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Me roban los cables de carga del coche

Jun 06, 202418 minSeason 13Ep. 2554
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Capítulo 2554 en el que os cuento que, por un desdichado descuido, me han robado los dos cables de carga de mi coche eléctrico, con un valor conjunto de 350 €.

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Transcript

Buenos días, esto es Emil Cardegly, un podcast sobre tecnología en general, Apple en particular, producción personal, cultura de internet y francamente cualquier cosa que me interese. Hoy es jueves 6 de junio de 2024 y este es el capítulo 2554. Yo soy Emil Cardegly y hoy te voy a contar que me han robado los cables de carga del coche.

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Solo que no sea irremediable, se atiende, se supera, etc. Pero hay momentos en los que tú piensas que es que vaya cúmulo de circunstancias por no decir otro tipo de cosas.

Y cuando ya a ese cúmulo de circunstancias graves, importantes, que te preocupan, que te desconcentran, que te mantienen con cierto nivel de ansiedad, ya se les suman pequeñas gilipolleces, entonces es cuando sí recurres al refrario español para decir me ha mirado un tuerto o me ha cagado la moscarra, que creo que esto es más bien murciano. Y es que ayer por la mañana me robaron en el coche. Es una cosa así absolutamente subterránea.

Voy a contar un poco qué es lo que me ha pasado y las implicaciones tecnológicas de lo que me ha pasado, que al final entiendo que lamentarás que me pasen cosas malas, pero aquí hemos venido a lo que hemos venido, que es el tema tecnológico fundamentalmente. Yo voy al trabajo en bicicleta, como quizás recuerdes, de hecho en breve se irá a cumplir un año de que me compré una bicicleta plegable y empecé a usarla para ir al trabajo.

Pero de vez en cuando uso el coche para ir al trabajo, generalmente por cuestiones familiares. Pues mira, tengo que llevar no sé qué a la tintoherería o tengo que aprovechar que estoy en el centro para comprar no sé qué, o llevo el coche al centro y así luego Rocío que viene andando lo coge para devolver ese tipo de componentas. Y hoy ha sido uno de esos días que he traído el coche. Hace un montón que no venía en coche al trabajo.

He estado como cuatro o cinco semanas yendo solo en bicicleta, que mi hija lo ha lamentado, porque claro, el día que llevo el coche al trabajo aprovecho para acercarla unos cuantos centímetros a distinuto más de lo que ya está cerca. Bueno, el caso es que he aparcado donde suelo aparcar. Donde suelo aparcar mi coche, si estás escuchando esto y eres de Murcia, cuando voy con el coche eléctrico al trabajo, aunque hay una plaza de coches eléctricos en la puerta de la oficina, no suelo ocuparla.

Prefiero aparcar un poquito más lejos, en zona azul, donde también en Murcia pueden aparcar los coches eléctricos sin problema. Simplemente, pues ya que voy a estar todo el día sentado, pues que cuando me vaya a casa en vez de bajar de la oficina y caerme dentro del coche, que tenga que andar por lo menos cuatro minutos al coche, que no me va a pasar nada. Entonces lo aparco por la zona del jardín que hay enfrente del campus de la Universidad, la calle Cigarral con confluencia con calle Ceuta.

Lo aparco en una zona que, como digo, es de zona azul. En Murcia los coches eléctricos pueden aparcar de forma ilimitada en zona azul y, además, estratégicamente en un tramo de esa calle Cigarral donde le va a dar la sombra cuando el sol murciano asome de forma inclemente.

El caso es que, pues ayer por la mañana, como digo, lo dejé allí, salgo del coche y cuando salgo del coche digo, no, espérate, voy a coger una bolsa del supermercado de las que llevo en el coche, estas bolsas reutilizables de plástico duro grueso, porque, bueno, pues tenía que comprar café y quería comprar un par de cosas más y digo, bueno, pues ya así voy con la bolsa grande. Entonces he vuelto al coche, lo he abierto, he abierto el maletero, he sacado la bolsa y me he ido.

Y evidentemente en ese acto me he dejado el coche abierto. No la puerta levantada, sino no he cerrado el seguro del coche. Cuando he vuelto a recoger el coche a las 3 y 5 he ido por la puerta del copiloto, porque para dejar la compra ahí no quería dejarla en el maletero porque el maletero, claro, ha sido cerrado por mucho que no le dé el sol, pero si está muy acalorado no quiero meter ahora de pronto. Hay la comida y tal a altas temperaturas me la voy a dejar en el asiento del copiloto.

Y al darle al asiento del copiloto, al tirar y abrir, la puerta estaba abierta. Es decir, no estaba con el seguro echado. He dicho, mala cosa, me la he dejado abierta. Cuando he abierto la puerta he visto que en el asiento del copiloto estaban mis gafas, mis gafas de repuesto que yo llevo metidas en una funda dentro de la guantera del coche.

Digo, pues fíjate, han abierto el coche, han abierto la guantera buscando algo que robar, han encontrado las gafas, las han dejado aquí tiradas porque claro, buscar una gafas de sol que generalmente gafas de sol no graduadas pues tienen cierto mercado de segunda mano, pero en este caso unas gafas graduadas que no son de sol me las han dejado aquí. Digo, espérate, y sí, me he ido al maletero y efectivamente. Mis dos cables de carga habían volado.

Se trata de un cable de carga que me venía con el coche, que venía con mi coche eléctrico, con mi Nissan Leaf. Es un cable con un transformador, con un cargador y que vale para poder cargar mi coche en cualquier enchufe SUCO. El enchufe SUCO es el enchufe, digamos que aquí en España llamamos el enchufe de fuerza, ese enchufe redondo que tienes en casa donde enchufas la plancha.

Vale, pues con el Nissan Leaf y con algunos otros coches te dan ese cargador que te denominan de emergencia y que es un cable que va desde un conector SUCO con un gran transformador, transformador de cojones, por así decirlo. Disculpa que se me ha hablado, pero es que estoy un poco tal. Y luego se conecta a mi coche por el tipo de cargador que tiene mi coche, que es el tipo 1. Ese se lo han llevado.

También se han llevado otro que es un cable muy polivalente que me permite conectar mi coche que tiene un conector tipo 1 a un cargador que tiene tipo 2. El tipo 2 es el tipo universal en Europa.

Entonces, claro, yo con ese cable tengo la mitad de la vida asegurada, porque luego aparte tengo un dongle, así como suena como los que usamos en el Mac, que es para cuando encuentro un cargador que tiene cable y el cable por supuesto es de tipo 2, entonces usando ese dongle lo puedo conectar a mi coche de tipo 1. El dongle no me lo han robado.

Pero el cargador de emergencia de Nissan, este con transformador incluido, que me permite cargar el coche en un enchufe convencional y el cable de tipo 2 a tipo 1 que uso cuando encuentro un cargador de coches de estos que no llevan el cable incorporado, esos dos me han volado. Yo lleno de prejuicios.

Quiero imaginar que el causante del robo ha debido a ser alguno de los polidoxicómanos que frecuentan la zona con la intención, la buena intención de ayudar a la gente a buscar aparcamiento y que en un momento dado, viendo que había poca fluencia, ha ido tocando los coches a ver si se encontraba alguno abierto. Se ha encontrado el mío abierto. Ha visto que en el interior del coche no había nada que robar.

Ha ido al maletero y ha visto esos dos coches y puede que este señor politoxicómano no sepa de coches eléctricos, pero sabe de cosas que pesan y se los ha llevado. Evidentemente no con la intención de buscar a otros usuarios de Nissan Leaf y vendérselo, sino pues seguramente por su colega el gallo sabrá qué hacer con eso.

Tendrá algún contacto, seguramente que podrá transformar eso en alguna de las drogas a las que desgraciadamente este ser humano, en cualquier caso, compatriota de especie, lamentablemente es adicto. Entonces, pues claro, un disgusto más grande que un queso de bola. Disculpadme porque es que se me seca la boca hablando de tragedias. Perdón. ¿Por qué? Pues porque el cable de tipo 1 a tipo 2, es decir, el que uso para cargar mi coche en cargadores que no lleven cable incorporado, cuesta 150 pavos.

Pero es que el cable que me permite conectar el coche a un enchufe convencional, es decir, ese cargador de Nissan que me venía ya incorporado con el coche, cuesta 200 pavos. Es decir, que se me han llevado 300 euros del coche por un despiste. Y es que además yo no soy de dejarme el coche abierto. Curiosamente, en el garaje de casa, en ocasiones sí, por puro despiste, por pura confianza de llegar a casa.

Pero en la calle, no, en la calle yo soy de los que deja el coche, echa a andar y después de un minuto andando, vuelve al coche si es que se le cruza por la cabeza el pensamiento fugaz de que se ha podido dejar el coche abierto. Ese soy yo. Pero no solo eso. Incluso a veces, habiéndolo aparcado, como digo, en la puerta de la oficina donde hay un aparcamiento para coches eléctricos, he llegado a salir por la ventana con el mando para darle y asegurarme de que estaba cerrado.

Bueno, pues esa psicosis en el día de ayer no me apareció. Volví al coche, cogí mi bolsa de compra, pegué el portazo y me fui silbando una ley de cancioncilla sin que esos pensamientos que seguramente podríamos calificar de nocivos en la situación aparecieran y me impidieran de leer la garantía necesaria de que el coche estaba cerrado. Claro, le he dicho a mi mujer, lo tenemos que denunciar.

Mi mujer me ha puntualizado que no es un robo, es un hurto porque no se ha producido con fuerza de las cosas ni las personas. Pero yo quería denunciar porque, claro, yo imagino la escena del señor Politoxicómano, alguno en concreto que yo conozco que lleva una chancla sí y otra no, hecho polvo el tío, pues desgraciadamente bastante tiene con lo que tiene, pues es triste que la vida te reserve esa mano de cartas.

Pues me lo imagino al señor Politoxicómano andando para el polígono de la paz, si eres de Murcia sabes para dónde es, con mis dos cables de carga de coche eléctrico uno a cada hombro. Y exactamente igual me imagino que por ahí pasen esos momentos un coche de la policía local o de la policía municipal y lo ven y se paran y le dicen buenos días caballeros, ¿dónde va usted?

Y a lo mejor mis cables en algún caso pues ya han sido intervenidos, o sea, ya podrían estar por ahí o podrían aparecer en un momento dado. Entonces bueno, pues sí quiero hacer la denuncia. Ayer por la noche, después de dejar la cena más o menos en bocada, le dije a mi mujer digo me voy a ir porque creo que hay que denunciarlo cuanto antes lo denunciemos, creo que mejor que te parece.

Mi mujer, abogado, recuerdo experta en derecho penal, sí, sí, ve, ve aunque te vas a tirar ahí un pequeño plantón, pero ve. Me fui a una comisaría donde al parecer desde hace diez años ya no se cursan las denuncias después de esa me fui a la comisaría, digamos, 24 horas, la única comisaría que durante 24 horas puedes hacer una denuncia en Murcia, séptima ciudad del país.

No tengo conciencia de que Murcia sea una ciudad con un índice de criminalidad especialmente alto, pero simplemente por la gente, el número potencial de gentes que estamos aquí, que podemos darnos de cuchilladas, pues tengo la sensación de que una comisaría de la Policía Nacional abierta 24 horas en el casco urbano para mí que es poco. Eso mismo opinarán los policías seguramente, porque aquí los recortes ya sabéis que afectan a todo Dios y en todas partes.

Bueno, el caso es que me fui para allá para la comisaría del Carmen, la que está aneja a la estación del tren, entro muy buena, muy buena, quiero hacer una denuncia a ver qué le ha pasado.

Le cuento al policía la historia y me dice, pues mira, la cosa está chunga, hay cinco personas por delante de ti, puedes tener para una hora, una hora y media, pero es que abajo hay detenidos y encima en una calle adyacente ha habido una pelea, han salido compañeros, hay identificar gente, haber tal, no sé cuánto y la cosa se te puede enconar. Le escribí a mi mujer, evidentemente, mi asesora legal, digo ¿qué hago?

Y dice, pues mira, vente porque no te vas a aclarar, si fue una cosa urgente e importante, pues bueno, pero te vas a aclarar dos horas por una historia que puedes hacer en otro momento.

Y me han dado, no sé si lo habré hecho en el momento que escuches esto, que hoy jueves en esa misma comisaría sobre las siete de la mañana, es un momento muy bueno para ir a denunciar o si no que me espere a la hora de apertura de la otra comisaría, la del barrio de San Andrés, donde también se pueden hacer denuncias. Dos comisarías entonces de la Policía Nacional, en las que puedes hacer denuncia, en Murcia, séptima ciudad del país, durante la mañana y la tarde.

Y bueno, pues no sé si lo habré hecho finalmente porque, claro, hoy jueves yo estoy en casa grabando podcast por un tú, además llevo un sujeto en el micro de retraso, con lo cual tengo una agenda complicada y no sé al final a qué hora me habré levantado ni si me habré animado a hacerlo, pero esa es la historia y es algo que quiero hacer.

Simplemente por eso, porque esté la denuncia hecha por si acaso en alguna circunstancia unos objetos que son, creo, tan inusuales a la hora de robarlos, colocarlos de segunda mano, etcétera, pues pudieran aparecer, pudieran aparecer por ahí. En la sala de espera de la comisaría, pues había, pues eso, cinco personas antes que yo y claro, en esas circunstancias te encuentras personas en su peor momento.

Había una mujer que estaba con los auriculares puestos y escribiendo mensajes y llorando, no llorando desconsoladamente, pero llorando. Había un señor al lado bastante mayor que no sé qué hacía allí a esas horas, pues seguramente tiene que trabajar y claro, no puede venir a denunciar a otra hora y aunque se lo tenga que quitar del sueño, pues tiene que estar ahí.

Y curiosamente en el tiempo que estuve vinieron tres personas con las mismas intenciones que yo de denunciar y desde donde nosotros estábamos se escuchaba la conversación que mantenían con el policía que la recibía y fue curioso porque estas tres personas que vinieron no venían juntas, no eran tres casos distintos, eran personas jóvenes por la voz, por así decirlo y los tres venían a denunciar el mismo tipo de hecho y es que habían sido

o estaban siendo violentamente expulsados de las viviendas que tenían en el alquiler. Los tres eran estudiantes y habían tenido problemas de distinto calado con compañeros que se habían ido, con ni lo habían dejado fuera, con otra con una casera que la había expulsado y que su propia hija era la otra inquilina. Era circunstancias muy desalabables y claro, personas que en esos momentos pues estaban sin vivienda, algunos incluso sin acceso a sus propias cosas.

No sé si se lo llevaron a parte al final porque entraron policías, preguntaron y algunas de estas personas decidieron que la denuncia evidentemente tenía espera, que no se iban a clavar allí dos horas, ya salía a la una de la mañana por una circunstancia que podían estar denunciando al día siguiente a las siete como en mi caso y decidieron marcharse. Cosas que dieron a la vida. Me han robado 350 euros en carles de cargas.

No es que a ver, insisto, como tengo el pálpito de que pueden aparecer en algún momento, pues quiero denunciarlo porque claro, lo normal sería pensar en reemplazarlos. El cable de emergencia, el cable Nissan, el que me permite enchufar el coche a cualquier enchufe entre comillas, me ha dado siempre un poco igual, aunque me ha permitido cargar el coche, por ejemplo, cuando he alquilado casas en la playa o cosas así, no?

Pero el otro cable, el que transforma de tipo dos a tipo uno, a mí me ha dado la vida porque el tipo uno es un cargador absolutamente inusual en Europa. Es decir, lo tiene mi Nissan Leaf, otra furgoneta Nissan de la época y para usted de contar.

Entonces tener todos estos cables y el dongle que no me han robado a mí me ha permitido con mi coche que tiene una batería pequeña y ya decaptada, me ha permitido salir entre comillas sin preocuparme a determinados viajes sabiendo que voy a poder cargar y voy a poder mantener el coche cargado gracias a que tengo todo el juego de cables.

Entonces no es una cuestión de que me haya metido ya Amazon a comprarlos, pero evidentemente quiero hacer la denuncia, esperar unos días medio prudentes y si no aparecen, pues evidentemente tendré que empezar a reemplazarlos porque esos cables son los que finalmente me han dado la versatilidad que necesito tener con mi coche, con mi viejo, pero todavía muy solvente Nissan Leaf.

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