Hola a todo el mundo, bienvenido, bienvenida a Dani Cultura. El podcast que, con una visión permacultural, va a tratar diferentes temas que seguro que te van a interesar. El proyecto nace en un canal del YouTube del mismo nombre. Te invito a que te suscribas. Espero que estéis muy a gusto y vamos allá.
Desde los albores de la humanidad, desde que en un valle africano, al sureste de dicho continente, un homínido alzó la cabeza y comenzó a caminar sobre sus patas traseras, liberando las manos para poder hacer infinidad de cosas, desde tallar una roca úsiles para crear una lanza, hasta mandar un mensaje en un teléfono móvil, hay un patrón en la conducta, en el comportamiento de los humanos, de todas las especies de humanos, desde el hábilis al neandertal y el sapiens.
Todos los humanos han tenido la necesidad de moverse, de desplazarse utilizando todos los medios a su alcance. Primero usó los pies, usó hasta pequeñas embarcaciones para poblar las islas más insólitas y más alejadas, que me gustaría a mi ver haber visto esos viajes, la verdad, la verdad que tuvo que ser increíble. Domesticó animales que posteriormente usó para moverse, como el caballo con el que el pueblo nómada de Mongolia llegó a las puertas de Europa, por ejemplo.
Incluso hemos inventado artefactos que si lograban calentar agua a cierta temperatura, gracias a unas piedras negras como la noche más cerrada, se generaba vapor y este vapor, gracias a unas canalizaciones y unos mecanismos, conseguía mover unas enormes ruedas, logrando así movimientos sin que aparentemente nos costase esfuerzo a los humanos.
Pero estos artefactos, estos motores de vapor, quemaban piedras negras, bosques petrificados del carbonífero concretamente, fotosíntesis concentrada en muy poco espacio. Estos motores quemaban carbón y luego quemaron petróleo haciendo más y más rápido el movimiento del ser humano, haciéndolo más y más masivo, quemando más y más petróleo y más y más carbón.
No sé a vosotras, no sé a vosotros, pero me dan ganas de llorar solo de pensar en cómo estamos acabando poco a poco con el planeta y la movilidad humana. Este patrón común de todas las especies de humanos, por así decirlo, esa necesidad que tenemos, es una de las principales razones por las que estamos mandando al garete este planeta, nuestra casa, nuestro hogar. Eso es lo que estamos destruyendo, nuestro hogar. No tiene sentido ninguno, pero es una realidad.
Y como digo, la necesidad humana de desplazarse de aquí para allá tiene mucho que ver en esta destrucción, o mejor dicho, la manera. Muchos de los métodos, los usos y costumbres que tenemos en la actualidad y en el pasado más reciente de desplazarnos.
El uso de combustibles fósiles para movernos con los que se alimentan los motores de explosión o también el coche eléctrico, ojo, porque esos coches eléctricos hay que fabricarlos, claro, y llevan encima toda la tabla periódica en componentes y materiales que en muchas ocasiones son recursos escasos y que hay que extraer en minas que necesitan a su vez un montón de combustibles fósiles para, por ejemplo, generadores, camiones y otro tipo de maquinaria pesada.
En fin, el uso de estos combustibles fósiles genera una huella de carbono atroz que está creando muchos problemas medioambientales y ya no solo problemas medioambientales, también está generando problemas sociales como guerras para conseguir esos recursos que van desde el petróleo, pasando por minerales preciosos y escasos para, por ejemplo, fabricar chips, catalizadores y un largo etcétera de componentes.
Así que todos los problemas aparejados a los modernos y no tan modernos medios de desplazamiento contaminantes, en mi opinión, están muy ligados a la escala, al volumen, al número, ya no solo de estos desplazamientos llevados a cabo gracias a diferentes medios de transporte, sino a la escala, al volumen, al número de los propios medios de transporte de los que hablamos.
Para resumir mucho mi punto de vista a este respecto, la solución al problema generado por los coches con motor de explosión, en mi opinión, a mi juicio, no es poner más coches, sea cual sea el motor que lleven dentro del capo, pero no podemos olvidar un detalle que no es menor.
Todos estos medios de transporte, sobre todo y principalmente los de propiedad privada, los manejan, son manejados, guiados, conducidos por uno de los elementos más complicados de cuadrar dentro de todos los pufles permaculturales, pero que a la vez es pieza fundamental de todos los diseños de sistemas humanos. Como todas y todos habréis adivinado, quienes manejamos, conducimos y gestionamos estos medios de transporte somos las personas. Hola me llamo Forest, Forest Gum. ¿Te vas a dar un bombón?
Ya podría comerme como un millón y medio. Mamá siempre decía, la vida es como una caja de bombones. ¿Nunca sabes lo que te va a tocar?
Y si hay de por medio personas y hay un problema, principalmente por una mala forma de proceder, pues la solución pasa por un cambio de mentalidad que si vienes de ese tipo de cambios complicados de llevar a cabo, también es cierto que si se lleva a cabo una corrección de mentalidad es de los cambios más duraderos, son los cambios que más perduran en el tiempo sin lugar a dudas.
Pero vamos a ir profundizando, vamos a entrar en materia y la mejor manera que se me ocurre es poniendo a vuestra disposición unos datos para saber de qué estamos hablando o a qué me estoy refiriendo yo cuando digo que el transporte de personas, nuestra natural necesidad de movernos para aquí y para allá es un problema. Había cuenta de los medios que usamos a día de hoy para desplazarnos y allá van unos cuantos datos.
Con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el sector del transporte supone un 30,7% del total de emisiones de gases de efecto invernadero en España. Un tercio de todos los gases que están causando el cambio climático, al menos en España, los emite el sector del transporte. Si asumís este dato, acerco la lupa y alumbro un poco más. El 28,4% del total de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera en España lo emite el transporte por carretera.
Camiones, todo tipo de vehículos pesados, motos, furgonetas, los coches. Antes de seguir con algún dato más os pregunto, nos pregunto, ¿cuántos de los trayectos que solemos hacer con el coche pueden ser evitados? ¿A cuántos sitios podemos ir caminando? ¿Podemos ir a pie y sin embargo cogemos el coche? ¿A cuántos lugares podríamos ir en bicicleta? En fin, mientras os hacéis, mientras nos hacemos estas preguntas, voy a rebuscar más datos. ¿Sabéis qué son los sectores difusos? ¿Ah, no?
Pues bien, yo tampoco hasta ahora. Es una de las cosas que más me gusta de ofreceros estos episodios del podcast dentro del proyecto Dan y Cultura, porque es que aprendo un montón de cosas junto a ti, junto a vosotras, junto a vosotros. Me encanta. Bueno, la cuestión, los sectores difusos abarcan las actividades no sujetas al comercio de derechos de emisión. Representan por tanto aquellos sectores menos intensivos en el uso de la energía. Esto es lo que nos dice el ministerio.
Yo añado menos intensivos en el uso de la energía, pero esto no significa que menos demandantes de energía. Pensad la cantidad de gasolina o gasoil, la verdadera sangre del sistema del sistema capitalista que demanda el sector del transporte o cuánta energía en general demanda este sector. Bueno, no lo penséis. Escuchadlo. Otro dato que os ofrezco según la propia Agencia Internacional de la Energía en todo el mundo.
En todo el mundo, el transporte supone un 26,2 por ciento del total de la demanda energética. Pero vamos a poner en perspectiva este dato y lo vamos a poner en perspectiva de la Unión Europea del total del gasto energético por sectores, el tercer puesto con un 26,1 por ciento del total de demanda energética lo ocupa la industria. El segundo puesto con un 28 por ciento del total de la demanda energética nos encontramos con el sector residencial, las casas y todo eso, ya sabéis.
Y en el primer puesto, perdón, en la Unión Europea con un porcentaje del 28,4 por ciento sobre el total de demanda energética se sitúa efectivamente el sector del transporte. Así que este sector del transporte puede que no sea tan intensivo como otros en el consumo energético, pero vaya, vaya, si es demandante. Pero volviendo a los sectores difusos, el sector del transporte pertenece a este tipo de sectores. El sector del transporte incluye el marítimo, el aéreo y el terrestre.
Dentro del terrestre, por supuesto, se incluyen los trenes, evidentemente. Voy a seguir con los datos para que veáis las escalas en las que nos estamos moviendo. Y es que el 80 por ciento del transporte, ya sea de pasajeros o mercancías, se hace por carretera.
El 80 por ciento de este 80 por ciento de transporte por carretera, el 90 por ciento de vehículos consume combustibles fósiles, emisores de sustancias contaminantes, gases de efecto invernadero, particulares nocivas, accidentes de tráfico y un largo etcétera de problemas aparejados a este tema. Como podéis entrever en todo esto que os estoy contando, mi opinión no es muy positiva con respecto al modo en el que nos transportamos de aquí para allá como sociedad.
No creo que haya que eliminar de un día para otro los vehículos con motor de explosión o prohibir el uso de combustibles fósiles. No porque no crea que en lo nocivos que son. De hecho creo que son el mayor veneno de nuestros tiempos por muchos motivos.
Pero de igual manera entiendo que si de un día para otro no se pudiera usar gasolina o gasoil o ya no yendo al extremo de la falta de disponibilidad de estos combustibles, tan sólo imaginando que su precio fuera demasiado elevado para poderlos adquirir, el colapso de nuestras sociedades, de todas, estaría garantizado porque ahora mirad a vuestro alrededor ahí en donde estéis.
Existe algo en nuestro entorno que en algún momento de su proceso de elaboración, fabricación o transporte no haya requerido de diésel o gasolina? Pensadlo y pensadlo bien porque es difícil encontrar algo libre de todo esto. Yo creo que, por ejemplo, y siguiendo con el sector de los transportes, que la solución sea cambiar nuestro parque automovilístico a vehículos eléctricos porque, como ya mencioné antes, el problema de los coches no se soluciona con más coches.
Me da lo mismo el tipo de motor que lleven. Es más, estos vehículos eléctricos tienen un consumo en materiales escasos tremendo. La solución a nuestros problemas de movilidad no pasa por cambiar el espoleo del petróleo de otros pueblos, por espolear a otros pueblos distintos otros materiales diferentes, como litio para las baterías, cobre para infinidad de componentes y un largo etcétera de la tabla periódica.
Y ahora, muchas y muchos, tú que estás escuchando con atención lo que digo, puedes preguntarte y con razón. Entonces, Dani, no hacemos nada. Al contrario, tenemos que hacer y tenemos que hacer mucho. Todas y todos tenemos mucha tarea por delante. Y la buena noticia es que muchas de las cosas que creo que ofrecerían soluciones a este modelo de movilidad y a otras muchas problemáticas no depende de terceros, ni de gobiernos, ni de grandes lobbies, ni de enormes empresas.
No depende de nuestra personal manera de afrontar la vida, depende de cómo consumimos, cuánto consumimos y dónde consumimos y también cómo, cuánto y a dónde nos movemos. Todas estas decisiones personales generarían un brutal cambio en el modelo de transporte de mercancías y de personas que, si se hacen bien, generarían un cambio a mejor sin ninguna duda. Si mis cálculos son correctos, cuando esa belleza llegue a 140 kilómetros por hora, vas a ver algo acoholante. Raúl ¡Maldita sea! ¡Maldita sea!
¡Maldita sea! ¿Qué se había dicho? ¡140 km por hora! Y es que la manera que tenemos de consumir tiene que ver y mucho con el modelo de transporte. Para poneros un dato increíble sobre la mesa, nunca mejor dicho, la media de kilómetros que viajan los alimentos que comemos a diario hasta que llegan a nuestros platos es, atención, de 4.000 km nada más y nada menos. Sí, 4.000 km. No sé a vosotros, no sé a vosotras, pero a mí me parece una absoluta locura.
Y no estamos hablando de alimentos tropicales los que suben esta media de kilómetros. No. Me parece especialmente sangrante el caso de las legumbres. México, Estados Unidos o China suelen ser los principales productores de las legumbres que llegan a nuestras tiendas. La media, por ejemplo, de kilómetros que recorren los garbanzos es de, ajustad los cinturones, 7.500 km. Por no seguir abrumándoos con datos que solo hablan del disparate de sistema en el que vivimos, os voy a hacer una pregunta.
¿Os imagináis si cada una de nosotras y nosotros tuviéramos cuidado, mostraramos interés en saber la procedencia de los alimentos que metemos en nuestro carrito de la compra? Que es nuestro verdadero carro de combate, como dicen Ana Ayedurne del proyecto Biela y Tierra. Y da escucha de ese episodio del podcast porque es oro molido. Tenemos más capacidad para cambiar el mundo a escala global de lo que nos quieren hacer creer.
Sin duda ninguna y sin miedo a equivocarme, a equivocarnos lo digo, desde luego que no. Prestar atención a la procedencia de los alimentos, a veces soy consciente de que resulta difícil. Las prisas de nuestro día a día, el etiquetado engañoso de muchos productos, el etiquetado es un problema y un largo etcétera de trabas. Pero a veces es tan fácil como consumir productos de temporada porque seamos sinceros. ¿De verdad que veis normal comer melón y sandía en pleno invierno?
Porque esos melones y esas sandías en el frío enero no vienen de por aquí cerca. Y de hacerlo, el gasto energético en calefacciones y focos que eso supone, es que es aterrador. Es que me da miedo hasta consultarlo. Con lo que consumiendo alimentos de temporada, sencillamente con esta muy fácil acción, reducimos mucho, muchísimo los kilómetros que los alimentos hacen hasta llegar a nuestra mesa,
hasta nuestros platos. Y esta acción tan pequeñita pero que cambiaría mucho las cosas, pero que mucho, no depende de ningún gobierno, ni de ningún oscuro lobby, ni de ninguna empresa internacional. Depende de ti, depende de mí, depende de cada ciudadana y cada ciudadano. Ahora vamos a analizar un poco por encima la cantidad de kilómetros que hacen los turismos en España, por poner de referencia el país desde el que grabo este podcast.
La situación en otros países será parecida. Puede que peor, mejor, quizás, pero luego veremos que hay problemas comunes casi seguro. Pues bien, en España, solo teniendo en cuenta los coches, solo teniendo en cuenta los turismos, la media de kilómetros que estos medios de transporte realizan al año, entre los años 2014 y 2023 es de 11.227 kilómetros, nada más y nada menos.
En el año 2020 y 2021 experimentaron una bajada de las medias debido a la pandemia, a los confinamientos, etc. Pero ya en 2023 hemos vuelto a las andadas y eso me muestra a mí un claro patrón, clarísimo. Y ese patrón es que a no ser que nos prohíban el uso del coche, hacemos un uso abusivo del mismo. Esto es así. Y digo que hacemos un uso abusivo del coche porque vamos a pararnos a pensar en una cosa.
De esos 11.227 kilómetros de media al año que hacen los turismos, ¿en cuántos de esos kilómetros iba el coche solo con la presencia del conductor? Y digo más, de esos 11.227 kilómetros, ¿realmente cuántos de ellos fueron absolutamente imprescindibles? ¿Cuántos pudieron ser evitados? Y estas preguntas que yo hago en alto son esos problemas comunes que creo que ocurren en todos los territorios.
¿De verdad que tenemos que usar tanto tanto el coche? Yo creo que otra manera de desplazamiento, ya no refiriéndonos al medio de transporte concreto que se use, es posible. Creo que la clave podría radicar en la eficiencia con la que hacemos la mayoría de los desplazamientos en coche, que, como mencioné antes, la mayor parte de las veces solo lleva al conductor. Os voy a lanzar otra pregunta. Un autobús público urbano es capaz de acoger, digamos que tirando por lo bajo, 40 personas.
Ahora pensad en lo que ocupan 40 coches. Pensad en lo que contaminan 40 coches. Pensad en el espacio que ocupan mientras están aparcados 40 coches. Pensad en el ruido que meten 40 coches. Pensad en lo que se reducen las probabilidades de que haya accidentes de tráfico si esos 40 coches no existieran. Pensad en la de materiales que le hemos ahorrado al planeta si nunca se hubieran construido esos 40 coches.
Ahora estoy imaginando que alguien en casa, paseando con el perro o lo que sea que estéis haciendo mientras escucháis este episodio del podcast, pero si no se hacen esos 40 coches habrá más gente sin empleo, Dani.
Pues a quien haya pensado eso, les recuerdo que el ser humano, homo sapiens, tiene una natural necesidad de moverse de aquí para allá y eso no va a cambiar, con lo que con toda seguridad habría que construir más autobuses urbanos, porque necesitarían más estaciones de autobús, más oficinas de gestión de transporte urbano, más mantenimiento de todo esto, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera.
Por no hablar de que no todas las personas cogerían el autobús, podrían coger, por ejemplo, la bicicleta. Y os tengo que decir que la bici es el medio de transporte urbano. Y os tengo que decir que la bici es el medio de transporte más sostenible que ha existido, existe y existirá. Muchas y muchos de vosotros sabéis que soy ciclista, así que, efectivamente, mi relación con la bici y la opinión que tengo de ella no pueden ser más positivas, evidentemente.
Sin embargo, creo sinceramente que todo lo positivo que pienso acerca de la bici y su uso masivo como medio de transporte se basa en hechos absolutamente ciertos, cuantificables, medibles. Para empezar con mi argumentación, el motor de un coche, de un modo u otro, contamina o extrae un montón de materiales de la tierra.
El motor de la bicicleta son las piernas, el cuerpo del ciclista, con lo que si tenemos una alimentación sana, con productos de cercanía y de temporada, ya veis que está todo relacionado, el perjuicio al planeta es infinitamente menor. Para mí, el ruido en las ciudades, junto a una carretera o algún lugar con tráfico de coches es algo atroz. Es que me molesta muchísimo, sin contar la polución que se respira, que también me molesta muchísimo.
Si la mayoría de esos coches atronadoramente contaminantes no existieran, porque muchas de esas personas han escogido el transporte público o, claro, está la bicicleta, ¿cuánto ruido menos habría en las ciudades? ¿Se escucharían más pájaros, más personas hablando acerca de lo fantástico que es ir al trabajo en bicicleta o en autobús durmiendo antes de comenzar la dura jornada de trabajo? ¿Por qué alguien te está llevando un conductor?
O también comentarían lo que están ahorrando al no tener que pagar tanto por el seguro del coche o el impuesto de circulación o tanto en carburante, etcétera, etcétera, etcétera, etcétera. Los coches y cambiando de argumentación tienen una duración a día de hoy bastante corta.
El consumismo muy influenciado por la publicidad agresiva que nos bombardea constantemente a través de medios de comunicación o en el móvil, etcétera, hace que cambiar de coche sea algo muy habitual e incluso está considerado como algo de buen estatus social. Un 39% de personas afirman cambiar de vehículos antes de 10 años de uso. Esto se puede ver en la sexta radiografía de los hábitos de movilidad de los españoles elaborado por Alphabet en 2019, previo a la pandemia.
Lo que me parece curioso es que se valora la actitud de ese otro 61% de personas que mantienen su coche durante más de 10 años como algo malo. Es curioso. Evidentemente, un coche nuevo consume menos que uno viejo. Tiene mejores medidas de seguridad, etcétera. Pero yo parto de la base de que el coche que menos contamina y el más seguro es el que no se mueve. Sin ir más lejos, mi coche dentro de poco cumplirá 30 años. Pero contamina menos que muchos híbridos y os lo puedo garantizar.
Y esto es porque lo muevo poco, poco, pero muy poco. Lo que iba con esto de la durabilidad de un coche frente a lo que puede durar una bicicleta es que, y vuelvo a poneros un ejemplo personal, un ejemplo mío, por ciudad me muevo con una bicicleta que me tiene absolutamente enamorado. Y estoy seguro de que no he sido el único propietario al que ha encandilado esa dichosa bicicleta. La historia de esta bici se pierde en lo más profundo del siglo XX.
Así que ya podéis imaginar que ya tiene sus años. Es una bicicleta de trabajo antigua. Cuando vi un anuncio, un corto anuncio, y vi unas fotos de una bicicleta, detrás de todas las reparaciones que había que hacerla, yo vi historia. Vi una bicicleta única. Y vi una bicicleta que aún tenía muchos kilómetros por hacer, muchos kilómetros por delante.
De hecho, desde que se la compré a su anterior dueño, que ya no podía usarla porque ya era demasiado pesada para él, porque pesa muchísimo eso, ¿verdad? Esa bici y yo hemos recorrido muchas veces el camino de mi casa al huerto, o diferentes paseos por la ciudad. Esta bicicleta de la que os hablo es una GAC de la década de los años 50. Así que efectivamente tengo una bicicleta que tiene 70 años. Os voy a hacer una pregunta. Pensad en vuestro coche. ¿Dónde imagináis que estará dentro de 70 años?
Como me imagino la respuesta, solo me queda por añadir que la bicicleta es el medio de transporte más permacultural que existe. Cuidado del planeta, ya que requiere de pocos materiales, poco mantenimiento, no contamina y un largo etcétera de beneficios medioambientales.
Cuidado de las personas, ya que usar habitualmente la bici es muy beneficioso cardiovascularmente y además te hace muy feliz, os lo garantizo, y genera un reparto justo por muchos motivos, ya que la posibilidad de tener una bicicleta para desplazarnos es accesible para casi todo el mundo y dejamos un mundo mejor a las próximas generaciones. La bicicleta ha sido el mejor medio de transporte que ha habido, que hay y que habrá. La bicicleta, el medio de transporte más permacultural que existe.
¡Silencio, silencio! Va a decir algo. Estoy muy cansado. Creo que iré a mi casa. ¿Y ahora qué hacemos nosotros? Y así, sin más, mis días de correr terminaron. Y me fui a casa, a Alabama. Bueno, bueno, bueno, bueno, no me voy a Alabama, no os preocupéis. Y no estoy tan cansado como estaba ahí Forrest Gump, ni mucho menos. Bueno, ¿qué os ha parecido el episodio? Conciertos toques cinematográficos que a mí me gustan. No soy el más cinéfilo que hay, pero me gusta.
Y ese tipo de referencias al cine me gustan mucho. De hecho, en este episodio han sonado cortes de Forrest Gump, de Pulp Fiction, de Regreso al Futuro y de Las Bicicletas son para el Verano. Son todo películas que os recomiendo ver, porque por una u otra razón, pues están guay. De hecho, Pulp Fiction ha cumplido esta semana pasada, según estamos escuchando este episodio, o según estoy grabando, terminando de editar este episodio, ha cumplido 30 años.
30. El 14 de octubre, más o menos 14 o algo así, por ahí. Bueno, y a diferencia del título de esa película clásica de cine español, de Las Bicicletas son para el Verano, Las Bicicletas son para todo el año, podéis usarlas siempre, siempre, siempre.
De hecho, como digo en este episodio, la bicicleta es el medio de transporte más permacultural que existe y con usándola más a menudo para vuestros desplazamientos más cotidianos en la ciudad, en el pueblo, donde sea, ibas a generar un beneficio increíble al medio ambiente y como os digo, es el medio más permacultural que existe. Cumple perfectamente con las tres éticas de la permacultura. Cuidado del planeta, cuidado de las personas y un reparto justo.
Bueno, espero que os haya gustado el episodio, os recuerdo el canal del YouTube donde nació todo esto, os recuerdo la comunidad del Telegram, que ahí tenemos un contacto muy cercano y directo, todas y todos. Qué más, qué más, qué más... Bueno, ya sabéis, podéis poneros en contacto conmigo en sistema danicultura.gmail.com y nos vemos en el siguiente episodio aquí en el podcast de Danicultura o en cualquier otro contenido del proyecto de divulgación de permacultura Danicultura. Chao.
