Hoy Donald Trump aprovechó la cumbre del G7 para sacar por enésima vez su cassette favorito, los cárteles gobiernan México. La respuesta sigue siendo la misma, güey. No somos piñata de nadie. A los militantes de su partido que no se la vayan a mamar con los boletos de 120 mil pesos en el mundial. El argumento de la mera mera de Morena es que quienes militan en su partido deben estar con el pueblo. A estas alturas ya con el boleto en las pezuñas, ¿quién le va a hacer caso? Pokémon
GO. Esta madre cuando salió en el 2016 fue un total descontrol. Estos señores de Vantor desarrollaron un software usando los datos de Pokémon GO. que ayuda a los drones a moverse en entornos donde su GPS no funciona muy bien. A Poco no se les hizo raro que los Pokémon más cabrones estuvieran en pinches zonas de guerra como Siria o Pakistán. Yo soy Chumetoros y esto es el Pulso de la República. ¡Vámonos! ¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos a Ocurso de la República! ¡Gracias por acompañarnos, bebés!
Vamos a empezar con lo primero. Bebecitos, gracias. México es un país que tiene muchas virtudes. La comida, los destinos turísticos, el incesante compromiso con la pachanga que nos obliga a convertir al ángel de la independencia en la cantina más grande del mundo cada tres meses. Pero también tiene muchos defectos y uno de los que más nos pesan es que nos achicamos cuando necesitamos crecer. Siempre nuestro delantero falla ese gol
que nos iba a llevar al quinto partido. Siempre esos 30 millones de votantes nos amarran a un régimen que quiere destruir la democracia y siempre nos agachamos cuando el bully de bronceado de Cheto nos dice de cosas. Y esta semana pasó otra vez. Así es, bebecitos, Donald Trump aprovechó la cumbre del G7, donde estaban reunidos los líderes de las economías más importantes del mundo para sacar por enésima vez su cassette
favorito, los cárteles gobiernan México. No habló de comercio, ni de migración, ni de cooperación bilateral, solo el mismo disco rayado que trae desde hace más de un año, pero esta vez puesto a volúmenes diferentes frente a presidentes, primeros ministros y jefes de Estado. Que nada más andan viendo cómo no caerle mal al presidente loquito de la nación más poderosa del mundo.
Porque una cosa es decir mamadas en un mítin de Arkansas rodeado de puros rednecks casados con sus primas y otra muy distinta es decirlas en frente de los líderes del G7. Que no sé si estén casados con sus primas, la verdad es que... Puede que haya alguien de Monterrey, también estará en todos lados. Pero hay que decirlo, que los cárteles gobiernan México no es necesariamente una... mentira, pero tampoco es necesariamente
el punto. El punto es que Trump negocia sucio, amenaza, amenaza, amenaza, y al final cede, pero siempre con la mano ganada. Lleva un año agarrando a México de los huevos o... En este caso... De los boarios, punto. Y encima describió a la doctora Sheinbaum como una mujer muy buena, pero... pero muy asustada, como cuando escuchas que tu suegra va a empezar a hablar bien de ti, dice, es buen muchacho, pero... Es afeminado, no es así. Digo,
se besó con tu cuñado. Y México calladito, achicadito, respondiendo con puro no te enganches, como esposa de borracho peñonero que no quiere más problemas porque ya sabe que si alguien malmira a su marido va a haber insultos, chingazos y hasta cárcel para el pobre borracho de tu papá. Claro. O rico, pero de que es borracho es borracho. Claro que entendemos esta lógica. No puedes reaccionar a cada provocación de Trump porque ni a palabras
ni en aranceles le vamos a ganar. Pero una cosa es no reaccionar a cada provocación y otra muy distinta es que después de un año de escuchar lo mismo en mítines, entrevistas, tomas de posesión y ahora en el G7, la respuesta sigue siendo la misma, güey. No somos piñata de nadie. Que mira, pon tú que no. Pero llevan dos años dándonos de palo. A lo mejor no somos piñata, pero nos
identificamos como una piñata. Transpiñata. Porque cuando alguien lleva tanto tiempo diciendo lo mismo frente a medio planeta y nadie le responde nada, parece que no tienes argumentos para defenderte. Y no que simplemente lo estás ignorando como el gobierno de la 4T nos quiere hacer creer. No. México está gobernado por el pueblo libre y soberano de México. Muy bien. La presidenta es una mujer muy inteligente, pero está muerta de ganas de más y mejores resultados para el
país México. Si esta situación no cambia pronto, vamos a tener que ir con nuestro army. a ponerlos en su Madrid. ¡Madrid es un gran país! ¡Ay, qué padre visitarlo! ¡Ey, olé! Mientras el segundo piso de la cuarta transformación de la primera presidenta tercera en su nombre piensa que la única táctica frente a alguien más cabrón que los está chingue y chingue no sea más que hacerse bolita y no engancharse, nosotros sabemos que los bullies no se detienen solos. Se detienen
cuando alguien los enfrenta. Así que, si no nos crecen, Ovarios. ¿Pueden crecer? No sé. No sé, no sé, güey. No sé, no sé. Ese bully nunca nos va a dejar en paz. Así que, mientras se renegocia el T -MEC y México siga aplicando la técnica ancestral que mejor le sale achicarse cuando es momento de ser grande, Trump seguirá siendo el único DJ del universo capaz de tocar la misma canción durante año y medio sin que nadie se atreva a quitarle el control de esta bocinota
llamada mundo. Vamos a ver quién se cansa primero, aunque ya sospechamos que... qué piñata va a terminar rompiéndose. Regresamos. Regresamos. El curso de Mónica. Vamos con esta siguiente nota, bebecitos. Bebecitos, la hipocresía. exigirle durísimo a alguien algo que no esperas ni de ti mismo. Como cuando de morrito tu mamá te decía, ay, no, mi hijo, ¿para qué quieres un huevo kinder? En la casa hay muchos huevos, si quieres yo le echo chocolate ahí. Y luego llegaba a comprarse
un pinche café en Starbucks, mamá. O cuando tu novia te regaña por gastar dinero en estampitas para tu árbol panini del mundial y ella se pone uñas sobre las uñas. No lo habías pensado, güey. Ya tienes, mi amor, ¿para qué te pones...? En la política mexicana pasa exactamente lo mismo. Los políticos te dicen que no gastes en cosas que no son necesarias, que no viajes al extranjero, que mejor vayas a Guerrero a un balneario del
IMSS. Que no te compre ropa de marca e inmediatamente después se compran joyería de diseñador, comen en restaurantes de lujo en Lisboa y se compran un outfitsito en Loro Piana. ¡Ay, mi gordis! Y para muestra, un botonzote. En días recientes, durante su conferencia de prensa, la dirigente nacional de Morena y Guerrero, que Poguatán quería casar con Pocahontas, Voy a dejar que se marine ese chiste, güey. Se llama Cocum. ¿Verdad que
sí? Es muy serio, Cocum. Pidió a los militantes, a los mutilantes, a los militantes de su partido que no se la vayan a mamar con los boletos de 120 mil pesos en el mundial y que ojalá no vaya a haber ningún compañero morenista en los estadios y que de vez en cuando, pues mejor en vez de eso, vayan a un fan fest. Como le hizo la presidenta Claire Sheinbaum, que rechazó un palquito junto al presidente de la FIFA, o Pitbull, no sabemos quién era, para estar junto al pueblo bueno de
la Gustavo Amadero. Y como siempre, nuestra presidenta del lado del pueblo, y respetamos y felicitamos a quien puede tener los recursos para comprar un boleto para el Mundial e ir a ser parte de esta fiesta. Nosotros consideramos que quienes meditamos en Morena debemos estar con el pueblo. Ojalá que ningún compañero o compañera ande ahí en el estadio con boletos de 120 mil pesos. Hay que estar con el pueblo en el FanFest, que ahí podemos entrar de manera gratuita y verlo también
con la familia, con los amigos. Esto es importante porque nosotros debemos ser ejemplares en nuestro actuar y ya nuestra presidenta nos puso el ejemplo de estar con el pueblo y a pesar de que hubo todos los intentos de que esto no saliera bien, pues salió muy bien y la selección fue la que lo hizo mejor. Así que desde aquí nuestra felicitación para los seleccionados de México que nos están
representando. El argumento de la mera mera de Morena es que quienes militan en su partido deben estar con el pueblo, con la racita y no en palcos ni zonas VIP de los estadios. Lo curioso aquí, charalitos, es que todos ya traen boletos. A estas alturas, ya con el boleto en las pezuñas, ¿quién le va a hacer caso, güey? ¿Lo van a revender? ¿Lo van a rifar? ¿Se lo van a regalar a otra niña indígena, a una niña futbolista, señora?
Y pues hasta aquí lo mismo de siempre, que si la austeridad republicana, que la pobreza franciscana y vivir en la justa medianía y todo, pero el discurso viene justo después de que captan a varios personajes del partido en las zonas más exclusivas del estadio azteca. Sí, azteca, me niego a decirle Estado -Ciudad de México. Es como todos que le dicen, Bancomera, BBVA, no nos hagamos pendejos. Antes los partidos querían, o Dana, a Dana Paola. Antes los partidos querían
tu voto. Ahora Morena quiere tu estado de cuenta. Para la 4T, tener un boleto de 120 mil pesos no es un lujo, no es un exceso, no es más que una mala decisión financiera. Ahora es una falta moral. La 4T logró convertir lo que es un acto de consumo en una prueba de amor al movimiento. Ya no basta con ser morenista. Ahora te dicen cómo ser un buen morenista. Y eso se logra únicamente estando cerca, codo con codo, con las mascotitas del régimen. O sea, ustedes. El problema es que
es el mismo. Quienes te dicen cómo gastar tu dinero estaban justamente en los palcos VIP. Recientemente circuló un video en redes sociales en el que se puede ver al secretario de Economía, el licenciado Marcelo Ebrard, acompañado del diputado Enrique Vázquez, al exdirector de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, que nomás fue a revisar que nadie usara playeras
pirata. Y también pudimos ver al exgobernador de Morelos, exdelantero de África y ex de lo que haya sido de Galilea Montijo, Cuauhtémoc Blanco, entre otros. Ah, también ahí andaba el güey que traicionó el Poder Judicial. junto con el otro güey que traicionó el Poder Judicial. Y si mejor metemos policías a los juegos para que arresten a todos estos putos, bueno. Muchachos, lo mismo de siempre. Pura hipocresía. Catecismo para los creyentes, pero no para los obispos
de la transformación. Mientras tú te tienes que elegir entre comer carne una vez a la semana o poder pagar el VIX que anunciaba Cristian Castro todo encuerado, la cúpula de la... ¿Esto es real? ¡Cristian! Mi amor, ¿no te quieres pasar por acá para que veas mejor? ¿Sí? Ok. La cúpula de la 4T, los guardianes del consumo moral, se iban
de vacaciones a Ibiza. mientras ahorras para un jersey pirata de la selección que luego te lo va a arrancar Santiago Nieto ellos se visten con sus atuenditos de diseñadora mientras te dicen que te quedes con la racita ahí en el fanfest ellos se van a un evento privado en el castillo de Chapultepec tan elitista que el más naco y estúpido era Luis Miguel sirviendo cocteles la
conclusión Es todo muy sencilla, muchachos. En Morena puedes tener jet privado, palco en el Azteca, fiestas de lujo, hospedarte en hoteles cinco estrellas en Lisboa. Lo único que no te van a poder perdonar es que te vean haciéndolo. Y quizá esa sea la gran transformación. Antes los políticos robaban, pero al menos lo negaban. ¡Qué joya es la austeridad cuando se predica con la cancha de los demás! Mis nenes, mis pueblos
paleteros, la tecnología. A veces me pongo a pensar lo mucho que dependemos de la tecnología en estos tiempos modernos. Piénselo. Hoy en día es impensable salir a la calle sin ese aparatito que vibra y te trae bien apendejado. No, Mario, me refiero al celular, güey. Gracias. Yo tengo dos. Antes solo servía el teléfono para comunicarte. Hoy lo necesitamos para todo. Hablar por línea fija a alguien. ¿Quién eres, un cavernícola?
No. Mandas como gente normal un audio de WhatsApp para que tu compa te conteste con otro audio de WhatsApp. Y, güey, ¿por qué no le marcas? Ay, no, qué invasivo. ¿Quieres escuchar música en el cuarto? No te vas a poner el radio como un maldito anciano, no. Necesitas traer tu teléfono abierto, abrir una aplicación y poner un podcast de dos güeyes blancos. ¿Quieres invitar a tu gorda a cenar? No vas a pagar con tu tarjeta
NU, maldito pobretón. Mejor creas una tarjeta virtual, la cargas en tu teléfono para verte bien moderno, aunque te rechazan porque no tiene fondos, porque pobre pero moderno. Es más, Somos tan dependientes del teléfono que conociendo a mis escritores, muy probablemente este pulso fue escrito en un 90 % mientras estaban liberando la nutria. Durante casi dos décadas de este boom tecnológico, muchos dicen que la tecnología nos ha hecho más huevones y más pendejos. ¿Qué pendejos?
Sí, probablemente. Si no, ¿por qué estarían informándose con este pendejo? Pero más huevones no creo. ¿Cómo lo sé? Muy fácil. Dos palabras. Pokémon Go. Y si tienes menos de 40 años y eres el mamador que cuando escucha la palabra Pokémon dice, no conozco esa película de Kurosawa, bro. Dos cosas. Primero, chica tu madre, güey. Dos, es imposible que no lo escuches porque tiene más de 30 años ininterrumpidos saliendo en prácticamente todas partes. Caricaturas, videojuegos, tarjetas coleccionales
y hasta juguetes sexuales. Pero miren. Les voy a explicar, sobre todo a las señoras aquí presentes, que seguramente le dicen Nintendo a cualquier aparato con luces. Ya apaga el Nintendo, es la lavadora, mamá. Miran, Pokémon, mi mamá decía que Pokémon era satánico. Es una historia en un mundo... ¿También lo tuvo, mamá? Sí. No, o sea, Pikachu significa mil veces más poderoso
que Dios, mamá. ¡Mierda! Pokémon es una historia en un mundo ficticio donde un güey que acompaña a una rata llena de electricidad y siempre pierde todas sus competencias decide dedicarse por más de 20 años a atrapar a puro animal que lo único que sabe decir es su nombre. ¡Ah, chino! Esta historia ya la habías escuchado antes. Bueno.
Se me hace conocido pero X. Y Pokémon GO es un juego para celular con realidad aumentada que mediante el GPS de tu teléfono el usuario caminaba físicamente a ciertos puntos de la ciudad si de verdad quería atrapar a los Pokémonitos. Por consiguiente, para subir de nivel o atrapar algún Pokémon raro necesitas levantar esas nalguitas del asiento y salir al mundo real. Bueno. Esta madre, cuando salió en el 2016, fue un total
descontrol. Era la primera vez que otakus, ñoños y gente con olor a maruchan y huevo cocido caminaba más de un kilómetro, güey, porque querían ser los primeros en atrapar al Charmander que estaba cerca del hemicicla Juárez o correr por todo Reforma porque vieron a Snorlax en el Senado. Muchos pensaban que había una Jinx perdida en Sola Rosa, pero no, lamentablemente solamente era Wendy Guevara. Y entonces, todos teníamos
nuestro Pokémon favorito. Por ejemplo, este era el Pokémon favorito de Rocha Moya, tal vez porque atesoran solamente el huevo que le queda. Tu amiga lesbiana le encanta el Bulbasaur, pero se decidió conformar con este otro. Y el de Mario Delgado era... ¿Quién es ese Pokémon? Le gustan mucho los de tipo tierra, por eso no lo juzgo. Pero mientras andábamos corre y corre como pendejos atrapando animales que no existen, algo estaba haciéndose con todos estos datos. Y es que durante
10 años... Millones de usuarios estuvieron escaneando prácticamente todo el mundo, cosa que aprovechó la empresa Niantic. Creadora del juego decidió, ahí por debajo del agua, vender todos estos datos que recopilamos a la compañía de inteligencia espacial Vandor. Que no, no es un Pokémon legendario, ni el apodo de la noruega que se ligó tu compa festejando el mundial. Está bien bonita, sí,
bro. Tiene la voz muy grave, no. Vantor es una empresa que tiene miles de contratos con los gringos, el Pentágono, la CIA, la NSA y yo creo que hasta pinches farmacias similares para desarrollar sistemas de posicionamiento para drones militares. Estos señores de Vantor desarrollaron un software usando los datos de Pokémon Go que ayuda a los drones a moverse en entornos donde su GPS no funciona muy bien. Y a ver. También nosotros.
¿A poco no se les hizo raro que los Pokémon más cabrones, los más difíciles de encontrar, los más hipermamados estuvieran en pinches zonas de guerra como Siria o Pakistán? Mira, pequeño Osama, aquí hay mucho Pokémon legendario. Hay un Zapdos. Si le seguimos dos cuadros para adelante y uno a la izquierda, dice que encontramos un Mewtwo. Es más, lo puedes escuchar. Mira, mamá, ahí hay un Moltres en Badiraguato, cabrón. No
vayas, güey, algo se traen entre manos. Es más, se nos debió hacer raro que las pokeparadas fueran lugares tan pinche y random que van desde una estatua de Chabelo, esto es real, o la pokeparada de El Charco de las Ranas, donde Mario Bésares se encerró en el baño como si fuera pokebola, o simplemente una llamada... Pelódromo, no es mame. Existe una PokePara llamada Pelódromo, que si nos ponemos literales, pues ya andas levantando dos, tres monstruos. Y lo peor de todo es que
ustedes están preguntando, ¿esto es ilegal? Pues no, porque desde que bajas del juego y aceptas los términos y condiciones, estás diciéndole a la empresa que estás de acuerdo con compartir tu ubicación y todos los datos que puedan recopilar la app. Pues, mis nenes, esto es una lección para todos. Necesitamos aprender a leer la letra chiquita cada que bajan una aplicación porque no sabemos si van a usar nuestros datos de alguna forma que no nos guste. Pero esto me da una idea.
Señores de Pokémon, go. Konnichiwa. Si ya tienen mapeado México, les voy a encargar una cosita. Fíjense que hay un Pokémon legendario. Que no hemos encontrado, fíjese. Es muy posible que se ande escondiendo muy cerca de esta pokeparada. Atrápelo ya. Y mientras tú jurabas que estabas completando tu pocket, terminaste completando las coordenadas de tiro de un dron de asalto.
Así que la próxima vez que escuches un zumbido en el cielo, reza para que sea un zumbat salvaje y no un pinche misil táctico teledirigido cobrándote venganza de todos esos pikachos que creías atrapar en el juego. Porque cuando el juego es en realidad lo que te atrapó a ti. Una vez más los gringos poniendo el rocket. En equipo Rockets. ¡Bravo! Y esto fue todo por nuestra parte. Yo soy Chumel Torres y este fue El Pulso de la República. Los esperamos mañana en punto de las 8 de la noche.
Yo me voy, pero muy sin antes recordarles como cada semana que los hago. ¡Estupeds! ¡Vámonos!
