¿Se te olvidan las palabras antes de decirlas? ¿Te cachas hablando de los chavos de ahora? ¿Estás convencida de que ya no hacen las cosas como antes? ¿Aplaudes cuando bailas? ¿En tu alacena ya hay más vitaminas y suplementos que botanas? ¿La canción más nueva de tu playlist tiene más de 5 años y piensas que el reguetón es espantoso?
¡Felicidades! llegaste al podcast indicado en donde ya no nos importa que nos manden a sentar como señores prepárense para reírnos sin control y hablar sin filtros porque si algo hemos aprendido es que no hay que tomarnos la vida demasiado en serio bienvenidas a la sexta temporada de Cuentonas Power para seguir coleccionando superpoderes aunque se nos olvide que fuimos a buscar a la cocina ahhh El crepe, las sombreras y las power ballads son cosas que por suerte quedaron en
el pasado con los ochentas. Luego llegaron los noventa, que también tenían sus cositas. Y cuando por fin nos decidimos entre Brandon y Dylan, nos adentramos en los dos miles, pensando que ahora sí era el momento de ser nosotras mismas. Claro, siempre y cuando nos pareciéramos alguna de las Spice Girls. Crecimos rodeadas de estereotipos que sin darnos cuenta... nos arraigaron a una cultura bien tóxica enfocada en la estética, donde solo había espacio para las Kelly's, las
Rachel's y las Bosch. Ahora, cuatro décadas después, seguimos enfrentándonos a esos molinos de viento cuando buscamos ser auténticas. Sin embargo, el primer paso ya está dado y no hay marcha atrás. Somos la primera generación de cuarentonas que se deconstruye a trancasos para cambiar discursos y finalmente estar orgullosas de quienes somos, aunque no nos parezcamos a Baby Spice. Bienvenidas a este un episodio nuevecito y rechinando de limpio. Puntos extras si pensaron en el comercial
del detergente. Pónganse cómodas y prepárense para reír sin parar porque hoy tenemos una invitada de lujo que además de ser chingona y talentosa, no tiene pelos en la lengua para hablar de sus temas. ¡Qué incómoda! Siempre desde el orgullo de ser quien es y hacer lo que ama con ustedes, Michelle Rodríguez. ¡Qué emoción, oigan! ¡Qué gusto estar aquí! ¡Qué cosa! Me encanta que digan que el crepé y las baladas y las sombreras quedaron atrás. Yo no las he dejado nunca. Sí, váyanme.
O sea, creí que cuando empezaron a decir esas cosas me estaban describiendo a mí. Sí soy, sí soy, sí soy presente. Sí soy esa persona. ¡Qué chido! Bienvenida, bienvenida. Por fin logramos que estuvieras aquí después de perseguirte por varias temporadas como novia psicópata. Ya. Los tiempos ya se lograron. Y lo único que funcionó fue la toxicidad. ¿Sabes qué? Ya no te queremos invitar. Y yo no, por favor, amigas. Sí puedo. No me saques. No me saques. Ya no queremos jugar
contigo ahí. No me encantaría ir. Miren, yo traigo mis Barbies. No, qué chido. Muchas gracias. Qué bueno que logramos coincidir. Sí, qué chido. Gracias por no desistir, amigas. Eso. Oye, pues qué gozada tenerte por aquí. Igualmente, qué emoción. Empecemos por... Ya todo el mundo se sabe tu historia. Que eres una flor de Xochimilco. Yes. Que naciste allá, que creciste allá. Y que de repente ya de chiquita tus papás se divorcian. Te vas a vivir con tus abuelos ya al mero Xochimilco.
Y desde siempre tú sabes que quieres ser artista. Sí. Me llevaron muy chiquita al cine a ver Fiebre de Amor. Buenísima. Ya era un remake. Él no lo sabe, pero... es mi novio como el de muchas otras Luismi por supuesto lo siento Luismi ya no se sabe ni sus canciones con todo respeto pero tú crees que vas a ver si es tu novio pero tú dile que sí Luismi que nos está escuchando le mandamos un beso con todo el amor Luismi te queremos Luismi así se siente en México Sí, o sea, yo quería
ser Lucerito. Lucerito. Y Talía y los Timbiriches y yo, sí, yo desde muy chiquita. Que saliera Luis Miguel Quemacocos a decirte, decidete. Claro. Ay, me emociono nomás de imaginarme la escena y a mí cantándome a huevo. Oye, pero a ver, cuando tú querías ser artista, dentro del espectro del artista, ¿verdad? ¿Qué era lo que quería ser? O sea, dice mi mamá que cuando yo era chiquita, muy chiquita, y se me preguntaba qué quería ser
de grande, yo decía rockera. Seguramente porque también me gustaba mucho la Alejandra Guzmán y usaba yo mis faldas de resorte con mucho vuelo, claro. De reina de corazones. Para escapar, me encantaba, me encantaba. Sí, reina de corazones. O sea, creo que lo que más me gusta es cantar, pero también he aprendido en la vida a que hay que ser versátil. Entonces yo quería hacer todo.
O sea, sí quería salir en las novelas, pero también quería salir en Siempre en Domingo, pero también quería tener mi disco, pero también quería cantar. Después descubrí el stand -up y también quería hacerlo. No, ahora tengo un podcast y ahora conduzco y ahora escribo y ahora porque sí, o sea, yo siento que sin ti la vida se me va porque me encanta. No sé si esto lo he tenido toda la vida. Se lo preguntaba hace poco a uno de mis amigos de toda la vida si siempre he sido esta que tiene
ansias de vivir. ¿Y qué te dicen tus amigos de toda la vida? Que sí. O sea, siempre he estado loquita. ¿Te has quedado con ganas de algo? Mil cosas, sí, claro. O sea, cada vez trato menos, pero me he quedado con ganas de muchísimas cosas. A ver, porque antes a ver que nos agarró a arrastrar.
allá afuera no se queden con ganas de nada pues es que no hay que quedarse con las ganas de nada yo pienso o sea creo que la vida está para que nos arriesguemos dicen por ahí que la mejor manera de honrar a Dios o lo que tú te represente Dios sea la vida el universo el ayahuasca tú misma es ser feliz entonces hay que intentarlo todos los días está bien triste estar triste No estén tristes, échenle ganas, hagan una dieta. Pero... Porque la gente te dice, no estés triste. Ay,
no manches, no se vayan a ocurrir. Ay, güey, gracias. No le había echado ganas tampoco. Pero sí, hay muchísimas cosas de las que me he quedado con las ganas. Pero creo que de un tiempo para acá, no tanto. Y creo que de ser artista es algo que si yo llegara a mis 80, 90 años y dijera, no mames, qué ganas me quedé con las ganas de ser artista, sí me pondría muy triste. O sea, esto me maravilla. Conecta contigo al cielo. Muy, o sea, no puedo yo no cantar. ¿Vives cantando?
Sí, mi cabeza vive cantando. O sea, es una cosa que... O sea, hay una cosa que el otro día vi en la filosofía de TikTok, que hay gente, por ejemplo, el otro día un chavo decía, ¿cómo, tú no piensas en figuras? Pues no, yo pienso en imágenes. ¿Cómo en imágenes? No. En ese universo, yo, o sea, mi cabeza todo el tiempo está cantando.
Así como hay gente que todo el tiempo cuenta, o sea, por ejemplo, mi mamá, mi novia también, cuentan los escalones o sea yo ahorita que ya canté voy a estar hasta mañana la gran ocasión para escapar y entonces no usted si usted es científico y usted sabe en verdad esta teoría explíqueme explíqueme y cálleme la boca Pero dicen que también es una manera que tiene tu cerebro para evadir cosas. Como que se queda conectado a algo que sientes que te hace bien
y ya no piensa en todo lo demás. O que genuinamente para desfogarse mi cabeza hace un chiste. Mi cabeza canta. Sí. En la pandemia yo me acuerdo que la estábamos pasando muy mal y mi cabeza hacía chistes. ¿No? O sí. En un velorío mi cabeza hacía chistes. Pues del terremoto mi cabeza hacía chistes. Sí, del 17 al 86 cuando se dan payas. Soy cuarentona, gracias. Bueno, pero eras chiquita. Sí, pero con trabajos me sabía yo los colores,
seguramente. Tampoco me hundí. Ya como les metí una rastrisa allá afuera, ya dijeron ahorita. Tú no me vas a hundir, te juro por mi madre. No, no, no, tampoco. En el terremoto del 17. Yo tengo ese problema de las canciones. Yo no me sé el teléfono de nadie, pero si me dices, güey, ¿te acuerdas que a ese rato me decían, güey, cuál era la canción que cantó Alex de solista? Y claro, te propongo que, o sea, ¿por qué me la sé? ¿Cuál es la canción que cantó Alex de
solista? Yo soy muy fan de Timbirichi y no me la sé. Se llamaba, bueno, no sé cómo se llamaba. Alex, te mandamos muchísimos besos. Te propongo que prepares tu equipaje. Con los besos. Con los besos que te di. Que aún te tengo que entregar. ¡Ay, cállate, Alex! ¡Qué emoción! ¡Que le hagan reggaetón! ¡Ay, no, por favor! ¡Vámonos! Entonces, mi disco duro está lleno de canciones que digo,
güey, ¿por qué me sé eso? Me encanta. Tengo un amigo que es Jorge Aranda, que es gran actor, que somos amigos desde cuarto de primaria, que también se sabe canciones que nadie se sabe. O sea, que dices, güey, esto no pasó, así pasó. Y te la busca y te la pone. Pero bueno. Quería ser artista. Yo quería ser artista. Yo quería
ser artista de todo. Yo quería ser como, pues sí, como Lucero, como Talía, que hacía novelas, que tenían discos, que hacían conciertos, que salían con Luis Miguel, que eran las más bonitas. Eso quería yo. ¿Cuándo se empieza a dar todo eso que tú querías? Creo que me empiezo a dar cuenta que empieza a suceder cuando empiezo a trabajar, pero empieza a suceder desde muy chiquita. A mí me metieron a clases de canto, de actuación, desde los cinco. O sea, tú le dijiste a tus papás
muy chiquitita como para que a los cinco. ya estuvieras preparándote para lo que eres hoy. Sí, y les agradezco que hayan... Oye, pero aplausos a tus papás, ¿no? Mil millones que hayan confiado en mí, incluso cuando yo no confiaba en mí, porque luego uno se le olvida. Pero dices, ¿cuándo empieza a pasar esto? Y yo te podría decir, bueno, yo en el 2009 me quedé en Si nos dejan y sí. Pero en realidad, si somos estrictos desde bien chiquita. Y creo que también eso es muy importante de mencionar
porque el camino andado... Tenemos que validarlo porque también está chido. O sea, si me preguntas cuándo diste tu primer concierto, pues tenía cinco. Yo tocaba el piano ahí, tin, tin, tin. Seguro eran los changuitos y me aplaudían. Tu piano sabrio. Pero si tú me preguntas, pues yo era muy chiquita y cantaba y bailaba y salía yo de la princesa de grilla. A los ocho yo me acuerdo que mi mamá me dijo, ¿quieres que te metamos al conservatorio? Y yo lo estaba considerando
muchísimo. Y me acuerdo que una compañerita de la escuela me dijo, ¿qué flojera? Después de la escuela ir a la escuela. Ay, no. Y yo dije, sí, ¿verdad? ¡Qué chiafa! Y entonces otro gallo nos cantara. ¿O no? ¿O no? ¿O no? Tal vez. No es otro gallo te cantara. Hoy estás con todo lo que soñaste tener. Sí, mil. Muy feliz. ¿Y cómo se siente tu...? Mi niña interior muy contenta. Aunque asustada también a veces. Es que creo
que lo platicábamos hace ratito. Como que es como de, güey, ¿por qué nunca te has pintado el pelo? Sí, ¿verdad? Ay, sí, ¿verdad? Sí, ¿verdad? ¿Y por qué nunca has ido a la China? Ay, sí, verdad. O sea, siento que ese sí, verdad, en realidad esconde un miedito que tenemos. Cuando, o sea, me voy a poner súper deep, amigos, pero soy esa persona. O sea, creo que cuando dicen... Sin miedo al éxito, en realidad tiene mucha razón, porque sí nos da mucho miedo al éxito. O sea,
ser quien quieres ser da mucho miedo. Creemos que estamos mucho más expuestos a ser juzgados. Entonces, cuando tú dices, no sé, yo quisiera esto. Ay, sí, ¿verdad? Nos da muchísimo miedo. Ay, háblale. Güey, ya te escribió en Instagram. Márcale. Sí, ¿verdad? ¿Por qué no las marca? Ay, no es que me estoy... Siento que es como muchísimo miedito. Entonces, desde como yo lo veo, hay un montón de cosas maravillosas que
me han pasado. y que agradezco infinito y de las que soy infinitamente feliz y de las que mi niña interior dice ¡Wow! Pero que otra parte de mí dice ¡No mames, qué pinche miedo! ¡Qué pinche miedo, qué pinche miedo! ¿Sabes? Porque claro que te da miedo. O sea, que venga ahorita Luis Miguel y te cante ¡Decide, te cagas! No es cierto que dices... Oye, nomás me lo imaginé y así piel chinita, me empecé a poner roja. Porque siento que hay un montón de cosas de las que
decimos ¡No manches, claro que sí! Nos dan un montón de miedo. Es como la montaña rusa. A mí la montaña rusa me da infinito miedo. Pero tú no sabes, la mujer que cena. O sea, a mi novia le gustan mucho los fuegos rudos y ahí voy yo, pero en realidad voy con la panza echabolas. Así igual, en una audición, en un casting. Acabo de trabajar con Eugenio Derbez, que yo lo admiro desde que tenía, y con Adal Ramones. Claro que tú dices, el día que yo vea a Eugenio Derbez,
le voy a decir, oígame lo que quieras. Y claro que yo veo a Eugenio Derbez y dices... Y dices, ¿cómo estás, Eugenio? Hola, muchísimas gracias. Lo más serio que hay. Adal, Adal, qué padre. Oye, qué placer trabajar contigo. No le dijiste el monito. Y tú estás haciendo cara de sonrisa y en realidad dices Jesucristo es rey. No, porque siempre viene este juicio de me veo bien, lo haré bien, seré suficiente, seré chistosa, seré... Pero eso entra con la edad, porque si te actuarás
desde tu niña... Entra con la edad y no, porque sí tiene que haber un juicio, porque también de chiquitos, ahorita nos da miedo, pero antes nos daba pena. Y antes, qué pinchoso. Y, ay, no, güey, qué cringe. Y todo es una limitante. Ay, ya, vayan a terapia. Pero... Estoy siendo una pesada, tal vez, pero eso creo. O sea, una parte de mí es infinitamente feliz y otra parte de mí vive aterrada porque digo... El señor Eugenio Derbez. Qué miedo. Y qué miedo todo, ¿sabes?
O sea, qué miedo... Sí, qué miedo que la gente diga ahora, ay, Michelle Rodríguez. Y digo... Sí soy yo. Ajá, pero en realidad digo, sí soy yo. Yo justo eso te iba a preguntar. Mientras trato de que mi té no se tire porque me están temblando las manos. Cuando eres niño, ¿no? O sea, como esta parte de... Cuando eres niño no te juzgas. No te juzgas, exacto. Y no te das tampoco cuenta de... Sí te das cuenta, pero no
tienes esta conciencia del entorno, ¿no? O sea, cuando eres niño y te dicen que quieres ser astronauta, en tu cabeza es súper fácil ser astronauta. Pero basta uno que te diga, no mames astronauta. Para que ya... Pienses que no se puede, que no está bien. Es como cuando Adán mordió la manzana y se vieron desnudos y se dieron pena. Llegó el pudor. Ajá, es una cosa así. Pero cómo esa niña que estaba en todos los festivales y hacía todo, ¿en qué momento? ¿Tuvo juicio? Ajá, tuvo juicio
y dijo, déjate de ser esa niña. Yo no voy a poder ser Alejandra Guzmán porque vivo en Xochimilco. Es algo que nunca he logrado encontrar como a ciencia cierta. Creo que es algo que yo muy chiquita asumí. O sea, a mí nadie me lo dijo porque a mí de chiquita me llevaban a cantar. ¿Quieres cantar? Canta. Y qué bonito cantas. Y se me aplaudía. Nunca nadie me dijo a Michelle. Nunca. Al contrario, era de qué bonito y lo hacía muy bien y bien.
Pero yo no sé en qué momento en mi cabeza entró un juicio y entró un prejuicio y entró un yo no voy a poder. Creo que nosotras crecimos en una cultura de los 80s, los 90s, en donde tienes que tener un conocido de algo, en donde tienes que ser hija de alguien, en donde tienes que, ¿no? Que prestar las nalgas. No, siempre era de ahí, güey, porque le dio las nalgas. Alejandra Guzmán es lo que es, porque es hija de Silvia Pinal. Ay, porque además Cero tiene talento.
O sea, claro. Claro, y creo que es algo que nunca se me dijo en mi casa, que yo no lo mamé en mi casa, pero yo lo veía en la tele todos los días. Porque además los discursos en esas épocas así eran. Sí, claro. O sea, era él, tú no eres nadie. Si quieres ser alguien en la vida, ¿no? Eran los comerciales de antes. Sí, era la publicidad, güey. Claro. Y entonces, pues yo decía, híjole, a ver, mis papás son doctores. Vivimos aquí en Sochi. ¿A qué hora me van a llevar a conocer
a Ruel Velasco? O sea, me llevaron a un casting para Carrusel de las Américas. Claro que el segundo Carrusel, porque Luzvica, a quien amamos y le mandamos besos, pues si tiene 15 minutos más que una. Pero yo me acuerdo que fuimos... Ahí hemos estado también detrás de Luzvica, por cierto. Si nos ayudan a conseguirla, también está bien. Luzvica, te queremos un montón. Ven, están bien diversas estas muchachas. La quiero, la quiero también a Luzvica. También es un sueño, así que
ya sabes que Luzvica, ¿cómo estás? Y en mis adentros digo, María Joaquín. Claro, claro, claro. Claro, yo fui a hacer una fila infinita que daba la vuelta a Televisa San Ángel. Sí, claro. Y yo, o sea, ¿sabes? Yo cantaba una chavita de cara. Bueno, yo fui con mi vestidito de rock and roll a cantarles y me dijeron gracias. Yo muy chiquita, ¿no? Y entonces creces en esta idea de tienes que conocer a alguien o alguien te tiene que meter o simplemente porque no te ves como ellas,
¿sabes? Alguna vez yo platicaba en terapia que yo decía, pues es que yo quería ser Thalía. Y yo sabía que no me veía como Talía o como Lucero. O sea, ¿pero sabías que era algo que tú te veías y decías, güey, no, claro, no soy. O es algo que no tienes tan consciente. No, no. O sea, es que, o sea, sabías que no eras María Joaquina. O sea, si tú veías que era Lucero. Pero así sabía que no era María Joaquina. Claro, ya que te duela
después, años más adelante, es diferente. Pero de chiquita, claro que sabes que no eres María Joaquina. Lo que pasa es que le pones un juicio diferente. Pero entonces yo sabía que no me veía como Thalía y que no me veía como Lucero y que yo quería ser como ellas. Y luego un día mi psicólogo me dijo y a ellas también se les juzgaba. Y yo. Sí, claro. Qué fuerte, porque tampoco eran perfectas. O sea, Thalía, mi Raúl Velasco, que en pan se descanse. Híjole, híjole, híjole. ¿Cómo te atreves?
¿Cómo te atreves? A decirle que se te quita lo corrientita. A Raúl Velasco, que primero no le mandamos besos en ninguna parte. No seas así, ¿no? A mi lucero me la juzgaban. Es que eres muy... Déjenmela en paz. ¿No? Vivi. Vivi, que también la queremos mucho y le mandamos muchos besos. Que también trabajar con Vivi. Me da mucha risa porque trabajé con Vivi Gaitán cuando hicimos Chicago. Yo soy muy fan. Ay, qué buena obra. Esa sí la fui a ver. Ay, qué padre. Muchas gracias
porque duramos muy poquito por la pandemia. Pero Vivi Gaitán, yo decía baila conmigo esta noche. Lo sé. Que además yo soy muy fan y a mí no se me quita ni se me va a quitar en la vida. Un día me dijo Vivi, qué guapo es mi marido, ¿verdad? Y yo le decía, ay, Vivi, ¿qué te digo? Yo lo pienso desde los ocho. ¿Verdad? Pero... Pero, por ejemplo, Vivi, también me la molestaban. Oye, ella es mucha mujer para ti. Cállate, Raúl
Velasco. Creo que era una conversación que no teníamos muy bien masticada hasta que un día alguien dijo, oigan, ¿quién tiene por qué estar criticando? ¿Con qué vara estamos midiendo? ¿No? Y creo que es una conversación que se hizo antier. Antier. Sí, es lo que te decía. Sí, tiene poquito. Porque, además, toda esta etapa de los 80 y 90, luego yo digo, ¿cómo no quieren que estemos traumaditas? Sí, claro. Sí. Estaba todo centrado en ese tipo
de idioteses, ¿no? Lucerito tenía creo que 14 y ya la juzgaban como si fuera señora y hablaban de temas y hablaban de su cuerpo y hablaban de su... Que además se sigue repitiendo porque, o sea, tienen sus hijas y otra vez ahí van, déjenla en paz a la niña. Déjala ser, pinche vieja talentosa además. Carrusel, Carrusel. Era una mamada, eso es lo más políticamente incorrecto del mundo. O sea, la niña güera pero rica, el niño negro que se llama Cirilo, güey, que es pobre y vive
en el basurero. El niño gordo... Que se llama Jaime Palillo. Jaime Palillo porque está gordo. La niña gorda que solo come tortas de jamón y piensa en las novelas de Corín Tellado. No, y además es una niña que está enamorada y que... ¡Ay, está enamorada! ¡Ay, lo pasa en su cabeza! Mi vida, ternurita. Puros estereotipos colorísimos. Entonces, si yo crezco viendo eso, yo digo, ¿a qué horas ahorita? Pues yo canto aquí en mi casa, en mi sala. También me aplauden, estaba bonito
y tengo mis conciertos aquí en mi colonia. Y estaba padre, no lo juzgo y no me dolía. Pero llega un momento en el que lo crees y no lo cuestionas y entonces, no sé. Yo lo, o sea, siento que yo de ahí lo entendí. Porque es algo que a mí nunca nadie me dijo. O sea, a mí mi mamá nunca me dijo ni estás nada. En tu casa no había estereotipos, no había juzgaciones, porque hay otras que crecen con eso desde la casa. Eso no fue en tu casa.
O sea, también había mucha gente que decía, ay, es que yo soy de Xochimilco y soy muy humilde. Y yo digo, sí, yo soy de Xochimilco y yo soy orgullosamente de Xochimilco. Y ahora hay gente que me dice ¡Ay, somos de Sochi, vecina! ¿Sabes? Y yo digo ¡Ay, qué bonito se siente! ¿Quién crees que empezó a cambiar ese discurso en el medio artístico? Porque por aquí han pasado muchas que están dentro del medio empresarial. Por ejemplo, Fer, te amamos con todo el corazón y como hemos
reído con tu capítulo. Pero ella decía es que cuando yo crecí yo sabía que iba a ser directora de una empresa y iba a ser súper chingona. Pero no había directoras mujeres. Y después quise ser mamá. Pero dije, pero si soy mamá, no puedo ser directora. Porque entonces no hay mamás directoras. Pero además dije, güey, soy gay. Entonces ni puedo ser mamá, ni puedo ser directora, ni puedo
ser... O sea, ¿qué pedo? Y que un día vio a una directora súper chingona en Londres haciendo porteo con su bebé a media junta y dijo, esa soy yo. Pero es que no existían esos referentes y lo que estamos haciendo ahorita es marcar esos referentes para que todas quepamos. Claro. Para que podamos estar ahí. Y Fer hoy es mamá. De un chavito precioso. Y directora de Caliente. Ay, qué padre. Y es gay. Y es gay. Qué padre.
Ahí es a donde tenemos que apuntar. A esas que les ha costado y dejado todo para que las que vienen atrás. O sea, yo no sé si tú te das cuenta de lo que pasa con las que están atrás. Claro. O sea, con esas michelitas que no tenían un lugarcito. Hoy lo tienen, güey. Y hoy sí aspiran a hacer eso porque ya les abriste esa puerta. Y creo que eso me parece muy bonito. Creo que hay que aprender a reconocernos, creo que hay que aprender a validar el camino andado y aprender a echarnos
flores. Pero también creo que hay que ser aguerridas. O sea, cuando no haya la representación, buscarla. Sí, buscar ser tú esa representación. No está ese lugar, yo me lo creo. Sí, hace como un año tuve la oportunidad de dar una conferencia TEDx en Aguascalientes en donde decía que... Un gran acto revolucionario es ser tú mismo. O sea, es de muy valiente ser tú mismo. Manuna, no sé si conocen a Manuna, que es mi hermano comediante. Él siempre dice yo salgo a la calle y soy mi
propia expresión, sabes? Porque él en su vestir, en su comedia, en su quehacer diario es un statement de algo. Él no solo dice yo soy artista, yo soy comediante, yo soy. esta persona queer y ser eso es de muy valientes tristemente digo tristemente porque que valiente eres en hacer eso claro porque yo no me atrevo pero que valiente eres porque nadie te sostiene porque todos los demás te juzgan no no tendría que ser de valientes tendría que ser tendría que ser la gente no meterse tendría
que ser Punto. ¿Sabes? Porque pues esta persona es así y ya está. Creo que también hablábamos de la portada de la revista, ¿no? Que fue un parteaguas y que después justo como está mal entendida la valentía y como traemos, somos bien pendejos en decir las cosas porque, güey, qué valiente, yo no me atrevo con esta. Entonces, ¿qué? ¿Me estás diciendo más gorda? ¿Me estás diciendo que no? O sea, me estás echando una
flor, pero me estás agrediendo. Qué valiente eres en salir así, que puede ser un gran piropo y decir, ay, muchísimas gracias. Pero en realidad, qué valiente soy, ¿por qué? Ajá, ¿qué es lo que está escondiendo ese qué valiente? O sea, ay, ¿no es que tú? O sea, si yo con esto no quiero salir, imagínate tú. Sí, no, no, no. O sea, sí tiene su truco. Es como de, ay, cómo la ves, es bien lista, ¿eh? Creo que tenemos muchos discursos muy normalizados que son violentos. Muy violentos.
Y que cuando ya los cuestionas, o sea, yo siempre digo que si hay de otra, hay de muchas, siempre. Siempre. ¿No? El otro día platicaba en terapia y decía que yo crecí mucho en la cultura de pues así es, pues es que así nos tocó. O sea, aquí nos tocó vivir. Cristina Pacheco. Mi Cristina Pacheco, que aquí sí le mandemos, ¿ves? A donde sea que esté. Que no nos salude a Raúl Velasco. No creo que esté en el mismo lugar. No, porque una vivía en Televisa. O sea, vivía de qué pesada
era. Estaban lejos, estaban lejos. Qué pesadas. Pero es que sí, o sea, creo que en realidad es eso, que aprendimos mucho al pues es que así nos tocó, pues es que así es. ¿Y cómo empezaste a cambiar tu discurso? Porque no es fácil, porque sí, o sea, está lo social y dices, ay, bueno, pues es que la sociedad así piensa, lo cabrón es darte cuenta que formas parte y tienes que empezar a cambiarte tu propio discurso. Si quieres, o sea, eso es a lo que me refiero con el hay
de muchas. Lo que quiero decir es que hay muchas cosas en las que sí podemos tener injerencia para hacer un cambio en nosotros mismos o en los demás. Y que preferimos no porque la neta sí es una chinga. O sí es muy difícil y también no quiero echarme este pedo, la neta. Sí, porque a veces estás en una zona de confort de la que no quieres salir y está bien. Sí, yo también a veces cuestiono la zona de confort porque a veces tu zona de confort ni es tan incómoda.
Es lo más inconfortable que hay es la zona de confort porque estás ahí por mucho miedo de cambiar. Pero porque sí le tenemos miedo al éxito. Neta, neta, neta. Sí le tenemos miedo al éxito. O sea, Yo tuve un momento en la vida que creo que sí fue un par de aguas para mí. Yo terminé una relación muy larga de nueve años, que tenía ya un negocio, que tenía ya muchas cosas. Y entonces yo dije, bueno, esto ya se terminó. Y literalmente fue un chingue su madre. O sea, esto es lo que hay
que hacer. Un aventarse. O sea, si quieres dar un suelto cuántico, si quieres. Sí, dicen por ahí que todas las cosas buenas de la vida vienen después de un chingueso madre. Para mí sí fue así porque, o sea, genuinamente dije, no mames, llora. Y entonces yo ya empezaba a tomar, había retomado mis clases de teatro, encontré una escuela que es una escuela de comedia musical. Yo ya empezaba a tomar mis clases, ya había hecho un par de obras ahí. Y dije, yo quiero hacer esto
siempre. Me hace muy feliz. No me importa si yo tengo que pagar la escuela por siempre para hacerlo, porque de verdad me hace muy feliz. Yo quería cantar, yo quería actuar. Yo no dije yo quería salir. O sea, sí decía yo decía quiero salir a la tele. Pero también es una conversación muy importante porque luego la gente me escribe. Ay, es que a mí me encanta cantar. ¿Cómo le hago para salir en la academia? Y yo digo, oye, o méteme a la academia, ¿no? Y yo digo, ¿qué? ¿Cómo
le hago? Sí, pues ni yo me metí, ¿no? Una cosa es la fama y otra cosa es querer hacer el arte. Entonces yo lo que quería hacer era hacer lo que me gustaba. Entonces yo dije, a ver, me paré afuera de la escuela y dije, a ver, Dios, yo necesito un trabajo que me dé dinero para pagar la escuela. Y conseguí un trabajo enfrente de la escuela en una agencia de publicidad. Salía muy temprano de Sochi, llegaba a trabajar. cruzaba la calle a mis clases y luego me regresaba a
Sochi. Entonces, yo creo mucho en todo. Creo mucho en todo y empecé también, o debería empezar a creer mucho más en mí. Eso también es bien importante, porque yo creo en Dios y yo con genuino fervor y con genuina fe dije, Dios, yo quiero esto. Y yo creo que alguien me escuchó y que alguien dijo, ándale pues, vamos a echarle la mano. Nadie me puso parada siempre en domingo. Alguien dijo, ah, bueno, a ver, ¿qué pediste? ¿Clases? Órala, ahí están las clases. ¿Qué tuve
que hacer? Tomar mis clases. Trabajar para tener dinero para tomar mis clases. Tomarme el tiempo de viajar desde Xochimilco hasta el centro de la ciudad a tomar mis clases. Si te ponen oportunidades, para ti te toca acabar de construirlas. Es como esta cosa de, oye, me quiero sacar la lotería, compre el boleto, hermano. Por eso digo que sí hay de muchas. O sea, entiendo que las circunstancias y las realidades siempre son distintas para todos. Pero si tú tienes la oportunidad de hacer una
cosita diferente, sí va a ser un cambio. Bueno, yo hice eso. Empecé a mis clases, empecé así. Y luego un día me hablaron para una audición de Si Nos Dejan. Un personaje que estaba pintadito por mí. Porque yo alguna vez escuché a un maestro que íbamos a hacer, pues, Sweeney Todd, ¿no? Un personaje de Londres. Y alguien dijo, como Michelle. Michelle no parece de Londres. Y yo digo, bienvenidos a los noventas otra vez. Claro, porque entonces... tu cabeza te dice, ¿ves como
sí? Claro. Sí, es como de, ¿querías pruebas de que ese no es tu lugar? Que ahí no hay espacio, que no, es poing. Yo dije, bueno, tampoco esto es 1800. O sea, ni es Londres, ni soy londinesa, ni es 1800. Estamos todos haciendo de cuenta que en una convención que se llama teatro, maestro. Y luego, igual en otra audición, un maestro me dijo, mira, una persona como tú necesita un talento de verdad mayor para salir adelante. ¿Qué es un talento como tú? Una persona como tú, una
persona que se ve como tú, me dijo. Ah, qué cabrón. Entonces yo tenía de dos y decir, pues sí, que muy en mis adentros decía yo, pues sí. Sí, es cierto. Pero ¿sabes qué? Además tienes un talento muy cabrón. Muchas gracias. Pero entonces, o sea, sí, y si no lo tenía, pues me chingo y me busco las herramientas que pueda. El mayor problema es que tú te lo creas. Siempre ha existido como una dualidad dentro de mí. Hay una parte que
dice, ¿ves como sí? Te estaba diciendo que tú no eres talía, se te dijo de chiquita, se te dijo, no se dijo. Diablito y tu angelito. Pero también hay algo dentro de mí que vive en las profundidades que dice imagínate que un día. Y si es cierto, cállate que un día sabes, o sea, yo vivo muy sorprendida de lo que soy y de quién soy ahora y de todo lo que me pasa y de todo lo que hago. Y hay una parte de mí que vive aterrada, pero hay otra parte de mí que dice. Sí sabías.
Dijiste que sí. Ya sabías que sí. Te dije, ajá, entonces creo que esa es la parte que hay que escuchar. ¿Y cómo hay que escucharla? Alimentándola. Entonces, bueno, tomé mis clases en esto, en la escuela, y entonces, pues yo decía, pues sí, si ya se te había dicho desde chiquita que no. Pero yo dije, bueno, no importa, yo voy a cantar aquí en la escuela. Entonces luego vienen las audiciones de Si nos dejan, que es un musical mexicano, en donde necesitan a una chica gordita,
morena, dicharachera, que cante. Y yo dije, o sea, yo dije... Claro, debut y despedida, porque yo cómo voy a hacer musicales, porque yo no tengo el tipo para hacer musicales, pero este musical es mexicano, lo hicieron para mí. Y luego de ahí siento que sí tiene que ver mucho mi preparación, tiene que ver mi poder de manifestación y tiene que también que ver la disposición a vencer ese miedo y a vencer esas barreras que te dicen tú no, porque llegó un momento, ya quise llorar,
pero llegó un momento en el que. Yo me acuerdo que estaba viendo Mentiras. Mentiras es uno de mis musicales favoritos. Se sabe, también lo he dicho incansables veces. Yo me acuerdo que estaba viendo Mentiras. No quiero irme, voy a ir en el hilo, pero trataré de ser concisa. Hay una cosa que a mí no me gusta que la gente diga que es yo te tengo envidia de la buena. Ay, no hay envidia de la buena. La envidia es mala por
donde la veas. Yo también lo creo. O sea, yo también creo que no hay envidia de la buena porque en el momento en el que yo haga, qué padre, estoy vibrando en un lugar en donde, o sea, si usted cree en las vibras, Estás vibrando en un lugar, ¿no? O sea, esta gente que dices, ay, qué padre. Qué padre. Qué bonita te ves. No es cierto. Y al que obra mal se le pudre el tamaño. Sin duda. Entonces, yo no creo en la envidia de la buena.
Entonces, yo hace muchos años, no sé por qué, yo dije, yo ya no. Yo no quiero sentir envidia porque además la envidia te pone en este lugar. Y entonces qué padre su podcast, amigas. Y entonces estar en este lugar, en realidad a la única que le hace pasarle mal es a ti. Claro. Y hay algo que yo fui descubriendo, conociendo a la gente que ahora son mis amigos, que empezaba la gente de teatro. No estoy diciendo que los demás no, pero creo que los artistas vivimos en un lugar
un poco más sensible. en que invito a que usted participe de esa sensibilidad y que dejemos de ser tan fachaderos, ¿no? Porque entonces todo es que padre, que bonito, te subes al coche y dices, puta, que hueva. O sea, no ser fakes. Entonces yo hace muchos años decidí no tener envidia de la buena y solo añorar. Porque además, como buena chica que creció en los noventas, te enseñan a soñar en grande, ¿no? Sí. Ay, bueno, pues si la pícara no crecimos con la pícara soñadora,
por supuesto. No, y bueno, a mí que me tocó ver Stan Raven, que ella veía el futuro y era como, no, era como guau. Entonces yo me acuerdo que yo veía mentiras y yo decía, yo fui a ver Los Miserables en la universidad. Entonces nos llevan y yo voy y nos llevan a dar un tour por el teatro y yo me paro en prosenio, me quito mis guaraches porque era yo muy hippie y digo, ¿yo dónde voy a estar aquí? Y lo dije como un, el día que yo
conozca a Vivi Gaitán, ¿sabes? Lo dejé. La vida me lleva a estos lugares en donde muchos años después vienen los miserables. Pero para esto, antes yo estando en Si Nos Dejan, yo estaba en la audición de Si Nos Dejan, que además estaban otras amigas adentro del... Yo estaba escuchando la audición de una amiga, a la que quiero mucho, que digo que es mi prima. Ella acababa de hacer hairspray, ¿no? Gilda Villarreal. Entonces yo la escuché y yo decía, Dios, ella ya le tocó.
que me toque a mí, por favor. No sé si esto se lo he contado a Gilda, pero yo dije, Dios, a ella ya le tocó ser Tracy, que a mí me toque este, por favor. Se hace como, ya reparte para acá también. Ajá. Y entonces, pues pasó, ¿sabes? Entonces como que nunca es el maldita bruja, sino como desde este lugar de puta, yo también quiero. Cuando participé en la Flor Más Bella en el 2005, yo estaba tan emocionada. Que yo decía, no puedo creer esto que está pasando.
Y yo estaba arriba del escenario y había un micrófono y me veía preciosa con flores y había muchísimas niñas con flores. Y yo decía, qué padre esto. Yo creí que era lo más grande que iba a ser. Ay, ya quise llorar. Yo creí que era lo más grande que iba a ser en la vida. O sea, yo parada enfrente de Xochimilco diciendo lo que pensaba, que además ni siquiera di un discurso político. Lo que yo dije fue, me encantan las flores y amo las tradiciones. Claro, porque yo estaba muy enamorada y yo le
estaba declarando mi amor a mi tierra. Pero entonces, cuando no me quedo ni en las 20 y no me quedo ni en las 10, ni en las 3 ganadoras, yo dije, no entendí. Dije, yo tenía que hacer algo aquí. No entendí que esto era un concurso. No entendí que yo tenía que hacer algo más que ser bonita y expresarme, ¿no? Y entonces yo me puse a hacer un montón de cosas para hacer lo que yo quería hacer. Y entonces yo nunca gané la flor más bella
de elegido. Pero yo me mandé a hacer una banda e hice un documental e hice exposiciones fotográficas y doy conferencias y capacito a las niñas. ¿No ganó el concurso? Y ahora hice una serie que se llama La Flor Más Bella. Porque yo lo que quería era mostrar el amor a mi tierra. ¿Qué tienes a tu tierra? Entonces en ese no entendí. Yo decía, puta, yo quiero hacer esto. Entonces ya lo estaba haciendo en la escuela, en el teatro, muy de cotorreo o muy de amateur. Y para mí era
suficiente porque era bello. ¿Tú te dabas por bien servida con eso? Mil, mil por ciento. O sea... Pero se te exponen... Eso que tú decías, ¿con esto ya? Exacto. Te llegaron y dijeron, ¿qué crees? Tengo otro regalo. Pero creo que también tiene que ver con esta disposición de uno querer abrirse a eso. Yo tomé la decisión de... O sea, yo terminé esta relación y dije, voy a tomar mis clases, no me importa hacer lo
que tengan que hacer para hacer esto. Después vienen las audiciones porque siento que la vida es amable y te dice, mira, ven, por aquí, es por allá, por aquí. ¿Sabes? Como cuando te dicen, ¿qué te traje a unos reyes? A ver, ve a ver al
árbol, ¿sabes? Entonces, como que yo voy y entonces en esta que se me quita la envidia de la buena, yo... creo en el poder de manifestación y yo digo yo quiero Dios por favor yo quiero tengo mucho universo por favor yo tengo muchas ganas de esto y obviamente tienes que trabajar para ello pero yo me acuerdo que estaba viendo mentiras y que yo veía a Nati Sosa a Moni Guarte a Pia Un a Mariana Treviño que también se le quiere un montón yo las veía y decía ¿por qué yo no
puedo hacer eso? y me acuerdo estar sentada viendo mentiras y decir No manches, yo estoy estudiando para hacer eso. Claro que yo puedo hacer eso. ¿Cómo? Porque no podría. Y luego dije, ¿cuántos años tienen ellas? Porque además yo entre arte estudio a los 24. Yo decía, yo soy una señora ya de edad. Ya estoy grande. Ya mírenme mis 60 y más, porque... Tú y Caltrate. Claro, porque mis compañeritos de la escuela tenían 15. Claro.
¿Sabes? O sea, Majo Pérez, que ahora es una de las grandes exponentes del teatro musical mexicano, tenía 15. Entonces yo estaba viendo mentiras y decía, ¿por qué yo no puedo hacer eso? Como en derrota, como en este lugar de... Y luego dije, yo sí puedo hacer eso. Y me acordé de cuando yo vi Miserables, que yo vi a Laura Cortés siendo Madame Tenardier y era una actriz muy grande. O sea, ella tenía mucho peso. Siento que algo cambió en mí, que yo dije, a ver, yo puedo. Pero
ahí cambiaste tu discurso. Claro, pero yo me acuerdo que empecé a hacer eso. Entonces empecé a ir a las audiciones, luego me quedé en Si Nos Dejan, luego dije, Dios, por favor. De ahí vino alguien. Que yo pensé que era una broma. Vino alguien y dijo, oye, ¿quieres hacer una prueba para una telenovela? Y yo dije, ¿quién me mandó este mail de broma? Ya no sean así. Y yo dije, sí. Y mandé mis fotos y todo. Y cuando vi, ya estaba yo trepada en Sebastián Rulli en una novela,
¿sabes? Claro, entonces yo crecí en los noventas, en donde decían que tenías que... que acostarte con alguien para estas cosas. Para poder llegar ahí. Y además... Y además es como... O sea, porque además también viene el chiste de a mí nadie me dijo nada. Pues no, porque tú no. Porque no. Porque tú no estás bonita. Porque contigo no querías. Y entonces, en realidad, pues a mí me empieza a pasar una cosa que yo creí que no pasaba.
Pero también creo que, o sea, sí es el poder de manifestación, sí es trabajar bien duro para ir a por ello, pero también es el quitarte el miedo al éxito. Es como ligar. Es una cosa que yo no sé hacer. Yo no sé hacer, gente. Pero es lo que yo te digo. Viene ahorita Sebastián Rulli o Luis Miguel, te dicen, ¿qué onda? Te vas a decir. ¡Ay, ahorita vengo! ¡Atrás de la corte!
No, claro, porque no lo esperas. Bueno, yo siempre he dicho, siempre he dicho, creo que mi mente, mira, me puedo encontrar a mucha gente, pero creo que mi mente no está preparada. Por si llega Luis Miguel, yo saber qué es Luis Miguel, güey. A ese nivel de, no me lo creo que puede pasar. Deja tú, no me lo creas. Y voy a Las Vegas siempre buscando a ver si anda por ahí, ya sabes, así como, ¿será que hoy sí me lo...? ¿Vive en Las
Vegas? No, pero va muy seguido. Ah, es que acabo de hacer una película en Las Vegas y viví en Las Vegas. Es agotador vivir en Las Vegas. ¿Y por qué no estuviste buscando a mi señor? No, no, no, sabía, no sabía que ahí estaba Luismi. De haber sabido, le hubiera ido a curar la tos para que no cancelara los boletos, los conciertos en México. Oye, te traje un teraflu, marcale a mi mamá que es bien buena doctora. O un tecito de cebolla con ajo. Te pego en tu pecho para
que te salgan las flamas. Pero creo que también es un poco eso, o sea, porque yo literalmente la primera vez dije, chinga su madre, yo voy a tomar mis clases y aquí. Y luego, ¿quieres ir a la audición? Pues sí. Y luego, ¿sabes? O sea, sí, desde ese lugar. Sí, desde ese lugar. Lo voy a hacer, porque ¿qué puede pasar? Puede pasar que me quede o no, pero pues lo tengo que hacer. Sí, lo que pasa es que nos da mucho el dolor, nos da mucho miedo el dolor. Preferimos
aguantarnos, ahorrarnos la fatiga. ¿No crees que...? ¡Pienso yo! Eso es lo que yo entendí. De temas que están duros, ¿eh? Lo que pasa es que tiene un gran don para hablar de esas cosas que duelen haciéndolo más fácil porque tu cabecita bien dijo... Y ahora lo monetiza. Así de... Porque, claro, porque en realidad también es un mecanismo de defensa que yo encontré. ¿Para qué te dejará de leer? No solo para que me dejara de oler,
sino para ser la primera en la fila. O sea, es algo que también yo entendí muy chiquita y que ahora cuestiono. Pero yo muy chiquita entendí que yo dije, a ver, aquí yo no soy la más bonita. Ah, pero ella no canta. Ah, pero ella no es chistosa. Ah, pero ella no baila. Y entonces vas haciéndote un lugarcito más adelante en la fila. ¿Sabes por qué? A ver, de estas 17, ¿quién canta? Dos. Ándele, pa, fue que el juego del calamar. Todo
muy bonita, muy bonita, pero no le... Claro, el juego del calamar que estoy viendo apenas, porque yo voy muy atrás. Yo acabo de ver ahorita, yo apenas terminé muchachita. Tengo una conferencia que se llama Una chica como yo, en la que hablo sobre mi vida y sobre mis experiencias de vida, acomodándolas un poco en las herramientas que he encontrado y lo comparto como un a mí estas herramientas me han servido. Esto me funcionó a mí. Sí, mil por ciento. Porque tampoco tengo
la verdad absoluta de absolutamente nada. Hay una cosa que yo aprendí, que es el que se apendeja, Dios lo deja. Y sí, porque el micrófono estaba y la audición estaba. Y que eso es un poco el miedo al éxito que tenemos. Pero es que también el éxito es de cada quien. Exacto, cada quien tiene su definición de éxito para empezar. Sí, pero también tenemos que aprender a abrazar eso. Porque si para ti el éxito es estar en tu casa con tus hijos, chido. Está chido. No es la mía.
O sea, no es. O sea, ¿sabes? O sea, no tiene por qué. Haz un podcast. No quiero. Nomás es que a mí me mama. Bueno. Está chido. Y creo que desde ese lugar tienes que abrazarlo y eso también significa ser tú. Y ser tú es de las cosas más difíciles. Y es de las cosas más difíciles porque nos duele no ser aceptados. Y porque nos duele ser juzgados por los demás. Y porque nos duele la segregación. Nos duele que a los demás no les guste quien realmente somos. No, en realidad
nos duele que nos hagan para allá. Porque si tú no me caes bien, pero no soy tu amiga, ni te intereso un poco. Te apuesto que no te duele. Pero si yo que soy muy famosa vengo y hago su podcast, sientes feo. Porque te hice para allá. Oye, esto es lo que yo pienso, lo que yo creo. Y entonces yo me hice de herramientas cuando era chiquita y yo dije, a ver, aquí hay que traer tenis, cangurera, lonchera, cantimplora y permiso. Órale, yo así, ¿sabes? Ahí las traigo. Pero creo
que... Todas estas personas culeras, o sea, de estos culeros que hablamos de... A todos los que no les mandamos besos. Somos fuertes. Como... Hablas de la sociedad de los noventa. Ya no voy a hablar de Raúl Velasco. ¿Te tocó Raúl Velasco?
No, no, no. Todas estas personas como las que te dicen, es que una persona como tú, que te violentan desde estos lugares de no conocerte, al final creo que son también un, no quiero decir un motor, Pero a mí me pasó que yo toda la vida peleé contra que yo no soy una hija de papi. Si hablo con la papa en la boca, entonces ahora voy a hablar todo el día. Chido, chale, me vale. No, porque no. Al lugar a donde iba, yo tenía que como desmarcarme de ser esa hija de papi
porque quería ser todo menos hija de papi. Y tuve un jefe por error. Tuvimos un pedo, no sé qué. Y entonces llego a su oficina, ya sabes, así. Le digo, oye, ¿puedo hablar contigo? Y me dice, ¿con quién voy a hablar? ¿Con la profesionista o con la hija de papi? ¡Con la hija de tu puta! Le digo, ¿sabes qué? Con las dos, porque es la misma. Nunca me había atrevido ni yo solita a decírmelo, ¿sabes? A reconciliarte con esa parte. A reconciliarme con esa parte. Y después de ahí,
te lo juro que sí hubo un cambio. Digo, renuncia y lo que tú quieras. No, o sea, no procedí ahí. Pusimos 20 luego cuarentonas. Gracias por decirle hija de papi. Pero quizás si yo no me hubiera cruzado con ese culero, el chiquito violento lo apodaba, y me la hubiera cantado como me la cantó y hubiera sido así de cabrón, nunca me hubiera atrevido a hacer el switch y decirle a cómo chingos no, pues es la misma pendejo.
Y yo... misma estar orgullosa de serlo. Entonces, siento que a veces... Y además, creo que no solo es reconciliar, sino resignificar. Sí. Creo que también tiene uno que resignificar el quién es. No, hacer las paces. Soy hija de papi, pues sí, tuve la fortuna y el privilegio de ser la cosa que tenía mi papá. Pero eso no me hace ser una pendeja. Exacto. Eso no me hace ser... Eso es a lo que me refiero, porque es, por ejemplo... ¿Qué significaba antes? Es como te dicen ahora,
¿no? O sea, ay, qué gorda. Yo lo puedo tomar como una ofensa o yo puedo decir como, o sea, también depende cómo nos los digan, ¿no? Cosas que puedes decir en el metro o en la cama. O sea, sí. No, ¿sabes? O sea, esta es una hija de papi. ¿Cómo que dónde? O sea, creo que también tiene uno que aprender a resignificar las cosas y creo que son conversaciones que antes no teníamos. No teníamos. Y que nosotros... Y no se nos permitían, porque en el momento en que pensabas distinto,
te volvían a meter al carril. Todavía. Todavía. Lo que pasa es que ahorita, uno, ya estamos más grandes y podemos meter al carril, el otro se dice, tú cállate. Yo ya tengo 40, cállate. Ya me gané mi derecho. Ajá. Una... Y otra es que creo que también ya más gente participa de eso y también estamos rodeados de gente que... O sea, ya como que los núcleos se han abierto un poco más. Porque antes tú eras la oveja negra porque eras raro de tu casa. Porque en tu casa
nadie te decía ¡Ay, sí, haz tu podcast! No, te decían ¡Loca, cállate! ¡Ay, ponte a grabar trastes! No te vayas muy lejos. Cuarentonas tiene dos años. Cuando empezamos con lo del podcast, yo creo que nadie nos daba... ni más de la primera temporada. Por eso, pero tanta gente que ha venido, que también hace podcast o que también participa de manera creativa en algo o que también ha tenido que salir de un hoyo por sus propias garritas, no te va a decir, estás tonta, te va a decir,
ah, ¿verdad que sí? Pues sí, claro, porque tenemos que encontrar, o sea, creo que también eso es algo importante, esto de encontrar a tu manada. Yo siempre digo, mi familia creía más en mí que yo y sí, la neta, ¿no? Mis amigos también sí, la neta. Y a veces a mí se me olvida y yo no quiero decir yo soy nada. O sea, sí, hay que valorar y hay que todo, pero también tienes que encontrar a alguien. Sí, mil por ciento, pero también tienes que encontrar a alguien que lo
sostenga. Sí, claro. Sí, puedes ir tú diciendo si yo soy, si yo soy, pero si estás de atrancazo tras atrancazo. Y vas contra corriente y te cuesta un poquito más, pero también encontrar a tu manada es mucho más amable. Estoy segura que cuando le dijiste a tu jefe eso, hubo quien te dijo. ¿Sabes? No eras tú sola contra el corriente. Ay, como Jerry Maguire, ¿no? Cuando renuncia y todo, le aplauden cuando se va. ¿No se acaban de esa peli? No, ¿cuál es? Yo vi la risa en vacaciones
nomás. Hasta las seis. A mí también me gustaba, ¿eh? Seis o nueve. Paseando con su bastoncito entre los bañistas ahí en la cárcel. Sí, también las vi. También a qué hora creen que uno podía deconstruirse y pensar si estábamos viendo Cándido Pérez. y la risa en vacaciones pero así nos deconstruimos yo me acuerdo esa vez entré con estaba Rox abajo y le dije ya voy a ir a hablar con este pendejo voy a ir a hablar con el chiquito violento y estaba así que me cagaba y cuando bajé me dijo
¿Qué pasó? Porque bajé. Empoderada. Ya sabes, he sido súper empoderada. Y al poquitito tiempo renuncié. O sea, sí, sí, como toca ver. Porque te lo vas ganando. Ni siquiera por ti. Claro. Ah, ¿tú crees que no puedo ser profesionista? Ten. Que también ese lugar está bien padre porque ese lugar nos pone así bien empoderadas. Exacto. Pero también es como de porque yo quiero. Que ya son conversaciones en las que hemos avanzado un montón. Porque además, sí es cierto. O sea,
así vamos en la vida. El otro día, otra vez en filosofía de TikTok, porque soy muy moderna. Ya no se dice moderna. Moderna. Moderna es lo menos moderna que pueda. Por eso mi podcast, que se llama Casi 40, el podcast de la señora Moderna. De hecho, las cuarentonas fueron las que nos avisaron que existía el Casi 40. Y por supuesto que lo vimos también. Escúchenlo, también
está muy divertido. Pero fíjate que estaba viendo el otro día que para la gente que tiene TDA, pues ya todos tenemos TDA y a los que no les dieron Ritalin también de chiquitos, pues sí, somos de la misma generación, todos. Pero bueno, que tienes que celebrarte pequeños logros, ¿no? Es como con la gente que tiene depresión difícil. O sea, tu pequeño logro hoy fue prendí la tele, me bañé, salí adelante. También nosotros en la vida cotidiana tendríamos que hacerlo. Si tienes
esta, ¿cómo se llama la atención? Déficit de atención. Déficit de atención. Y todos, todos tenemos que celebrarnos los logros chiquitos porque de eso se va construyendo la vida. Porque también hay algo que he aprendido, que tenemos algo muy arraigado culturalmente, que es que los alientan a ser menos y nos alientan a ser chiquitos y nos alientan a no ser soberbios. Porque si yo me aplaudo a mí misma, que mamona,
que soberbia. Y entonces tú dices, o sea, tú bajaste empoderada y entonces tú tienes que decir, mames, lo que hice. Mames, que le dije a este señor Y luego, no mames, no mames, no me hipotas Y esas cosas, así, o sea Ay, yo sí estoy muy orgullosa de nosotras Mil por ciento, y tienes que estar De la cosa cotidiana, porque entonces Se va haciendo un Una cadenita que neuronalmente construye un surco diferente en donde ya no es,
ay, qué pendeja. En esta deconstrucción en la que estamos trabajando ya no tienes que hablarte así. Tienes que decir, ay, no, tengo que ser más cuidadosa. No puedo ser tan descuidada. Necesito poner más atención en esto. Porque, ay, como yo soy bien pendeja para todo. Ay, no, es que como yo soy. Y así vivimos. Y entonces tú te la sigues creyendo esa. Minimizándonos cañón. Claro. Y entonces tú hiciste todo esto. A mí mi humanito es el que me enseñó eso. ¿Por qué
tú? Está en otro chip. La dije de chiste. No, pero si lo trae. También es muy diseñada. Yo te lo dije en serio. Sí, vi, sí, vi, sí, vi. No, de, ay, qué bruta. Mamá, ¿por qué te dices así? No, yo ni siquiera lo había hecho consciente hasta que él me lo empezó a decir. Claro. ¿Porque tú le dirías a él? No. O sea, es como los papás.
Es, háblate como le hablas a tu mejor amiga o como le hablas a... O sea, neta, somos mucho más compasivos y es algo que se nos olvida durísimo porque te puedo reconocer y decir, güey, es que eres todo. O sea, a ver, quería ser artista, pero dentro de todo eres todo. ¿Pero qué quería hacer? ¿Por qué no me digo yo a mí? Siempre te gustó la comunicación, pero dentro de la comunicación, ¿qué quería hacer? Porque has hecho todo. Y sí,
sí he hecho todo. Ya me tocó estar allá cuando era chiquita y entonces me ponían en mi camarita a hacer comerciales. Muy bien, ya lo hice. Ya me tocó estar de este lado. Ya me tocó tener un podcast. Ya me tocó hacer un... Has hecho todo. ¿Y por qué no me lo digo yo? Claro. Y a veces lo decimos para que el otro pueda callarle el hocico. ¿No? Ajá. En lugar de decirlo desde el lugar de amor y agradecimiento. Y creo que tiene que ser, o sea, nunca pasar encima de nadie.
Y tampoco encima de ti. Yo luego escucho estos podcasts en donde voy o las entrevistas donde voy y digo, Michelle, oílo. Bótelo. ¿Te acuerdas? Bótelo, diario. Porque aquí está uno diciendo, ay, yo no soy nada. Una disculpa por existir. Gracias por invitarme a su programa. ¿Sabes? Y sobre quién más pasamos es sobre nosotros. O sea, está perro. Que eso es, o sea, no sé si hace ratito lo dije, o sea, la mejor manera de honrar la vida a Dios, el universo, es ser feliz.
Sí. ¿Cómo eres ser feliz? Dejando de pasar, o sea, dejando de pasar encima de ti. Ser nosotros es atreverte a ser tú mismo como eres. Esta es una chamboto. Es lo más cabrón del mundo. Y ya te atreviste a ser tú misma y siempre eres tú misma. No, no siempre. No siempre, porque todavía tengo mucho prejuicio. Uno de mis propósitos de este año es hacerla menos de pedo. O sea, en realidad quiero dejar de hacer tanto drama de todo. Me encantaría restarle a mi prejuicio.
¿Por qué? Porque a veces no puedo ser yo. Sí, es como en esta cita que te dicen, es mejor ser tú misma en la primera cita, porque diez meses después ya que estás bien encariñada, qué difícil salir de ahí. Y sí, pero también en la primera cita decir, híjole, ¿sabes qué? Es complicado porque es de muchos, mucho... Oye, fíjate que... Mucho valentía. El otro día llegaron unos vicinitos de mi papá a la casa y yo, ay, a mí me encantan las historias de amor. Cuéntenme cómo se conocían,
¿no? Venga. Y entonces... Ya, ya, en día. O sea, en plan, y sí soy, güey. Entonces me empieza a contar. Es que yo soy muy directa. Ok, pero ¿cómo fue la primera cita? Me dijo, no, pues yo lo conocí. Le dije, ¿tú me gustas? Pero yo tengo este autismo, soy Asperger y entonces a mí no me va a gustar. Y me empieza a sacar. ¿Qué güey? ¿Le dijiste eso a la primera vez? Sí, porque como para mí eso no tiene una conciencia, entonces no me importa. Llevan veintitantos años juntos.
Yo lo volteaba y le decía, ¿no quisiste salir corriendo con todos los bemoles que te estaban dando, hijo? No, porque mi mente científica es muy cuadrada. Y dije, al menos no va a haber sorpresas. ¡Guau! ¡Ya sé! A lo que voy. Pero es que también todo tiene una trampa. ¿Por qué? Porque nosotros... No, claro. Pero porque no somos claros. Porque nosotros también somos bien rebuscados. Yo creo que sí un día va a dejar a su esposa. Es que ya se está... No, se está
divorciando. Ya ni se hablan. Están juntos por los niños. Y entonces tú del otro lado dices... No, es que ya nada más estoy por los niños. Todo es un truco de a ver a qué hora se da alguien cuenta que no es que esto es una mentira. Pero ser tú es de mucha valentía porque sí tiene que ver con el rechazo del otro. Porque si yo te digo tengo autismo, tengo Asperger, me gustas, te quiero ahorita en el baño, no encerrarnos.
Muy probablemente el 90 por ciento de la población salga corriendo y entonces que uno se quede. Qué dicha que 90 se vayan. Voy a llorar. Ay, qué madre. Pero en el ejemplo que pongas. Por qué? Porque voy a ir a un casting en donde. O sea, yo lo aprendí mucho en mi carrera, yo incluso alguna vez lo hablé en terapia y yo decía, ¿por qué? Si tengo tanto, que todos tenemos, ¿no? Pero si tengo esta herida del rechazo, ¿por qué me meto a trabajar en una cosa donde me tienen
que elegir o no? Es ponerte el pie sola. Claro, pero yo en mi trabajo me costó, pero ya lo aprendí. O sea, yo voy a un casting. Y entonces yo digo, no tiene que ver conmigo personalmente, tiene que ver con lo que ellos están buscando. En una cita no digo, ay, es que ella está buscando a una persona. No, yo digo, no me ama. No me quiso a mí. Le parezco la más fea y más tonta. Claro, por eso quiero dejar de hacer tanto drama. Me parece un gran propósito. Y ahora que ya eres
cuarentona. Me encanta porque soy muy feliz. Jamás pensé tener... O sea, yo pensé que cuando yo tuviera 40 iba a estar llena de hijos y de maridos y siendo... O sea, no que esté mal ni que diga que eso no se debe de hacer, pero yo pensé que cuando tuviera 40 me iba a ver diferente, iba a estar en un lugar diferente, con personas diferentes, haciendo cosas diferentes. Nunca siendo quien de verdad quería ser. O sea, te veías más en una estructura convencional de la
sociedad. Sí. Pues siendo esposa, siendo mamá, siendo medianamente feliz o diciendo, no, esto me hace muy feliz. O sea, ¿te gusta cantar? Sí, pero... Mientras cocino. Debería yo de tener clases de canción. Oye, ¿cuál crees que sea tu superpoder de los 40? ¿Mi superpoder de los 40? No sabía que podía tener un superpoder a los 40. Creí que solo tenía un superpoder. En la vida. Son especiales. Después de los 40 siempre encuentras uno que dices ¡Ay, cabrón! ¿En serio?
¡Ay, me llena de muchísima ilusión! Quise llorar de verdad. O no sé, espero que mi superpoder sea... Mira, es que deseos tengo muchos. Quiero ser más ligera. Quiero hacérmela menos de pedo. Quiero tener menos prejuicio. Y creo que ahí va, ¿no? Como que con los 40 se le empieza a quitar. Pero un superpoder, es que siempre mi superpoder... Que tienes, uno que tú hayas encontrado. Que a los 30 no existía en ti y hoy que tienes más de 40, ya lo tienes. Te puede definir. Creo
que entendí que soy mi mejor compañía. Sí, ese es mi superpoder, yo creo. Qué bonito, porque qué miedo le tenemos a estar con nosotras mismas. Hombre, a mí me cae, yo me caigo muy bien. A veces soy una pesada y a veces me regaño infinito y a veces tengo que ser más compasiva conmigo también, porque tampoco se trata de ser tiranas. Pero sí, o sea, una vez estaba yo cantando mientras hacía una maleta y dije, no, es que yo puedo hacer esto desde chiquita porque no lo había
hecho toda la vida. O sea, siempre estoy cantando en mi cabeza, pero no desde este lugar de, ay, qué bonito suena acompañarme musicalmente mientras, ¿no? O sea, porque si tú lo disfrutas, yo también disfruto mi propio cántico. Claro. Ay, qué bonito. Yo quiero cantar bonito. Y eso sí, aunque le dé y le dé. ¿De veras quieres cantar bonito? Sí, pero no para llenar el teatro, para poder cantar cuando estoy en... No, yo te pregunté. Sí, quiero cantar bonito. Pues nada más hay que
ir a clases. ¿Y cuál es la respuesta? Sí, ¿verdad? ¡Truca! ¡Joder! Yo vengo y hablo de todas estas cosas y les digo, sí, ¿verdad? Y entonces hay que ser valientes. Yo soy cantante y lo que más amo es cantar. Y yo he cuidado mucho mi cuerpo y estoy transformando mi cuerpo porque lo que más disfruto es cantar. Y tengo algo en las cuerdas que me hace que no estén completamente sanas. Y entonces, en vez de que yo ponga toda mi atención y mi energía en eso, lo ando padeciendo. Porque
es me... ¿Pero ya fuiste alfoneatra? Se va. Pero ya hiciste tus ejercicios. Ay, sí, ¿verdad? Pero es que ya te callaste el hocico a las 10 de la noche porque sigues gritando en un karaoke. Sí, ¿verdad? No, también yo tengo mis ideas. Oigan, cuarentonas, pues vayan buscando sus ideas, ¿verdad? Porque todas tenemos y es bien fácil andarlos ahí como tratando de suerte. Y lo mejor que podemos hacer es ser nosotras mismas, jamás dejar de perseguir nuestros sueños porque ahí están y
sí se cumplen. También eso, siempre agradezcan. Es la vibración más alta, aún más alta que el amor. Sueñen en grandísimo. Uno nunca sabe qué tal que sí. Y si sí es cierto. Y si sí es cierto. Yo dije y si es cierto. También siempre digo y si sí. Y si sí. Así que dejar de juzgar esos sueños. Los sueños se cumplen. Trabajar por ellos. Dejar de juzgarnos a nosotros. Totalmente. Y atrevernos a ser quienes somos, que es el acto de valentía más cabrón. Sí, vea. Sí va, porque
detrás de sí va está la verdadera magia. Ay, qué padre, amigas. Ya no sé si les dejé decir lo que iban a decir, pero ya hablé infinito. Segunda pregunta. Cuídense mucho, cuarentonas. Muchas gracias por venir. Gracias, gracias. Fue una gozadota. Quiero decir una cosa más. Que me acordé ahorita que estabas diciendo esto. Raquel Garza. que es una gran amiga. Ella dice que ella no vive la vida a pelo. ¿Y a qué me
refiero? Que de pronto para que nosotros podamos vencer nuestros miedos o nuestros complejos o nuestros prejuicios o nuestros estigmas y heridas de dolor limitantes, necesitamos una red de apoyo. Y también no solo la red de apoyo, que es infinitamente valiosa, que sepan que esta comunidad que ustedes construyen son entre ustedes también y entre nosotros también, sino que también... Lo que te sirva, que te sume, que no te autoconsuma y que no te autoviolente y que no te haga daño.
Lo que te sume, que venga. Que si sea, me puse Botox. Que si sea, hágalo. O sea, no tienes que vivir la vida a pelo. Lo que sea. O sea, dime que soy la más bonita hoy, por favor. Necesito ir. Te agradezco infinito. Hágase usted. Dígame,
licenciado. Licenciado. Hágase usted. hagas ustedes sus mañas propias creo que eso también es que se quiera poner pestañas póngaselas ahí va pero sí ya solo gracias amigas que bonito y me encanta que seamos esta generación de tan de en medio porque es bastante o sea es una generación que nos duele todavía porque a nuestros papás no les enseñaron a abrazarse y medianamente nos abrazaron a nosotros y ya tú tienes un humanito al que seguro abrazas mucho Y creo que somos
una generación de transición y filosofía de TikTok me enseñó que no le pidas al universo flores si no quieres que llueva. Y esta incomodidad que estamos viviendo o esta transición en la que nosotros estamos haciendo un podcast para señoras de 40 porque estamos grandes, pero estamos chavas, pero y que es una incomodidad, pero a la vez es una cosa que nos llena el alma. Es una gran bendición vivir los 40. en nuestra época. Sí, felicidades. Gracias y también no se pierdan
casi cuarenta. Sí, señora. Pues espero que le haya pasado increíble como nosotras hoy más que nunca les recordamos. Quieranse un chingo, cuídense un montón, siempre, siempre por encima de cualquier cosa y sobre todo sean felices ahorita en este momento, porque así como son. Están perfectamente chidas. Y a propósito de que está la canción de Debbie, tiran más fotos. Súbanlas también todas. Tírenlas todas las fotos. Pónganse lo que se iban a poner. Ya todo. Muchas gracias
por venir. Gracias a ustedes. Gracias Brinca Charcos por ser nuestro sueño cumplido. Lo agradezco todos los días. Porque nos ayudas a reinventarnos. Nunca nos has dejado en el mismo lugar. Muchas gracias. Alanis Estudio, como siempre, por recibirnos con el amor, con la paciencia. Los amamos, Fer y Santi. Muchas gracias, Ili, por ser tú. Por querernos como somos. Por compartirnos también
tu magia. Muchas gracias al Humanito, al Conku, a las Changas y a Don Bonis por ser y estar siempre a todos los que nos construyen nuestro día a día. ¡Los amamos! ¡Pónganse suéter! ¡Coman frutas y verduras! ¡Adiós! ¡Sí, pónganse suéter! Este podcast es una producción de Brinca Charcos Imagination Shop y Alanis Studio. Las opiniones perdidas en este espacio son responsabilidad de quien las emite. Todos los derechos son propiedad intelectual de Brinca Charcos Imagination Shop.
