Buenos días, esto es Emil Cardell y un podcast sobre tecnología en general, Apple en particular, producción personal, cultura de internet y francamente cualquier cosa que me interese. Hoy es martes 9 de julio de 2024 y este es el capítulo 2574. Yo soy Emil Cardell y hoy vamos a ver un interesante consejo para usar más tu iPad. Emil Cardell es uno de los podcast en activo más veteranos de España. 13 temporadas y más de 2500 capítulos, muchos de los cuales están acompañando en el comienzo
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En su newsletter del pasado domingo, Mark Gurman hizo unas aseveraciones que han caído como un jarro de agua fría sobre el jarro de agua fría que ya supuso para los usuarios de Apple el calendario de implementación de Apple Intelligence presentado en la pasada WWDC. Según Gurman, la nueva serie alimentada por Apple Intelligence aparecerá en beta en enero de 2025 y su lanzamiento no está previsto hasta la primavera de ese año como parte de iOS 18.4.
A eso debe sumarle que estará inicialmente solo en idioma inglés estadounidense. En estos días he estado escuchando algunas opiniones que tratan de quitar peso a este hecho dado que todos los proyectos de inteligencia artificial de empresas como Google o Microsoft también han tenido arranques limitados en cuanto a localizaciones idiomas y es cierto, ¿no? ¿Qué es lo que pasa? Que estos arranques comenzaron hace dos años mientras que lo de Apple comienza
dentro de un año. Así que el retraso es considerable y la queja creo que está más que justificada. ¿Qué podemos hacer hasta entonces? Bueno, pues tratar de usar más nuestro iPad. Creo que es la única la única vía de escape que nos queda. Este pasado sábado conmigo, los que fueron mis compañeros de andanzas en el GUM Murcia, el grupo de usuarios Mac de Murcia. Seguimos teniendo contactos, seguimos haciendo relación. Fíjate, es curioso, eh. A determinadas edades uno piensa que
ya todos los amigos que tenía que tener ya los tiene. Vas a conocer más gente, vas a ser simpático, pero no te hacen falta más amigos ni lo vas a tener. Y este caso no ha sido así. Es decir, con esta gente yo tengo una amistad real, una amistad verdadera y profunda que además es más disfrutable por inesperada. Entonces, bueno, pues de vez en cuando tenemos nuestro grupo de Telegram para decidir tonterías, evidentemente, y de vez en cuando pues quedamos a comer los que podamos
siempre. Y allí que estuvimos cuatro este sábado comiendo y contándonos la vida. En esas Tomás, uno de nosotros evidentemente me preguntó que qué tal con mi uso del iPad, no? Porque está escuchando el podcast, ya ha visto que si le quedamos la batería, que si ya veremos tal. Tomás también es usuario de iPad, él no necesita mucho estímulo, lo usa habitualmente hasta el punto que incluso ha renovado su iPad Pro por uno de la reciente gama. No obstante, fue tan amable de
compartir conmigo una estrategia que le ha dado resultados muy positivos. Esta estrategia consiste en coger todas las aplicaciones no esenciales que tienes en tu iPhone y pasarlas al iPad. En el iPhone se quedan las aplicaciones justas y necesarias, esas están en la pantalla de inicio y todo el resto de aplicaciones que no están en la pantalla de inicio, pero que entiendes que deben de estar en tu iPhone de alguna forma, se van a la biblioteca de aplicaciones. Ya sabéis, ese cementerio de
aplicaciones donde nunca encuentras nada. Yo entiendo que evidentemente él lleva tiempo con esta estrategia de reparto de aplicaciones y está muy contento porque dice que cuando llega a casa prácticamente dice adiós al iPhone. Lo deja donde sea y ya no lo vuelve a tocar y que usa el iPad para todo con la consiguiente ventaja. Quiero decir, por mucho que no gusten nuestros iPhone y tal, es mucho mejor si es más grande. No ya sólo porque uno sea una ancianidad como yo, sino porque es que
es así. Una pantalla más grande te permite disfrutar mucho mejor de todo, de leer el email, de navegar por internet, de ver contenidos, de todo. Fíjate, yo con el uso del iPhone en casa no tengo mucho problema o al menos creo que no tengo mucho problema. Está aquí rocido en el despacho, entonces a lo mismo ahora gira la cabeza. Yo tengo la sensación de que yo el teléfono en casa no lo uso mucho. De hecho, sí uso mucho el hacerlo pitar desde el reloj, porque no sé dónde está. ¿Esposa?
Cierto? Porque estoy con otros chismes en general. Estoy hablando del teléfono ahora mismo. Ya, pero yo digo... sabes perfectamente por dónde viene mi pregunta. No, tú no quieres darme la razón. Además, no te están escuchando bien. No te están escuchando bien porque están lejos, así que esto termina aquí. Disculpa, disculpa, perdón, pero es que mi mujer parece que es de primero de podcasting.
Ella se va a hablar desde allí, desde la otra punta y se piensa que aquí tenemos un micrófono de condensador como si fuéramos youtubers y no se da cuenta de que esto es un micrófono dinámico hipercardíode. En fin, tienes que pasarte por el podcast un día, que la gente te echa de menos. ¿Tienes cosas que decir? Pero no hable desde allí, vente aquí un segundo. Venga, ¿de qué hablamos? Pero vamos a ver. Tienes que pasarte un día por aquí. Sí, por el podcast. Y yo te digo desde lejos.
Vale, ahora estos días que por la mañana puedes trabajar si hay algún niño de campamento o durmiendo. Y tú no, no, pásate y dilo ya. No, no, que te acerques al micrófono a decir lo que decía. Tienes algún tema así previsto. Que yo te veo trastear por aquí y al final papá está en el estudio con sus auriculares, no escucha nada. Estoy grabando el podcasting. Por detrás puede haber una invasión, pero tú estás con tus auriculares en tu estudio.
Con tus micrófonos cardioides y tu cortina fosorvente. No anticipes, eres contenidos. Venga, ya está. O sea, que no te da la razón y ya me cancelas. No, no te cancelo, es que tengo un guión. Esto es lo que quería. Tengo un guión que contarle a esta gente. Pues entonces que te aproveche tu guión y ya no necesitas nada de mí. Bueno, a un podcast vas a venir pero ya así dedicado, no hay aquí un asalto. Sí, sí, sí.
¿Tienes temas para tocar, así entre tú y yo? Entre tú y yo, dame dos minutos y nos sale un tema. ¿Podemos hablar de la pecera que me vas a comprar para mi cumpleaños? Podemos hablar de eso. Luego, luego, estas cosas alientan a tu web test y empiezas la pecera, la pecera, me empiezas a mandar por twitter fotos de pecera. Y al final, ¿qué hago? Claudicar la pecera. Luego bien todo, claro. Por eso esto está orquestado.
A mí no me extrañaría que esto estuviera pensado desde antes. No, no, simplemente estabas aquí y yo iba a decir... Una falsa improvisación. A ver, yo iba a decir en casa uso poco el iPhone y lo que no quería es escuchar por aquí por la derecha. O algo así. Por eso me he preguntado. Bueno, decía, decía, Mark Gurman... No, eso ya lo he dicho. Así que yo en casa, o sea que yo no uso mucho el iPhone en casa, vale. Es decir, yo lo dejo donde está.
Pues sí, a veces cuando me pongo a hacer cosas en casa, como bien ha dicho Rocío, voy con los auriculares puestos, estoy recogiendo la cocina, estoy haciendo lo que sea y voy escuchando podcasts o cualquier tipo de historias. Pero aún así, esta cosa que me dijo Tomás me interesó muchísimo. Me pareció pues una cosa que podía estar muy bien. Y el domingo saqué un ratito y he llegado a las siguientes conclusiones. Para empezar, tengo unos 100 millones de aplicaciones en el iPhone.
Unos 100 millones de aplicaciones que no es que no las tenga que tener en el iPhone para tenerlas en el iPad. No, es que no tengo que tenerlas en ninguna parte, ¿vale? Especial hincapiado en la sección de creatividad, donde cada aplicación que me han prometido que me va a hacer, no sé qué, con una imagen o que me va a permitir hacer, no sé qué, vídeos de TikTok, me la he bajado. La he probado medio segundo y ya no me acuerdo ni de qué estar ahí.
O sea que ya en este proceso, en esta prueba, me ha servido para borrar un montón de aplicaciones. Otra cosa que he hecho es, ah, venga, esta aplicación, pues sí, tengo que tenerla, no necesito que vaya conmigo siempre. Me la paso al iPad. En ese proceso he encontrado un montón de aplicaciones. Es increíble que sigan existiendo un montón de aplicaciones sin versión para iPad. Es decir, las instalas en el iPad y cuando las ejecutas se ve ahí la pantallita pequeña en el centro.
Un ejemplo, Energía 21, que es una subsidiaria con quien tengo contratada la electricidad. O dos, ¿vale? En general, muchas aplicaciones de las que yo llamo cliente, ¿no? De esas aplicaciones que usas porque eres cliente de esa gente, ¿vale? De esas he encontrado un montón. Entonces, pues quiero tener la aplicación, pero no quiero tener esa aplicación pequeña en el iPad. No me parece horroroso. Con lo cual algunas de estas se han quedado en el iPhone, que quieres que te diga.
Y luego hay muchas aplicaciones, muchas, muchas, muchas que tienen que estar en mi iPhone. Y no he encontrado forma de recortar algunas de estas categorías. Por ejemplo, Hogar. Tres mil seiscientas aplicaciones de domótica. La de casa, por supuesto. La del Fairmax, del telefonillo. La del Airzone de la electricidad. Philips Hue, por supuesto. Ring, hombre. Eero, del router. El Netatmo, la de Trifo para la conga de esta Trifo que tengo. El Xiaomi, el Shelly, la madre que los parió todos.
Todas estas, claro, las tengo que tener. No en más vuelta de hojas. Ni siquiera, fíjate, ni siquiera he intentado sacarlas del iPhone y pasarlas al iPad. Porque me juego un pie a que la mitad de estas no tienen versión iPad y me vean demonías. Finanzas, bancos, eso en el teléfono, por supuesto que sí. Forma física, poca, gracias, pero también en el teléfono. Fitness, por supuesto. Ejercicios, lo del yoga para ancianos.
Todo eso en el teléfono que de donde hago, insisto una vez más, con gran temor de que no tengan versión para iPad. Las aplicaciones del coche, pues ¿dónde las voy a tener? ¿Creatura? Pues en el teléfono, que es lo que llevo en el coche. Y dices tú, ¿qué aplicaciones del coche? Pues mira, como unas 50000 aplicaciones de las 600000 marcas de puntos de recarga que hay en todo el mundo. La aplicación de Tesla, solo por emocionarme, porque por otra cosa no es.
Y luego la aplicación, otro montón de aplicaciones de aparcamientos. De distintas, una vez más, marcas o líneas de parque en subterráneos. Y por supuesto la de aquí en Murcia, de aparcar en superficie en la zona restringida, en la hora que se llama aquí en Murcia. Todas esas tienen que ir también, evidentemente, en el teléfono. Luego aplicaciones de creatividad que uso de Pascuas a Ramos, pero uso para grabar cosas con el teléfono. Para grabar cosas de podcast, vídeos para TikTok o lo que sea.
Pues tengo aquí unas cuantas aplicaciones para combinarlas con mi micrófono y todo ese tipo de historia. Luego, por ejemplo en productividad, pues ya no tengo muchas. Tampoco tengo mil aplicaciones de productividad, pero también quiero decir obsidian. La aplicación de notas, DevonThink, Solver, todas esas son aplicaciones Notion que tienen que estar también en el iPhone. Y bueno, pues también tengo varias aplicaciones de podcasting, no todas las estoy usando al mismo tiempo.
Ahora, por ejemplo, estoy usando tres, en ocasiones uso una, pero siempre tengo varias instaladas para echar un vistazo de vez en cuando a ver por dónde van y todo ese tipo de historias. Redes sociales, las que uso también tienen aquí su aplicación. Y como digo, esas aplicaciones tipo cliente que tienes que tener como la de Lidl Plus, que hoy he comprado con un descuento muy interesante, un hummus de tres sabores.
Pues si no llego a llevar la aplicación de Lidl Plus, palmo un euro más con el hummus. Es que euro a euro todo suma. Y todo ese tipo de historias. Solo hay dos tipos de aplicaciones que he movido, o sea, he movido varias, pero solo hay dos que haya movido, que estuvieran en el iPhone y ahora están en el iPad y no están en el iPhone. Una es las aplicaciones de streaming, es decir, Netflix, Prime Video, no sé qué, no sé qué, no es que yo vea mucho de eso en el iPhone.
Y mucho menos en casa, donde tengo mi tele o intento tener mi tele. Pero me las he quitado todas y me he dejado solo Apple TV Plus. Y bueno, ya ahora mismo RTV Play, la aplicación de radio televisión española que es la que echa el fútbol de la Eurocopa. Porque aunque uno piensa que va a estar en condiciones, pero esta vida es muy perra y uno nunca sabe cuando tal. Y la otra es TikTok. Efectivamente me he quitado TikTok del iPhone y me la he pasado al iPad. Si tiene versión para el iPad, TikTok.
No he hecho lo mismo con Instagram, por ejemplo, por dos motivos. Uno, Instagram no tiene versión para el iPad. Esto es una batalla ya perdida contra meta. Y luego es que yo publico cosas en Instagram y claro las publico desde el teléfono. Ah, pues también publicas cosas en TikTok. Menos. Yo las cosas que publico en TikTok, igual que en YouTube Shorts, son todo cosas de podcasting. Entonces no es un vídeo casual que me he grabado ahí en un momento.
Estoy por la calle y tengo un pensamiento de podcasting y te lo quiero hacer llegar. No, son o bien fragmentos de vídeos largos que graba en YouTube o bien algún vídeo que yo he preparado especialmente. Entonces, en ese sentido, me da igual no tenerlo en el iPhone, porque la subida cuando la voy a hacer va a ser una cosa como programada desde casa, etc. Y lo puedo tener en el iPad.
Si me quito TikTok del iPhone, como he hecho, no solo me aseguro que uso menos el iPhone en casa, porque muchas de las veces que yo usaba el iPhone en casa era para estar mirando TikToks, sino me aseguro dos cosas adicionales. Uno, que no me lío a ver TikToks en la cama antes de dormir, sino que me pongo a leer con mi books palma, por cierto.
Dos, que uso mucho menos TikTok en general, lo cual también creo que va a redundar en mi salud mental, porque tú podrás decir, bueno, pues están los Reels de Instagram y están los Shorts de YouTube. Soy consumidor de todo esto y ya te digo yo que no hay color. Vale, no hay color. Bueno, resumiendo un poco, en mi caso no se trata de forzar el uso del iPad porque sí, sino porque ya lo tengo.
Quiero decir, lo que no haría sería, voy a comprarme el nuevo iPad Pro o no Pro o lo que sea, y voy a ver cómo le hago para usarlo. No. Eso lo hubiera hecho, iba a decir hace diez años. Pues no, tú y yo sabemos que hace cinco lo hubiera hecho perfectamente, ¿vale? Pero no, no es este el caso. Es decir, tengo el iPad, me he propuesto dejar de ser un hater terrible del iPad, darle una oportunidad. Lo estoy usando más en el trabajo, lo estoy usando más en casa.
Y este consejo de Tomás me viene espectacular, ¿no? Porque, insisto, ya lo tengo. Y una vez que ya lo tengo y he perdido la costumbre de usarlo, bueno, pues voy a buscar estrategias para sacarle más rentabilidad mientras todavía esté usable. Porque si no lo uso, es un dispositivo que tengo, que está funcional, insisto, le cambié la batería hace poco y que está por aquí sin darme rendimiento, ¿no?
Así que, pues esta idea de Tomás más todo lo que yo había hecho anteriormente me sirve como un estímulo para eso, para darle más uso. Como ya he dicho antes, así como punto de partida, ¿vale? Es decir, todo esto lo hice el domingo, llevo un par de esos casos con el iPad más cargado y con el iPhone algo más descargado. La primera ventaja es esa, precisamente, que el iPhone está mucho más ligero, que le he quitado un montón de aplicaciones.
Y bueno, pues si el resultado de este experimento finalmente sólo fuera ese, pues ya sería un beneficio. Nada más, espero tus comentarios en Mastodon, www.milcar.social, allá donde me encuentras o en la comunidad privada de Milcar FM en Discord. Si quieres apoyar este podcast, suscríbete a Milcar Daily Premium desde milcar.fm.daily y recibe, entre otras cosas, todos sus capítulos, de lunes a viernes.
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