15
Hola,¿ qué tal, chicas y chicos? Bienvenidos a un nuevo episodio de Infiales, Infiales Podcast. Y bueno, como siempre, te recuerdo que si no te has suscrito, ahí está el botón de seguir, seguir en Spotify o en cualquiera de las plataformas que nos estés escuchando. Y como siempre, te recuerdo también que nos dejes ahí también un mensajito desde
donde nos escuchas. Perdón, créame que todos los leo y pues para ahí mandarte un saludito va y si quieres contar tu historia pues nos puedes contactar en el número de whatsapp lo encuentras en la descripción de este podcast que se encuentra en la segunda pestañita donde está abajo la campanita y dice acerca ahí está el número o el enlace directo si no tienes que grabar nada en tu teléfono nada más le le das clic ahí y te envía a nuestra conversación directa en whatsapp o en infielespodcast.com
ahí puedes encontrar también el botón directo y el enlace a todas nuestras redes sociales bye pues nuevamente gracias ya pasamos de los 5000 suscriptores en spotify de verdad muy muy agradecido con ustedes y también con ustedes que hacen contacto como nuestra invitada el día de hoy a ver amiga como va a estar la historia del día de hoy pues
la historia es más como en el pasado
Quizás
sí, viene siendo tal vez unos, no sé, 15 años atrás.
años, ok
Más o menos recién yo estaba, sí, yo estaba apenas cumpliendo la mayoría de edad, los 19 años, tal
vez
20
Ah
eres una pollita. Sí, era muy niña y era muy inmadura, eso sí quiero aclarar, era demasiado inmadura en muchas cosas.
Ah, pues todos,
amiga. Pues nada. Pues,¿ qué te cuento? Empecemos por el principio
Va que va, a ver,
dale. Contexto innecesario, pero necesario. Yo tuve una pareja casi nueve años, desde la juventud, o sea, esas parejas que uno se cogía la mano y qué nervios que nos vean cogidos de la mano, porque eran nervios
Sí, claro.
Y así, bueno, nos fuimos creciendo. Ya cuando grandes, pues, las cosas se complicaron un poquito más y terminamos. En ese entonces yo conocí en un trabajo donde de mis primeros trabajos conocí un ingeniero que me llamaba mucho la atención y pues las cosas con el ingeniero empezaron a darse. Pero yo no llevaba mucho de haber terminado con la pareja anterior. Yo no llevaba muy poquito, la verdad. Y
me acuerdo mucho que un 24 de diciembre el ingeniero... Me dijo en la mañana, muy tipo mediodía, como, ay,¿ quieres ser mi novia? Y yo, bueno, pues sí, intentémoslo, qué chévere. Y en la noche, muy a medianoche, pues estábamos reunidos en la casa de mi abuelita, la familia, para celebrar Navidad. Y la persona que te digo que con la que llevo la relación de mucho tiempo, pues vivía justo al lado de la casa de mis papás. Fue vecino, por decirlo así. Va
va, va.
Y él llegó allá muy a medianoche, pues obviamente toda la familia lo conoce porque lo han visto crecer al lado mío pues de toda la vida. Entonces como que no, siga tranquilo, bienvenido. Y él por intentar recuperarme me pidió matrimonio. Y yo, oh, yo ese mismo día también le dije que sí. Oh. Entonces ese 24 de diciembre salí con novio y con futuro posible esposo. Oh,
qué guapo, qué guapo
Pero, entonces bueno, así pasó. Ya las cosas pues... era muy complicado estar como con los dos, realmente era muy, muy difícil y las cosas con la persona que me había perdido matrimonio, pues no era, ya venía, ya peleábamos mucho, ya estábamos muy dañados, ya no, o sea, no, era imposible recuperar, tal vez esas dos relaciones me duraron, en simultáneo me duraron quizás un mes,
no
más.
Ok, wow
No más, no, no, no se pudo durar más, si yo, entonces la relación con la persona con la que se supone me iba a casar, pues no, no, no fue, Se acabó. No debió más. Y desde ahí para allá no volvimos a... No volvimos. Venga, volvamos a intentar tener la relación. Pero pues es que era curioso porque fuimos nosotros durante la juventud y todo. No solo fuimos novios, sino fuimos muy amigos. Éramos vecinos. Entonces había muchas cosas
que de alguna manera nos unían. Teníamos esa confianza de que pasamos de ser niños, por decirlo así, adolescentes a ser adultos responsables con sueldo entonces cuando alguno de los dos necesitaba plata era yo tengo, yo te doy y el otro sí, yo también tengo, yo también te doy y nos ayudábamos a cubrir las cosas y bueno, a empezar a vivir esas pequeñas etapas de adulto donde uno empieza a responder económicamente por cosas
o
por comprar o pasear bueno, esos temas de adultos pequeños digo yo
Sí, no, y está bien, pues, porque, o sea, no te casaste, pues, con una persona que definitivamente, pues, ya venían con muchos pleitos, pues, a pesar de que, pues, se conocieron desde muy chicos, pues, y se vieron crecer, pero creo que al final te diste cuenta, pues, de que, pues, esto no iba a funcionar, entonces,¿ para qué nos casamos, no?¿ Para qué gastar esa carta, vaya, no?
Sí, exacto, no, pues no, digamos, las cosas definitivamente no fueron con él en ese momento, pero sí siguió, esa relación siguió así, o sea, era muy, muy chévere.
Ok.
Sin embargo, yo sí seguí con el ingeniero, pero pues después de un tiempo, mi ingeniero como que ya no me gustaba, ya no quería, no sé, duramos tal vez como nueve meses, quizás. Oh Pero ya no, o sea, a mí ya no, ya no. Y llegó un punto en el que yo le tenía tanto fastidio, o sea, como que, no sé, le estaba cogiendo fastidio, como que aléjese, pero yo no tomaba la
decisión completa de decirle váyase. que me acuerdo mucho que a veces me llegaba a la casa de sorpresa y yo llegaba a estar a bajar y yo me acuerdo que yo hablaba con él, con la persona, con mi exnovio y él me decía, ay, yo también estoy llegando, pero necesito plata. O me decía, sí, necesito plata. O yo era la que le decía, ven, yo necesito plata. Dice, nos vemos en tu casa. Yo dije, listo, ya voy llegando. Y coordinábamos y llegábamos los dos, descargaba la maleta y
nos íbamos hasta el cajero. Y muchas veces pasaba eso, que yo llegaba y ya el ingeniero estaba ya en la casa. Y yo como que, ay, usted no dijo ni siquiera que iba a venir, o sea, como que no avisó que venía, ¿no? Pues mis papás le abrían como, siga, bienvenido. Oh
ya
Y yo, yo como, espérese acá porque tengo que ir a hacer una diligencia. Incluso muchas veces ni siquiera era por plata, sino que me decía como, Camini, vamos a comer, vamos y comemos pizza. A mí me encantaba en esa época la pizza. Y yo, listo, Camini, hoy es día de pizza. Y así, y andábamos para arriba y para abajo y yo como que no, le tenía mucho fastidio,
mucho fastidio, ya le empecé a coger fastidio. Sin embargo, pasó el tiempo y ese chico me dijo como también, me dijo que ya se veía conmigo, él era mayor que yo, la verdad no me acuerdo cuántos años, creo que tal vez nueve años, y él me dijo como... oh yo creo que tú eres la mujer de mi vida yo quiero formalizar contigo casémonos y yo ay sí pero ese sí que dije de verdad lo dije como como por decirlo como porque la situación donde estábamos y la forma que me propuso matrimonio fue muy bonita muy
romántica pero no no porque de verdad yo lo sintiera yo decía no algo va a pasar porque yo no quiero seguir con él
no
quiero no quiero pero tampoco tomaba la decisión de decirle, venga, ya váyase.
Pues es que como tú dices, ¿no? Perdón, por la misma inmadurez, ¿no? Vaya, ¿no?
Sí, yo creo que es así, pues porque las cosas como son, el hecho de que él era mayor, él era ya más entradito, yo era profesional, yo apenas estaba empezando la universidad, tenía cosas que me llamaban la atención y que me hacían ver el mundo de una manera distinta.
Digamos que él tenía un sueldo mucho mejor que el mío, pues yo tenía apenas un mínimo mínimo, Y era un poquito más recorrido, entonces él ya conocía un poquito más de mundo, de decir, venga, vamos a restaurantes un poquito más bonitos, vamos a hacer actividades, llamémoslo así, un poquito más de otro nivel, el que yo no conocía.
Y no hablo
solo de plata, sino de actividades en conocimientos como, no, que el deporte extremo, y yo, deporte extremo, esa misa vaina nunca, pues de pronto como no lo conocía en mi mundo, pues para mí eso fue nuevo, entonces yo decía, oye, sí, chévere. Y ese tipo de cosas... Me llamaba la atención y yo creo que yo seguía era por eso, porque eso me gustaba, pero como relación dije no, yo no quiero
Es que él quería ya algo, una estabilidad, vaya, ¿no?
Exactamente, él quería una estabilidad y pues yo desafortunadamente no era la que se le iba a dar.
Sí, claro.
En todo caso, yo ya era muy, muy cínica y muy odiosa. Yo ya llegaba con mi exnovio y yo le decía como si quiere quedarse ahí, yo voy a salir y me demoro. Cuando él llegaba allá a la casa, yo era así, le decía como, si quiere, quédese. Ahí está mi mamá, todo metido y hablé con mi mamá. Pero yo me demoré, yo tengo que hacer, le dije, usted no avisó que iba a venir, entonces yo la verdad tengo otras cosas que hacer, otros planes y así. Yo creo que es como tan insistente, como tan... No, no,
no sé cómo decirlo. Me molestaba mucho que me llegara de sorpresa a la casa, me fastidiaba. O sea, que yo llegara y encontrármelo y saber que yo no tenía mis planes de llegar. Así de verdad, yo no quisiera hacer nada. Si solamente sea llegar a descansar, me daba ya pereza tener que verlo No, pues así ya no. No, no me daba pereza. En esas cambié de trabajo de donde estaba, de donde lo conocí a él y me fue a trabajar en
una constructora. ya empecé a trabajar en la constructora y directamente con la constructora y no con contratistas sino directamente con ellos entonces yo ya era ya pasé a ser como jefe de seguridad y salud en el trabajo no sé si en México se conoce
eso
ese perfil entonces ya pasé a ser como la jefe directamente de la constructora para todos los contratistas entonces ya empecé a trabajar normal Siempre me quedaba retiradito de mi casa, o sea, el lugar de trabajo me quedaba como... Es que era, ponle, como hora y media de mi casa y el problema no era tanto lo lejos, sino que era complicado llegar porque era una ciudadela que apenas empezaban a construir, entonces no tenía mucho transporte para llegar.
Ok, va, va, va.
Era así como complejo, como... como cansó en la llegada tocaba coger que el bus que lo lleva hasta cierto punto y ahí tocaba esperar unos carritos que llevaban varias personas hasta otro punto y ahí tocaba caminar un montón entonces como que daba pereza
ok en
esas conocí al personaje principal de la historia
ah
ok va vamos allá este personaje se llama no sé pongámosle Pepito tal
vez ok Pepito
va a Pepito Conocí a Pepito, Pepito era encargado de uno de los contratistas y él hacía varias actividades de impermeabilización en el tejado. Y empezamos a hablar y empezamos a conocernos y empezamos a ser amigos y yo seguía con el ingeniero, seguía con el ingeniero, pero pues cada vez más distantes, cada vez más distantes. Y ya no sé, como que ya me engomé, ya me llamó mucho la
atención esta persona sin tener nada. Y un día simplemente ya, yo creo que hablando y como amigos, él me dijo como no, me dio como las razones y las palabras para decirle a mí, a la relación con el ingeniero, ya no más. Y así fue. Efectivamente, le dije ya no más. Tal fue la amistad que empezamos a construir en ese momento, que incluso me alejó bastante de la
amistad que tenía con mi exnovio. O sea, como que ya esa amistad de mi exnovio es chévere, ya somos adultos, pero pues usted ya construye su vida, yo ya construyo la mía, porque si seguíamos ahí pegaditos, ninguno de los dos Pues con el historial que teníamos de casi nueve años de relación, pues no. Digamos que como que no nos terminábamos de
soltar. Sí, sí, no, no,
pues sí. Ya llegó, ya Pepito empezó. Digamos que la llegada de Pepito a mi vida ayudó mucho que yo me alejara de mi ex. que como que ya empezara a ver las cosas diferentes, él ya empezaba a hablar de, mira, tú tienes un buen sueldo,¿ por qué no empiezas a ahorrar y comprar para ti cosas? Me mostró, digamos, que
la vida también es de otra manera, ¿no? Ya... un poco más, planea, organiza, mira futuro, mira lo que tú quieres, tú ya tienes un estatus, por decirlo así, eres jefe, tienes que buscar arreglarte un poco mejor, conseguir ropa un poquito más costosa, darte ciertos lujos que uno dice, oiga, sí, pues sí, pues no está mal, sí. Y me pareció chévere. Entonces, y él tenía vehículo, tenía una moto también. Y vivía
medianamente cerca a mi casa. Entonces, la amistad se dio para que él empezara a llevarme hasta la casa cuando terminábamos turno. Y en las mañanas, a mí siempre se me hacía tarde. Entonces, le dijo, no, pues yo te voy a ayudar. Yo soy muy buen amigo, te voy a ayudar y no... No voy a permitir que llegue a estar. Entonces yo paso y te recojo en las mañanas.
Pues bueno.
Va que va. Está bien. Ruégame un poquito más. No
mentiras. Va.
Entonces así empezamos. Ya después de un tiempo, no sé, de llevar como tres o tal vez cuatro meses así como de amigos, se dio una salida donde las cosas empezaron a tornar de otra manera. No fue que oficialmente dijéramos o llevamos a ser novios. No. Solamente empezaron que los besos, que la cojita de mano, que el mi amor, que el mi vida, que las palabras bonitas, que los planes aquí, que los planes allá. Y empezamos, cuando menos me di cuenta, ya éramos, ya en teoría, éramos novios.
Oh, ok.
Yo, bueno, así duramos seis meses de novios bien bonitos, bien chéveres. Él iba, ocasionalmente se quedaba en mi casa, donde pues eran mis papás, aclaro, ocasionalmente. Él me había dicho que por el tema del trabajo, él no estaba estable en ninguna ciudad. O sea, él no estaba radicado como en ninguna ciudad, sino que él tenía que viajar mucho. Él solamente estaba en las ciudades por cierto tiempo. Durante el proyecto, se acababa el proyecto y casi siempre lo mandaban para otro lado.
Ok, por proyecto.
Pero que él tenía un bebé como de tres meses cuando yo lo conocí, más o menos. Ella recién nacía, bueno,
no sé cómo fue, tres meses. con una mujer de la que no, la verdad y las cosas como son, nunca me habló mucho de ella en ese momento, tampoco pregunté, y pues yo veía que, no sé, nosotros empezamos a salir normal, que yo nunca le vi problema, entendí que, o me dio a entender que él vivía solo, en una casa de familia, y él pagaba una habitación, y bueno, incluso en alguna, como en varias oportunidades, él me decía, pues quédate hoy conmigo. Y yo le decía, bueno, está bien,
yo me quedo contigo. Y llegábamos a la casa, era, me acuerdo muy bien, era una casa normal, era una casa grande, de, sí, normalita, no sé, de varios pisos, tenía como dos o tres pisos. Y uno llegaba y uno se encontraba como con la sala, apenas uno entraba, encontraba la sala y a mano izquierda estaba la habitación de él. Luego, luego quedaba un baño, luego quedaba como la cocina y unas escaleras. Y ahí entonces... Él me decía, no, que esa era la habitación de él. Entonces nosotros entramos
y pues yo sí escuchaba a la gente hablar. O sea, yo escuchaba como, ah, qué buenos días, buenos días, la gente. Yo
decía, no
pues debe ser la gente con la que él vive, pero pues como él solamente tiene arrendado esta habitación, pues a mí me da pena como salir. Y en ocasiones, pues, ah, y el baño quedaba dentro, o sea, quedaba al lado de la habitación, pero tenía acceso directo desde la habitación. Entonces no había que salir para absolutamente nada, a menos de que uno vaya a la cocina y si tenía uno que salir de la habitación de resto, pues no. Y yo me quedaba ahí y yo llegaba y todo normal.
O sea, de verdad, no me parecía que hubieran señales de que... pasaba algo raro, que hubiera otra persona, no, yo las poquitas cosas que vi, veía que eran solo de él, tampoco fue que yo entrara y venga, yo reviso el armario, venga, yo reviso nada, o sea, lo que veía por encimita, porque pues yo en ese momento no tenía ni intenciones de esculcar, ni revisar, ni investigar, para mí, él era mi novio y las cosas estaban bien. Durante esos seis meses conocí la mamá, conocí la mamá
que ya viajó por temas de... Bueno, me acuerdo, ella vivía también en otro lado y vino de visita, entonces también la conocí. Las hermanas, también conocí como las hermanas, ya conocí toda la familia, conocí al papá, conocí a las hermanas. Recuerdo mucho que él tenía una hermana que tenía una situación muy compleja porque tenía como cuatro hijos,
no
tenía, económicamente no tenían buenos recursos, les tocaba vivir, me acuerdo mucho que les tocaba vivir en esos barrios de la ciudad, donde son muy económicos los arriendos, pero que quedan supremamente lejos de la vida, o sea, ellos no viven, sino se esconden, no es que la casa fuera fea, sino que es una casa muy humilde, muy sencilla, y yo me acuerdo que ella, era un octubre, me acuerdo tanto que se llegaba un octubre, que ya que no, que los niños tenían como 3 o 4 años sí, que estaban
como en ese rango de edad entre los dos, había una bebé otra tenía como 2 años la otra tenía como 3 y 4 años, más o menos por ese rango, no estoy muy segura ya la verdad no me acuerdo bien, pero era por ese rango
y yo
dije, no, pues vamos a colaborar voy a comprarle, yo voy a regalarle los disfraces a los niños y yo fui y compré los disfraces para los niños y se los regalé y ella muy contenta y hay cuñis cuñis, cuñis Poco después, otra de las hermanas se casó y también fuimos al matrimonio. Yo conocí toda la familia, todo muy bonito. O sea, de verdad, yo me sentía que esa relación iba muy bien. Ok, va
normal.
Sí, hasta ahí. No, no, yo no vi banderitas, yo no vi señales de nada. Para mí todo estaba muy bien. Un día, normal, él me llevó lo de siempre, me recogió en la casa, me llevó al trabajo, él se quedó haciéndolo de él, yo me quedé haciéndolo mío. Cuando yo recibo una llamada y me dicen, usted, y me digo, hola, la verdad no me acuerdo cómo fue que me hablaron al principio, pero la cosa fue que la pregunta que me hicieron fue,¿ usted qué tiene con mi marido? Y yo, ¿perdón?¿
Con su marido? Y me dice, sí, con mi marido, con Pepito. Para ese entonces yo conocía como tres personas con el mismo nombre. Y yo,¿ cuál Pepito? Pues en mi cabeza estaba porque ya me había pasado antes que de pronto uno a veces le escribe a algún compañero de trabajo como, venga, necesito, bueno, cosas normales de trabajo. Y pues hay mujeres muy celosas. que pueden tomar la conversación y no sé, se arman videos porque le están escribiendo a una mujer.
Sí, sí, claro
Entonces en mi cabeza estaba yo y dije no, esto es otra niña, otra vieja por ahí loca que le está armando show de celos a alguien. Yo no, pues no, la verdad no sé quién es, no sé cuál pepito, conozco como tres pepitos, usted puede ser un poquito más específica. Y ella me dijo, pues sí, el que la lleva y el que la recoge y la lleva todos los días de la casa al trabajo. Y yo, uy, freno de mano,¿ cómo así? Y me dijo, yo le dije,¿ usted es la esposa? Y me dijo, sí, yo soy
la esposa. Nosotros tenemos un niño de, ya no sé cuánto tenía el bebé, como nueve meses tal vez. Nueve meses, iba para el año. Nosotros tenemos un hijo de tanto, pongámosle un año, la verdad no me acuerdo, de un año. Y él vive conmigo, vivimos en la casa de mis papás, no sé qué, y yo... ¡Oh! Pues yo no tuve el valor de decir absolutamente nada. Yo le dije,¿ usted cómo es que se llama? Me dijo, fulana. Yo me llamo fulana. Y yo, ¡ah! Entonces yo le dije, no, no,
yo no tengo nada con Pepito. Él solamente, efectivamente, como usted dice, él me lleva y me trae y de resto solamente una relación laboral. Y dijo, ¡ah! Que no sé qué. Bueno, ahí quedó la conversación. Yo que cuelgo, yo me acuerdo que estaba lejos, estaba al otro lado del proyecto de donde él estaba. Y tal fue mi mal genio que dije paticas para que las tengo en par segundos llegué a donde él estaba recuerdan que yo les había dicho que él trabajaba en las tejas pues allá
me
puse mi arnés y allá me subí a pedir
ay cabrón
esto no es una pelea esto no es una pelea cualquiera es una pelea en las alturas va va
va eso
otro nivel
va ok no no está cabrón
pues yo llegué allá y él me dice ay hola mi amor cómo estás que no sé qué yo oye que salud es de fulana y él pum de una se quedó pálido puso cara y dijo como así y yo sí de fulana de la mamá de su hijo que salud es que ella está muy bien y que si llegas temprano a casa a la casa de los papás ese hombre pasó colores a su color, esto no, espera,
déjame te explico, que no sé qué. Bueno, ahí que no, que es que ellos no tenían nada, pero pues que sí estaban viviendo juntos, pero que mejor dicho, no me acuerdo bien la verdad, la excusa que él me dio, la cosa fue que ellos supuestamente no estaban juntos puntualmente, sino que estaban, compartían, el lugar donde vivía era porque porque pues el bebé estaba pequeñito y porque como él no se radicaba en ninguna ciudad ella le abrió las puertas de la casa para que se quedara ahí de
forma temporal pero que ellos no tenían nada y yo como así, yo le decía y entonces donde yo me quedaba no, que esa es la casa de los papás de ella y yo como
así
o sea Yo terminé durmiendo en la cama de ella sin saberlo. Un poquito más y voy y le digo a los papás de ella, no sé, hola, suegros. Yo qué sé cómo se le dice.
Ok
Horrible. Y yo decía no, el colmo. Yo no me di cuenta de eso. Y ahí empecé yo. Yo decía no, así no. Y me decía no, que por favor, que entendiera, que bueno. Ahí nos alejamos un poquito. Yo le dije que no, que las cosas se acababan, que no va más. Y pues obviamente mi orgullo ya no podía permitir que me siguiera llevando y trayendo porque no estaba bien. Yo estaba de más genio. Sin embargo, él llegaba ya enfrente de mi casa a esperarme a la hora que él
sabía que yo salía. Y no, ven, vamos, yo te llevo, no sé qué, déjate hablar, no sé qué. Pues ahí empezó a convencerme otra vez. Y empezamos a hablar en un principio nuevamente, no como pareja, sino como amigos. Pues guiño, guiño. Sin embargo, él sí... Cualquier oportunidad que tuviera para intentar pasar cualquier otra cosa, un beso, un abrazo, cualquier cosa. Cualquier oportunidad aprovechaba. Y yo decía, no, qué horrible. Ahí empecé. Yo dije, bueno, voy a intentar ser la otra. Voy
a intentar. Es que era muy curioso porque... Uno dice después de que se acaba el horario laboral, que a mí no me cabía, yo nunca entendí cómo la hizo, porque se acababa el horario laboral y yo le escribía normal en la tarde, en la noche, o lo llamaba y él me contestaba, o sea, nunca hubo un, ay, te llamo ahorita, o que no me respondiera, no, o sea, yo digo, nunca vi señales de que había otra persona, entonces en mi cabeza estaba, debe ser que de pronto
él pueda tener la razón. porque recuerdo mucho en Colombia se celebra el tema de no se celebra San Valentín sino se celebra amor y amistad el 16 bueno a mitad de septiembre ah Y ahí es donde dicen, ahí como dicen, si te sacan la fecha, eres oficial, si te sacan otro día, eres la amante. Pues él a mí me invitó y todo en la fecha que era y fuimos y cenamos y todo. Entonces yo decía, es que no me cabe, o sea,¿ en qué momento?¿ En qué momento? Porque si yo me quedaba en la casa, yo me
quedaba con él. Si yo le escribía a altas horas de la noche, él me respondía. si en las fechas especiales estábamos juntos, si yo conozco toda la familia, si yo estuve en el matrimonio de la hermana, o sea,¿ en qué momento? Para
mí, para
mí en ese momento estaba la nena debe estar obsesionada, debe estar loca. Ellos no tienen nada, dije yo. Ellos no deben tener nada y por ahí la nena se está armando videos. Porque es que no me cabía en
mi cabeza, de verdad, yo no encontré nada. en ese tiempo que duramos de relación que yo no sabía que esa señora existía yo no encontré ninguna banderita de verdad no la encontré y yo hago cabeza hoy por hoy y sigo sin encontrarlo en todo caso fue que yo dije no pues como ella está loca entonces sigamos ahí y sigamos pero yo sí ya sabía que ella existía Entonces, eso me acordó de uno de tus podcasts que escuché, uno de las relaciones abiertas, donde puedes tener otra persona,
pero tú tienes que avisarle que yo existo.
Ah, sí, sí me acuerdo.
Yo creo que eso fue algo así porque ella sabía que yo existía y yo sabía que ella existía y ambos estábamos con la persona. Solo que no era así como tan oficialmente yo te doy permiso y tú me das permiso. No.
Bueno, más bien tú le creíste. O sea, al final le cuentas, dices, o sea, si yo me pusiera en tu lugar, pues yo te dices, bueno, pues así ya están separados. No me late que vivan en la misma casa, pues, pero... Pero pues también dices, ok, va, va molestando el voto de confianza, ¿no? O sea, dices, ok.
Sí, también, sin embargo, esta mujer se quedó con mi número y yo claramente me quedé con el número de ella.
Y
aquí empezó la historia donde yo digo, me volví una muy mala persona. Porque yo sabía que ella existía y después de lo que ella me dijo que no, que ella era la mujer, que ella era la esposa, yo, en todas maneras, yo seguí saliendo con él. Bueno, pasó el tiempito, yo seguí saliendo con él. Yo veía que, lo que te digo, él tenía detalles muy bonitos, nos íbamos de paseo, comíamos rico, la pasábamos muy bien, pero ya después de eso, ya las llamadas después de las
cinco de la tarde ya no eran viables. ¡Oh! o sea, fue cuestión de que la nena como que me llamara, como que se destapara y ya las llamadas dejaron de
ser viajes y yo decía¿ qué pasó? ya los fines de semana era como un fin de semana con ella un fin de semana conmigo, un fin de semana con ella un fin de semana conmigo y el fin de semana que se quedaba con ella entonces ya salían como las reuniones familiares y ella subía fotos en los estados de whatsapp, me acuerdo mucho donde están todos con la mamá con las hermanas, con todos y ella ahí Y yo decía, momentico. Y a los ocho días íbamos y yo también iba a un almuerzo con las hermanas. Y
yo decía,¿ cómo así? No entendía. O sea, hay muchas cosas que yo no entendía. Y ya después me vine a enterar con el tiempo que es que la familia le hacía el paro. O sea, la familia sabía que él tenía dos relaciones y la familia, las dos lo recibían como tú eres la única. ¡Ah, cabrón!¿ O qué? Tú eres la oficial. Y yo decía, no puede ser. Eso, eso a futuro me generó un trauma muy grande con las familias. Yo pensé que eso no pasaba, pero sí me generó trauma. Yo después de eso intenté tener más
relaciones y eso. Y cada vez que me decían, ven, conoce a mi familia. Yo
no.
Ok. No, deja así. Era lo último que yo quería en la vida, conocer familias.
Oh,
ok. Yo decía, no, pero sí. Y eso fue causa y culpa de ese cucarachos. También luego me enteré que lo que te digo, sí efectivamente la casa donde él se quedaba, la cama en la que yo dormía sí era la cama de ella, era la habitación de ella, o sea todo con ella, él era efectivamente el infiltrado en esa casa, era la casa de la familia de
la señora. y yo allá el día que me hubieran pillado que de verdad yo no salía a decir buenos días buenas noches porque me daba pena pero y si yo hubiera tenido el valor un día de haber dicho hay buenos días o buenas noches y me hubieran visto que hubiera pasado yo no creo que el papá hubiera dicho bienvenida siga esa es la cama de mi hija siga yo no creo Pues no sé qué hubiera pasado.
El caso fue que yo empecé y dije, bueno, ya siendo consciente de alguna manera que yo era, entre comillas, la amante, que pasé de ser la oficial a ser la amante y que lo acepté porque las cosas como son, tengo que reconocer que en algún momento del camino lo acepté por medio del voto de confianza que le di o simplemente porque ya me convencí de que yo tenía la razón. No sé, no sé la verdad, la razón por la que me convencí, pero me convencí de seguir.
Pues a lo mejor fue el ego, ¿no? No sé, se me ocurre que el ego de que, ah, sí, perra, ok, va, que esto sea la guerra. De más
que sí. De más que sí porque ahí empezó la guerra. Entonces ella subía una foto en el estado con él y mi amor, mi vida, yo, ¡tum! Una foto en el estado para que ella viera con él en piscina, no sé qué. Ella ponía una cosa y yo, ¡tum!
Le ponía otra. O sea, como, ah, sí, pues entérese. Entonces, a la final yo le decía, ya me decía que yo porque yo mantenía esa guerra con ella, yo le decía, pues no es una guerra, yo solamente estoy disfrutando las ventajas de ser la oficial, entre comillas, pero sin tener que lavarle la ropa, sin tener que cocinarle, sin tener que pagar servicio, sin tener que compartir. Yo estoy disfrutando lo que es ser la amante, recibir solo lo chévere.
Los problemas usted los soluciona ya con ella y conmigo la pasamos rico. Y de verdad que, digamos que ese fue mi concepto por mucho tiempo. Bueno, fue el tiempo que duró la relación. Me acuerdo que ella subió...¿ Cómo fue el tema? Ay, ya después ella empezó a seguirme en Facebook. Y yo, pues bueno, también. Y entonces... Ella publicaba algo de que es que las mujeres que se
meten con hombres casados, yo no sé qué. Y yo publicaba, no recuerdo que yo le dije, esas parejas que dicen ser felices y no saben que conmigo la pasan mejor. Cosas así, o sea, de verdad, eso era sátira para acá, sátira para allá, sátira para acá, sátira para allá. Ella me llamaba todo el tiempo y yo,¿ qué quiere?¿ Qué quiere? Que le diga que me lo estoy comiendo. Sí, estamos acá, estamos en el mismo hotel, estamos pasándola rico. Llame más tarde que estamos ocupados.
Así
o sea, de verdad ese era mi nivel de descaro. La señora me llevaba como seis años de edad y lo tengo más o menos presente, es porque me acuerdo que en una de esas tantas llamadas que ella me hizo, yo le dije,¿ usted qué está esperando? Si usted es seis años mayor que yo,¿ por qué se viene a igualar con una peladita? Que sí, yo estoy más linda, más guapa, más buena. Y usted ya está vieja, ya está flácida, ya está fea, seis años mayor y viene
a compararse con una peladita. Ay, nena, madure, le decía yo. Madure,¿ quién era la que tenía que madurar descarada? Decía yo a mí misma.
Bueno, o sea, sí, sí, pues, pero, o sea, el hecho de que ya tú como mujer permitas que tu marido esté con otra, dices, ya, güey, o sea, o sea, no mames, o sea.
Por eso te decía yo que eso era un tema de, lo compartimos, ambas sabemos que existimos, pero no hay un permiso oficial.
Pues es que sí, o sea, digo, a mí, mira, yo siempre he dicho, no, o sea, si tú como mujer o como hombre, lo permites que tu marido esté con otra, es porque obviamente estás obteniendo un beneficio, ¿no? O sea, dices, si así va a estar el asunto, pues, para acá también, pues, pues, pues te haces pendeja, ¿no? O sea, dices, güey, o sea,¿ quién quieres engañar?
La verdad, sí. Pero yo digo que, en cierta manera, yo también estaba, como dicen ustedes, enculada con él, porque habían cosas chéveres, y yo recuerdo mucho que en una de esas tantas dijimos, vamos a ahorrar, Ah, bueno, en varias ocasiones duramos un proceso de que ahorremos y te compras el televisor. Ahorremos, o sea, bueno, ahorremos es un decir, yo ahorro. Digamos que de alguna manera empezó a enseñarme a administrar el dinero, pero él era el que me lo administraba, aclaro.
Entonces
yo le pasaba como si él fuera mi banco. Yo le pasaba una cuota de X cantidad de dinero y ya cuando él me decía, bueno, hay tanto. vas a comprarte el televisor, vas a comprarte, no sé, en ese entonces el teatro en casa, vas a comprarte el playstation,¿
qué vas a comprar? Y vamos y lo compramos. Y así, listo, ya otra vez el cero en fondos y volvamos a ahorrar Y así, así pasaron varias cosas y así digamos que yo compré, me acuerdo mucho que yo cambié todo el juego de alcoba de mi habitación, compré televisor nuevo, compré
teatro en casa, compré el computador, fui adquiriendo cositas. de alguna manera pues con mi propia plata pero digamos que él administrándola ok en esa ya ya lo último ya después de cansarme de tanto pelear con ella eh porque si peleábamos y es que yo era demasiado descarada de verdad era demasiado descarada llegó un punto en el que de ahí fue cuando descubrí que los estados se podían seleccionar para que solamente unas personas la vieran
ah ok
prácticamente era como mandarle un mensaje directamente a ella pero pues no lo iba a hacer tan directo. Iba a ser un poquito menos indirecto, menos directo. Yo colocaba el estado, digamos, tomaba una foto, ejemplo, en el jacuzzi. Nos tomábamos una foto donde obviamente no se viera uno desnudo ni nada, sino, o sea, donde no se mostraba nada, pero era evidente dónde estábamos.
Ah, sí, sí, claro
Y la ponía solo para que ella la viera.
Ah, ok.
Literal. Y así. Y ella llamaba y yo, que estábamos ocupados.¿ Otra vez usted llamando? Estamos ocupados. Ahorita se lo devuelvo.
otra cabrona
amiga eh de verdad yo digo que si era demasiado inmaduro o sea llegó hoy en día que me lo hagan llegó mucha culera de verdad se pasa pero estuvo muy mal hecho y yo reconozco estuvo muy mal hecha esa situación no debería es una situación que no debería volverse a presentar y que no recomendó que hagan, o sea yo la pasé muy bien en esa época porque pues digamos que yo no veía el tema de responsabilidad yo no veía el tema de que era un hogar de que yo me estaba metiendo en un hogar porque
para esa señora era un hogar era su esposo, su hijo y ella, eso era un hogar una familia pues digamos que yo no era muy consciente de eso, para mí era la guerra contra ella no contra una familia sino otra igual Pues sí, digamos que esos frecuentes eran como el tema igual. Yo la veía ya como una igual. Yo no la veía como que ella era una mamá que ya estaba intentando organizar su familia. No, yo la veía como una igual, otra persona que está ahí, que
se está metiendo en una relación. Bueno, no sé, la verdad es que ya no sabría ni cómo justificar esas locuras que se hicieron porque... Pues yo digo que yo tuve que haberle hecho mucho daño a esa señora, muchísimo. De forma, bueno, consciente e inconsciente a la vez. Porque yo era consciente de lo que estaba haciendo, pero inconsciente de verdad del sufrimiento que le pudo haber causado a esa señora.
Bueno, mira, o sea, qué bueno que lo dices. Qué bueno que lo dices por si alguien lo está escuchando y está pasando por esto, que la verdad está mal. Pero vuelvo a lo mismo. O sea, obviamente, mira... O sea, si yo fuera mujer y estuviera pasando por esto,¿ sabes qué? Vete a la chingada, güey. O sea, vete con la otra, güey. O sea, eso sí, tienes responsabilidades con tu hijo, ¿no? Pero,
o sea, yo no lo voy a permitir compartir. Y el hecho de que ya también esté en una guerra, o sea, dices, vato, o sea, dices, no, o sea, obviamente estoy permitiendo que mi marido esté con la otra y me encanta pelear. Porque también alguien podría decir, bueno, no, es que es mi familia, es que es mi marido, es que no, vato, o sea, no, no, no, no, no. O de planos tienes la autoestima tan baja, ¿no? O sea,
que dices... Que sí realmente quieres a tu familia, pero yo pienso que ni con la autoestima tan baja o probablemente sí, que algún psicólogo me corrija.¿ Vas a permitir eso? O sea, o sea, no. De más que
para ella también pudo haber sido un tema de orgullo de yo gano esta guerra, yo creo. O sea, no sé, o sea, sí, siendo
conscientes
eso que tú dices es verdad, o sea, ya uno siendo un poquito más maduro en este proceso de la vida, uno dice no, o sea, ya permitir tantos. que sobrepase ciertos límites tantos límites porque yo siento que se sobrepasaron muchísimos límites y seguir pues ya es un tema que uno dice uy bueno evalúelo evalúelo internamente pero hay algo que debe estar mal con ella
pues es que como una persona tiene la autoestima muy baja o sea tan baja no te pones a pelear sabes Simple y sencillamente, pues sí, sí te agüitas, porque obviamente hay estas historias en este podcast donde, pues sí, sí te agüitas, no sabes qué hacer, te desesperas, llegas al punto de quiebre y pues a la chingada, ¿no?
Pero ya el hecho de que esté peleando contigo, dices, vato, no, la autoestima no la tienes tan baja, eso me queda claro, porque si tienes ese ímpetu de estar peleándote con la otra, dices, no, no mames, obviamente... O sea, me atrevo a decir, a lo mejor me voy a escuchar mal, obviamente estás obteniendo un beneficio, beneficio que te gusta, y pues no lo vas a dejar, obviamente por eso tienes esta guerra, ¿no? Supongo.
Pues sí, y pues la verdad, yo tengo que ser muy honesta en esto, y sé que está mal, pero yo lo disfruté, o sea, yo disfruté esa guerra. Yo la disfruté, o sea, el tiempo que duró, yo de alguna manera siento que la disfrutaba, Hasta que me cansé, hasta que fui yo la que realmente ya me cansé, digamos que por cosas del destino, pues ya se volvía monótono, ya era como yo subo, tú subes la foto, ya
una cosa, la otra, y dije, ay, ya no más, ya, ya. Ya, yo soy la que ya me cansé, ya me cambié de trabajo, dije, no, pues ahora sí tengo que alejarme, ya no tengo que verlo, ya no tengo que encontrarme con él, entonces ya no hay excusa en mi cabeza.
Sí, claro.
Sin embargo, este hombre sí me seguía buscando. Y yo le decía, como, no, aléjate, que yo no quiero nada contigo,
ya aléjate. Entonces, nos distanciábamos un tiempito y volvíamos. Sí, y volvíamos y nos veíamos y volvíamos y volvía la historia, pero entonces yo ya cuando empezó ese vaivén de yo me quiero alejar, ya la guerra con la señora popularita, yo de mi parte, de mi parte yo la calmé, le dije ya no más, yo ya no gano nada poniendo estados, yo ya no gano nada subiéndole indirectazos, ya no, o sea, ya le perdí como le interesa eso, entonces yo dije no. Cuando cambié de trabajo por temas del destino,
me tocaba viajar harto y
yo
era feliz. A mí me encantaba viajar. Tuve la oportunidad de conocer muchos lugares de mi país gracias a ese trabajo. Y en esas conocí a otra persona. Conocí otro personaje. Entonces yo dije, bueno, las cosas empezaron a irse con
ese otro personaje. Y bien chévere, al principio... Él vivía en una ciudad completamente diferente a la mía y yo vivía, digamos, en la capital del país y él vive en, no sé, es que yo no conozco México para dar un ejemplo, pero por tierra, si tú viajas por tierra, son por lo menos unas ocho o nueve horas de distancia.
Porque le vaya rápido
Está
lejos.
Está lejito. Entonces, nosotros, pues, era chévere porque era como una relación, es decir, al principio yo iba, yo cogía los fines de semana que tenían puentes y yo decía, bueno, el viernes en la noche llegaba al terminal, cogía el bus, arrancaba para donde él estaba, viajaba toda la noche, llegaba
ya el sábado en la madrugada. Y disfrutaba el fin de semana ya con él y me devolvía el domingo en la noche y bueno, el lunes cuando era un día feriado y llegaba y en el terminal de donde yo vivo, de la ciudad, de mi ciudad, llegaba, me bañaba porque ya había un baño y me cambiaba y me iba a trabajar.
A trabajar.
Como si nada, o sea, y no era porque estuviera enamorada, porque dirían, ay, es que está muy enamorada y por eso viaja, no, es que me encantaba viajar, yo era
feliz paseando. Por dos, yo
también
siempre fui así
Sí, yo era feliz paseando, pero entonces eso que te digo, eso fueron como los dos primeros meses, tal vez, dos, tres primeros meses. Yo no le, él me decía que es que él quería venir a la ciudad, a conocer la ciudad de donde yo era, y yo le decía, no, no, qué gracia, no, eso no, eso es aburrido. Pero, pues, como en una relación a distancia, el fulani Pepito me llamaba, y yo, bueno, está bien, caía, nos veíamos, disfrutábamos, y yo volvía, y yo, no, no, yo estoy en otra relación,
ya me acordé, ya me acordé. Y bueno, así se dieron las cosas, sí, como tres meses que te digo yo. En ese entonces, esta mujer siguió llamándome. Entonces, digamos, pasaban 15, 20 días donde literal ya no nos veíamos ni nadie. Ay, pero es que usted está con él, que no sé qué, respete, que es que usted no le ha enseñado a respetar en su casa. Pero yo de verdad ya no estaba con él, o sea, yo era como... Ok,¿ lo sacó de dónde?¿ Del bolsillo? No, yo no estoy con él.
O sea, yo le decía, señora,¿ en serio esta vez yo no estoy con él? O sea, yo le decía, yo soy tan descarada que yo le digo cuándo estoy con él o cuándo no, pero yo de verdad no estoy con él en este momento. Toca que lo busque en otro lado. Mire, a ver si no tiene otro amante porque seríamos tres y hay que conocer la otra, le decía yo descaradamente. Ah,
anda la osa, ok.
Pero, o sea, yo lo decía de forma jugosa, pero a mí sí me daba como rabia entre mí. Yo, oiga, ella anda con otra, pero pues,¿ quién soy yo? Si yo también andaba con otro. Pues
sí, amiga
Pero sí, como ese. El caso fue que el noviecito que me conseguí a distancia, en uno de los viajes que yo hice allá de visita, él tomó mis datos, él tomó como mi dirección, la dirección donde yo vivía en la ciudad, o sea, cómo llegar. Y un día simplemente, normal, se acercaba mi cumpleaños, me acuerdo, cuando ese día se desapareció, no me contestaron nada y yo, bueno, pues ni más. O sea, yo así como intensa en ese entonces no era, ni tampoco así tóxica, posesiva, no, no era, no era, aclaro.
Entonces yo dije, no, pues debe estar ocupado, yo qué sé, debe estar con los amigos igual, pues tampoco es que me importara mucho en ese entonces. Entonces ese día yo dije, no, pues estaban en un mundial de fútbol, no me acuerdo en qué año, para ser honesta, y jugaba, jugaba el país contra otro, tampoco recuerdo cuál. Y entonces los de la oficina dijeron, como camine, vamos a verlo. Yo dije, pues listo, vamos, no le veo problema, camine, vamos a verlo.
Y sin culpa, yo no sé, yo fui a sacar el celular, le tomé como que un par de fotos y guardé el celular, pero yo no sé si yo le oprimí sin culpa como el de mudo avión y el celular quedó incomunicado. Yo pues bueno, ahí quedó el tema. Ya yo tomé, feliz, se acabó la actividad, pedí un carro, me fui para mi casa. Ah, me pidieron el carro porque el celular se me había apagado.
O sea
fue como que, digo yo, se puso en modo avión y no me di cuenta y pues ya igual tenía bajita la batería y se apagó. O yo no sé si se apagó desde ese momento, pero es que yo sé que trajeron más mensajes. Bueno, no sé, no lo sé. El caso fue que el celular cuando yo llegué a la casa pues estaba apagado. Entonces yo llegué cuando veo en la sala, oh sorpresa, que estaba el noviecito de distancia. ¡Uh! Y yo, ay, no, yo esta historia ya la conozco. A mí no me gusta que me lleguen de sorpresa.
Sí,
es lo que te iba a comentar, mira, precisamente. A mí no me gusta que me lleguen de sorpresa. Y desde tan lejos, no, es que yo quería venir a visitarte, es que en estos días cumples años y no sé qué. Ay, tan bonito.¿ Y qué? O sea,¿ quiere decir que me tocaba le posar? Y ya, entonces organizamos una habitación como de huéspedes ahí con mis papás y que se quedara allá. Y él en las noches iba como a, ahí sí, como dije vulgarmente, a gatearme a la habitación. Y yo, no,
yo cerraba con llave la habitación. Yo, no, yo no quiero. No, aquí no. O sea, como que no, yo empecé a sentirme incómoda. O sea, el simple hecho de que me hubiera llegado de sorpresa me rayó y me rayó mal.
Oh, ya, va
que va. O sea, ya ahí dije, no, esto no me gusta. A mí esto no, no. Ya a mí esto ya me había pasado, ya esto me hace coger fastidio. Es así. Yo, bueno, ahí intenté que las cosas se dieran suave, pero entonces yo empecé a darme cuenta que este hombre era súper tóxico, súper celoso. Él me cogía el celular y me decía, pero¿ quién es Pepito?¿ Quién
es fulano?¿ Quién es tanta?¿ Quién es gente del trabajo? Entonces, claro, cuando cogía el celular y revisaba a fulanito, que nos viéramos que era una cosa que la otra... pues ahí se enteraba de muchas cosas y pues todavía le daba más motivos. Sí, claro Iba y se remitía a la conversación de WhatsApp de la esposa de este señor, pues todavía más historias se enteraba.
Y obviamente más motivos para ser tóxico y yo, bueno, yo trataba de llevarlo en ese tiempo, me acuerdo mucho que que Pepito me llamó me decía vea no, espera porque yo tengo una situación aquí en la casa y me está haciendo complicado escaparme me dijo bueno entonces ahí bajamos la situación ahí duramos como un mes larguito sin vernos la esposa todavía me llamaba me decía yo de verdad no tengo nada con él no tengo nada yo estoy quieta es que yo voy a ir a su
casa a romperle los vidrios que no sé qué pues venga venga a ver y búsquelo a ver si usted lo encuentra acá acá no está yo estoy en mi casa acá él no está
Así
le decía yo. Pero ya la señora para mí se me estaba volviendo un dolor de casa. Yo decía, lo que empezó siendo algo divertido ya se me volvió tóxico porque yo no sé ya de verdad, Pepito, con quién estaba. Ya desconocía yo la situación. Igual seguíamos en comunicación, nosotros seguíamos hablando y el tema del ahorro que te comento, sí seguía en proceso. Después, bueno, así empezaron las cosas. Un día salí con los del trabajo. Y me llevé al noviecito de distancia. Él llevaba como ocho días acá
en la ciudad, no me acuerdo. Y le dije, ven, salgamos y conoces y no sé qué. Y estábamos ahí bailando, éramos cuatro chicas y un muchacho que era gay. O sea, técnicamente éramos cinco chicas.
Ok, va.
Y yo no sé el que le pasó en la cabeza. Dijo, ay, voy a fumar. A mí eso me rayaba muchísimo que fumara porque a mí no me gusta que fumen. Entonces digamos que ya empecé ya con la convivencia tan seguida, ya empecé a verle todos los defectos sabios y por haber. Entonces ya me di cuenta que fumaba y fumaba mucho. Yo decía, no, a mí no me gusta después tener que darle
un
beso con ese aliento a cigarrillo. No me gusta, me pareció horrible. Entonces yo decía,¿ cómo que no? Entonces, bueno, acá que voy a ir a fumar, ella va, yo fumo, yo me quedo acá con ella. Y lo llamo, ay, es que yo salí, me acuerdo mucho que estábamos en el centro de la ciudad, a esa hora, tipo medianoche, una de la mañana, es peligroso, o sea, de verdad es peligroso. Si tú no conoces, es todavía más peligroso. Y él, no, es que yo salí a dar una vuelta.
Y yo,¿ es en serio? Yo ya le había advertido que era una zona peligrosa. O
sea, desapareció el novio entonces.
Sí, entonces ya me estresó, yo dije, no, tengo que ir a buscarlo, y medio dimos una vueltica, no lo encontramos, nos quedamos ahí, entonces ya todo el mundo, no, pues él tendrá que volver, que él pregunte, que no sé qué, yo ya, pero ya me estresé, yo decía, no, ya no me dejo disfrutar la fiesta, ya no, ya, a como llegó, dije, nos vamos, cogimos un taxi y nos fuimos, y en el camino... ay, es que nosotros no vamos a funcionar, yo sí, no, no vamos a funcionar, ay,
es que terminemos, yo sí, terminemos, terminemos, yo estoy también segura de que lo mejor que podemos hacer es terminar, entonces yo me bajo acá, en el camino, ni siquiera hemos llegado a la casa, no, es que yo me bajo aquí, en la mitad, donde él no conoce, o sea, digo, fuera a la ciudad de él, fuera a un lugar que él conoce, donde él se mueve, donde tiene más gente con quien apoyarse,¿ qué decía él? Sí,
claro
Pero no conocía a nadie. no es un lugar donde él conozca, entonces cuando se bajó, yo dije,¿ qué hago? Me dio tanta reacción, yo dije, déjelo, el verano se baja, yo sigo. Pues cuando él se vino a buscarme, él tenía un poquito de dinero, no tenía mucho, entonces él dejó de trabajar y supuestamente se venía aquí a radicar a la ciudad porque la capital tenía más oportunidades, entonces
tampoco es que tuviera mucho dinero. y él como que lo único que tenía era la moto que le había traído, él se había venido en la moto y era lo único que él tenía, pero en esa historia, en ese pasito de la historia que te estoy contando, pues íbamos en un taxi porque habíamos tomado, él se bajó, se quedó en una bomba, en una estación de gasolina, se sentó ahí en el piso y yo caminé, caminé, no, pues yo me voy para la casa, yo ya tengo sueño, tengo hambre y bajo lucho, ya, y me fui, yo
seguí derecho para casa y ya después me dio como cargo de conciencia. Y yo decía,¿ qué hago?¿ Qué hago? Pues, coja otro taxi, vaya, recójalo, yo venga, camine para la dielo. Ay, no, que volvamos. Yo, sí, bueno, está bien, volvamos, pero subo hacia el carro y camine para
la
casa. Y yo decía, no, así empezó así la historia. Ya yo tenía, entraba a la universidad y yo iba a entrevistas de trabajo. Y él no aceptaba las entrevistas de trabajo porque el horario tenía que coincidirle para que él me pudiera llevar de la casa a mi trabajo, de mi trabajo a la universidad, de la universidad a la casa otra vez. Y si los horarios del trabajo que le estaban ofreciendo no le coincidían con mis horarios
para tener que llevarme y traerme, él no aceptaba. Y yo decía, no, esto está mal, porque yo me desplazo sola, yo me sé mover sola. Y un día lo presenté en la universidad Con unos compañeros Es que yo soy el esposo Mi esposo Desde cuando acá yo tengo esposo
No, tóxico No, tóxico, perdón No, está cabrón
eso Esto se llama karma por todo lo que le dice la otra señora
Ah, ok
Yo no sé el caso fue que para esos días que ya estaba yo así como muy estresada, él cogió la costumbre de terminemos, volvamos, terminemos, volvamos, terminemos, entonces yo era feliz cuando me decían terminemos y me dan barrada porque, o sea, era como pesar, como lástima porque ese volvamos, es que yo no tengo para dónde irme, yo no tengo a nadie más acá en esta ciudad, yo no tengo, pues me va a pesar, fueron dos meses así que de verdad fueron, uy, fueron caóticos para mí, en esos
volvió a aparecer Pepito, y me llama, acuerdo mucho que ese día, ese día yo no tuve o sea, fui a la universidad pero me cancelaron clases entonces yo me hubiera podido ir de una vez para la casa y me llamó Pepito y yo dije no aquí está la oportunidad de que nos viéramos, veámonos y empezamos a hablar así como los amigos que éramos y yo le contaba yo le decía no, yo estoy desesperada estoy estresada no puedo, no puedo más con esta persona y él me decía
pues espérate que entre a trabajar conmigo Yo, tú puedes ayudarme a entrar a trabajar contigo. Y me dijo, sí, entra a trabajar conmigo. Yo lo contrato. Y bueno, ahí lo contacté y entró a trabajar con él. Y él me dijo, me dijo, Pepito, te voy a hacer un favor grandísimo. Y yo,¿ qué pasó? Me dijo, salió un proyecto y el proyecto es en la ciudad de él. Y lo voy a mandar a él.
Y yo, perfecto.
chingón
ok perfecto entonces a él le salió yo le dije no toca que vayas toca que mejor dicho no pero yo voy a volver yo si tú vas a volver pero toca que vayas porque ya estamos corticos de dinero y yo siento que yo te estoy manteniendo y la verdad yo todavía estoy muy joven para estar manteniendo a alguien creo que es bueno que tú también aportes económicamente que tú tengas tu propio ingreso
de
ahí de forma diplomática Pero realmente si es que ya estaba, digamos que todo me fastidiaba tener, ya me tocaba a mí darle plata para la gasolina, plata para las máquinas de afeitar, para las cosas personales de él. Y digo, no, no está mal si lo hubiéramos hablado y venga, vamos a proyectarnos y vamos a vivir juntos y vamos a colaborarnos. Pero es que éramos una relación de noviecitos, o sea, no,
no, no
estábamos pensando en
un futuro. Pues no, no. Pero como ya
era tu esposo... Sí, esa palabra me parecía caótica. A mí me daba terror. Y todo el mundo en la universidad me decía que es su esposo. Y yo, no, yo no tengo esposo. Además que en la universidad también había alguien que me gustaba. Y como
que nos veíamos y cuando
van y dicen no, que es su esposo, que tiene esposo. Y yo, no, yo no tengo esposo.¡ Qué horrible! Yo, no. El caso fue que Pepito un día me dijo, vaya, lo mandó. Lo mandó para su ciudad. Y yo no sé qué fue lo que le dijo, él viajó, él tenía que viajar también a acomodarlos y organizarlos y todo. Y yo no sé qué fue lo que le dijo él allá en el viaje, o sea, ya cuando estuvo allá, como a la semana de estar allá, algo le tuvo
que haber dicho, porque este chico me llama... Así como súper molesto, que yo seguía teniendo cuento con él, que él no sabía que el fulano de la historia de los WhatsApp que él había leído era este Pepito con el que él trabajaba, el que venía siendo el jefe de él, que no sé qué, yo no sé, o sea... No sé qué le habrá dicho, pero este hombre se
envenenó y eso llamó y yo llamó a pelear. Pero de verdad yo le tenía tanto fastidio que yo cogía el celular y dejaba el celular en la mesa, dejaba que peleaba y después me acercaba.¿ Ya se cayó o no se ha callado Yo no le prestaba atención, de verdad, como que ya se cayó. Y a veces decía, le colgaba y se cortó. Yo era, es que no te escucho.¿ Qué me dices? Aló, aló. No, la señal está muy mal, chao. Y colgaba. Entonces, en eso,
él me dijo, pues, terminemos. Y yo le dije, esta es la última vez que usted lo dice, porque ya ese jueguito de terminemos, volvamos, terminemos, volvamos, ya no me gusta. Y en esta ocasión, pues, ya internamente para mí, yo dije, ya no tengo lástima, ya está en su ciudad, cualquier cosa, pues, se va para su casa, donde su mamá, yo qué sé.
Sí, sí, claro.
Entonces yo dije,¿ Usted está seguro? Porque si usted me está terminando en este momento, no volvemos.¿ Qué sí?¿ Qué sientes? Y él pensó, yo creo que él pensó que era puro cuento mío. Y yo dije, listo, terminemos. Pues me le he sabido desaparecer.
He
sabido, cambié de número, cambié de todo. Y entonces él ya empezó a fastidiar, a llamar a Pepito. Ah, venga, que es que necesito que me dé el número de... Yo sé que ustedes son... Ups, perdón. Sí
sí, sí.
yo necesito que me den el número de ellos yo sé que ustedes son muy amigos entonces pásenme el número que no sé qué hasta el punto X fue muy fastidioso que lo terminaron
sacando
sí era esperarse lo terminaron sacando Sin embargo, con Pepito, pues ya no, ve, él volvió a buscarme como no, qué situación tan tóxica la que acabas de pasar, qué vaina, no, yo sí, horrible, no, terrible, sigamos hablando y seguimos hablando y nos volvimos a ver y volvimos a salir y volvió otra vez esa
historia.
Ah, ok. No, pero ese vaivén, ese vaivén. Y yo decía, horrible. Pues en una de esas recibió la llamada, me acuerdo que una vez que salimos, recibió la llamada de otra chica. Otra fulana. Es que no sé, yo soy corta de nombres. Vamos a llamarla Vanessa. La verdad
no sé ni
cómo se llamaba, pero vamos a llamarla Vanessa. recibió la llamada de una tal Vanessa con la que él trabajaba, pero yo vi que esa conversación estaba como muy entre susurros, entre no puedo hablar bien, entre estoy hablando con clave, entonces yo esto no está bien. Y yo, ya, al menor descuido, cogí el celular y miré, Vanessa, saqué el número y empecé a mirar las conversaciones y sí, efectivamente, Vanessa era la nueva yo. ¡Uh! Me había, o sea, era la,¿
cómo se dice eso? Era la amante de la amante. Ay, cabrón. Pues yo no sé.¿ Por qué? Pues ya, como me dice señora, me seguía llamando y diciéndome que yo era, y pues ya digamos que se me estaba volviendo algo fastidioso, pero ya habitual, entre comillas, que yo llamaba medianamente seguido, una o dos veces por mes, a decir que yo estaba, que ya, que lo dejara en paz, que dejara que hiciera a la familia, que no sé qué. Yo me acuerdo que en esas me llamó, para esos días me
llamó y yo le dije, no, no soy yo. Mire, busque, es una tal Vanessa, ella trabaja así, le está escribiendo esto, ese es el número, yo le pasé los datos. Y si va a armar un problema, va a ir a armarle problema a la otra. A mí no, yo ya sé A la otra, otra. Descarada. Sí, claro. Va a ir a armarle problema a la otra, conmigo no es. Y ella me responde,¿ y usted cómo sabe? Y yo, pues porque nos vimos.
a mí también me
ofende
esto sí, sí, sí
pues he sabido caer yo como,¿ cómo le digo yo? que yo le estoy diciendo a usted que ya no tengo nada con él, pero sigo teniendo algo con él y me ofende que él tenga algo con usted, conmigo y con
otra y
sin saber si había más pero no, yo decía, no, horrible Bueno, ahí pasó el tiempo, digamos que ese va y vende, nos veíamos, nos encontrábamos, pasaban cosas, volvíamos y nos dejábamos de ver, así pasó tal vez un año o más, tal vez, y por coincidencias de la vida volvimos a coincidir en el trabajo. Ya volvimos a encontrarnos en un mismo trabajo, en un trabajo. Entonces, otra vez la misma rutina. Él me lleva, me recoge, me trae, me vamos aquí. O sea, se volvió la misma relación
que al principio. Sí, sí, claro. La mismita. O sea, ya como era de vernos todos los días, ya no era solo cuando tú tuvieras tiempo, yo tuviera tiempo, sino ya todos los días. Pues entonces así ya empezó así la situación. Cuando, recuerdan que yo les había dicho que él manejaba unos fondos que yo le daba porque comprábamos tal X cantidad de cosas. Yo estaba ahorrando para comprarme la moto porque yo quería una moto y él me
estaba administrando el dinero. En esas llegamos al proyecto donde estábamos cuando a mitad de la tarde me llama y me dice,¿ tuviste la moto? La que él tenía con la que me llevaba y me traía. No, yo no la he visto. Digo, la moto no está. Yo,¿ cómo así que no está? Y salimos a buscar y pues como es construcción, se ve todo el tierrero y se ve la marca de que arrastraron la moto.
Ah, ok.
Pues se han sabido robar la moto. Y otros como que hoy no, yo a ese hombre lo vi mal, lo vi achantado, que la moto, que una cosa, que la otra, que bla, bla, bla, bla. Yo me acuerdo que para ese entonces existían los grupos, pues existían varios grupos de WhatsApp, de moteros, moteros de corazón, moteros de yo no sé qué, que se mete mucha gente que a la final no hablan, pero pues que hablan de todo,
pero como que no todo se conoce. Y yo había visto que publicaban varias veces como se robaron una moto. Si alguien la ha visto, por favor avisar. Y pues yo tenía muchas fotos con esa moto, entonces obviamente tomé la foto, mandé la foto y publiqué por todos lados, se robaron la moto, se robaron la moto, por favor, si alguien ha visto la moto, pues no. La moto
no apareció, efectivamente no apareció. Y él me decía que no, pues que él tenía un dinero, pero que le faltaba plata para completar, para poder comprar otra moto, porque pues no, ni modo. Y yo le dije, pues tú tienes mi plata
úsala.
Ay, primer error en una cadena de
errores.
No, mentira, ya habían muchos errores.
Ok.
No, pues yo le dije usa la plata, eran como dos millones, dos millones y medio en pesos colombianos, la verdad no sé cuánto es en pesos mexicanos ni en euros, pero pues eso es plata para nosotros y más en ese entonces. Él compró la moto de él, le costó seis millones pasaditos, compró la moto de él, entonces ya más me llevaba y me traía, pues porque ya en teoría la moto pasaba a ser entre comillas de los dos,
pero él me iba a pagar esa plata. Bueno, la historia ahí siguió con la señora, pues la señora al principio no dijo nada, pero pasó el tiempo, no sé, pasaron un par de meses, cuando la señora se enteró que yo había puesto plata en esa moto, pues ha sabido coger, rompió las llantas de la moto, rayó la moto, la señora se enloqueció con la moto.
Pobre moto
Tocó, tocó mandar a arreglar la moto y eso fue plata que supuestamente él ya tenía ahorrada para pagarme, pero
pues que tocó mandar a arreglar la moto. entonces yo dije, no, señora, seguía tóxico, yo decía, no, esto ya no me va a llevar a ningún lado, o sea, la verdad, como que ya, ya también me cansaba, yo decía, ya se va y ven, ya me tenía, yo creo que ni siquiera la relación con él me tenía aburrida, sino era la esposa, yo me tenía muy aburrida de la esposa, o sea, yo sentía que ya, ya llamaba de chévere, ya no, ya fue incómodo incluso para mí, que al
principio lo disfruté, ya era muy incómodo tener que hablar con la esposa, o sea, que me estuviera llamando todo el tiempo, y que, horrible pues nada yo dije ya se me dio la oportunidad de otro trabajo de un mejor trabajo yo dije aquí fue la oportunidad de alejarme y efectivamente cambié de trabajo me alejé Entonces, él me decía, ya empezó a buscarme él con la excusa de, no, yo es que te voy a pagar, te voy a pagar,
te voy pagando ya cuotas pequeñitas, ya cuotas pequeñitas. Finalmente, esa plata se me volvió plata de bolsillo porque sí, efectivamente, él me pagaba ahí un poquito y un poquito, mes a mes un poquito. Entonces, esa era la excusa para vernos mes a mes por un buen tiempo, que me
iba a pasar la plata. Y ya, pero sí, ya empezamos, ya empezamos a tomar distancia, tomar distancia, ya efectivamente en la universidad, como les había dicho, había un chico que me llamaba la atención, pero pues que no me había pasado de nada, y se empezaron a ver las cosas con este chico, y con este chico sí me enamoré, sí quise muchas cosas, o sea, de verdad, ya fue otra historia que hizo que yo ya me alejara, o sea, que ya él me decía, ay, es que en este
mes no tengo papá, y yo, ay, ya, decía así, o sea, fue un punto en el que ya... como ya dije así, ya lo que me pagó estuvo y ya usted siga su vida, yo sigo mi vida, seguir teniendo el cirilo y el aspozo un buen tiempo, ya hasta que la señora entendió que yo ya nada que ver, ya no tenía absolutamente nada, yo ya empecé a publicar fotos con la persona con la que estaba en ese momento, con la nueva persona, entonces yo como que la señora ya como que también entendió y ya también se distanció,
dije no, no más esa historia, hoy por hoy, supe, no sé, hace como un par de años atrás que ya tienen otro hijo por ahí tuvo otro hijo, ya ahí, o sea, como que ya finalmente formaron su relación, pero pues él sigue siendo el mismo, porque a uno le chismen, le llegan, y que ya estuvo con la una, ya estuvo con la otra, sigue siendo el mismo, ocasionalmente llama, pregunta que cómo estoy, o sea, así como el buen amigo samaritano que quiere saber de la vida de uno,
pero pues ya, yo ya lo veo, yo lo veo, yo digo, mira usted es muy feo, yo que le dije, y se lo dije la última vez que lo vi, tal vez hace como tres años atrás, que me invitó a un café, yo lo miraba y le decía, usted es muy feo, yo de verdad que le veía, y él me decía, ay, usted es muy, usted, me dijo, él me decía, usted se puso muy bonito, entre más le pasan los años se pone más bonita, y yo pues es que ya soy profesional, ya he hecho muchas cosas, o sea, ya que sí. ya esa niñita inmadura que
usted conoce, ya no existe, ya soy otra persona. Me decía, sí, pero deberíamos intentar, yo, deberíamos, nada. Ya no
ya no, primo, no, luego tu esposa.
Sí, yo, vuelvo y la llamo, vuelvo y la llamo y empezamos. No, ya muy descarado, pues lo que te digo, ocasionalmente hablamos, pero ya, ya no, ya no lo veo con esos ojos de querer que intentemos, no, ya no, ya lo veo como el que alguna vez fue mi amigo y Y eso, porque uno a la final toma distancia en muchos aspectos. Se vuelve como ese conocido con el que alguna vez uno comparte historias.
Sí, claro.
Y ya, ahí quedó esa historia, pero sí con esa señora. Ahí les cuento, pues digo, yo empecé siendo, no sé, empecé, me pusieron los cachos, yo no sé si decir que me pusieron los cachos o yo era la mala del paseo, porque no sé.
No, pues es que obviamente, mira, tú lo acabas de decir, o sea, con una, con otra, con otra y con otra, entonces, pues evidentemente tú fuiste la otra, o sea, punto, ¿no? Y creo que te diste cuenta, a lo mejor no lo pudiste confirmar, podríamos decir, pero... O sea, evidentemente fuiste la otra y obviamente aquí el tipo es el que propició esto y obviamente me queda claro que tú en un principio pues sí tenías las mejores y bonitas intenciones, pero obviamente pues te engañó. O sea, no hay cómo
llamar a la otra casa más que te engañó. Y al final descubriste, lamentablemente te topaste con la esposa, empezó esta guerra y mira, y tú ahorita me acabas de decir que él siguió de cabrón, ¿no? Entonces el tipo siempre ha sido así y pues lamentablemente al principio te engañó. Así que pues no, no es que tú hayas sido la bitch, sino pues más bien te engañó amiga al principio, pero tú también le seguiste, ¿eh? Sí
o sea, también tengo culpa, también tengo culpa y eso se tiene que reconocer. Hoy por hoy yo es que no sé, las cosas fueran... Hubiera tenido el nivel de madurez que tengo ahorita, tal vez, tal vez desde el principio, desde el momento que me enteré que tenía esposa, desde ahí hubiera cortado todo, tal vez. Pero es que no tenía ese nivel de madurez y estaba disfrutando cosas que para mí eran nuevas en ese momento, entonces pues... Creo que tenía que
pasarlo, creo que tenía que vivirlo. Es lo que te iba a hacer precisamente ese comentario, ¿no? A lo mejor necesitabas pasar esto para realmente tener esa madurez. Hoy ya te escuchas totalmente madura porque realmente lo reconoces Y pues también, obviamente, cuando uno no tiene esa madurez y no tiene una guía, pues obviamente dices, güey, pues soy joven, soy colombiana, chingada madre a huevo, dices, pues sí, no, dices, no, pues aquí en México decimos hay que darle vuelo. a la hilacha, ¿no?
Así como que pues va, güey, o sea, ahorita no quiero pedos, no quiero responsabilidades, y pues ¿quién, no? O sea,¿ qué adolescente, qué adulto neófito este joven quiere responsabilidades? Pues no, güey, o sea, por eso es que O sea, muchos se mencionan que a partir de los 28, 30, dices, pues ya quieres una estabilidad, ¿no? Como el ingeniero. Pero a los 20, güey, dices, nah, bueno, yo al menos yo hablo con mis hijos, ¿no? Y les digo, nah, pues disfruten, o sea, disfruten sus pinches etapas, ¿no?
Gasten su dinero, aprovechen su tiempo, viajen a lo bastardo, ¿no? Pero, o sea, pues también, y luego también dicen los psicólogos, ¿no? Obviamente, pues el cerebro no se desarrolla bien hasta los 25, ¿no? Entonces, Pues más bien como tú dices, amiga, ¿no? Necesitaste vivir esta etapa a lo mejor para poder crecer como persona, lo que eres hoy, ¿no? Diría
acá hay un viejo dicho que uno dice, brutos pero decididos hacer las cosas.
Pues sí, sí, te digo, y pues al final creo que al principio te engañaron vilmente y el tipo resultó simplemente ser una fichita y ya. Pues sí, esa es mi historia
Qué me queda de enseñanza? Pues Debo reconocer así de forma descarada que, oiga, las amantes llevan bueno, porque lo que yo decía es cierto, el amante se lleva la parte chévere, la parte divertida y la persona en casa es la que se lleva la parte de venga yo labo losa, venga yo organizo casa, venga yo hago los deberes del hogar. Yo creo que eso también llama mucho la atención. Bueno, no sé, digo yo, ellos no ven eso o de pronto uno de mujer en la casa
cambia tanto. para que los hombres tengan que ir a bus o busquen esa parte divertida que pronto dejaron de tener en el noviazgo por fuera, no, no sé, digo
yo. No, no, no, mira aquí, perdón, pero, o sea, un caballero, o sea, un caballero, o sea, un hombre, pues muchos, ¿no? Mujeres, muchas, ¿no? Pero un caballero o una dama, en este caso un caballero que dices, ya güey, o sea, ya disfruté, Este, ya estuvo bueno, güey, ya buscó algo estable. Bah, porque obviamente también, pues no es el mismo cotorreo de un vato de 20 años a un vato de 50 años, ¿no? Un vato de 40 que yo llevo por las 40, ¿no? Bueno, ahí hay un paréntesis que yo
nunca dije. Él me lleva a mí 13 años.
Ah, pues
no. Por eso te digo. O sea, una cosa es ser hombre. Hombre somos todos, ¿no? Lo que es el género masculino. Pero ya de que seas caballero, güey, es de que dices, no, güey, o sea, ya, o sea, ya, por eso disfruté, por eso viajé, por eso, si tú quieres, cogí a lo pendejo, o sea, pasan hombres y mujeres, ¿no? O sea, ya disfruté, güey, ya, güey. O sea, llegas a un punto en el que dices, va, güey, pues ya quiero algo estable, ¿no? Me gustaría algo estable, algo bonito.
Y pues por eso estás con la pareja, ¿no? Porque ya los dos pues tienen la misma meta, ¿no? De algo bonito. Lo que yo le dije. Yo le dije eso a mi esposa, ¿sabes? Que yo ya quiero algo bonito, ¿no? Yo ya quiero algo bonito y quiero que sea contigo, ¿no? Es
verdad, llega un punto en el que uno quiere algo bonito, sino que llegó, bueno, no sé, acá ya haciendo como un real análisis del análisis, pues él ya tenía una pareja, entonces él tenía sus 34 años cuando empezamos a salir y cuando esta historia se acaba, tú ya tenías sus 37, 38, porque esta historia duró alrededor de cuatro años larguitos. O sea, siempre fue como ese va y vende, pero sí, como
cuatro años. Pues yo digo, pues en algún momento pensé que la edad tenía mucho que ver con la madurez, pero con este ejemplo me queda clarísimo que la edad no tiene nada que ver con la madurez.
Sí, de hecho lo digo en casi todos los relatos. O sea, la edad no tiene nada que ver con la madurez. Pues digo, hay, hay. Hay hombres que maduran a los 25. Perfecto. Hay hombres que maduran a los 35. No hay ningún problema, pero el punto es que madures, porque lamentablemente hay hombres de 60 años que ni de pedo han madurado. Entonces, este, a mí es lo que, a mí me ha enseñado la vida y me ha enseñado los relatos que he escuchado, pues que sí, definitivamente, y también por más que diga, ¿no?
El cerebro se desarrolló a los 25 años, va, güey, pero se desarrolló a los 25 si hay ciertas capacidades, ¿no? Ahora, de que te quieren hacer pendejo, te quieren hacer pendeja, nah, pues no mames, no, o sea, pues sí, güey, o sea, dices... O sea, reconozco que soy un cabrón y me encanta. Y es válido, güey. O sea, me encanta ser un cabrón. Va, güey. Perfecto, güey. Pero no te quejes de que por qué te sientes solo. Porque al final de cuentas, sí, tienes a tu esposa,
pero porque fue una aventura, ¿no? Pero, o sea,¿ a quién quieres engañar, güey? Yo sé que en la intimidad, en tu intimidad, en tu soledad, estás sufriendo, güey. Así que simplemente, sí, lo estás reconociendo, pero tu mismo ego no te permite cambiar. Entonces, el caballero, el caballero, amiga y la dama precisamente hacen equipo, ¿no? Y ya se dejan de inmadureces y va, güey. Por eso es que yo digo, o sea, güey, pues tienes 20 años, güey, disfruta la vida. O sea, no, o sea, sí, güey, o sea,
si ya llegó el amor de tu vida... Pues va, güey, pero ya sabes que vas a compartir tu tiempo, vas a compartir tu lana. No estás listo para esto, güey. Sientes que todavía no estás listo. Pues,¿ qué haces ahí, güey? O sea, disfruta. O sea, creo que también te va a llegar un momento en el que dices, pues va, güey. Obviamente, así como las mujeres tienen un reloj biológico, también los
hombres tenemos un reloj biológico, ¿no? O sea, y me refiero al hecho de que pues dices, vato, pues ya tienes 60 años, güey, y todavía te comportas como un chavo, y dices, no, no mames, güey, o sea, todavía buscando a peladitas, como dicen allá en Colombia, no, dices, vato, güey, o sea, entonces, por eso te digo, aquí, amiga, pues, lo bueno que ya lo estás reconociendo, y de hecho, te iba a hacer esa pregunta, pues, o sea,¿ qué le dirías a las personas que están escuchando este relato, pues,
de que lo hagan, de que se animen a hacer
la segunda.¿ Qué onda?¿ Qué les dirías? Pues es que, honestamente, decirles, yo creo que todos tenemos un nivel de conciencia de saber lo que está bien y lo que está mal. Pero las experiencias de cada historia, llamémoslo así, son únicas. En mi caso, yo les puedo decir, yo soy consciente que estuvo muy mal hecho. Pero debo reconocer que lo disfruté mucho y me quedaron experiencias. También me quedó un trauma, porque les decía, tengo el trauma completo con las familias.
A mí me presentan familias y yo como que, uy, no, eso no me gusta. Pero pues creo que, no sé, yo creo que todo el mundo tiene que vivir sus historias. Y solo estando en los zapatos de cada uno se puede decidir si vivirlo o no vivirlo, porque todos tienen consecuencias diferentes, todos tienen situaciones diferentes, si de pronto, no sé, si de pronto mi relación con él hubiera estado, que yo diga de verdad, yo le estaba metiendo más corazón, o no sé, yo me hubiera sentido más enamorada, quizás
yo hubiera salido sufriendo, quizás. Entonces yo digo, bueno, si tú le metiste, si ese es el caso de otra persona donde sabes que eres la amante y le estás metiendo mucho corazón, yo le diría no lo haga porque es que la persona que va a salir lastimada es uno mismo. Ahora bien, tampoco está bien decir vaya y hágale y lastime a otros. No, tampoco. Digo que cada historia es diferente, pero creo que todo el mundo tiene que vivir lo que le toca vivir.
Eso.
y disfrutar lo que le puede disfrutar y aprender de lo que de todas las experiencias uno tiene que aprender para bien, para mal, uno dice no lo vuelvo a hacer o si lo volvería a hacer creo que difícilmente podría decirle hágalo o no lo haga yo le diría como sea consciente de lo que está haciendo y si lo quiere hacer hágalo pero sea consciente de las consecuencias los pro y los contra tanto a favor como en contra de las personas que lo rodean las personas involucradas
como de uno mismo especialmente de uno mismo yo creo que no hay nadie que se pueda cuidar más que uno mismo
así es amiga definitivamente el amor propio es lo primero lo segundo y lo último que debemos de tener de verdad muchas gracias por hacer contacto
gracias a ti por escucharme¿ Verdad que esto sirve de terapia? Y no, y hay veces que ya, no solo de terapia, digamos, esta historia, hoy por hoy lo único trauma que me queda es el tema de las familias, que todavía no lo supero, pero yo lo cuento y a mí ya esta risa me da, honestamente digo, oiga, como fui descarada, como que te pasas, güey, te pasas. Pero me da hasta risa, pero creo que es eso, es la experiencia, la viví, la gocé, disfruté hasta donde tenía que disfrutar.
Quizás en algún otro momento dentro del camino sí me sentí afligida, sí me sentí ofendida, pero son cosas que ya pasaron, o sea, el tiempo hace de su deber y hoy por hoy lo puedo contar y yo ya no, o sea, si algo me dolió ahí en esa historia, honestamente en ese momento no lo recuerdo. Solo recuerdo como esa picardía que le sale a uno como en el corazón, como en el alma, cuando uno estaba haciendo la maldad y era consciente de la maldad que estaba haciendo.
Pero no, no,
si había dolor, no lo recuerdo. O sea, no recuerdo nada de dolor de esa historia.
Qué bueno, amiga, porque a veces esas situaciones, pues si nos afectan en su momento. Ahora, pues como tú dices, pues ya no recuerdas mucho. Eso es señal. De que ya lo superaste, te enseñó de aprendizaje. Yo pienso que como todos, ¿no? A veces nos quedamos con lo malo, pero es mejor, mira, quedarnos con las buenas cosas y dejarlos también los buenos recuerdos, ¿no? Porque obviamente aquí en
estas historias se cuenta todo bien rápido, ¿no? O sea, ahora sí condensar, no sé, tres años, condensarlos en una hora, pues sí. No, pues está cabrón, ¿no?
Pues nada, me alegra mucho verte, escuchado, que me escucharas, hablar contigo y a todos los oyentes, pues que ojalá les quede algo de anécdota de todo esto, que tomen lo bueno y también reflexionen, que sean conscientes cuando uno también está haciendo el mal y mire hasta dónde. Pues nada, no siendo más, te deseo un excelente día. Que la pases muy, muy rico. Estamos hablando. Cuídate mucho.
Ahí tiene mi número para cualquier cosilla.
Claro
que sí, cuídate mucho. Cuídate amiga, bye bye. Un abrazo. Y a ti también, pues muchas gracias que escuchas este podcast, estas historias reales de gente que vive estas experiencias, pues que al final, como lo acabo de decir, pues nos dejan un aprendizaje, no? Y creo que al final eso es lo que debemos de tomar, no? De agarrar, porque si nos quedamos con las cosas malas, pues hasta uno se amarga la vida, va? Bueno, entonces ya nos vemos
para el siguiente relato. Te recuerdo que si no te has suscrito, ahí está el botón de seguir en Spotify o en cualquiera de las plataformas que nos estés escuchando. Y si quieres animarte a contar tu historia, tu relato, lo puedes encontrar el número de WhatsApp en la descripción de este podcast que lo encuentras en Spotify. Lo encuentras abajo de la campanita donde dice sus suscribirte. Ahí está.
Das clic ahí en esa segunda pestaña que dice acerca y ahí está en el enlace directo de nuestro podcast. chat oficial en WhatsApp. No ocupas agregar número, nada. Simplemente le das clic ahí y te manda directamente. Abre la aplicación de WhatsApp y ahí con un mensaje predeterminado. O si no, también en infielespodcast.com. Ahí también está el botón directo. Va y también el enlace a todas nuestras redes sociales. Y como siempre, escríbenos de dónde vienen. nos escuchas para
mandarte un saludo y un gran abrazo. Nos vemos para el siguiente relato. Hasta luego. Chao, chao.
