Nuestra presidenta decidió no acudir al foro de Davos en un evento donde sí o sí tienes que estar para demostrar que tu país no se lo está llevando a la venta. La respuesta oficial es que quería concentrarse en la agenda doméstica. Canadá está pidiendo a gritos que te pongas a negociar con él. El SAT aplicará un cobro directo de ISR a los integrantes de las elecciones extranjeras. Nuevamente nos van a intentar vender el discurso
de que esos... Actos de rapiña institucional son por el bien de México y un diluvio que se dejó caer sobre la bancada de Morena. Para quitarnos de dudas, entrevistamos al mismísimo dios de la lluvia mexica, damas y caballeros, Tlaloc. Yo soy Chumantoros y esto es El Pozo de la República. Amigos, bebecitos, las faltas. Son normales como cuando tu papá está muy crudo para llevarte a la escuela. Las faltas son acas cuando son en el fútbol. Y, por ejemplo, pueden ser penosas
cuando son de ortografía. O puede ser muchísima, como la que siento cuando pienso en Juan Gabriel. No acudir a un lugar importante puede tener consecuencias inmediatas. Imagínate ser fan del K -Pop y faltar a tu chamba para que al día siguiente te diga, ayer vino el BTS. Pero BTS no es una persona. Además, ese es Xi Jinping y todo su gabinete.
Pues también vino, también vino. Y si esto pasa cuando eres un simple empleado, imagínate cuando eres la presidenta de un país de más de 100 millones de habitantes y decides no acudir a uno de los eventos más importantes en el mundo, el Foro Económico Mundial en Suiza, también conocido como el Foro de Davos, o también conocido como quien de ustedes me aguantará un vergaso, pero de los presidentes. Si usted es Claudia Sheinbaum y está viendo este programa y se preguntan ¿Quién
será ese presidente? ¡Qué bárbaro! ¿Cómo deja así una oportunidad? Ah, sí. No, no. ¿Cómo pueden faltar? Piénsele otra vez. Usted puede. Así como lo escuchan mis chararitos irredentos, nuestra presidenta decidió no acudir al foro de Davos en un evento donde sí o sí tienes que estar para demostrar que a tu país no se lo está llevando la verga. Por ejemplo, ahí estaban los presidentes de Francia, Alemania, Ecuador, Qatar, Canadá. Y obviamente Trump, vamos, hasta Milley estaba
ahí. Y eso que Argentina ni tiene economía, güey. Fue a vender choripanes, no sé si... ¿Viste que llevó unos tenis? Que fue en tenis. Me quedaste bien. En cambio, los que faltaron fueron los presidentes de Colombia, por miedo a Trump. El de Bolivia, por miedo a hablar inglés. Y nosotros, como ya dijimos, y bien raro, fíjese, también faltó Nicolás Maduro, pero no sé por qué. Que
estaba de manos atadas, que no podía ir. Y si usted se pregunta por qué chingados no fue Sheinbaum, la respuesta oficial es que quería concentrarse en la agenda doméstica, que suena a pretexto que usas cuando no quieres ir al gender reveal de tu supervisor de la chamba. Es el domingo uno, voy a poder, tengo unas visitas. Ah, el sábado. Sí, tampoco, me voy a mudar, fíjate. Ah, el otro sábado. Es que se va a morir mi abuelita,
güey. Pero no se preocupen que la presidenta decidió enviar una comisión especial donde destaca el dúo dinámico más simpático de su círculo cercano, la Secretaría de Medio Ambiente y Cristian Castro de Temu. Alicia Bárcena y, porque claro, nada dice economía como la que ve Medio Ambiente en tu país, y la compañera empresaria y alienígena que 100 % cree que se viste como humano, Altagracia Gómez. ¿Y qué sucedió? Pues bastante cosas, mis
charlitos geoestrategas. Para empezar, Trump llegó filoso y se puso a pelear con todo pinche Europa, que ¿por qué no lo dejan invadir Groenlandia? Ya déjenlo. Otros se la pasaron amenazando con poner aranceles. Otros armaron una junta de paz cómicamente de puro país supervillano. Y lo más interesante, la declaración del primer ministro
canadiense Mark Carney. Así se dice. Carney dio un discurso donde le echó el carro a Estados Unidos, le dijo a la ONU que son unos pinches tibios y que ya es hora de ponerse a chambear entre todos para dejar de depender de las superpotencias, recalcando obviamente a los gringos y a sus amenazas. ¿Por qué digo esto? Porque, a ver, Canadá ya lleva un rato viendo quién puede ser su aliado económico y para eso ya le perdió el miedo a Estados Unidos y se fue a negociar directamente
con los chinos. Sin importar las consecuencias, yo ahora aprovecho el foro para mandar un mensaje muy claro a todos esos países que se les considera intermedios, diciendo, si no estás en la mesa, estás en el menú. O sea, si no estás aquí negociando, te van a llevar al baile. Mensaje que más que indirecta fue una flecha directita a Sheinbaum, pero nuestra presidenta ve menos señales que Anaí dejando que su esposo se vaya a Zipolite con sus amigos el fin de semana, porque la presidenta
declaró lo siguiente. Por cierto, muy buen discurso de Carney, del primer ministro Carney, no sé si lo oyeron. Muy atono con los momentos actuales. ¿Atono? Se le hace. ¿No sentiste como que le estaba hablando a alguien, eh? No sé, un país con el que este año tiene que renegociar su tratado de libre comercio y no asistió al pendejo poro. Coincidencia, ¿no? A ver, ya nos van a comer el mandado. Canadá está pidiendo a gritos que te pongas a negociar con él por si el güero decide
acabar el trato entre los tres. Y no solo no vas, mandas a pituca y petaca no hacer nada. Y luego dices, estuvo bueno lo de Carnival, ojalá alguien haga caso. Ay, ¿quién podrá ser? ¿Quién podrá ser que haga caso, no? Tarifas son alineación, infraestructura financiera es coerción, cadenas de suministros son vulnerabilidades a las que se explotan. No se puede vivir dentro de la lucha por beneficio mutuo a través de la integración cuando la integración se vuelve la fuente. Los
meros Maclean se juntaron. Trump estuvo ahí, Javier Milei estuvo ahí, Zelensky estuvo ahí, McCartney le dio una clase de dignidad al mundo y México, el país que más tiene que perder en la renegociación del T -MEC, brilló por su ausencia. Estamos viendo cómo cambia el panorama del futuro de la economía mundial. Y nosotros aquí haciendo mañaneras que no dicen nada, como siempre. Nos dicen que se quedan para arreglar problemas nacionales
y no solo no solucionan nada. Ahora nos vamos a meter en otro internacional por nomás quedarnos viendo. Pues sí, amigos. El menú ya está servido y parece que México pidió para llevar. Mientras el mundo se está cayendo a pedazos, nosotros, nuestro gobierno, nos pide que aguantemos. Ahora sí, que aguantemos las carnes. Regresamos. ¡Ya son de regreso! ¡A la empujada pública! ¡Bienvenidos, muchachos! Bebecitos, mis amores, hablemos de...
No, no. Hablemos de eso que llevó a tu prima Luchona a emprender abriendo su página de venta de ventiladores. Sí son, ¿no? De eso que provocó que Mario Bésares aceptara participar en la casa de los famosos. De eso que tiene a Cayo de Hacha cambiando de convicciones políticas cada seis años. Así es, amigos, el rugido de tripas. Así lo es, muchachos. Mis prístinos querubines, toca
hablar de el SAT. Porque si algo nos ha regalado este régimen autoritario, además de la corrupción, la impunidad, la ineptitud y la destrucción de la democracia, es la institucionalización del hambre. Tal parece que toda el hambre que traían acumulados los norueñas que tenían que orinar en una coladera porque no traían siete miserables pesos para pagar un baño y de los López Beltrán que antes eran flacos lombricientos y ahora son panzones millonarios o de las senadoras que...
Ustedes entienden la idea. Parece que toda esta hambre se acumuló en forma de organismo público y se convirtió en el SAT. Lo peor de todo es que la estrategia del SAT, como ojos de activista chaira, van para todos lados. Mientras, por un lado, condonan impuestos a los consentidos de la 4T, como Adán Augusto, o les entregan estímulos fiscales a las empresas millonarias del bienestar,
como Altagracia Gómez, se ensañan. Se ensaña con los más endebles de la cadena alimenticia fiscal, la clase media, los dueños de las pymes y la más nueva y sorprendente, con los futbolistas extranjeros que jugarán partidos del Mundial 2026 en México. Así es, por primera vez en la historia de los mundiales organizados por México, el SAT aplicará un cobro directo de ISR a los integrantes de las elecciones extranjeras. ¡Pinches malvivientes! O sea, ni siquiera los nuestros,
los otros, güey. ¡A Cristiano Ronaldo, mamón! Según la resolución miscelánea fiscal, los jugadores y miembros del cuerpo técnico deberán pagar una tasa fija del 25 % sobre sus ingresos brutos. Ah, no, ingresos brutos, sí. Es decir, sobre sueldos y premios promocionales a los partidos
jugados en territorio mexicano. Pongamos de ejemplo así, a la selección de España porque, además de que no han pedido perdón por la conquista, si un jugador gachupín gana 100 pesos por concepto de sueldos y premios en el Mundial 2026, pero jugó solo dos partidos en México y los otros seis en Estados Unidos y Canadá, el impuesto del 25 % aplica solo a esos dos partidos de seis, es decir, a un tercio de sus ingresos, por lo que deberá pagar... 8 .33 pesos al SAT mexicano.
¡Como por! Y si ustedes que son público, doctor y conocedor por el solo hecho de informarse en el Pulso de la República ya se enredaron con el cálculo, imagínense los pobres jugadores que en el mejor de los casos tienen la secundaria trunca. Y sí. Nuevamente nos van a intentar vender el discurso de que esos actos de rapiña institucional son por el bien de México y que si generas ingresos aquí debes tributar aquí porque es lo justo. Pero todos sabemos que es oportunismo fiscal,
cabrón. Buscaron la forma de rascarle unas migajas a ese pastel y aunque tienen las uñas muy pinches largas... Ya nada más alcanzaron a pellizcar los ingresos de los jugadores. Y ojo, el problema no es que cobren impuestos, el problema es la maroma completa. Porque al mismo tiempo que le perdonan todo a la FIFA y a las empresas fifís de la organización, porque si no, no nos dan mundial y se nos agüita el sueño de ver un Japón contra Túnez en Monterrey, al que sí le meten
la mano, y más, es al jugador. O sea... El SAT está siendo un clásico SAT. No persigue al que organiza el negocio, persigue al que lo trabaja. Y ni se le ocurra preguntar, ¿y ese dinero a dónde va? Porque la respuesta ya la conocemos, no estamos penejos. No todos, pues. Va a tapar el hoyo de las ocurrencias, a alimentar la maquinaria clientelar, a seguir financiando la fantasía de que el pueblo está feliz, feliz. ¿Por qué?
Porque ya se acabaron los fideicomisos, ya duplicaron la deuda del país en solo siete años y ya ordeñaron todos los fondos ordeñables. ¿Para qué? Pues para mantener contentos a todas las clases de Nini que votan por él, Morena, y para que Cuba no le falte nada. No que un México sin hambre, Claudia. Ve nomás a estos hijos de... FIFA, regresamos. ¡Ya todo está! ¡Ale el pulso de la red pública, bebé! Vamos con la siguiente nota, bienvenidos. Bebecitos, hermosos. La justicia, darle a cada
quien lo que le corresponde. Al que trabaja, salario. Ojos al que quiere ver gotas. Y a la bancada de Morena una lección húmeda servida directamente desde el techo. Así. Sin discursos ni mañaneras y sin otros datos, solo la gravedad. Filtraciones y un recordatorio incómodo de que cuando el poder se acostumbra a mirar hacia abajo, el castigo suele venir desde arriba. ¿Por qué
lo digo esto, nenes? Porque Don Tlaloc, el señor de la lluvia, de las tormentas, de la sequía y al parecer de las goteras institucionales, se hizo presente en San Lázaro. Y no, no habló con la hueva y la cabencia de la presidenta en las mañaneras. habló con truenos y un diluvio que se dejó caer sobre la bancada de Morena. Así es, mis charlitos inundados en San Lázaro, no hubo sesión legislativa, hubo más bien show
acuático. Imagínense el cuadro de un miércoles cualquiera, diputados ganando más de 150 mil boros al mes, deliberando. Bajo una gotea, como si el Congreso fuera la pinche vecindad del chavo. El resumen perfecto de la política mexicana. Abundancia para cobrar, miseria para mantener. La postal, bellísima. Una cubeta roja de plástico cuidando una curul. No una reforma, no una comisión, no un acuerdo histórico. Una pinche cubeta, barata,
humilde, pero sobre todo, eficiente. Esa pinche cubeta ha hecho más por el Estado de Derecho que toda la pendeja bancada de Morana y sin cobrar, sin aguinaldo, sin bono y sin camioneta blindada. Las gotas caían desde 32 metros de altura, más o menos desde donde viven los diputados respecto a la realidad del país. Cada gota era un, ahí les va otro presupuesto sin leer, porque pueden autorizar millones en cinco minutos, pero impermeabilizar el techo ya es física cuántica para estos inútiles.
Lo más irónico, las colores afectadas eran solo de morena. Aquí no hubo sesgo. Hubo justicia divina, cabrón. El agua encontró exactamente dónde caer como si tuviera editor político, sin discriminar, pero apuntando. La lluvia no toma decisiones, pero como tu abuelo cuando te ve llegar con tu novio sociólogo, te juzga y te
chingas. Pero Protección Civil llegó rápido a salvar los muebles, porque al país ni los Avengers, y quitaron escritorios, sillas, mesas, como si fueran reliquias mayas, mientras el discurso de la austeridad republicana se escurría por el plafón. El mobiliario a salvo, la credibilidad bajo las aguas. Gracias por preguntar. Luego, luego vino el comunicado oficial que decía la situación está bajo control. La frase más impermeable
de todo el gobierno mexicano. Todo está bajo control hasta que miras hacia arriba y ves que el techo se cae a pedazos. Inflación bajo control hasta que tienes que sacar cosas del carrito porque ya no te alcanza. Seguridad bajo control hasta que escuchas balazos y te tienes que echar al suelo. Sistemas de salud bajo control hasta que necesitas quimio, como esos bugrosos niños neoliberales que se enferman solo para chingar
la 4T. Pero, para quitarnos de dudas, entrevistamos al mismísimo dios de la lluvia mexica, damas y caballeros, Tlaloc. Buenas tardes, mi don Tlaloc. Un gusto recibirlo aquí. Muchas gracias por venir al estudio. Es un placer, estimado mortal. Gracias. Platícame, entonces usted inundó la Cámara de Diputados. Así es, mi chums. Todo fue planeado meticulosamente por nosotros los dioses. Pero ¿por qué solo le cayó agua a los coroles de Morena? ¿Cómo que por qué? Pues es un castigo por andarse
pasando de chubascos. O sea, es un mensaje. ¿Los tienen vigilados usted y otros dioses o cómo? Es una advertencia y va a seguir pasando hasta que dejen de ser tan ineptos y corruptos. Tienen todas las calles sin pavimentar y cada vez que lluevo se inunda súper culero. Yo vine aquí a regar campos, no a bañar noroñas. Ya, bueno. Muchas gracias, mi tlaloc. ¿Algún mensaje final, señor? No, pues nada. Nada más que me disculpe la banda, loco. Algo que yo veo en el vivo y
latino es por su bien, cabrones. Es para entender. Claro. Gracias. Bebecitos, al final no fue solo una gotera. Fue un diagnóstico completo. Un congreso capaz de mover millones de pesos en las pendejadas más absurdas como el curso de nuevas masculinidades, aumentos y prestaciones, pero que a la hora de darle mantenimiento al pendejo techo bajo el cual se reúnen a decidir en qué gastarse el dinero, tengan que intervenir los de protección civil
y una cubeta de la horrera. Y mientras tanto, los diputados de Verona, que casualmente fueron los más afectados por las goteras, ahora saben lo que siente el pueblo cuando nos prometen obra pública. La diferencia es que al menos ellos sí tienen cubetas. La lluvia solo hizo visible lo que ya sabíamos. Aquí no falta lana, falta cuidado, seriedad e irresponsabilidad. Y cuando un país se gobierna como si impermeabiliza, no sorprende a nadie que todo el mundo acabemos
chorreados. Regresamos. Aparte, yo soy Chumel Torres y esto fue El Pulso de la República. Les dejo mañana en punto de las 8 de la noche. Yo me voy, pero no me voy sin antes recordarles como cada semana que los amo. ¡Vámonos!
