El caso es que la Parisi llegó bien frondosa al foro, ya con un discurso mejor preparado que una chela en día soleado. Es que un día después, ya en casa, ya en la mañanera, a la primera oportunidad se descosió más rápido que pantalón de noroña y llegó más enojada. Que tu jefa porque no pusiste a descongelar al pollo. La derecha es el odio, la derecha es la discriminación. Ya que recientemente anunciaron que a partir de ahora el famosísimo perro caramelo acaba de ser incluido en su lista
oficial de razas mexicanas. Un día de estás comiendo comida de la calle y el día siguiente también, pero ahora con título de nobleza. Yo soy Chumel Toros y esto es El Pozo de la República. ¡Pégate! ¡Ya estamos de vuelta! ¡Eres mucho de la pública! ¡Bienvenidos, muchachos! ¡Vamos con nuestra primera nota! ¡Bichiquistriquis! Cruzamos el gran charco y vayámonos a España, la bella y rosa. La madre patria, hogar de las tapas, del flamenco y los nombres más culeros que puedes ponerle a una
película. ¿Sabías que a los mopeds les dicen teleñecos? A los mopeds, güey, le dicen onda vital al kamehameha. Pues este país europeo fuese de un evento que suena muy mamalón, muy nice, muy pesado. Un evento que suena a reunión de los avellos. Ese chiste para norteños. Estoy hablando de la cumbre en defensa de la democracia o como seguramente le pusieron allá en España, las flipantes aventuras de democrina a la democracia
o alguna pendejada así. Ok, el foro en defensa de la democracia es un lugar donde líderes de todo el mundo se juntan pues a defender la democracia, o sea, su nombre lo indica, pónganse a ver. Y nuestro país, como Mario Delgado cuando se arma la conga del elefantito en el Dumbos y Trompudos de Puerto Vallarta, obviamente no se podía quedar atrás, teníamos que estar ahí a huevo. Ni lenta ni perezosa la presidenta más demos y más caratos que ha tenido este lote baldío que llamamos México,
Claudia Sheinbaum. Al listo, su maleta, guardó su gel Giomara para quedar bien relamida con sus compas brasileños. Para llegar bien relamida con sus compas brasileños, el Lula y el Da Silva. Ah, son el mismo, perdón. Se compró su boro en Volaris, en Ventanilla, y emprendió su viaje
a la Barcelona. A ver. No quiero ser aquí el gap de la política internacional y andar amarrando navajas, pero, doctora, no tiene mucho que andar repitiendo lo que decía el ruco exigiendo a los gachupines que se disculpen por el pedo de la conquista, pero al primer momento, pues de que sí les cae de visita y ni una coca llevan. El caso es que la presi llegó bien frondosa al foro, ya con un discurso mejor preparado que una chela en día soleado, con la misma intención que Sidney
Sweeney en la nueva temporada de Euphoria. Dejarnos bien parados. Pero resulta que cuando fue su turno y le tocó agarrar el micrófono a la doctora no a Sidney Sweeney, se aventó unas barras, güey, que ni muelas de gallo contra asesino en Liga Bazooka 2026, cabrón. Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio.
Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas. porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan. Vengo de la pirámide del sol, vengo de Tlaloc,
de Huichilopochtli, de Coatlicue. Básicamente la doctora empezó su discurso alabando a los pueblos originarios y que, a pesar de que alguien que está en el foro nos conquistó, los mexicanos somos humanos reacios, fuertes y que todo aguantamos para continuar diciendo Vengo de la pirámide del sol, de Tlaloc y Coatlicue, porque, claro, Sheinbaum en nábatol significa ombligo de la
luna. Después de mencionar a todos los héroes de la independencia del país, como en clase de historia de México de cuarto año de primaria, claramente que a todos los presentes les valió tres kilos de butifarra, güey. Ve aquí al Dalsima y nomás de... Y también Leona Vicario, y también Agustín... Y le va a tocar ya, cabrón. Por fin
llegó el turno de dar su mensaje. El discurso de la presidenta se centró en la paz, en la no intervención, hablar y reconocer la labor de los pueblos originarios, pero aclaró que no fue un discurso anti -Trump, a pesar de que toda la pinche cumbre estaba llena de gente que piensa justo así. Vengo a recordar que México ha sabido sostener sus principios incluso en soledad, que alzó la voz contra el bloqueo a Cuba en 1962.
cuando otros guardaron silencio. Vengo de un pueblo que en 2024 decidió romper su historia de machismo y eligió a su primera mujer presidenta para que llegáramos todas. Los principios democráticos también significan libertad, pero vale la pena preguntarnos, ¿cuál libertad? ¿La libertad que defiende el conservadurismo? ¿La libertad de someterse a intereses externos? ¿La libertad de convertir a las naciones en colonias modernas? ¿O la libertad del mercado sin Estado, que convierte
a muchos en nada y a pocos en mucho? No. Creemos que la democracia implica libertad. Pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social. La verdad fue un discurso bonito, claro, inspirador, sobre todo aclamado por muchos güeros que estaban ahí en la sala. Y seguramente varios tiraron una lagrimita por las lindas palabras que dijo la doctora. Y miren, hasta ahí, hasta ahí todo bien. El pedo fue. Tanta palabra bella, tanto elogio. Se nos cayó más rápido que Fer
de Maná en concierto porque apenas... Ya no me voy a caer. Y apenas aterrizó en el aeropuerto y es que un día después, ya en casa, ya en la mañanera, ya en confianza, cambió el discurso bonito y de ponerse muy agárrense las manos a decir la derecha es el odio. La derecha es el odio. La derecha es la discriminación. La derecha es el clasismo, el racismo. La derecha es la represión. Supuestamente hablan de libertad, pero es la libertad de unos cuantos, frente al
abandono de muchos. Y por otro lado, pues está el amor, la solidaridad, la fraternidad, la inclusión, el por el bien de todos primero los pobres, la prosperidad compartida. Y entendía la libertad de una manera distinta. La libertad con bienestar. Porque si no hay bienestar no se puede hablar de libertad. Porque si no hay libertad de expresión, de reunión, pues no se puede hablar de libertad. Eso es la derecha, las élites. Gobiernos de las élites. Literal, la doctora aplicó la de, pero
¿sabes qué es lo que manda en puta? ¿Por qué? A la primera oportunidad se descosió más rápido que pantalón de noroña y llegó más enojada que tu jefa porque no pusiste descongelar al pollo. Todos hemos estado ahí. Otra que dijo fue, la derecha es la represión. Doctora, represión la que sufren morras cada pinche 8M cuando el gobierno de la primera presidenta mujer las termina gaseando, encapsulando y poniéndoles pinches murallas para que no protesten las weyes pobres. Y es que,
miren. Entiendo que la doctora no va a ir a otro país a decir que México está en la chingada en materia de seguridad, economía, empleo, sustentabilidad, cultura, naturaleza, etc. Obvio no, hay que endulzarles el oído a los extranjeros, pero, doctora, no se les quite apenas llegue a casa, güey. Se ve que tal vez venía con el jet lag a todo lo que da y la sentaron enseguida del baño, venía llorando un bebé, pero no se vuelva el Radamés y nosotros
su Wanders. Así es. Así es México, mis charlines, candil de la oscuridad, de candil de la calle, oscuridad de la izquierda. Y miren, la derecha tiene su historial, nadie lo niega. Pero lo que hizo la presidenta este lunes fue regresar de una cumbre por la paz, pararse frente a los micrófonos y dividir al país en dos, los que aman y los que odian. Ella, obviamente, en el lado del amor, y los demás, pues que chinguen a sus madres,
eso básicamente. Y yo con eso me quedo. Claudio Shein llegó a una cumbre por la paz en España. pisó México y luego, luego declaró la guerra. Regresamos. es el momento de cambiar completamente el tono de este programa y dejar a un lado las noticias de política para hablar de esos otros animales a los que les encanta el hueso. Y, no, me refiero a animales que les encanta el hueso y además son domesticables, güey. Sí. O sea,
casi le tiran, pero no, imagen equivocada. Hablo de los animales que les encanta el hueso, son domesticables y sí se van a ir al cielo. Vale, los perritos. Y es que resulta que la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, la PROPAEM, por sus siglas en inglés, sorprendió a todo México realizando una acción que nadie
les pidió, pero que todos dijimos... Ya que recientemente anunciaron que a partir de ahora el famosísimo perro caramelo, que tiene más presencia en las calles de este país que los oxos, acaba de ser incluido en su lista oficial de razas mexicanas, junto con el solo escuincle, el chihuahua y el
calupo. Esta noticia que nos toma a todos por sorpresa, en especial al mismísimo lomito caramelo, porque por un lado no tuvo que ser absolutamente nada para ganarse el título y por otro lado... no se entiende que los políticos encuentren inspiración en su historia. De seguro, los perros de raza están rabiando. Por el otorgamiento de este noble título para Caramelo. Es como cuando a Bob Dylan, siendo músico, le entregaron el Nobel de Literatura,
el premio máximo a la escritura. Lo que quiero decir es que en esta selección, el Caramelo es una especie de Bob Dylan, o mejor dicho, Dog Dylan. Y es que... Y es que si comparamos los linajes de los otros canes en la lista, encontramos que sus carreras tienen una larga y tradicional historia. Por ejemplo, está el Cholo Escuincle, que es un perro con más de 3 .500 años en México. Se dice que es tan viejo que le tocó ver los
inicios del PRI. Él trabaja como guía espiritual cruzando almas del Mi Clan y además tiene un pequeño mojo medio punqueto. Güey, de hecho, si uno entreciara los ojos, pareciera que estás viendo un porro de la UNAM, ¿no? O sea... Luego está El Calupo, un perro tan intimidante que parece guardaespaldas de Cholo, güey. Es un híbrido entre Firulais y Satán, güey, que fue considerado por los antiguos pueblos originarios como un nexo entre lo humano y lo divino. Algo así como
Henry Cavill. Por último... Por último tenemos al Chihuahua, el único mexicano que puede presumir que puede vivir en Estados Unidos sin miedo a la migra. A decir verdad... Es tan popular que la fama ya se le subió a su pequeña cabecita de manzana y ahora se siente más gringo que mexicano el cabrón. Incluso ya hasta compró una casa por allá, pero... Perdón. Producción festejó de más el 420. Va de nuevo. Incluso ya el perro Chihuahua se compró una casa por allá y lo obtuvieron a
su residencia. En cambio, nuestro perrito color caramelo es el perro amarillo del taller. Es más corriente que picafresas, carnal. Si caramelo fuera un perro de apoyo emocional, te diría, te falta barrio el chile, güey. Tiene más pedigría un hamster de Petco que mi compa, pero no hay pedo, lo queremos mucho. De hecho, a todos nos ha perseguido un perro en la bici, ¿verdad? Pelada, güey. De hecho, es tan fácil de hallar uno en cada esquina, básicamente es como si la pedido
Pérez fuera un perro, güey. Perres. Y así es como la historia del perro caramelo, el perro amarillo de taller mecánico, tampoco mamemos caramelo, le dieron una narrativa de superación que a los mexicanos nos encanta. El del cabrón que le chinga desde abajo para llegar al éxito. Un día de estás comiendo comida de la calle y el de siguiente también, pero ahora con título de nobleza otorgado por decreto estatal. Felicidades,
caramelo. Y naturalmente a la clase política le encanta potenciar estas historias al millón porque hacen creer a la mayoría de las personas que todos tenemos las mismas oportunidades, en muchos casos romantizando la pobreza. ¿Se entiende? Pero... No quiero yo quitarle ningún mérito al personaje estelar de este programa. Personalmente creo que hay una moraleja valiosa detrás de todo esto. Esto es que es realmente inspiradora y que los mexicanos celebramos genuinamente este
ascenso al estrellato. No porque estemos sedientos de historias de superación, sino porque Caramelo es un cabrón que a todo mundo nos cae bien. Y eso es lo que quiero destacar para ustedes, mis bebecitos sin pedigrí. En este país, caerle bien a todos puede llevarte lejos, quizá a la cima del mundo. ¡Regresamos! Y eso fue todo por nuestra parte. Yo soy Chumel Toro y esto fue El Pulso de la República. Los esperamos el lunes en punto
de las 8 de la noche. Yo me voy, pero no voy sin antes recordarles como cada semana que los amo. ¡Gracias!
