Así es, la jefa de gobierno dejó de lado su apretada agenda de andar pintando la ciudad de morado todo culero para conocer a sus fans. Pero el pueblo lo único que decidió fue recordarle a su jefa. No tienen nada que hacer ahí, güey. Cualquier cosa es mejor que estarles viendo la cara. Chango León se les volteó a los normalistas de Ayotzinapa, sino para calificar el movimiento de los padres de Ayotzinapa como injerencista y vomitivo. La diferencia es que antes, desde
la calle, le ladraba al gobierno. Ahora, desde la tribuna, lo defiende. Yo soy Chumel Torres y esto es el Pulso de la República. ¡Vámonos! de la República. El amor propio no me refiero a eso que hace tu hijo adolescente cada que se avienta dos horas en el baño jugando el cinco contra uno o como le conoce el diputado Insunza viernes casual. Ah, sí, ya sé, ya sé, sí. ¡No
pasa nada! Me refiero al acto de quererse a uno mismo, de aceptarse con sus virtudes, sus errores y tratar todos los días de quererte un poquito más. Por ejemplo, cuando te despiertas, abres la regadera para darte un bañuqui y mientras esperas a que se caliente la resistencia para poder calentar el agua porque te cortaron el gas. Saludos, gas. Justo en ese momento te encuentras frente al espejo, güey. Ves tu cuerpo encuerado. Con forma de pug parado, las rodillas separadas.
Medio pelón y aún así dices, qué bien te ves, Gerardo, me voy a tomar una foto. Un huevo. Publicar. Ok, tal vez ese fue un caso exagerado, pero es el ejemplo perfecto de cómo actúa y piensa esa subespecie no desarrollada a la que llamamos políticos mexicanos. Seguramente con tanto cabrón haciéndoles la barba y diciéndoles que prácticamente van a salvar al país 24 -7, pues se la terminan creyendo. Genuinamente piensan que son los elegidos del pueblo. Y gracias al culto que se creó alrededor
de mi cabecita de joco que estos... Estos homínidos piensan que con ellos va a ser igual, que toda la gente va a tener su foto pegada en la pared o van a andar haciendo pendejadas con un peluche
con su pinche cara. Y no, güey. Y justo por este subidón de autoestima es que le terminan dando paleros a carreados como estos los políticos piensan que en cualquier aglomeración se pueden parar, agitar su manita como si fueran la Miss Universo más culera en un concurso y que todo el mundo les va a aplaudir como si fueran los mismísimos BTS sin camisa. Afortunadamente, afortunadamente existen esos héroes anónimos, esos que sí conocen el sabor de una bolsita de champú Banart, esos
que se identifican... Que saben identificar a tres cuadras de distancia el sonido de la itálica del cobrador de Electra. Esos que de una u otra manera han conocido el amor en el transporte público. Así es el verdadero pueblo sabio. Esos verdaderos herederos de la cultura mexica han pasado de generación en generación, desde tiempos de la conquista, un sonido. ¿Qué digo un sonido? Un llamado de guerra. Tan característico que tiene la única intención de recordarles sus pinches
madres. Es decir... Acompañado de abucheos y recordatorios maternales, este bello cántico es normalmente escuchado en eventos deportivos, donde poco o nada tienen que estar haciendo los pinches políticos. Y cuando digo políticos, los digo de todos colores y sabores. Le tocó a mi viejito santo en 2019 cuando fue a inaugurar el estadio de Dolores Rojos. Le pasó a Calderón por ahí de 2009 cuando también fue a inaugurar
un estadio en Torreón. Abucharon a Miguel de la Madrid en el Azteca en el Mundial del 86 y me abucharon a mí cuando le dije a mi equipo que no íbamos a tener utilidades. Es el gobierno, hombre. Y ahora, ahora le tocó a la jefa de gobierno y bartender de... Y bartender de muy, muy lejano, Clara Brugada, en el gran desfile mundialista organizado por el gobierno de la Ciudad de México. Acudimos en esta gran celebración mundialista a la ceja de gobierno de la Ciudad de México.
Licenciada Clara Brugada. Así es, la jefa de gobierno dejó de lado su apretada agenda de andar pintando la ciudad de morado todo culero para darse una escapadita para conocer a sus fans. Y como en el partido de Sudáfrica la presidenta le ignoró más cabrón que un hueso en el gobierno a Atolini, necesitaba esa dosis de aplausos para motivarse de nuevo. Seguramente quería recordar por qué hace lo que hace, por qué se dedica al pueblo. Pero el pueblo lo único que decidió fue
recordarle a su jefa. Ay, no, no, no están abucheando. ¡Pinche vieja ratera! Ven, escuchen bien, escuchen. ¡Pinche vieja ratera! ¿Ves? Están diciendo, ¿cómo no eres portera? Es que yo antes jugaba fútbol. Claro que no, muchachos. ¿Qué cosas están diciendo? ¡Pintaste la ciudad! Estamos diciendo, la ciudad por fin destaca. Gracias, amigos. Qué bueno que les gustó. A mí también me encantó. ¡Nos está chacarrando la chingada, Clara! Qué amables, ¿oíste? Que están felices con tanta transformada.
Te digo, la gente es muy feliz, de verdad. Y hace caso, bien cabrón. Y es que, a ver, imagínense el ciudadano promedio de la Ciudad de México. No vas a poder ir a ningún juego porque están pendejamente caros. Lo que te queda es un pendejo desfile en Reforma. Decides ir, pero tienes que chingarte dos horas en camión porque toda la pendeja ciudad está más colapsada que José José en miércoles de cubetazo en Varecito. Y tienes...
Tienes que esquivar marchas, caminar otros dos kilómetros, te llueve en el camino, te moja un vetrobús, todo para poder llegar a un rinconcito en Reforma y ver el desfile. Y después de horas de espera, ya mojado, cansado, hambriento, se les ocurre presentar a la señora que le enseña a manejar a Bob Esponja. Entiendan, es un evento de fútbol. Para muchos es su válvula de escape. No me arriesga tu risa. No tiene nada que hacer ahí, güey. Cualquier cosa es mejor que estarles
viendo la cara. Ahí solo queremos patitos mundialistas, coreanos pedos, mujeres haciendo toples. No, es para que te des ideas, hija. Otro al que le tocó rechifla fue el diputado federal, exgobernador de Morelos y autor material del tremendo espantapiojos que le acomodó a Faitelson, que lo dejó hablando
como pendejo, Cuauhtémoc Blanco. Famoso por meterla en donde las arañas hacen su nido, dentro y fuera de la cancha, el exfutbolista salió huyendo del estadio azteca entre abucheos y gritos de ratero, al punto que se tuvo que meter la Guardia Nacional para escoltarlo. Mi Cuau se fue encorvando de vergüenza. Desde la puerta del Azteca y su carro y luego... Como que le dio un aire porque así se... ¿Me entiendes? ¡Te andan buscando en Cuernavaca, güey! ¡Te andan buscando en Cuernavaca, pinche
perro ratero! A ver, no mames. Es Cuauhtémoc Blanco, exfutbolista en el Azteca en un mundial. Uno de los futbolistas mexicanos más reconocidos en el mundo. Posiblemente la única persona. A la que la afición se la perdonaría y ni madre, al vato le tocó una buena dotación de mentadas de madre. ¿Por qué? Muy fácil. Porque son políticos, entiendan, nos cagan. La gente que les aplaude es porque va de acarreada o porque busca un hueso. El aficionado promedio del fútbol no quiere eso.
Lo único que quiere es que México pase de pinches octavos de final por una pendeja, ¿ves? Y si ustedes no pueden hacer eso, ni se paren por ahí. Los políticos en eventos así son como el pendejo ese que saca la guitarra en plena fiesta, güey. Cuando todo está en su pleno apogeo, me quieren la jichinga tu madre, güey. A todos nos va a cagar, a todos nos caga, güey. Y miren, en el Pulso de la República no estamos diciendo que abuchear a los políticos o insultarlos esté
bien. No. Pero, pero, la neta no. Vamos a culpar a la raza que lo hace porque necesitan liberar un poquito del pinche coraje que traen a otro lado de ver cómo ustedes traen a su ciudad como curazao ante Alemania, güey. Metieron oro, metieron oro. Háganle como la presidenta. Véanlo desde otro lugar. No se metan en pedos. Dejen la fiesta para los que sí quieren divertirse. ¿Quieren a México? Quién hace ustedes. Porque recuerden que quererse también es no ir a donde no te quieren.
Regresamos. A todos, todos en general nos gusta el cine y sabemos que en las películas el arco de un personaje es justamente lo que lo hace interesante, lo que más nos llama la atención, lo que lo hace memorable. Nos encantan las historias en las que el débil se hace fuerte, el villano alcanza la redención e incluso cuando el héroe cae. En la política es totalmente diferente.
No importa de dónde vienes, todos los personajes tienen un objetivo, llegar al poder y una vez que lo consiguen, permanecer en él el mayor tiempo posible a costa de todo, incluso de ideales que los llevaron hasta ahí. En México, uno de los arcos más ilustrativos es el camarada Perroña, un tipejo. Que literalmente salió de un basurero con el firme objetivo de convertirse en uno de los políticos más poderosos del país y que vio en Morena su mejor oportunidad para lograrlo.
Estamos hablando de un sujeto que se abrió paso gritando, empujando, insultando a sus adversarios. Un tipo que al principio se orinaba en las coladeras. Se negaba a pagar el impuesto de un fruxi. Y terminó declarando de la guerra a un empresario para que pague los suyos. Un zarrapastroso que caminaba junto al pueblo bueno y una vez que alcanzó el poder, le agarró el gusto a los vuelos en primera clase y transporte de lujo para acoderse
ahora con la élite. Y es que, en días recientes, durante una transmisión vía Facebook, el senador por morena y archienemigo de la derecha, la oposición y la higiene personal básica, Gerardo Fernández Noroña volvió a dar de qué hablar. Y no, no fue para explicar cómo le hizo para comprarse una casita de 12 millones de pesos, tampoco fue para explicarnos qué chingados hacía en la concentración de la selección de fútbol de Irán. Es que vine
a ver a los muchachos aquí a entrenar. Sino para calificar el movimiento de los padres de Ayotzinapa como injerencista y vomitivo. Y como un grupo que le anda haciendo el juego a la derecha. No, no, no. Los 43 normalistas de Ayotzinapa. Los 43 normalistas de Ayotzinapa y que Ayotzinapa hoy se preste a hacerle el juego a la derecha. Qué fuerte, caray, qué fuerte. Yo entiendo. Son políticos demasiado. Como para no entender que quieren usar ese escenario para sus fines legítimos,
medio legítimos o totalmente ilegítimos. Pero comparto con la compañera presidenta que los problemas están atendiendo y que si a pesar de eso quieren protestar, adelante. Pero pacíficamente. ¿Por qué con violencia? Pues porque quieren descarrilar al gobierno, porque apoyan el injerencismo de Estados Unidos, porque en la definición estás con el pueblo y con la patria, o estás contra el pueblo y contra la patria, están con el PRI,
el PAN y Movimiento Ciudadano. Es vomitivo. Tal como lo escucharon mis charlitos, el changoleón se les volteó a los normalistas de Ayotzinapa, de quienes Morena y el mismísimo Mesías Macuspano y todo su movimiento exprimieron hasta el último centavo de capital político con el único objetivo de golpear a otros gobiernos y ahora que son la otra cara de la moneda, es decir, el oficialismo, ahora los acusa de injerencista, que le hacen
el juego a la oposición y a los gringos. O sea... básicamente están con el pueblo y la patria o estás con el PRIAN y con Movimiento Ciudadano. Y, nenes, las protestas no son gratis. Y si alguien lo sabe, es este prófugo del desodorante, güey. En 2014, cuando desaparecieron los normalistas, Perroña no estaba en el Senado, no estaba presidiendo
nada. Estaba ahí, en el Aeropuerto Internacional, mami, mami, mami, exigiendo respuestas al gobierno, convocando al paro nacional, amenazando las instituciones y marchando junto a los padres de los normalistas, a los que... justo ahora que forma parte del oficialismo, llama injerencistas y conservadores. El mismo Pelagatos que acusó la verdad histórica del licenciado presidente de un Enrique Peña Nieto como una mentada de madre para el pueblo
bueno y sabio. El mismo Gañán que como novia tóxica se la hacía de pedísimo a García Luna desde la tribuna y la agarraron con espuma en el hocico pidiendo respuestas al gobierno. Ahora, desde su curul, es quien se niega a responder. La diferencia es que antes, desde la calle, le ladraba al gobierno. Ahora desde la tribuna lo defiende. Lo de Noronha no es un caso aislado, es un síndrome que parece atacar a todos los políticos que cuando dejan de ser oposición se
convierten en todo lo que juraron destruir. En el caso de este lameloide empieza a ver la mano de la derecha en todo lo que ya no le embona, ni le sirve para mantenerse en el poder, como atacar a las familias que buscan a los desaparecidos en Teuchitlán, a las madres buscadoras de Sonora o a los periodistas que cubren las constantes violaciones a los derechos humanos. Lo más cabrón es que estos güeyes siguen considerándose rebeldes. Rebeldes con oficina, asesores, viáticos y vehículo
oficial. Pero rebeldes. Se sienten el Che Guevara. Mugroso, como siempre, pero ahora perfumados. Y para estos políticos rebeldes la crítica solo es legítima cuando ellos la hacen. Cuando se las hacen a ellos, entonces ya es golpismo, conspiración, injerencia, campaña mediática y en el caso de Noronha hasta trastorno gastrointestinal. Y es el milagro. El milagro del poder, charalitos, convierte al inconforme en autoridad, al manifestante
en granadero y al mugroso en su excelencia. Están demostrando que el pedo, el pedo no era cambiar el sistema, porque el sistema estaba perfecto. Nomás les faltaba estar sentados del otro lado del escritorio para que ahora sí ya fuera aún más perfecto. Regresamos. Y eso fue todo por esta parte. Yo soy Chumel Toros y esto fue El Pulso de la República. Los esperamos el lunes en punto de las 8 de la noche. Yo me voy, pero no me voy sin antes recordarles como cada semana
que los amo. Estupendos. ¡Vámonos!
