El conflicto es inédito. En los 40 años de democracia nunca un gobierno había recortado deliberadamente tanto el presupuesto de las universidades públicas.
Hoy nuestros compañeros docentes no alcanzan el salario, tienen pluriempleo, tienen un taxi o venden cosas
Vos sos una de las famosas anticapitalistas?
Así es, anticapitalista y defensora de la universidad pública,
del derecho
de los estudiantes a tener un futuro, del derecho de la juventud de tener un planeta que no lo destruya este sistema.
Mirá vos. Para educarse hace falta estudiar.
Hace falta estudiar y también
hace falta
luchar, porque
cuando
tenemos docentes que cobran salarios de miseria por los cuales no pueden venir a dar clases, entonces no podemos estudiar. O cuando tenemos una facultad llena de ratas, donde no tenemos bancos, los pibes nos quemamos las pestañas estudiando desde la pantallita del celular.¿ Sabés lo que es estudiar una carrera universitaria desde la pantalla de un celular?
A la privada van los ricos y a la pública no van los ricos. Van algunos ricos, no te quepa ninguna duda.¿ Por qué van? Porque no son salamis y saben que la mejor universidad es la universidad pública.
Bienvenidos a El Hilo, un podcast de Radioambulante Estudios. Soy Eliezer Budasov. Las universidades públicas de Argentina no saben si van a poder empezar las clases el próximo cuatrimestre. De hecho, todavía no saben cómo van a cerrar el primer tramo del año, que está terminando en medio de paros y protestas, porque el sistema atraviesa la mayor asfixia económica que ha sufrido desde el retorno a la democracia, hace más de 40 años.
El presupuesto ha caído a niveles históricos. Más del 80% de los docentes tienen salarios por debajo de la línea de pobreza. Y la universidad pública más grande del país ya ha tenido que reducir al máximo el uso de la luz, la calefacción y los elevadores por falta de recursos. En principio, el problema es que el gobierno de Javier Milei se ha negado a cumplir con una ley que lo obliga a mantener el financiamiento de las universidades. En el fondo, lo que está en juego es un desprecio
por lo público que el presidente nunca ha disimulado. En uno de sus primeros discursos, en el inicio de clases de la escuela donde él hizo la secundaria, Milley le dijo a los alumnos que la educación pública era un mecanismo para el lavado de cerebros.
Porque cuando determinan los contenidos, están recontra rojos los contenidos.
El sistema de educación universitaria estatal en Argentina tiene miles de problemas y tiene más de 2 millones y medio de estudiantes, porque sigue siendo gratuito, sin restricciones y mantiene una calidad reconocida a nivel internacional. Ha sido parte del orgullo y de la mitología nacional durante mucho tiempo y también ha sido blanco del ataque de distintos gobiernos, desde la represión de las dictaduras hasta los intentos de privatización y los
recortes que ha sufrido desde los años 90. Los ataques a la universidad siempre han desatado un repudio masivo. Pero ahora, la pelea por defender un derecho adquirido enfrenta también un espíritu de época, uno que excede las fronteras argentinas, uno que reniega de la idea misma de lo colectivo. Milley es un ejemplo en bruto de un discurso que busca convencer a millones de personas de que cualquier mejora en la vida de otros que nacieron en peores condiciones es
algo que les han quitado a ellos. En este episodio hablamos con Nicolás Arata, doctor en educación y profesor de historia de la educación argentina y latinoamericana, para tratar de traducir qué significa el acceso a la universidad para la sociedad argentina, por qué se habla de una crisis existencial del sistema y cuál es la pelea de fondo detrás del conflicto por el financiamiento universitario. Es 5 de junio de 2026.
Hacemos una pausa y volvemos con la entrevista. Nicolás, en los últimos dos años el recorte a las universidades públicas en Argentina ha sido el motor de alguna de las movilizaciones más masivas contra el gobierno de Javier Milei. Pero Milei ha hecho recortes en varias áreas que afectan a una gran cantidad de gente más allá de la educación. en jubilaciones y planes sociales, en subsidios a la energía y al transporte, ha recortado de forma dramática la obra pública.
Como nosotros tenemos una audiencia de toda América Latina, nos gustaría, si puedes explicar primero,¿ qué lugar ocupa la universidad pública en el imaginario social argentino?¿ Qué representa para la sociedad este modelo de acceso a la educación superior? porque consigue interpelar todavía a tanta gente en una época de tanta apatía, ¿no?
Yo creo que interpela a la sociedad en su conjunto porque la sociedad en su conjunto, o buena parte de ella, para no generalizar excesivamente, ve a la universidad como parte del derecho a la educación, ¿cierto? La sociedad argentina ve a la universidad no como un lugar de pocos o de privilegiados o de algunos elegidos. Recordemos que en la historia larga la universidad ha sido una fábrica de élites, es decir, no ha nacido como institución en un sentido masivo, popular,
ni mucho menos. Pero lo cierto es que las sucesivas transformaciones que han tenido lugar a lo largo del siglo XX y en lo que va del siglo XXI, le ha abierto la puerta a sectores sociales que históricamente no habían ingresado a la universidad. Entonces, creo que, en definitiva, la gente sale a la calle porque defiende lo que siente como propio. Defiende algo que es parte de sus derechos y defiende algo que costó mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho sacrificio y mucha lucha poder conquistar.
Claro. Ahora, vos decís, la sociedad argentina lo siente como parte de su derecho a la educación. Esto también, ahora después lo vamos a hablar, pero es un fenómeno muy particular de Argentina. Y antes de pasar a la siguiente pregunta, te quería preguntar,¿ este es un derecho que es una vía de acceso a qué? Porque durante mucho tiempo fue vista, o por lo menos yo creo que ha sido vista como una vía de ascenso social.
Dijiste las palabras clave. La universidad es percibida como un mecanismo, como una instancia de ascenso social. Hay en la sociedad argentina un mito, que los mitos siempre tienen algo de verdad, que es el mito de mi hijo el doctor. en una expresión muy común en el siglo XX, no hablar
de mi hijo el doctor.¿ Qué sintetizaba esa imagen? La idea de que una familia obrera, haciendo todos los sacrificios que se requerían, podían colocar a uno de sus hijos en la formación universitaria, que la siguiente generación de esa familia iba a percibir un ascenso social enorme. mediado por el acceso a un título universitario. Es decir, que el valor que el título universitario tenía le permitía a una familia en tan solo una generación lograr cambiar de clase social.
Eso no digo que sea un fenómeno exclusivo de la Argentina, pero es un fenómeno que sí ha tenido en la
Argentina una particular fuerza, diría. Creo que hay algo ahí en el imaginario que todavía está funcionando cuando uno recorre las marchas y se encuentra con chicos, sobre todo chicos que son hoy primera generación de estudiantes universitarios, es decir, que son los primeros en su familia que han pisado una universidad, te lo siguen diciendo, te lo comentan, esta es mi posibilidad de poder acceder a algo que en mi familia nunca hubieran imaginado poder alcanzar, etc., etc.,
Mis padres no llegaron a graduarse en la universidad, mi mamá es docente de secundario y mi papá no terminó la secundaria, así que para mí es un orgullo poder estar estudiando.
Entonces ahí creo que está la clave. Forma parte del derecho a la educación la universidad pública y por otro lado es en tanto bien aspiracional un mecanismo de ascenso social todavía vigente en la Argentina.
Queremos ir primero al conflicto más reciente para ver si después nos puedes ayudar a entender cómo es que se llegó a este punto. Pero concretamente en los últimos días y en las últimas dos semanas, docentes, estudiantes, autoridades han salido a denunciar que el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario y el deterioro del presupuesto amenazan directamente el funcionamiento del sistema.
En los últimos dos años y medio, los fondos destinados a las universidades se redujeron más de 45% en términos reales.
Qué es lo que está ocurriendo exactamente?¿ Por qué las universidades hablan de una crisis existencial?
Es una crisis existencial, es una crisis material, es una crisis de fondo, no es una crisis coyuntural. Esto es lo primero que yo quisiera subrayar. no es un asunto que tiene que ver con un determinado momento, con un determinado aspecto de la vida o del orden universitario. Tiene
que ver con el conjunto, es decir, es estructural. Y esta crisis estructural está asociada a un ahogo presupuestario que forma parte de las políticas impulsadas por el gobierno de Milley de manera sistemática desde el inicio de su gestión, de la cual ya lleva tres años y, bueno... tiene que ver claramente con una concepción del gobierno de Milley que ven a las universidades como un foco de pensamiento crítico, un lugar donde cuestionan, discuten, exponen las limitaciones de su
política en un sentido amplio, su política económica, social, cultural, ni qué hablar, educativa, para qué les cuento.
La creación de universidades se ha convertido en un negocio más de la política. Y en los profesorados e institutos de formación docente proliferan currículas educativas de izquierda, abiertamente anticapitalistas y antiliberales, en un país en el cual lo que se necesita es más capitalismo y más libertad.
Y por lo tanto, este gobierno responde con una estrategia típica de asfixiar para acallar esas voces. Algo que, por cierto, no ha logrado ni logrará. Pero hay que decir que, en el mientras tanto, la situación de las universidades públicas
en la Argentina es extremadamente penosa. porque los números están indicando, por un lado, que estamos en un piso histórico del aporte del Producto Bruto Interno que reciben las universidades, que lo reciben no por una cuestión antojadiza, sino que lo reciben porque está en la ley recibirlo de esta manera. Y bueno, por otro lado, eso poco que recibe a la universidad o a las universidades en conjunto lo gastan
fundamentalmente en sueldos. en los sueldos para cubrir el trabajo, que también, por cierto, están en un piso histórico.
De acuerdo con distintos reportes que han salido durante el gobierno de Milei, cerca del 85% de los docentes universitarios de Argentina reciben salarios por debajo de la línea de pobreza. Estamos hablando de más de 100.000 personas. Y
muchísimos, pero muchísimos docentes que han abandonado las cátedras universitarias en busca de otros trabajos un poco más rentables que les permitan sobrevivir. La pérdida de capital humano, para usar los términos contemporáneos, que eso genera, no voy a decir
que es irreversible, pero es extremadamente difícil de recuperar. Es decir, una persona que se ha formado años y años para enseñar una determinada materia, para investigar un determinado tema, para formar a otros en esos campos disciplinares o saberes disciplinares, es extremadamente costoso. No es una inversión que se hace a un año, dos años, a tres años. Son apuestas de vidas, trayectorias de muy largo aliento las que están en juego ahí y que se están perdiendo de una
manera brutal. Mirá, se están cumpliendo hoy 60 años de la noche de los bastones largos, que es otro episodio tremendo de la historia de la Universidad Argentina, particularmente la Universidad de Buenos Aires. Implicó el ingreso en el marco de una dictadura, la dictadura de Honganía, del personal policial de las universidades que sacó a bastonazos a
estudiantes, profesores. Los uniformados entraron por la fuerza, formaron a docentes y alumnos en el patio e instantes después comenzó la golpiza. Más de 1700 docentes e investigadores se fueron del país, renunciaron o se pasaron al sector privado mientras se suprimían todos los centros de estudiantes.
Eso implicó una renuncia masiva y una diáspora enorme de investigadores, lo que implicó en algunos relatos la idea de un quiebre, de un punto de quiebre en el prestigio que había alcanzado la universidad. Bueno, hoy estamos viviendo algo infinitamente peor. Desde mi punto de vista es mucho más masivo. No solo afecta centralmente a la Universidad de Buenos Aires, sino
que sobre todo está afectando a las universidades nacionales. de las provincias o del interior, como le llamamos nosotros, y está rompiendo en un mundo o en un contexto, digámoslo así, en donde vos lo sabes muy bien, el conocimiento juega un papel absolutamente determinante en la época histórica en la
que nos encontramos. Entonces, nada, es realmente crítico, es angustiante, y si bien somos muy conscientes de que no es el único problema que tiene el país, es... un asunto muy serio de financiar como se está financiando las universidades, porque reconstruirlas va a llevar muchísimo, pero muchísimo tiempo
Hacemos una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en el hilo. Ahora, vos estabas diciendo recién algo que a mí me sigue llamando mucho la atención cada vez que veo que se repite como argumento, Desde el gobierno o desde partidarios del gobierno, pero también del lado de la gente que defiende, digamos, como la universidad, ¿no? A mí me parece inverosímil el argumento de que se quiera destruir la universidad porque es
un foco de pensamiento crítico, ¿no? Y entonces, antes de entrar un poco más a ver estas afirmaciones, a mí me gustaría saber algo básico y es, por un lado,¿ qué sectores de la política o de la ciudadanía están en contra de la universidad pública? O sea,¿ quiénes comparten
esta mirada del gobierno y por qué? Y un poco más, recién estaba diciendo, hay chicos que hoy día son primera generación de su familia que van a la universidad.¿ Cómo está compuesta aproximadamente la población universitaria?¿ Quiénes son los que asisten?
Quiénes comulgan con la mirada del gobierno de Javier Milei en relación a lo que está sucediendo con las universidades? Yo diría que es un sector minoritario, pero que existe. Yo creo que en Argentina y en América Latina, me animo a decir, hay dos grandes proyectos políticos en relación
a esta cuestión. Por un lado, el que entiende y las que entendemos la educación como un derecho y creemos que el horizonte siempre es el de ampliar las posibilidades, generar Más oportunidades, multiplicar, en fin, las condiciones para que todos y todas puedan estudiar, si querés. Viene de una tradición de muy largo aliento, de la ilustración, el acceso
al conocimiento como un bien común. Inscribámoslo en algo que no se nos ocurrió a nosotros, ni mucho menos, que viene de hace muchísimo tiempo atrás, diría, del contexto de las luchas por la independencia de América Latina. en las luchas de independencia en América Latina, revisás cualquier país, cualquier situación y vas a encontrar que el tema de la educación ocupaba un lugar fundamental, central, estaba en la base
de las discusiones. Romper con la lógica de que la educación, y particularmente la educación superior, era un privilegio de unos pocos y que empezara a ser paulatinamente un derecho de las mayorías.
Uno de los argumentos de Javier Milei para justificar los recortes a la universidad pública es que solo beneficia a los sectores más privilegiados de la sociedad argentina.
La universidad pública nacional hoy no le sirve a nadie más que a los hijos de la clase alta y los ricos y la clase media alta.
Pero la realidad es otra. La educación pública universitaria ocupa un lugar central en la sociedad argentina. En el país existen hoy alrededor de 2 millones y medio de estudiantes universitarios y más del 40% proviene de los sectores de menos ingresos. La gran mayoría de ellos estudian en alguna de las 63 universidades públicas de Argentina.
Y está también el otro grupo, el que se inscribe en esa tradición, que va a entender que la educación, en el mejor de los casos, es un mecanismo para el disciplinamiento social, es decir, que es un mal necesario,
que es necesario tener educación. Porque a través de la educación se le inculca a la clase trabajadora, a los sectores populares, la idea de que tienen que obedecer, que tienen que respetar la autoridad, que tienen que tener claro que ellos obedecen porque hay otros que mandan, etcétera, etcétera, etcétera. Es la lógica de entender a la educación más desde
la lógica del deber. En ese caso vas a encontrar que estos grupos tienen... y esto es absolutamente patente hoy por hoy, en la educación pública ven o bien un asunto que hay que, un gasto social que hay que reducir a su mínima expresión, un foco, como dijiste tú, de fuente, digamos, de ideas subversivas, se las llamaba en una época triste de nuestro país, críticas, diríamos hoy, o también, y este creo que es un punto que hay que analizar muy bien, ven a la educación como un potencial negocio.
Es decir, ven a la educación pública como una fuente de negocios y van a tratar de introducir ahí, y lo hacen, y lo hacen muy bien, una lógica de mercantilización. Es decir, ven en la educación pública un mercado más y, por lo tanto, tratan de avanzar sobre él.
Algo que se suele dar como un hecho, digamos, en las últimas décadas ha sido como la decadencia progresiva de todo el sistema de educación pública en el país, ¿no?
que la noción de calidad en el sistema público ha ido perdiéndose y un poco lo que tú decías es como si el gobierno de mi ley solo viene a darle una estocada final a un sistema educativo que igual ya estaba agonizante o con serios problemas estructurales.¿ Cuál crees que es el diagnóstico honesto del Estado de la Educación Pública Argentina antes de que asumiera este gobierno?
Es una pregunta muy importante la que me haces. Yo quiero sumar dos o tres reflexiones al respecto. En primer lugar, creo que hay una tendencia a pensar la educación pública bajo una serie de metáforas que hablan del fin, de la tragedia, de la crisis, del colapso. Y lo voy a decir así, porque eso vende muchos libros o eso da muchos minutos en pantalla o frente a un micrófono y le da visibilidad a quien lo pronuncie. Pero son
muy poco serias esas opiniones. Insisto, son efectistas. Hacen sentido con una sensación de crisis, una experiencia sin lugar a dudas de crisis que atravesamos. no solo en el plano de la educación, por cierto, hablemos de la salud pública, hablemos de incontables asuntos de la vida en común, pero digo, creo que hay algunos que se suben a esa crisis y le empiezan a poner fecha de defunción. Creo, por otro lado, que el asunto es qué estamos entendiendo por calidad. Bueno, perfecto,
la calidad de la educación ha caído enormemente. Bueno, pero¿ qué estamos entendiendo por calidad?¿ Cuánto se aprende?¿ Cuánto se enseña?¿ En cuántos años eso se incorpora? En fin,¿ qué es lo que estamos entendiendo por calidad? Y también junto a la calidad, que no discuto y que me parece un elemento a tomar en cuenta para cualquier evaluación que se precie de tal, Creo que hay que también sumar otros
componentes fundamentales y nos los enseñó la pandemia. En el contexto de la pandemia se produjo una de las migraciones más grandes de la historia de la humanidad. De la noche para la mañana, millones de niños, niñas, jóvenes, tuvieron que dejar sus aulas, sus escuelas y pasar a aprender
frente a las pantallas. Los que tenían pantallas. Los que tenían pantallas y podían tener también una conexión a internet y los que además podían tener un dispositivo propio y no tenían que compartirlo con el hermanito o con la hermanita. O sea, ahí quedó demostrado, si querés, por la vía negativa, la importancia de una escuela. Pero además, también lo que nos recordó esa situación tan penosa que atravesamos hace no mucho tiempo, fue que muchísimos de esos niños y niñas
y jóvenes comían en la escuela. Es decir, que la escuela les prestaba además un servicio que en sus casas, por las condiciones sociales que tienen, no podían satisfacer, que era la de la alimentación diaria mínima y básica, los nutrientes mínimos y básicos para poder aprender, o por lo menos para poder desarrollar procesos tan complejos como los del aprendizaje.¿ De qué crisis estamos hablando?¿ Cómo la nombramos?¿ Cómo la medimos?
Y sobre todo y fundamentalmente,¿ qué soluciones proponemos para hacer frente a esa crisis? Creo que son elementos que hoy nos están pensando muy seriamente. Un amigo mío muy querido acaba de estar junto con todos los ministros de Educación de América Latina en el Vaticano. Y me transmitía lo penoso que eran muchas de las opiniones vertidas por los propios ministros de educación y ministras de educación de nuestro continente en relación a cómo leían, interpretaban y pensaban soluciones
para este asunto. Yo lo digo, creo que eso es parte. Tenemos una crisis enorme desde el punto de vista pedagógico, desde el punto de vista de quiénes son las personas que lideran las áreas, las administraciones, los ministerios educativos en nuestro continente. Y creo que ahí tenemos también que poner una mirada muy atenta, muy aguda y muy crítica
Para ver un poco como las condiciones de posibilidad de esta crisis, en un sentido un poco más amplio, que es el que planteabas recién, algunos intelectuales han planteado que el debate de fondo no es solamente sobre la educación, sino sobre la idea misma de lo público y de
los bienes comunes. Y entonces me gustaría saber si crees que esto está también al centro de este problema, si la discusión sobre las universidades es también una discusión sobre qué cosas una sociedad decide sostener colectivamente.
De nuevo, dos palabras claves, lo común y lo colectivo. Si volvemos a la pregunta respecto de por qué el grupo o el sector o la mirada de mi ley dice que las universidades son ineficientes, vamos a pensar esas instituciones bajo la lógica del mercado, es decir, bajo la lógica de lo que se produce, de su rentabilidad, de lo que gasto y de lo que genero, es decir,
de inputs y outputs, ¿no? Pero no, esa lógica no ve, no entiende, no está en su configuración entender qué es lo que produce contar con esas instituciones, qué es lo que genera en la vida común, como tú lo dijiste, de una sociedad esos espacios.¿ Vos te crees que en la tan mentada Finlandia que se la perdió? como modelo educativo para el conjunto de los países, etc. Lo que no tengo nada para decir al contrario. Me parece muy bien.
Hay una cosa muy interesante. En las aulas de las escuelas de Finlandia, los chicos avanzan de tema una vez que todos, el grupo completo, entendió y comprendió la lección. No se queda ninguno atrás. Es parte de lo común, es una lógica que no es la lógica De la meritocracia, que no es la lógica de la calidad entendida en un sentido productivista, que no es la lógica del mercado. Es otra lógica. Yo creo firmemente que las dos pueden
convivir y que tienen que convivir. Creo que las dos tienen que convivir, pero no podemos ceder ni un centímetro a estas lógicas meritocráticas que quieren colarse dentro de la escuela o que quieren colonizar el conjunto de las instituciones, el conjunto de lo que hacemos en una sociedad. Creo terminantemente que no. Creo que la escuela es uno de los pocos espacios que queda para pensar lo que tenemos en común Los que nos llamamos y las que nos
llamamos argentinos, mexicanos, colombianos, lo que sea. Es el espacio para poder pensar eso. Que si no, no lo pensás en ningún otro lugar. No lo aprendés en ningún otro lugar.
Hacemos una última pausa y volvemos. Estamos de vuelta. Me da un poco de pudor decir esto abiertamente, pero una de las cosas que más me hicieron... dimensionar a mí la Universidad Pública Argentina fue irme a vivir y a trabajar a otro país de América Latina hace una década.
Cuando yo me fui a trabajar a Lima como editor, descubrí por primera vez que la mayor preocupación de los asistentes de edición que teníamos, de los jóvenes editores que trabajaban conmigo, era cómo asegurar una educación y un título de grado valioso. Y eso podía implicar decisiones que afectaban la vida de toda la familia. Migraciones a Estados Unidos... Eso comprometía durante años la vida de toda una familia.
Yo vengo del interior del país, de una familia de clase trabajadora, soy técnico electromecánico de una escuela técnica del turno noche, y para mí nunca fue una preocupación el si iba a poder estudiar o no. O en todo caso la preocupación estaba dada de cómo voy a hacer la carrera de manera compatible con trabajar, porque tengo que seguir trabajando para mantenerme. Y a mí sí me resulta Asombroso cómo tenemos naturalizado o incorporado este acceso a la
universidad pública en Argentina. Algo de lo que vos decías muy al principio, que es un derecho que uno considera adquirido. Pero me pregunto también si los sectores que siempre han defendido el valor del modelo de educación superior que tiene el país... no han sido muy malos publicistas de los
beneficios de este privilegio. Y me refiero no solamente a la cuestión de tener el título, que es el mito, digamos, del ascenso social, sino el paso por la universidad, de cómo se puede transformar solo la experiencia del paso por la universidad.¿ Te parece que hemos sido muy malos publicistas de estos beneficios?
Bueno, la respuesta me va a generar algunas antipatías y seguramente algún que otro enemigo que lo escuche, pero yo creo que sí, que efectivamente hemos sido malos. No hemos sido todos los buenos que hubiese sido necesario ser en relación a defender, mostrar el valor que tiene la universidad. En muchos casos creo que nos hemos transformado, y no saco los pies del plato, en panaderos que le venden pan a otros panaderos. que no hay cosa más estúpida
que esa. Es decir, yo te sé vender a vos, que sos un colega, lo que hago, vos me ves a defender a mí lo que haces, pero el resto de la sociedad nos tiene sin cuidado. Entonces, con una mano en el corazón, empecemos a ver las cosas que hacemos mal. Yo soy un firme convencido de que hay que defender a la universidad pública, muchas veces de la propia universidad pública. Y con esto lo que quiero decir es, de las lógicas que anidan en nuestra propia universidad, que son,
por un lado, lógicas burocráticas, muchísimas. Lo que importa es el proceso y todo lo demás se pierde de vista. Lo que importa es cumplir. Lo que importa es el trámite. Lo que importa es la carrera personal. Y todo lo demás queda olvidado. Esto pasa en la universidad. No decirlo a esta altura del siglo me parece que es de una hipocresía absoluta. Creo también que muchas veces, como en cualquier organización compleja, quienes la manejan, quienes las conducen, no
necesariamente persiguen el bien común. Esto es clarísimo. Si no, no tendríamos también dentro de las propias universidades los niveles de conflicto que tenemos. No tendríamos dentro de las propias universidades la hoy evidente posibilidad de que las mujeres, que son mayoría universitaria, no lleguen a los puestos de conducción porque sigue operando dentro de las lógicas un machismo patriarcal
absoluto y podríamos seguir toda la tarde. Entonces, Un profesor, David Viñas, un gran intelector argentino, decía a propósito de mi facultad, la Facultad de Filosofía y Letras, no estamos en la comunidad de los santos. La universidad no es la comunidad de los santos. No es que todo lo malo está afuera y todo lo bueno está adentro. Esas miradas no van a conducir absolutamente nada. Sí creo que hoy hay un plan organizado, sistemático, para atacar a la
universidad y llevarse puesto lo bueno y lo malo. y que lo que nosotros tenemos que hacer es firmemente defender las universidades, pero sin dejar de hacer una autocrítica respecto a cómo podemos mejorar y cómo podemos transmitir, y la transmisión es una tarea colectiva, no individual, no es que
yo me propongo, tú te propones, el otro se propone. Colectivamente, el porqué y la razón de ser de una universidad, de una institución como la universidad, en un siglo que con la inteligencia artificial ha cambiado y ha dislocado La forma en la que pensamos y entendemos el lugar del
saber en el mundo. O sea, la universidad tiene que ser un lugar que pueda permitirnos incubar los mejores sueños de transformación social y no desde un lugar de vanguardia, es decir, hacia allá o hacia acá va el mundo, sino desde un lugar de poner en común eso con el resto de la ciudadanía para poder pensar colectivamente qué es lo mejor para esa sociedad. Yo estoy convencido de esto que te digo.
Ahora, para cerrar, Yo sé que es imposible reducir a un par de fórmulas un problema tan complejo, pero me gustaría saber dos cosas al menos. Por un lado, si crees que hay algún tipo de sistema o solución de financiamiento que no dependa por completo de que un gobierno tenga que cumplir una ley. Y por otro lado,¿ qué dirías que es lo que más te preocupa en este momento?
Una universidad se escribe en un país y un país se escribe o se piensa a sí mismo bajo un
paradigma o un modelo de desarrollo. Si vos vas a pensar un país bajo el modelo o un paradigma de desarrollo de la exportación de commodities, es decir, la agricultura o la agricultura y la ganadería, vas a tener a las universidades, no voy a decir de convidadas de piedra, Pero vas a tener a las universidades en un lugar mucho menos interesante que si vos pensás un país que produce, genera conocimiento, genera valor agregado para esos productos que tradicional
o históricamente le permiten generar subsistencia, etc. Entonces, vos tenés que, como gobierno, lo inteligente sería apoyarse. En las universidades. Es más, diría, es coaptar lo que la universidad produce y llevarlo para
beneficio de esa concepción o de ese modelo. Este gobierno actual evidentemente está por una línea de primarización de la economía bestial, es decir, hay una apuesta total a... producir energía y exportar soja, etc. Y no hay una idea de un desarrollo, diría yo, más armonioso y más complejo de la sociedad argentina, que por otro lado haría mucho sentido con algo que creo que los argentinos, y me da muchísimo pudor decirlo, y argentinas, fuimos reconocidos en el mundo,
que es el nivel de formación que habíamos o que supimos alcanzar en algún momento de nuestra historia. Si el nivel cultural promedio de los argentinos era valorado en el exterior y lo sigue siendo en alguna medida, producto de
esa educación pública en donde está incluida la universidad. Eso es lo que se está perdiendo, eso hoy creo que es parte de lo que tenemos que pensar de una manera muy creativa, muy crítica y muy propositiva para los años que vienen y sobre todo para el tiempo que viene después del gobierno de Millet.
Nicolás Arata, muchísimas gracias por hacerte un tiempo para hablar con nosotros
No, al contrario, muchas gracias a ustedes.
Este episodio fue producido por mí, Jesús Delgadillo. Lo editó Eliezer. Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Elías González y la música es de él y Rémi Lozano. El equipo de producción de Lilo está formado también por Daniela Cruzat, Samantha Proaño y Franklin Villavicencio, con el arte y diseño de Diego Corzo. El resto del equipo incluye a Natalia Ramírez, Paola Leán, Camilo Jiménez Antofimio, Elsa Lina Ulloa, Silvia Viñas y Daniela Larcón. Carolina Guerrero
es la CEO de Red Envolante Studios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki. El Hilo es un podcast de Red Envolante Studios. Si valores el periodismo independiente y riguroso, te pedimos que te unas a nuestras membresías. América Latina es una región compleja y nuestro periodismo necesita oyentes como tú. Visita elhilo.audio.com y ayúdenos con una donación. Si quieres profundizar sobre el episodio de hoy, suscríbete a nuestro boletín de
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