Hola a todo el mundo, bienvenidas y bienvenidos al canal.
Y hoy es un día muy especial porque, bueno, ya habéis escuchado en la sintonía previa que es un episodio más de un hombre en el bancal, que hoy hay una mujer en el bancal en realidad y hoy estamos grabando al aire libre, así que vais a escuchar coches, probablemente algún perro ladrando y demás historias, viento, es una conversación muy natural y espontánea y además vais a escuchar a Arantxa que es una miembro de la comunidad de Gani Cultura
que me ha invitado a su casa y estoy encantado porque me ha enseñado todo lo que tiene aquí planteado y el ecosistema en el que se desenvuelve ella y además es un sitio muy genial y muy especial para mí porque está cerca de mi pueblo y ella incluso está algo nerviosa y ahora está intentando mandar callar a un perro pero no pasa nada porque ellos tienen que aparecer también, así que Arantxa, preséntate. Hola, buenos días a todos y a todas.
Soy Arantxa y vivo desde hace poquito, me trasladé de Madrid aquí a León, a un pueblecito cerca de la montaña y llevo seis meses. Que guay, mira Arantxa, además está guay porque hablando contigo que encima esto mola este reto tecnológico también para mí porque estamos hablando y te estoy mirando a los ojos. Efectivamente, es nuevo para ti.
Es nuevo para mí y además es curioso porque cuando estuvimos hablando, claro, tú has tenido que vivir una adaptación a un nuevo lugar y una de las cosas que me comentaste, que es muy curioso y además tiene pros y contras lo que te voy a decir, pero casi me siento hasta orgulloso de vivir en un lugar en el que no se madruga. Efectivamente. O sea que una de las cosas es que no se madruga.
Vivir, trasladarse de una capital tan grande y caótica como Madrid a un pueblo tan aislado, tranquilo, silencioso, es un choque drástico. Madrid es la ciudad donde nunca se duerme, siempre hay vida, sea la hora que sea y la vida comienza, vamos, que no termina nunca. A las 4 de la mañana tienes un bar abierto, a las 5 ya empiezan los primeros autobuses, a las 6 el metro, el autobús, los coches están a tope y aquí tú quieres iniciar una actividad y antes de las 10 no cuentas con nadie.
No cuentas con nadie. Yo voy a hacer la compra y la primera de la puerta, cuando están abriendo la puerta, yo soy yo, no es otra cosa, es otro ritmo que está muy bien, como decía Dani, tiene sus pros y sus contras. Yo soy muy de aprovechar el día y entonces eso es otra de las muchas cosas que tienes que adaptarte, que es el día empieza a las 10 y ya está.
La verdad es que claro, ese tipo de cosas, vistas desde dentro, en este caso no, yo que vivo en León o tal, pues claro, yo es verdad que siempre me he considerado una persona tranquila y quizás es que viva en un entorno tranquilo. Entonces claro, cuando se viene de fuera de un entorno menos tranquilo como puede ser Madrid o bueno, una gran ciudad al fin y al apostre, pues claro, es verdad que tiene que ser un choque.
Y claro, me definiste lo que es este entorno, lo que es León en tu nuevo hogar, por decirlo así, como un lugar en el que no se madruga y tal. Pero además también me definiste el sitio en el que estamos ahora mismo grabando, que es maravilloso, después lo vamos a describir, como tu pequeño mundo, tu proyecto vital. ¿Y este pequeño mundo qué te cuenta? Porque es que a mí me cuentan muchas cosas.
Sí, yo, aunque he estado siempre muy vinculada a la montaña, porque siempre he vivido muy a decir, quitar la montaña, pero cerca de una gran ciudad, con trabajos muy, con ritmos muy determinantes y tal, yo desde pequeñita siempre quería el campo. Me gustan los animales, soy bechera, me gusta la naturaleza muchísimo y además mi padre que era peritogrónomo, yo siempre he estado con libros de plagas, bicharraco, herramientas de agricultura, tal. Siempre la revista Roman.
La revista Roman, o sea, yo me acuerdo siempre de la revista Roman que llegaba a mi casa. Y entonces, como yo soy la más campela de toda mi familia y yo siempre decía, yo como la casa pradera, yo como Heidi, yo como tal, pero claro, la vida te lleva por otros rosteros y hay que comer y hay que montar una familia y tal. Pero yo siempre decía, yo lo tengo que conseguir, al final tengo que terminar en el campo.
Y entonces, bueno, pues la vida me llevó a tener oportunidades en las que dije, pues yo ya mi actividad de trabajadora y cotizante, la he terminado y ahora quiero dedicarme a mi sueño, a mi sueño que creo que incluso puedo hacerlo realidad, que muchas, muy pocas personas pueden hacer realidad sus sueños. Y yo cuando lo decía en mi casa decía, ¿qué vas a hacer? Hay un pueblo ahí aislado, ¿qué vas a hacer? ¿Tan lejos, qué vas a hacer? Pues lo voy a hacer, creo que lo puedo hacer.
Y entonces vendí lo que tenía en Madrid y me vine aquí, lo encontré, encontré justo la casa que quería, en el entorno que quería, con la finca que quería. Todo bien. Sí, todo bien. De mis perros estaban peleando. Con la finca que quería y todos los días me levanto diciendo, coño, que lo he conseguido. No pasa nada. Que lo he conseguido. Esto es una conversación absolutamente natural como este entorno. Va a haber tacos. Muchos palabros.
Va a haber tacos, va a haber ladridos de perros, va a haber camiones pasando por aquí. Sí. Pero vamos a escucharnos y va a ser genial porque es que esto ya está siendo genial porque claro, antes de grabar esto llevamos aquí dando la lengua igual dos, tres horas. Sí. Porque yo sí que madrugo. Es verdad, me he hecho a las 10 y a las 10 estaba aquí. Aquí estaba a las 10. Y es más, hoy me desperté, bueno, a las 7 de la mañana porque tuve que dejar a mis chicas que son las perrinas dispuestas.
Claro, preparadas. Que encima me van a hacer preguntas cuando llegue. ¿A qué hueles? Efectivamente. Y yo les diré, pues mira. Traidor. ¿Con quién has estado? ¿Con quién has estado? Pero les diré que muy bien, que todo genial. Que son colegas, que son macos. Que son colegas, pero me van a decir, ¿por qué no nos llevaste? Porque aquí habría una timba del demonio. Hombre. Sí, sí, sí. Pues es que fíjate, llego aquí y sí, fíjate. Mira, es que está siendo una grabación tan genial.
Está revoloteando ahora por aquí unas mariposas. Mariposas. Y claro, es que estamos en un sitio increíble. Porque mirad, os voy a describir, primero lo voy a describir yo con los ojos. Pero claro, es que Arantxa, tú ahora no lo vas a describir, después lo vas a describir con los ojos y con el corazón. Es que seguro. Claro, yo llego, ¿no? Y entonces, lo primero es que pisé un par de beti birds y Arantxa me ha hecho la bronca. Es normal. No me los aplastes. No me los aplastes.
Y entonces, claro, yo ahora mismo tengo delante dos manzanos antiguos que están muy guapos. Veo dos cerezos que medirán unos 7 metros y muy frondosos. Bueno, otro manzano. Después tengo aquí detrás un tejo. Estoy viendo ahora un gallo ahí al fondo en un gallinero, que por cierto, podríamos haber grabado esto dentro del gallinero y no hubiésemos olido nada de gallina. Ni de nada. O sea, es el gallinero más limpio y más increíble que he visto en mi vida. Pero increíble, es que no huele a gallina.
No huele a gallina. Bueno, también te digo que puede ser lánseas de la novata, que lo tiene hiperpulcro. Dentro de dos años o tres... Que se limpien solas. Bueno, es que mira, sí, ya, ya. Pero mira, por ejemplo, otra cosa que me ha sorprendido de ti, Arantxa, cuando hemos estado en nuestras conversaciones previas, yo no tengo paciencia, yo no tengo paciencia. No tienes paciencia. Pues Arantxa está haciendo algo muy permacultural, que es observar.
Y está esperando a observar lo que pasa en todo este lugar durante un año para ver qué pasa. Y eso me parece genial y eso me parece demostrar mucha paciencia. ¿Qué estás observando? A ver, lo que me retiene, como te decía antes, es que yo soy muy cabezota, como una vasca, yo vasca que soy.
Entonces, lo que me retiene es que mi primer objetivo para enriquecer todo esto, porque esto era un jardín ornamental, yo quiero hacerlo un producivo y quiero un poco salvajarlo y quiero un poco, no sé, que sea cosechar cosas, que tenga distintas zonas, pero todo como más salvajenotan. Y bueno, obviamente ecológico, nada de químicos, nada de nada. Y se respeta hasta las moscas, por mucho que me echen la bronca, que no se matan nada. Entonces vivimos entre las moscas.
Entonces lo que yo quería era, lo primero que siempre dicen, yo soy innovata en esto, yo soy muy viviente, lo que siempre dicen es, primero tienes que tener el compost, la materia orgánica, el alimento de la tierra, de las plantas, del jardín, de la huerta, y luego puedes pedirle algo y exigirle algo a la tierra. Entonces lo primero que hice, según saqué mis maletas, es poner cuatro tablas y montar una pila. Y a partir de ahora todo lo echamos aquí.
Entonces llevamos seis meses y eso es lo que hacemos. Entonces empecé a montar una pila, que ya va por dos pilas y media, porque ya he buscado otro sitio donde pueda ir acumulando más material. Y esto es lo que me está reteniendo, es que yo quiero tener el compost para empezar a poner un huerto. Yo ya lo tengo todo estructurado y lo tengo todo diseñado.
Tengo mi zona de huerto, mi zona de plantitas, mi zona de gallinas, mi zona de frutos, mi zona de tal, que todo se va a alimentar con huerto, o sea, con compost, porque las gallinas también me dan su parte. Los perros me dan su parte, las frutas me dan su parte. Nos aportamos y todo va a ser el eje, que es el compost. Y el compost necesita un tiempo. Y yo le he dado un año. No es un compost vegetal que en seis meses lo tienes, es un compost mucho más enriquecido, con mucha materia.
Entonces, necesito un año mínimo. Y que mejor aprovechar ese tiempo de espera para observar lo que tienes aquí, porque yo vengo y me encuentro en un jardín ya consolidado, con árboles viejos, con tejos viejos, con abetos viejos, con cedros, con mucho vulvo, mucha flor, mucha tal, ya consolidado, pero nuevo para mí. Entonces, empiezo en invierno y veo un jardín blanco. Jolín. Blanco, porque aquí nieva y mucho. Pero dentro de eso, pues ya empiezas a ver vida.
Luego viene la primavera y empiezas a expulsionar esto de colores, de flores, de tal. ¿Qué hago con eso? No puedo hacer otra cosa más que observar. Observar y además con sus ciclos, con sus tiempos. Cada mes era un color, cada día salía una cosa nueva y moría otra. La interacción con los bichos, con los animales que están aquí, que viven aquí, que antes de que llegara yo ya estaban. Mis perros, que son tres y también intervienen. O sea, observar, pero yo soy impaciente mucho.
Pero mi objetivo era controlarme y hacer ese ejercicio de observación. ¿Y qué excusa me ponía? ¿Qué excusa o qué objetivo? Es que tengo un compo saciéndose. Y el compo es el punto cero y es el punto de inicio para todo lo demás, que es alimentar todo esto. Pero qué interesante, Arancha. Pero es que ahora mismo estoy aquí observándote. Es que estoy genial. Es que es genial porque encima se ha producido un momento muy mágico que es el paso del tren de vía estrecha que le da rollo a esto.
Porque esto no es que estoy aquí haciendo edición. No, no, no, esto es absolutamente natural y real como está siendo lo que nos está contando Arancha, que es que es magia. Es magia, Arancha. Es que esto está siendo genial. Porque claro, es que ese atarte a los ciclos que te está ofreciendo tanto tu espacio, tu cómo lo llamamos, tu... Mi objetivo vital, mi proyecto. Es que claro, es que estás enterrando tus raíces en este lugar y te estás alimentando a ti misma del compo. Es que es así.
Sí. Y luego me va mucho el rollo eso de las sinergias, de lo cíclico, del círculo que se cierra, de que un ecosistema te ofrece y te pide todo en un mismo círculo y se cierra. O sea, desde que te pide la primera vez, desde que tú le das, desde que él te da, desde que te produce, desde que se muere, desde que vuelve a empezar todo es un círculo. Y a mí me gusta mucho, me mola mucho encontrar ese círculo que al final la naturaleza lo ha tenido toda la vida.
Solo que nosotros tenemos que encontrarlo. Encontrarlo, en este cedro que me encuentro aquí y digo ¿por qué estás aquí? Bueno, pues porque te ha gustado el sitio y estás aquí y has sobrevivido, has luchado por estar aquí. Estación tras estación con todas las climatologías adversas que tiene, que tiene mucha. Y tú tienes que estar aquí y yo te voy a cuidar, pero tú me vas a cuidar también. Pero eso dice mucho de ti y dice una cosa, mira, estoy viendo un patrón claro y ¿sabes lo que dice?
Que eres una extraordinaria anfitriona. Sí. Sí, porque mira, yo he llegado, tres cafés, dulce, azúcar, panela… Perdona, soy sagitario, creo que es el ojo más… y no soy de… no, eso, pero es que sagitario me ha dicho que es una anfitriona y es verdad, me gusta cuidar. Pues fíjate. Me gusta cuidar. Yo me he sentido como en casa. Me alegro, me alegro. Y tú estás haciendo que todo esto se sienta como en casa y se sienta bien. Y tú entiendo que estés recibiendo lo mismo de este terreno.
Sí. Bueno, todavía lo he recibido mucho, que llevo seis meses, es lo que te digo. Bueno, pero tú fíjate… Pero yo creo que si cuidas las cosas… ah, lo que decías de cuidar el planeta. Claro. Es eso, es verdad. Claro. Si cuides las cosas… Claro. O sea, muy mal dicho tienes que ser para no devolverlo. Ahí está. Yo tengo unos perros que ahora mismo dicen, vete a otra casa y dirán, ¡una mierda! Claro. O sea, ¿qué dices? Aquí habría protestas. Claro, a gallinas, mismamente a gallinas.
O sea, es que están… cuando la saqué de ese sitio donde estaban, en un lastraje, me iban a decir, pero esto ¿qué es? Claro, claro, claro. Claro, o sea, si tienes algo que depende sobre todo de lo que depende de ti, tienes que cuidarlo. Claro. Es que tienes que cuidarlo, es que si no, déjalo suelto, que la naturaleza ya se buscará la vida para cuidarlo, pero si no, si está bajo tu potestad, tienes que mimarlo, tienes que cuidarlo, porque es que además luego te aportan mucho.
Sí. Mira, y otra cosa que… porque después volveremos otra vez a centrar más el foco en esta zona, pero por ejemplo, para mí encima el sitio donde estás es muy especial porque a diez kilómetros está mi pueblo, Boñar, la montaña central de Onesa. Entonces, ¿qué pasa? Que yo llego aquí, he llegado aquí y claro, para mí tanto los montes, las pequeñas lomas, la misma luz del sol, cómo inciden… para mí todo esto estoy como en casa, estoy para mí muy familiar y todo eso.
Entonces, yo siempre me he visto muy acogido por los montes, por toda esta… lo que es el terruño, que después si quieres podemos entrar en lo que son las personas, pero lo que es el monte, el monte y todo eso, que tú encima eres muy montañera o sois muy montañeros aquí en casa, ¿cómo te está acogiendo? Lo que es el monte, el ecosistema, porque es un lugar curioso.
Yo puedo decir que mucha de esta zona yo ya la conocía, porque como soy muy montañera, la zona de León, la montaña de León y la montaña palentina, por ejemplo, los Picos de Europa, Riaño, Manpodre… toda esta zona montañesa yo ya la conocía. Y de hecho me chuca mucho que cuando yo me vine aquí a vivir, es que ya hemos pasado
casi mil veces por aquí y he terminado aquí. Y me gusta mucho que, aun habiendo conocido montañas mucho más emblemáticas, mucho más retadoras, mucho más conocidas, termine en León. También es verdad que influye mucho que mi madre era de León, para mi familia materna mía es de León, yo ya me conocía un poco la zona.
Y el entorno, lo que tú dices, el entorno me ha cogido muy bien, muy bien, porque además es que veo la montaña, según me levanto con una taza de café la veo aquí, veo los prados, veo las vacas a mi ladito, veo las aves rapaces que hay muchísimas. A ver, yo hablo de un sueño cumplido y me levanto todos los días con ganas de llorar diciendo que suerte tengo. ¿Sabes lo bonito que es esto? Es que tengo mucha suerte de haber podido conseguir algo que yo que lo había pensado desde hace mucho.
Es que para hacernos una idea, a la gente que no esté por desgracia viendo esto, yo antes estaba en tu cocina y me estabas sirviendo una tacita de café y mire por la ventana. Para que os hagáis una idea, pues tú miras a través de la ventana y ves la ladera de una montaña verde con sus roquitas, con su... Es que estamos hablando de eso, que claro, que te levantas por la mañana y ves eso después de haber convivido durante una vida, imaginaos, con Madrid. Pues claro, es que vamos a ver.
Es que ¿no te sientes un poco como las gallinas estas que has traído aquí? Campera. Claro, es que ahora... Claro, claro, claro. Es que es una cosa muy bonita la que estás contando. Es que yo, o sea, yo sé que quería esto porque lo he conocido. Claro, lo que no conoces no sabes si lo quieres porque lo conoces, ¿no?
Pero yo que siempre he estado en el monte, porque somos de campo que las amapolas, y yo iba por pueblos cuando iba a la montaña, pasaba por un pueblo y siempre decía, ¡joder, y vivir aquí! ¡Joder, imaginate una casita aquí! ¡Joder, pues me voy a hacer un albergue y me voy a atar! ¡Joder! Ormitaña me da lo mismo. Yo quería... Eso es la montaña. La montaña a mí siempre me ha arropado muchísimo. Y, ¡joder, hice muchos filtros y terminé aquí!
Y terminé aquí después de muchos filtros de... O sea, la vida me ha dado la oportunidad de poder ubicarme donde yo quiera, ¿vale? ¡Pu, qué guay! Me prejuví y lo digo. ¿Cuál es? ¡Eeeeh! ¡Elige, Arantxa! ¡Elige! ¡Joder! Ya más mi pareja me seguía. O sea, di el sitio y vamos. Y yo decía, pues para aquí, para allá, para allá, para tal, de toda la montaña que conocemos, que conocemos mucha. Pues, va a ser el tren. ¿El tren otra vez? Va a ser esta. Va a ser aquí.
Y luego... O sea, que podríamos estar hablando que ahora mismo me está midando una persona feliz. Pero hiper feliz. ¡Joder, qué guay! Y además siempre como yo, agradecida. Agradecida de... ¡Pero lo he conseguido! Es que la vida es muy difícil. Que tus sueños al final sean parejos a lo que te lleva la vida. Y la vida me dio la oportunidad de... ¡Venga, círate! La persona. ¡Hazlo ya! ¡Jolín! Y lo hice. ¡Jolín! Y genial. Encima me estás hablando de algo que yo siempre abogo por ello.
Porque yo siempre digo en todo en la vida, ¿eh? En todo. O sea, hablamos del huerto, hablamos de un gallino, hablamos de tener un perro, hablamos de crear una familia, hablamos de todo, que claro, la base de todo, por ñoño que suene, lo que voy a decir, es el amor. Es decir, tú amas las montañas. Con locura. Claro, amas con locura las montañas. ¿Dónde está la rancha? En las montañas.
Y entonces claro, es que al final eso te hace tener ese toque, ese estar a gusto, ese estar feliz que solo te puede dar el amor. Efectivamente. ¡Jolín! ¡Qué guay! Y claro, volviendo a esta finquina donde estamos, con la casa en medio, todo, bueno, es que ojalá pudierais verlo. Pero claro, tú también le estás imprimiendo mucho amor a esto. Mucho. Claro. Entonces claro, es que me... Claro, Arancha me ha hecho un tour por aquí.
Entonces claro, me ha ido describiendo todo, poco a poco, pero poco a poco es... Hemos ido todo por el borde, hemos hecho un círculo alrededor de toda la finquina. Y jolín, es que yo no he visto más que cosas que me has descrito con amor. Sí. Es que es genial. Entonces claro, desde el gallinero, que es que es que es pa' verlo. El gallinero es que es pa' verlo. Y después claro, tienes ahí tres bancales esperándote, bancal lasaña. Sí, haciéndose a fuego lento. Haciéndose a fuego lento.
Y otro punto más que no te había comentado hasta ahora, pero pues si hacer un bancal lasaña a fuego lento no es hablar de una persona paciente... A ver, esto ¿sabes qué pasa? Que... Cambiarme aquí, dejar mi trabajo, cambiarme aquí y estar condicionado, dejar que me condic... Si yo antes no era así, dejar que la naturaleza me condicione, dejar que la naturaleza me imprima sus ritmos, es un ejercicio que yo quería hacer. Qué guay.
Es parte de esa salud y de sanarme y de relajarme que me impuse yo, me autonpuse. Digo, pero si me gusta tanto esto, no voy a imponer yo, porque yo voy a un entorno que no es el mío. Claro. Es el entorno de la naturaleza, de lo que tengo allá aquí implantado, que sea ella la que me hable, que sea ella la que me diga qué es lo que tengo que hacer.
Y además con unos objetivos de no he hecho toneladas y toneladas de abono, no he hecho toneladas y toneladas de químicos y quiero producción rápida y quiero ya esto muy bonito y un verger. No quería eso. Ya. Entonces, venga, cuando queráis cerezo, cuando queráis tejo, cuando queráis flor, cuando queráis ave, cuando queráis... Sí, sí, sí. Estoy aquí para lo que necesitéis. Te adaptas. Y vosotros me decís, y es lo que estoy haciendo, y que más que...
Que es eso, que es dejar que la naturaleza se asiente, que yo le pueda dar, que ella me pueda dar, que ir poco a poco. Yo sé que esto, pues tengo cosas que están mal, tengo calvas, tengo alguna cosa enferma, tengo tal, pero yo sé que yo con mi mano lo voy a recuperar. Claro. ¿A poco que le ayude? Mira, otra cosa que...
Que mira, el otro día hablando con José Antonio, os recomiendo que escuchéis el podcast con José Antonio, ese episodio, que también me decía, no tengo mucho que aportar, porque Arantxa decía al principio, ay, ¿y yo de qué hablo? Qué vergüenza tal. Pues fíjate. Si no tengo ni cuarto. Anda, hombre, pero si estás diciendo... Es que, bueno, esto está siendo genial. Claro, una cosa que me comentaba José Antonio de cuando se fue a vivir al campo fue las noches.
Y yo sé cómo son los cielos de aquí por la noche. ¿Cómo son las noches aquí? Flipantes. Claro. Bueno, para empezar... La verdad es que yo vivía muy cerca de la sierra y ya hay una pequeña diferencia de Madrid, pero dormir y decir... No oigo nada. Claro. Bueno, los grillos. Claro. Fíjate que tenía yo aquí... Y los grillos. Mira, te voy a decir lo que tenía aquí apuntado. Y los cenceros de las vacas que tengo ahí al lado. La abrumadora sensación de los grillos bajo las estrellas. Sí, tremendo.
Ese son. Y las lunas llenas. Y las lunas llenas. Y las lunas llenas, que me quedo como mongueer ahí mirándolas. Bueno, que no hay momento... No hay hora para meterse en casa ya y recogerse. Claro. Y te puedes estar horas y horas mirando esas lunas llenas en este cielo con ese cric-cric-cric-cric-cric-cric y el tolón de los cenceros de las vacas. Pero esto... ¿Cuándo empieza la película ahora? Claro. Es que... Te están poniendo la banda sonora de una película. Claro. A ver, ¿cuándo empieza?
Es que mira... Yo me acuerdo de estar constantemente en un planetario. Claro, yo me acuerdo las noches veraniegas aquí cuando yo hacía mucho más tiempo en el pueblo y eso. La vía láctea. Es que además es tierra de... No tierra, zona de estrellas fugaces además. Muchísimas. Claro. Muchísimas estrellas fugaces. Sí, sí, sí. Es una sensación que recuerdo de chaval y que echo mucho de menos. Y que mucho de menos y que claro, aquí encima estás encajonada en un valle que es que te da solo...
Es que claro, por la noche que te da más que para mirar para arriba. Sí, sí, sí, sí. Es que vamos. Sí, sí. Es que... Y aparte de... ¿Qué proyectos tienes aquí? Vamos a ver. Así como un poco buena pluma. A ver, proyectos... Primero, ser feliz. Bueno, eso ya vamos por buen camino. Sí, vamos por un camino. Entonces, rodearme de lo que me gusta y de lo que quiero, que son mis sueños. Mis plantas, mis árboles, mis cositas. Mis montañas.
Y luego, yo lo definí así un poco en la cabeza como una zona de recreo, esa jardinada y ornamental que se enteremezcla un poco con la zona de sacar cosecha de algo, de cosas. Un cerezo. Tampoco tiene por qué ser una explotación de algo. Claro, claro. No un huertecillo. Sí, mi huerto, sí. Bueno, y sobre todo quiero. Y también, bueno, a veces sí. Lo que he conseguido es esa satisfacción que todos me contáis cuando os oigo de estoy cosechando.
Esa sensación de, es que me lo he currado tres estaciones y en una ya recibo. Y eso, eso es ti que se la torta. Yo no tengo huerto todavía porque ahora te digo que está a fuego lento. Pero pronto tengo una maceta, una jardinera con fresones. Y he cogido fresas. Claro. He cogido fresas. Y me voy a mi casita con mis fresitas. Y antes me diste una frambuesa. Sí. Y está súper directa además.
Sí. Y tengo algunas frutas del bosque y tengo una miscelánea ahí de un huertecito que he tomado de todo por probar un poco en una tierra que es pobre porque quiero ver un poco cómo se comporta y qué es lo que dice y lo que no. Yo estoy así como investigando y tal. Y luego, pues a lo mejor dentro de cinco años ya lo he consolidado y lo tengo todo a pleno, sabes, sí. Y todo me da y todo le doy.
Y entonces es como un poco así esa sinergia de, pues sí, levantarte con la mañana y ir al huerto, coger algo, ponértelo, comer, ir a gallina, echarle un vistazo. Yo ahora mismo me cojo una taza de café y me puedo dar una vuelta como la que te he dado yo a ti antes. Y empiezo a ver pues eso. Tengo aquí unos bichitos. Sí. Tengo aquí esto que vivo rodeado de ratones y topos.
Y entonces, bueno, ver por dónde va el manzano, en qué fase está, en qué fase está el cerezo, en qué fase está una yuca que tengo que ahora mismo está afloecido mucho, está llena llena llenísima de pulgones. Y claro, yo decía, pues puedo coger, echarle cualquier cosa y dejarla limpia. No más bonita, que sigue estando de bonita. Limpia. Yo para qué quiero algo limpio. Claro. Yo para qué quiero algo limpio. Si yo lo estoy viendo, así de lejos ni se ven los pulgones.
Te acercas y dices, está lleno de vida esto. Pero de lejos no. Y dices, muy bonita. Es que dentro de nada la flor se va a caer. Claro. Entonces ya no tendré ni flor, ni pulgones ni nada. Entonces y unos rosales silvestres y tal, unos árboles de azar que tengo aquí, que ya estaban, son cosas con las que me he encontrado. Y claro, cada vez que me encontraba algo así, daba palmas con las orejas, me digo, ay, qué bonito, esto que me han regalado. Claro.
Que no lo tengo que implantar yo, que me han regalado y se da aquí. Que olía y que huele, que te mueres. Son esas cositas que te regala la vida. Claro. Joder, qué bonito. La magia también de estar grabando aquí in situ es cómo huele aquí, que ya decía yo antes Arantxa, que es que huele a manzanilla. Y otra magia es que cuando estábamos hablando precisamente de pulgones, ha hecho aparición en la escena un sírfido que ha venido por aquí a vernos.
Como bien nos ha dicho Jairo, que nos está enseñando a mirar, porque Jairo nos está enseñando a todo saber. Sí, sí. Pues ahora ha venido un sírfido y ese sírfido seguramente se habrá visto atraído por esos pulgones. Claro que sí. Y qué más podemos hablar, vamos a ver Arantxa, porque tenemos muchos temas. Hemos hablado de todo antes de grabar. Sí, sí, sí. Nos hemos expresado mucho. Sí, sí, sí. Pasamos de tema a otro. Bueno, bueno, pero ha estado fenomenal. No hay un hilo.
No, no, no hay un hilo y esa es la idea de estas grabaciones. Pero por ejemplo, vamos a ver, ¿qué tengo aquí anotado? Estas tierras, ¿con qué dificultad estás encontrado? Porque no habrá sido todo magia, brillantina e ilusión. No. No, me he encontrado además que esto debe tener como dos mil metros cuadrados y cada zona tiene su propia tierra. Porque tengo una zona donde la tierra está más compactada. Otra zona donde veo que, yo solo, que drena mucho, que drena muy bien.
Otra zona que es más rica, está más hidrada y tiene más lombriz. Porque he encontrado mucha lombriz cuando intento, pues a ser honesto, bancales. Que yo, en una zona en que yo he pensado que esa podría ser buena. Y cada vez que he encontrado una lombriz, era como ¡mi tesoro! La cogía, la cogía y yo ¡ay no, no he hecho nada! No, venga, aquí te aparto aquí y sigo acabando. ¡Qué guay! Y eso me dice que no solo por la zona, por la luz que le da, por tal, sino por la tierra.
Este es el sitio, este es. Lo he elegido bien. Otra zona donde a lo mejor está más encharcado porque tiene una pequeña inclinación, pues voy a hacer una biocharca. ¿No vas a hacer una biocharca? Sí. ¿No lo hemos hablado? No lo hemos hablado. Pues vamos a contarlo aquí en directo. Voy a hacer una biocharca y me apetece muchísimo hacer la biocharca y ver ese micromundo que se genera en una biocharca. Crear ecotono. Sí, sí, sí. ¡Guay, qué guay!
Y entonces, porque las dimensiones ni son muy pequeñas ni son muy grandes. Es un espacio muy manejable. Entonces tengo espacio para poner un poquito de todo. Veo patos en el futuro en este establecimiento. Veo patos. Entonces, sí, voy a ponerlo ahí donde el cedro. Ahí para que derrame hacia afuera, hacia el pirímetro. Y como es la inclinación es para allá. Tiene una zona de sombra, el cedro y una zona de sol y ahí me apetece mucho poner plantas acuáticas. ¡Qué bonito!
Sí, todas esas cosas que me gustan. Claro, claro, claro. Me apetece un montón. Todo esto lo visualizo y luego le asiento. ¡Qué bueno! Bueno, claro, es que encima es lo que dices, que claro, que todo esto te ha surgido en un punto vital en el que te puedes permitir precisamente todo esto. ¡Tiempo! Claro, claro, claro. ¡Tiempo! Ahora tengo tiempo. Claro, y es que... ¿Es tan valioso el tiempo? Claro, es que es lo que iba a comentar ahora. Es que es un...
Le hemos dado una patada al perro por accidente. Pero claro, es que es una cosa que yo siempre quiero destacar y es que lo más valioso. Y eso siempre lo agradezco a todo el mundo que cuando comento algo así, siempre agradezco a todos el tiempo que me ofrecéis. Y es que es lo que está descubriendo Arantxa, que lo más valioso es que es el tiempo. Por mucho que pensemos que... Yo qué sé. Por mucho que pensemos en lo que sea. Es que lo más valioso es el tiempo.
Es que si no tienes tiempo no tienes nada para... El tiempo y las experiencias. Porque mira, yo una de las cosas... Pero para tener experiencias... Claro, necesitas tiempo. Mira, yo una de las cosas que más valoro de todo esto... Porque encima no me lo esperaba. Yo todo esto cuando no empecé lo de danicultura y todo esto, casi lo empecé por ocio y tal, pero vi que eso empezó a crecer.
De una u otra forma empezó a crecer y empezó a comentar gente y de repente los comentarios ya les empecé a poner nombre y a esa persona ya la empecé a coger como una... Como una historia. Ya para mí. Pero es que estoy aquí contigo, Arantxa. Fíjate que ya no eres una persona telemática, eres una persona absolutamente física y tú fíjate es que yo esto me lo llevo para siempre. Sí, esa es verdad. Las experiencias super vitales. Y claro, dentro de ese tiempo las experiencias...
Jodín, es que esto es genial. Sí. Es que... Jodín, vaya bien. Vaya bien, Arantxa. Enriquece mucho, sí. Sí, sí. Además eres una persona super vital y que transmites alegría. Tengo que decirte... ¿Ah, sí? Sí, sí. ¿Sabes qué pasa? Que estoy muy feliz. Claro, es que eso se respira aquí. No más que llegas. Sí, sí. Todo el mundo, mis amigos de allí, de Madrid y tal, de la sierra, de los montañeros, tal, que decían, queremos ir a verte, queremos tal. Y cuando ven esto dicen, es que eres tú. Jodín.
Y además dicen, es que eres feliz, se te nota. Y es verdad. Claro. Sí, es verdad. Porque ahora mismo yo... Claro, es trabajar con ventaja. Esto es con ventaja, yo lo sé. No tengo un pero. Ahora mismo en mi posición vital, ahora mismo en mi fase vital, no tengo un pero. Jodín. Jodín, claro. O sea, todos lo hemos pasado aquí, hemos tenido que luchar con cosas, te han pasado cosas. Y ahora mismo estoy en una fase en la de... Solo puedo dar gracias.
Bueno, hay que disfrutarlas además cuando te llegan. Tienes que agarrar ese momento. Porque nunca sabes cuando... A mí te digo que lo has luchado. Claro, claro. Mi objetivo final era esto. Y entonces toda mi vida iba encaminado a esto. Hacer esto y tal, pero siempre sin descuidar eso que yo quería. Jodín, qué bueno. Que yo terminaría aquí o en un sitio parecido aquí. Genial. Pues en las mejores condiciones, porque además... O sea, no me pilla un mayor, me pilla bien de salud, con tiempo...
Pues con eso tienes todo, salud y tiempo. Jodín, salud y tiempo y vitalidad. Y ganas y jodín. Y otra frase que me apunté en nuestras conversaciones previas. Porque es una frase muy buena. Y es que es buenísima. A ver si la encuentro. Hombre, ahora no la vamos a tener aquí. Espera, espera, espera. ¿Dónde la tengo? No puedo faltarme. No puede faltarme. La tengo apuntada en algún sitio. Bueno, venía a ser... ¿Respecto a qué? Que todo lo que se crea al final también se destruye o algo así.
Ah, pues no lo sé. Me lo dijiste sí, pero no lo sé. Yo vuelvo otra vez al círculo que se cierra, a las sinergias, a los distintos ritmos de cada cosa. Y es verdad que eso, según está creciendo y haciendo algo, que tiene un principio y tiene un fin. Eso, eso, eso. Sí, tiene un principio y tiene un fin. Y eso es lo más bonito, además. Porque tú ves pronto una rosa, que es el capullo que está saliendo, y tú ya estás disfrutando de eso. Pero sabes que eso en seis días, siete... Eso se va. Se va.
Pero es que al lado hay otro capullo que está naciendo. Entonces, eso, eso que todos hablábamos antes del lilo. Que dura la lila. Que dura cuando hablamos del lilo. No se dura nada. No dura nada. Es tan bonito. Y es como si la otra vez dijera, soy bonita, ¿verdad? Pero para ser tan bonita tengo que durar poco. Porque esa belleza no puede durar mucho tiempo. Si me comería, me desgastaría mucha energía, tendría que solo para la flor dedicarle mucho de mi materia. Entonces, tiene que ser efímera.
Tiene que ser tal. O por ejemplo, cuando los cerezos se pusieron en flor, yo flipé. Ya, va en... Y estoy descubriendo mucho. ¿Cuál es la historia más curiosa que me contaste? Es que empezaron a explosionar todos de flor. Una flor tan bonita y tan grande, o sea, tan grande de todo lo que es un cerezo, ¿no? Y son dos que están juntos y pronto se convirtieron en una copa blanca. Y pronto llegaron las abejas.
Y era un zumbido constante desde que te levantabas hasta que te acostabas y dentro de la casa se veía a la lejanía. Y era como... O sea, alguien les ha dicho que tengo 12 cerezos aquí en flor, estas abejas, pero estaba lleno, lleno. Y tú te sentabas al pie del tronco y es que trabajando como locas. Y en el punto, durante un día, ya había desaparecido el ruido. Ya no se oía. Había hecho su labor y se habían ido. Ni se han despedido.
Bueno, claro, es que son cosas que vives en un sitio así como este y es que bueno, que son cosas también que fíjate cuando muchas veces pensamos saber en qué frutos nos dan los árboles o algo así, es lo que hablábamos antes ahí. Claro, yo muchas veces, porque a mí me cuesta muchas veces hablar de dos palabras. No sé por qué y es. Una es crecer o desarrollo o tal y otra es producción, producción.
No sé por qué me generan como rechazo, porque claro, muchas veces igual vemos un árbol, un cerezo, por ejemplo, y decimos es que no me ha dado nada. Y yo siempre pienso, lo primero que te está dando es oxígeno para ir empezando y lo segundo es esa sombra tan fantástica que está disfrutando ahora mismo chico, uno de los perros que hay por aquí. Pero a mí digo, es que hay tantas cosas que nos generan beneficios como yo que sé, que no lo valoramos, que no lo valoramos.
No cuentan porque precisamente como tú dices, no se cuantifican. No se cuantifican esa sombra o esa experiencia de las abejas. Mira, de pronto cayó una helada, porque aquí hiela mucho y si me fue un talas flores, sapi que tú sabes la de la de carros que yo cogía de esas flores que estaban en el suelo y dije cómo que no me da. Me está dando miomasa. Sí, sí, al final miomasa. Y ya a la pila. Claro, claro, claro. ¿Por qué tiene que ser las cerezas? Que entre medias me está dando todo esto.
O sea, de una cosa mala convertirla en algo bueno. Claro. Va y una helada, se me ha venido todo. No sé que no me atreves cerezas, pero estoy teniendo mientras tanto pues mucha miomasa para echar a las estas. Y luego las cerezas de Diego, las de la parte de arriba, esas no las vuelo. Esas son para los pájaros. Esa es mi parte que cedo. Bueno, claro, sí. Y las que caen, pues a los perros y a las gallinas que les encanta.
Pero al final es como lo que hablábamos, que todo tiene un suprincipio y todo tiene su fin. Claro, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí. Es así. Bueno, bueno, bueno, bueno. Pues oye, ¿has estado a gusto en esta pequeña conversación? Muy, muy a gusto. Yo sí que he estado a gusto, Arantxa. Muy a gusto, muy a gusto. Me ha encantado conocerte. Sí, que sí, que sí. Muy bien, muy bien. Yo, claro, yo me levanto todos los días y digo, sí, super feliz, pero mi felicidad no tiene por qué ser.
O sea, no, ¿cómo compartir eso? ¿Sabes en palabras, en experiencias? ¿Cómo compartir, cómo transmitir esa felicidad? Porque vale, a ti te hace feliz esto, pero otra persona no tiene por qué. Ya. Y entonces es como, es que estoy muy feliz, te lo digo todos los días, que estoy muy feliz. Y venga, que venga alguien que lo vea, que es que esta está muy bien. Pues mira, ya lo estoy viendo yo y lo estamos transmitiendo aquí a las ondas. Sí, sí, sí, sí, a la comunidad. A la comunidad, eso es.
Oye, pues nada, pues muchísimas gracias por estar aquí. Gracias a ti por venir. Anda. Pues nada, chicos. Eso es. Un abrazo a toda la comunidad y nos vemos en el siguiente contenido de Dani Cultura. Muy bien, hasta luego. Adiós, chao. Adiós.
