¿Se te olvidan las palabras antes de decirlas? ¿Te cachas hablando de los chavos de ahora? ¿Estás convencida de que ya no hacen las cosas como antes? ¿Aplaudes cuando bailas? ¿En tu alacena ya hay más vitaminas y suplementos que botanas? ¿La canción más nueva de tu playlist tiene más de 5 años y piensas que el reguetón es espantoso? ¡Felicidades! Llegaste al podcast indicado en donde ya no nos importa que nos manden a sentar
como señores. Prepárense para reírnos sin control y hablar sin filtros, porque si algo hemos aprendido es que no hay que tomarnos la vida demasiado en serio. Bienvenidas a la sexta temporada de Cuentonas Power. Para seguir coleccionando superpoderes, aunque se nos olvide que fuimos a buscar a la cocina. ¡Ah! Ya desde el año 500 a .C., unos señores vestidos con cortinas blancas nos recordaban que la única constante es el cambio. Y con todo y todo, acá seguimos, llenas de miedos y ansiedades,
porque ¡ah, cómo nos cuestan los cambios! Pero si algo estamos aprendiendo, es que la clave está en trabajar duro y tupido con nosotras mismas, para transformarnos más allá de cada cambio y encarar la vida con una nueva piel. Y oh sorpresa, 2 .500 años después, seguimos confirmando que más pronto de lo que imaginamos, volveremos a cambiar. Bienvenidas cuarentenas poderosas, estamos de vuelta y más que listas para la sexta temporada de su podcast favorito del universo. Como las
extrañamos muchísimo. Hoy vamos a arrancar con una madrina poderosísima, una mujer increíble que ha cambiado de piel mil veces. Ella dice que ha vivido como dos mil vidas y que en el camino ha aprendido a transformarse para encontrar su lugar en esta tierra, regalándonos su aprendizaje en forma de arte. Artista, mamá, autor, escritora, productora, psicoterapeuta, libre pensadora y sin duda una mujer chingón, sotototota y como
luna menguante. Siempre listo para renovarse y empezar de nuevo, les presentamos al increíble Janet Chan. aplaudiendo a ustedes por su sexta temporada. Oiga. Oiga. Se parece fácil, pero no está. No, no, nada fácil. No, nada fácil. De verdad, felicidades y gracias por tenerme como su madrina. Nuestra madrina de honor. Es una joya. Es una joya. Una joya. Una joya. Y feliz de estar aquí con ustedes. Muchas gracias. Todo bien para que te sientas cómoda. Muchas
gracias. Y que nos vayamos tendidas con esto del cambio. Oye, y dicen que he tenido dos mil vidas. Lo dijeron ahí en la intro. ¿Será? No sé cuántas vidas he tenido a lo largo de las vidas, de los eones de tiempo, pero ciertamente esta vida es una vida muy peculiar. Varias veces a lo largo de la vida me han hecho distintos astrólogos mi carta natal y luego la continuación de la carta y todo el mundo me dice es que tu
carta es cambio y más cambio y más cambio. O sea, cualquiera se volvería loca con una vida como la tuya y a mí al contrario. Siento yo que la posibilidad de estar todo el tiempo en una transformación constante y cambiando de piel te hace que no te aburras nunca. Además, yo siempre he tenido esta idea de que a la vida venimos a acumular experiencias y lecciones, ¿sabes? Entonces yo digo, oye, a ver, si voy a tener 80 años, ¿no? 90. Yo ya me fui a estar. Bien
vividos, 94. Bien vividos, 95 años. Oye, yo quiero haber escalado montañas, pero haber hecho rafting, corrido un maratón, pero haber hecho producción, pero haber cantado, pero haber actuado, pero haber todo. Entonces para mí es, ¿qué cosa nueva aprendo? Todo el tiempo estoy en un constante cambio, en una evolución y me encanta, me encanta. Mi hermana me dice que yo soy, en mi casa me dicen Yaya, me dice que soy Yaya. La de las mil
vidas. Y sí, es cierto, me gusta mucho. El día que me lo dijo me di cuenta que era verdad, que sí soy Janet, la de las mil vidas, porque estudié estudios internacionales queriendo ser diplomática. O sea, de chiquita tú soñabas con ser diplomática, de viajar por el mundo. ¿Te quieres morir de ternura conmigo? Me quiero morir de ternura conmigo. Mira. Empecemos con que yo lo que quería era cambiar al mundo. Yo quería traer paz al mundo, ¿no? ¿Cómo iba a ser eso? ¿Quién sabe? Pero entonces
yo era buenísima haciendo deportes. O sea, deporte que me pusieras a hacer, yo era la mejor. Y entonces yo elegí atletismo. Y era buenísima. Más o menos como para ir de prepa. Dije, tengo que pensar qué escuela me voy a ir porque yo me quiero dedicar al deporte. O sea, yo eso quería hacer en la vida. Descubrí hace poquito un álbum de fotos. Entonces lo abrí y eran fotos de mí corriendo, practicando atletismo. Y entonces había un dibujo que había hecho que decía, solo el deporte nos
puede llevar a la paz. Bueno. Y hasta de ahí a las Olimpiadas representante. Claro que me veía como la representante de México en las Olimpiadas. Todo esto parecía que yo lo que quería era verdaderamente cambiar el mundo. Podía ser por el deporte. Al final, la vida decidió que no fuera el deporte. Podía ser a través de la música. Ciertamente he hecho muchas cosas a través de la música. En mi arte, en general, intento dejar siempre semillas de conciencia y de crecimiento para
la gente. O cosas que te hagan preguntarte, ¿no? Que te provoquen catarsis. O sea, que si eres una persona que se te dificulta hablar de tus emociones, se te dificulta... que puedas conectar a través del arte, ¿no? Porque estoy convencida que además hoy, después de muchos años y ya en mis cuarentas, digo, ¿qué cambiar el mundo? El mundo no lo vamos a cambiar. La Matrix es lo
que es, ¿sabes? Te cambias tú. Y en el proceso de cambiarte tú y transformarte tú, transformas a tu círculo más inmediato y ahí ya hiciste tu chamba. Y cambia tu visión de ver al mundo y entonces ahí ya cambió todo. Por supuesto. Y bueno, en algún punto en la transición fue que quería ser diplomática porque me parecía que era lo más ad hoc para poder cambiar al mundo. Para llegar a ese objetivo. Claro, yo quería especializarme en las regiones más conflictivas
del planeta. O sea, ahorita la nota hubiera sido Janet Chao ayuda a la firma de la paz. Logra la paz en Gaza. Exactamente. Ese iba a ser el encabezado de la nota. Pero no. La vida quiso otra cosa porque pues ya han echado y sus cambios en la vida de las dos. Me gradué de estudios internacionales en la Universidad de Monterrey, pero pues cuando me gradué me ofrecieron un contrato con una disquera y pues el resto es historia. Hice música, pero después. Pero cómo llega la
música a tu vida? O sea, si estabas tan clavada en el deporte y esto, de dónde sale? Bueno, porque a mí la música me gusta mucho, pero no me pongan a cantar, se muere. Bueno, lo que pasa es que voy a escribir. Claro, lo que pasa es que yo mejor papel, pero. O sea, en este rollo de la ley de la atracción y la ley de la manifestación, yo siempre digo que el universo no te da lo que quieres. O sea, aún sí, creo que si yo hubiera querido ser artista, no me lo hubiera dado. Hubieras
sido atleta. Hubieras sido atleta. Ahí vendrías con tu medallado. Exacto, ¿no? En Ana Gabriela Guevara. Yo siempre he dicho que el universo no te da lo que quieres. El universo te da lo que sientes. Ok. ¿No? Y lo que sientes que es verdad. Entonces, de ahí que según tú quieras X, Y, Z y el Ferrari y la casa y no sé qué y no tienes ni madres porque ¿qué crees? Que tu sentir no es un sentir que te vaya a llevar a verdaderamente, o sea, creer que te lo mereces.
Entonces, por eso no lo manifiestas. Entonces, ¿qué pasa? Que yo de chiquita, de verdad, mi juego favorito era ser artista. ¿Por qué? ¿Quién sabe? O sea, a ver, mi abuela materna, paterna, era pintora y hacía poesía. O sea, el arte sí estaba. O sea, sí, sí, sí. Mi papá estudió ópera de chiquito y piano y en algún momento, como por ahí de los 18, tuvo su banda de rock que al final terminaron pues ya no haciendo nada, pero pues ahí estaba el rollo de la música, ¿no?
Mi bisabuelo tocaba el violín. O sea, como que sí está esa cosita ahí, ¿no? Pero ahorita en tiempo presente en mi familia no hay nadie que sea artista. O sea, no es que, ay, bueno, Y a Ned se le ocurrió ser artista porque su papá se dedica a no sé qué o la producción. Sí, porque estaban metidos en ese momento, ¿no? De pronto yo descubro y que ahora sé que descubrí la música
porque para mí la música es catártica. Y para mí la música fue mi manera de salvarme de una infancia muy dolorosa, o sea, como muy fuerte. Y entonces como que naturalmente yo escuchaba la música y yo volaba. Me acuerdo tener cuatro años y entonces ir en viaje por carretera con mis papás de México a Monterrey. Y me acuerdo que mi papá siempre escuchó buena música, ¿no?
Entonces me acuerdo que él ponía la música. Y yo, muy mal lo que voy a decir, pero en aquellos tiempos ni siquiera había esta conciencia de el car seat o no sé qué. Yo me ponía en la parte de atrás, porque además íbamos de noche. Ah, ya sé, en la cubrecajuela. Exacto, en la cubrecajuela,
donde estaban las bocinas. yo como camita de cuatro años era una pulga me ponía a ver las estrellas mientras escuchaba la música y yo me yo volaba yo me iba entonces para mí la música siempre fue un universo pues como paralelo para mí en donde yo encontraba mucha paz mucho gozo yo no sabía en ese entonces que yo entendía la música de una manera bien natural porque yo pensaba que todo el mundo la sentía y la conectaba como yo pero no o sea yo nunca estudié música y sin
embargo yo la escucho y casi que tengo oído perfecto puedo hacer el arreglo que quieras o sea es una cosa que se me naturalmente pero yo no sabía que lo tenían sin embargo como encontraba tanto gozo En escuchar la música. Sí, en disfrutarla. De pronto, cuando estaba como en primaria, hice mi banda, según yo, con mis mejores amigas, Rebeca y Adriana. Y entonces nos juntábamos y entonces hacíamos como que tocábamos. Ellas sí tenían
clases de música. En mi casa no había dinero para que me pagaran una clase en la tarde, ¿sabes? A duras penas podíamos ir a la escuela. Y entonces era como saber cómo te la inventas tú, ¿no? Y ahí es cuando yo descubro que yo tengo esta facilidad para la música. Entonces... me doy cuenta y yo digo, achi guapos, pero como que sí puedo cantar, ¿no? Y entonces una cosa fue llevando a la otra.
Yo jugaba mucho de chiquita. En ese entonces éramos mi hermana mayor, me lleva año ocho meses, y yo, y luego seis años después nace mi hermana. Cuando nace mi hermana, como que yo agarro mi patín y ellas dos se empiezan a llevar muchísimo y yo era como que la más solitaria. Entonces yo... La de en medio. La de en medio, la que nadie pela, ¿no? Yo me encerraba en el cuarto y yo jugaba a ser artista, le quebraba las escobas a mí, a los palos de las escobas a mi mamá. Y
esa era... Mi micrófono ponía así con masking tape un micrófono que me había regalado Santa, de esos que sintonizaban una frecuencia en el radio. Ah, ya sé, que tenían amarillo, ¿no? De bolita amarilla. Y entonces ese era mi micrófono, lo ponía así, lo encajaba con lo que fuera para que se quedara parado. Y agarraba una raqueta que me encontré ahí por mi casa de tenis y esa era mi guitarra. Y yo ponía la música a todo volumen y yo volaba. ¿Qué pasa? Que años después
de tanto hacer eso... Como por ahí de los 11 años tuve un momento en el que yo tenía una conexión. Mi rollo de la música, mi rollo con la música lo tenía porque tengo una conexión como muy fuerte con algo más allá. No es este plano. Algo súper. Y además estudiaba por circunstancias de la vida en una escuela de ultraderecha del Opus Dei. Entonces como que ya sabes la la fomenta la vida de los santos y no sé qué. Entonces yo trae esta
información en la cabeza. Pero yo tenía como una real comunicación todo el tiempo con lo divino, con. Con Dios. Con el ser superior. Exacto. Y entonces a los 11 años de repente tengo un episodio rarísimo en el que yo lo único que quería era estar con Dios y rezar. Entonces yo iba a la escuela, era funcional y todo la onda, ¿no? Y regresaba a hacer mi tarea bien rápido y lo único que quería era ya ponerme como que yo estaba en un estado alterado de conciencia. Ahora lo
sé. ¿Qué me lo provocó? No sé. Y cuando salgo a las dos semanas de ese estado alterado de conciencia. Yo volví a ver un piano y dije, yo lo sé tocar. Y me siento y empecé a tocar y ahí empecé a hacer música. Güey, espérate, tu papá que sí había tocado piano y que había estudiado, en la que tú te sientas y oye que eres virtuosa en piano, no volví a decir, güey, a ver, escuincla, pues, ¿y de dónde saliste? ¿Nunca te he llevado? No, bueno, la verdad es que me regalaba instrumentos.
O sea, algo que dijo, mmm, ahí hay algo que hay que fomentar. Claro, ¿no? Y me apoyaron mucho como podían, ¿sabes? Yo quería tener un piano en mi casa, pero no se podía. Y entonces era, pues, bueno, me regalaron un... Un teclado. Un teclado, un casio. Uno de esos que le soplabas. No, no, no me lo diga, no. No, un teclado casio. Y ahí empecé a hacer mis canciones. Y ahí conecté. Pero yo jamás mandé un solo cassette, o sea, demo, en el formato que fuera, a una disquera.
Porque yo quería ser diplomática. Y entonces cuando se llega el momento de que me graduo de la carrera, yo estaba dentro de un grupo de chavos que se llamaba Ser Líder. Sigo estando. En donde fomentábamos el liderazgo positivo. los chavos y entonces en uno de esos congresos que organizamos llega un productor de México me dice oye me dicen que tú cantas y yo así como alguien por ahí me contó alguien por ahí me contó que tú cantas y que haces canciones y yo pues sí pues enséñame
algo ¿no? o sea what are the odds ¿sabes? pero es que esto me conecta con algo que les quiero decir acerca del cambio la vida no es lineal la vida no es que porque haces A B C y D vas a obtener el resultado que tú crees. La vida es tan random y tan caprichosa que también tú vienes a cumplir ciertas cosas y ciertas lecciones. Claro. Y entonces te va a dar lo que necesitas vivir y te va a dar también lo que tú atraes y lo que sientes que es verdad, que fue lo que
a mí me pasó. Porque de pronto cuando yo le mando a este productor un cassette que me metía, o sea, yo ni siquiera tenía mi música grabada. Me metí a un estudio de grabación así como este. Dije, bueno, vamos a grabar mis canciones. Grabé, creo que 10 canciones se las mandé el productor y me dijo, oye, ¿qué vamos a hacer? ¿Te acuerdas que canciones mandaste? ¡Pero claro! Siempre soñé. Sí, sí me acuerdo. Y entonces este productor me dice, quiero empezar a trabajar contigo. Empezó
a hacer cinco canciones. Firmamos un contrato en donde él las iba a producir. Yo seguía estudiando, ya estaba en la colita de mi carrera. Cuando me graduó, él me dice, ¿qué crees? Te conseguí un contrato con BMG, que en aquel entonces era una gran disquera. Una gran. Y en ese mismo momento yo conseguí una beca para irme a estudiar a Washington, el Tratado de Libre Comercio. Me llama. Y yo, jinka. No, yo. Yo voy derecho a la paz. Vámonos. A la paz, a Gaza. Porque yo lo digo y yo lo quiero.
Ándele, pues. Y entonces. Vaya usted. Vaya usted, pero voy primero a México. A BMG voy, me siento, me ofrecen un contrato y yo. Pero me dicen, te firmamos a ti, pero sin él, ¿no? Sin él. Sin el productor. Y entonces yo dije, no, el deal es con él. Él me trajo. Estamos empaquetados. Yo soy muy leal en esas cosas, ¿no? Pero bueno, pues tenía que ser como tenía que ser. Y entonces dije, no, pero además me acabo de ganar una beca. Me quiero ir a mi beca. Y pues ya después veré
si quiero hacer música, ¿no? Y la disquera así con cara de, ¿qué le pasa? Todo el mundo quiere a mí, me ruegan por venir a firmar. ¿Sabes cuántos demos tengo sin escuchar? Exacto, güey. Sí, pero ellos no van a lograr la paz en Gaza. ¡Exactamente! ¿Sabes? Yo sé lo que quiero. O sea, yo sé lo que quiero. Pero es que fíjate, o sea, me parece como bonito poder decir esto, ¿no? Porque muchas veces tú crees que sabes lo que quieres, pero en la vida sabes mejor lo que quieres. Ay, eso
es tan muy bonito. Pues claro, yo jugaba y jugaba y jugaba y jugaba por años a la música. Te puedes autoengañar, pero allá arriba no engañas. Es que no sé si es un autoengaño, porque en realidad sí gozaba mucho mi carrera y sí quería verdaderamente ser una diplomática. Hoy sé que con mi carácter, o sea... Claro que hubiera mandado la regada
al sistema. De la misma manera que cuando yo quise ser, también quería ser psiquiatra, mi papá me dijo, pero por supuesto que no, tú no crees en la medicina alópata y te vas a terminar peleando con el sistema. Claro que sí tenía razón. Y bueno, quiero regresar a este punto de que a las cuarentonas que nos están escuchando probablemente te arrepientes de muchas cosas que no hiciste, que tú querías hacer. Te tengo un mensaje. El mensaje es que lo que hiciste es lo que tienes
que hacer. Siento que te pasa lo que tú permitiste que te pasara, pero también hay cosas que tú permites que te pasen, como yo, que no, yo quiero irme a Washington y me fui a Washington y regresé de Washington y me encontré en la calle de Monterrey, Water the Odds, al mismo tipo que me ofreció el contrato. Me dijo, pero qué haces aquí? Yo aquí vivo, güey. Así no, no, no. Tú estabas. en Washington. Por eso no tenemos el contrato. Exacto. Y él me dice, o sea, y sigues haciendo
música, pues sí, mándame otro demo. Me dice, mañana me voy a Miami y al día siguiente me habla y me dice, estoy en Miami, escuchamos tu demo, nos encanta, queremos empezar a grabar tu disco. Y yo ya venía regresando de Washington. Seri van dos que a la primera y todas Todavía yo digo, bueno, sí, pues vamos a empezar a ver qué onda. Yo voy a seguir mandando mis papeles al Instituto Matías Romero, que era el que en aquel entonces formaba a los diplomáticos de carrera. Yo pensando,
diciendo, claro que eso no va a progresar. O sea, no sé, yo estaba en mi onda, ¿no? ¿Y qué crees? Que me voy a Miami y empiezo a avanzar una cosa y otra y otra. Y cuando menos me doy cuenta, tengo un contrato con Warner Music para hacer... Cinco discos con un súper adelanto. Y yo dije, ¿cómo pasó esto? Entonces, el mensaje que le quiero mandar a la gente es, que nos dicen mucho, es que tú tienes que saber claramente lo que quieres y cuál es tu vision board. Y hazlo
y visualízalo. No estoy segura de que las cosas pasan así. Yo estoy segura que a mí la vida me concedió una cosa que tenía que ver mucho con destino, pero me dio lo que sabía que yo sentía que era verdad. Como yo jugaba a ser artista, yo gozaba, yo volaba. Por supuesto que cuando conectas a ese nivel de emoción, ahí es cuando
se activa la ley de manifestación. No es que porque ese es un vision board y tú crees que quieres tal o cual cosa, porque yo podría haber hecho un vision board diciendo quiero ser diplomática y me veo un gas a no sé qué, pero mi emoción estaba ahí. O sea, creo que tenemos que aprender a guardar más silencio, dejar de escuchar lo que te dicen los podcast. También a mí no me hagan caso. Este sí, es que es que creo que la clave es dejar de escuchar a todo mundo. Deja
de. Cómo pagas eso? Uy, ese creo que es el trabajo. Yo creo que a eso venimos. O sea. Venimos en una programación sistémica de tu familia. O sea, te programan de los uno a los siete mayoritariamente y luego sigue la programación en la escuela. Y después de la escuela te dicen que tienes que tener un trabajo y hay ciertos hitos en la vida que tienes que alcanzar. ¿Quién dijo que es verdad? ¿Quién dijo que todo el mundo tenemos que emprender? ¿Quién dijo que todo el mundo tiene que ser famoso?
¿Quién dijo que todo el mundo tiene que tener cuentas en redes sociales? ¿Quién dijo? ¿Puedo decir maldiciones? ¿Quién chingada? No es cierto. ¡No es cierto! Me escucharon. O sea, es que sabes que nos meten una presión tremenda. Entonces, cuando terminas en tu casa y eres ama de casa con tres hijos y dices se me fue la vida. No, no se te fue la vida. Tienes la vida perfecta. De hecho, tienes una vida hermosa. Puedes salir al súper. Nadie te pide un pinche autógrafo.
Nadie te molesta. Nadie está encima de ti. Tienes el trabajo más bello del mundo, que es educar, criar, criar, que está cañón y que además es de los vínculos que podemos tener. Es lo que más te hace avanzar en la vida. ¿Quién te dijo que tu vida es un error? O sea, ¿por qué? Porque te comparas con Cuarentonas Power, con estas dos mujeronas aquí, que ellas tienen ese destino,
pero no tiene que hacer eso, ¿sabes? Yo creo que hay que apagar la mente, hay que apagar este ratón que todo el tiempo te dice tienes que, tienes que, tienes que, ya lograste, ya lograste, ya llegaste al hito tal, ya llegaste, no es cierto. ¿Sabes? Y para mí la vida no es lineal. No existe tal cosa como, ah, bueno, ya tengo 20, entonces ya tengo que salir de la universidad. Ah, bueno, ya tengo 30, ya tendría que estar casada y tener un hijo. Ah, bueno, ya tengo 40, ya tengo que
tener dinero, ser millonaria. Ah, ya tengo 60. Güey, ¿qué es eso? Mi vida es una prueba de que... De que eso no es así. De que puedes tener 60 años y a los 60 años empezar tu vida de éxito. Sí, claro. Carolina Herrera empezó su éxito a los 40 y tantos, ¿sabes? ¿Y antes qué hizo? Entonces era una pendeja porque antes no hizo nada. Claro que hizo lo que tenía que hacer para convertirse en el ser humano que después podía sostener ser
Carolina Herrera y sostener esa marca, ¿no? Entonces yo creo que ahorita que me dices cómo se apaga. Yo creo que es empezar a creer más en ti, escucharte más a ti y saber que tu verdad la tienes tú, no la tiene el de enfrente. El de enfrente va a hablar de acuerdo a su experiencia. Y no andar tratando de convencer tampoco a todo el mundo. Pues tampoco. Porque ahí te deja la frustración. Pero ¿por qué no me entiendes? ¿Por qué no estás
viendo lo que yo veo? Lo que está cabrón y lo que tendríamos que pensar y como interiorizar es cómo le creemos todo a todo mundo así. Y a nosotros no. Y a nosotros no. Totalmente. O sea, llega la Kardashian y te dice que lo de hoy es estar nalgona. Sí, a huevo, hay que estar en alguna. Hay que estar en alguna, claro, exactamente. ¿Te crees las cosas del que dice? Ay, qué bueno que nunca le he creído, porque estaría yo muy
frustrada. No, pero me refiero a que es muy fácil que alguien llegue y te diga algo y lo creas, lo que tienes que hacer, lo que tienes que hacer, lo que tienes que... Y nunca te crees a ti mismo, ¿no? O hasta el mismo feeling, ¿no? De esto no lo tengo que hacer. Me encanta, me encanta. Pero dicen que sí. Ah, no, entonces sí lo tengo. Pero en estas vidas se cambió. Pero yo sé que no lo tengo que hacer. O sea, ¿cómo llegaste tú a creerte que la música sí era? Porque te la mandaron.
Ah, no, no, no, yo me voy para Washington. Te lo vuelves a encontrar, tómala. Oye, pero es que vente a Miami y tú. Ah, yo estoy haciendo mis papeles. O sea, al final tuviste que creer que la música era lo tuyo. A mí me parece que lo que vivimos tiempos, no sé antes, puedo hablar de los tiempos que vivo yo, ¿no? Pero me parece que estos tiempos de tanta saturación, de tanta
información, de tanta, ¿sabes? O sea, abre las redes sociales y tienes una cantidad de posibilidades de apps, de cosas para distraerte, de sobreinformación, de libros. Güey, ¿sabes? Stop, ¿no? Y en música ahora ya no hay los 10 artistas que tenía cada disquera, no. Hay miles de canciones que salen cada día de miles de proyectos musicales. ¿Qué
escuchas? ¿A qué vas? ¿Sabes? O sea, creo que esta pregunta que haces tú engloba un malestar real de la sociedad actual que tiene que ver con la razón por la cual está mucha gente perdida creyendo que no lo logró. que no lo hizo o que tienen que ser X, Y o Z para poder pertenecer, verse de cierta manera, vestirse de ciertas marcas, traer las nalgas, el rollo buchón, las cejas, ¿sabes? Pelo negro largo hasta acá, lacio. Entonces tú dices, ¿sabes? ¿Y qué pasa si guardas silencio?
¿Quién eres tú? ¿Sabes? O sea, ¿en base a qué estás construida? ¿Cuáles fueron las decisiones en tu vida que tú hiciste? que verdaderamente eran tuyas, que dijiste yo quiero esto. ¿Sabes verdaderamente lo que quieres? Porque yo sí sabía lo que quería, ¿sabes? Luego hay una gran tragedia que hay gente que no tiene ni idea de lo que
quiere porque ni siquiera se lo pregunta. Porque nunca nos enseñaron, por eso pienso que la escuela, yo siempre he estado como muy, o sea, tengo a mi hijo en una escuela maravillosa, pero aún teniéndolo en una escuela maravillosa, sigo creyendo que la manera como educamos a nuestros niños es una manera de despersonalizarse de ellos mismos. Es enseñarles a pensar lo que la sociedad necesita. Nadie te enseña a decir, ¿y tú qué quieres? ¿Y a ti qué te gusta? Déjame, te ayudo a que tú
encuentres tu pasión. Déjame, te ayudo a que tú encuentres lo que te hace vibrar. Yo creo que yo tuve tanto tiempo de silencio. De chavita. De chavita por la circunstancia de mi casa, ¿no? O sea, silencio entre comillas. Que yo me encerré en mi mundo. Y al encerrarme en mi mundo, conecté con algo que a mí me apasionaba, ¿sabes? Hijo, que me hace un montón de sentido esto que estás diciendo. Que ahora están como muy criticadas las mamás de ahora que no le dejan a los niños
tiempo libre, ¿no? O sea, que es, llegan de la escuela, tienen la clasecita de tal cosa y de ahí a tal otra. Porque mientras me tengan a chamaco ocupada y yo pueda trabajar en paz, hay que me lo estén entreteniendo. Totalmente. Pero el tema de decir, dales ese espacio donde se aburren, dales ese espacio donde puedan ser creativos y aunque a ti te cueste estarlos viendo con la carota, con el ya me aburrí, no vamos a salir, es ese espacio donde logran estar consigo mismos.
Mira, lo estás diciendo sin conocimiento a causa de mi vida, pero yo no tenía oportunidad para tener clases en la tarde. O sea, yo llegaba de la escuela y entonces, Pues había lo que había, ¿no? Entonces, mis amigas tenían sus clases de ballet y clases de no sé qué. Y en mi casa no había dinero para eso. Entonces era, aprende a divertirte con lo que tenemos, ¿sabes? Con la raqueta. Con la raqueta y el palo de escoba tronado para que fuera tu micro. Pero ¿qué pasa?
Que entonces se activa una cosa que tienes tú, yo, ella, todo el mundo. El poder de la creatividad. El ser humano es creativo por naturaleza y no me importa que seas contador público en Sedatu. Y no me importa que seas un político. No me importa quién seas. Somos creatividad pura. Que conectes o no con eso es otra cosa, ¿sabes? El punto de partida para cualquier artista. Artista. No estoy hablando de lo que ahora vemos, ¿no? Como esta
gente que es súper... Influencers. O sea, para ser artista tienes que tener un chorro de tiempo de ocio. Y entonces te pones a pensar. Yo también por eso me considero una libre pensadora porque me doy mucho el espacio de leer a otros. Pero no porque los otros me van a definir a mí, sino porque yo necesito saber lo que están pensando otros para llegar a mis conclusiones. Sí, sobre eso construir la tuya. Sobre eso construir la
mía, lo que sí creo. Tomar lo que yo sí creo que es verdad para mí, lo que sí quiero que forme parte de mi universo intelectual, emocional y de mi propio storytelling. Yo hago mi storytelling. O sea, yo no me caso con el storytelling de alguien más y lo sigo. Que es lo que responde a lo que decías tú. Estamos acostumbrados a que nos digan qué pensar, qué comer, cómo hacerlo. Esto sí, esto no. Y entonces nadie desarrolló tu posibilidad de aburrirte, de que te fueras en vez de que
te den un iPad. Salte al jardín, salte al jardín y a ver qué encuentras y qué haces. Yo creaba universos, sabes? Te lo juro, deja un chavito con su potencial de su mentecita, con esa creatividad que todavía está ahí y ponle nada enfrente y te aseguro que se va a divertir. Creo un mundo. Pero nosotros tenemos que darle y decirle por dónde y cómo. Y ahí coartas la libertad de los
chavos y te coartas tu propia libertad. O sea, en el momento que agarras un celular y agarras una red y tú dices déjame voy a escrolar tantito. Tres horas después no hiciste nada. No es solamente por la tragedia de que hayas perdido esas tres horas y que le hiciste a tu cerebro. Sí, todo sí. Es como por el río de... ¿Te das cuenta que todos los días estás muriendo un poquito? Todos los días estás caminando a tu muerte. El asset más cañón que tienes es tu tiempo. Tiempo, claro.
Entonces, dedicarle tres horas a un invento que hizo, a ver granos en TikTok, o a evadirte porque no puedes con tu vida. Y entonces, en vez de ir a terapia, a trabajarte, a hacer trabajo personal, estás dándole tu energía. A no sé quién, ¿sabes? Siguiendo artistas que de artistas no tienen nada. Faltándote el respeto a ti mismo y diciéndote que eres fan de no sé quién porque sea fan tuyo. Y entonces encontrarás tu propia storytelling, tu propia historia. Y no tiene que ser una historia
de emprendedurismo, de millones. No, es sencillamente el gozo de irte en la noche a dormir y decir, amo mi vida. O sea, yo la pregunta que hago, ¿cuánta gente? Amará verdaderamente su vida. Yo creo que poquísima gente. Por eso hay tanta crisis de ansiedad, de depresión, tanta gente enchochada, tanta gente evadiéndose en alcohol, en el desmadre. O sea, está bien que vayamos al despecho y lo que quieras. Así se pone güey. Sí, pero la cosa es, ¿te gusta tu vida? Claro.
¿Te gusta la pareja que escogiste? Y si no te gusta tu pareja, ¿por qué sigues ahí? ¿En base a qué? ¿A quién quieres cumplirle expectativas de qué? ¿A quién le estás cumpliendo? Y entonces te dejaste de cumplir a ti. Y en ese momento ya perdiste tu posibilidad de vida, ¿no? O sea, necesitan unos gran valentía para agarrar y decir, chanquias, pues esto no quería y tengo cuarenta y tantos y entonces ahora cómo le voy a hacer, ¿no? Como para... Pues es valentía y es amor
propio. Lo que pasa es que nadie nos enseña a amarnos. O sea, cuando te das cuenta, tú dices, no sé, me voy a inventar, ¿eh? Te das cuenta, te levantas en la mañana, volteas a ver al otro lado de la cama, Y te caga lo que ves ahí. Pero es que la realidad es mucha gente. ¿Por qué no te vas? ¿Por qué no te vas? ¿Por qué no te amas lo suficiente para irte? ¿Por qué no te amas lo suficiente para pedir ayuda? ¿Por qué no te amas lo suficiente para ir a un espacio de terapia?
Poquito a poquito. No te digo que de un día a otro termine las cosas. Empieza a buscar tus espacios de ayuda. Empieza a rodearte. Además también, igual si volteas y dices, ¿qué horror es eso? Igual ni siquiera es él. Eres tú. Claro. A ver, acabas de decir otra verdad muy grande. Hijo, y esto es dolorosísimo, ¿no? Justo voltea a ver tu vida y tal cual como está tu vida, estás adentro tú. Porque lo que tú atraes a tu vida nuevamente es lo que tú sientes que es verdad.
O sea, como es arriba, es abajo. Como es adentro, es afuera. Voltea a ver tu vida. ¿Te gusta? No. El pedo está dentro de ti. Porque tú eres la que está atrayendo eso. ¿Por qué te faltas al respeto teniendo en tu vida gente que no amas? ¿Por qué te faltas el respeto teniendo a alguien cuando a lo mejor podrías ser inmensamente feliz? Primero contigo tú sola. Aprende a estar contigo. Aprende a amarte a ti, a verte, a conocerte, a saber quién eres, qué te gusta, qué no te gusta.
¿Cuánta gente se casó súper chiquita y diciendo es que mi sueño es casarme? No es cierto. O sea, tú creías que te querías casar. Es lo que te dijeron. O a lo mejor venías huyendo de una casa violenta o estabas cansada de tus papás o lo que fuera y pensaste que era la salida fácil. ¿Y qué crees? Las salidas fáciles son las más difíciles. Las salidas fáciles siempre van a ser un conflicto. inmenso. Los shortcuts no existen. No existen los shortcuts. Los shortcuts realmente
lo que hacen es hacer short circuits. O sea, vas a hacer un cortocircuito en tu vida que después, años después vas a volver y vas a decir, ¿qué hice? ¿Qué hice? Porque ya tengo a este ser humano aquí, tengo tres hijos con él, ya no sé qué hacer con mi vida, nunca trabajé. ¿Cómo empiezo de cero? Pues empiezas de cero. Siempre hay una manera de hacerlo. Pero la cosa es amarte lo suficiente como para decir, es que es más que tener valentía. Puedes tener mucha valentía,
ser muy fuerte, pero ojo con eso. Y mira que yo me puedo reflejar mucho en eso. Hay gente que es súper fuerte y sigue en el hacer, hacer, hacer, hacer, para sobrevivir, sobrevivir, sobrevivir. Para, no es afuera donde tienes que hacer las cosas, es adentro. Para, para, cállate, escúchate. Y si te escuchas vas a saber. ¿Dónde no eres feliz? ¿Dónde tienes que dejar de hacer lo que haces? ¿Dónde necesitas ayuda porque estás tomando mucho alcohol? ¿Dónde necesitas ayuda porque
te estás evadiendo? ¿Dónde necesitas ayuda porque tienes unos amigos de mierda? Que además estás ahí con ellos porque son los cool y jajaja, pero ¿realmente te conocen? ¿Realmente puedes hablar de tus cosas importantes con ellos? Porque entonces no son amigos, son una muy mala compañía que te quita tiempo y que te quita la posibilidad de conocerte a ti. ¿Por qué? Nos faltamos al respeto teniendo vidas tan dramáticas, tan feas, cuando la vida puede ser hermosa. Porque además
también te vuelves adicto a ese drama. Ah, sí. Cañón. Súper adicto. O sea, pues a mí me decía mi psicóloga hace poquito, rewind, me decía, no. le tienes miedo al conflicto. Me dice no vienes aquí porque no quieres sufrir, no vienes aquí. Lo que pasa es que le tienen miedo a ser felices y a vivir en paz, porque para poder hacer eso tienes que tomar decisiones que tú crees que te van a doler. Pero eso es lo que necesitas hacer para entonces tener esta vida de la que
te sientas totalmente orgullosa y en paz. Bueno, te la voy a poner un poquito más compleja. Muchas veces ni siquiera nos enseñaron a ser felices. Es que aquí viene la cosa. Si no te trabajas. No hay manera que verdaderamente y genuinamente encuentres la felicidad. Porque tú crees que decides cosas. Tú crees que tú escoges cosas. No es cierto. Tu vida la está viviendo tu niña
de cinco años. Te quedaste atrapado en la niña chiquita que no recibió la crianza correcta, el amor, el apapacho que la dejaban llorar, ¿sabes? Y entonces, esa niña chiquita herida es la que está llevando tu vida. ¿Tú crees que ella puede tomar decisiones claras y correctas? Sucede que a lo mejor, Como tienes estas alianzas y estas lealtades familiares y sistémicas, tú creciste leyendo estos cues en tus papás, que así está
diseñado el sistema. Te aseguro que el modelo de la mártir mamá mexicana está en todas las clases sociales, ¿no? Pero entonces es, como decía, ¿quién era? Ophelia Gilman, que decía, muerta, pero de pie, como una roca. Imagínate qué mensaje le mandas a tu hijo chiquito. que él aprende por gestos, por sonrisas. Entonces hay una cosa que es la psique, la psique capta todo, ¿no? Entonces tú puedes ser estas mamás que dicen, ay, hombre, pero es que yo cuido tanto
no discutir en frente de los niños. No te preocupes, no tienes que discutir en frente de los niños para que ellos sepan el cagadero de vida que tienes con tu marido. No necesitas ni siquiera, es más, tu sonrisita les hace más daño. Porque entonces ellos aprenden a sonreír en medio del cagadero. Ellos aprenden a aguantarse estar con alguien que no los ama o que no los respeta porque eso aprendieron de ti. ¿Eso quieres enseñarles
a tus hijos? Y entonces vas por la vida diciendo, no, yo soy un dechado de virtudes, soy una mamá increíble. ¿Cómo me sacrifico por mis hijos? No te sacrificas por tus hijos. No necesitan eso. No necesitan eso. Necesitan ver una mamá feliz. Hay un estudio de Harvard que dice que lo que hace verdaderamente feliz a un niño es ver a su mamá feliz, a su mamá. feliz. Cuando un niño sabe que su mamá es genuinamente feliz,
el mundo está resuelto. Pero cuando tú le pones a un niño a ver a su mamá, que sabe que se pelea con el marido, o que ella no está feliz con ella, que tiene problemas de sobrepeso, con el alcohol, con lo que sea, pero entonces ella le sonría a los niños hipócritamente, le estás enseñando a sus hijos a mentir, a no conectar con sus emociones, a no hablar. Entonces, ¿qué contestaría una mamá? Ustedes me lo van a decir. ¿Qué contestan ustedes cuando yo les digo qué es lo que ustedes más
quieren para sus hijos? Gracias. ¿Tú eres feliz? No, yo soy como un 35%. ¿Por qué esperamos pedirles a nuestros hijos que sean felices cuando nosotros no somos felices? Entonces lo trajiste al mundo, a un mundo roto, caótico, complejo y a una vida tuya que tú creaste por... Tus inseguridades, tus miedos, tu falta de conocerte a ti misma, tu falta de huevos para trabajarte, de escoger a una buena pareja que te respetara. Tú trajiste a tus hijos a ese universo caótico y de mierda,
pero esperas que sean felices. ¿Por? O sea, qué locura. ¿Y con qué herramientas? ¿Qué les das? Entonces les pones 80 clases en la tarde, cuando lo único que necesitan es a ti. Quítales redes sociales, quítales todas las clases. Ellos necesitan calma y paz, naturaleza, estar con su mamá, que los toques mucho, que los abraces, que los escuches, que lloren contigo, que tú llores con ellos, que ellos se den cuenta que también a ti te duele la vida. Y qué mejor ejemplo que darse cuenta
que duela, no? Porque si no, ellos van a crecer diciendo no, güey, pues me estoy sintiendo mal y yo nunca vi que alguien se sintiera mal. Como estoy, estoy en el error. Ahí llegaste a lo que quería decir por lealtades familiares. Tú dices güey, si mi mamá no es feliz, yo no tengo derecho a ser feliz. Y es una cosa que yo te puedo garantizar que si la gente que nos está escuchando fuera a terapia, descubriríamos que el 90 por ciento
tiene esa programación. Pero ¿creen que no? Porque es una cosa súper, o sea, es algo inconsciente, ¿no? Que por eso no funciona la ley de atracción. Porque entonces tú dices, yo quiero tener una vida feliz y un marido, no sé qué. Sí, pero lo que tú sientes es lo que aprendiste a los cinco años cuando veías a tu mamá triste, pero te sonreía. Entonces tú hiciste, te tuviste que disociar. Entonces, ¿qué creas en tu vida? Más de lo mismo. Porque tu lealtad familiar, a menos de que vayas
a un espacio terapéutico a sanarte. ¡Tarán! ¡Pum! Así que... Vámonos todos a cambiar nuestras creencias ahora. Pero cambiar las creencias duele. Claro que tienes que atravesar. Es lo que te digo, necesitas mucha valentía para querer hacer eso. Y más que valentía, es amor propio. Es decir, güey, yo me merezco mejor. Yo me merezco más. Y mis hijos todavía más. Vuelvo a insistir, no lo digo porque yo sea psicoterapeuta, pero... Porque también es psicoterapeuta, si se acuerdan
de la intro. Si quieren terapia... También tengo espacios de terapia. Me pueden escribir a YoQuieroTerapia arroba gmail punto com. Me gusta ese mail. Y con gusto les ofrezco un espacio para que trabajemos con valentía, con amor, con compasión hacia nosotras mismas, porque necesitamos eso, porque tenemos una chamba increíble que es criar a chavitos que se van a quedar con este mundo, pero nuestra responsabilidad es sanarnos nosotras. Lo que los niños te muestran entre desde que nacen hasta
los 10 años. Ni siquiera es de ellos, es tu mente, es la mente de la mamá y del papá. Niños que se enferman mucho, niños que se caen mucho, niños con problemas en la escuela de atención, no es el niño. Es la mente de la mamá y del papá, de los que no han querido trabajar. Si volteas a ver a tus hijos, ve. Todo lo que te están enseñando y entonces me escribes a YoQuieroTerapia .com y me dices, oye, descubrí esto y esto y esto
que me están enseñando mis hijos. Ah, pues vamos a ver que eso es tuyo, que no lo quisiste trabajar, que no lo has atendido, ¿no? Para que seas feliz. ¿Qué no venimos a ser felices? Totalmente. He dicho. Muy bien. Ya tomemos una terapia gratis. Si quieren, ya tienen el mail. Vuelven a dar play a esto para que vuelvan a tener su terapia hasta que les quede claro. Volvamos a la historia. Acabas tu... Bueno, firmas el contrato para tus discos, decides, ok, sí, sí me voy a dedicar
a la música. Bueno, no, en realidad yo le dije a mi mamá, oye, mamá, fíjate que me ofrecen un contrato. ¿Cómo ves? ¿Cómo ven, papás? Pues voy a hacer un disco. Y ya después ahí veo qué onda. Sí, mi hijita, tú has sido tan buena estudiante que, órale, va. Pero, güey, no existía tal cosa como un contrato, digo, como un disco. Era un contrato de cinco discos. Y una cosa me fue llevando a la otra. Entré a Warner Music y de la mano de eso se me abrieron las puertas como en mi
carrera como compositora. Me pidieron una canción para un reality súper famoso. Y yo dije, bueno, pues, bueno, no era famoso en ese momento. No, a partir de ahí sí es un... Pero entonces yo dije, pues bueno, a ver, voy a mandar mi rolita, a ver si queda. Y quedó, es el himno de la academia. Eso abrió otras puertas para componer con otros artistas y para otros artistas. Para llegar a uno de tus artistas más top. Después de que salgo... No es cierto, todavía estaba yo en Warner, pero
ya estaba casi en la salida. Me hablan de Ocesa y me dicen, oye, viene, hoy no me puedo levantar a México. Yo no tenía ni idea de teatro musical. Yo no sabía ni qué era, hoy no me puedo levantar. Y me dicen, creemos que es un musical en el que tienes que estar. Cabe decir que yo, cuando firmo con Warner Music y saco mis discos, yo siempre dije que la razón por la cual empecé a ser musical era por Mecano. Y yo pensaba que se podía hacer... pop muy inteligente, ¿no? Que sí se podían decir
cosas a través del pop, ¿no? Entonces, cuando años después me hablan y me dicen, va a venir Nacho Cano, va a hacer audiciones, yo dije, wow, ¿no? Y dije, pero yo nunca he hecho una audición, no sé ni cómo se prepara, ni cómo se hace, cómo lo voy, o sea, y yo, que tengo este rollo en la vida, yo siempre digo que sí a todo. Y entonces dije, pues, why not? Fui a hacer la audición, hice lo que nadie tiene que hacer en una audición, que es entrar y cerrar los ojos, y yo dije, Me
vale. O sea, es que ¿sabes qué pasa? Que yo no pondero. Sí, no mides. Cuando empiezas a ponderar lo que está en juego, la empiezas a cagar. La empiezas a cagar. O sea, que te empieza el nervio. Además de que te empieza el nervio, empiezas a hacer no tú. Exacto. Cuando tú dices pues no tengo nada que perder, esta soy yo, ¿sabes? Ya, estás haciendo lo más auténtico que puedes ser. Y entonces yo fui y yo dije, me acuerdo que antes de entrar a cantar me dio un chorrillo del nervio.
Corrí, me llamaron que ya tenía que ir. Yo estaba en el baño. ¡Ahí voy! Llegué, entro, veo que estaba Nacho Cano y cerré los ojos y empecé a cantar Mujer contra Mujer con una inspiración y con una cosa. Y cuando terminé, abrí los ojos y Nacho Cano se para y empieza a aplaudirme de pie. ¿Qué verdad es la cuenta? Y mira, se me pone la piel chinita. Y entonces él me dijo, es que te sales, te sales. Yo dije, sí, señor, ya me salgo, ya me salgo. Deja, agarro mi reboso,
ya me voy. No, no, no, me dice, no, no, quédate. Me refiero a te sales, quiero decir en España que como que sobresales, ¿no? Y yo así de, guau, mi ídolo, ¿no? Diciéndome eso, ¿no? Y entonces ahí me quedo en Nuevo Pueblo de Montar. Y empieza una historia como con el teatro musical, que después, años después, hasta que ahora llego a Siete veces a Dios, que es este musical que
hago con cuatro amigos. después de muchos ires y venires, porque antes de llegar a este musical, bueno, entré a trabajar a Presidencia de la República con Enrique Peña Nieto. O sea, fuiste en esta parte diplomática que querías. Lo probé, lo probé, porque en algún momento salgo de Warner, entro con Nacho Cano a hacer Hoy no me puedo levantar, hago toda la temporada, hicimos la gira, terminamos, me invita a irme a España a hacer su musical nuevo que se llamaba A. Me fui a España, estuve
como... Pues no sé cuánto tiempo, como tres meses en España en general y estuve en casa de Nacho Cano también un par de semanas en Ibiza, padrísimo, haciendo este disco, montando el musical. Al final yo ya no me quedé al musical porque hubo todo un lío político alrededor de eso, pero de que estrené, estrené. Y luego me regresé a México y entonces saco mi primer disco independiente en un momento en el que no había una industria independiente, en un momento en el que no existía.
Ni Facebook, para que me entiendan. Híjole, ¿entonces en qué estabas? ¿En Napster? ¿O en qué se subía Nike? No, ni siquiera existía Napster. Bueno, si Napster ya fue como en 2004 o antes. Como 2001, ¿no? Porque era cuando nos dedicábamos a ver quién conseguía lo más menso. Sí, solo te tardaba cinco días en bajar una canción. Y no podían levantar el teléfono en tu casa porque si no te cortaban. Exactamente. No, pues no había
una manera de hacer una carrera. Entonces yo de repente me di cuenta que también quería casarme, tener un hijo, abonar en mi vida personal, privada. Y entonces dije, no puedo más también de la industria de la música, es muy pesada. Y decidí alejarme un tiempo de la música. Dije, voy a probar mi carrera, que nunca la probé. Y entonces estas cosas de la vida que a mí me pasan, estas cosas insólitas, por eso les digo que... Hay que abrirnos,
¿no? Entonces yo dije, le hablo yo y le digo a un amigo que era diplomático, le digo, oye, pues ¿no tendrás algo? De part -time, ¿no? O sea, unas tres, cuatro, cinco. Una probadita.
Una chamba de gente normal. Sí, le dije, porque quiero ver si quiero eso o si quiero seguir la música, pero necesito un poco de perspectiva, porque creo que otra cosa que le quiero compartir a la gente es que me parece súper sano llegar a hacer altos en la vida, independientemente de dónde estás o a qué te dedicas, a qué trabajas, y que te cuestiones si realmente quieres seguir haciendo eso. Porque a lo mejor fuiste muy feliz 20 años, pero ya no. Es un nuevo camino. Reinvéntate.
Y se vale. Claro. Eso es lo importante. Es que se vale cambiar. No, no, no solamente se vale. Es necesario que te des esa oportunidad. Y yo me hice oportunidad. Yo dije realmente quiero seguir la música. Entonces dije para saber si quiero seguir la música, necesito tener otra cosa con que comparar. Entonces me quiero ir a este trabajo y entonces me dicen bueno, pues te voy a recomendar. Me llaman para una entrevista, otra entrevista, entrevista total para no hacerles
largo el cuento. Me quedo trabajando en presidencia y luego. Llego a una de las coordinaciones más importantes. Si me preguntas hoy si lo volvería a hacer, probablemente no. Ahí me salieron todas las canas del mundo. Es un trabajo muy exigente, muy, muy, muy exigente. En un momento en el que explotaron las redes sociales y entonces ahí fue un relajo porque todo mundo. Apagar fuegos. Apagar fuegos, ¿no? Y bueno. Y luego Peña no se ayudaba tanto. Ay, dime qué político se ayuda,
güey. La cosa es que yo descubro después de esos seis años, descubro que no quiero nunca más la política. Que finalmente no era. Que finalmente no era y que la vida fue muy asertiva en llevarme por el lado del arte, porque yo en realidad vengo a hablarle a la gente, vengo a conectar con la gente, con otros corazones, a hacer música, a cambiar mi corazón y el corazón de otras personas a través del arte. Y entonces ahí intento volver
a la música. Hago un disco que era mi disco favorito que se llama Expuesto, que por cierto pueden escuchar mi música en todas las plataformas, como arroba Janet Chao, Janete con doble N doble T, Janete Chao. Y se viene la pandemia y se para todo y ahí yo dije, yo necesito tener un plan B, porque nuestra industria fue golpeadísima,
o sea, la de los cantantes, ¿no? Y entonces ahí decidí que quería volver a mi rollo que toda la vida tuve de la medicina, de todo lo alternativo, de todo lo holístico, de no ser psiquiatra, pero sí de clavarme en neurociencias, todo lo somático, trauma. Y entonces empecé. ¿Qué edad tenías cuando empiezas esto? Que creo que eso es bien importante para las que escuchan, como para que no tengan miedos. A los 43 años y con un niño chiquito, porque yo tuve a Paulo, mi hijo, en presidencia.
No, en el tiempo que sabe un presidente. Y cuando salgo, pues se viene la pandemia. Imagínate, un niño chiquito tenía, bueno, tenía que como cuatro años, Pablo, ahí. Y ahí digo, yo tengo que tener un plan B. Y ahí empezamos a hacer el musical de Siete veces a Dios. Después de no haber hecho teatro. Desde el 2006 hasta el 2020 vuelvo a conectar con el teatro. Lo que quiere decir que cuando algo es para ti, regresa para ti. Cuando te toca, aunque te quites y cuando
no te toca, aunque te pongas. Por eso les digo, más silencio, más calma, no tener que nada. ¿Y cómo empiezas Siete Veces a Dios? Somos cuatro, ¿no? Somos cuatro socios. A las 43, Un Chavito y Pandemia. ¿Cómo callas esa cabecita para hacer siete veces adiós? Al contrario. Si no llegas siete veces a Dios, yo no sé qué hago. Porque la creatividad siempre te salva. Siempre si te vas a la creatividad, te va a salvar. Si te pones creativa, sales del modo de sobrevivencia. Siempre.
Entonces estábamos como humanidad en un estado de sobrevivencia. Y nosotros habíamos platicado, los cuatro socios, habíamos platicado como en septiembre nos habíamos ido a Nueva York. Y dijimos, vamos a empezar un musical. Ya traíamos la idea desde antes. Pero cuando entra la pandemia, dijimos, esto se paró, ¿no? Y entonces dijimos, no, no paremos. Yo empecé a escribir la música en mis espacios y le dije a Alan, ¿sabes qué? Voy a empezar a producirla, voy a empezar a encontrar
el sonido. Eso a mí me salvó. Estuvimos dos años preparando todo eso. Estrenamos hasta marzo del 2022. En 2021, cuando yo ya termino de preparar toda la música y la producción y no sé qué, me llega una propuesta de entrar a Córpore, a mi escuela. de psicoterapia corporal, yo dije, dije en pandemia que me quería reinventar. Si tú ves mis libros, todos mis libros tienen que ver con psicoterapia, con trauma, con neurociencias, con medicina natural, con... Eso es lo que siempre
vibré. Nunca lo perseguí. Lo leía y lo gozaba desde que tenía... ¿Qué te digo? ¿15 años? Esos eran mis temas de gozo. Quiero ser psiquiatra. ¿Sabes? Entonces, gozaba tanto y vibraba tanto que la vida te trae las cosas, ¿sabes? Y entonces me invitan a que tome esa formación. Eran tres años. Yo dije, ¡qué locura! Ahí ya tenía 45 años. ¿A los 45 años voy a empezar otra carrera? Claro que sí. ¿Cómo que no? Estuve tres años. Me gradué
en septiembre pasado. ¡Bravo! Acabo de empezar otra formación en sistémico y transgeneracional y eso me hizo saber que cuando tú crees que se cierran las puertas, que ya no hay para dónde, te lo juro que el universo siempre tiene millones de puertas por abrir. La cosa es que tú tienes que ponerte en esa frecuencia, ¿no? Ábrete a
las posibilidades que hay, ¿no? O sea, ahora con la física cuántica y ya poniéndonos súper acá científicos, ahora sabemos que estamos viviendo simultáneamente varias vidas en varias líneas del tiempo. No sé si vieron la película de en todos lados, de todas partes. Esa. Esa, esa. Que era una locura. Pero eso probaba que ella era una fregona en otra línea de tiempo. Y en esa vida que estábamos viendo era la vida más pinche. En la que incluso le dicen. Dice, ¿por
qué me escogiste a mí en esta vida? Porque eres tan pendeja en esta vida. Que de verdad, o sea, puedo trabajarte, puedo moldearte. ¿Cuál es el mensaje? Siempre, aunque te sientas tonta, tonta, tonta. No eres tonta, hay millones de versiones tuyas en otras líneas de tiempo a las que nada más no has accedido, pero si tú empiezas a abrirte a esas posibilidades y le dices al universo, ¿qué más es posible? Muéstramelo, te lo tiene que mostrar a fuerza, por ley de vida, por ley
universal. Borges, ¿no? Decía que si todos los Borges de todas las dimensiones se sentaran a platicar, arreglarían el mundo. Sin duda, sí lo creo. Pues nada, terminé estudiando. Me formé como psicoterapeuta. Ahora estoy haciendo también como consteladora. Y hice siete veces a Dios. Estrenamos con un súper éxito. Me acuerdo que el día que estrenábamos, de repente volteamos. Eran como las cinco de la tarde. La función empezaba a las ocho. Y de repente dice Alan, estamos sold
out. ¿Cómo que estamos sold out? Y yo nunca había tenido un sold out antes. Entonces yo era así de no. Y me pongo a llorar. ¿Quieres ir a tomar la foto del cartel? ¿Dónde digas sold out? Claro. Nos fuimos al camellón a tomarnos una foto. Todos no podíamos creerlo. Por supuesto. Yo era la más positiva de los cuatro, de que sabía que íbamos a tener éxito, pero nadie imaginábamos ese grado. Estuvimos siete meses de sold out. Es que fue un putazo. O sea, yo creo que es la
obra más exitosa mexicana. Bueno, mentiras. Ha sido muy chistosa. Llevan diez años. Y no tenemos perdones. Sí, pero a lo que voy es que es... una cosa original. O sea, mentiras, digo, también la escribieron, pero al final es como un... Sí, pero son canciones que ya existen. De algo que
ya existe. Esto es una obra de cero. Una obra, historia y música completamente original, completamente mexicana, de cuatro chavitos que pusimos nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro dinero y nuestro corazón roto, porque esa es la razón por la cual escribimos ese musical. Tres de los cuatro teníamos el corazón roto, podrido, así, mal. Era un musical
para tener curitas. Exactamente. Y entonces eso terminó conectando muchísimo con la gente que venía también saliendo de una pandemia súper dolorosa, que necesitábamos llorar a todos nuestros muertos y todo lo que perdimos. Todos nuestros muertos. Todas las pérdidas. Y de repente tenías permiso para ir a sentarte en una butaca. Y llorar. Y llorar como marrano. Ay, yo quiero ir a llorar. Pues ve. Estamos en el Teatro Ramiro Jiménez
los viernes, sábados y domingos. Los viernes estamos a las nueve de la noche, los sábados a las cinco y a las ocho y media y los domingos a las cinco de la tarde. Y se viene aniversario, ¿no? Ya estás en mes de aniversario. Estamos
en mes de aniversario, el 18 de marzo. Vamos a cumplir tres años de ese primer sold out, gracias a Dios, con muchos elencos que han cambiado, grandes figuras que han pasado por nuestra... por nuestro escenario muchas giras hemos hecho como cuatro giras por la república vamos a hacer una próxima gira pronto y pues vienen muchas sorpresas porque ya estamos en planes de internacionalización
también wow Entonces ahí vamos. Al rato vamos a tener una Janetita que diga, es que yo fui a audicionar y entonces se paró Janet aplaudiendo. Es tan cabrón. Eso es increíble, sí. Lo que está increíble es como justamente viendo para atrás, como decía Steve Jobs, que you can't connect the dots looking forward. O sea, los tienes que conectar para atrás. Si no hubieras tenido que cambiar de piel tantas veces, o sea, incluso pasando por presidencia, nunca hubieras llegado
a crear. Siete veces a Dios, por ejemplo. Sin duda. De hecho, yo le digo una de las cosas que son para mi hijo más confusas. Él tiene nueve años recién cumplidos, pero yo todo el tiempo le estoy como tratando, ¿no? Como pues de darle lo mejor de mí. Sé que la voy a regar porque a eso venimos también. Pues ellos tienen que aprender su propio camino, ¿no? Y le digo, mi
amor, agradecelo todo. Hasta las tragedias, lo que pierdes, lo que... Tú consideras culero, agradecelo, porque tú no sabes en dónde eso se convierte realmente en una bendición. O sea, hay bendiciones que vienen envueltas en un paquete de caca que tú dices yo no quiero esto. Le voy a ver de bien. Agárralo, agarra ese pedazo de caca y vele lo mejor que le puedas ver. Saca lo mejor que puedes ver, porque yo te juro. que
vas a ver una bendición ahí. Y esa bendición, porque agarrar lo bonito, lo que huele bonito y todo, pues es fácil, ¿no? Pero cuando agarras la caca y dices, hey, me la voy a comer, perdón, o sea, figurativamente, ¿no? Porque la tengo que procesar, me está llegando esto a mi vida, me está doliendo esta pérdida, esta pérdida de trabajo, se me murió alguien, mis mascotas fallecieron, me divorcé, este, no sé, enfermedad, lo que sea,
agradecelo. En física cuántica hay un método, para que nunca entres en drama y que nunca entres en caos. Es súper difícil hacerlo. Se llaman egregores. O sea, cuando tú y yo empezamos en una mesa a hablar de política, nos estamos metiendo en un egregor que ya existe de política, en donde todo el mundo habla mal del gobierno y se queja y no manches. O cuando llegas al supermercado y entonces están las doñoras de ¡Ay, no! Porque los hijos, ¡qué difícil es criar a los hijos!
Ya estás en un egregor. Eso... esa energía en la que te metiste te pone en ese sentir que va a traer más de lo mismo a tu vida en esa misma vibración en esa misma vibración entonces checa lo que estás diciendo lo que estás oyendo lo que estás hablando lo que estás pensando y lo que estás sintiendo porque te aseguro que tú eres creadora del futuro de tu vida ¿cómo sabes cómo va a ser tu próxima semana? ¿qué estás pensando
ahorita? ¿qué estás sintiendo ahorita? te firmo que va a ser igual ¿cómo te tienes que salir cuando tienes caos en tu vida? Agradecelo. No entres en el egregor de la queja, del caos. Agradecelo. Y entonces el universo, digamos, no se espera que tú tengas una respuesta tan inusual. Y cuando tú tienes una respuesta inusual, sacas de onda, se lo estoy diciendo muy coloquialmente, sacas de onda como a la energía y entonces la energía te da más gratitud. Te cambias de frecuencia.
Lo que pasa es que es bien raro decir ¿cómo? O sea, voy a agradecer esto, entonces me va a llegar más de lo mismo, ¿no? Le estás enseñando al universo que vibras padrísimo y que vibras en gratitud y entonces lo que te va a dar es más gratitud. Y, de paso, quiero decir que para los tiempos que estamos viviendo, que son tiempos bien fuertes y que 2025 es un año y será un año durísimo, los próximos 20 años que vienen son años en los que se va a resetear el universo
la última vez que hubo esta misma energía. Fue hace aproximadamente 245 años y fue la Revolución Francesa en la que se cayeron las monarquías, decapitaron a los reyes y fue un rehacer de todo lo que conocíamos. Lo mismo va a pasar. Cómo meternos en una frecuencia bonita agradece todo. Trabájate a ti, a tu persona. ámate lo suficiente para cambiar las cosas en tu vida que son caca. Y velo como este envoltorio de caca que si te atreves a agarrarlo y a ir adentro, hay un diamante
esperando para ti. Pero la única persona que puede descubrir ese diamante eres tú. Si no lo quieres descubrir, vas a seguir teniendo la caca toda tu vida, te lo aseguro. Aunque no quieras recibir ese regalo de caca, el universo va a decir más caca hasta que entiendas la lección. Porque las cosas que llegan a tu vida, las necesitas. Ya en tus 40. ¿Cuál crees que sea tu superpoder de los 40? Mi superpoder de los 40 es conocerme
cabrón y ayudar a otra gente a conocerse. Qué bonito, qué bonito, porque yo creo siempre lo has hecho entre te conoces con la música y ahora te conoces analizando. Pues ya ven cuarentonas, esto de transformarse es un hecho que siempre trae cosas buenas, aunque en medio del caos de cada cambio nos parezca imposible ver la luz. siempre, siempre, siempre llega, aunque sea en forma de caca. ¿Qué es esa forma de caca? De hecho, casi siempre llega en forma de caca. Casi
siempre. Pero eso es lo que más aprendizaje nos deja. Y algún día vamos a entender por qué nos llegó esta bolsa de caca y por qué se nos cruzó todo eso en nuestro camino. Y vamos a llegar a hacer algo tan grande y tan chingón como lo que has hecho. Vamos a tener nuestro propio siete veces a Dios. Eso. En forma... La forma que sea para ti, claro. Exactamente. Entonces, lo más rudo del cambio no es el cambio per se, lo que duele del cambio no es el cambio per se, sino
es resistirse al cambio. Claro, de hecho, la única manera como tú puedas cambiar es que te des cuenta que el dolor de seguir siendo la persona que eres es mayor que el dolor de cambiar. Porque el que va a doler cambiar, va a doler. Dejemos de perseguir la felicidad, perseguirla. ¿Quién nos dijo que la vida tenía que ser? Mira, para la gente que no nos está viendo, imagínense un electrocardiograma cuando vas a un hospital y ves que te hacen un estudio del corazón. Hay
picos. Hay picos y hay subidas y bajadas. Y eso es la vida. Cuando se queda todo plano, está muerta la persona. ¿Quién te dijo que venías necesariamente a perseguir la felicidad? Es que en un universo como el que estamos y en un mundo como el que estamos, diseñado para el caos, que tú... quieras estar permanentemente en la felicidad,
es súper infantil. Es tu niña chiquita queriendo evadir el dolor, queriendo que alguien venga y la salve, queriendo que alguien le pague su renta y su coche y que sus hijos se porten bien. No, no existe eso, güey. Despierta. Ya despierta a tus 40, a tus 50, a la edad que tengas, despierta y hazte cargo de ti porque nadie se va a hacer cargo de ti. Y eso, aceptemos. Mientras menos resistencia pongamos y más dejemos fluir las cosas, mejor se dan. Y siempre terminan sorprendiéndonos
para bien. Es correcto. Aquí tenemos un ejemplo. Aquí tuvimos toda una terapia grupal. Una terapia larga y tendida. Ya nada más nos falta decir ¡ánimo! Pues muchísimas gracias por venir. Podríamos quedarnos como otras cuatro horas echando más chat. Ven es otra vez. Vienes pronto. Te vamos a ir a visitar prontito a siete veces. Adiós. Vayan y también la gente que nos estás viendo y escuchando. Vayan a siete veces. Adiós. Es una. De verdad que es una gran oportunidad para
cuestionarte muchas cosas. Muchísimas gracias por ser nuestra súper madrina. Qué forma de arrancar la temporada sacundiéndonos las ideas. Así que muchas gracias con entornos por estar de vuelta con nosotras. Agárrense, porque se los digo, esta temporada viene con todo y estamos segurísimas de que les va a encantar. Ya saben, quiéranse, cuídense, síganos en nuestras redes, aunque Janet diga que desaparezcan de redes de las nuestras. No les dejamos cosas buenas. Nos encuentran en
todos lados como Cuarentonas Power. Activen nuestra campanita, dejen sus comentarios y sobre todo cuéntenos ahí. todos los cambios de piel que han tenido porque nos encanta leerlas y nosotras también aprendemos muchísimo de ustedes con muchísimo cariño. Gracias infinitas a todo nuestro equipo Brinca Charcos por enseñarnos a cambiar de piel sin perder el equilibrio. A Lanice Estudio nos urgía regresar al mejor café del mundo y al mejor
estudio del universo. Santifer, los extrañamos un montón, aunque se rían cuando se los decimos. por ayudarnos a mantener esta temporada en orden y aterrizada y por supuesto claro a todos los que están en casa que nos aguantan con nuestros cambios y nuestras locuras muchas gracias por estar siempre aquí con nosotros te amo humanito las changas y a todos nos vemos las amamos y hasta el próximo martes Este podcast es una producción de Brinca Charcos Imagination Shop y Alanis Estudio.
Las opiniones perdidas en este espacio son responsabilidad de quien las emite. Todos los derechos son propiedad intelectual de Brinca Charcos Imagination Shop.
