El mensaje del día siguiente en su mañanera fue muy distinto. Ya no se trataba de gringos metiches. Claudia dijo que Trump no es el que encabeza esos ataques, sino gente a su alrededor de la ultraderecha en Estados Unidos. Si va a defendernos es sin miedo. Cara abrugada. ¿Qué pensó que dibujar ajolotes sobre baches y bardas colapsando sería una excelente idea? El lila no se ve de noche y básicamente eso convertiría a la vialidad de la Ciudad de México en una puta pista de Mario
Kart. Y perdonen, pero invertir 1 .500 millones de pesos en infraestructura vial es no más neoliberal del mundo. Se presentó una nueva versión de La Niña Futbolista. Lo bueno es que esta canción no se trata del himno oficial del mundial. La FIFA no la pidió, ni la topa. Adivinen de quién fue la idiota. Este proyecto se le ocurrió a Ciclali. Yo soy Chumel Torres y esto es el Pulso de Torreón. de la República. ¡Bienvenidos, amigos! Mis leones, mis amos del universo, la cruda.
Ese espantoso momento en que te despiertas con un fuerte dolor de cabeza, la boca seca, el estómago revuelto, sentir que te mueres al ver la luz del día y una serie de pensamientos nublan tu mente. ¿Qué pasó ayer? Pues que tomé. ¿Con quién tomé? Aquí en Chicago le escribí a las cuatro de la madrugada por qué mi celular está en una caja de cornflakes. Afortunadamente aquí somos personas de bien, gente obrera, célibe, y unas
copas de más no causan ningún problema. Como persona responsable que eres, te levantas, haces la cama, te das un baño, agarras una fruta, le das un beso en la frente a tus hijos, otro a tu esposa y luego, bueno, ves que no es tu esposa, es un vigilante. Tampoco son tus hijos, son unos maniquíes. Y no es tu casa, es un Liverpool donde te quedaste dormido, maldito sucio borracho.
Pero le pasa a cualquiera. Pero lo más común que suceda cuando estás enfiestado es que te crees iluminado y tus ideas son las más coherentes y acertadas. Eres el Sócrates de Topilejo, el Descartes que toma carta blanca, el Nietzsche que escucha Grupo Nietzsche. Este chiste requiere cierta escuela para que pegues. O sea, tienes que ser chaca y lector a la vez, güey. La realidad es que lo que uno dice con un par de azulitos
encima normalmente acaba reculando. Así que, lo siento, muchachos, no los voy a llevar a Disney. Como les prometí en sala de despecho, estaba ebrio. Cállense ya. Pero ahora, ahora traslademos un poco de esta premisa a la presidenta con A de... Ay, güey, ¿qué dije ayer? Claudio Schemper. Y ojo, aclaro que no estoy diciendo que lo que les voy a contar fue debido a la copichuela. Al contrario, se me hace que la doctora como que no le sabe al néctar de vaca, la verdad.
Hola, yo soy Claudia y este es mi primer trago. Es una horchata de coco con piloncillo. Yo soy Claudia y este es mi tercer trago. Agua de tejocote sin azúcar porque ya viene muy dulce. Vamos a poner los locochones, ya. Joven, una coquita
de vidrio me vale la... Lo que sí sucedió es que la doctora se fue de reventón, como dicen los señores, al Monumento a la Revolución para festejar el segundo aniversario de la vez que el viejito santo le dejó en bandeja de plata a las elecciones y le pegó una arrastrada a Xochitl Galvez tan fuerte que al final pudo decir bien, sin dudas, reconozco la derrota. En el evento, perdón, en el evento festejó su llegada al poder y aprovechando que todo lo que le decía se lo
aplaudían. pues porque para eso sirven los acarreados, habló del injerencismo estadounidense en nuestro país y preguntándole al respetable si los gringos buscan influir en las elecciones de 2027 a través de las acusaciones que han hecho contra gente intachable como Rubén Rocha Moya y otros funcionarios, quienes dicen que han colaborado con el crimen organizado para rematar diciendo México no es piñata de nadie. Ante las porras del respetable, su equipo y Rosa Isela, que iba disfrazada de
villano de escubido. Rosa Isela, güey. Parece que son como tres niños uno arriba de otro, así. Ah. Me cae muy bien. Es como camuflaje, pero es señal. El festejo continuó ese día sin mayor problema, exceptuando uno que otro camión que chocó porque Clara Brugada pintó los puentes de morado y se estrellaron como el coyote contra el correcaminos. Pero... El mensaje del día siguiente en su mañanera fue muy distinto. Ya sin los aplausos, ya sin la bocina tronando, ya sin el olor a torta
de huevo con ejote. Fue diferente. Ya no se trataba de gringos metiches. Ya no acusó a los vecinos de querer meter sus garras en las elecciones. Porque claro, la meta de Estados Unidos es la gobernatura de pinches zacatecas. El mensaje fue más mesurado. más diplomático, menos pasional. Como si fuera una corona moral luego del fiestón.
Y es que, güey, imagínate a la doctora despertando el lunes con los encabezados diciendo que ahora sí se le hizo de pedo a los patrones y que ella misma va a reorganizar al ejército trigarante para poner en su madre a esos bastardos de cachupines y de pronto es de... Ah, sí, Claudia. Así va a estar la cosa. No, no, no, muchachos. No fue tan así. Es un discurso. El pueblo es pendejo. Se emociona con esas cosas, güey. Sí, tú lo dices
ahí. Todo el mundo grita. Claudia dijo que Trump no es el que encabeza esos ataques, sino gente a su alrededor de la ultraderecha en Estados Unidos. Que es como que una señora diga, yo no creo que mi hijo sea gay. Pero su novio sí. Menciono que estos conservadores se han juntado con los de la derecha mexicana para atacar juntos a la 4T. Claudia, esas personas no se ponen de acuerdo ni para jugar pádel juntas. ¿Cómo te van a derrocar?
Pero eso sí, ella firmemente dice que existe un excelente ambiente bilateral, aunque sabemos que no es así y mucho menos cuando Trump a cada cinco minutos se la pasa atacando a nuestro país, pero ok. a Estados Unidos y México como un matrimonio que va a terapia de pareja. Cree que teniendo mucho diálogo va a mejorar la relación. Y así
va la cosa, muchachos. Shaman culpó a sectores de ultraderecha de Estados Unidos que, no digo que no existan, existen y algunos parecen haber sido diseñados en un laboratorio donde mezclaron Fox News, cocaína y miedo a los gays. Pero salir a exonerar a Trump públicamente 24 horas después de haberlo acusado indirectamente para no enfriar
la relación, eso está cabrón. Porque vamos, cuando Trump amenaza, presiona, tuitea, sube aranceles, coquetea con mandar militares, fingir que nomás está de adorno en la Casa Blanca es demasiado. Trump no solo encabeza las amenazas, vive en la oficina donde se imprimen las amenazas. Doctora. Si va a defendernos, es sin miedo. Si va a acusar a los gringos, hágalo con pruebas como usted exige. Si nos va a defender, de preferencia no
se eche para atrás a la mañana siguiente. Deje atrás el festejo de su triunfo porque en una de esas ya no va a haber país en donde celebrar. Regresamos. ¡Ya subo de vuelta! ¡A la empujada pública, mis bebecitos! ¡Mis ajolotitos de asfalto! ¡Mis hermosos bebés! Meter la pata. Todos en algún momento de nuestras vidas creímos que teníamos
una buena idea. Por ejemplo, no sé, explorar los restos del Titanic, castear a Elliot Page para interpretar al guerrero más letal de la historia y en el caso de Clara Brugada, la ajolotización de la CDBX. Y es que por pendejadas como esta, Homelander tenía a Sister Sage, el rey Jeffrey Baratheon tenía a Abelito y AMLO tenía al Diablito. O sea, alguien que le dijera al oído, la estás cagando, güey, ni se te ocurra, pendejón, compadre.
Pues bien, lo mismo le hizo falta a la jefa de gobierno de la Ciudad de México y mamá de Philly y Lili, Clara Brugal. que pensó que dibujara jolotes sobre baches y bardas colapsando y pintar de morado más culero posible la Ciudad de México sería una excelente idea. Ya con el Mundial a la vuelta en la esquina, Brugada tomó la decisión de darle un glow up. Así le dicen las moras feas cuando creen que se están poniendo bonitas. A la CDMX y pensó que estaría... Bien padrísimo.
Que lo primero que vieran los turistas al salir del aeropuerto y explorar la ciudad sea una guarnición de ajolotes y todo pintado de morado. Qué bonito morado. Súper feo de ella, súper feo de ella. Pero lo que aparentemente no entiende la oposición ni la gente que estudió o esos pendejos que usan el sentido común es que la jefa de gobierno no solamente está pintando banquetas, le está dando un significado totalmente distinto a la urbanización.
Ahora es con perspectiva de género, está concientizando sobre la biodiversidad endémica. Por la pintura ni se preocupen, el pueblo paga. Y perdónenme, pero invertir 1 .500 millones de pesos en infraestructura vial, puentes, caminos, es lo más neoliberal del mundo. Y esos tiempos ya pasaron. Mejor una pasadita con lila, unos ajolotitos sobre los bachecitos para que se vea todo más chirris.
Mil por ciento dice chirris. Y así, junto a todo ese dinero tirado a la basura, la jefa de gobierno le llegó de un chingadazo que generalmente es la kriptonita de todos los funcionarios de Morena, la realidad. Resulta que en México existe una normita, que no es la secretaria de tu papá, es la NOM 034, que aparentemente en el gobierno se la pasaron por el candelabro. ¿Qué palabras
más, palabras menos? Dicen que qué colores deben usarse para señalamientos viales y pues el lila no aparece en ninguna parte porque no se ve de noche y básicamente eso convertiría a la vialidad de la Ciudad de México en una puta pista de Mario Kart, pero... El distribuidor San Antonio y el circuito interior pintados de morado en abril y luego pintados de amarillo en mayo. El mismo
puente, ah, pero con dos facturas. No pueden arreglar los volardos en la avenida San Antonio, pero ¿qué tal pintaron de amarillo y morado los barandales? No le pueden dar mantenimiento a los volardos, que están en estado verdaderamente deplorable. Pero el gobierno de la Ciudad de México, vean ustedes, decidió pintar de amarillo.
Al respecto, la Secretaría de Obras y Servicios, la SOBSE, por sus siglas en francés, afirmó que lo de pintar puentes y vialidades otra perra vez, pero ahora de amarillo, no obedecía a ninguna orden o instrucción del gobierno de Brugada. O sea... rechazó que fueran las miles de críticas que le llegaron cuando vio que su idea era insegura para la vialidad y que literalmente la pintura
ya se estaba pelando. También señaló que la culpa de todo este desmadre fue, para variar, de una empresa contratista a la que le valió madres la NOM 034, ya que no cumplía con los criterios de seguridad establecidos en esta misma norma. Así es, bebecitos, se lavaron las manos como siempre. La culpa fue del contratista. La del tren interoceánico fue del maquinista. La de los toboganes del Perfect Day, del inversionista.
Todos se tienen la pendeja culpa, excepto la morenista, la humanista y la fashionista de Clara Brugada. Aquí lo verdaderamente innovador, más que el color, culerísimo, por cierto, más que los ajolotes y más que... Hizo que nos odiáramos a los ajolotes. ¿Cómo puedes lograr eso, güey? Está bien cabrón. Y más que invitar a una banda de covers a cantar a los gratis en el Zócalo, fue... el modelo de negocio sacado de un episodio
de la Pantera Rosa, güey. Un contratito para la ajolotización, otro para la desajolotización y uno más para volver a pitar. ¡Es la Pantera Rosa, pendejo! ¡Ajá! ¡Ese es el sketch! Al final, mis charlitos camaleónicos, lo que nos queda claro es que para el gobierno capitalino, gobernar no es resolver los problemas de fondo. Aquí lo que rifa es gobernar como quien redecora la sala de su casa usando la tarjeta de crédito de la empresa. No más que aquí, la pendeja empresa.
Somos nosotros. 1 .500 millones, dos colores y una ciudad que ya no sabe ni de qué color quiere ser. La única ciudad que se pintó de morado para el fútbol y terminó amarilla de la pura vergüenza. siguiente nota, bebecitos. Las canciones. Hay unas que pegan en el alma, otras que te hacen aplaudir como tía abriendo pista de baile, y otras más que te hacen gritar, ¡mi rola, güey! Aunque tus amigos se avergüencen de ti. Pero también existen esas que te hacen querer cerrar.
Una cerveza, esa que te hacen sacar los permitidos, que te hacen envidiar a la gente que no tiene orejas. De esa que incluso te hacen extrañar al cabrón que a media peda saca la guitarra y se pone a cantar covers de Fernando Delgadillo. Soy ese. El que canta la delgadillo, no el de la swastika. Alemanzotes, mi cabrón. Así es,
bebecitos. El gobierno federal presentó con bombo y platillo una canción con motivo del Mundial 2026, logrando que las redes, en lugar de encenderse, se apagaran y reaccionaran con un contundente me la pierdo sin falta. Todo México unido odiando
esta pinche rola. A ver, resulta que este show mágico, cómico, musical que conocemos como La Mañana del Pueblo, donde se mezclan la conferencia de prensa, el programa cultural, el morning show y próximamente el circo de Lagrimita y Costel, se presentó una nueva versión de La Niña Futbolista. Canción noventera de la banda de rock infantil Patita de Perro. Esa banda que no pudo prender ni a niños. Pero ahora interpretada por Julieta
Venegas de Torres. Junto con un coro de jóvenes que seguramente les prometieron exentar el semestre con este proyecto. Vamos a presentar una versión especial de La Niña Futbolista, que es una canción original de Ignacio Silva, de Patita de Perro, que ya han venido también a la mañanera. Es una banda mexicana de rock muy querida para las infancias, con mensajes muy propositivos. Y es una canción interpretada por Julieta Venegas y un ensamble coral de jovencitas del Conservatorio. de música.
No les pongo la canción porque los amo demasiado como para someterlos a tal grado de tortura, pero más seguro porque nos toman el video. Pero imagínense el sonido que harían unos gatos peleando con hueva. Por ahí va. Lo bueno es que esta canción no se trata del himno oficial del Mundial. La FIFA no la pidió ni la topa y esperemos que el señor Infantino nunca tenga que escucharla porque si ya se siente la fiebre mundialista, esta chingadera de canción viene a ser el paracetamol mundialista,
güey. Se trata de... Se trata simplemente de una pieza promovida por el gobierno mexicano rumbo al Mundial y justo ahí está el problema. Porque ya sabemos que todo lo que hace el gobierno resulta siempre algo horrendo, güey. Por supuesto, la reacción de las redes sociales fue inmediata. Si la canción original ya era lenta, aburrida, insípida, plana y desangelada, no bajaron de esta versión pues de más lenta, más aburrida, más insípida, más plana y más desangelada. Y
ojo. Aquí la menos culpable es mi Julieta Venegas. El único delito de Juli fue aceptar las carretas de dinero que le ofrecieron para presentarse a este numerito, que seguramente fueron muchas, ojalá. Y ahí sí, como alguna vez dijera mi licenciado presidente, don Enrique Peña Nieto, aquí les pregunto, ¿qué hubieran hecho ustedes? Yo jalo. El verdadero problema aquí es que esto es exactamente lo que pasa cuando el gobierno intenta producir cultura embarrada hasta el recto con ideología.
Porque, según la misma titular de Secretaría de Cultura, Claudia Curiel, adivinen de quién fue la ideota de producir esta canción. Este proyecto, si quiero mencionar, se le ocurrió a Citlaly, nuestra... mi compañera, cuando estuvo encabezando la Secretaría de las Mujeres y nos pareció una colaboración muy natural, obviamente con la Secretaría de Cultura, por la infraestructura, el talento que había y por esa razón se hizo una grabación especial en los estudios Churubusco.
La Secretaría de las Mujeres propone, la Secretaría de Cultura dispone y luego llegan los estudios Churubusco y lo descomponen. Y el resultado fue este Totopo sin sal de canción. Tan emocionante como leer el instructivo del refri. Eso sí. Dircuso institucional hubo hasta para repartir. Que la inclusión, que el empoderamiento, que romper estereotipos. Y a ver, todo eso suena muy bien. A diferencia de la canción que sonó cero bien. Cero chipocluda, digamos. Y la cereza del pastel
es quién firma la producción. La Secretaría de las Mujeres, sí. Esa misma que lleva 40 días sin titular porque recordemos que Citlaly Hernández dejó el cargo para regresar a grillar a Morena. Podría decirse que, figuradamente, dejó un hueco grande, difícil de llenar. Pero lo bueno es que aún sin titular la Secretaría sigue produciendo,
aunque sean canciones culeras. Y aunque en ocasiones nada puede salvarnos de las ignominiosas canciones por encargo, por lo menos tenemos el consuelo de que no pasarán a la historia de la música. Porque la cultura no se decreta, no nace de un escritorio y mucho menos en una mañanera, que solo es un cover de otras mañaneras que de por sí ya eran un muy mal son. Regresamos. Y eso fue todo por nuestra parte. Yo soy Chumel Torres y esto fue El Pulso de la República. Los esperamos
mañana en Punto de las 8 de la noche. Yo me voy, pero no me voy sin antes recordarles como cada semana que los amo, mis julietos. ¡Vámonos! El curso de la red. El curso de la red. El curso de la red.
