Hola a todo el mundo. En el episodio de hoy de este vuestro podcast Dani Cultura vais a escuchar mi voz como siempre, sí, pero en realidad no voy a hablar yo. Suena a locura, suena raro, suena a metafísico o algo así, pero eso es lo que va a ocurrir. Comencé a escribir un guión, como siempre hago con todos los episodios. Arranco con eso de hola a todo el mundo. Y es como que los dedos empiezan a teclear solos, empiezan a fluir. Ellos toman el control y nunca sé muy
bien a dónde vamos a desembocar. Y esta palabra, la de desembocar, hoy es especialmente apropiada. La cuestión es que arranqué a escribir. Bebí agua y algo muy poderoso se apoderó de mí, de mis pensamientos, de mi capacidad para escribir. Digamos que ese algo poderoso Tomó el control por completo y vino a contar su historia porque quería mandarnos a todas y a todos un poderoso mensaje. Yo creo que ese agua que bebí tenía
como entidad propia. Así que no voy a interrumpir más a nuestro poderoso invitado de hoy, de este capítulo de Dani Cultura. Sin más y sin menos. Pongo la entradilla y os dejo con este algo tan poderoso. ¡Arrancamos! Hola a todo el mundo. Bienvenido, bienvenida a Dani Cultura. El podcast que con una visión permacultural va a tratar diferentes temas que seguro que te van a interesar. El proyecto nace en un canal de YouTube del mismo nombre. Te invito a que te suscribas. Espero
que estéis muy a gusto y vamos allá. Como si de un medium se tratase, me vais a permitir que utilice la voz de Dani para contaros mi historia. No me parece mala idea porque él se ha bañado en mis aguas, ha disfrutado de mis riberas, me visita de vez en cuando y bebe de mis aguas cada día. Yo, yo sé muchas cosas. ¿Será por las capacidades que me otorga el paso del tiempo o por la cantidad de formas de vida que me han tenido, me tienen
y me tendrán como epicentro? ¿O puede ser por cómo me hundo en lo más profundo del alma de una zona de estas tierras por las que discurro? Pero el hecho es que yo sé muchas cosas. ¿Y Dani? No escapa a mi influjo. Pero no quiero pasar como un maleducado o sabiendo. Me llaman Porma, así que a día de hoy es el nombre por el que respondo, aunque tengo que contaros que lo de
mi nombre tiene mucha amiga. Hubo un tiempo en el que tribus que habitaban cerca de mis aguas Eran de unos pueblos que dan en llamar pueblos celtas. Pequeños asentamientos que iban de aquí para allá. Al final los pobrecitos míos siempre terminaban recurriendo a mí. Más tarde vinieron los romanos y acabaron con ellos. Pero gran parte de su cultura ha permanecido. Y creo que hay algo de eso en el nombre con el que me conocéis
a día de hoy. el legado qué importante es esto del legado nosotros los ríos sabemos mucho acerca de esto del legado os lo garantizo aquellos pueblos celtas tenían un montón de dioses uno de ellos era borbo que era un dios sanador relacionado con el agua y su nombre venía a significar agua hirviente a lo largo de mi curso de mi fluir por el territorio puedo adelantaros que tengo aguas termales con lo que creo que ese dios celta tuvo a bien decirle a su pueblo que yo podía
tener algo que ver con él y la evolución del nombre por el que me conocéis a día de hoy puede ir por ahí de borbo pasó a bormánico y porma Puede venir de Borma. En fin, los humanos sois muchas cosas, pero la imaginación es algo que adoro de vosotros y de vosotras. ¿Por dónde continúo la historia ahora que sabéis de dónde puede venir mi nombre? Lo más apropiado sería deciros mi punto de partida. Estoy pensando en vosotras
y vosotros porque en mi realidad... Colocar un punto de inicio y otro de final se me hace difícil. A mí me gusta verme como parte de un ciclo, como parte de un todo. ¿Acaso la nube que está sobre mi territorio y que está cargada de agua no soy yo? ¿Acaso el calabacín que Dani ha regado con
mis aguas ¿No soy yo? Quizás mi pensamiento va demasiado lejos, pero permitídmelo, ya que la conciencia de mí mismo se hunde en lo más profundo de los tiempos y se me hace difícil comunicarme con los humanos, con vuestros pensamientos tan centrados en el aquí y en el ahora. Para mí vivís Muy rápido. Y si bien a día de hoy os movéis muy lejos, de una forma u otra, los ríos lo abarcamos casi todo. Es raro, pero espero que me comprendáis.
Pero para ponerle un inicio a mi ciclo, digamos que arranco en el entorno de un puerto de montaña, como otros tantos ríos. En mi caso, en el puerto
de Las Señales. sé que danny visita bastante a menudo esta zona con la bici o para dar paseos y cómo no bebe de mis aguas una vez más los nacimientos de los ríos desde el más largo y grande al más modesto como puedo ser yo suceden en una zona más que en un punto concreto una pequeña gota de agua brota de entre dos rocas que poco a poco y con ayuda del tiempo se abren ante mi paso y esa gota se suma a otra y otra más y casi sin darse cuenta nadie un pequeño hilo de agua se
va montaña abajo sin que nada ni nadie pueda pararlo pero no me gustaría que sacárais como conclusión de este inicio de mi ciclo que soy un individuo muy poderoso y que emerjo de las entrañas de la tierra como una fuerza irresistible que todo lo puede yo porma el instrumento del dios borbo no soy nadie sin mis compañeros de viaje y a lo largo del mismo de una forma u otra Voy en compañía de quienes ayudaron a formar mi cauce, porque ¿qué sería de mí sin las aguas
del arroyo de la Zampuerna, o el arroyo del Páramo, o el arroyo del Pinar, o el arroyo de Pinzón? ¿Qué sería de mí sin las minúsculas fuentes que brotan entre la tierra y las rocas que componen la peña, el coto, el pico, las cuerdas, o el
pico del águila? que a su vez forman parte del poderoso macizo de mampodre ay mampodre aún se me hielan las aguas por esta zona y tengo que contaros que no sólo se me hielan por el frío que hace por ahí arriba no también se me hielan al recordar el porqué del nombre que disteis a este macizo de mampodre lo más probable es que ya ni os acordáis pero ya os dije antes que yo yo sé muchas cosas y mi recuerdo se hunde en vuestros recuerdos más primitivos y a veces
más siniestros os acordáis de los pueblos celtas que bebían de mis aguas eran guerreros eran duros. Amaban sus tierras, amaban sus bosques, amaban mis aguas, y vinieron de muy lejos a expulsarles de ahí. Los hijos del hermano Tíber. Vosotras y vosotros os referís a ellos como romanos. Su principal líder de aquella época también bebió
de una forma u otra de mis aguas. Su cargo Primer emperador romano, su nombre, Augusto, tuvo que venir en persona a combatir contra los pueblos celtas de estas zonas, porque a nadie le gusta que le echen de su hogar. Los humanos, capaces de lo mejor, pero también de lo peor, y para aplacar las revueltas a aquellos romanos, los hijos del hermano Tíber, No se les ocurrió nada mejor que cortar las manos de los celtas que participaban en las revueltas. Las manos de los
celtas se pudrían. Manos podres. Manpodre. El macizo de Manpodre tiene un recuerdo, al menos para mí, oscuro y que funciona como advertencia. Sin embargo, El siniestro origen del nombre de este macizo no puede enturbiar, como le ocurre a veces a mis aguas, la belleza de este lugar, y más en concreto, el pequeño rincón donde la suma de varios dan el resultado de uno, en este caso, mi cauce. El instrumento del dios Borbo.
Un valle abierto que actúa como un embudo en el que todos esos... arroyos que os mencioné antes, y muchas más pequeñas fuentes que ni siquiera conocéis, acaban juntándose en mí. El valle lo cincelea abierto, pero con sus recovecos y espacios medianamente ocultos, y la madre natura hizo el resto, roca y pradera, hayas y robles, acebos
y abedules, pinos, y piornos. Todo se embaraña lo suficiente como para tener espacios cerrados, ocultos, poco accesibles, verdes, verde, oscuro, sombrío, y el invierno, el frío, fríísimo invierno de mi cabecera, de esta zona, tiñe todo de blanco por las nevadas que aún caen aquí, y os aseguro que antes, y no hace tanto, nevaba muchísimo más hasta vosotras y vosotros humanos podéis comprobar en vuestras cortas vidas que ya no nieva como antes seres humanos capaces de lo
mejor y de lo peor sin embargo y a pesar de las nevadas que han cubierto esta zona a lo largo de toda una edad durante el invierno durante la primavera También en verano y también durante el otoño hay algo casi tan inmutable al paso del tiempo como yo en esta zona. Un pinar, un pinar muy especial y no como esos otros pinares que habéis creado los humanos, tan ordenaditos, tan trabajados. No, este pinar que preside mi cabecera. como si de una corona verde se tratara,
es un pinar muy antiguo, una joya. De ahí que sea mi corona. Vosotros, los seres humanos, lo conocéis como el pinar de Lillo, aunque está más cerca de Cociñal. Puebla de Lillo y Cociñal, dos pueblos que beben de mis aguas. Este pinar me lleva acompañando más de... Cuatro mil años. ¿Cuántas cosas hemos vivido juntos? Unos cuatro mil cuatrocientos años dicen que tiene. Dentro de mi corona, en esta joya, en este pinar, hay
pinos con más de cuatrocientos años. Lo usasteis para extraer resina y poder iluminar vuestros hogares antes de esa electricidad que usáis a día de hoy. Quizás deberíais valorar más joyas como este pinar, que llevan brillando más de cuatro mil años y mucho más intenso que ninguna de las bombillas que podáis crear con vuestro ingenio, pequeños humanos. Cuidad de este pinar,
por favor. pero no es solo el color verde es el que colorea mi cabecera hay otros muchos y muy variados colores en esta zona y hay otras muchas y muy variadas formas de vida por ahí arriba por entre todos esos pinos esos robles esos abedules usando los piernos como refugio y los acebos como protección he visto muchísimos animales diferentes que de vez en cuando me visitan beben de mis aguas y se refrescan como hacéis vosotras y vosotros de las peñas bajan los saltarines
rebecos de los frondosos y misteriosos bosques corzos y jabalíes son muchas veces seguidos Por el astuto lobo. Y de vez en cuando estas tierras siguen recibiendo la visita del enorme oso. Pero los pájaros son tantos y de tantas formas que no sabría ni por dónde empezar. Solo os hablaré de los que más me gustan y de los más especiales de todos ellos. De toda esa cantidad de animalillos que siempre acaban acudiendo a mis aguas. El mirlo acuático, rápido y virizo, siempre llama
mi atención. Pero es que la imponente águila real también vuela por aquí, al igual que últimamente algún quebrantahuesos. Algunos de los últimos urogallos de estas tierras cantaban cerca de mis aguas. Y en las muchas historias que podemos contar el pinar de Lillo y yo, en muchas de ellas, aparecen los urogallos cuando eran más abundantes. ¡Qué alegría si alguna vez volviera a escuchar los ecos de sus cantaderos! Hace tiempo que no hay rastro de estos pájaros. ¡Verdaderas reliquias
aladas! Pero a veces creo sentir su presencia aún. Mis aguas van, vaya abajo, al menos por ahí arriba, imparables. Son fuente de vida, no sólo las mías, sino también las de todos los demás hermanos ríos del mundo entero y con los que comparto líquido elemento. Las nubes van llevando de un lado a otro del mundo nuestras
aguas. La procedencia de cada una de las gotas que componen mi torrente es muy complicado de determinar, con lo que cuando una gota de lluvia resbale por vuestra piel, pensad que esa pequeña perla cristalina puede ser de cualquier parte del mundo. Ha podido fluir por cualquier parte del territorio. Si decidisteis vosotras y vosotros, humanos, establecer vuestros asentamientos normalmente junto a un río y por las tierras por las que voy discurriendo, no ha sido diferente. No ha
sido de otra manera. Los primeros pueblos que me encuentro a mi paso, ya los mencioné antes, Cofiñal y Puebla de Lillo. Es como los llamáis. ¿Cómo pueden tener rencillas entre ellos aún a día de hoy, a cuentas de la propiedad del pinar, de mi compañero a lo largo de los siglos y milenios? Llevan así centenares de años. Vuestros antiguos reyes, que ejercían autoridad por estas zonas que yo baño, el reino de León, iban repartiendo las diferentes zonas a un señor. u otro en función
de vete a saber qué criterios. Después de muchos años conviviendo juntos, ya sé más o menos cómo funcionáis, cómo os gusta sentiros con la autoridad sobre algo. Ya os he dicho que yo funciono a otro ritmo, funciono de forma diferente. Miro
el mundo desde muy atrás y muy adelante. Todo... al mismo tiempo no lo podéis entender sólo os diré que el pinar ya estaba ahí mucho antes de que colocarais la primera piedra de ningún pueblo y esto sirve no sólo para cofiñal y lillo sirve para todo el mundo el pinar no es de nadie el pinar simplemente es deberíais de regocijaros por el hecho de que haya sido Deberíais de disfrutar de que sea y deberíais de pelear porque siga
siendo. Poco después de dejar Cofiñal y Lillo con sus rencillas, poco a poco, van llegando a mi cauce otros hermanos. Juntos somos más fuertes. El hermano Río Silván, el hermano Río Bueno, el hermano Río Solle. Entre todos vamos conformando un cauce más grande que cuando me deslizaba más arriba por entre bosques cerrados, cuando entre toda esa vegetación pasaba desapercibido y sólo llamaba la atención de águilas, osos, corzos,
urogallos o mirlos acuáticos. Ahora fluyo por vegas más anchas y sobre las que, con mis crecidas, voy dejando ¿Qué sería de vuestros cultivos sin el alimento que voy dejando en el suelo? Esas crecidas, que si bien son fuente de desastres y os acercáis demasiado a mí, cuando saco toda la furia que llevo dentro y por lo que os pido perdón, pero es mi naturaleza a la vez, al paso de mi furia voy dejando vida, vida futura. —Esa es mi naturaleza incontrolable. Yo soy así. Lo
sabían los celtas. Se lo dijo el dios Borbo. —¿Pero habéis cambiado tanto? —Sois cada vez más y más atrevidos, y yo soy un buen ejemplo de ello. —Me estáis intentando enjaular. —Muchos llaman a esta jaula enorme embalse, presa. Muchas y muchos le dais mi nombre, el pantano del Porma. Otras y otros le dais uno diferente, el embalse
de Begamián. Ya os he dicho antes que yo, Porma, sé muchas cosas y sé que no todo el mundo conoce la existencia de un pequeño río como yo y entiendo que no todo el mundo sabe cómo es mi discurrir. También comprendo que no todo el mundo conoce mi historia, ni siquiera la más reciente, pero ya os dije antes que a pesar de pensar de manera diferente a los humanos y aglutinar inme pensamiento, todo lo que fue es y será, todo al mismo tiempo,
soy consciente de lo humilde que soy. Así que voy a contaros algunas cosas de mi pasado más reciente, porque si... Mientras os hablo a través de Dani, ¿ha habido alguna persona con mucha curiosidad? Puede que haya intentado buscar en algún mapa Begamián, uno de los nombres por los que se conoce a la jaula en la que estáis intentando hacerme prisionero, y sin embargo, no lo vais
a poder situar en ningún mapa actual. se lo advertí a mi hermano y vecino río esla lo que me han hecho a mí pueden hacértelo a ti y la noticia fluyó como fluyen nuestras aguas a lo largo y ancho de todo el valle alto del hermano río esla los rumores llegaron a oídos de las gentes de Riaño y alrededores. Y las gentes de Riaño y alrededores se rebelaron. Lucharon para mantener
en pie sus hogares. Lucharon como habían luchado hacía mucho tiempo los celtas en defensa de su territorio, cuando el emperador Augusto llegó en persona para expulsarles de sus poblados. Pero también enjaularon al hermano Río Esla. ¿Tuvo que hacer algo que de depender de nosotros los ríos, fuentes de vida, jamás haríamos? ¿No os dais cuenta de que estas jaulas son algo temporal?
¿No os dais cuenta de que vi caer a los celtas al igual que vi caer a los romanos y vi caer a sus sucesores y de igual manera a los siguientes? Yo perduraré. ¿La jaula? No. Lodares, Armada, Quintanilla, Ferreras. Campillo, Begamián, tuve que engullir estos pueblos, al igual que mi hermano Río Esla tuvo que engullir otros, y esto jamás lo hubiéramos hecho de depender de nosotros mismos.
Tuve que tragarme los recuerdos que allí se desarrollaron durante generaciones, aquellos paseos por mis riberas, En los que las gentes de aquellos pueblos soñaron con mil cosas. Nunca más se iban a repetir. Pero no os preocupéis. Yo me acuerdo. Yo me acordaré. La jaula en la que intentan contenerme no será eterna. Yo perduraré. Y conmigo aquellos recuerdos
os lo prometo. Sin embargo... mis captores saben de mi poder y son conscientes de que si el presidio es total no hay presa que me contenga así que puedo seguir fluyendo puedo seguir mi curso ahora controlado en parte por la mano de vuestros semejantes por la mano del ser humano sin embargo y por temporal que pueda ser mi jaula Espero que aprovechéis bien los recursos que os ofrezco. ¿Lo estáis haciendo? ¿Aprovecháis todos los recursos que
os ofrezco? Pensad en ello, porque a mi paso me encuentro con más pueblos en los que sus gentes van y vienen, y yo sigo ahí. Me visitan, beben de mis aguas y aprovechan mi fuerza hasta para moler grano. O más bien, lo hacían porque estáis desaprovechando mi fuerza en los últimos años. Yo estaría encantado de seguir echándoos una mano, poderos ayudar. Yo, Porma, sé muchas cosas. Ya os lo he dicho antes, y sé que el siguiente pueblo es Boñar, el cual estoy al tanto de que
no es la primera vez que oís nombrar. El pueblo de Dani. Pero antes que de Dani, es el pueblo de su madre. Y también antes, antes que de esta, lo fue de su abuela. Su familia lleva siglos bebiendo de mis aguas, regando con mis aguas y aprovechando mi fuerza. Su familia hace un tiempo, mucho para Dani y un abrir y cerrar de ojos para mí, tenían un molino y allí trabajábamos mano a mano. Juntos, yo, Porma y los antepasados
de Dani. Las enormes muelas de piedra que trituraban el grano y lo convertían en polvo, en harina, las movía yo. Si usarais de manera sostenible los recursos que os da la madre natura, como hacíais hace tanto tiempo, seguro que todo...
Os iría mucho mejor. Vosotras y vosotros no lo podéis ver con perspectiva, o más bien, no lo queréis ver, pero con la capacidad que me otorga a mí el paso del tiempo, ese tiempo que va permitiendo o permeando en mi espíritu de manera indeleble, os puedo decir que ya sabéis hacer las cosas bien. ¿Por qué persistís en el error? Hay cosas que, a pesar de todo, no soy capaz de comprender ya Os lo ha dicho Dani, pero al igual que para
él, para mí, Boñar es un pueblo especial. El dios Borbo me concedió poderes curativos, poderes sanadores, y lo hizo a través de aguas termales, que derivaron en que me pusierais el nombre por el que me conocéis, Porma. Esas aguas termales están aquí. Un manantial emerge desde el subsuelo a 25 grados y hace que muchas de vuestras dolencias se calmen. Casi lo lleváis en secreto porque no hay ni rastro de esos enormes balnearios que otros hermanos, otros ríos, tienen en sus aguas
termales. Os ofrezco salud, os ofrezco mi fuerza, os ofrezco mis frescas aguas para beber. Y hasta os proporciono aficiones y comida. ¿Y qué comida? Deliciosas truchas, entre otras especies. Son preciosos trofeos que perseguís los muchos pescadores que visitáis mis aguas. Me fascinan los ingenios que usáis para atrapar los escurridizos peces que se cobijan, se alimentan y respiran entre mis aguas. Y es que os voy a confesar que uno de los trucos que usáis para pescar me lo ha
chivado mi hermano y vecino Río Curueño. Aún quedan unos kilómetros desde Boñar para que nos juntemos en la zona del condado, pero ya nos hemos fundido en mi presidio temporal, en el embalse. ¿Cómo puede ser? Porque han decidido una vez más por nosotros, y lo que han decidido es ir sangrando a mi hermano curueño a través de un enorme conducto que lleva parte de sus
aguas hasta el pantano. Sois increíbles. El caso es que mi hermano, el río Curueño, me ha hablado de las especies de gallos únicas y autóctonas de León, que con sus aguas ayuda a criar. El gallo indio y el gallo pardo, ambos autóctonos de León, son unas especies pequeñas, pero sus ejemplares son muy bravos y con unas plumas increíbles. Tan increíbles son que las utilizáis para crear
moscas y usarlas para pescar. las truchas que nadan en mis aguas y las de los demás hermanos ríos de la zona, y mientras las y los artesanos que con paciencia y precisión recrean el insecto, y mientras las y los pescadores que con paciencia buscan sus trofeos, todas y todos ellos acaban bebiendo de nuestras aguas de una u otra forma. Curueño y yo tenemos una relación especial. Somos más que hermanos. Compartimos montañas. Susurros entre ellas hacen que nos escuchemos. Tormentas
conectan nuestras aguas. Antes de que empezarais a contar vuestro tiempo, nosotros ya llevábamos tiempo aquí. Aún falta un poco para que nos juntemos y seamos más fuertes, pero antes, otro prodigio de vuestro ingenio aparece en mi parte derecha. Un canal que da de beber a la ciudad de León. Si es que Dani, de una forma u otra, siempre acaba... bebiendo de mis aguas. No escapa de mi influjo. Cuando volváis a escuchar su voz,
recordad una cosa. En él estoy yo, Porma. Por fin llego poderosamente a la zona del condado donde me junto con mi más que hermano Río Curueño. ¿Cuántas cosas tenemos que contarnos siempre ahí, en ese pueblo que habéis dado en llamar Ambasaguas? ¡Qué nombre tan acertado! Y es también muy acertado el cómo habéis llamado a toda esta zona. La zona del condado. Y es que nunca estas
tierras vieron conde alguno. Sin embargo, y si los celtas ayudaron a poner mi nombre, o más bien si su dios Borbo lo hizo, aquí este pueblo también dejó su impronta porque la palabra celta condate acabó derivando a condado. Y es que condate los celtas lo usaban para referirse a confluencia. Así que mi más que hermano curueño y yo, Porma, tenemos mucho que ver, ya no en el moldeado de todo este territorio, sino también en qué nombre habéis ido otorgando a los lugares y parajes.
Podría decirse que soy un río celta desde mi cabecera más salvaje hasta mi zona más ancha y tranquila. Y por estas zonas anchas y tranquilas que habéis dado en llamar Vegas, voy dejando una cantidad enorme de nutrientes. Porque mis aguas son mucho más que un elemento que refresca y humedece. Todas las montañas que voy lamiendo poco a poco y sin cesar durante mucho tiempo y mucho más allá, las acabo depositando en las tierras más bajas. Pero no penséis que es algo
que hago yo solo. Solo por mi cuenta, no, no. En la natura nadie funciona así. Bueno, nadie, no. Porque vosotras y vosotros sois tan parte de la natura como yo, como los corzos que beben de mis aguas o como las libélulas que cazan moscas
en mi superficie cristalina. Y sin embargo... pensáis muchas veces que podéis actuar por vuestra cuenta sin tener presente a la natura todos los nutrientes que poco a poco voy arrancando de mis partes más altas para dejarlas en las más bajas y para que de una u otra forma acaben dentro de mi ciclo de vida se van transformando dentro y a lo largo de mí, gracias a todas las vidas que a mi alrededor existen. Es algo tan complejo que no dudo que dudéis, pero tened en cuenta
que es así. y tranquilo el recuerdo de aquel asalbajado riachuelo que yo era en mis partes más altas en mi cabecera queda a varios kilómetros y pocos quedan ya para encontrarme con mi otro más que hermano mi más que hermano río esla con él comparto susurros entre montañas en nuestras partes más altas cuando una gota se suma a otra para acabar dando un hilillo de agua para acabar formando un regato para acabar formando un reguero y para acabar formando un incipiente río siempre
es una alegría encontrarme y fundirme con mi más que hermano río esla y os voy a decir que esla es muy especial porque es el río más grande de lo que habéis dado en llamar españa y a mí me gusta más llamar iberia mi memoria se pierde en lo más remoto y más allá Y hubo un tiempo en el que llamabais a toda esta península por la que me deslizo Iberia. Y es que Iberia viene de una palabra que hace referencia a un río.
El río Iber. El hermano río Iber. Pero mi más que hermano río esla es el más largo de Iberia. Pero aquí os he hecho un truco. Es el río más largo de Iberia y que no desemboca en el infinito océano. Y yo ya voy llegando al punto de mi ciclo en el que colocáis mi final. Mi fusión con mi más que hermano Río Esla. Pero al principio ya os decía que yo pienso de manera diferente a vosotras y vosotros. Los ríos somos ciclo. Los ríos somos un todo. ¿Dónde poner? El punto de
partida de mí mismo. En la nube que, cargada de agua, derrama toda esa carga sobre las copas de los pinos del pinar que llamáis de lillo, o en la humedad que sube lentamente hasta el cielo y que acaba formando nubes que son arrastradas por el viento desde el mar Cantábrico hasta las peñas más altas de mi cabecera. ¿Y mi final?
en mi confluencia con mi más que hermano río eslao en el vaso de agua que danny llena en el grifo para aclararse la voz mientras me ayuda a contar mi historia acaso tengo final acaso tengo principio quizás mi principio se hunda en lo más profundo del recuerdo de la natura adonde ni siquiera yo soy capaz de llegar y mi final esté tan alejado que yo no soy capaz de imaginarlo. Sobre mi final o no, puede que vosotras y vosotros tengáis mucho más que decir que yo
mismo. Puede que no sólo tengáis cosas que decir, sino también cosas que hacer. Acudís a mi cauce para mucho, como ya os he ido contando, pero sobre todo quiero pediros un favor. Acudid a mí. Y a todos mis hermanos ríos para cuidarnos porque albergamos tanta vida a nuestro alrededor y dentro de nosotros que no nos podemos permitir desaparecer. Los ríos somos responsables de vida y eso es lo mejor de lo que se puede ser responsable de vida. Por favor, humanos, sed responsables
de vida. Os lo pido, por favor. Os lo pide, por favor, un río. Yo. Yo, Porma.
