DRESAN: EL TRIÁNGULO INESTABLE - podcast episode cover

DRESAN: EL TRIÁNGULO INESTABLE

Oct 08, 20255 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/erotismo--6184636/support.

Transcript

Speaker 2

Dressan, capítulo séptimo. El triángulo inestable. La noche en Madrid pesaba como terciopelo mojado. En el ático de cristal de Dressan la ciudad parecía un decorado inmóvil, atrapada en su propio lujo. Luces rojas suaves, copas vacías y la música de fondo apenas respirando. El aire olía a bergamota, sudor y algo más antiguo. Anticipación. Samuel estaba sentado en el sofá bajo las piernas abiertas, una copa entre los dedos

y la mirada aguda. Iban de pie, junto a la cristalera, mirando hacia afuera como si el cielo supiera algo que ellos no. Dressan caminaba en círculos entre ellos, camisa abierta, pecho brillante y la mandíbula tensa.« No fue idea mía», dijo Dressan al fin, rompiendo el silencio. No importa. Contestó Samuel sin apartar la vista de Iván. Estamos los tres. Ahora sí se puede hablar. ¿Hablar? Dijo Iván sin girarse. Pensé que esto era otra cosa. Un reencuentro. Una compensación.¿

Compensación por qué? Espetó Samuel.¿ Por dejarme de un día para otro con un no estoy preparado?¿ O por meterte en la cama de Dressan sabiendo que yo... No sabía nada. Interrumpió Iván ahora sí girando. Y cuando lo supe ya había ocurrido.¿ Y qué ocurrió? Preguntó Dressan deteniéndose entre ambos. Silencio. Lo de siempre, dijo Samuel. Él te hizo sentir que eras único, que nadie te había mirado como él, que estar con él era diferente. Y tú caíste, como todos.

Dressan respiró hondo.« Yo no caí. Yo me abrí. Y ahora estoy roto, gracias a los dos». Los tres se quedaron quietos, respirando fuerte como si el aire empezara a doler. Samuel se puso de pie, caminó hacia Dressan, lo miró de cerca.«¿ Y si solo estamos repitiendo el mismo patrón?», susurró.«¿ Y si ninguno de los tres sabe amar sin arrastrar al otro?». Entonces Iván también se acercó, muy despacio, se colocó del tas de Tresán y habló casi en su oído.—¿ Y si lo que sentimos no es amor, sino hambre?

Y ahora estamos aquí, a punto de devorarnos. El silencio fue como una descarga. Dressan cerró los ojos y dejó que las manos de ambos lo tocaran. Una en el pecho, otra en la nuca. Sus cuerpos se acercaron como imanes desesperados. Nadie hablaba, solo respiraban entrecortados. Se besaron los tres, por turnos, por instinto. Había rabia en las bocas y ternura contenida. La ropa desapareció sin ceremonia. Los cuerpos se mezclaron sin permiso.

Era deseo, sí, pero también guerra, necesidad, desahogo. Sobre la cama fueron uno y fueron tres. Manos, bocas, jadeos. Se buscaban y se empujaban. Samuel mordía como si quisiera dejar una marca. Iván susurraba cosas que nadie entendía. Dressan se dejaba hacer. Por fin vulnerable, por fin perdido. Pero no duró. Cuando todo terminó, el silencio fue peor que antes. Samuel se levantó sin mirar y se vistió. Esto no fue amor, fue ajuste de cuentas. Dijo sin rencor, pero sin ternura.

Iván lo observó sin decir nada. Dressan seguía en la cama, desnudo, los ojos húmedos. Samuel abrió la puerta y antes de salir se giró. Uno de nosotros va a salir herido, tal vez los tres. Y no será la última vez. Se fue. Iván se quedó de pie, indeciso.—¿ Quieres que me vaya también? Dressan lo miró, lento, dolido.— No, pero tampoco sé si quiero que te quedes. Iván asintió. Se sentó al borde de la cama. No se tocaron. Solo

compartieron el peso de lo que acababan de hacer. Afuera Madrid seguía brillando como si no pasara nada, pero dentro el triángulo acababa de romperse y nadie sabía aún en cuántos pedazos. Autor José Pardal. Narración Coral Bravo.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android