Esta serie fue producida con el apoyo de Movilizatorio y Alianza Potencia Energética LATAM.
Para ellos somos una piedra en el zapato nosotros, porque hacemos este tipo de trabajo que es como evidenciar las malas prácticas que ellos desarrollan, o sea, la irresponsabilidad de ellos.
El que habla es Wilmer Lucitante, un monitor co-fan de la Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco. Es una organización que reúne a decenas de comunidades que han sido perjudicadas por la industria petrolera en la Amazonía ecuatoriana.
Para las empresas petroleras somos una piedra en un zapato porque decimos la verdad. La contaminación, exigimos
nuestros derechos. Tiene 34 años, es padre de dos niños y él vive, de hecho, vive cerca a un mechero, a una de esas construcciones que liberan gases tóxicos.
El periodista Joseph Zarate, nuestro guía por este recorrido por la Amazonía, se juntó con Wilmer en Lago Agrio, una ciudad en la provincia de Sucumbíos. Está al norte de la Amazonía ecuatoriana, muy cerca de la frontera con Colombia.
Es un lugar muy particular porque antiguamente fue el territorio ancestral de varios grupos originarios, pero en particular de los cofanes, que fue, sobre todo desde mediados del siglo XX, fue siendo desplazado por las industrias del petróleo. Entonces yo llegué hasta ahí porque de ese lugar son las guerreras por la Amazonía.
El grupo de niñas y adolescentes que hacen activismo para defender sus territorios de la contaminación petrolera. Conocimos a una de ellas, a Leonela, en el episodio anterior. Son las chicas que ganaron una demanda para que eliminen los mecheros que quedan cerca de sus casas. Entonces
yo quería conocer un poquito más sobre la realidad y sobre el lugar donde ellas viven, pero sobre todo entender por qué ellas estaban luchando en su activismo.
Temas que no se han eliminado hasta ahora. En la sentencia hice clarito que deben eliminar los mecheros que están cerca de las poblaciones y no lo han hecho.
Y él me explicaba que estaba construyendo su casa y me mostró el lugar donde estaba construyendo su casa. Y me di cuenta que cerca a unos metros de su casa ya no había un mechero nomás, había dos más. O sea, habían aumentado los mecheros. Y yo le pregunté, oye,¿ pero por qué estás construyendo tu casa aquí? O sea,¿ por qué no te vas? Si yo fuera tú me iría.
Al comienzo pensaba ir a otro lugar, ¿no? Y alejarme del lugar donde haya contaminación. Pero de ahí me puse a pensar mismo, es como huir, ¿no? Es abandonar.¿ Cómo vamos a dejar que hagan lo que se les da la gana? Porque no podemos permitir que pasen cinco años más, diez años más, cincuenta años más con este tipo de contaminación.
Esto es Amazonas Adentro, una serie de El Hilo de Radioambulante Estudios. Episodio 2. El Chernobyl de la Amazonía.
Uno de los objetivos que yo tenía en el lago agrio era poder hacer un recorrido por el desastre, ¿no? dar un recorrido que se llama el Toxic Tour, el Tour Tóxico, que hace, digamos, la UDAP, esta asociación que defiende a los afectados por los derrames de petróleo de Texaco en esa zona, para, de alguna manera, generar conciencia sobre el efecto terrible que tiene esta industria petrolera en esa zona del Ecuador.
Es una manera de cómo poder llegar hacia la gente. Nosotros no tenemos los medios tan grandes, tan fuertes como poder llegar y, sobre todo, no es lo mismo... que estar viendo ahí, oliendo ahí, viendo cómo la naturaleza también hace su parte de querer limpiar, de querer remediar lo que nosotros los humanos hemos destruido. A mí me interesa que la gente venga, que conozca, que sepa.
Donald Moncayo es un activista medioambiental, es un agricultor. Él se ha dedicado a liderar y a coordinar la UDAP. Es un hombre muy valiente, un hombre que ha arriesgado muchas cosas en nombre de su lucha. Él tiene una hija que la hemos escuchado, que se llama Leonela.¿
Tú naciste aquí? Sí, yo nací un 20 de noviembre de 1973 a 200 metros del segundo pozo que fue Texaco acá, Chevron acá. Entonces yo vi todo, he visto todo esto. A mí no me lo contaron, yo lo viví.
De hecho su madre murió de cáncer. En realidad, para él, el defender esta causa por lograr una reparación a los afectados no es algo meramente o propio del trabajo de un activista nada más. Para él es algo personal. Y es muy parecido a la historia que me contó Diego Robles,
que también perdió a su madre. Y es muy parecido también a lo que me contaban los niños del TENA, los Yakuchuri, porque también de alguna manera veían afectado el lugar donde ellos han aprendido a nadar, donde sus padres van a lavar la ropa, a tomar el agua del río,
a cocinar. Entonces, cuando tú conversas con estas personas como Donald, tú ves en su manera de ser, en su manera de hablar, que este no es un trabajo simplemente como de personas que quieren cuidar el medio ambiente, o que quieren proteger la vida de los árboles, o de los animales, o de los ríos. No se trata solamente de eso. Hay algo... Personal que los atraviesa profundamente, algo que ha fracturado, algo muy hondo de sus vidas, de su identidad, de
sus afectos. Y en esa fractura es donde surge este impulso, este fuego de querer levantar la voz, de querer hacer algo al respecto.
ir a hacer esos toxic tours, eso, ir a contar realmente lo que pasó y justamente despertarles a los jóvenes que una alternativa no es realmente las empresas transnacionales. Yo dudo mucho de que una empresa transnacional entre a tu país, entre a tu pueblo, entre a tu comunidad a dejarte beneficios.
Joseph, hablemos un poco del Toxic Tour. Nos gustaría entender más sobre qué pasó en esta zona y por qué hacen este tour.
Este lugar es el escenario en Ecuador que los expertos han llamado como el peor desastre petrolero del mundo. Le han llamado incluso como el Chernobyl de la Amazonía, debido a la desastrosa contaminación dejada por esta transnacional, por Texaco, que ahora se llama Chevron. Entonces, durante casi casi 30 años, desde los años 60 hasta 1990, Texaco Chevron derramó más de 16 mil millones de galones De desechos tóxicos en el norte de la Amazonía de Ecuador, esa zona que les mencionaba que
es lago agrio. Entonces estos tóxicos han dejado residuos peligrosos en cientos de pozos abiertos que fueron excavados en el suelo del bosque, en el mismo suelo del bosque. La población local sufre cáncer, sufre defectos, a veces los niños por nacimiento, una serie de problemas de salud que hasta el día de hoy el Estado ecuatoriano no ha podido
ayudar a resolver. Entonces, en el 1993... Se inicia una demanda colectiva contra Texaco en Nueva York y esta demanda, digamos, liderada por la UDAP, estaba representando a unos 30.000 habitantes de esa zona del Ecuador que han sido afectados por las actividades de extracción petrolera en el lago Agrio. Pero fue
recién ya en el año 2011... Pasaron muchos años después para que la Corte Provincial, recién en sucumbidos en Ecuador, dictara una sentencia contra Chevron por los daños, por la negligencia extrema con la que operó esta empresa a cambio de las ganancias que esperaba recibir. Esta sentencia también ordenó que la empresa pagara 9.5 mil millones de dólares en costos para reparar los daños por todo lo que hizo esta explotación petrolera.
El caso Chevron consiste en que deben de pagar, en que deben de hacer realmente una remediación, una limpieza acta para que se pueda vivir con dignidad, que eso es lo que buscamos con esto, ya que lo que vinieron a hacer es a destruir realmente nuestra casa común donde vivimos nosotros.
Pero hasta el día de hoy no se ha pagado ni un solo dólar. En el 2013, por ejemplo, la Corte de Justicia de Ecuador ratificó la condena, en el 2018 volvió a ratificar la sentencia y que se tiene que pagar, pero hasta ahora no se ha pagado, o sea, ni se ha limpiado el desastre, los desechos siguen contaminando esa zona de la Amazonía ecuatoriana. Entonces, no se ha reparado nada, ¿no?
De hecho, según esta organización Amazon Watch, hasta el 2024, como 13 años después de la sentencia, Chevron habría obtenido más de 200 mil millones de dólares en ganancias. Y no, hasta ahora no ha pagado nada. Y es por eso, o sea...
nos lleva a seguir luchando, a seguir buscando realmente de que el culpable de todo esto, que no se haga la víctima, sino que asuma realmente su responsabilidad, porque es una responsabilidad de ellos de dejar tal cual como encontraron antes de ingresar a destruir todo.
Cómo empieza el tour tóxico?¿ Cómo los preparan para ir por este recorrido?
Sí, bueno, en primer lugar, cuando uno quiere hacer el Toxic Tour, simplemente es ir a las oficinas de la UDAP, ¿verdad? Son unas oficinas muy modestas, donde siempre hay voluntarios, voluntarias, siempre vas a encontrar a Donald, no hay una habitación entera con... con todos los folios de las demandas que lo tienen ahí guardado, ¿no? Y es impresionante, ¿no? Porque son una tras otra folios de folios con pruebas, con los expedientes, los testimonios de la gente. Yo tuve la
oportunidad de verlo y es muy impresionante, ¿no? Porque uno puede dimensionar ahí la cantidad de trabajo y de años de lucha. Y bueno, lo primero que uno tiene que recordar es que tienes que llevar botas, ¿no? Yo no llevé. Entonces, porque bueno, vas a pisar mucha, mucha agua y barro y cosas mezcladas con petróleo. Pero bueno, me acuerdo mucho que empezó con unas primeras palabras de Pablo Fajardo.
Cuando se contaminan un río, se afecta todo el entorno. Los mamíferos, los peces, la cultura de los pueblos, el ambiente, el agua, todo directamente ahí, ¿no?
Pablo es abogado y asesor jurídico de la UDAP. Es un activista que tiene muchísimos años defendiendo esta causa. Y esa mañana, en el bus, antes de partir, nos explicaba un poquito el contexto de lo que íbamos a ver esa mañana en el
toxic tour. Tenemos 32 años de juicio contra Chevron. Le ganamos el juicio en toda una instancia del país. Hay cuatro sentencias condenatorias contra Chevron.
Él es un tipo muy, muy lúcido, muy claro, muy frontal también. A veces en su manera de hablar creo que es incluso más frontal que Donald, ¿no? Creo que es por su tono de voz. Donald tiene una voz un poco más suave, ¿no? Y Pablo es muy directo.
Así que, bienvenidos por acá nuevamente a un cortísimo resumen. Hoy verán mucho más en el campo. Reinvitarles también a, ojalá cuando vuelvan ustedes con más elementos también, veamos cómo podemos ayudar en estas luchas. Primero, para que haya justicia. Segundo, para prevenir más daños de otras empresas. Para denunciarlos también y que los gobiernos entiendan que la vida vale mucho más que el petróleo. Muchísimas gracias y hermoso día. Disfrútenlo. Ahí van con un perdón al que es el jefe ya
Y bueno, entonces estábamos en el bus con un grupo de estudiantes de biología de la Universidad Central del Ecuador, como eran como una veintena de chicas muy jovencitas, que jamás habían visitado muchas de ellas la Amazonía, ni conocían de este problema.
perforado en el año de 1969.
Primero visitamos un antiguo pozo de petróleo que estaba como una media hora de la oficina de la UDAP, donde desde mediados de los 60 hasta mediados de los 80 se extrajo petróleo. Ahora ya no hay más petróleo en ese lugar, sino que ahora es un lugar donde se reinyecta agua de formación.
El agua de formación es esa agua fósil que está ahí desde el momento en que empieza la formación del petróleo mismo. Entonces, el momento que extraes el petróleo, también vienen estas aguas de formación. Y estas aguas son altamente tóxicas.
Son aguas con una alta salinidad y que se van reinyectando, reinyectando.
El mismo hecho de ser altamente saladas, altamente tóxicas, mata todo lo que es la vida acuática. Entonces, por eso se considera un agua altamente peligrosa.
Después fuimos al Pozo Aguarico 4, que para mí fue como el lugar más impresionante, porque uno se va adentrando en el bosque, caminas varios, varios minutos en el bosque.
Aquí nos encontramos en el Pozo Aguarico 4. Hablaban antes de lo famoso que es, porque esta es exclusivamente la operación de Chevron. Aquí Petroecuador nos sacó un solo barril de petróleo, así que todo el petróleo que van a ver acá es exclusivamente de ellos. Es de Chevron. Esto es lo que indica realmente cómo operó aquí en este pozo. Fueron todos los pozos y el diseño fue lo mismo para todos. Este pozo fue perforado en el año de 1974 y abandonado
en el año de 1984. Solo produjo petróleo 10 años y pasó a secarse
Cuando ya se terminó de extraer el petróleo, pues se puso tierra encima, se puso como maleza
encima. Aquí vamos a ver unas piscinas abiertas. Así como eran las 880 piscinas que construyó Texaco acá, este es un claro ejemplo de cómo las construyeron. Y son
piscinas abiertas, son como una especie de agujeros. El tamaño de esas piscinas que uno arma fuera de su casa, esas piscinas grandes, redondas, ¿verdad? Donde puede caber una familia, echar potencia a los niños, ya de ese tamaño eran.
Así que ahorita vamos a ver si nos trasladamos a una de las tres piscinas que hay acá
de petróleo. Y aparentemente uno diría, bueno, no hay nada, ¿no? Pero eso es mentira, porque uno camina sobre eso como si caminara sobre una cama inflable, ¿no? Como esas camas de agua.
Bien, esto es una piscina. Aquí ha crecido la vegetación. Ustedes pueden notar que no tienen ni geomembrana, ni hormigón, ni plástico. para poder proteger el subsuelo, está directamente protegida. Y lo que decían los abogados de Chevron es que esto, como es arcilla, ¿sí? Como esto es arcilla, entonces el petróleo no migra. Pero todo el agua que se mezcla con el petróleo automáticamente se contamina. Y es ahí cuando
va contaminando el agua subterránea aquí. Entonces, esta es la profundidad de la piscina.
Y
me
acuerdo mucho de esta imagen de Donald...
por un palo. No quiero que me sigan, porque al caso,
metiendo un palo, un palo largo, hasta el fondo del pozo y cuando lo saca, pues acaba petróleo.
Lo que les decían antes, esto es lo que hace peligroso. Y el petróleo aquí está debajo de esta capa que se ha crecido. Hay que meter un palo para poderlo extraer.
Y tuve la oportunidad de tocar el petróleo, que es como una especie de chicle espeso, negro, que se te pega a las manos y el olor es fuerte, muy fuerte. Era muy impresionante porque ahí tú podías entender, claro, estas empresas terminan de extraer el recurso Y muchas veces no les importa qué dejan detrás. El recurso se acaba porque es un recurso natural, se acaba. Pero después no nos preguntamos qué ocurre después con ese territorio, con ese lugar.
Entonces obviamente genera una cantidad de contaminación que ahora vemos los efectos en la salud de las personas. Y además me acuerdo que después caminamos o bajamos por una colina unos metros más hacia abajo. Y veíamos cómo muchos de esos residuos tóxicos se habían filtrado hacia un arroyo, y veíamos sobre el arroyo una película como de grasa, de oscuridad sobre el agua.
Ahora entienden por qué cuando les digo yo que las mujeres tienen mucho cáncer al útero porque pasan horas metidas en el río. Y aquí más abajo están algunos caseríos. Estas aguas están cayendo al estero de este río sin nombre. Y ahí vienen incluso de chuchufín, de lavar la ropa. Y luego va el río Heleno, el río Heleno al Aguarico. Están haciendo un montón de conexiones. Y no habiendo más,
no tienen más adónde. Y por eso mi hija siempre cuando te dice, tengo el río al lado de mi casa y no lo puedo utilizar, es justamente porque nosotros le enseñamos que el río no es un acto para que ella pueda bañarse o nadar. Las dos veces que la metimos ahí, fue una cuando tenía seis meses, eso fue una granazón en el cuerpo tenaz que le pegó. Otra era cuando tenía cuatro años de edad. A los
seis días estaba todo el cuerpo llenita de grano. Y desde ahí te habría indicado que tiene unos granitos que tenía en la nariz, esas manchas en el cuerpo. Imagínate, de cuatro años, ahora que tenía 15 años, son 11 años que esas manchas no se le quitan.
Qué te pareció lo que acabamos de ver? Uf
súper loco, ¿no
Después del tour, Joseph habló con las estudiantes universitarias de biología que estuvieron con él ese día en el recorrido.
Estuve directamente en... O sea, el agua que sale, ¿no? Estoy segura de que si es que las autoridades vieran eso, bueno, no sé, tal vez sería un poco más claro para ellos lo que está pasando, ¿no?
Bueno, lo primero que sentí es indignación, porque las personas que fueron afectadas no son escuchadas. En general
en la escuela te cuentan que es un país petrolero, que hay esta explotación petrolera, que nosotros vendemos petróleo, pero no te cuentan como que la parte que hay detrás de todo esto, que hay contaminación ambiental, que hay ecocidio, que hay genocidio, porque prácticamente están acabando con comunidades que antes aquí vivían y que desaparecen y todo es debido... Hacemos una pausa y volvemos. Estamos de vuelta.
Joseph, el Toxistur que hiciste, claro, deja claro que la contaminación que ha causado el petróleo sigue afectando a las personas que viven en esta zona, porque no han reparado realmente. Ahora,¿ pudiste hablar con gente que todavía vive ahí cerca de petroleras que están activas?
Pude hablar con el padre de una de las guerreras por la Amazonía, a quien yo conocí en el TENA, en este taller de incidencia que daba Amnistía Internacional. Cuando yo estuve en ese taller, conocí al padre de Yamilet Jurado, al señor Frank. Ahora es un hombre que está, digamos, jubilado, pero antes era un especialista en determinar cuándo una tubería tenía un agujero, tenía una filtración. Él ha visto cómo ha venido llegando la industria petrolera a esa zona del Ecuador. Entonces,
por eso es una persona muy informada. y que sabe lo que está hablando. Y él muy gentilmente me dijo, mira, si tú quieres ver realmente también lo que está pasando en esa zona, pues anda, visítame a mi casa, ¿no? Y su casa queda pues en Chuchufindi.
En el corazón de la Amazonía petrolera, ahí está Chuchufindi.
Es una localidad que está como una hora del Aguario, en auto.
Mire, aquí tenemos la plataforma. Entonces la casa no está a 100 metros, tal vez esté a unos 80 metros, la casa de la plataforma.
Ellos viven en una zona rural, al costado de una plataforma petrolera y también muy cerca de un relleno sanitario. O sea, tienen una afectación por todos lados.
La empresa petrolera cuando compró a mis suegros dos hectáreas, Dijeron ellos que iban a perforar un solo pozo. Pero, sin embargo, se perforaron siete pozos. O sea, siempre son gente mentirosa. Siempre han sido gente que les gusta engañar. Nunca socializan las cosas así para que uno tenga conocimiento y pueda evaluar quizás el potencial de riesgo que pueda tener. Entonces, nosotros tenemos que vivir con los resultados de la explotación petrolera.
y él pues ya lleva muchas décadas viviendo en ese lugar. Es una plataforma que hace un ruido terrible, terrible, un ruido a veces ensordecedor conforme uno se va acercando.
Hay mucha bulla, sí. Pero lo que tenemos aquí junto a la plataforma es ahí una área de químicos, pero esto no se soporta cuando hace sol, es unos olores fuertísimos, conforme las corrientes de aire van de un sector a otro, esto viaja con las corrientes de aire.
Y estos olores les generan dolores de cabeza, mareos, y lo más increíble es que en medio de esos olores y en medio de todo ese ruido industrial, uno puede escuchar incluso los cantos de los pájaros. Eso es muy contradictorio también.
Acá vamos a ver un desagüe que tiene la plataforma, los tiene al lado de allá y al lado de acá. Entonces...
Unos metros más allá también hay un desagüe, que es por donde van saliendo los residuos, que eso también se va filtrando por la tierra y va contaminando las fuentes de agua. Y
la gente ha muerto por eso, porque se ha acostumbrado a beber esa agua, porque aquí no ha habido más agua que beber. El agua de lluvia y el agua de los afluyentes. Y se bañan aquí y uno se adapta.
Entonces, es bien impresionante cómo un ser humano puede vivir cerca de un lugar así, ¿no? Entonces, claro, pero él me dice, pues yo no me puedo ir a ningún lado, ¿no?
Aparentemente estamos en un sector muy rico donde hay petróleo, la explotación. Aquí salen miles de barriles de petróleo diarios. Pero¿ de qué nos sirve a nosotros si nosotros vivimos en la miseria? Y tras de vivir en la miseria vivimos contaminados de diferentes índoles. Vivimos jodidos, explotados, pero ahí no tenemos dónde más ir a vivir.
La gente que contratan, por ejemplo, para poder cuidar ese lugar es gente de afuera. Ni siquiera es que le den trabajo al señor por tener el pozo tan cerca de su casa. Entonces, como que no hay ninguna ventaja para él. Lo que hay simplemente son cosas negativas, ¿no? El ruido, la contaminación.
El Estado no se conduele, no nos da, qué sé yo, otra tierra en otro lugar. Acá no hay gente mala, y si la gente se revela, la gente se porta malcriada, y si la gente alza la voz, es porque tiene justa razón.
Don Frank me hablaba de lo orgulloso que se siente de su hija, de Yamilet, como siendo tan jovencita, ella puede, digamos, levantar su voz, pueda hablar de lo que está ocurriendo allí. Sí,
para nosotros, como padres, es un orgullo que nuestros hijos... estén participando en esta labor social, diría yo, social.¿ Por qué? Porque ellos están pidiendo de forma global para todos los sectores. Ellas tienen su derecho, están en su derecho de reclamar, de alzar la voz para estas autoridades indolentes que no se preocupan, que no hacen conciencia.
Mi nombre es Liber Yamilet Jurado Silva, tengo 17 años de edad y represento al grupo de accionantes del caso Mecheros de las Nueve Niñas.
La madre Yamilet, la ex esposa de Frank, también está enferma de cáncer, ¿no?
Bueno, llegué a ser parte porque soy hija de una paciente oncológica. Mi mamá se llama Fanny Silva, se dedica a los caseres domésticos y es paciente de cáncer ya 10 años.
Qué tipo de cáncer tiene ella
Cáncer al útero.
A mí algo que me impresiona mucho del caso Mecheros es que las demandantes sean niñas, ¿no? Y niñas tan jovencitas.¿ Por qué lo hicieron así?
Bueno, lo que me contaba Pablo cuando yo hablé con él...
A ver, mi nombre es Pablo Fajardo Mendoza y trabajo desde hace 32 años en la Unión de Vectores por Texaco, UDAPO en sus siglas, como abogado, como asesor jurídico del colectivo en ese caso.
Era de que para la organización era muy importante que se entienda que este problema va a afectar el futuro de la población que vive en esa zona.
Ya viendo lo que teníamos de información, nos encontramos que en la zona teníamos muchos casos de cáncer. Una tasa de cáncer que supera de largo el promedio nacional. Y de esos casos de cáncer, la cosa que más nos preocupaba, que más veíamos, era que de cada 100 casos de cáncer que encontrábamos, 72 son mujeres. Entonces, claro, es un promedio, un dato alarmante, porque el promedio nacional es mitad-mitad prácticamente y a veces levemente más en hombres, pero acá tenemos de
cada cuatro, tres son mujeres y uno es hombre. Entonces es un caso tremendamente preocupante.
Entonces se puede decir que nosotras somos más vulnerables. En este caso venimos de madres, hermanas y familias mujeres dentro del grupo de las chicas con cáncer. Nosotros podemos ser las víctimas del futuro, hasta incluso nuestros hijos si esto no cambia.
Entonces salió la idea de que sean niñas las que demanden. Lo planteamos a algunas familias y dijeron encantado la vida. Las niñas decidieron, y decidieron junto con su familia, ser demandantes en este caso.
Ellas, digamos, asumieron esta lucha de ser el rostro de esta lucha, en particular Yamilet y Leonela, que son las más elocuentes, son las más empoderadas, digamos. Es más, a mí me contaba Donald que Leonela le exigió, que ella quería ser como una vocera de esta lucha.
Lo que queda claro, por lo que cuentas y por lo que dicen ellas, es obviamente que no es que las estén usando, sino que ellas abanderan, digamos, este reclamo. Y Amilet habla tan claro sobre este caso, igual que Leonela, que conocimos en Tena. Y también es tan joven.¿ Qué quiere hacer ella?¿ Qué planes tiene para el futuro?
Ella empieza a estudiar medicina.
Y pues ayudar a muchas personas que muchas veces mueren aquí, mueren dentro de sus comunidades, porque sabemos de que la economía no está tan bien, es demasiado caro la alimentación. La medicación de un paciente oncológico, tras de eso le toca ir y venir en la ciudad, entonces es muy difícil. Entonces me gustaría especializarme un poco en eso y venir acá y atender a esas personas y luego de eso pues seguir en esta lucha y apoyar a otras luchas más. El activismo no lo pienso dejar.
Creo que lo extraordinario en ella es que a pesar de que incluso hay presiones políticas, a pesar de que han dicho que ellas están siendo utilizadas, a pesar de que incluso, por ejemplo, una de las niñas como Leonela tuvo un atentado cerca de su casa, a pesar de que amenazan a sus padres, a pesar de todo eso, ellas siguen adelante y siguen levantando la voz.
Porque hasta el último momento que se acabe la contaminación, yo creo que nosotras debemos luchar. Porque nuestras familias, las familias de nuestras familias, los hijos de nuestros hijos van a vivir en contaminación. Y mientras haya un sufrimiento, siempre va a haber una persona que se va a poner adelante y va a sacar la cara por todos. Es muy diferente la
protesta de la lucha. La protesta es un momento específico, un acontecimiento específico, en las calles, en la ciudad, en pos de una causa. Pero la lucha es otra cosa. La lucha es un proceso histórico que tiene una serie de etapas y una serie de idas y venidas. Ellas no están protestando nomás, ellas están luchando. Y esa diferencia a veces uno desde la ciudad no la comprende.
Hacemos una última pausa y volvemos
Estamos de vuelta en el hilo. Al final de su recorrido por la Amazonía ecuatoriana, camino a la frontera con Perú, Josef visitó el Parque Nacional Yasuní, el área protegida más grande del Ecuador.
cubre una superficie de casi 10.000 kilómetros cuadrados. Eso es más que Ciudad de Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Sao Paulo, Bogotá, La Paz, Ciudad de México, Caracas y Quito juntas.
Cuántas hectáreas me dijiste
que tiene el parque? 1.022.376. Y bueno, luego de pasar unos días en Lago Agrio y de
conocer de cerca la lucha de la UDAP, Una madrugada tomé un taxi que me llevó durante una hora por la carretera hasta la ciudad del Coca, también llamada Francisco Orellana. donde hay un puerto, y en ese puerto tomé una lancha rápida que me llevó a lo largo de unas cinco horas más o menos, río abajo, por el río Napo, hasta la localidad de Nuevo Rocafuerte. Ahí, en ese lugar, fue Olmer a recogerme en su bote para llevarme a conocer a su familia que está en el Parque de Iñazuní.
Estoy viviendo desde el 79... Yo tuve la oportunidad de pasar un fin de semana en la comunidad de Llanchama, con Olmer, un guardaparques. Es un tipo joven que tiene mucho tiempo ya viviendo en ese lugar. Es un guía de turismo, pero durante los últimos años ha trabajado como guardaparques del Yasuní.
Las culturas nuestras lo consideramos al Parque Nacional Yasuní como una de nuestras farmacias, nuestro mercado, nuestra casa, porque en ella encontramos todo. En un metro cuadrado puede haber más de mil especies, tanto en insectos, en plantas, hongos.
Y es impresionante, ¿no? Entrar a la Yasuni es impresionante, por la cantidad de estímulos que uno va persiguiendo, los cantos de las aves, los monos, los árboles, el aire que uno respira. Es increíble, en verdad, ese lugar.
Si en algún momento se llegara a contaminar o a destruir totalmente, es como que nos quitaran todo a nosotros las culturas.
Es un lugar que ha sido considerado como uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta. De hecho la UNESCO en el 89 lo declaró como Reserva Mundial de la Biósfera. Es un lugar muy importante por la cantidad de especies de fauna, flora, pero también porque en ese lugar viven
pueblos indígenas originarios, viven los huahorani, los tagoeri. al día de hoy ha visto o ha recibido las presiones de parte del Estado ecuatoriano para que se explote el petróleo de ese lugar, obviamente con las consecuencias que eso genera. Entre las operaciones, por ejemplo, de Petroecuador, que es la petrolera estatal de ese país, está el bloque 43, que opera en el parque. Eso, por supuesto, genera una afectación no solamente a nivel de la contaminación posible del agua, sino
también el ruido. El ruido también en las máquinas genera un ruido, una contaminación sonora que afecta a las especies que viven ahí. Una cosa que yo pude averiguar de los datos, la investigación, es que esta explotación petrolera es simplemente como un eslabón de una cadena mucho más grande. En los últimos años se han conseguido como 21 bloques de extracción petrolera dentro de áreas de conservación del Ecuador. Lo que suma, según lo que tengo aquí anotado, son más
de 7.000 kilómetros cuadrados de territorio en el Ecuador. Entonces en el año 2023 se hizo una consulta popular, los ciudadanos ecuatorianos votaron en esta consulta popular a favor de que se quedara el petróleo del Yasuní bajo tierra, es decir, que no se explotara, con
un 58.9% del total
de los votos.
Para ciertas personas, quienes estuvimos luchando en eso para que no se continúe con la explotación petrolera, pues fue una alegría, pero que hasta ahora no se está cumpliendo. Se sigue todavía con el trabajo de extracción del petróleo dentro del Parque Nacional de Izuní.
Luego de esa votación, la Corte Constitucional dio un año de plazo al gobierno ecuatoriano y a Petroecuador para cerrar este bloque 43 en el Yasuní, para poner fin a las actividades, para que se quitaran esas instalaciones que están ahí. Pero durante ese tiempo no se ha avanzado casi nada. Se entregó, de hecho, un plan de cierre a la Corte Constitucional No de un año, sino de cinco años. El gobierno dijo, bueno,
en cinco años lo voy a cerrar. Pero hasta ahora, según la información que tengo, solo se ha cerrado el 2% de los pozos que hay en el bloque 43. O sea, solamente se han cerrado cinco pozos. De 247.¿ Y el miedo es que el
Yasunín se pueda convertir en otro lago agrio?
Por supuesto, por supuesto. Es un miedo evidente que tienen las personas que viven en ese lugar.
Si ahora nosotros no actuamos, no hacemos algo por la conservación, pues esto se va a volver un desierto con el tiempo. Donde la mayor parte de gente irá muriendo por el tema de la contaminación.
Yo me acuerdo mucho de algo que me contaba un amigo cofan, un jovencito cofan, que ni siquiera tiene 30 años, que se llama Andy Nixon. Él es como un dirigente, como un activista por medio ambiente ahí en Lago Agrio, y él me decía que antes ese lugar, los gringos que llegaron con Texaco, le pusieron de nombre Sour Lake, que es Lago Agrio, digamos. Por el agua que se sacaba de esos pozos petroleros, ¿no? Que son agua salada, agria, digamos, ¿no?
Pero lo que me contaba Andy Nixon era que los primeros cofanes, sus antepasados, ya le habían puesto un nombre a ese territorio. Se llamaba Amisacho, que Amisacho en lengua cofán significa lugar de guadas, que es una variedad de bambú enorme y espinoso, ¿no? Entonces, ese lugar, que antes era un lugar de guadas, entregada totalmente a la conservación por estos mismos pueblos originarios, se convirtió en un sour lake, un lago agrio, un lugar devastado y contaminado por los pecheros,
por las petroleras. No sé, cuando pienso en Yasuní, me acordaba mucho de lo que me decía mi amigo Andy, ¿no? Se puede convertir también en eso. Una señal de que eso podría pasar si no sabemos nada al respecto es esta reciente decisión del gobierno ecuatoriano de fusionar el Ministerio
del Ambiente con el Ministerio de Energía y Minas. Que ahora la función de fiscalizar o de encargarse de que las empresas respeten las medidas medioambientales para proteger el territorio, el bosque, el agua, ahora ya no va a estar en manos de una institución aparte, sino va a estar en manos de quienes dan las mismas concesiones. Y eso es peligroso, eso atenta contra un verdadero ejercicio de justicia
para las poblaciones que viven en ese lugar. El asunto es que hay gente todavía, como estas personas que conocí en Ecuador, que está todavía luchando por esto. Y yo creo que se va a evitar que se convierta en un lago agrio. Se va a evitar y se puede evitar. Al menos esa es la convicción que yo tengo. La población del Ecuador ya se ha levantado antes. Los pueblos indígenas se han levantado antes y se van a volver a levantar. Si es que esto no cambia. Estoy seguro de eso. En el próximo episodio...
Hablábamos de 75 dragas, hoy ya tenemos información que son 120 dragas.
Sabes qué es lo que tienen miedo los dragueros? A que nosotros nos organicemos como comunidad. La comunidad tiene más fuerza.
Lo que no explican los mineros es que después que terminan de sacar el oro, el bosque está contaminado, el agua está contaminada y el costo en la salud de la población es bien alto.
Este episodio lo produjo Silvia con la reportería de Joseph y la investigación de Rosa Chávez Yacila. Lo editó Daniel Alarcón. Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Elías González, con música de Remi Lozano. El resto del equipo de Lilo incluye a Daniela Cruzat, Mariana Zúñiga, Samantha Proaño, Melissa Rabanales, Diego Corzo, Natalia Ramírez, Paola Leán, Camilo Jiménez Antofimio y Elsa Liliana Ulloa. Daniela
Larcón es nuestro director editorial. Carolina Guerrero es la CEO de Radioambulante Estudios. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki. El Hilo es un podcast de Radioambulante Estudios. Si valoras el periodismo independiente y riguroso, te pedimos que te unas a nuestras membresías. América Latina es una región compleja y nuestro periodismo necesita doyentes como tú. Visita elhilo.audio.com y ayúdanos
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