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El precio del éxito

Dec 21, 20255 min
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El precio del éxito

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Speaker 2

El precio del éxito. El aroma a café cargado y noches en vela estaba incrustado en las paredes del diminuto apartamento. Leo, con los ojos inyectados en sangre, observaba las líneas de código danzar en su pantalla como si fueran un conjuro. Esa era locura, su startup. No era un nombre casual, era una confesión. Requería la entrega fanática de un amante, la fe ciega de un lunático y la fragilidad de un monje. El dinero era un fantasma que siempre merodeaba.

Sus ahorros se habían esfumado, convertidos en servidores en la nube y pizza fría. Su novia Sofía era el contrapunto de cordura en su universo caótico. Su amor era el puerto al que llegaba, exhausto, para recargar el alma. Ella creía en él cuando ni él mismo lo hacía, sosteniéndole con sonrisas y la quietud de su abrazo.—¿ Vale la pena, Leo?— le preguntaba ella a veces, con una ternura que le partía el corazón. Si funciona, tendremos éxito. De verdad. Una

vida diferente. Respondía él, más para convencerse a sí mismo. Y funcionó. Locura explotó. De la noche a la mañana, el dinero dejó de ser un espectro para convertirse en un torrente. Los inversores llovían. Las cifras en su cuenta bancaria tenían más ceros de los que podía contar. Y la prensa lo llamaba el genio visionario. El éxito era

una droga más adictiva que el café. Viajes en primera clase, cenas en restaurantes con estrellas Michelin, una suite con vistas a la ciudad… Leo se sumergió en ese nuevo mundo, creyendo que era la recompensa merecida. Pero el éxito, el dinero y la locura empezaron a tejer una telaraña peligrosa. Las reuniones interminables reemplazaron las cenas con Sofía. Los e-mails urgentes sonaban a las 3 am, ahogando las conversaciones íntimas. Él

ya no llegaba a casa a buscar refugio. Llegaba, si acaso, a dormir unas horas antes de la siguiente rueda de molino. Sofía intentó aferrarse, pero su amor chocaba contra el muro de la obsesión de Leo. La persona a la que amaba estaba siendo devorada por su propia creación.— Ya no te veo, Leo. Estás aquí, pero no estás— le dijo una noche con la voz quebrada.— Tu locura ya no es una pasión, es una prisión, y el éxito te ha vuelto un extraño. Leo, cegado por la arrogancia que

trae el triunfo, lo atribuyó a incomprensión. Es la frase crucial, Sofía. No puedes pedirme que pare ahora. Pero ella sí podía, y se fue. Su partida fue un silencio atronador que por primera vez en meses logró atravesar el ruido de su mente. Leo se encontró solo en su lujoso ático, rodeado de los símbolos de su éxito, sintiendo un vacío más profundo que cuando no tenía un céntimo. Fue entonces cuando todo se derrumbó. La locura, que una vez fue el motor de su ingenio, se volvió en su contra.

Sin el equilibrio del amor de Sofía, la presión lo quebró. Tomó decisiones erráticas, arriesgó demasiado y quemó puentes. Los inversores huyeron. El dinero se esfumó casi tan rápido como había llegado. Meses después, Leo estaba otra vez en un apartamento pequeño. pero esta vez la soledad era palpable. No tenía código, no tenía compañía, no tenía nada. El éxito había sido una ilusión, el dinero un espejismo.¿ Y la locura? La locura había sido la única constante, pero ahora era una enfermedad,

no un aliado. Una tarde, hurgando entre cajas, encontró un viejo cuaderno, lo abrió y fue una apuñalada de nostalgia. Era el borrador de locura, pero en la esquina inferior, con la letra de Sofía, decía Recuerda por qué empezaste. Te amo. Y en ese momento, rodeado de las ruinas de todo lo que había perseguido, Leo lo entendió. El amor, la locura, el dinero y el éxito los había tenido

todos juntos, pero en el orden equivocado. Creía que el éxito y el dinero le darían una vida digna de amor, pero la verdad era que sólo el amor verdadero podía darle sentido a la locura necesaria para alcanzar un éxito que sin él no eran más que números vacíos y aplausos que se apagan. Lo había tenido todo junto, y por no ver la jerarquía de las cosas, lo había perdido absolutamente todo. Autor José Pardal. Narración Coral Bravo.

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