pues organizó el viaje toda la familia y le dije si vas a hacer tus tonterías yo no voy a ir no te prometo que ya todo va a cambiar que yo voy a estar bien porque fui y puse demanda de manutención fui puse también les dije aquí en el rancho les dije que quería el divorcio me mandaron al DIF que porque no querían que no quería que hubiera divorcios, no quería que hubiera tanto divorcio,
que
fuéramos a unas pláticas matrimoniales, las cuales no me sirvieron absolutamente para nada, si a mí no hay menos.
Ok, no, pues no.
¿Cómo? Es que no, aquí no te ayudan, aquí no te ayudan, porque ya últimamente he ido con el licenciado de oficio y me pone tantas trabas. Ay, no, es que¿ cómo le hago? También, ¿sabes? No, no me animo a dejar la casa. Soy una tonta también. No, ya sé ya qué chinga, ya después de 20 años que, ay, no. Mira, me dicen, es que si te sales de la casa, él no va a pagar la, no va a terminar de pagar la casa. Afortunadamente ya, ya apenas llegó el aviso que ya acabó. Bueno, yo tengo los papeles ahora
y todo. Pero aquí lo que pasa es que si yo me voy, es muy fácil que llegue a meter a alguien. Ya la ha metido incluso.
Ah, caray,¿ cómo está
eso? Sí, ahorita llego a eso. Lo que pasa es que yo no me animo a que mi niña se quede sin un patrimonio. Nosotros de chicas tuvimos muchísimas carencias, muchísimas. Mi mamá tuvo un titipuchal de hijas y todas viejas, nada más un niño. Y mi mamá batalló mucho con nosotros porque mi papá también se deslindaba de uno. Y mi mamá sola con nosotros, sola contra el mundo. Y estaba muy difícil. Entonces yo ahorita digo, de perdido que
mi hija tenga donde meterse cuando haga su vida. Yo quiero arreglar, encontrar a alguien que me diga, Te soluciono esto y que no se meta a la casa y que todo va a estar resguardado y yo irme a hacer una vida nueva. Aunque te digo, aunque sean tres años, pero vivirlos bien, en paz con mi hija. Y ya, no pido más.
Es que mira,¿ sabes qué? Lamentablemente las leyes, dependiendo del abogado que te toque, las va a acomodar, ¿no? Porque tanto, pues sí. O sea, al final de cuentas, si te vas, pues creo, no soy abogado, ¿no? Pero eso se le llama abandono de hogar.
Claro.
Pero, obviamente, si tú tienes pruebas de que él ha sido infiel, o sea, pruebas tangibles, ¿no? O sea, obviamente tú puedes decir, es que me ha puesto, no, bueno, sí, sí, sí, pero demuéstralo, ¿no? Porque lo que yo siempre he dicho, una cosa es lo legal y otra cosa es la moral. Claro Y el Estado, pues, o sea, creo que la moral, pues, no. O sea, no, no, no, no, no lo toman en cuenta.
Y te lo digo por experiencia propia, ¿no? Entonces aquí obviamente él ha cometido el delito de adulterio, porque así se le llama.
Sí.
De tanto como te casaste por las dos leyes, ¿verdad? Sí, obviamente hay faltas. Por las
tres.
Ok, va. Por la tercera ley no te puedo ayudar, amiga. No, esa es
la más dura.
Pero por lo legal, obviamente, si tú compruebas adulterio, que a lo que me estás contando han sido un chingo.
Sí.
O sea, yo digo, digo, no soy abogado, pero yo si tuviera que un abogado que nos pudiera apoyar con ese tema. Pero yo digo que las tienes todas de ganar. Sí
pero aquí me pidieron pruebas. Llevé fotos del celular porque es lo más práctico. No voy a andar por el mundo con una camarita, verdad?
Y no me las
valieron.
Perdón, pero sí, o sea, literal, sí, sí, o sea, sí, o sea, obviamente, si tu pensamiento es, pues yo no me voy a estar rebajando, sí, o
sea,
sí, sí tienes que hacerlo. Porque aquí ya es cuestión de que te animes y que realmente des ese paso y te pongas de tu labor de detective. Porque aquí lo que importa, te digo, es la evidencia física y tangible. Aquí por más que digas y por más que cuentes, sí. Ay,
ni te acabé de decir de lo de la playa. Ah
perdón.
Me fui a la playa. Él me juró que todo iba a estar bien. Nada. Me hablaron el primer día de la recepción que fuera por él ahí afuera porque estaba perdido. No hallaba cómo llegar a la habitación. Bajamos mi niña y yo por él y ya me lo llevé al cuarto. Al siguiente día, otra vez, ya en la madrugada, señora, su marido, que va cantando por ahí, por adentro del hotel, bien rezo, y que se lo van a llevar a la cárcel. Le digo, llévenselo, llévenselo,
no le hacen. Y pues mi niña estaba despierta. Dijo, no, mami, estaba bien chiquita. Tenía ocho años. Uy. Empezó a llorar. Quiero a mi papá y quiero a mi papá. Ya salí y le hablé. Regresó. Ay, no. Te lo dibujo. Yo soy una amiga de los chupetes. Yo respeto quien se los haga, quien los traiga. Qué bien. Pero a mí no me gusta. Pues él venía porque a él le encantan. Llegó forrado.
Uy.
forrado de chupetes yo no lo quise en mi recámara no lo quise ahí y como ahí en Puerto Vallarta tengo una tía Le hablé y le dije, ven por mi tía, pasa esto, ven por mí. Fue por mí al hotel y ya me estuve unos días con mi tía y ya me regresé para acá, para el rancho. Y llegando aquí, igual, saqué sus cosas, saqué todo ahí afuera, fui con otra hermana de él, le dije, no lo quiero en la casa, no permitas que se vaya para mi casa, no lo quiero ahí, cambié la chapa, todo.
Pues me quebró los vidrios. Se metió y no logro sacarlo. Cuando no me quebró un vidrio, se mete por el patio. Y aquí, si son muchos policías los que hay, son muchos. Y nadie te hace el paro. Nadie. Todos se esconden, no hacen nada. Literal, nada. Y pues sí, me la pasé muy mal. Y aquí la cosa es que yo ya pensé que ya me lo había quitado de encima. Cuando como a la semana llega la hermana y me lo volví a dejar aquí bien borracho. Ah. Que sabes qué, no lo aguanto, yo no puedo con él, haz lo
que quieras con él. Le digo, pues si ya lo hice, lo tienes tú. Dice, no, yo no puedo. Pues también empezó a ir a Alcohólicos Anónimos porque aparentemente se arrepiente. Pero pues ya no es cierto, eso es pura mentira,¿ cuál arrepentimiento?
Es que es una enfermedad,
ya. Una enfermedad que elige la gente porque, pues no, yo he tomado y nunca me emborraché. O sea, no, yo no sé lo que es una borrachera. A lo mejor soy una amargada, yo no sé, pero a mí no me gustó lo que se siente.
No, no, no, bueno, cada quien su experiencia, ¿no? Pero claro que no es una amargada, no, nada de eso.
Sí, y ya, pues la niña llorando que quería a su papá y que quería a su papá. Y ahí ella, ella aliriándolo. Ella, es fecha que cuando él no llega, mi hija no duerme. Tiene que estar él porque ella nomás está pensando. Perder, mamá, me lo van a quitar. Ay, no, sufro más ya con ella.
Pero¿ sabes por qué? Porque
yo tengo la culpa, ¿verdad?
No, no, no, no, no, no. Pero te digo, no, aquí culpa no vamos a echar, ¿va? Es porque ha estado siguiendo tu mismo modelo.
Sí.
O sea.
Sí, tienes razón. Yo no quiero eso para mi niña. Por eso ahora que ya la miro, ya 15 años, quiere empezar a novia y quiere... A lo mejor ya no veado y no me he dado cuenta, pero yo no quiero que siga mi camino. Yo no quiero que pase lo que yo he pasado.
Es que
tengo que cortarlo de raíz, que vea que no, no se debe de aguantar.
Has hablado con tu hija, por ejemplo, le has dicho a ver hija, las cosas como son. O sea, yo obviamente a los hijos se les habla dependiendo de la edad en la que tienen. Claro. Creo que ahorita ya es buena edad como para decirle ya las cosas como son. Sí.
Y
aparte pues ella también lo ve.
Sí.
Y simplemente es saber, hija. O sea, si yo lo estoy aguantando es porque no he sabido, no tengo la fuerza de voluntad. A lo mejor tengo algo mal, pero no cometas mis errores. Es lo que yo le digo a mis hijos. Comete tus errores, pero no cometas los míos. Claro. Sí, sí me
siento a platicar con ella porque lamentablemente no he tenido una oportunidad. Que digas tú, yo empecé a platicar del tema, no porque... Y ahora sí con la persona esta que fue la última que he sabido, fue hace dos años de... Yo lo notaba raro, raro. Y yo decía, si no quieres estar aquí, vete. Tú sabes que yo siempre te he dicho que te vayas. Yo no te voy a reprochar nada. Tú te puedes ir a la hora que tú quieras. No pasa nada. Pero vete, vete. No, no
pasa nada. No, no tengo nada. No, nada. Y así. Entonces, un día digo, bueno, yo tengo que saber con quién anda, porque era obvio que ella andaba con alguien. Y yo lo que hice fue que agarré toda su ropa otra vez en costales negros de esos de la basura, lo eché a la camioneta, Y le dije a una de mis hermanas,¿ sabes qué? Acompáñame a llevarle su ropa. Y ya sabes con quién anda. Le dije, la que sabe bien eres tú y no me lo has querido decir
porque a mí mi mamá me dijo hablar con... Ahí iba a decir, habla con tu hermana y ya sabe. Y lo que vas a hacer, hazlo ya. Y ya le dije, llévame. Bueno, vamos, vas a aguantar. Voy a aguantar. Vamos. Y ya llegamos y efectivamente estaba con esa mujer. Es una mujer que se dedica a la delincuencia. Es una mujer que es ahorita... Ahorita en este momento es querida de uno de los grandes de aquí, de la delincuencia. Y en ese tiempo era la cabecilla de la delincuencia.
Y este fue y se metió ahí. Entonces yo fui y le llevé la ropa. La recibió ella muy encantada. Muy contenta. Pero cuando llegó él de trabajar, él no se fue para allá. Él se vino para acá y yo aquí yo no lo dejé entrar. Entonces se fue para allá, pero nomás a quitarle sus cosas. Y aquí a dos casas de mi casa, tu casa
Gracias
Vive en una hermana de ella, de él. Y fue y se metió ahí, metió la ropa y se vino para acá. Es que yo quiero estar contigo, es que déjame estar contigo. Le dije, no, ya hiciste tu vida con ella, yo ya no te quiero aquí. Ya tenía seis meses con ella. Dije, ya no te quiero aquí. Y le dije, mira, no me das gasto. No pagas nada de la escuela de la niña, no haces nada. Dije, yo puedo sola, yo no te necesito. Eres solamente una boca más que tengo que mantener y no tengo por qué.
Quédate allá, ya no te quiero aquí. Pues ahí tirado en la banqueta
y
no, mi hija no soporta verlo así. Lo metió yo por más que le digo, entiéndeme, mi hija,¿ qué debo de hacer, hija? Tenía 10 años, no. Eso fue hace dos años,¿ qué tendría? Trece. 13 años. Sí, apenas va a entrar a la secundaria, por ahí. Y estaba muy afectada mi hija también. Entonces esta mujer, al ver que no se iba con ella, me hablaba a mi teléfono. Y ahora estoy así, y ahora estamos así, y ahora estamos haciendo esto, y ahora estamos haciendo esto otro. Y yo,¿ y a
mí qué me interesa? Y yo cambiaba de chip, cambiaba el chip, cambiaba el chip. Todos los chips se los sabía,¿ por qué? Porque los sacaba de con él. La niña le daba el número a su papá y la mujer sacaba el número de ahí. Y siempre me estuvo molestando. Fui, puse denuncias. Fui y dije sus señas, vi dónde vivía, di el domicilio de ella para que... Pues le mandaron un citatorio o algo. Nunca pasó nada, nunca. Después de ese tiempo, resulta de que llevé eso, pasaron como dos meses.
Yo caí en cama porque me... Me dio un algo respiratorio, me dio un ataque respiratorio, algo así. El chiste que yo no supe ni dónde quedó nada. Yo no supe de mí en tiempo, yo estuve internada. Ya cuando desperté, ya tenía conciencia más bien porque me tenían bien medicada. Empecé a pararme, empecé a querer hacer mi vida. Un pariente de mi mamá puso una tienda muy grande aquí. Y nos fuimos a ayudarle a acomodar mercancía, acomodar todo, y pues yo ya no podía trabajar así, estaba muy mal.
Me iba y le ayudaba ratitos, me cansaba, me regresaba. Pues fue en el tiempo de COVID. Entonces, sí, entonces ya me regresaba a la casa y así. Y un día llegaron ahí a la tienda y llegó con todo, con todo, mucho delincuente, que me querían llevar a fuerzas. Me quería levantar ella. Le digo,¿ por qué me haces esto?¿ Por qué?¿ Por qué no está él conmigo? Le dije, no es mi culpa, llévatelo a él, yo no me
voy a ir contigo. Y no, pues había muchos trabajadores ahí, me hicieron fuerte ahí, las echaron, las echaron porque iban hombres y mujeres armados para llevarme. Y otra vez me enfermé, otra vez. Ya no era de la respiración, no era nada de eso, pero yo creo que era el susto, la depresión, el coraje, todo junto. Y no, otra vez me atrasé. Pero ya como estaban los hospitales al tope, me dejaron ahí en la casa de mi mamá con suero,
oxígeno y... Todo eso, el oxígeno era porque como me había dado, que según eso no era COVID, pero me dio algo en la respiración que no, se me subía la presión y dejaba de respirar. Algo así me dijeron que me pasó. Entonces, después la mujer seguía hablando y hablando y hablando. Y un día me dijo,¿ sabes qué? Te vamos a sacar de tu casa. Dije, ay, júralo. Dice, sí,
te vamos a sacar de tu casa. Dice, porque ya fui, ya vi que voy a quitar tu barra, voy a quitar la sala, voy a poner una nueva, te voy a quitar el comedor, voy a cambiar la recámara. Dice, pues ahí me avisas, ¿no? Para dejarte libre y entres. Ok. Dice, y no te estés burlando, dice, él se va a quedar conmigo. Le dije, ay, te estás tardando, por favor, ya llévatelo. Y me seguía diciendo cosas. Dice, y estoy embarazada. Dije, pues qué pena. Y si de perdido sabes de quién es.
Y dice, pues de quién. Y así con malas palabras. Y ya no es que yo pensaba que no. Le dije, pues te doy el pésame. Dije, piensas que se va a hacer cargo de la tuya, de la tuya, del tuyo, lo que tengas. Si no se hizo cargo de la que sí es de él. Y además tú ni en realidad ni sabes ni de quién sea. Y yo, pues yo también para picarle la cresta le dije. Sí. Le dije,¿ crees que va a dejar a su familia por una
anarquía como tú? Has estado en la cárcel, has estado en anexos, eres una delincuente de lo peor,¿ crees que va a dejar a su familia por? Y me gritó tanta barbaridad. Y ahí fue cuando mi niña supo todo, porque el teléfono estaba, pues estábamos en el teléfono las dos discutiendo. Sí,
claro.
Ya se arrimó este hombre y me quitó el teléfono y dijo, ya no le hagas caso, ya no le hagas caso, perdóname, perdóname. Y le dije,¿ es verdad que me vas a sacar de mi casa? Sí lo pensé, pero es un error, es un error, estoy arrepentido. Tienes madre, tú, neta que no. Y agarré mi niña y me fui con un tío y le dije, tío, está pasando esto y esto y yo me siento bien sola, yo ya no tengo a mi papá, mi papá ya falleció. Le dije, y me siento sola, me van a sacar de mi casa.
Y mi tío pues también es de los de antes, mi tío de Aranda Armado, aunque no tenga ni balas o chingadera, pero de Aranda Armado.
Saludos tío
Sí, y ahí va mi tío y no de verlo, este hombre de verlo que traía su pistola y viejita como del tiempo de Pancho Villa dijo. No, me voy a aplacar. No, yo no le voy a hacer daño a mi hija ni a ella y que no sé qué. O según él se aplacó. Tiene dos años, está más, un poco más aplacado. No, no tanto porque él empieza la parranda desde ahora. Hoy no está aquí en la casa, él anda de peda, anda a gusto. Y de cabrón también porque no creo que ande en misa.
O sea
ya. Entonces, ahora ahí es donde me convierto en Teresa. Entré a trabajar porque yo hago vestidos de novia de 15 años y todo aquí en mi casa. Y de noche y de todo. Entonces, el estar aquí en mi casa me causó mucha depresión. Yo lloraba de todo, de todo, de todo. Entonces ya en enero ya estaba saturadísima de trabajo aquí y dijo mi mamá, dijo,¿ sabes qué, mija? Te hace falta salirte a que te dé el aire, estás encerrada aquí, nomás cosiendo, nomás cortando, tienes que conocer
más gente, salte a que te dé la luz. Sí
claro
Está muy bien. Entregué telas y acabé algunos trabajos.¿ Saben qué? Me voy a salir a trabajar fuera porque me estoy muriendo de depresión. Algunas entendieron, algunas no, pero me valió. Me salgo a trabajar. Entré a trabajar y ya estoy viejilla. Ya estoy viejilla, pero ahí está. El patrón está muy joven. Y de volada me empezó a preguntar, señora,¿ se siente bien en este trabajo? Sí, joven, sí, estoy muy bien, muchas gracias. Señora,¿ puede pasar a la oficina? Y no,
nunca entraba, aunque me hablara. Y le decía al encargado, dile a la señora que pase. Quiero hablar con ella. Y ya iba. Señora, que entre a la oficina. Le hablé al patrón. Le digo, no, no voy a entrar. Es que ella me dijo que no quiere entrar.¿ Por qué no quiere entrar? Digo, si me acompañas, tú entro. Si no, no. Y
ella dijo,
sí, yo la acompaño. Bueno, ya se fue conmigo. Ya le dije, dígame, patrón,¿ en qué le puedo servir? Como es tan bien vestido ahí.
Claro
Y se quedó viendo. Se quedó viendo al encargado. Y me quedó viendo a mí. Y dijo... Señora,¿ me puede hacer un modelo? Claro.¿ Qué ocupa? Pues tela y lo que usted, con lo que usted me diga, yo hago el modelo que usted quiera. No, dice, quiero que haga un modelo nuevo. Usted elija la tela, usted elija todo. Ahí es donde vi que a lo mejor me quería decir otra cosa, que era lo más probable. Y ya no supo ni qué. Y me puso a hacerle un vestido. Ok. Se lo hice. A los tres días se lo llevé.
Lo hice aquí en mi casa. Le gustó mucho. Dijo, señora, venga para ver si me regala su modelo para subirlo como propiedad de la empresa. Sí, muy bien. Y ya entré a la oficina y le cerró. Dije, híjole, no viene el encargado. Y ya me dijo, y ahí ya no me dijo señora. Dijo,¿ cómo estás? Dije, bien. Y iba a abrir la puerta. Dijo, no la abras. Le digo,¿ por qué? Quiero hablar contigo.¿ De qué? Es que estás bien bonita. Pero amigo, estás bien chico. Le dije, patrón,
estás chico tú. Tú estás bien chiquito. Dice, ay, hemos de ser de la misma edad. Le digo, no.¿ Cuántos años tienes? Le dije, tengo 44, mijo. Y ya se sentó como que sí, sí le pesó. Ok. Sí, pero no se te nota. Y digo, no, pero pregúntale a mis rodillas. Ay, sí, ya estoy grande. Quiero ver si me aceptas un almuerzo, un desayuno. Déjame que lo pienso, porque no me desagradó el patrón. Ok. Ok. Él con 29, 30 años que cumplió y yo 45, ya 45 que cumplí. Dije, ay, la madre, no seré su
mamá mejor, sabrá Dios. El chiste que estuve platicando con una amiga que supo todo lo que pasé.
Ok.
Y siempre hay alguien que te dice, ándale, anímate, anímate. Sí, se llama demonio
amiga.
Sí, sí, hasta, ay, no. Sí, sí, era el vivo demonio,¿ qué más?
Ándale, mija, no pasa nada
¿Eh? Acabo te la he hecho peor, y no nomás una vez. Desquítate, amiga. Ay, hijo de tu madre. Pues fui, me fui con él, solo una vez. Me ha insistido como no tienes idea, pero ya no me animo. Es más, yo me siento indigna de entrar a mi casa por eso. Ya no me animo. O sea, era de que me haya sentido. Yo pensé que así iba a ser, de que después me iba a sentir a gusto porque ya me disquité, ya me vengué la chingada. No, tristemente te voy a decir la realidad. Yo no me siento a gusto de lo que hice.
O sea, pasó algo.
Claro, sí pasó. Y él me dijo claramente que quería que estuviéramos, que fuera yo su amante, pues.
Sí, claro.
Pero yo no nací para ser amante de nadie. Mira, te lo voy a
poner
fácil, ¿va? Sí, va.
Obviamente, a tu pareja, a tu marido, pues es evidente que dejaste de amarlo. Tienes un cariño, tienes un respeto por todos los años. Te da convivencia porque se genera un vínculo físico, un vínculo emocional. Es el padre de tu hija, ¿no? Y esa es la primera variable. La segunda es de que has vivido en un ambiente donde nadie te ha apoyado. Entonces, eso te reforzó más la
idea de que el matrimonio es para siempre. Vienes, o sea, yo te respeto los valores que traes, claro, o sea, traes buenos valores de que sí, el matrimonio es para siempre. Hay que respetar a la pareja, al hombre, ¿no? Hay una relación, pero por eso te digo que traes disonancia cognitiva porque, pues, O sea, eso es lo que tú traes muy arraigado en tu pensamiento, en tu mente, en
tu cerebro, como le quieras llamar. Entonces eso te predispone pues a que, o sea, incluso tú más seguro que estés predispuesta a que el hombre es cabrón y así somos todos los hombres y pues bueno, hay que aguantar al hombre así, pues porque así somos, ¿no? Y este y traes esa idea bien arraigada ahí. Entonces yo no soy quien para de para para para empezar para juzgarte y decirte si hiciste mal. No, no, no, no esperes de mi parte. Este, creo que al final este, fue
un respiro. Obviamente no te lo voy a justificar, pues más de alguno, más de alguno a lo mejor sí te va a decir que bueno que lo hiciste, te lo merecías, ¿no? Este, ahora sí te merecías un bocado, ¿no?
Claro
Pero... Es un dilema, ¿sí? Porque también quiero suponer que también traes muy arraigado el tema del matrimonio, ¿no? De la parte de la religión. Sí. En el cual, pues, sí, o sea, sí pecaste y toda la cosa, ¿no? En cuanto a lo moral, pues te van a decir, no, pues es que estabas en tu derecho, ¿no? Pero lamentablemente, amiga, has vivido en un ambiente donde nadie te ha apoyado. Y agrégale esas ideas que tienes bien arraigadas. Quizás uno que otro te va a decir ideas retrógadas también,¿ por
qué no? Pero siento que has aguantado mucho. Obviamente, esa decisión que tú tomaste, obviamente, algún día iba a tocar la puerta de tu casa. Llegó, pasó. Sí. Y pues sí, obviamente yo entiendo, ahorita lo que estás pasando es la cruda, la cruda moral.
Sí.
Por todo lo que tienes arraigado en tu mente, amiga, yo digo que sí, definitivamente traes todo eso bien, bien, bien, bien, bien en ti, el cual te está generando un conflicto interno bien cabrón. Sí. Y
no, yo me veo... Y que no sea tan lejano. Le pido a Dios que me ayude porque a veces siento que no la armo, a veces siento que sí. Es difícil, pues, pero yo espero que no pase de este año. Ya no quiero estar así. Ya no puedo por mi hija, ya más que por mí. También por mí, pues. Pero para que mi hija no piense que si yo aguante, ella va a tener que aguantar.
No
soportaría que por lo que yo he hecho, ella batallara.
Y qué piensas hacer, amiga? La pregunta del millón.
Pues yo me quiero ir lejos de aquí, me quiero ir donde él no sepa dónde estoy para que no vaya a joderme la existencia, donde yo pueda, ya he visto opciones de poderme ir de aquí. Y ya al último, así como dijiste, estaba primero mi salud mental. Ya si la casa se pierde, pues que se pierda. Más se perdió en el diluvio. Y pues no, yo ya no quiero. Además, yo pensé, yo nunca pensé en mi vida que iba a probar a otro hombre. Yo no lo veía venir.
y lo permití y en el momento fue bonito como no tienes una idea o sea me volvió a la vida el saber que le interesó a alguien el saber que todavía le puedo gustar a alguien para mí fue no sé cómo explicarlo fue un gusto enorme
Pues es que se siente bonito. O sea, ese es parte de lo que te puede ofrecer una pareja. Pues aquí lo que mira, lo que yo te podría recomendar es vive un tiempo sola. O sea,
si
vive un tiempo sola, no cometas horas y el error que cometiste hace 20 años.
No, ya no.
Sí, vive el tiempo, vive tu duelo que ya
lo más seguro
es que ya lo pasaste, hasta te pasaste.
Sí, ya
Sí, y yo te recomendaría que vivieras un tiempo sola. Si llega alguien, chingón, adelante. Pero ahorita sí, enfócate en ti y sobre todo en tu hija, ¿no? Claro. Mira, eventualmente lo entienden. O sea, sí, al principio es doloroso y te duele y te van a echar la culpa. Sí. Sí. Sí. Esperemos y que no le toque entenderlo cuando le pase algo similar a ella. Obviamente eso no se lo desea, ¿no? Pero tú y yo sabemos que como, porque tú obviamente sigues siendo hija. A pesar de que eres madre, también
eres hija, ¿no? Y eventualmente uno lo entiende a putazos.
Sí, la neta sí
Pero eventualmente uno lo va entendiendo, amiga. Entonces aquí te digo, yo sí te recomendaría que te salieras de ese ambiente porque ni la hermana, ni las leyes, un ambiente en el cual no ha recibido el apoyo, amiga.
Incluso yo, desde el primer engaño que vi, le hablé a una hermana que vive allí en Guadalajara. Ay, polla, me quiero ir contigo, estoy batallando mucho, pasó esto, pasó lo otro. Dijo que no. Dije,¿ para dónde me voy? Se cierra el mundo bien gacho. Y eso sí, si tuviera los huevos bien acomodados, los ovarios... Hay gallado el modo.¿ Cuántas mujeres no hay que lo hacen?
Sí, claro.
Pero me cerré yo sola. Me cerré y ya no me quiero seguir cerrando. Mi intención tampoco es como que juntarme con alguien así pronto, pues tampoco, porque yo ahorita quiero como la libertad con mi hija, llevármela de paseo a alguna playa, llevármela... a México, llevármela a lados, a donde ella quiera ir, andar juntas, ella y yo, que estemos más tiempo juntas, tiempo bonito, no de discutir, no
de batallar, no de preocuparnos, tiempo libres las dos. Y sabes, otra cosa que se me olvidó decirte, fue gravecilla también, gravezoita, En una ocasión que ya estaba funcionando ya la tienda, un súper grandote que puso el pariente de mi mamá, llegó esta mujer también otra vez, que fueron varias veces, pero son las que se me quedaron más marcadas. Llegó y yo ya harta de la situación de que en cada esquina, donde fuera, me la encontraba y me sacaba
pistola donde quiera. Esa vez llegó, agarré un palo
de la
escoba y le quebré el vidrio de atrás de su camioneta y le dije, bájate. Yo ya no tolero y si nos vamos a fregar va a ser por el daño que me has hecho tú a mí, no porque te quedes con él. A él quédatelo y ni te lo peleo. Es porque con mi familia no te debes de meter, ni con mi hija, ni con mis padres, ni con mi madre, en este caso mi papá ya no está. Con mis hermanas no te tienes que meter con nadie. Por ella sí te voy a partir tú,
ya verás. Y se bajó un vato, se bajó un tatuadote ahí, un malandro horrible, y sacó una pistola y me la puso en la cabeza. Dijo, no le hables así a mi mujer. Y salió una hermana mía, la más grande, dijo, a ella no le vas a hacer nada, ella para mí fue como una segunda mamá, la quiero mucho. no le vas a hacer nada en ese caso a mí y me quitó y mis pies no me respondieron yo me asusté y
me
caí y me fui para atrás y mi hermana se le puso enfrente y le puso la pistola en el pecho le dijo a ti también te voy a matar te voy a desvivir Y en eso también, otra vez, los mismos señores a los que les hacíamos de comer ahí, de almorzar, unos que están en la obra ahí. Sí. También lo corrieron a punta de palas, martillos, traían varillas, barras,¿ sabe cuánto traían luego de la construcción? Y nosotros, pues yo me asusté porque dije,¿ va a ser matadero aquí
este cristiano? Sí, claro Y ya la vieja le gritó, suéte, y se fueron. Pero de ese susto, otra vez me fui a la cama. Otra vez. Yo no me podía componer porque era un susto tras otro. Así estuve casi el año. Estuve muy, muy mal y yo ya no quiero. Ahora miro a la mujer donde quiera y me grita de cosas, pero yo no le hago caso. Digo, tantos desaparecidos que hay, todavía no la hayan para llevársela
Ay, amiga.
Ay, no, si puedes editar lo que quieras editar, lo editas, por favor.
Pero es
que me da mucho coraje. La gente no se le desea eso, yo sé, pero ella no hace ni un bien por la comunidad. Nada.
Pues es que ya estás harta también, amiga. O sea, ya definitivamente si uno, pues uno como humano sí se cansa, pues.
Sí, yo ya no puedo, ya es... Yo pensé que me iba a sentir a gusto, dije ya, ya me desquité tantito. Moralmente se siente uno mal, porque te digo yo, me casé virgen, duré cuatro años en la otra relación, pero bien sabido aquel también cucaracho que yo iba... Pues con mi plan, como iba de blanco de mi casa y ya. Tal vez fue lo que no le gustó, pero bueno. Ya con este, pues me casé virgen y me fue de la chingada. Mejor del cliente a solta la vida.
Es que te digo, amiga, o sea, tú tienes unos valores muy bellos, muy bonitos, pero lamentablemente te tocó o elegiste a una pésima, pésima, pésima pareja.
Sí, y a mí me decían los psicólogos, la psicóloga y los psicólogos con los que he ido, me decían, es que recuerda los momentos bellos, siempre las mujeres recuerdan los malos, siempre se quedan con los malos.
Digo, ayúdeme a
buscar uno nuevo, ayúdeme a buscar uno bonito. Le digo, no tengo recuerdos bonitos, me va a disculpar. El único recuerdo bonito que tengo fue cuando la prueba de embarazo decía positivo, pero tampoco estaba para festejar. Entonces, ¿cuál?
Sí, amiga, te digo, lamentablemente has vivido en un ambiente donde el apoyo es totalmente nulo. Eso definitivamente no te ha ayudado en nada. Eres el primer caso que yo escucho que definitivamente nulo, nulo, nulo el apoyo. Sí. Y sí, o sea, me pongo en tus zapatos y híjole, qué pesado. Sí. Lo que te deseo es que realmente tomes la mejor decisión. De mi parte, no esperes, pues manda la chingada, ¿no? No, no. O sea, yo, ahora sí ya son tus principios y valores,
tus ideas, todo lo que la persona tú eres. Pero sí, yo pienso que también llega uno... Mira, yo también soy este... Y todo lo que tú quieras, ¿no? Pero, este, digo, por la parte, pues, hablando de la parte de la religión, pero yo a veces casi digo, ay,¿ sabes qué, Dios? O sea, también soy humano, ¿sabes? Perdón, perdón, pero también soy humano y a mí, mi humanidad me dicta esto, ¿sabes? No, no, está, está, está bien, cabrón. También estar aguantando a una persona ya,
en mi caso, amiga, 20 años. O sea, te pasaste, la
neta. Es demasiado, es demasiado. Es que ya estoy en la cumbre de la vida, ya voy de bajada.¿ Y quién me devuelve esos años? Ya nadie. Y
el
tiempo ya no se recupera.
Pues sí, pero todavía te faltan muchos años por vivir, amiga. Y yo lo que te deseo es que la neta los vivas con tranquilidad, con paz. Ahorita te digo, enfócate en ti. Esa aventurilla, pues al menos te dio una probadita, ¿no? De lo que es realmente sentirse querida, ¿no? Por otra persona. Pero ahorita es más bien que trabajes en ti. Y que primeramente, pues, resuelvas tu situación, amiga. Porque ahora sí... Yo no soy quien para decirte cómo hacerle
¿sabes? Yo estoy en que no paso de este año ya. Así como te dije, yo me voy de aquí. Y que sepa nada más mi mamá dónde estoy. Y nadie más que sepa. A seguir mi vida y ya. Ya mi niña ya está mejor de su enfermedad. Ya la puedo, yo la puedo tratar. Tengo las posibilidades. Aprendí lo que me gustó. Lo aprendí, lo aprendí muy bien. Y es lo que me da para vivir.
Sí, claro.¿ Qué le dirías, amiga, a las personas que están pasando por algo similar a ti? Aquí en este podcast hemos escuchado comentarios de yo sí puedo sola, ¿sabes? O sea, al final de cuentas me agarré los huevos y sí se puede, ¿no?¿ Qué le dirías tú a las personas que estuvieran pasando por alguna situación similar a la tuya, amiga?
Pues primeramente felicito mucho, mucho a las personas, a las mujeres que agarraron sus huevos y se mordieron uno y se masticaron el otro y salieron de ahí. Las felicito como no tienen una idea, son unas chingonas. Y a las que estamos, bueno, a las que estamos pues todavía ahí sumidas, aunque tengan... Un año. No den más chance. Con eso hay. En seis meses sabes qué persona te tocó.¿ Y qué va a cambiar? Jamás. Jamás cambian. Jamás cambian.
Y mejor, ahorita que están jóvenes, ahorita que tienen toda una vida por delante, aprovechen. Que no se les vayan los años con una persona que no valora lo que eres. que no valora lo que haces, que nunca te va a decir estás bonita, que nunca te va a decir nada. Sálganse de ahí ustedes que pueden. Yo ya no alcancé a salirme en su momento, pero nunca es tarde. Aunque esté ruca, me salgo, me voy a salir y se los voy a hacer saber.
Vaya amiga, pues te deseo y como comunidad que es Infieles Podcast, créeme que te deseamos lo mejor amiga, lo que decidas. Creo que tienes todo el apoyo de la comunidad y creo que es lo mejor que tú creas conveniente.
Muchas gracias. Pues muchas gracias amiga por haber marcado, aquí tienes mi número, cualquier cosa que se te pueda ofrecer, pues ahí estamos y pues también gracias a ustedes por escuchar este relato, no me esperaba una situación así y pues cualquier cosa por la que estés pasando, de verdad, si se puede. Sí se puede y sí se puede. O sea, lo peor que te puede pasar es que sigas adelante. Entonces, pues, mis mejores deseos. Yo voy a salir
de aquí. Por mi hija voy a salir de aquí. Por mí, que ya me lo merezco. Ya
Ay, amiga, pues, mis mejores deseos para ti. Muchas gracias Y pues nos vemos para el siguiente relato. Si quieres contar tu historia, pues en la descripción de este podcast vas a encontrar el número WhatsApp o en fielespodcast.com. Ahí vas a encontrar todo. Hasta luego, amiga. Muchas gracias.
Gracias. Bye.
