Hoy, egresados de la facultad de derecho de estas universidades del malestar, se plantaron afuera de Palacio Nacional para exigir algo que en cualquier país medianamente funcional sería lo mínimo, sus pinches títulos y cédulas profesionales. Cuatro años de tu vida para que al final les digan, ah, sí, tu título. Espérame tantito, ahí se los traigo. El Senado aprobó un gasto de 5 .8 millones de pesos en cursos como nociones
generales del derecho. Entre los cursos impartidos a los senadores estuvo el de gobierno, transparencia, responsabilidades administrativas, como singular que vigilamos lo que ya destruimos. El gobierno está financiando clases para que estos idiotas aprendan a subir pinches TikToks y Reels. Yo soy Chumetoros y esto es el Pulso de la República. ¡Venga! Mis bebecitos con licenciatura trunca. Mis bebecitos que estudiaron cinco años para
terminar poniendo uñas en la espalda. Mis hermosuras que abandonaron un futuro prometedor en la industria maquiladora y ahora se dedican a decirle peradas en Internet. No mames, está de morro, güey. Saquen sus libres de... Y ahora es Mario Delgado. Saquen sus libretas porque, aunque no vayan en el examen, es importante que quede por escrito. El gobierno nunca deja pasar la oportunidad de pasarse de corneta, sobre todo con los más pendejos. Así es. Hay un dolor muy mexicano que muchos conocen.
Cuando tratas de invertir tu tiempo, tu esfuerzo y tus esperanzas en algo que al final no sirve ni para camuflar el olor a orina que dejan roña en los pasillos del Salón Centurión de American Express. Y... Se va a abrir esta escuela sin cerrar ninguna escuela, al contrario. Vamos a fortalecer todo el sistema educativo nacional. Vamos a poner... Muchas universidades del bienestar, que no va a ser malestar. Casi lo extraño, pinche viejo. No queremos gasoducta. Es que es muy diferente
ese grito. Somos soberanos. Amigos, todos conocemos a alguien que compró un carro barato pensando que se había chingado al dueño anterior y dos meses después ya estaba empujándolo porque el motor era de licuadora. O tu cuate que se compró unos tenis bien originales en Tepito y a la semana ya te haría los dedos de fuera como si fuera Guaraches de Oaxaca. Ahora imagínense eso, pero con tu título... Ahora imagínense eso, pero con
tu título profesional. Imagínate estudiar... cuatro años de tu vida para que al final les digan, ah, sí, tu título. Espérame tantito, ahí se los traigo. Y ese tantito duré tres años. Les convenía más meterse a estudiar otra carrera en lo que les daban el título de la primera.
Spoiler, no les van a dar ni ver. Así recibe a su primera generación el maravilloso mundo de las universidades para el bienestar, Benito Juárez García, el proyecto emblemático de mi viejito santo que prometía educación gratuita, sin exámenes de admisión y con todo el amor de la cuarta transformación. Y el programa social es las universidades para el bienestar. Entonces, como dicen que no son trabajadores, sino beneficiarios
del programa social. están negando la relación de trabajo, les expropian el producto del trabajo intelectual, porque todo lo que produzcan, estando al servicio del organismo coordinador, es para el organismo coordinador, no tienen derecho ni siquiera a regalías de alguna investigación, algún trabajo que realizaran, los tienen en condición prácticamente de esclavos. dentro de la cuarta
transformación. Así es, bebecitos, como bien lo dijo aquí el señor Chabela Vargas, el pasado 16 de enero, egresados de la facultad de Derecho de estas universidades del malestar, se plantaron afuera de Palacio Nacional para exigir algo que en cualquier país medianamente funcional sería lo mínimo, sus pinches títulos y cédulas profesionales. Llevan... hasta tres años esperando papeles que le permitan ejercer la profesión que supuestamente
ya estudiaron. Y la respuesta de la SEP está como para el cuadro de honor de la burocracia mexicana, güey. Les mandaron un correo, un email, güey, diciendo que su petición fue turnada al organismo coordinador de las universidades del bienestar. O sea, los mandaron con la misma gente que lleva años sin resolverles ni madres. ¡Cafkeano, cabrón! Para los agresados de las universidades del bienestar. Cafkeano es... Vean otra... Pónganle la cotorrista. Y podemos ejercer ya. Con estudios
y esfuerzos cumplimos ya. Solo falta que el Estado responda y nos permita avanzar. Cédulas profesionales ya. Títulos electrónicos ya. Títulos físicos en mano ya. Nuestra formación no puede esperar. Se me hace que ese ya... Va a tener que esperar un tantito más, mi carnalito. El correo que les mandaron estos pobres incluía un número de conmutador y una dirección de correo electrónico, pero no incluía ni fechas, ni el nombre de los responsables,
ni nada, güey. Solamente un mensaje que decía podrá dar seguimiento a su solicitud a partir del 27 de enero, como si fuera una cita para el depilado brasileño, güey. Y no el futuro profesional de mil estudiantes o más. Estas pinches universidades se vendieron como el paquetaxo de la educación. Sin examen de admisión, sin requisitos exigentes, sin infraestructura adecuada. El equivalente educativo a salir con una cholita que dice bongles.
Y que nomás tiene un apellido. Vas a entrar muy fácil, pero no va a ser lo mejor para ti o para tu futuro. Y como todo lo que toca este gobierno, lo barato sale carísimo. Resulta que hasta mayo del 2024, solamente el 21 % de los egresados había logrado obtener su cédula profesional. El 21%. Esto significa que de cada 10 personas que estudiaron ahí, 8 no pueden ejercer legalmente su profesión. Lo peor es que los afectados no son fifís con casa en las lomas quejándose porque
el caviar llegó tibio. Odio cuando pasa eso. Estos pobres güeyes son personas que vieron en estas universidades su única oportunidad de tener un título profesional. Gente que madrugó, que tomó tres camiones, que estudió entre turnos de trabajo y lo peor de todo, en Texcoco, mamón. La doctora Raquel Sosa no nos da una solución. Nos dice que nos cambiemos a Texcoco o sino que nos demos de baja. Y se nos hace muy injusto,
la verdad. Pues sí, mi niña, pues sí, ya acabaste la carrera, ni modo que te des de baja nomás porque el gobierno no hace pinches nada, corazón. Porque esa es la verdadera trampa. Te venden la idea de que la educación es tu boleto de salida, te abren una universidad gratuita para que te entres incluido en el proyecto de nación y luego te dejan atorado en un limbo burocrático donde tu esfuerzo de cuatro años vale exactamente lo mismo que todo lo que prometió mi viejito. Nada.
¿Quién lo hubiera pensado? Resulta que el populismo educativo funciona igualito que el populismo político. Te regalan la entrada, te llenan de promesas, te hacen sentir parte de algo grande y cuando llega la hora de cobrar descubres que el cheque está sin fondos y el que te lo dio ya se fue a escribir un libro sobre su grandeza a un rancho de Chiapas. Desde el Pulsar de la República le mandamos fuerza a los egresados que siguen luchando. No se rían. Por lo que le
corresponde. Así, mucha fuerza. Y para los que estén pensando en inscribirse mejor, ahórrense esos cuatro años. Y si quieren un título que no valga nada, aquí les dejamos el QR para que descarguen uno. Esto es real. ¡Regresamos! Sigamos con el tren didáctico y hablemos de ir a la escuela. Todos o casi todos pasamos básicamente por ahí para aprender a leer, escribir, sumar, restar y pues principalmente a no comernos el pegamento.
Fue una etapa dura pero necesaria porque sin eso no puedes jalar en nada serio y si no, vean cómo quedó la gente que sí comía pegamento. Es lo único que falta. El pegamento es lo más sano de la dieta. Es la dieta del caballero. Bueno, al menos eso pensábamos. De por sí le caigo en los huevos. Bueno, al menos eso pensábamos hasta que el Mesías Macuspano llegó al poder con su fórmula mágica de 90 % honestidad, 10 % capacidad.
Se fueron ocupando. los puestos en el gobierno y todo se fue al carajo más rápido que una línea del metro después de que un Inge de la 4T dijera todavía aguantabilica. Pues bien, resulta que el Senado decidió enviar a la escuelita a legisladores
y colaboradores durante el año pasado. uno asumiría que pues nos están enviando a la Universidad del Bienestar para actualizarse en temas de vital importancia para el desarrollo económico del país, como por ejemplo, no sé, economía básica, para que sepan leer un pinche presupuesto sin confundir millones con muchísimo, derecho constitucional y técnica legislativa, no es como sentirme representade. Era cuando comprabas el Mario Bros pirata, así como... Es Mario y la princesa al mismo tiempo.
Sino cómo escribir leyes que no tengan que ser interpretadas a cada rato por la tremenda corte. O, por ejemplo, comercio exterior y geopolítica, porque el mundo no es una asamblea infantil de la ONU. Y el comercio con China y el nearsharing no es nada más saber dónde venden pollo agridulce chingón. No. De acuerdo con la información oficial, o sea, sus propios pinches datos, el Senado aprobó un gasto de 5 .8 millones de pesos en cursos en instituciones públicas y privadas como nociones
generales del derecho. Hazme el puto favor. O sea, me están diciendo que entre quienes redactan las leyes que rigen al país hay senadores que necesitan nociones del derecho. Estos huevonazos nomás se escuchan en la escuela y luego luego se ven como Jorge Ortiz de Pinedo entre señoras semi encueradas en un salón de clases, cabrón. La comedia en México me lleva la vea arriba.
Entre los cursos impartidos a los senadores estuvo el de gobierno, transparencia, responsabilidades administrativas y gestión del servicio público. En pocas palabras, como simular que vigilamos lo que ya destruimos. Mira nomás el volumen de
semejantes huevotes, güey. Un gobierno que desmanteló los mecanismos de transparencia, que volvió opacos los contratos, que escondió información por seguridad nacional y que concentró el Ejecutivo, Legislativo y Judicial en un solo partido, ahora se sienta en un salón a tomar un curso de transparencia, cabrón. Y si creen que eso es todo, aflóquense los cinturones porque se viene el postre. Otros cursos que salieron de nuestros bolsillos fueron
los de... Reconstrucción de masculinidades. Inteligencia emocional. Primeros auxilios psicológicos. Güey. ¿Cómo chingados que reconstrucción de masculinidades? Es el puto Senado de la República. Tienen la obligación de construir un país. ¿Qué es eso de andarse construyendo, neta? Sale más barato admitir que te gusta ver a tu esposa con otro cabrón en el hotel de la sillita que pone enfrente de la cama. Inteligencia emocional. ¿Qué tal
si tomas un curso de inteligencia real? Y aprenden inflación, deuda, comercio exterior, inteligencia artificial para que no se andan agarrando chingazos con Glock. Estos güeyes piensan que la IA es saber ingresar prompts de ponme menos moreno, escóndeme los huevos, generame una imagen de AMLO sin camisa. Primeros auxilios psicológicos, güey. Son senadores, no pinches paramédicos mentales. No están en zonas de desastre. Trabajan en una oficina con aire acondicionado, galletitas, café,
hasta en canchas de paddle tienen, güey. ¿Qué verga van a necesitar saber de primeros auxilios psicológicos? Me tropecé psicológicamente. Mientras el país pide senadores que entiendan inflación, comercio, tecnología, T -MEC, cripto. Y ya. El gobierno está financiando clases para que estos idiotas aprendan a subir pinches TikToks y Reels. ¿Y no creen que estos pícaros estudiantes viven
de becas alimenticias de 50 pesos? Un senador mexicano gana 131 .874 pesos netos al mes, lo que los convierte en los segundos políticos mejor pagados de toda América Latina. tienen aguinaldos de 140 mil pesos y seguros de gastos médicos que nos han costado 452 millones en los últimos seis años. Estos ojetes nos salen más caros enfermos que sanos, güey. Y así las cosas básicamente. El Senado es la escuela privada más pinches cara
del mundo. colegiaturas millonarias, alumnos con sueldos de élite y resultados de primaria trunca, porque después de tanto curso, diplomado, universidad prestigiosa y dinero público, tirados siguen legislando igualito. Pueden intentar quitárselo burro con cursos, lo ignorante con diplomados y lo inútil con títulos, pero lo cínico, lo abusivo y sobre todo lo pendejo, eso ya no se quita. Volvemos. Yo soy Chumel Torres y esto fue El Pulso de la República. Los esperamos el lunes
en punto de las 8 de la noche. Yo me voy, pero no me voy sin antes recordarles como cada semana que los amo, estúpidos. ¡Vámonos!
