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Hola, hoy quiero pedirte un favor muy especial. En Radio Ambulante Estudios acabamos de lanzar nuestra encuesta anual para aprender sobre ustedes, nuestros oyentes. Con tus respuestas aprendemos sobre tus preferencias, qué funciona y qué no tanto, y cómo podemos servirte mejor. De una encuesta anterior surgió la idea de crear el hilo, por ejemplo. Así que si tienes unos minutos, nos ayudaría un montón conocer tu opinión. Puedes contestar en español o
en inglés. Y si nos descubriste hace poco, anímate. Queremos saber de todas las personas que nos escuchan. Visita radioambulante.org barra encuesta. Muchas gracias desde ya. De nuevo, radioambulante.org barra encuesta.
Esta serie fue producida con el apoyo de Movilizatorio y Alianza Potencia Energética Latam. El viaje en ferry desde Iquitos
en Perú, hasta Santa Rosa dura unas 12 horas.
Yo tomé el ferry a eso de las 5 de la tarde y llegué a las 8 de la mañana del día siguiente. Y llegas hasta el centro poblado de Santa Rosa, ¿no? Santa Rosa está frente a Leticia y a Tabatinga, ¿no? Que es la triple frontera entre Colombia, Perú y Brasil. ¡Colombia
¡Francia! ¡Ay, ay, ay!
El periodista Joseph Zarate, a quien acaban de escuchar y quien ha sido nuestro guía en este recorrido por la Amazonía, llegó a Leticia, la capital del departamento de amazonas en Colombia, cuando justo había un festival. Se llama Festival de la Confraternidad Amazónica. Es una gran fiesta multicultural que celebra la unidad de Perú, Colombia y Brasil con desfiles de belleza, eventos deportivos, comida regional, mucha cerveza y música en vivo.
Cuando ya me ubiqué aquí, en la ciudad de Leticia, la idea era poder contar una historia que vinculara la defensa del territorio, pero al mismo tiempo la conservación y también el asunto del mercado de bonos de carbono.
No nos queremos poner demasiado técnicos acá, pero es importante explicar qué es un bono de carbono. Como sabemos, los bosques, la selva, absorben dióxido de carbono, CO2. Este gas que emiten los autos, los aviones, las fábricas, es una de las principales causas del calentamiento global. Entonces, un bono de carbono representa una tonelada de dióxido de carbono que no se liberó a la atmósfera, o que se absorbió de ella.
Los proyectos de conservación en grandes áreas naturales son los que evitan que el CO2 se libere o permiten que se capture. O sea, son los que producen los bonos. Y estos bonos de carbono se comercializan en un mercado que funciona como todos, con vendedores, compradores y precios para productos, en este caso los bonos. Hay todo tipo de proyectos que venden bonos de carbono, de reforestación, de eficiencia energética…
Básicamente suelen ser proyectos desarrollados por comunidades indígenas. En este caso se trata de una comunidad amazónica con un territorio extenso, la que crea el proyecto junto con una empresa a la que llaman desarrolladora. Entonces,¿ cómo es la cosa? Digamos que, por ejemplo, una megaempresa petrolera que contamina debido a su
actividad intenta reducir su huella de carbono. Entonces, para hacerlo, paga un dinero a través de la compra de estos bonos de carbono a una comunidad amazónica que está cuidando el bosque y de esa manera mitigar en algo los impactos medioambientales que esta empresa está causando. A la vez que las comunidades también, que vienen conservando el bosque desde hace generaciones, pueden beneficiarse económicamente de ese trabajo de conservación. Entonces la idea es que en el centro de esos
proyectos estén las comunidades indígenas. Y eso ocurre ciertamente, pero hay otros casos, como los que vamos a ver ahora, que eso es un poco más difícil de asegurar.
Nunca nos dieron la información de cuál era el precio real de la venta por cada bono de carbono. Entonces nunca hubo claridad.
Ese pago de conservación que debería llegar acá, pues lo están cogiendo son otros. Lo están cogiendo los vivos que entienden cómo funciona ese sistema estructurado.
Esto es Amazonas Adentro, una serie de Lilo, de Radioambulante Estudios. Episodio 4. El precio de conservar la selva.
Yo viajé desde Leticia hasta Puerto Nariño. Puerto Nariño es una ciudad intermedia que está también a orillas del Amazonas. Es una ciudad pequeña, turística.
Detente y respira un destino lleno de vida.
Hay mucho turismo, hay mucha oferta gastronómica, de bares y demás. Puerto
Nariño se respira el Amazonas. Disfruta el aroma de sus comidas...
Todas las personas que van de turismo a Leticia terminan en Puerto Nariño en algún momento.
No
voy a Puerto Nariño porque hay una alianza noramazónica que reúne a muchas ONGs, instituciones que trabajan con comunidades indígenas amazónicas en la defensa de sus territorios. Entonces me invitaron a ir hasta Puerto Nariño y en particular a una zona de este territorio que se llama los Lagos de Tarapoto.
Buenas tardes para todas y todos. Hermanas y hermanos que han venido de diferentes países, indígenas y no indígenas.
Por qué era importante esta visita a este lugar? Porque aquí está ubicado un resguardo indígena.
En nombre de las 22 autoridades y en nombre de nuestra relación aticoya, bienvenido al territorio ancestral magda.
En Colombia, los resguardos son espacios, son territorios, ¿verdad?, que el Estado ha reconocido como espacios donde las poblaciones indígenas, las comunidades, pues viven a lo largo de generaciones y es su territorio ancestral, digamos, ¿no? Y ese tiene un nombre como resguardo. Entonces, en este resguardo viven alrededor de 20 comunidades entre los pueblos Tikuna, Cocama y Yaguas. El resguardo se llama resguardo ticoya por las siglas, ¿no? Tikuna, Cocama
y Yaguas. El objetivo de esta visita era que los curacas de estas 20 comunidades nos llevaran cada uno en un bote, cada uno en una embarcación, a visitar los lagos de Tarapoto, que es un complejo de humedales con una increíble biodiversidad.
También pudimos conocer algunas comunidades donde nos hablaron Acerca de los proyectos de conservación que ellos tienen, como las reglas que han diseñado para realizar una pesca responsable, las reglas que tienen para proteger ciertas especies fluviales que viven ahí, como el delfín rosado, el manatí. Entonces, de todo eso estuvimos hablando en el bote, bajo una lluvia muy copiosa, con un líder indígena ticuna que se llama Juan de Dios.
Juan de Dios Agüepeñ, apoyo a la Secretaría General de la Asociación Articoya.
Es la asociación que representa legalmente al resguardo. Es un dirigente importante. Es un joven, tiene 37 años.¿ Tiene hijos? Tengo dos niñas y un
niño.
Él me contaba un poco de su vida, me contaba un poco también cómo él cuando era joven, debido a la precariedad en la que viven las comunidades en esa zona, pues se vio obligado a ir a cosechar hoja de coca en el lado peruano, en Caballococha, cómo en algún momento también vio como familiares suyos o amigos más jóvenes
que él terminaban yendo a trabajar en el narcotráfico. Me contó también, por ejemplo, de cómo la sequía del año pasado les afectó terriblemente porque secó varios brazos del Amazonas que ingresan al resguardo y cómo ellas han tenido que ir a otros lados para poder pescar. Y en particular me habló también de la tala, ¿no?
Las maderas que se extraen salen de este sector, entonces pues lo hacen tal vez de manera clandestina, de manera ilegal, pero más sin embargo hay a veces que piden permiso a las autoridades para la extracción de madera, y las autoridades de las comunidades pues facilitamos el permiso con el fin de que esos recursos sean utilizados para satisfacer necesidades del hogar.
Él me decía que hay como una serie de permisos en el resguardo que les dan a los comuneros para poder cortar los árboles, pero este corte de árboles debe ser dirigido a la construcción de casas, de malocas, de
viviendas más tradicionales en esa zona. Sin embargo, muchas veces hay familias que transgreden esa norma y lo que hacen es cortar los árboles diciendo o informando que es para construir este tipo de viviendas, sin embargo terminan vendiéndose a empresas turísticas para construir de repente una expansión de un hotel o de una infraestructura turística para la ciudad. En particular Leticia y Puerto Nariño. De acuerdo a la información que usted tiene, de todo el 100% de madera que
se extrae del resguardo, ¿verdad? Sí, señor.¿ Cuánto porcentaje de ese 100% en total va para
el sector turístico y cuánto para las propias comunidades, más o menos? Haciendo un cálculo, el 70% para el sector turístico y el 30% para la vivienda.¿ Es un montón? Sí, señor.
Y que eso obviamente perjudicaba en cierto modo a la comunidad que vive en el resguardo. A nivel nacional, en Colombia, alrededor de la mitad de la madera que viene de los bosques naturales y se vende es de origen ilegal.¿ Usted diría que la principal afectación ambiental ahorita es la tala de madera en el resguardo?
Sí,
es la
principal afectación.
Y después me habló de un problema un poco más complejo de explicar que tiene que ver con un trato que ellos hicieron con una empresa de venta de bonos de carbono que se llama South Pole, que es una compañía enorme, multinacional, que se encarga de desarrollar proyectos y de vender bonos de carbono a las empresas que contaminan en otros lados del mundo.
pues la cual tuvimos una mala experiencia, una pésima experiencia porque hemos visto que esa empresa nos dio en la nuca. Nunca hubo claridad.
Ya volvemos. Este episodio cuenta con el apoyo de la Craig Newmark Graduate School of Journalism de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, CUNY. Su maestría en periodismo bilingüe prepara estudiantes para contar historias en inglés y en español, ya sea en podcast, periodismo de datos u otros formatos. Y ahora, además de su programa presencial en Nueva York, también es posible hacer la maestría en línea, desde cualquier parte del mundo. Conoce más en journalism.cuny.edu barra bilingüe.
Estamos de vuelta. Esto es Amazonas Adentro, una serie especial de Lilo.
Antes de la pausa, Joseph nos había empezado a contar sobre la experiencia del resguardo Ticoya con una empresa que se llama South Pole.
Es una multinacional suiza que prometió pagarles por conservar la selva. Por cada bono de carbono que la empresa vendiera en el mercado nacional, el resguardo obtendría entre 2 y 3 dólares. A nivel internacional, entre 5 y 7. El proyecto elaborado por South Pole estaba planificado para 20 años y decía que esperaban reducir en total unas 2.200.000 toneladas de dióxido de carbono. En el peor de los casos, que los bonos se vendieran al precio
más bajo posible. Eso equivalía a unos 4 millones y medio de dólares. Pero el dirigente Juan de Dios le explicó a Iosef lo que pasó.
Primero se hizo una socialización a las 22 comunidades. para ver si las comunidades estaban
de acuerdo. Me explicaba que un dirigente del resguardo firmó un contrato con esta empresa. Se hizo una consulta, por supuesto, previa, libre e informada con la población. Todos estuvieron informados, se les habló de los beneficios que iban a recibir a través de estos bonos de carbono. Sin embargo, cuando pasaron un par de años, los montos que habían quedado, que les iban a dar a la comunidad, pues eran mucho menores de lo que habían acordado. Un primer
desembolso fue de 120 millones que se hizo a la resguardo.
Y recibieron ese dinero?
Sí, se recibió ese dinero
Otro dirigente le dijo al diario El Espectador, en Colombia, que ese primer desembolso fue de unos 150 millones de pesos. Eso es unos 37 mil dólares, más o menos. 37 mil dólares para repartir entre 22 comunidades, donde viven alrededor de unas 7 mil personas, más o menos.
Nunca nos clarificaron que si las ventas fueron nacional o internacional, porque tienen entendido que la venta nacional tiene un precio diferente y la internacional como que otro precio.
Pero ustedes le preguntaron el precio?
Bueno, se solicitaba acá la presencia de ellos y ellos decían que no, que no podían, que...
Juan de Dios me contaba que para justificar el desembolso del dinero en la comunidad tenían que hacer ciertas cosas, como reforestar especies de árboles maderables y frutales, y los montos que recibían por esos trabajos se dividían en partes iguales entre todas las comunidades y luego entre cada familia de cada comunidad.
A cada familia le correspondía 12 mil pesos por plantar 5 árboles.¿ pesos
Eso no es para nada. No es
para nada.¿ En
serio? En serio. Estamos hablando de unos tres dólares, tres dólares por familia. Ese fue uno de los pagos nomás, pero eso nos da una idea al menos del tipo de trato que recibieron. Juan de Dios me decía pues que con otro desembolso pudieron comprar unas láminas de zinc para construir una planta de tratamiento de agua. Entonces, por lo menos algo se usó de todo ese dinero para el bien de la comunidad. Tú que eres parte de
las autoridades, ¿verdad? Del resguardo y de la asociación.¿ Qué beneficios les trajo haber trabajado con South Point
No, nada. Nada. Porque el recurso que ha enviado ha sido mínimo.
Al final el contrato fue anulado, ¿no? Entonces la cosa quedó ahí nomás. Esta parte es bien compleja de explicar porque hablamos de esquemas financieros, ¿no? Entonces contar este caso en particular es bien difícil porque no es como que hay una prueba de que la empresa se quedó con la plata o les estafó. O sea, no hay como una prueba contundente de eso. Hay sí una sombra, una opacidad,
pero no está muy claro del todo. Entonces, como yo no soy un experto en esto, para documentarme y entender mucho mejor cómo son estas operaciones financieras y cómo se desarrollan estos proyectos, desde Leticia contacté a mi colega Andrés Bermúdez.
Soy un periodista ambiental que trabaja en el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística, CLIP
Es un investigador en este tema. Creo que es la persona que más sabe o que yo conozca en Colombia que sabe estos temas desde un ángulo periodístico.
Hemos visto que hay muchísimos abusos, tristemente. abusos de todo tipo de derechos de las comunidades. Hemos identificado proyectos donde las comunidades no tienen acceso a los documentos básicos del proyecto, donde el proyecto no se discutió con el conjunto de la comunidad, sino apenas con uno o dos líderes, que las comunidades no tienen voz en los proyectos o que simplemente no tienen acceso siquiera a la rendición de cuentas
de las finanzas del proyecto. Todas estas características que van en contra del modelo de lo que debería ser el proyecto de carbono, porque la promesa del mercado de carbono es que la comunidad local va a estar en el
centro del proyecto. Pero tristemente lo que hemos visto es que en muchos proyectos esto no sucede así y algunas de las empresas que están involucradas o desarrollándolos o comercializándolos, digamos, tienen mucha mejor información que las propias comunidades o les han propuesto condiciones que no están como a la altura de las mejores prácticas del sector.
Le conté este caso y él me comenzó a hablar de otros casos más tremendos todavía. Entonces yo le dije, mira, yo estoy documentando historias que van pasando por el curso de Rubio Amazonas. Entonces Andrés me dijo, ya está bien, pero si tú quieres realmente contar y entender la opacidad y lo perverso que pueden llegar a ser estos proyectos cuando son mal ejecutados, tienes que irte al otro lado del trapecio, a la parte norte. Es decir, no quedarte en el Amazonas, sino irte al río
Putumayo. En el trapezo amazónico, en este resguardo llamado Cotú de Putumayo. Porque no se están cumpliendo muchas de las reglas más básicas de un proyecto de carbono con comunidades indígenas
Habían investigado que la empresa Chevron había comprado bonos de carbono a un proyecto que se estaba desarrollando en este resguardo indígena. Un proyecto RedMass, que así le llaman por su nombre técnico. Entonces uno podría decir, bueno, todo bien, pero¿ qué pasaba? Que cuando tú vas a hablar con los curacas de las comunidades, hablas con el presidente del resguardo y demás autoridades, ellos te dicen que ellos no sabían, que no tenían idea de que había un contrato firmado
con esta empresa desarrolladora, una empresa mexicana llamada Global Consulting. Entonces, yo dije, acá sí hay como una claridad, hay como una afectación, y uno puede entender mejor por qué hablar de los bonos de carbono si es importante. Porque claro, cuando uno, por ejemplo, no sé, va a cubrir la minería, va a cubrir la de petróleo... Es más fácil de contar porque lo puedes ver, puedes ver la afectación, puedes ver el bosque depredado, puedes ver la orilla del río
contaminada con petróleo. Pero cuando tú quieres hablar de bonos de carbono, de proyectos que no han sido bien ejecutados, que no han respetado salvaguardas, ¿verdad?, que tiene que tener todo proyecto, es decir, la transparencia informativa, respetar el consentimiento libre, previo, informado, ¿no?, toda esta cuestión, ¿verdad?, Es más difícil, ¿no? Porque el
bosque está ahí, no lo han tumbado. Pero hay una empresa, ¿verdad?, que ha desarrollado el proyecto, que vende los bonos de carbono, que se está aprovechando del trabajo de cuidado de conservación de las comunidades. Entonces, una vez que a mí me informó de esto Andrés, lo que hice fue, nada, tomé la decisión en ese momento comprar un boleto de avioneta y me fui dos días después al Putumayo. Y en
el Putumayo estuve toda la semana. Yo estuve en la localidad de Tarapacá, que es un casco urbano, digamos, en medio de la selva, muy cerca del río Putumayo, donde pues están los servicios de salud, hay un internado donde los chicos del resguardo van a estudiar, hay también un fuerte militar y entre otros servicios para la población. Esta localidad es importante históricamente porque fue donde se disputó parte de la guerra entre Perú y Colombia a inicios del
siglo XX. Pero también es muy importante porque Tarapacá es la puerta de entrada al resguardo Cotubé-Putumayo. que es un territorio donde viven comunidades ticuna desde hace generaciones, pero que desgraciadamente viene sufriendo la presencia de la minería ilegal y también de los corredores del narcotráfico, que son sobre todo controlados por grupos armados como el Comando de la Frontera.
Entonces yo pude visitar una de las comunidades que se llama Ventura y luego también entrevisté en Tarapaca a las autoridades del resguardo en el local del cabildo indígena. Yo quería recoger las voces de los curacas del resguardo para saber si efectivamente estos líderes no sabían del proyecto de bonos de carbono.
Mi nombre es Reynaldo Cuellar, hago parte precisamente del territorio indígena del resguardo Ríos Cotia Putumayo. Soy dirigente de acá, de este territorio. Con respecto, digamos, a este contrato que habla allí de las investigaciones que ha hecho, sí, claro, estas empresas han llegado al territorio y han venido a realizar reuniones y donde las autoridades... Y lo que me dicen
es lo siguiente, y es un poco complicado de explicar, pero lo voy a tratar de hacer en orden y ser claro. Ellos me dicen que en el año 2019, antes de que llegara la pandemia, hubo una gran asamblea en una comunidad que se llama Puerto Huila. A esta gran asamblea llegaron una comitiva, digamos, en representación de la empresa Global Consulting, para poder socializar, exponer las características del proyecto, ¿no?
En el mercado de carbono, uno de los actores centrales es el desarrollador. El desarrollador es la empresa o la organización que busca a la comunidad local, un poco como socias, y que trae como el conocimiento técnico de este mercado y elabora todos los documentos, digamos, básicos del proyecto, estructura el proyecto para que después pueda ser certificado y que con ese sello de calidad ya pueda vender bonos en el mercado.
pues ellos tienen una experiencia inmensa en la negociación de bonos, de toneladas y de tantas cosas, digamos, de conocimiento técnico y profesional. Pero cuando vienen a los territorios, pues las personas de base no tienen ese conocimiento suficiente con respecto a esas negociaciones.
Entonces ese proyecto básicamente se trataba de que el resguardo indígena Cotué Putumayo se comprometía a no deforestar los bosques de todo su territorio durante 100 años. Entonces estamos hablando de un territorio que mide dos veces el tamaño de la ciudad de Nueva York. Es enorme. Entonces estas comunidades ticuna debían conservar el bosque y a cambio de ese trabajo recibirían unos ingresos por la venta de esos bonos de carbono.
años, imagínate, 10 décadas iban a estar nosotros garantizando ese bono de carbono a esas empresas.
Entonces se hizo una exposición, se hizo un acta de los acuerdos, ¿verdad? Y lo que me dicen los dirigentes es que, bueno, hasta ahí. Esa fue la única vez que la empresa llegó al territorio.
Esas empresas nunca han dado la cara acá. Desaparecieron de la noche a la mañana y nunca más llegaron acá. Cuando eso sucede, y es lo que está pasando, entonces el territorio queda embolatado. Como,¿ qué está pasando
Ellos tratan de comunicarse con Global Consulting, no responden, entonces asumen que ya fue, no va a haber proyecto con esta empresa. Porque, o sea, recordemos que solo habían tenido esa reunión inicial y nunca más volvieron. Entonces se contactan con otra empresa de bonos de carbono para hacer otro proyecto, pero esta empresa ve que ya hay un proyecto en
el resguardo, el de Global Consulting, y se retiran. O sea, alguien había firmado un contrato con Global Consulting y no le había dicho nada a los otros líderes del resguardo. Esa persona que había firmado se llama Marcelino Sánchez. Él era representante del resguardo en ese momento y había firmado asumiendo que esa reunión inicial era como el permiso para firmar. Pero los curacas insisten que ellos nunca supieron que Marcelino había firmado un contrato con Global Consulting. Pero eso no
es todo. Marcelino deja el cargo porque ya tiene que haber un cambio de autoridades. Entonces entra
otra persona que se llama Pepe Cham. Ahora, acá hay algo que vale la pena explicar porque Marcelino Sánchez no desaparece del todo cuando
deja este cargo. Colombia está en un proceso de transición de gobiernos indígenas. Está consolidando lo que se llaman las entidades territoriales indígenas, que les da a los resguardos más autonomía para que puedan administrar sus recursos de educación, salud, etc., como hace, por ejemplo, un municipio. Ese proceso, por supuesto, toma tiempo y lo que pasa es que en esa transición, en este caso, quedaron dos instancias de gobernanza que coexisten
en Cotú de Putumayo. Por un lado está el Cabildo Indígena, que preside Pepe Cham, y la otra es el Consejo Indígena, cuyo representante legal es Marcelino y que lideraría el resguardo cuando éste se convierta por fin en entidad territorial indígena.
Y entonces lo que sucede ahí es que en medio de este conflicto por un proyecto de carbono del que no está enterada la totalidad de la comunidad como debería ser, están estas dos estructuras de gobernanza ahí un poco capturadas
en el medio. Y lo que hemos visto en varios lugares de la Amazonía es que ese proceso de irse constituyendo en esta entidad territorial indígena, digamos que actores oportunistas, Han llegado en ese momento en que se están consolidando estas estructuras y han formulado estos proyectos de carbono que tienen problemas en ese mismo, digamos, momento.
Entonces Pepe Cham toma el cargo y Pepe comienza a averiguar y averiguar.
Una vez viajé a Leticia. Y este mismo señor Andoque.
Dirigente indígena de otra comunidad de apellido Andoque.
Me llama y me dice, Pepe, bueno,¿ y usted cómo va con ese proceso? Me dice, porque es que ustedes ya le han, ya han vendido créditos. Yo le dije,¿ de qué yo sé nada? Y le pregunté,¿ a dónde se revisa eso? Me dijo, no, se revisa en tal parte. Bueno, tampoco conocía nada del tema. Y en eso viajé a la pedrera. Y allá me encuentro con Maffet. María Fernanda Barahona. María Fernanda Barahona. Y le comento el caso. Mi nombre es María
Fernanda Barahona.
María Fernanda ha estudiado ecología y relaciones internacionales y lleva años estudiando de cerca el mercado de bonos de carbono en la Amazonía colombiana.
Pepe me dice, Mafe, mire, lo que pasa es que nosotros al parecer tenemos un proyecto, pero pues nosotros no sabemos bien eso cómo funciona, no entendemos muy bien. Y ahí fue que yo empiezo un poco como a excavar en el caso, me empiezo a dar cuenta que ya que ese proyecto sí existe, que en Internet pues digamos hay una certificación de este proyecto.
Y de pronto se dan cuenta, pues, que ya se habían vendido bonos de carbono a Chevron de ese proyecto, ¿no? Yo tengo apuntado a mis notas que son más de 3 millones de bonos de carbono que se han vendido entre 2022 y 2024, ¿verdad? Sí. Es un montón de dinero. Entonces, la nueva administración del resguardo les escribe a la empresa para pedir, digamos, información. La empresa se niega en darlo porque dice que es información confidencial, ¿no? Que no la pueden hacer pública.
Lo que nos decían es que ellos no le iban a responder a una persona que no fuera Marcelino Sánchez.
Entonces pareciera ahí que hubiera una puja entre mi persona y Marcelino. Y en realidad yo no tengo intenciones de estar peleando y discutiendo, sino es que se conozca, que si no se violen los derechos al territorio frente a ese proyecto o lo que haya.
Lo que nosotros siempre hemos dicho y pues es nuestro argumento es, listo, si no le voy a dar información a nadie más que no sea, o sea, porque ellos no reconocen a Pepe como representante legal, entonces dénosla como si fuera cualquier miembro de la comunidad. O sea, díganos, porque nuestra pregunta en este momento, Joseph, sigue siendo y ha sido desde hace dos años, dénos el contrato, ¿sí? No es más, déjennos ver qué es lo que ellos firmaron.
Le piden ayuda al Ministerio del Ambiente, al Ministerio del Interior y a la Defensoría del Pueblo.
El Ministerio del Interior dijo que ellos no tenían nada que ver porque eso era tema del Ministerio del Ambiente, lo cual pues deja mucho que desear porque el Ministerio del Interior es el ente encargado de velar por los derechos indígenas. Entonces, pues ahí hay algo raro. Y el Ministerio de Ambiente sí nos ha respondido. Ellos sí responden y nos dicen listo, les damos la razón, le estamos
pidiendo a la certificadora que nos dé la información. Lo que la certificadora le responde al Ministerio y a la Defensoría del Pueblo es que ese contrato ellos no lo pueden mandar porque hay una cláusula de confidencialidad.
Entonces ellos están en una situación total de indefensión
sobre esto. Claro. Ahora una pregunta, Josef.¿ Se ha pagado dinero ya por esto?
No, no se ha pagado dinero. El reguardo no ha recibido ni un centavo.
Yo creo que el mercado de carbono sí puede ser un gana-gana, que le puede traer recursos muy necesitados a comunidades que están en la primera línea de la conservación de estos ecosistemas que son tan claves para frenar la crisis climática global. Pero el caso de Cotubé-Putumayo para mí es sintomático de los problemas que desafortunadamente están proliferando en esta solución climática.
Compensación por conservación, le hice entonces... Más que nosotros ponernos una regla de conservar es nuestra forma de vida. Y nuestra forma de vivir es la que tiene todo esto en monte en pie y ayuda al tema del cambio climático. Hay unas empresas que sí o sí contaminan. Chevron,
por ejemplo
Ajá. Nos llegue o no nos llegue los recursos van a estar contaminando. Pero hay una reglamentación que dice hay que pagar eso que sí están conservando. ¿Ya? Pero¿ qué es lo que están haciendo? Ese pago de conservación que debería llegar acá. Pues lo están cogiendo son otros, lo están cogiendo los vivos que entienden cómo funciona ese sistema estructurado. Entonces no podemos avanzar de miles de miles de años,
de sociedad, de civilización, no podemos avanzar. Siempre vamos a tener, está a quién es que vamos a usurparse, por ahí decir, de quién nos vamos a aprovechar. Y nosotros seguimos siendo los que siempre nos aprovechan. Antes era el oro, antes era físico. Ahora de esta manera con este sistema
Hacemos una última pausa y volvemos.
Estamos de vuelta. Joseph buscó a Marcelino Sánchez, el líder indígena que supuestamente firmó el contrato para este proyecto de bonos de carbono que la mayoría de la comunidad no conocía. Joseph quería entrevistarlo y conocer su versión de todo esto. Marcelino le respondió por WhatsApp y accedió a conversar en persona en Leticia, pero puso unas restricciones que no nos permiten publicar lo que hablaron.
No queremos dejar este caso ahí, así que vamos a repasar qué ha pasado con Andrés Bermúdez, el periodista que escuchamos hace un rato, y con la experta María Fernanda Barahona, que estuvo ayudando a la comunidad.
Empecemos por las empresas. Global Consulting, la desarrolladora, y Chevron, que compró bonos del proyecto en Gotue Putumayo, ambas han estado involucradas en otros proyectos como este, con problemas parecidos.
Uno se llama Pachamama Cumbal, pero van a escuchar a Andrés referirse a él como Cumbal. Fue en Nariño, que queda en el suroccidente de Colombia, en las montañas. La comunidad reclamó que no estaban enterados sobre el proyecto. Llevaron el caso a tribunales y dos jueces le ordenaron a Global Consulting suspender el proyecto. Chevron también había comprado bonos de carbono en este caso.
Recordemos que Global Consulting nunca ha respondido ni aceptado hablar con todas las personas que han escuchado hoy. Joseph también les escribió, pero al cierre de este episodio no habían contestado. Andrés dice que no se sabe mucho sobre esta empresa.
No tiene página web, por ejemplo. No tiene un perfil demasiado público. Sabemos que ha tenido varias empresas, digamos, como que tienen ciertos vínculos con ellas registradas en Colombia.¿ Cómo llegaron a Colombia?¿ Cuál ha sido su trayectoria?¿ Su interés? No lo sabemos porque nunca hemos podido hablar con ellos en cuatro reportajes que hemos hecho sobre proyectos en los que ellos han estado como desarrolladores, como promotores.
Entonces, claro, lo que ha estado haciendo Andrés de Clip como periodista de investigación es mandar correos electrónicos a Chevron para preguntarles
varias cosas, entre ellas cómo habían evaluado la calidad de este proyecto, qué tipo de información tenían, si estaban al tanto que había habido problemas en este anterior proyecto en Nariño, donde ellos habían comprado los bonos de carbono y donde estaban los mismos actores. cómo deciden en qué proyectos invierten y cómo garantizan que están trabajando con gente que es seria. Y ellos han contestado... Nos respondieron que ellos ya no
estaban trabajando con esta empresa Global Consulting. Para el caso de Cotuenos nos contaron que... pues que a ellos todo el caso de Kumball les había servido para reforzar sus procedimientos de vida de diligencia, que ellos habían hecho una autocrítica interna, que después de analizar la información periodística que había surgido, habían puesto en marcha una estrategia para mejorar
sus procedimientos y sus salvaguardas internas. Y nosotros les preguntamos, claro, bueno, cuéntenos cuáles son esas decisiones que tomaron y esos pasos nuevos que están incorporando en ese proceso de vida de diligencia.
Y nunca nos contestaron. Entonces, al final, lo que en cuatro años de investigar casos con problemas del mercado de carbono, lo que me ha quedado claro es que la mayoría de empresas que usan estos créditos no están realmente dispuestas a realizar procedimientos robustos de debida diligencia, que quizás si los hubiesen tenido, en algunos casos hubieran logrado detectar los problemas.
Y por supuesto nos lleva a las preguntas de dónde está el Estado colombiano, porque el Estado colombiano no hace advertencia sobre, oiga, que otros proyectos están siendo desarrollados por las personas que fueron objeto de este fallo, miremos a ver si están siendo hechos correctamente, ayudemos a las comunidades a solicitar información.
quien debería haber hecho ese acompañamiento, pues debía haber sido el Estado y sus técnicos y no las ONGs, que es como sucedió en Colombia. Entonces yo creo que ahí hubo un vacío. Y la otra cosa que es muy importante es que el gobierno pensó que esto era libre mercado, y es como se han interpretado siempre los bonos de carbono, y es que esto es un negocio más. Y sí es un negocio, pero pues el problema es que no es un negocio más, porque es un negocio que vincula
territorios gigantescos de la Amazonía para 20 o 30 años. O sea, no estamos hablando de cualquier proyecto, es que por 30 años tales territorios no pueden hacer nada en sus territorios más que conservar y vender el carbono, ¿no?
Lo que me explicaba Andrés es que el mercado de los bonos de carbono es tan novedoso que llegó de manera un poco sorpresiva. Y aunque los estados le están apuntando a esto, todavía es un experimento, digamos, y está en una fase inicial todavía.
Tal vez por eso los mismos estados, digamos que no han acompañado ese crecimiento del mercado de manera activa y es un mercado que en muchos países está pobremente regulado. En algunos países la regulación ha venido mucho después de
que los proyectos arrancaran, como pasó en Brasil. En otros países como Colombia, el Estado colombiano hizo una tarea súper juiciosa de hacer una se llama la interpretación nacional de las salvaguardas sociales y ambientales, que son básicamente las 15 reglas de juego que todos los proyectos de carbono con comunidades locales deben cumplir. Y a pesar de que había hecho esa tarea tan impresionante, luego no los acompañó a
las comunidades. Entonces digamos que sí reguló, pero luego dejó un poco el ámbito vacío para que cualquier empresa llegase y digamos hiciese los proyectos como bien quería, sin que el Estado estuviese monitoreando, supervisando o acompañando a las comunidades
para justamente garantizar que los tratos fueran equitativos. Lo que hemos visto muestra que para que este mercado pueda realmente ser un gana-gana y realmente pueda alcanzar su potencial, se necesitan estados nacionales, entidades públicas mucho más activas, muchísimo más involucradas, de manera que se respeten los derechos básicos de las comunidades que, de nuevo, deberían estar en el centro.
Bueno, este es el último país que visité antes de llegar a Brasil, donde va a ser la COP30. Los bonos de carbono han sido un tema recurrente en estas conferencias, por supuesto. Hace 15 años, en la de Cancún, se esbozaron ya las salvaguardas sociales y ambientales para este mercado. Este año justo se va a discutir uno de los artículos del Acuerdo de París, el número 6. que en la práctica busca establecer como un marco de cooperación internacional, en parte
basado en el mercado de carbono. Así que le pregunté a Andrés y a María Fernanda si creían que un espacio como la Cumbre Climática puede ayudar de alguna manera, o sirva para poder resolver estos problemas que hemos visto en Colombia con estos proyectos.
Creo que es muy importante hablar de este tema porque es una realidad de la Amazonía en todos los países amazónicos. No podemos hacernos los de la vista gorda frente a una realidad que está llegando a todos los territorios indígenas. La otra razón por la que yo creo que es muy importante hablar de este tema es porque se volvió un problema en muchas de las comunidades. Entonces hay que identificar¿
Por qué esto se está volviendo un problema? Hay que hacer un análisis de costo-beneficio, de qué tanto vale la pena enfrentarse a este tipo de dinámicas que traen los bonos de carbón. Este tema sí se ha tocado en estos escenarios internacionales, se tocaba mucho como la solución, como cómo hacerlo mejor. Creo que no se ha tocado como el problema.
la única manera que vamos a tener de que este tipo de esquemas no se hundan es que hayan un proceso de autocrítica seria en su interior, con COP o
sin COP. Entonces hay unas cosas que sí se eleva la presión desde COP y se mandan esas señales y eso puede ayudar a corregir, pero por otra parte los mismos que están en ese mercado deberían darse cuenta que la proliferación de este tipo de problemas tiene el potencial de hundir el mismo mecanismo al que le han dedicado tantos años de vida para lograr ponerlo en pie.
Y la otra cosa que me parece muy importante es que se debería tocar buscando que sea un beneficio para las comunidades locales, pero también un beneficio para lo que fue creado y es para el cambio climático. Sí, es que al final, pues las empresas que están comprando esto,¿ quiénes son? Pues Delta, Chevron, Shell, las grandes empresas que
generan emisiones de carbono. Entonces al final uno... Si pasa por alto todo este problema y uno analiza y dice bueno está sirviendo o sea esto sirve al final si está generando una disminución en las emisiones de bonos de carbono o para qué sirvió esto.
En el próximo episodio...
Este episodio lo produjo Silvia con la reportería de Joseph y la investigación de Rosa Chávez Yacila. Lo editamos Daniel Alarcón y yo. Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Elías González, con música de Revilo San. El resto del equipo de Lilo incluye a Daniela Cruzat, Mariana Zúñiga, Samantha Proaño, Melissa Rabanales, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Leán, Camilo Jiménez Antofimio y Elsa Liliana Ulloa.
Daniela Larcón es nuestro director editorial. Carolina Guerrero es la CEO de Radioambulante Estudios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki. El Hilo es un podcast de Radioambulante Estudios. Si valoras el periodismo independiente y riguroso, te pedimos que te unas a nuestras membresías. América Latina es una región compleja y nuestro periodismo necesita doyentes como tú. Visita elhilo.audio barra donar y ayúdanos con una donación. Soy Eliezer Budasov. Gracias por escuchar. ¡Gracias!
