ENTRE EL PECADO Y EL AMOR - podcast episode cover

ENTRE EL PECADO Y EL AMOR

Oct 18, 20258 min
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Conviértete en un seguidor de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/cuentos-eroticos--6139745/support.

Transcript

Speaker 2

Entre el pecado y el amor. Capítulo 1. El regreso. Tomás regresó al pueblo después de muchos años lejos. El destino lo había llevado por otros caminos, pero ahora, con 42 años, sentía que era momento de volver a sus raíces. La excusa perfecta había sido la invitación de su viejo amigo Andrés, quien lo había llamado semanas atrás para ofrecerle un puesto en la escuela del pueblo, como profesor de literatura. El

cambio le venía bien. Después de un divorcio amargo y una vida en la ciudad que se había vuelto monótona, necesitaba algo nuevo. No esperaba encontrar mucho en aquel pueblo olvidado, solo tranquilidad. Pero lo que menos imaginaba era que encontraría a Lucía. Cuando llegó a la casa de Andrés, lo recibió con un abrazo efusivo. Andrés siempre había sido su hermano del alma, alguien en quien confiaba ciegamente. Lo que Tomás no esperaba era que su amigo tuviera una hermana menor,

una joven que apenas recordaba de su infancia. Lucía tenía 22 años. La última vez que Tomás la había visto, ella era solo una niña. Ahora, en cambio, era una mujer con unos ojos oscuros llenos de curiosidad y una sonrisa que desarmaba cualquier intento de indiferencia. Así que este es el famoso Tomás. dijo ella, cruzándose de brazos con una sonrisa juguetona.— Tú debes ser Lucía. La última vez que te vi apenas sabías hablar, bromeó él. Y la última vez que

te vi, aún tenías cabellos sin canas. Contraatacó ella, haciendo que Andrés soltara una carcajada. Tomás sonrió, pero algo en la forma en que ella lo miraba le hizo sentir una extraña incomodidad. No era la mirada de una niña viendo a un viejo amigo de su hermano. Era diferente. Los días pasaron y Tomás se adaptó rápido a su nueva rutina. Le encantaba su trabajo en la escuela. Disfrutaba caminando por las calles empedradas y las noches tranquilas sin

el ruido enserdecedor de la ciudad. Pero entonces estaba ella. Lucía parecía estar en todos lados. Si iba a la tienda, ella estaba allí. Si caminaba por la plaza, la veía de lejos. Y cuando visitaba a Andrés, ella siempre encontraba la forma de quedarse a su alrededor más de la cuenta.—¿ Siempre fuiste tan predecible?— preguntó ella una tarde, cuando él estaba sentado en el porche de la casa de Andrés fumando un cigarro.—¿ A qué te refieres? Aquí eres un

hombre de costumbres. Siempre vienes a estas horas. Te sientas aquí, miras al cielo como si buscaras respuestas. Tomás sonrió pero no respondió. Lucía se sentó a su lado, demasiado cerca.¿ Y qué haces aquí además de dar clases? Preguntó ella con una mirada traviesa. Vivir tranquilo, respondió él con simpleza.—¿

Sólo eso? Tomás la miró de reojo. Había algo en la manera en que ella lo retaba con la mirada, en cómo no se comportaba como una chica joven inexperta, sino como alguien que sabía exactamente lo que hacía.— Lucía— dijo con voz seria—, no juegues con fuego. Ella sonrió.—¿ Y si quiero quemarme? Tomás tragó saliva y apagó su cigarro. Sabía que tenía que alejarse, pero no lo hizo. Capítulo 3. La línea invisible. La tensión entre ellos creció con los días.

Lo que al principio parecían encuentros casuales se convirtieron en conversaciones largas, en roces accidentales, en miradas que duraban demasiado. Hasta que llegó la noche en que todo cambió. Era el cumpleaños de Andrés y había una pequeña celebración en casa. Tomás bebía con su amigo tratando de ignorar la presencia de Lucía, pero era imposible. Ella se movía por la casa con una seguridad que lo desquiciaba, con un vestido rojo que parecía elegido a propósito para atormentarlo. En un

momento de la noche, ella desapareció del salón. Tomás sintió un impulso que no pudo controlar y la buscó. La encontró en el jardín, bajo la luz tenue de la luna.— Sabía que vendrías— susurró ella.— Lucía, esto no puede seguir. Ella se acercó lentamente hasta quedar a centímetros de él.— Dime que no me deseas y me iré. Tomás cerró los ojos sintiendo el peso de la culpa. Era demasiado joven, era la hermana de su mejor amigo. Era un error. Pero cuando abrió los ojos y la vio allí, tan cerca,

tan real, supo que no podía mentirle.« No puedo decir eso». murmuró. Y entonces ocurrió. Sus labios se encontraron en un beso prohibido, un beso que no debió de suceder nunca, pero que sintió inevitable. Y esa noche todo cambió. Capítulo 4. Entre el deseo y la culpa. Los días siguientes fueron un torbe lleno de emociones. Se encontraban a escondidas, se buscaban con miradas llenas de ansiedad, se tocaban con manos temblorosas cuando

nadie miraba. Pero la culpa era un veneno que crecía en Tomás.« Esto está mal», dijo una tarde, mientras ella se apoyaba contra su pecho.« No lo está».« Si Andrés se entera». Lucía levantó la mirada y sonrió con picardía.¿ Tienes miedo? Tomás suspiró y la abrazó más fuerte. No podía responder, porque la verdad era que sí. Capítulo 5. El precio del pecado. Los secretos no duran para siempre. Una noche, mientras estaban juntos en la casa de Tomás, la puerta

se abrió de golpe. Andrés estaba allí. El resto de su amigo pasó del desconcierto a la furia en cuestión de segundos.—¿ Qué demonios está pasando aquí? Lucía quiso hablar, pero Tomás la detuvo. Se levantó lentamente, con el corazón latiendo como un tambor de guerra.— Déjame explicarte. Pero no hubo tiempo para explicaciones. Andrés le lanzó un golpe directo al rostro, haciéndolo tambalear.— Eres un desgraciado. Era mi hermana. Tomás cayó al suelo, pero no se defendió, porque sabía

que se lo merecía. Lucía corrió hacia él, pero Andrés la apartó.— Tú también.¿ Qué estabas pensando? Los gritos llenaron la noche y entonces todo se rompió. Epílogo. El amor condenado. Tomás dejó el pueblo poco después. Sabía que no podía quedarse. Lo que había hecho no tenía perdón. Lucía lo buscó antes de que se fuera.« Llévame contigo», suplicó. Pero él negó con la cabeza.« No puedo». Ella lloró, pero no

dijo más. Y así, el amor que nació entre el pecado y la pasión terminó como debía terminar, con dos corazones rotos y un futuro que nunca podría ser. Autor José Pardal. Narración Coral Bravo.

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android