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Proyecto Biela y Tierra

Jun 15, 20241 hr 34 minSeason 1Ep. 17
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Episode description

¡Hola a todo el mundo!

Desde la primera vez que escuché a las protagonistas del episodio de hoy, en El Bosque Habitado, de Radio 3, me enamoré del proyecto del que hablaban. Y ese proyecto es Biela y Tierra.

En el capítulo del PODCAST que hoy os presento, mantengo una charla muy pero que muy nutritiva con dos personas extraordinarias, hablando de un proyecto extraordinario y que además es muy pero que muy bonito...¡Y REZUMA PERMACULTURA POR TODOS LADOS!

Espero que lo disfrutéis tanto como he disfrutado yo charlando con Ana y Edurne, que son quienes nos presentan el proyecto Biela y Tierra.

Transcript

Hola a todo el mundo y os doy la bienvenida a Dani Cultura. El podcast que con una visión permacultural va a tratar diferentes temas que seguro que te interesan. El proyecto nace en un canal del youtube del mismo nombre al cual te invito a que te suscribas. Formo parte de una red de podcast, Podcasty Die, échale una ojeada, seguro que hay algo que te interesa. Espero que os encontréis muy a gusto y vamos allá.

Hola a todo el mundo, bienvenidos, bienvenidas a un episodio más de Dani Cultura. Para los que estáis viendo esto en formato vídeo podcast, ya veis que hoy es un programa en el que estoy acompañado, bien acompañado, muy bien acompañado. Y para la gente que lo esté escuchando solo en formato podcast, pues se lo voy a hacer desear un poquitín todavía, pero poco. En este episodio de Dani Cultura se van a juntar, van a confluir dos de mis pasiones más profundas y que más vertebran

lo que yo soy. Por un lado están las tres éticas de la permacultura, que nunca me cansaré de repetirlas. Cuidado del planeta, cuidado de las personas y un reparto justo. Y por otro lado está la bicicleta y todo lo que la bicicleta implica cuando este medio de transporte, este medio de locomoción conquista tu corazón, tu alma y tu ser hasta límites insospechados. Y estoy seguro de que las invitadas de hoy saben de lo que hablo. Y bueno, hoy me acompañan Edurne Caballero y

Ana Santidrián, o lo que es lo mismo, hoy me acompaña el proyecto Biela y Tierra. Edurne, bióloga y máster en agroecología. Está convencida de que la agroecología, la permacultura y la soberanía alimentaria son la clave para superar los retos planetarios a los que nos enfrentamos. En el caso de Ana, doctora en ingeniería química y medio ambiente, su convencimiento está enfocado en que las pequeñas acciones pueden transformar el mundo. Como veis, los intereses y convicciones de nuestras

protagonistas de hoy y los míos van bastante a la par. Pero es que ahora os voy a enumerar los ejes del proyecto Biela y Tierra. Por un lado está la agroecología y la soberanía alimentaria, el decrecimiento, ecofeminismos, movilidad sostenible, mundo rural vivo, consumo crítico consciente y transformador. Yo personalmente firmo debajo de todos y cada uno de esos ejes vertebradores del proyecto Biela y Tierra. Pero voy a dejar de hablar yo y que hablen y se presenten Ana y Edurne.

Hola y bienvenidas a Dani Cultura. Hola Dani. Hola Dani, muchas gracias por la invitación. Gracias a vosotras. Bueno, antes de bucear en el proyecto y en el universo Biela y Tierra, me gustaría que hiciérais un ejercicio de retrospectión para que me contéis algo que a todos y todas las que amamos la bicicleta recordamos. ¿Cuándo aprendiste a andar en

bicicleta y cómo fue ese momento? Qué guay, pues, Juan, nos gusta. Bueno, a mí me ha hecho especial ilusión que nos hagas esta pregunta porque de hecho es algo que nosotras para distintos talleres y actividades que hacemos también nos gusta conocer de las personas que nos rodean.

Yo no me puedo acordar exactamente cuándo aprendí, pero tengo un recuerdo visual de, o sea, no es muy común muchas veces tener un recuerdo visual de tan pequeña, pero me acuerdo de estar en Lodoso, en mi pueblo, es un pueblito pequeño de la provincia de Burgos, de estar en frente de la fragua que al lado estaba la casa de mis abuelos y con una bici rosa BH que tenía una cesta blanca. Me acuerdo de sujetarme a mi padre y del día que me quité los ruedines. Eso sí que me

acuerdo y no sé qué tendría. Esa bici me la regaló mi abuelo cuando yo tenía tres años, creo, pues un poquito más mayor porque al principio empecé utilizando esa bici con ruedines y luego ya los quité. Y ese recuerdo así que la tengo. Bueno, y yo soy Ana, que no le he dicho así, y los siguientes también que no nos vean, nos reconocen por la voz, que la tenemos muy distinta, de Dornillo.

Pues yo tampoco, yo no me acuerdo cuando aprendí a ir en bici. Yo no tengo pueblo, entonces yo soy de Barcelona, pero mi madre es de Donosti y entonces yo tenía dos ciudades diferentes, pero dos ciudades. Entonces yo me imagino que aprendí a ir en bici en Barcelona y me imagino que era un poco mayor

porque aprendíamos con mi hermano todo. Mi hermano tiene tres años menos que yo y él era muy hábil en las cosas así como deportes y corporales y seguro que mi hermano aprendía a ir en bici antes que yo y seguro que se reía de mí de lo patosa que era. Y bueno, es así. Entonces yo me imagino que fue en Barcelona por la Gran Vía o algo así porque vivíamos cerquita, pero yo me acuerdo cuando empecé a utilizar la bici de manera habitual. Cuando fui a la uni con 18 tenía que cruzar

una, bueno, bastante trozo de Barcelona para ir a la uni. Entonces empecé a ir en metro que yo hasta entonces no había ido en metro, iba en autobús o andando a todas partes y me pareció una cosa horrorosa. Era horrible lo de ir en metro y tener que hacer transporte, era horroroso. Entonces empecé a pensar, pues que no se puede, es que así no se puede ir. Yo quiero ir en bici, yo quiero ir en bici.

Entonces estaba así como yo quiero ir en bici, quiero ir en bici. Y un día llegué a casa y me encontré una torrot de paseo con la rueda doblada en frente de mi casa que la habían tirado ahí porque estaba rota y dije ¡claro! Entonces la cogí, la metí para casa y la arreglé. Y desde ese momento pues me movía siempre en bici. Entonces empecé, y ahí me acuerdo yo tenía pues 18 y en ese momento empecé a ir en bici que tampoco había mucha gente que iba. No había carriles de bici en Barcelona,

había muy poquitos en la diagonal, solo ya está. Y iba así, pues cruzaba así como media Barcelona para ir a la universidad. Desde entonces siempre me acompañaba la bici. Y encima Edurne, empezaste a, o sea, hiciste eso con un mito de las bicicletas, con una torrot, es que vamos, eso es súper guay. Además, en mi casa teníamos un cuartucho ahí como abajo detrás del ascensor

para guardar cosas. Entonces yo cogí la bici, me la subí a casa, la arreglé y dije pues ahora guardo la bici en el cuartucho de las bicis, conseguí la llave, abrí el cuartucho, entré y estaba la gemela de mi bici. Es decir, que era una vecina o vecino de mi casa que como tenía dos

iguales, una la había tirado y volvió. Pero en este caso ya era mío. Pues qué guay porque encima Barcelona, ahora que lo mencionaste Edurne, cuando en la época de la que tú hablas, no tanto, pero yo, bueno, hace tiempo que no visito Barcelona, pero es verdad que tienen ahora una red de carriles bici y el sistema de movilidad del Bicini y tal, que esto es una pasada, la verdad que está súper bien. Bueno, pues el... Hablando un poco de vosotras, de vuestro proyecto, ¿qué pasó

en una clase de salsa de 2018? Pues que surgió el germen de biela y tierra, ¿no? Sí, era una época, sí, fue en 2018. En esa época yo estaba escribiendo mi tesis doctoral y necesitaba una motivación y decidí que cuando la depositase la tesis me iba a coger un... la bici me iba a hacer un viaje, pero quería hacer un viaje que devolviese algo al mundo porque cuando viajas en bici te encuentras mucha hospitalidad, todo el mundo te recibe con una sonrisa, es como que no hay

barreras, ¿no? Y quería como devolver algo al mundo con un viaje en bici, no solo viajar por viajar y que fuese una experiencia transformadora para mí, sino dejar algo más. Y de ahí, bueno, yo vengo de un pueblo pequeño de Burgos, de familia de agricultores, en convencional, en aquella época tenían cultivo de cereal de secano, solo en convencional, y entonces yo hablaba con mi familia,

¿no? Les decía, pero... ¿y por qué no lo hacéis en ecológico? Y me decían, pero es muy difícil, esto no se puede, porque las cuentas no salen, porque... Y pensé, jo, que si yo soy consumidora de producto ecológico, porque pues un producto ecológico en local, ¿no? Llegar a consumir esos productos, esos alimentos que de verdad nos nutren y nutren nuestro territorio, pues si hay gente que lo está haciendo será porque sí que se puede. Y pensé, pues voy a coger la bici, voy a visitar a gente

que lo está haciendo y luego vuelvo y os lo cuento. Y entonces en esa clase de salsa, ¿no? Edurne, ¿quieres seguir tú? Sí. Entonces yo nada, yo estaba en ese momento, estaba trabajando en Seray, en Centro de Estudios Rurales y Agricultura Internacional, es un ONG, que trabaja en temas relacionados con agroecología, soberanía alimentaria, consumo consciente transformador,

así, ¿no? Y trabajan, trabajamos tanto en países del sur como en países del norte. Entonces yo estuve trabajando un tiempo como cooperante y como técnica de cooperación y luego pasé al lado de, a la parte más de educación y sensibilización. Y en ese momento, pues yo estaba como técnica de sensibilización y hacía muchas talleres, muchas charlas, iba a jornadas, encuentros, leía informes, pero básicamente hacía ordenador. Básicamente estaba delante del ordenador escribiendo informes,

organizando facturas y escribiendo y justificando proyectos. Estaba un poco cansada de tanto ordenador y quería conocer en terreno a la gente, a esa gente que, con la que, bueno, de la que hablaba cuando daba mis charlas, en la que nos encontrábamos en las jornadas, pero yo quería ir a conocer qué es lo que estaba haciendo y cómo lo estaban haciendo en sus fincas. Y entonces llegó un día, estaba así en la oficina y dije yo ya no quiero tanto ordenador, yo quiero ir a conocer a esa gente y

evidentemente pues lo voy a hacer en bici, ¿no? Pues sí voy a verlo luego en bici, ¿cómo voy a ir si no? Entonces pues decidí eso, decidí que cuando se cerraran los proyectos iba a coger la bici, titi titi titi, iba a hacerme una rutilla de un par de meses, dos meses y medio, así, y iba a visitarlos. Entonces en esa clase de salsa Ana me contó su historia y dijo tía Ana, pero qué dices, pues yo quiero hacer lo mismo, pero si yo me quiero coger la bici también,

me quiero pegar unas vacaciones visitando a gente. Y entonces ahí chocamos las manos, que es algo que hacemos muy habitualmente Ana y yo. Me encanta a Durnés el chocar las manos. Y entonces pues decidimos eso, irnos las dos en bici. Y nada, y ahí empezó la historia, pero esto es una historia parcial, ¿no? Esto era como la parte nuestra de cogernos las bicis y

pedalear. Pero ¿cómo esto se convirtió en biel de tierra? Pues salimos de la clase de salsa, nos fuimos a tomar unas cervezas con unas amigas ya con nuestro planning de vacaciones organizado, y allá nos encontramos con, bueno, ellas estaban esperándonos, Sol es periodista y Cris es diseñadora. Ellas en ese momento tenían un proyecto que era la Darce na Estudio, que era un proyecto de comunicación que hacían un diseño responsable y comunicación consciente.

Y sólo trabajaban con proyectos que devolvieran algo al mundo. Y cuando les contamos nuestra historia nos dijeron, chicas, eso que vais a hacer está súper chulo. No os lo podéis quedar solo para vosotras, lo tenéis que contar. Y entonces claro, nos quedamos así, como, pero contar, nosotros no sabemos. Y nos dijeron, venga, nos juntamos y entre las cuatro hacemos una cosa así sencillita, no os preocupéis, que va a ser sencillito, nada, una cosa chiquitina. Y ahí

nos tranquilizamos y anécditos, venga, va, venga, pues sí, venga, lo contamos, lo contamos. Y ahí empezó, pero luego todo se empezó a liar y a liar y a liar y bueno, así. Y de algo pequeñito que

estábamos pensando al principio, como el primer viaje, ¿no? Hicimos, estábamos pensando ahí cuando, en octubre del 2018, cuando empezamos a plantearlo, venga, pues tres meses, 30 iniciativas y abrimos un blog y algo muy, pues se nos fue las manos y el primer viaje fueron casi cinco meses, 160 iniciativas visibilizadas y bueno, pues redes sociales, página web, podcast, textos, vídeos,

hasta un libro sacamos después. O sea que sí, se empezó a liar bastante las cosas. Pues vaya que si sacamos, sacamos en claro mucho en esa clase de baile de salsa en 2018, mirad lo que surgió de ahí, cuida bien. Bueno y es que a mí me parece, bueno es que es vuestro proyecto, ya os dije antes de grabar que yo estoy enamorado de vuestro proyecto desde hace tiempo. Y además es que la siguiente pregunta, bueno, va un poco, porque no creo que seamos conscientes de lo que la

bicicleta ha transformado el mundo y de lo rápido de hecho incluso ha sucedido. Porque por poner un ejemplo, en el siglo XIX, a finales del siglo XIX, porque la bicicleta en cuanto surgió fue como una cosa que fue a toda velocidad y a finales del siglo XIX en determinados archivos rurales de la Inglaterra de esa época, pues apellidos que llevaban durante siglos ubicados en localidades muy concretas, pues desde que apareció la bicicleta y se convirtió en la montura del pueblo, por decirlo

así, pues esos apellidos pues como que fueron extendiéndose, extendiendo su radio de acción. Por decirlo así, también la bicicleta favoreció el amor en realidad. Y claro, al final también transformó pues las vidas de muchas personas. Y aquí es donde entra en juego la siguiente pregunta. ¿En qué ha podido transformar la bicicleta vuestras vidas? ¿Qué supone a nivel espiritual la bici para vosotras? Para mí la bici, no puedo decir que lo es todo, pero es una extensión de mi cuerpo. La bici,

a nivel práctico, digamos que la bici me da libertad. La bici me da una posibilidad de desplazarme al ritmo que marca mi cuerpo, a un ritmo humano, a un ritmo que me puede empapar del territorio, pero un poco más rápido que andando, digamos, y sintiendo esa velocidad, el viento. La bici me permite también, para mí es como una especie de meditación. Por ejemplo, me encanta subir, me encantan las cuestas porque es como entro en un mantra y me conecto mucho con

mi cuerpo, con mi respiración. Y la bici me ha conectado con muchas personas. Nosotras Biela y Tierra, el nombre incluso es un guiño a nuestros compañeros las Bielas Salvajes, que es un colectivo ciclista feminista de Zaragoza, del cual, bueno, pues somos hijas, ¿no? Somos hermanas. Y la bici es una herramienta que nos da poder, que nos une a las personas y al territorio porque podemos disfrutar con todos los sentidos de lo que nos rodea, porque puedes mirar a los ojos con la

persona que cruzas, le puedes sonreír, le puedes decir hasta luego, ¿no? Para mí es una herramienta

de transformación social, tanto a nivel personal como a nivel de comunidad colectivo. Y nos gusta decir también que la bici, ahora incluso, estamos conectadas a través de una pantalla, a través de esta realidad virtual, pues la bici es algo que nos conecta con la realidad no virtual, que nos conecta con la aerografía, con el paisaje y nos saca de esa virtualidad que últimamente no estamos tan acostumbrados.

Sí, sí, sí. ¿Tú Edurne? Pues yo desde que, bueno, pues desde ese día que me encontré la Torro Roja delante de casa, para mí la bici se ha convertido en mi medio de transporte allá donde he ido. Siempre las primeras cosas que he hecho cuando he llegado me he movido bastante y las primeras cosas que he hecho cuando he llegado a los sitios es buscarme una bici. Siempre, ¿sabes? He tenido que decir así como bastante curiosas por los sitios porque sí, porque no entiendo. Es que en el día a

día la bici te da calidad de vida, sin duda, sin duda te da calidad de vida. En las ciudades, por supuesto, yo no entiendo vivir en una ciudad si no tienes una bici porque ¡buf! ¡qué duro! Y luego en cualquier

otro sitio te da esa libertad de la que hablaba Ana, ¿no? De moverte en un momento y ya cuando das el paso de la movilidad habitual a la movilidad viajera, a plantearte esos viajes, esas vacaciones, incluyendo la bicicleta dentro de la rutina, pues es una conexión diferente con lo que te rodea y la satisfacción de llegar a los lugares exclusivamente con la fuerza de tus piernas o utilizando transporte público, pues es fantástico. Una tontería, lo voy a contar, pero voy a contar.

Cuando me fui a Baleares, me fui a Baleares y fui de Zaragoza a esta Valencia en bici, allí cogí el ferry, me fui en ferry a Ibiza, estuve por Ibiza y luego cogí otro ferry a Mallorca, estuve por Mallorca y luego volví. Y luego volví en bici a Zaragoza utilizando un poco tren y bici, ¿no? Yo cuando planteo esas cosas me dicen ¿Pero qué necesidad hay? ¿Qué necesidad hay, Edurne? Pues una mucho

mejor. Pero yo recuerdo el momento en el que iba en el ferry de Ibiza a Mallorca, que yo entre entre con los peatones, con mi bici, y a la salida, como soy un vehículo, yo salí la primera de todo el ferry. Entonces tenía todos los coches detrás y yo con mi bici, la única bici del ferry, me sentí súper poderosa, ¿no? Y ahí, claro, yo llego y es que... Coches, coches, ¿verdad? Yo ahí súper potente, yo ahí con mis alforjas y mis piernas saliendo la primera del ferry. Pues hay una parte que te da

eso, la bici, ¿no? A mí me conecta con el poder que tenemos de movernos desde lo pequeño, desde lo sencillo, desde lo simple, desde lo que podemos mover con nuestras piernas y eso nos da un montón, un montón de fuerza, un montón de poder. Y ya lo último, y cuando estuve en Burkina, que también tenía mi bici, la bici es un super tesoro. Es que hay muchos lugares del planeta en los que la bici es un super tesoro. Y tener una bici es tener algo que te va a permitir mejorar tus condiciones de

vida muchísimo. Sí, sí. De hecho, muchas cosas que comentar ahora porque, claro, a personas, por ejemplo, como podemos ser nosotras tres ahora mismo, que tenemos ahí el nexo de unión, de común,

de que la bicicleta como que se ha interiorizado mucho dentro de nosotros, ¿no? Claro, una cosa que decía Ana, que yo estoy a favor total, es que precisamente cuando estás subiendo una cuesta, un puerto, lo que sea, es verdad que entras en ese momento zen, por decirlo así, que como que te metes en ti mismo y es una sensación que a mí es un poco yo lo relaciono mucho con la meditación,

la verdad, la verdad se ha dicho. Y otra cosa que comentaba Edurne, ese valor que muchos sitios tienen la bicicleta, y a mí hay una cosa que como, digamos, como artilugio, tiene la bicicleta que me encanta y es que si comparamos bicicletas de incluso a día de hoy, por mucha tecnología que se le quiere añadir, con bicicletas pues del siglo XIX, es lo mismo. Quiero decir, es un diseño tan puro y tan optimizado que por eso yo creo, como vosotras, que la bicicleta es que es el medio de

transporte, es ese medio. A mí me parece algo increíble, es una artilugio increíble. Con eso que dices Dani, a mí la bici es que incluso es emancipadora y te da libertad en eso, no? O sea, la mecánica que conlleva una bici es algo relativamente sencillo para poder ir arreglándola tú y entendiendo, y a nivel de física, o sea, a nivel de la conjunción de palancas de cómo funciona toda la bici, es algo

bueno, y luego pensándolo a nivel de eficiencia, es el transporte más eficiente que existe. No hay nada más eficiente. Y a nivel, si ya hablamos pues de la disponibilidad de recursos para la construcción de una bici, es que, bueno, a mí es una compañera de vida. Sí, sí, sí, sí, sí. Además, esto precisamente

que comentas, Ana, me da pie, es que esto va enlazado, esto está perfecto enlazado. Parece que lo hemos preparado y lo hemos ensayado, pero os podemos asegurar que no. Y es que lo siguiente que tenía yo aquí escrito es que me da pena muchas veces ver cómo de una u otra forma se criminaliza un poco a la bicicleta como medio de transporte, entre otras cosas, porque en mi opinión es lo que hablamos, es

el medio de transporte más sostenible que hay. La solución a los problemas de movilidad en muchas ocasiones generados por los coches, yo no creo que precisamente sea implementar más coches, sea cual sea su fuente de alimentación, sea híbrido, eléctrico o de explosión. Son coches, a mí me da igual. ¿Vosotras qué medidas creéis que deberían de implementarse para mejorar muchos de esos problemas

de movilidad que existen a día de hoy? Por ejemplo, Edurne. Bueno, yo creo que en las ciudades, sin duda, en las ciudades, sin duda, sin duda, limitar el acceso de vehículos de coches y vehículos que no sean de transporte público a los centros extensos de las ciudades, no el pequeño centro histórico turístico, sino más allá, favorecer una movilidad ciclista, trasladar la cultura del ciclismo amplio con las diferentes modalidades y tipos de bicicletas que hay que te permiten más,

más, ¿cómo se llama? Bueno, que te permite que la bici pueda llevar bultos, pueda llevar a los chavales, ¿no? Todo eso. Y eso en las ciudades y también favorecer, evidentemente, el tándem bicicleta-transporte público, ¿no? Eso en las ciudades, pero ese tándem, sobre todo, sobre todo, en el movimiento entre ciudades y el movimiento en las zonas rurales y entre pueblos, ¿no? Ahora

es una, ahora a moverte con bici y transporte público es la odisea. Básicamente, donde menos problemas te van a poner es para meter la bici en el autobús, que es como la, es como el sin sentido total. El transporte que tiene menos espacio es aquel en el que vas a tener más posibilidades de meter tu bici, te van a poner menos pegas. Es que no tiene ningún sentido, ¿no? Ya, parece que hacen las cosas muchas veces al revés. Es que no, no se entiende, pero pasar por un cambio de, de concepción,

de, como de mentalidad, ¿no? De lo que supone. Y no es algo que venga de Marte, es que hay un montón de países, de países europeos en los que ya funciona así. O sea, que tenemos el ejemplo un poquito más arriba, que no es tan complicado. Sí, con eso que decía Durne, yo creo que tiene que haber un cambio cultural, un cambio de paradigma. Y en ese aspecto, una sociedad individualizada como, como la que vivimos, ¿no? Como el patrón hegemónico que nos rodea, creo que es la que potencia el uso

de transportes privados a motor, como es el coche. Porque el coche te encierra, te encierra en ti mismo, te bloquea de lo que te rodea y te bloquea de las personas con las que compartes esa, esa calzada, ¿no? Para mí es muy, muy importante, o sea, suscribo todo lo que ha dicho Durne, por supuesto,

la movilidad urbana. En la movilidad rural es necesario vertebrar el territorio realmente y conectar poblaciones, porque tenemos que tener claro que ser menos no resta derechos, que las personas que vivimos en las zonas rurales necesitamos acceso a esos servicios también, que no tenemos, que realmente no tenemos. Y toda la problemática que ello conlleva. Y no, a mí no me cabe el... Yo vivo en un pueblo pequeñito en el que dormimos cada noche 33 personas

en invierno, que estamos muy, es muy pequeñito, ¿no? Estamos muy cerquita de la ciudad de Burgos, estamos a 20 kilómetros y yo me niego a que por vivir aquí tenga que depender del coche. Cambios culturales, ¿no? Como en mi pueblo y en la zona, es verdad que la mayoría de la gente se mueve en coche, se mueve en coche individual, que también tejer redes en la que podamos aprovechar el compartir estos espacios y los trayectos, como se ha hablado muchas veces, del bla bla,

car rural, digamos, y poder conectar a las personas. Y nosotras en un pueblo que está a 18 kilómetros de la ciudad de Burgos tenemos solo un autobús a la semana, que va por la mañana a Burgos y vuelve por la tarde. Pero a mí, por ejemplo, he integrado el ir a Burgos en bici y por eso digo el cambio de cultura un poco, ¿no? Porque normalmente la gente va en coche, en coche se tarda pues unos 20 minutos entre que encuentras aparcamiento, igual estás una media hora, incluso 45 minutos,

yo en bici tardo 45 minutos. Y no me supone un esfuerzo, no llego a ciudad, no... ¿cómo decirlo? Que es un cambio de concepción de entender que el coche no puede ser lo primero, no podemos estar utilizando el espacio público con estas masas privadas y con la consecuencia que ello tiene de la emisión de gases de efecto invernadero, de todas las materias primas que se necesitan para

construir un coche, esas toneladas de... no puede. O sea, eso en el punto en el que estamos de colapso, de crisis ecosocial, eso tendría que ser algo terminantemente prohibido, como lo que decía Edurne también, de desplazarse hacia las ciudades, de entrar con los coches en las ciudades. Además... Y yo, hay una cosa... Perdón, sí, sí, Edurne.

Sí, perdona. Es que mira, el otro día estuvimos haciendo en Corella un taller sobre huella ecológica y así, hablábamos de cómo se pueden mejorar algunas cosas y los chavales a los que les preguntábamos, hablaban mucho de movilidad porque era un colectivo ciclista. Y la gente joven hablaba de reducir las emisiones y lo que hablaba era de... hemos de crear más coches eléctricos, la movilidad eléctrica asociada al coche, al autobús eléctrico, y decíamos,

pero es que hay más opciones, ¿no? ¿Cómo se ha metido a nivel de la cultura predominante la idea de que la transición energética pasa por que haya más coches eléctricos sin introducir ninguna otra cuestión, ¿no? Ninguna otra alternativa como una posibilidad. Entonces, claro, ahí... ¿qué está pasando, no? Pues precisamente de esto que estamos hablando, de un cambio social o para implementar más

la bicicleta, a mí siempre me gusta poner el ejemplo de Ámsterdam. Y no por el hecho del Ámsterdam que conocemos a día de hoy, que bueno, pues bicicletas por todos los lados o esa zona de Europa. Pero es que Ámsterdam, porque podemos pensar cuando hablamos de esto que hay alguien y diga, guau, Dani, Ana Edurne, por Dios, pero el lío que hay de coches,

eso es imposible de transformar. Pues precisamente Ámsterdam en los años 70 era una ciudad como cualquier otra de su entorno llena de coches y ahí hubo un clic, un cambio cultural y ahora se va a Ámsterdam y eso es la fiesta de la bicicleta, es increíble. Esos aparcamientos que si tienes, que siempre pienso con esos aparcamientos de bicicletas, que el que tiene

la bici al final, ¿qué hace? ¿Cómo la consigue? Yo no lo entiendo. Y otra cosa que me ha llamado la atención que ha dicho Edurne es que disteis una charla en Corella para que la gente que no lo conoce, Corella está al lado de Tudela en la ribera de Navarra. Yo es que viví en Corella y es una cosa que ellas no sabían, os lo puedo garantizar. Viví nada, estuve tres meses, un trabajo que me surgió. Qué curioso. Pero sí es verdad que esos cambios

culturales son posibles y tenemos ejemplos ya. Y lo que comentabais de la tozudez de intentar implementar que si el coche eléctrico, que si el autobús eléctrico, que si tal, cuando ya hay cosas inventadas que pueden solucionar muchos problemas y que muchas veces esas soluciones no pasan por más, más, más y más, sino repensar las cosas, hacer una observación,

un análisis. Bueno, eso es una cosa muy permacultural. Pero bueno, para enlazar precisamente con algo de lo que estábamos hablando es que la bicicleta que yo la tengo metida en el alma y dentro de mi ser, pero hay algo que también tengo metido dentro del alma y de mi ser que es el pueblo, mi pueblo. Yo soy de un, bueno, soy de León, pero pasé mucho, mucho, mucha infancia, muchos momentos muy importantes de la vida de una y de uno en mi pueblo, en

Boñat, en León. De hecho, la bicicleta y el pueblo son conceptos que para mí van muy de la mano, pero ya no a nivel de la memoria ni de esos momentos iniciales de mi vida y inicial, sino que en mis rutas en bicicleta al final pues pasas por pueblos, por uno y

otro pueblo. No os da la sensación de que muchas veces se nos presentan los pueblos como un lugar muy alejado de las ciudades, de lo urbano, cuando en realidad es algo que está ahí y que tiene y debería de tener más conexión con las ciudades y con lo urbano. Es como, nos lo pintan como un poco, como que más allá de las ciudades, dragones. Y en realidad, ¿no? Hay pueblos y pueblos con muchas iniciativas que vosotras conocís perfectamente y con mucho que aportar a las ciudades, por supuesto.

Sí, sí, no sé por dónde empezar con esta pregunta. Bueno, sí, por un lado, lo que dices, Dani, sí, creo que ha habido un cambio a nivel social muy grande en poco tiempo, ¿no? La mayoría de las personas venimos de entornos rurales y en los años 50, 60, la industrialización de las ciudades en España necesitaba mano de obra barata y por eso la gente salió, ¿no? Bueno, junto a la mecanización del campo, fue una conjunción de muchos factores.

Y desde entonces lo que en realidad ha habido es una polarización, ¿no? Entre el entorno

urbano y el entorno rural. Biela y Tierra, de hecho, surgió con una pregunta. Cuando Edurne y yo ya decidimos que esto era un proyecto, que ya pues no eran unas misiones y que ya tenía que tener cierto sentido a nivel conceptual, pues nos entramos de un marco de los pilares y los ejes transversales que he notado en algunos sitios y comenzó con una pregunta porque estos ejes y estos pilares vienen a responder, viene nada, para nosotras vienen

a darnos las herramientas clave que nos van a permitir una vida digna en este contexto de crisis ecosocial que tenemos y hacia dónde tender. Pero todo eso comenzó con la pregunta de cómo es posible de si el 100% de las materias primas que se alimentan, en muchos casos pues que nos visten también, ¿no? El algodón. 100% de las materias primas que tenemos que tienen de entornos rurales, ¿cómo es posible que estos estén perdiendo población? ¿En

términos de quién se está quedando las tierras de cultivo? ¿Y cómo es posible que los alimentos puedan ser una mercancía o la que se pueda especular? A eso no. Y creemos que algo, que la manera para poder poner y dar el valor que tienen los entornos rurales tiene que

ser conectando, tendiendo puentes y visibilizando. Porque aquello que no se conoce, no se aprecie y no se puede valorar, no. Y nuestros pueblos es parte de nuestra cultura, que venimos de una cultura campesina, que en primer lugar tenemos que reconocerla y poner el valor que tiene a día de hoy. Sí, sí. La verdad es que eso que dices es como eso de poner en valor esa cultura campesina y en muchas ocasiones como no avergonzarse de ella precisamente.

Porque yo noto muchas veces esa sensación como de, ay, es que no sé qué, del pueblo. Hay que decirlo como en mayúsculas y con orgullo, porque es una cosa maravillosa a un pueblo. Pero tenemos, es verdad, tenemos esos patrones educativos. Sí, sí, sí. De menospreciar, del desarrollo, el progreso está en las ciudades, en una... Sí, sí.

Entonces, por lo menos primero visibilizar, ¿no?, que tenemos esos patrones educativos y que a nivel de sociedad es una cultura que nos atraviesa, es como estereotipos que tenemos. Pues y bueno, y pensar en darlo a la vuelta, ¿no?, lo que dices tú en el orgullo rural. Claro, claro, claro, claro. Sí, nos encontramos, conocimos en Asturias a una pareja muy potente, ¿no?, y que son los que hacen la Asturcilla de Kikirikop. Y nos decía Vero, ella es antropóloga,

¿verdad, no? Sí, ella es antropóloga y viene de un pueblo muy chiquitín ahí de Asturias y se fue a estudiar a Madrid. Estuvo metida mucho pues en movimientos de ocupación, como muy metida en todo el movimiento social, ¿no?, de Madrid y muy presente y así, ¿no? Y cuando hablaba con la gente y les decía que venía de un pueblito de menos de 100 habitantes, la gente le decía, pero tú, tú no puedes ser de un pueblo así, es imposible, tú no

puedes venir de ahí. Y ella les decía, ¿pero tú qué te piensas que viven los pueblos?, ¿pero tú qué te piensas, no? Pues eso es un poco lo que hay, lo que tenemos sin darnos cuenta en la cabeza, ¿no? Pensamos que toda la parte, que toda la innovación, la cultura, la reflexión, la conexión, la modernidad, todo está exclusivamente en las ciudades

y no es así. Ya, la verdad es que a mí eso me da bastante pena, la verdad. Pero bueno, precisamente hablando de este tipo de, bueno, de este tipo, de zonas rurales y tal, habladme de las rutas Biela y Tierra. ¿Qué habéis descubierto?, ¿a quién habéis conocido?, ¿cómo os habéis sentido de acogidas?, ¿por dónde habéis estado? Contad, contad eso. La que quedáis. Le das ética. Que las conocéis. Pues hemos hecho, bueno, hemos conocido un montón

de personas, no se pueden resumir en menos de cinco horas. Entonces... Por cinco días. Claro, entonces podemos hacer como un recorrido a las distintas rutas. La primera ruta que fue en 2019 y que salimos el 1 de junio de 2019 y estuvimos, mira ahí está, y estuvimos pedaleando. No sé si se va a ver. No, si se quiere quitarle lo del fondo igual. Sí. El... Ahí va. Uy, a ver, a ver, aléjate un poquito más.

Ahí está. Ahí, ahí, ahí, ahí. Esa fue la primera ruta, fue de 2019, salimos el 1 de junio de 2019, estuvimos pedaleando cuatro meses y medio y un poco más. Salimos de Zaragoza, subimos hacia la Riviera Navarra, La Rioja, Burgos, Palencia, León, Asturias, Cantabria, el País Vasco, hicimos Vizcaya, Guipúzcoa, luego entramos a Navarra por el norte, por los Perineos, seguimos por el Perineo, cruzamos a la provincia de Huesca, cruzamos la provincia de Zaragoza y

terminamos, seguimos el norte, la provincia de Teruel y hicimos el Matarraña. Eso fueron... Eso ha sido vuestra primera ruta sin anestesia. Esa fue la primera. Sí, hombre, fue... Como larga e intensa, fue la más larga y la más intensa. Entonces, sí, eso era lo de las tres meses, 30 iniciativas desde el principio. Bueno, pues terminó siendo eso. Es que el resumen... Perdona, ¿eh, Durne? Pedaleamos 126 días y visibilizamos 160 iniciativas. ¿Una cantidad de información?

Es que me parece súper potente esto. Que se nos fue las manos, te lo hemos dicho al principio. Entonces, claro, la idea era que nosotras pues dejamos nuestros trabajos, como os hemos contado, nos fuimos a esta historia que llevábamos nueve meses preparando, salimos a pedalear, hicimos cuatro meses y medio y la idea era, cuando termináramos, volver a nuestros trabajos y nuestras historias. Volvimos a Zaragoza, vivíamos las dos en Zaragoza en ese momento, encontramos trabajos

y así. Y de repente llegó la pandemia. En la pandemia teníamos cada una. Ana estaba estudiando el máster de profesorado y se fue a hacer las prácticas. Ana hizo luego la escuela de pastores de Madrid y se fue a hacer las prácticas a la Sierra Norte de Madrid. Y ya que estaba ahí, hizo de pastoreo de quesera y luego se quedó como cuatro meses. Y entonces, ya que estaba ahí, decidió escribir una cosa que eran relatos de pastoreo en los que no pedaleaba, pero sí salía

a pastorear con las cabras. Y nos contaba, pues a través de textos, nos contaba, era eso la ganadera extensiva, por qué es importante, cuál era el trabajo, qué significa hacer quesos, por qué es importante la transformación alimentaria en los lugares para quedarse con el valor añadido, todo eso. Y nada, luego llegó la pandemia, nos dimos cuenta que eso que estábamos haciendo, eso que

estábamos contando, tenía todavía más vigencia y más importancia. Y entonces decidimos que en el 2021, que teníamos ahí gusanillo de salir a pedalear, íbamos a pedalear la provincia de Aragón que nos quedaba pendiente, que era la provincia de Teruel, que vimos el norte y nos encantó,

nos explotó la cabeza con lo que vimos y dijimos, eso hemos de conocerlo en más profundidad. Y entonces en el verano de 2021, durante dos meses, pedaleamos toda la provincia de Teruel, le decimos que sí en circular, rup, dimos toda la vuelta y nada, y en el mismo formato, pues escribíamos textos, hacíamos vídeos y hacíamos podcast, las tres cosas, para quien le guste leerle, quien le guste

escuchar y quien le guste ver, no hay excusa. Y nada, y entonces seguimos así, la gente nos seguía llamando, nos seguía contactando para hacer cosas y así, y en ese contactar, ahí dimos un paso y dijimos, bueno, o le ponemos toda nuestra energía, biela y tierra, para que siga, o lo dejamos un poco así, en pequeñito, y mantenemos nuestros trabajos, empleos que nos dan el aporte económico, y decidimos apostar 100% por biela y tierra. Y entonces, aparte de las rutas que hacemos,

luego hacíamos otras cosas. Pero centradas en la ruta, después de la de Teruel, unas compas, que son bomberas y trabajadoras forestales, en el verano del 2021, fue un verano, 2021, ¿no? 22. 22. En verano de 2022, fue uno de los veranos de que los incendios fueron más fuertes, ¿no? Más presentes los incendios de sexta generación. Y entonces ellas que trabajan en el Pirineo tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo en la zona del Moncayo y la zona de Calatayud, que quemaron

casi 30.000 hectáreas. Y entonces, ellas también son bicicleteras, forman parte de las bielas salvajes, y nos dijeron, oye, ¿por qué no queremos irnos en invierno a recorrer esos territorios que se han quemado? Y nos gustaría hacerlo en el formato biela y tierra, ¿no? Es decir, pedalear, pararse y contar y hablar con la gente. Y entonces montamos en diciembre, en diciembre de 2022, durante 10 días, pedaleamos la zona del Moncayo y la zona de Ateca-Calatayud,

que se había quemado. Esa ruta no fue solo de nosotras, sino que fue abierta a la participación de quien quisiera. Y al final, entre entradas y salidas, fuimos como unas 50 personas que fuimos pedaleando. Fue súper potente esa ruta. A nivel del pedaleo y lo que nos encontramos y lo que sentimos todavía olía quemado, todavía olía quemado después de seis meses pedaleando, todos los esqueletos calcinados de los árboles y luego todas las historias que nos contaron,

¿no? Porque hablamos con vecinas, con vecinos, con agricultores, ganaderos, agentes forestales, bomberos, alcaldes... Bueno, nos contaron todo y estuvimos esos 10 días pedaleando. Es que según lo estabas contando, Edurne, yo ahora mismo estaba intentando, bueno, intentando, estaba visualizando como una ruta precisamente por un paisaje calcinado que algunas veces se ha coincidido y es emocionalmente... Eso mete golpe porque yo siempre pienso en el

silencio. Cuando voy por ahí dices, es que no hay nada. Es que es una cosa muy potente que todos yo creo que deberíamos de vivir alguna vez para aún más amar precisamente esas zonas llenas de vida, cuando están, pues eso, cuajadas de vida porque una ruta por una zona quemada a mí me da patatazo fuerte pero para un mal, la verdad. Es desolador, sí. De hecho, quisimos hacerlo cuando... porque normalmente los incendios forestales son portada en verano pero luego nadie se acuerda de ellos, ¿no?

Qué buena idea. Y una de las cosas que más se dice es que los incendios se empiezan a pagar en invierno y queríamos ir a esas zonas para ver cómo habían quedado, cómo estaba la población, qué se planteaba de ejercicio de restauración y tener aprendizajes porque en el contexto de cambio climático que tenemos por delante y con mucha masa forestal sin gestionar, pues incendios forestales de esas magnitudes van a seguir acompañándonos y es mejor estar

preparados y recoger esos aprendizajes de estos espacios. Y queríamos ir eso cuando no son... me parece que nadie habla de ellos, que no son noticias. Es cierto, es cierto. Y de todas esas rutas que habéis hecho... Bueno, nos falta contar una, Dani. Ay, ostras, perdón, perdón. Por favor. Dale, dale. Sí. Nos falta contar un último proyecto que se llama Rural Forks, que empezamos en 2023

y este 2024 también repetimos. Y Rural Forks son rutas en el Modulo Biela y Tierra de visitantes para visitar zonas rurales, contactar con iniciativas que creemos que tienen herramientas, soluciones, para afrontar los problemas que tenemos por delante y contrario. Pero como decía Durne, no lo hacemos solas, tampoco esto. Esto lo hacemos con grupos de jóvenes. Esto nos salió la idea cuando estábamos pedaleando en el 2015. De hecho, yo me acuerdo del momento

en que me contó la idea que fue la idea de Durne, que es una situación creativa. Salíamos de Oroquieta, de un pueblo del Valle de Basaburua en Navarra. Llevamos pedaleando y llevamos compartiendo lo transformador que estaba siendo para nosotros esta primera ruta de Biela y Tierra, ¿no? Por lo que implica viajar en bici y por esas personas que estábamos conociendo, que es que... Pues eso, que nos está despidiendo la cabeza.

Y Durne y yo compartimos y comentamos por qué bueno hubiese sido poder haber tenido esto hace unos años cuando estábamos decidiendo qué futuro a nivel personal o profesional queríamos. O bueno, tener otros ejemplos fuera de los hegemónicos, de gente que está en los rurales y que está haciendo cosas de verdad transformadoras y muy innovadoras.

Y ya dijimos, y si hacemos Biela y Tierra como jóvenes. Y ahí teníamos la idea, pero bueno, muchas veces no sabemos cómo llegar a la financiación o cómo llegar a ejecutar los proyectos. Y con las compañeras de Brújula Intercultural, Laura y Bea, que Brújula Intercultural es una asociación pequeñita de burgos que se dedica a temas, a proyectos europeos, especialmente con jóvenes, pues ellas querían hacer un proyecto que fuese con jóvenes en movimientos

rurales, pero no tenían muy claro qué objetivo. Entonces nos conocimos en un encuentro de mujeres rurales y bueno, fue maravilloso porque claro, fue como, queremos hacer un proyecto con vosotras. Y el año pasado, en 2023, fue la primera edición, fue algo transformador, mucho superó nuestras expectativas y bueno, pues ahora este año, en 2024, lo repetimos. Qué bonito. La verdad es que estos proyectos que me contáis, a mí me parecen, aparte

de eso que tienen mucha fuerza, es que son bonitos. Y yo siempre intento potenciar en todo lo que se hace la belleza, lo bonito, porque eso también como que te da otro impulso. Y vuestro proyecto es que además es muy bonito. Y lo que os iba a decir antes es que de todos precisamente todos los proyectos que habréis ido a visitar y que habéis visitado, bueno, ya veis lo que me habéis contado en un momentín, lo que decía antes Edurne, que podríamos

estar hablando cinco horas o Tuvana, que decías cinco días. ¿Qué proyecto de todos los que habéis visitado os ha impresionado más por la razón que sea? Pero claro, entiendo que a ver que esto es que es imposible, ¿no? Pero sobre todo quizás ¿cuál creéis que es el elemento común de todos ellos? A la primera pregunta es muy complicado contestar. Es que es casi imposible. Porque son muchísimos proyectos, ¿vale? Tenemos un juego que si

quieres luego lo hacemos contigo. Pero si hablamos del elemento común, a ver, el elemento común, una de las cosas que hemos visto que es importante para que los proyectos tengan una sostenibilidad sobre todo personal, social y económica en el tiempo es la colaboración, la cooperación y las redes que generan alrededor. Los proyectos que están muy aislados o que los lleva una o dos personas en ocasiones acaban siendo demasiado pesados para las personas

o son muy demandantes y suponen demasiado sacrificio. Entonces, el generar redes, apoyo y que sea un formato más cooperativo permite que las personas tengan un mejor sostén y tengan más permanencia en el tiempo. ¿Más elementos, Anika? Sí, bueno, como elemento es clave, por un lado es el cooperativismo que ha dicho Durne, porque además es que no solo es a nivel… O sea, los ecosistemas se mantienen con vida porque nos relacionamos, ¿no? Si no, o sea, no podría ser posible. Y luego, como otros

elementos, ese vínculo entre lo rural y lo urbano es fundamental también. Porque, bueno, cuando nosotras terminábamos… Bueno, conocíamos a las personas, primero teníamos una conversación con ellas así, distendida, y luego de ahí sacábamos las herramientas, las preguntas clave para hacer ya una entrevista. Y al final de la entrevista teníamos la pregunta bonus track, nos gustaba decir que decíamos, no sabemos quién va a ver este vídeo, quién

va a escuchar esto, pero ¿qué les dirías a quien pudiese ver esto? Y hubo dos mensajes que se repitieron muchísimo. Por un lado, uno fue el respeto a las ciudades rurales, el que nuestros pueblos no son parques de atracciones y que las personas que acuden pues vienen por ocio, por disfrute, por gozo, porque les gusta el paisaje, pues que sepan que ahí también hay paisanaje, que ese paisanaje habita los 365 días del año y que gracias

a su dedicación podemos disfrutar de nuestros pueblos, ¿no? Que se visibilice y que se tenga en cuenta. Y luego otro mensaje que marcó mucho y que creemos que es un elemento clave para las personas también que están en estas iniciativas, que en algunos casos visitamos iniciativas productivas, y en este caso nos decían que tuviésemos en cuenta

dónde depositábamos cada uno de nuestros euros. Que nuestro carro de la compra es nuestro carro de combate y que tenemos mucho poder como consumidoras en este, bueno, vivimos en una sociedad de consumo, nos guste o no. Que si depositábamos cada uno de nuestros euros, bueno, pues en apoyar, en consumir productos generados por una multinacional que en muchos casos es devastadora de personas y de recursos, pues estamos contribuyendo

a ese tipo de... Si depositamos cada uno de nuestros euros en un producto generado por una iniciativa pequeña, familiar, que habita el territorio, que lo gestiona, que lo mantiene con vida, pues estamos apostando también por ese poder mundo, ¿no? Pues esos dos mensajes también son elementos clave para que estas iniciativas puedan perdurar y puedan sostener el territorio y sostenerse con vida. Importante. Y ahora Dani, hacemos el juego. Ahí venga, perfecto, vamos a jugar.

Una cosa, sí, hay que tener en cuenta también que la riqueza de Biela y Tierra, como lo que decíamos, es muy complicado elegir una iniciativa porque precisamente lo que Biela y Tierra muestra son diversidad de iniciativas que entre todas son las que construyen el ecosistema. Entonces es complicado poner el foco solo en una, ¿no? Pero bueno, después de eso hacemos el juego. Sí, lo que nos es la pregunta, hay tres preguntas que nos hacen recurrentemente y son tres preguntas

que no tienen respuesta, ¿no? Una es quién es Biela y quién es Tierra, la otra es ¿cuánto pesan nuestras bicis? No lo sabemos. Y la tercera es ¿cuál es la iniciativa que destacaríais? Ninguna de las tres tiene respuesta,

pero para la última nos hemos inventado un juego. Y el juego es, tú conoces todos los territorios que hemos recorrido, entonces te decimos que elijas un territorio y que elijas un perfil, un sector, y nosotros buscamos a ver si hay alguna iniciativa que cumpla eso y te la contamos. Vale, pues mira, por ejemplo, el norte de Navarra. Me gusta más el norte de Navarra. ¿Y qué sector? Pues el sector ganadero. Ganadero. Vale. Adelante. ¿Contamos trigo limpio, no? Estaba pensando eso así. ¿Ves?

Vaya juego más guay, me encanta. Cuando estamos juntas, pues es como que hacemos… En este caso, pues hemos pensado en las dos la misma. Sí, pues mira, trigo limpio es una cooperativa en la que participan ganaderos de diferentes valles del norte de Navarra, de Garalda, de Aribe, de diferentes valles, de Saragüeta

también. Y ellos son ganaderos, son ellos y ellas, son ganaderos certificados en ecológico que todos funcionaban de manera independiente y vendían su carne, pero estaban cansados de que la carne la producían en ecológico, pero luego iban a los mataderos, iban de los mataderos a la sala de despiece y la vendían a las carnicerías y allá entraban en los canales de comercialización donde desaparecía la trazabilidad de… Es decir, el consumidor

era difícil que supiera de dónde venía esa carne y en muchos casos la tenían que vender como carne no ecológica porque no estaban esos canales. Y entonces vieron que esos hace mucho tiempo, entonces vieron que esos canales no estaban desarrollados, que no podían vender su carne con nombres y apellidos, que es lo que querían hacer y entonces decidieron que la única manera de poderlo hacer era ponerse de acuerdo. Y Pachi, en Aribe, tenía

un local que acondicionaron y la convirtieron en sala de despiece. Entonces esa sala de despiece funciona de manera colectiva, se llaman trigo limpio ellos. Entonces ellos un día a la semana, bueno los diferentes días, van al matadero a sacrificar a los animales que les tocan, esos animales luego van a ir uña, el matadero está en iruña. Luego esos animales ya muertos van a la sala de despiece, los dejan allá reposar el tiempo

que sea necesario y luego los despiezan. Los despiezan en la sala de despiece de manera colectiva, conjuntamente hacen un trabajo conjunto, los despiezan, los empaquetan y hacen venta directa, venta directa a su clientela, que lo contactan con ellos por whatsapp o por internet. Un grupo de distribución de consumidores en ese plan. ¿Cómo? ¿Cómo pero? Un grupo de distribución de consumidores más o menos. No, a ti no es de todo, venden.

Sí, producen directamente. Perdón. Perdón, dale Durné. Venden a grupos de consumo que les hacen pedidos colectivos, entonces son más grandes, pero también venden a personas individuales que contactan con ellos. Eso es. Y no sé si tienen alguna carnicería en concreto que les hace pedidos, pero bueno, básicamente la idea es venta directa al consumidor final.

Entonces ellas los empaquetan, los empaquetan al vacío y los venden. Básicamente pasan menos de 24 horas desde que los han despiezado hasta que llegan a los hogares de consumidores y de consumidores. Y en la cooperativa venden, participan, tienen ganadería de ovino, de vacuno y de caballar. Y de quinos, sí, de caballar. Los tres son, entonces cada día despiezan un tipo, ¿no? Hay un día para el ovino, el día para el vacuno y el día para

el caballar y los distribuyen. Y de esta manera pueden aprovechar el 100% de la canal de los animales porque venden todas las piezas y así las venden. Se quedan con el valor añadido de su producto porque al ser de producción ecológica y artesanal y no tener intermediarios por en medio, obtienen un mejor precio como productores y al consumidor final también

le llega un mejor precio. Y otra cosa muy importante es que se establecen esas relaciones de confianza y de conocerse entre quién produce y quién consume, de entender qué es lo que hay detrás de lo que estás consumiendo y de entender quiénes son las personas que están cuidando esos animales de la carne que luego te llega a la mesa. Y por descontado la calidad del producto es súper buena.

Si quería compartir, nos contaban que sus principios son claros, producción ecológica, razas autóctonas y una forma de vida basada en el desarrollo sostenible de los pueblos. Es que son unos pilares que para ese tipo, bueno, es que me parece fantástico. Y además este proyecto del que habláis, Trigo Limpio, nos puede también enseñar que otra manera

de producir es posible. Porque hay muchas veces que parece que no se puede hacer las cosas de otra manera y hay muchos ejemplos que muestran que sí es posible, que sí es posible. Me encanta. ¿Seguimos con el juego? De hecho, yo que diría que el 100% de las iniciativas que hemos visitado muestran que otras maneras de producir, otras maneras de vivir y de relacionarse con el entorno y con las personas es posible. Qué guay. Tenemos que quedar otra vez para seguir jugando a esto porque me gusta.

Nosotras ya veis que tenemos carrete para el rato. Sí, sí, sí. A mí me parece bien. Vosotras si tenéis tiempo, yo también. No hay ningún problema. Bueno, sé que la respuesta es complicada. Os voy a poner más preguntas complicadas. Pero si tuvierais que quedaros con un solo instante, una puesta de sol, un refrescante descenso después de una subida, un trago en la fuente de alguno de los pueblos por los que habéis pasado, ¿qué momento de todos esos que habéis vivido durante vuestras

rutas se os viene a la cabeza? O si en un momento muy concreto. Es que se dan tantos. Claro, yo lo entiendo ese que es difícil. A mí me han venido, o sea, según estabas hablando, Dani, me estaba viniendo. Claro. Hay uno que voy a compartir uno, ¿vale? Y igual luego... Sí, sí, sí. A ver si Edurne y yo compartimos distintos y así también, pues ahí es más bonito.

A mí, cuando íbamos por el norte ya, que entramos de León, subimos remontando el río Sil y fuimos a Villablino, al valle de la Ciana, y de ahí entramos ya por Asturias y de ahí no paramos de estar entre riscos y montañas. Eso es parque jurásico. Claro, o sea, pues imagínate Asturias, Cantabria, Merindades por el norte de Burgos, Vizcaya, Agui, Puzcua, Navarra también por el norte, o sea, Huesca, o sea, todo, todo. Y yo soy, claro, yo de... Digamos que mi hábitat es páramo, es horizonte.

Y cuando llegamos de ahí a Monegros, para mí fue... O sea, fue un cambio, pues bajamos por la Sierra de Guara, olla de Huesca, y de ahí entramos en Monegros, en el desierto. Pero que parece que no tiene valor, ¿no? Pero hay un mogollón de plantas endémicas, de bueno, es un hábitat súper, súper rico y súper enriquecedor. Y para mí me acuerdo, sí, del horizonte, de ver el horizonte y de sentir esa amplitud, esa, bueno, como ese espacio, ¿no? Y sí, me ha venido ese recuerdo.

Qué bonito. Y tú, Edurne. Bueno, a mí me ha venido... Yo no me acuerdo nunca de los nombres de los sitios, pero Ana, Ana es mi memoria, fuerte adivina. Externa. El... ¿Cómo se llamaba Ana? El sitio ese cuando bajamos del Valle de la Fiana, que bajamos por esa carretera impresionante. Molina seca. Exacto. Molina seca es muy bonito. Eso es que era impresionante. Aparte, estaba anocheciendo y era como ¿dónde estamos? ¿Estás

en montañas gigantes llenas de bosques? Que yo no me quiero quedar aquí sola por la noche, por favor. Y la subida también fue preciosa. Subimos desde Rabanal del Camino, un puerto, bueno, precioso, precioso. Y luego hay que decir que ese día, por la mañana, la mañana sí, pero pasamos la noche ahí, no sé qué, y a la mañana... Porque nosotros no nos preparamos la ruta, de que tenemos la ruta aproximada y luego por la mañana concretamos lo que vamos a hacer,

y entonces esa mañana justo Ana se despertó antes. Se despertó antes y yo abrí el ojo y me dice Ana, ¡es duro, no te asustes, eh! No te asustes porque hoy viene un día un poco especial. Y entonces empezamos a pedalear y en una subida le llamamos... La subida esponja. Subida esponja. Que es como cuando apretas una esponja que sale todo el agua así. Pues era nuestra cabeza. Así, ¿no? Y fue una subida... Era espectacular. El sitio era impresionante porque íbamos por un bosque, una carretera

así con un montón de curvas. Era impresionante. Pero fue como... Dios mío de mi vida, esto que estamos subiendo. Pero sí, espectacular. Y luego, así como otro, de... Igual es todo, pero la provincia... Ah, ya sé dónde. ¿Recuerdas Ana cuando estábamos por el Giloca, que fuimos a dar una vuelta, que pasamos por Bañón y vimos el atardecer, el atardecer con gallocanta al fondo? Eso también fue... Fuiendo Puerto Ralba de los Sisones, sí.

Sí, ese fue súper. No podíamos... Estábamos llegando tarde, se nos hacía tarde y no podíamos parar de hacer fotos a todo sin parar porque era un paisaje espectacular. Qué bonito cuando contáis las cosas o cualquiera, pero en este caso vosotras contáis las cosas con pasión porque nos trasladáis, o al menos a mí, me trasladáis a esos lugares. La verdad es que me encanta escucharos. Bueno, y hablando de puertos de montaña, ahora voy a abordar

algo que es un puerto de montaña. Porque hay un tema que llevo tiempo con ganas de abordar aquí en Danicultura, pero nunca lo he hecho porque en solitario sería como un discurso... Bueno, no sé. Y este tema es el decrecimiento. Para mí, más que ser algo basado en la bajada del Producto Interior Bruto o lo que sea, es más una actitud. Aprovechar más las cosas, un consumir de lo que hablábamos responsable, un aplicar, un planificar a largo plazo, etcétera.

¿Qué supone el decrecimiento para vosotras? ¿Quién aborda? ¿Quién empieza a tirar? ¿Quién empieza a tirar de la bicicleta? Pues mira, los pilares de hiela y tierra han cambiado. Han cambiado en los últimos meses y hemos incluido un nuevo pilar que es el decrecimiento. Antes era agricultura, agroecología, arboraria alimentaria, ecofeminismo, molía sostenible. Y ahora hemos incluido el decrecimiento y hemos juntado agroecología

y soberanía alimentaria. Y hemos incluido el decrecimiento porque pensamos que es un elemento esencial para seguir adelante. ¿Y qué es el decrecimiento? Pues el decrecimiento es, primero de todo, plantearse, que no tiene sentido, plantearse una propuesta de progreso basado en el crecimiento ilimitado, en un planeta de recursos limitados. Eso es una verdad de perogrullo. No tiene sentido. No, que cuando empiezas el discurso por ahí, ya nadie te puede decir que no. No te pueden

poner peros porque es que es así. Y luego, pero decrecimiento no significa ir a menos o sumarnos en miseria o en pobreza. Es una actitud. De hecho, es un acto de inteligencia frente a este contexto en el que tenemos excesos por todas partes. Y quizá un despertar o en la intuición y en la inteligencia vital para saber en qué podemos mantenernos, en qué debemos aumentar y en qué debemos decrecer. Pero teniendo claro cuáles son los límites

que nos rodean, en los que no podemos influir. Porque es que por mucho que queramos, no podemos tener más recursos, no podemos disponer de más de lo que nos puede ofrecer el planeta. Entonces, una de las cosas cuando incluimos este nuevo pilar, estuvimos leyendo bastante

y así para ver cómo lo enfocábamos. Y lo que encontramos, a mí nos gustó mucho decir que el decrecimiento, lo que nos propone, lo que propone el decrecimiento es ponernos frente a esas paradojas y a esas situaciones en las que estamos viviendo, de las que no podemos trascender y que sea una palanca de cambio para llevar hacia la reflexión y llevar hacia un cambio individual de cada una de las personas que se refleje luego en la sociedad.

Pero eso no te propone una cosa concreta. Lo que te propone es darte cuenta de dónde estamos y cambiar el rumbo, porque si no cambiamos el rumbo no vamos a poder seguir. Eso es. Sí, a mí me gusta decir que el decrecimiento es una alegoría de la austeridad y la austeridad no es algo negativo. Es también como lo que estábamos hablando, esos patrones culturales que tenemos que nos han llevado a un contexto social de exceso. Es excesivo. Y cómo el exceso es algo que es negativo. No puede ser

algo positivo ni algo en lo que se sustente en nuestra vida. Y a mí me gusta mucho el ejemplo del caracol, que a Durné también le gusta y lo pone. Como el caracol va construyendo su caparazón y va creciendo en función de lo que va a poder, con el peso que va a poder. Por eso el caracol no va a ir creciendo y va a construir un caparazón más grande del que pueda sustentar. Pues es lo mismo. Es como, a mí es una alegoría de la austeridad y

un rechazo al exceso. Sí, además es que es lo que cuando lees un poco acerca del tema y tal, es que el decrecimiento es algo que en cierto sentido, yo en mi opinión, ya hemos entrado en él. Porque los límites, hemos chocado yo creo con los límites planetarios y ya en cierto sentido ya estamos decreciendo en según qué cosas. Pero es que yo creo que va a llegar un momento en el que vamos a decrecer. ¿Sí? O también. Entonces, lo

que siempre, bueno, la idea sería tener un decrecimiento planificado. Planificar, ¿verdad? Ese verbo que no creo que se conjugue mucho en las altas esferas. Pero debería de ser algo que tiene que ser planificado para que sea positivo. Y a mí hay algo que me llamó la atención no hace mucho, igual ya pasó un año. Pero es verdad que tengo, al menos será un poco de esperanza, y es que en el Parlamento Europeo hará como un año. Yo

creo que algo así. Hubo unas jornadas, estuvieron hablando a nivel Parlamento Europeo y demás sobre el decrecimiento durante, yo creo que estuvieron por lo menos tres días o algo así hablando de eso. Y eso me da a mí a entender que quizás sea algo que en según qué esferas, quizás a nivel político, ya anda por ahí merodeando. Porque es que es lo que hablamos. ¿Va a llegar? ¿Queremos o no queramos el decrecimiento? Creo yo.

Sí, y con lo que dices, Dani, yo creo que es muy importante el tema de organizarnos, de poder afrontar esta situación. Y no sólo pensando en el decrecimiento como a nivel económico o a nivel de consumo, sino a nivel social también. Tenemos que organizarnos como sociedad. Eso es lo que creo yo. Pero voy a cambiaros ahora otra vez de tema y pongámonos

a imaginar precisamente futuros posibles. Vamos a imaginar eso. Imaginad que dentro de yo qué sé, cien años, por ejemplo, alguien empieza a rebuscar en archivos de información, sean los que sean en aquellos momentos, y se encuentran con el proyecto Biela y Tierra. ¿Te recuerdo qué legado os gustaría que perdurase en el tiempo? ¿Cómo os gustaría que Biela y Tierra? Pues ser recordado. Probablemente se encuentren con vuestro libro. Pero ¿cómo

os gustaría ser recordadas? Edurne, por ejemplo. O vaya pregunta, no se hace sed, Dani. Sí, bueno, yo estoy apostando fuerte. Tenía muchas ganas de hablar con vosotras. Pues, a mí me gustaría que se recordara. De hecho, no es recordar Biela y Tierra, sino recordar las iniciativas que conforman Biela y Tierra, que son lo realmente importante. Creo que

en la historia seremos juzgadas muy duramente. Nuestra sociedad será juzgada muy duramente por las decisiones que se han tomado, que han sido decisiones en contra de la naturaleza y en contra de la sociedad. Y me gustaría que se recordara que fuera una luz dentro de esa oscuridad. Cuando se mira para atrás se ve, ¿pero qué han hecho toda esta gente?

¿Por qué se han comportado así? Pues que el legado de Biela y Tierra, que son todas esas iniciativas, fueran lucecitas dentro de esa oscuridad que se encontrarán mirar para atrás. ¡Qué bonito, Edurne! ¡Qué bonito, Edurne! No es mío, no es mío. Me inspiro. Nosotras repetimos todo el rato. Como nos hablan tantas cosas, nos repetimos. Claro, pero está bien. Es que ser recordada como una luz en el horizonte oscuro es que es una cosa preciosa, Edurne. ¿Y tú, Ana?

Sí, ya había pensado algo parecido, pero menos poético. Yo, si puedo elegir un futuro de aquí a cien años, son poquitos, pero bueno, que se reconozca estas iniciativas que hemos visitado, estos ejemplos que hemos puesto, que para nosotras son referentes y de verdad creemos que tienen las alternativas o parte de las estimativas para afrontar la crisis que tenemos por delante, que se les reconozca y se les dignifique como merecen. Y que es

bueno que se ponga esa lucecita, como decía Edurne, que diga, este es el camino. Y este es el camino y hemos llegado aquí porque hubo personas pioneras que les llamaban los raritos de los lugares, que eran los locos, que eran las que realmente estaban apostando por poner la vida en el centro, como decimos también dentro de la corriente de pensamiento ecofeminista, de poner la vida en el centro y estas personas, gracias a ellas, gracias

a su ejemplo, estamos aquí hoy y estamos construyendo esta sociedad justa. Pues precisamente, Ana, ahora mencionabas el ecofeminismo y voy a saltar unas cuantas preguntas y mi proyecto de danicultura, este proyecto de divulgación, se fundamenta mucho en las éticas y principios de la permacultura. Cuidado del planeta, cuidado de las personas, reparto justo. Pero es que siempre que pienso en ellas, estas éticas no solo las relaciono

con la permacultura, también las ligo mucho con el ecofeminismo. No creéis que el ecofeminismo debería de ser parte fundamental de los cimientos sobre los que construye una sociedad sana en todos los sentidos. Y es que claro, yo siempre que escucho hablar del ecofeminismo concretamente, siempre que yo veo que hay algo que está diciendo Yayo Herrero, yo siempre escucho. Yo ahí siempre me paro a escuchar y a leer o lo que o cómo se desarrolla en ese momento Yayo Herrero

porque es eso. El ecofeminismo a mí me parece que debería de ser como un pilar fundamental a nivel social. Aunque bueno, Ana, ¿tú cómo ves esto? Aunque vamos, ya me lo puedo imaginar, pero claro es que... Sí, a mí me parece, bueno, casi como de sentido común, ¿no? Claro, eso es. Y de justicia también porque bueno, pues los ecofeminismos no dejan de ser como un diálogo entre los feminismos y la ecología. Y que como dice Yayo Herrero, para nosotros es referente y

es una de nuestras inspiradoras, ¿no? Tenemos que tener en cuenta que nada sucede al margen de la naturaleza. Los seres humanos somos naturales. Eso es. Y que dentro de eso tenemos que ser conscientes de que somos eco dependientes, que dependemos del territorio que nos rodea, de los recursos, del ecosistema que habitamos. Somos interdependientes, que dependemos de la

comunidad, de que habitamos cuerdas vulnerables, que necesitan cuidados. Que solo entre, pues teniendo en cuenta el territorio y las personas que nos rodean, podemos llevar a cabo esos cuidados, ¿no? Y es como de sentido común casi, ¿no? Sí. De lo que... Edurne, ¿tú qué? Mira, yo he ido a buscar este libro que estoy leyendo, que no sé si se ve, a ver, espera, voy a quitarme la cosa esta, del fondo. A ver, ahora, quitar, desepocar mi fondo. Ahí estás. Que se llama Utopía no es una isla.

Qué guapo. Y hablas de relatos utópicos y distópicos a lo largo del tiempo y eso, ¿no? Y hay una cosa que he leído, lo estaba buscando para decirlo bien, pero bueno, lo voy a decir a mi manera, ¿vale? Hablaba como... Hablaba como, durante el siglo XX, ¿no? Con la fuerza que tomó el capitalismo,

hubo una contracorriente, que en este caso fue el marxismo, que le dio pie y lo contrarrestó. Con la caída, con la final del siglo XX, con la caída del mur en la desaparición, parece que el capitalismo, y en este caso el neoliberalismo, ha sido la corriente hegemónica, que es un paso más allá del capitalismo. Entonces, está hablando de cuál va a ser la contracorriente que va a tener que desarrollarse, ¿no? O que puede surgir en el siglo XXI para equilibrar y hacer posible desbancar

a este neoliberalismo. Y yo, cuando lo leí, decía, esa corriente es el ecofeminismo, sin duda, sin duda. Ya está. Sí, sí, me parece... Yo estoy totalmente, totalmente en esa línea argumental, Edurne, la verdad. Y hay algo en la pequeña carta de presentación que aparece en vuestra web de Ana, en la web vuestra es www.bielaitierra.com, que a mí, Ana, me llega al alma. Yo creo en la fuerza de tejer

redes y que juntas y juntos somos mucho más capaces de lo que sea. Sin embargo, también soy un firme defensor de que, como dice precisamente Ana en esta presentación, de la que acabo de hablar hace un momento, las pequeñas acciones pueden transformar el mundo. Creo que muchas pequeñas cosas pueden formar un todo muy grande y aquí entran las pequeñas acciones individuales de cada uno. Esto lo ligo con otro de vuestros ejes vertebradores del proyecto Bielaitierra.

Consumo consciente y transformador. ¿Qué creéis que podría suponer para el planeta y para la sociedad esto precisamente? Un consumo consciente y transformador. Ana, por alusiones. Sí, que no estaba encontrando lo del mío. Pues es un poco, bueno, vinculada con esto y con lo que hemos comentado antes, que nos decía las iniciativas, apelamos a un consumo crítico, consciente y

transformador. Ser críticas con la situación, informarnos de los impactos que tienen esas cosas que consumimos, que nos rodean, que ingerimos y que tienen a todos los niveles los impactos. Que tiene a nivel nuestro, de persona, que tiene a nivel de nuestra comunidad, que tiene a nivel del territorio y que tiene a nivel incluso más global, porque vivimos en una sociedad globalizada

en que parece que el concepto de justicia social es algo que no es tan importante. Pero tenemos que tener en cuenta esos valores de personas, de humanas, de sociedad, de interpelar a todo lo que nos rodea. Y el consumo es interesante lo que decías, Dani, a nivel de acciones individuales y vinculado con el consumo, pero igual de importante es el consumo organizado. De organizarnos

como consumidoras, de apoyarnos con otras personas, con otras consumidoras. Y en esto de la organización hablamos ahora en concreto del consumo, pero apelamos a todos los estratos o niveles de la vida. Sí, porque queramos o no queramos, vivimos en una sociedad de consumo y por tanto el poder que tenemos como consumidoras y consumidores individuales y sobre todo organizados es superpotente. Entonces tiene ese poder de transformar lo que nos rodea y consumir no

solo consumimos cuando hacemos una transacción económica, hay muchas maneras. Entonces apostar por esas maneras es lo que nos va a dar fuerza para redirigir las cosas, porque yo creo que lo que está por arriba en muchas ocasiones es reflejo de lo que nos de abajo acogemos e interiorizamos. Y por no decir todas, la enorme mayoría de los cambios profundos a

niveles sociales ha llegado desde abajo. Entonces ese convencimiento desde abajo de que las cosas se pueden y se deben hacer de otra manera es lo que hemos de trasladar hacia arriba. Y vinculado con esto y con lo que hablábamos antes del decrecimiento, tenemos que salir de esta sociedad hiperconsumista de excesos. Eso está conectado directamente.

Bueno, otra cosa que me interesa mucho. Si yo digo, por ejemplo, ahora eres lo que escuchas, quien escucha una cosa muy concreta ya sabe a qué me estoy refiriendo y me estoy refiriendo a Radio

3 de Radio Nacional. La cuestión que pregunto aquí es porque yo el proyecto Biela y Tierra, bueno, pongo en contexto porque a Ana y a Edurne ya se lo conté off the record, pero a mí me gusta hablar de un cesto y muchas veces pues me escucho podcast, pues me pongo los cascos, voy a echar unas canastas allá a un parque y me pongo la radio o podcast o lo que sea y yo escucho mucho Radio 3. Y entonces hay un programa que se llama El Bosque Habitado,

los domingos por la mañana, bueno que a mí me encanta. Ahora está de parón pero volverá. La cuestión es que un día estaba allá echando mis canastas, escuchando a María José, a María José escuchando la guitarra hablando y de repente quien apareció ahí siendo entrevistadas pues a Ana y Edurne. El proyecto Biela y Tierra. Y a mí claro, como incluso a Ana y Edurne ven, a mí me impresionó mucho y me encantó porque me encanta hasta el punto de llegar a poder hablar con ellas,

que para mí os aseguro que es una gozada. Pero ¿cómo surgió esa colaboración con Radio 3? ¿Cómo? Contadme, contadme esa intrahistoria. Bueno, nosotros también somos oyentes de Radio 3 y de hecho para mí El Bosque Habitado ha sido un programa que me lleva acompañando, pues yo creo que casi desde que comenzó, hace más de 10 años. Y bueno, voy a decir dos cosas de esto. Hay dos programas que me han nutrido a nivel personal, a nivel de vida, de radio. Yo soy muy escuchadora de radio que son

Carne Cruda y El Bosque Habitado. Y la verdad es que, pues con Biela y Tierra hemos sido colaboradoras en los dos, ¿no? ¿Cómo se cierra el ciclo? ¿No? Dar y recibir de alguna manera y para nosotras ser parte de la comunidad del bosque es un auténtico honor. Y esa colaboración salió porque, bueno, hace cuando empezamos con el crowdfunding de la primera ruta del 2019, David Gutiérrez, que es un colaborador también de El Bosque Habitado, ya hizo así como una mención pequeñita. Entonces,

bueno, María José Zarejo, que es la directora, sabía que por ahí andábamos, ¿no? Pero fue cuando Ana se ha quedado colgada. Ay sí, quedo colgada. Bueno, pues puedo seguir, tío. Danica, te has quedado colgada. Ahora creo que sí. Ahora sí. Sí, ya sigue. Ahora sí, Ana. Bueno, y nos llamó, creo que también porque le llegó la información por Seve Godina, por otro compañero de Aragón también, que es miembro de la Red de Semillas de Aragón. Y bueno, hemos coincidido en distintas facetas.

Y Seve Godina también es, pues a veces colabora con El Bosque Habitado. Y entonces María José nos entrevistó en esa primera conversación que dices tú, Danica, escuchaste. Y después de eso, pues nos

propuso hacer una sección. Y nosotras le propusimos, ¿no? Ella nos invitó a hacer una sección y nosotros le propusimos que, como realmente las protagonistas de Viola y Tierra son las iniciativas que visitamos, es que en nuestra sección queríamos entrevistar a, si un poco más en profundidad, a distintas iniciativas que mostrarse pues distintos sectores, distintos territorios. Y así ha sido. Qué guay. Y vamos encantadas de la colaboración y de trabajar con El Bosque Habitado.

Es una gozada escucharos ahí. La verdad, la verdad que sí. A mí me encanta, me encanta. Y así, a nivel Viola y Tierra y a nivel personal, ¿qué proyectos tenéis en mente? A ver. A ver, bueno, este verano, como hemos comentado, hacemos la segunda edición de Rural Forks,

que es ese proyecto que hemos dicho, ¿no? Que hacemos como Viola y Tierra con jóvenes y lo hacemos en colaboración con Brújula Intercultural, que es una asociación de burgos, de la provincia de Burgos, que trabajan siempre con proyectos con jóvenes en programas europeos y que sin ellas era imposible hacerlo. Pero bueno, ha sido una compenetración súper buena. Tenemos esto para este verano. Luego tenemos luego otros proyectos en los que colaboramos también haciendo diferentes

servicios. Tendremos una historia para hacer con S'Overlife también. Tenemos, si sale, a ver, a ver, a ver, otra, otro proyecto europeo también que vamos a abordar el tema de los ecofeminismos. Tenemos mezclado con arte, con unas compañeras que son recreando estudio de aquí de Aragón, que tenemos muchísimas ganas de hacerlo, que será también trasladar todas esas reflexiones en torno a los ejemplos de mujeres vinculadas con el ecofeminismo y relacionarlo con el arte y hacerlo

en zonas rurales de Aragón. Y tenemos la siguiente ruta larga de Viola y Tierra, que sí que es la ruta para hacerla con nosotras dos, que el siguiente territorio donde queremos pedalear es Baleares. La gente nos dice, ¡ay Baleares! ¿Es que os queréis ir a la playa? Pues no. Bueno, sí, pero no solamente eso. Nosotras nos invitaron en 2021, nos invitaron unas jornadas en Baleares, que en ese momento tenía una Dirección General de Soberanía Alimentaria, y nos invitaron porque

había unas jornadas. Y yo tuve la oportunidad de irme antes en bici y entonces llegué a Baleares antes, pedaleé un poquito por Ibiza y ya que pedaleaba pues conocí a gente vinculada con el sector agroalimentario, así con el enfoque agroecológico y lo que se estaba moviendo por ahí. Y luego fui a Mallorca y hice un poco lo mismo en Mallorca, las jornadas, y a mí me explotó la cabeza. Yo recuerdo cuando vine a Ana, le dijeron a Ana, esto es una pasada. Yo sabía que en Baleares hacen cosas muy

interesantes, pero era una pasada. Entonces todas esas cosas, el hecho de que Baleares es un territorio insular, tiene mucha conciencia de cuáles son sus límites. Los límites geográficos los tienen muy claros y su fragilidad como territorio insular. Y entonces el preservar y conservar todo el tejido productivo y darle una salida y conservar y preservar también sus conocimientos

tradicionales lo tienen muy claro. Y también con las influencias que han ido recibiendo de gente que ha venido a otros países, en cada una de las islas tienen unos proyectos de conservación del territorio y de protección del sistema agroalimentario súper interesante y en muchos casos con participación directa de las administraciones locales. No hay que olvidar que los últimos lugares, los únicos lugares en los que se mantuvieron los mercados de productores abiertos durante el COVID

fueron en Baleares y en Canarias. Y a raíz de todo el trabajo que hicieron estos dos territorios, el resto de mercados de productores de la península se pudieron abrir. Entonces con toda esa información dijimos, esto que hay aquí es súper potente, tenemos un montón de ganas de conocerlo y sobre todo tenemos muchas ganas de trasladarlo y que se conozca que Baleares no solamente es un paisaje espectacular y un lugar de turismo increíble para ir a pasar el verano,

sino que hay muchas cosas detrás que deben ser conocidas y reconocidas. Así que la siguiente ruta para Baleares. Qué buena pinta, eso tiene una pinta extraordinaria. Bueno, ¿y de qué manera podemos todas y todos colaborar de una u otra forma con el proyecto Biela y Tierra? Además de comprando libros, escuchándolos, leyéndolos, pero ¿qué más maneras tenemos todas y todos de colaborar? Vamos a ver, contadnos. Pues lo primero que me sale, no Edurne, sino bueno,

me las diciendo, es difundiendo. Lo que nosotras recopilamos a través de la página web, que antes se ha dicho Dani, son historias, pensamos que íbamos a ver proyectos, pero lo que en realidad nos encontramos son historias de vida de personas valientes, de personas decididas, de bueno, de por qué han tomado el camino que han tomado, de qué reflexiones, y creemos que eso puede ser muy inspirador hacia el cambio cultural que necesitamos. Así que esa información que está

ahí recopilada, pues empaparse y difundirla. Y luego, bueno, como Biela y Tierra somos una asociación sin ánimo de lucro, en la que las personas que se sientan afines a estos valores pueden, bueno, pues pueden ser parte de la comunidad. Y bueno, la información en nuestra página web está ahí todo disponible. Y lo que sí que como comunidad ciclista que somos, la Asamblea General de Biela y Tierra es una vez al año para poder juntarnos las socias,

para poder compartir. Y esa Asamblea General es una ciclorruta de, vamos a ver cómo lo hacemos este año, pero normalmente es para finales de año, en diciembre aprovechando el puente de diciembre, de tres, cuatro días, visitando también iniciativas rurales. O sea, es aprovechar a hacer un viaje, a visitar iniciativas rurales y hacer esa Asamblea General también para juntarnos y para poder acoger la, bueno, pues lo que cada una quiera aportar. Así que eso también es una manera de ser parte

de esta comunidad y de colaborar. Qué guay. Sí, y eso lo que ha dicho Ana, que es la página web, podéis ver la parte de asóciate, que es cómo se pueden asociar. Y luego de cara a la de cara a la Ruta de Baleares pues volveremos a lanzar un crowdfunding de apoyo para poder coger una parte de los fondos que necesitamos para poder hacer la ruta. Así que eso. Polín, pues qué guay. Tomo nota, espero que todo el mundo haya tomado nota y os hago la última pregunta. ¿Habéis estado a gusto

en Dani Cultura? ¡Mogollón! ¡Súper a gusto Dani! Polín, pues la verdad es que muchísimas gracias por vuestro tiempo. Me ha hecho una ilusión que no sé si os lo imaginaréis alguna vez hablar con vosotras, porque desde el primer momento que os escuché en Radio 3 en el Bosque Habitado hablar dije, pero es que esto es que esto me encanta. Y haber llegado a este momento de hablar con vosotras para

mí es una pasada. Así que voy a intentar difundir todo lo que pueda para ayudar y dar a conocer vuestro proyecto, porque la verdad es que me parece algo muy potente, que puede ayudar mucho, puede mejorar mucho nuestras vidas, nuestro mundo y que es muy bonito. Yo siempre defiendo las cosas que son muy bonitas y vosotras hacéis algo que es muy bonito y que aúna muchas cosas que a mí me

gustan. Así que nada, muchísimas gracias por estar aquí. Gracias a ti Dani por este espacio, por esta conversación que más que una entrevista yo creo que ha sido una conversación nutritiva y que hemos compartido. Así que muchas gracias por este espacio y también por hacer estos podcasts. Así es, muchísimas gracias Dani. Nosotros súper a gusto y nada, para nosotros siempre es un placer tener estas conversaciones, charlas con gente a fin con la que nos entendemos y poder

hablar y profundizar un poco del por qué hacemos las cosas. Así que encantados. Pues muchas gracias y hasta la próxima. Muy bien. Adiós. Hasta luego. Adiós. Adiós. Adiós. Adiós. Adiós.

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