Amiel: La madrastra del cuento - podcast episode cover

Amiel: La madrastra del cuento

Mar 18, 202558 minSeason 6Ep. 2
--:--
--:--
Download Metacast podcast app
Listen to this episode in Metacast mobile app
Don't just listen to podcasts. Learn from them with transcripts, summaries, and chapters for every episode. Skim, search, and bookmark insights. Learn more

Episode description

Crecimos con la idea de que la Madrastra del cuento debe ser la bruja con verruga en la nariz, que dedica su vida a lanzar hechizos para que los hijastros sean profundamente infelices, pero nada más lejos de la realidad y para muestra, en este episodio les presentamos a una Madrastra que además de guapa, inteligente y talentosa es una Cuarentona chingonsísisma que ha vivido su papel de madrastra, muy lejos de los que nos contaron en los cuentos. Así es que pónganse listas más que listas para escuchar la historia de Amiel que sabemos les va a encantar.

Transcript

¿Se te olvidan las palabras antes de decirlas? ¿Te cachas hablando de los chavos de ahora? ¿Estás convencida de que ya no hacen las cosas como antes? ¿Aplaudes cuando bailas? ¿En tu alacena ya hay más vitaminas y suplementos que botanas? ¿La canción más nueva de tu playlist tiene más de 5 años y piensas que el reguetón es espantoso?

¡Felicidades! llegaste al podcast indicado en donde ya no nos importa que nos manden a sentar como señores prepárense para reírnos sin control y hablar sin filtros porque si algo hemos aprendido es que no hay que tomarnos la vida demasiado en serio bienvenidas a la sexta temporada de Cuentonas Power para seguir coleccionando superpoderes aunque se nos olvide que fuimos a buscar a la cocina ahhh Desde que vimos Blancanieves, nos quedamos con la imagen de la madrastra malvada,

que se ponía verde cada vez que el espejito le decía que no era la más chida. Crecimos con la idea de que las madrastras son malas por naturaleza y siempre, siempre unas brujas. Pero la realidad es muy diferente. Ese rol es todo menos fácil. Y lo que realmente se esconde detrás de la representación de Disney es la resistencia a aceptar que otra mujer pueda, entre comillas, suplir el papel

inmaculado, de una madre biológica. Por suerte, hasta Disney se ha deconstruido y junto con las nuevas formas de familia, el rol de la madrastra también se ha reestructurado. La verruga en la nariz y la manzana envenenada quedaron atrás para dar paso a una figura que acompaña, cuida y fomenta el amor. Sin la intención de suplir a nadie, sin expectativas ajenas y con la fuerza para redefinir su lugar en el cuento. Con ustedes,

¡adiós! muchísimas gracias estoy feliz de estar aquí con ustedes que bonita intro que bonito tono de verdad les agradezco porque tenía muchísimas ganas desde hace mucho tiempo de venir y ya por fin se me hizo estábamos haciendo cuentas desde la tercera temporada estábamos cuadrando tu agenda Justo cuando nos conocimos, que nos conocimos por ahí en una borrachera. Nosotros no tomamos, somos señoras de casa, de bien. Cuarentonas. Cuarentonas respetables. Justo por alguna razón

terminamos platicando de este tema de... El rol de la madrastra. Así es. Que se pone verde y que... Y la verruga, ¿no? Y la verruga y... ¿Quién es esta manzana? Que se va a dar mal chamaco. Y de cómo estar como súper mal concebido en gran parte justo por lo que veíamos de chiquitas, ¿no? Sí. Y nunca nos hemos detenido a pensar desde dónde viene eso, ¿no? Cómo viene desde justo una inseguridad de... Así es. Tú no vas a ser mi mamá. ¡Oh! La inseguridad de... Ella

no es tu mamá. Exactamente, ella no es tu mamá. Pero bueno, antes de empezar a spoilear el tema, seguramente sí lo saben, a mí él empezó a trabajar muy, muy, muy, muy chavita. Muy chavita. En este grupo que casi nadie conoce, que se llama... Jeans. Jeans. O sea, sí saben quién es, ¿no? Siempre en búsqueda de un sueño. Y así de chavita, pues entraste como en este mundo de la música y de la artisteada. Y en tu camino se cruzó por ahí un señor. Así es. Que ya venía con dos chilpayatas.

Pero cuéntanos tú la historia. Pues realmente sí, sí fue en el mismo medio que conocí a mi esposo. Y cuando nos conocimos, pues nada que ver. O sea, obviamente él tenía... Una historia, ¿no? Yo también muy chavita tenía mis historias ahí, ¿no? En los novios. Él era músico de jeans. Lo conocí un poquito antes, pero bueno, ahí como que nada, ¿no? O sea, como que coincidió que yo ya había ido como a su estudio un poquito

antes. Pero cuando nos conocimos fue justo en un ensayo de jeans y la relación era muy poca. Nosotros no podíamos hablar mucho con... Con ellos, ¿no? Ni con la gente del staff, como que nos tenían muy cuidadas. Muy protegidas. Muy protegidas. Entonces no nos dejaban como entablar mucha plática con nadie. Y pues realmente nada más era el hola, adiós, muchas gracias y tantas, ¿no? Éramos educadas, pero no hacíamos relación. Exactamente, sin más relación que eso. Y bueno,

así fue pasando el tiempo, ¿no? Digamos que eso fue 2002, 2003. 2004 grabamos el video de Amore. Obviamente, pues lo seguíamos viendo en los ensayos y en los shows y así, pero nada más. Era una cara familiar y ya. Exactamente, hasta ahí. Sí. En el 2004, cuando estamos grabando el video, tenía poquito que mi hermano me había regalado un djembe, que es una percusión. Y entonces me acerco a él como baterista, ¿no? Y le dije, oye, una pregunta, ¿tú sabrás quién me puede dar clases?

Y entonces luego me dijo yo. Pero por supuesto. Yo sé quién. Casualmente. Le dije, ay, en serio, sí. No venía preparado. No venía preparado, pero ahorita podemos empezar. Y le dije, ok. Me dijo, te doy mi teléfono. Y le dije, no, espérame, porque me pueden regañar, ¿no? Entonces me dijo, bueno, mi tarjeta, guárdatela. Sí, por debajo del... Y me acuerdo que yo traía, afortunadamente, un pantalón con bolsita. Entonces fue como... Luego te marco, sí, gracias. Seguimos con la

grabación, no pasó nada. Y creo que pasó un año, en serio, porque me daba pena. No sé por qué me daba pena si yo nada más iba a tomar clases, ¿no? Pero bueno, a mí me daba pena como, ay, hola, soy yo y las clases. Total que cuando por fin me animé, me empezó a dar clases, pero me dijo, oye, está padrísimo que aprendas la pura percusión, pero ¿por qué no aprendes también batería? ¿No? O sea, como que más completo todo.

Entonces me acuerdo que sí, le dije, bueno, pues yo no tengo batería en mi casa porque la clase iba a mi casa y me daba la clase en la casa. No te preocupes, yo te presto una temporada. y entonces también me trajo unos bombos. Acabo de tener una que no sé dónde poner. Todavía me dijo, si se puede, pues al espacio, le dije, pues aquí en medio de la sala y el comedor, si

no importa, bueno. Entonces me empezó a dar clase y obviamente, pues eso hizo que hubiera un poquito como de relación, pero de verdad era profe -alumna. Yo sabía que él estaba casado en ese entonces, él ya tenía a los niños, pero realmente ni platicábamos mucho. Sí, o sea, era tu maestro de música. Era mi maestro de música y de hecho, cuando yo platiqué ya en el grupo, ay, me está dando clase, fue como... Oye, no, pero ¿para qué tomas clases? Aparte fue como... Se hace como, ¿qué estás tratando

de hacer? ¿Quieres tocar la batería aquí cuando en los shows? Y yo, no, no, es por prepararme, ¿no? O sea, por puro gusto. Ah, bueno. Como que no les agradó tampoco un poco porque más bien pensaban que yo lo quería para otra cosa, ¿no? Como para tocar o... Sí, como para salirte. No, no, pues no sé si para salir, en fin, eso no lo había pensado, pero como que para qué más preparar, ¿no? En ese momento era como para qué. Sí, sí, tú aquí cantas. Exacto, para qué. Tu

papel es este. Sí, sí, sí. Entonces como que para qué, pero bueno. Total que sí platicábamos, entonces de repente sí salía el que, ay, fíjate que mi novio me hizo esto, o mi novio me hizo lo otro, y él me decía, ¿y por qué como que andas con ese novio, no? Y o sea, él... Me trataba como que de aconsejar, pero no mucho. Y yo le preguntaba, oye, ¿y tus niños? Oye, y así. En realidad es una plática normal entre alumno y maestro, ¿no? Sí. De hecho, era como mi terapia.

Porque yo hasta le lloraba. Yo, ah, es que el novio me hizo esto. Ah, es que el novio me hizo lo otro. Y él nada más así como, ay, pobre mensano. Pobre chavita. Y ya. Fue pasando el tiempo. De repente dejé las clases. Porque pues también con las giras, la promoción, como que no tenía mucho tiempo. Y después de eso viene mi salida del grupo. Entonces yo cuando salgo del grupo le hablo a él, le platico por lo que estoy pasando y me dice no te preocupes, todo va a estar bien.

Yo te voy a ayudar en lo que yo pueda, pues hay conocidos, vamos a ver para qué grabes unos demos. Entonces como que me empezó a brindar mucho apoyo. Y para este entonces, él ya con su relación no iba muy bien. Entonces también me empezó como a platicar, ¿no? Pues va pasando esto, va pasando el otro. Yo ya también había terminado con el novio este que tenía. Que te hacía llorar. Que me hacía llorar. Y él me empezó a apoyar mucho

en esta parte, ¿no? De lo de mi carrera, porque sobre todo eso es lo que a mí me tenía así como súper bajoneada. ¿Cuántos años tenías con tu salida del grupo? Cuando yo me salí del grupo tenía 22. Pues sí, está chiquita. Y además con toda la ilusión. ¿Y ahora qué? Exactamente, ¿y ahora qué voy a hacer? Se acabó todo para mí. Y entonces me decían, no te preocupes, vamos a buscar gente que te gravedemos. Él se dedica

a la música, él es músico, ¿no? Trabaja mucho en promoción de artistas y lleva como a la banda que sale con el artista atrás en televisión, radio, etc. Entonces me decía, oye, ¿por qué de repente no vienes conmigo como coro? Y yo le decía, no. O sea, en ese momento yo decía, no, ¿cómo? Yo ya estuve en el grupo. Claro, después de hacer la de jeans, ahora es al revés. Sí, o sea, como que yo en ese momento entré como

en conflicto. Me decía, oye, pero es trabajo y aparte es la música y es a lo que tú te dedicas. Sí, pero ahorita no, ¿no? O sea, como que yo estaba en ese conflicto. Total que él, entre que me trataba de convencer de eso, me ayudaba, me acompañó a grabar unos demos. De hecho, tuve que viajar a Monterrey y me dijo, si quieres yo te acompaño. Obviamente en ese momento sí no había como esta confianza y decía, ay, bueno, gracias, qué lindo. No, me caía perfecto y todo,

pero más bien era como qué pena, ¿no? O sea, como, ajá. Pero no, la verdad, súper buena onda. Entonces empezó a volver mi mejor amigo. Obviamente me acompaña a grabar los demos. Realmente me cuidaba muchísimo. Íbamos que a un estudio, íbamos que a otro. Fuimos a ver disqueras. O sea, me acompañó como en todo este proceso. Nos volvimos obviamente súper amigos. Y me tocó vivir también este proceso de la separación como tal. De su separación. De si ya no, ya ni siquiera estamos

juntos, todo. Y pues hasta ahí, ¿no? O sea, realmente sí era como... Es más, yo le decía, ay, pues que me gusta tal actor. Por ejemplo, me decía, oye, en el gimnasio al que voy hay un chavo que se parece muchísimo. ¿Por qué te lo presento? Yo le decía, no, ¿cómo crees? No, no, ahorita ni novio quiero tener. Y así, o sea, realmente éramos amigos. Eran muy amigos. Todo fue como el 2006. Seguíamos viéndolo en mi proyecto en

solitario. Y me dice, oye, viene un programa de tele donde se quiere una banda anfitriona. ¿Te gustaría? Y entonces como que dije, bueno, es que sí, tengo que trabajar. O sea, bueno, que ya. Sí, porque aparte también decía, oye, de que estés en una oficina trabajando en algo que no te gusta, a que estés en la música. Y como que ya iba pasando el tiempo, dije sí, exacto. Tengo que volver a cantar, tengo que trabajar. Y entonces me uno a su banda. Empezamos a trabajar

ahí en un programa de tele. Y obviamente nos fuimos haciendo más unidos. Justo cuando estábamos grabando ese programa, choqué. Y a la primera persona que se me ocurrió hablarle fue a él. Y de hecho, en ese momento yo salía con un chavo. Pero, pues no. Hay que chistoso que no le hablaras con el que salías y mejor a mi bestia. Ajá, le hablé a él, él me acompañó, él llegó primero que mi mamá, o sea, él estuvo ahí todo el tiempo, a mi mamá le caía perfecto, obviamente ella sabía.

que era un hombre separado, separándose, pero mi mamá decía, si es tu amigo, si es tu profe, no pasa nada. Entonces estuvo conmigo hasta que salí de los separos, porque hasta los separos se han caído. Sí, fue una cosa muy espantosa. Entonces como que sí, se volvió mi mayor apoyo, me jalaba para el trabajo. Y entonces yo decía, no, pues no me gusta y no me gusta. Y con ese chavo que salí fue como un mes y medio y dije, no, yo no estoy lista para relaciones. Él me

insistía, pues te parecen total. No, muchas gracias. Al del gimnasio que se parecía a Ernesto Laguardia. Claro, porque estábamos hablando de Alondra. No, no, ese nunca me gustó. Ay, perdón. Ernesto Laguardia era el galán de quinceañera, ¿no? Exacto. Sí, claro, claro. Pero realmente nunca fue galán. Pero bueno, eran los galanes entonces. Exacto, así es. Entonces, bueno, regresando acá al tema. Él me seguía insistiendo, pues te puedo presentar

con tal. Y yo, no, muchas gracias. Y entonces me empecé a dar cuenta que yo decía es que yo estoy muy cómoda con él. Pero por otro lado decía, no, no, no, no, pero a mí tú no quieres andar. Con alguien que de alguna forma ya tiene una historia, tiene los niños. O sea, como que yo no me veía en un tipo de relación así. Como entran los prejuicios, ¿no? Sí, sí, porque aparte como que uno dice no, porque aparte ya yo llegué a pensar, ¿no? Pues sí, él ya estuvo casado y pues

me casaría con uno ya divorciado, ¿no? O sea, como no, es mi primera historia y no quiero ser su segunda historia. Sí, o sea, pero es eso, como los prejuicios y como que pues muy chavitas. Entonces sí, era como no me veía yo en un tipo de relación. así con dos niños, yo decía no, ¿cómo? O sea, como que uno tiene siempre la idea de chiquito de un día me voy a casar, voy a tener mis propios hijos, entonces como que no me imaginaba en ese escenario. Te estabas saliendo del guión.

Exactamente, qué mal, ¿no? Porque uno así, como que eso es lo que le dijeron que tenía que ser a uno y así. Sí, sí, Blancanieves no se casó con el príncipe divorciado. Exactamente, así es, totalmente. Pero entonces yo cada vez me daba cuenta que estaba como más cómoda con él, ¿no? Entonces, por ejemplo, vino mi mejor amiga que vive en Guatemala e íbamos a hacer como varios planes, ¿no? Que ir al, no sé qué, al papalote, que al cine, que al teatro, que no sé qué. Y

de repente yo le decía, oye, pues vamos. Él también tiene un mejor amigo y entonces, ¿por qué no vamos los cuatro y no sé qué tanto? Y entonces me decía, no, es que yo no puedo porque voy a salir con una chava. Ok. Tú te lo pierdes, ¿no? Pero yo decía, bueno, vas a salir con una chava. Pero es mi amigo. Pero es mi amigo, exacto. Ok. ¿No? Y de repente yo, no sé. Hace coraje de eso. Cuando te empiezas a dar cuenta que uno no los

quiere como amigos. Ah, porque para esto debo de decir, en algún momento, él como que sí me hizo el comentario de, estás muy bonita, este, sí me gustas, pero siempre fue como. Muy respetuoso, ¿no? Y yo todavía le dije, bueno, no te vayas a enamorar de mí. No quiero nada contigo. En ese plan, eres mi mejor amigo. Entonces, ni te enamores. O sea, sí me hago que se lo dije así. Directito a la friend zone. Exactamente. Siguió pasando el tiempo. Entonces, claro, él dijo que

ya no quiere nada conmigo. Yo ya hablé, claro. Exactamente. Yo voy a también. Somos amigos. Yo puedo salir con otras personas. Y ya no quiero salir con nadie. Es un problema, ¿no? justo cuando vino mi amiga, todavía me hago que le dije, bueno, puedes venir a México, ligarte a quien tú quieras, pero él, ¿por? Es mi amigo. Es mi amigo y no quiero broncas entre mis amigos. Entonces le dije, ¿con él? Nada. Bueno, yo también luego dije, a ver, ¿por? ¿Qué pasa? Sospechoso. Uno

se miente. Sí. De repente un día me descubrí, por ejemplo, en un mix -up que así de, ay, esta película para... Bueno, se llama Christopher. pero yo le decía Pancho. Bueno, le digo Pancho porque es Christopher Francisco, ¿no? Entonces, de amigos le empecé a decir Pancho. Ya, ahí está peli para Pancho. Ah, y esto para él también. Ay, mira este, le voy a guardar el de las palomitas que en ese entonces había salido la película Los Simpsons y a él le encantaba Los Simpsons.

Ah, y voy a guardar hasta, ni le puse salsa para no manchar. Para no manchar el bote. Ahí le puse las películas que había visto para él y le compré, ¿no? Es demasiado detallista para una amiga. era muy detallista conmigo. O sea, desde maestro era de, ay, te traje un Kinder Delice, ¿no? Te traje un chocolatita, ay, qué lindo. Y hasta ahí. Sí llegó a pasar que mi hermano, mi mamá me decían, ay, pues ese profe es muy lindo contigo. Y yo, ay, casado. O sea, aparte, ¿no? Sí, nada

que ver. Yo sí lo conozco, ustedes no. Exacto. Yo sé que no quieren hablar. ¿Así es? Sí. No, y yo hasta como que decía, no, no, obvio, o sea, pues a lo mejor le parezco bonita, pero hasta ahí, ¿no? Siguió pasando el tiempo. Él sí me decía, voy a salir con tal chava. Y yo como que... No, hubo un día que me acompañó una cosa y justo donde me acompañó, ella trabajaba como muy cerquita y me dijo, oye, ya nada más pásame, digo más

bien, acompáñame para que la saluda rápido. Me acuerdo que sí entré y cuando vi que la saludó, dije jajaja, te espero afuera. Me salí. Dijiste no, yo no voy a estar haciendo caras ni shows aquí. Entonces como que sí me di cuenta, como que me estaba enojando, como que este celo, pero a la vez yo no quería, pues no, no quería reconocerlo. Me daba mucho miedo, me daba muchísimo miedo esta historia. ¿Cómo iba a salirte del guión? Sí, y cómo iba a ser justo la ex. Los niños,

o sea, yo decía, ¿cómo va a ser todo esto? No, no, no. Yo decía, ¿por qué tengo que lidiar con algo que a lo mejor ni siquiera quiero? No, ni siquiera era eso, ¿sabes? Nada más era como el miedo del no saber qué podía pasar o como... Yo también decía, ¿y si sufro más? O sea, ¿por qué qué tal que a la mera hora él se da cuenta que quiere estar con la ex? Y entonces... Yo ya me enamoré. Por sus hijos. Cualquier cosa, sí. Ya se viene Navidad y es la época de la reconciliación.

Sí, o sea, mil cosas que pasaban. A mí me daba mucho miedo, pero al final caí. Hubo un momento en que me di cuenta que ya no podía más. Que podía más el celo que... No, y no del celo, el estar ya tan cerca. Trabajábamos juntos, hacíamos muchas cosas juntos. ¿Quién dio el primer beso? Yo lo pedí. Ahí fue donde yo ya no pude más porque hubo un día... ¡Ay, qué tal yo ya! ¡Vámonos! ¡Quédense a agarrar los besos! Además, si les cuento esta historia, está como muy chistosa.

Nos fuimos a un trabajo a Acapulco. Por ahora, de verdad, yo creo que es el destino. Porque íbamos a una grabación de un programa de tele. Entonces, íbamos pagados por la producción. Cuando yo llegué, porque yo llegué primero, nos dieron una habitación, pero era como una suite. Entonces, hasta nos dijeron que si no había problema como de compartir cuarto. Yo le dije, no. Cuando viajamos a Monterrey a lo de Mis Demos, ya nos habíamos quedado juntos. Obviamente, caí en su cama. Entonces,

pues dije, no hay ningún problema. Y pues como que todo se acomodó porque había un jacuzzi dentro. Y entonces hubo un día que él se quedó en la grabación y yo le dije, voy a estar. ¿Vas a estar también? casi casi yo le dije estoy en el jacuzzi cuando llegó si se escucha como que yo provoque una cosa así muy rara pero fue como que se dio se lo juro O sea, sí puse un camino de rosas y velas, pero yo no lo probé. Pero era cosa del

destino. No, no puse nada de eso, pero sí estaba yo en el jacuzzi y yo tenía un bikini blanco. Y entonces él entra y yo estaba así, adentro del jacuzzi, pero pues llena de burbujitas. Él juró que estaba adecuada. O sea, entonces yo cuando me beco, él se asumió y yo, hola, ven, métete. Así te invito. Así. O sea, sí le vi la carita como de... ¿Qué pedo? Sí, o sea, ¿cómo? Métete. Yo salgo y ya me ve el tirantito. Ah, sí. Ahí voy. Bueno, qué bueno que se esperó.

Imagínate. No, les digo que siempre fue muy, muy respetuoso. Siempre tuvo el límite. Él estaba a punto de decir, ok, disfruta. Exacto. Entonces ya como que dijo, ok, sí, ahorita me meto. Pero sí fue como muy apenado todo. Se metió, era un jacuzzi grandecito, porque aparte Magoque estaba como en el balcón. Entonces, obvio, acá porque se veía precioso en la noche, jacuzzi. Sí, sí, sí, y la atmósfera estaba puesta. Estábamos platicando y yo la verdad es que les digo, ya era mucho

esto que me había guardado. Era mucha resistencia. No, ya para este entonces ya llevábamos más de un año siendo súper amigos. Llega un momento en que sí le dije, ¿me harías un beso? Y entonces me dijo, ¿pero vamos a ser novios? Ya yo así con el nervio le dije sí. Y entonces ya me besó y a partir de ese momento nos hicimos novios. ¡Ay, qué bonito! Pero sí... O sea, obviamente él dice que yo fui la que le tiró ya por completo la onda. Pues sí, yo soy la que le dije dame

el beso. Pero ya es porque tú me metiste a la friendzone, tú me sacas de ahí. Exactamente. Qué duro es el papel del hombre. Es decir, me tengo que esperar a ver si... O sea, yo digo, qué bueno que fue niña. A mí me hubiera costado muchísimo trabajo tener que llegar con una niña y decirle, ¿quieres ser mi novia? Y que te rechacen. Ay, sí. Güey, ya lo intenté una vez. Ya me mandaste a Friends Zone. Yo ya no lo voy a intentar. Sí, no. Y cuando él me dijo, realmente no fue como

tal tirarme la onda ni declararse. Fue como, me gustas. Y entonces yo luego, luego le dije, olvídalo, ¿no? O sea, amigos y hasta ahí quedamos. Yo siento que él me fue llevando muy bien hasta el punto en que yo ya no podía estar sin él. ¿No? La verdad, porque estuvo todo el tiempo conmigo, era mi gran apoyo, le podía contar absolutamente todo, hasta que me quería presentar a otros, ¿no? Pero cuando empiezo yo a ver que él ya está como saliendo de alguien más y fue como, no,

no, no, no, él es mío. ¡Es mío! ¡Exacto! Bueno, es que también esta parte del amor a primera vista que está tan... También nos la vendieron igual que la bruja de Blancanieves. Pues es mentira, porque en realidad el amor a primera vista no es otra cosa más que atracción, ¿no? Exacto. Cuando empiezas a convivir con alguien y se vuelve importante como en varias partes de tu vida, pues también se vale cambiar de opinión y te vas enamorando, ¿no? Es como de hoy a mañana,

ay, sí, órale, ya, ahora, ¿no? Sí, o sea que yo... Pienso y siempre estuve muy cómoda con él, o sea, desde que era mi profe. Tu maestro, sí. Yo siempre decía, ay, mi profe. O sea, siempre era como mi profe, mi profe. Sí, siempre te sentías cómoda con él. Me sentía cómoda, pero pues no, yo no veía nada más. Pero tal vez lo pienso, sí, en esta parte que decía, pues, de todas maneras, es alguien con quien yo no voy a poder tener

nada. Sí, o sea, tú tenías muy claro, bueno, está casado, o sea, me cae perfecto, está casado, pero tampoco buscabas que pasara algo. Exactamente. Oye, y después de esta escena tan sensual del yakuza que nos acabas de describir. Exactamente. De Acapulco. Cuando salen ese beso, ¿te cae a ti al 20 decir, madres, ahora sí ya me salí del guión, ahora sí voy a tener dos chavitos ya crecidos? No, ya eso no lo pensé. ¿Eso ya fue natural? Sí. O sea, fue el beso y me sentí tan bien. O

sea, fue como el, claro, aquí, aquí es. Es mi lugar. Aquí, aquí siempre fue. Y ya no fue como el, ay, ahora lo que viene. No, más bien fue como empezó a darse muy natural. Obviamente sí empezamos a salir con los niños, pero nunca hubo un, oigan, les presento a mí el mi novia, no. O sea, fue como, miren, a mí él es una amiga y hoy nos va a acompañar al museo. La primera vez que salimos los cuatro juntos, ellos tenían,

según yo, siete y cuatro. Entonces Macoque fue como, hola y todo, pero aparte niños muy lindos, nunca hubo una cara, nunca hubo nos cae gorda o ¿por qué viene tu amiga? No, nada, fue como, ok, perfecto, vamos Macoque. Fuimos a la casa de Frida Kahlo, al museo de Frida Kahlo, porque es a donde quería ir Kenia. Pasaron por mí, íbamos platicando en el coche y oigan, ¿y qué les gusta? ¿Y tú no morías de nervios? Moría de nervios, pero como ellos estaban también tan tranquilos.

O sea, alguna vez ya los había visto. Obviamente sí los había visto en alguna clase, los había visto cuando estábamos en el programa de tele. O sea, no llegaste a por primera vez vamos a ir. Por primera vez soy amiga y ya voy al museo. O sea, tenían como un... Sí, ellos sabían que yo trabajaba con su papá. Una referencia tuya. Es más, alguna vez que cuando conocí por primera vez a Cristofercito, todavía tenía tres. Él lo acompañó a su papá al programa de tele. Desde

chiquito fue como muy coqueto. Entonces me acuerdo que a la otra niña que cantaba en el programa y a mí, Nos dijo, ¿quieren que les invite unas galletas? ¡Ay, no! Y también así de, mi abuelo tiene una casa en Cancún. ¿Las puedo invitar? Y era así, chiquitito. Y bueno, entonces como que ya me había visto. Entonces cuando salimos esa vez, pues sí fue como, ok, vamos al museo. Sí fue como de, me agarraron la mano. Vimos todo lo que teníamos que ver. Salimos de ahí y tenemos

una foto de esa primera vez. Los dos abrazados de mí, sentaditos. No me acuerdo dónde estábamos entonces, pero estaban sentaditos junto conmigo, los abrazáis. Y nos despedimos y todo muy bien. O sea, fue muy bonito, se dio todo muy natural. Y de ahí empezamos a salir un poquito más, que íbamos al cine, que íbamos al parque, que íbamos a comer. Y desde el principio fue como, por ejemplo, alguna vez que Cristófercito estaba enfermo, traía mucho moquito. Y entonces fue como, ay,

hay que limpiarlo. Y le dije, si quieres yo lo llevo, ¿no? Y no, no, te da así como guacala. Ay, no, ¿cómo crees? Ay, no pasa nada, ¿no? O sea, yo lo llevé al baño, regresamos. O sea, nos empezamos a llevar muy bien. Ellos eran muy cercanos a mí. Sí había como mucho cariño. De repente era como íbamos los tres atrás dormidos y el otro como chofer, ¿no? Entonces yo era la amiga de papá. Así estuvimos un año. Y ya que cumplimos el año, Ya les dijimos que éramos novios.

De hecho, un poquito antes del año vino el cumpleaños de mi esposo. Hicimos un viaje a Disney. Con los niños. Sí, con los niños. Obviamente yo seguía en el plan de la amiga de papá. Obviamente dormíamos en las camas separadas. Yo me quedaba con Genia, él con Christopher. Hicimos algo, por ejemplo, que ahí hubo una situación que le marcan a su mamá desde la habitación. Y entonces Christopher le dice, mamá, ¿con quién crees que estamos? Con la amiga de mi papá. ¿Con quién crees que

no es Mimi? Entonces ahí sí me acuerdo que fue como, lo volteé a ver, volteé a ver a Christopher y yo así de... Y que además no puedes hacer como mucho porque no puedes enseñarles a los niños que a ti eso te genera angustia porque nos pareciera que es algo malo. Sí, y entonces no me acuerdo ya qué fue la reacción, pero fue como, ah, bueno, sí, ok, bye. Ya me acuerdo que colgaron y todo y yo estaba como que me preocupaba. Pero, pues bueno, no estaba haciendo nada malo. Ellos estaban

separadísimos, ¿no? O sea, pero obviamente sí me entró el... Sí, pero siempre ese primer aviso o cómo lo van a tomar. Sí, obviamente ella sabía que ellos veían a la amiga del papá, ¿no? Pero, pues sí, de todas maneras es este rollo. Ella en algún momento me llevó a ver mucho tiempo antes porque él me daba clases o él tocaba con nosotras. Entonces, de alguna manera sí me conocía. Sabía quién eras. Exacto. Así es, yo también la había visto alguna vez. La amiga de papá tenía

cara. Entonces, bueno, ya cuando por fin le dijimos que éramos novios, pues para ellos ya era como, ah, perfecto, pues de todas maneras era la amiga de papá. Fue como un paso natural. Así es, y todo el tiempo, que algo que a mí siempre me causó como, pues no sé, yo sentía muy bonito y decía, bueno, no sé por qué es así, pero para cualquier cosa era, Amiel, ¿me comidas al baño? Oye, Amiel, esto, Amiel, el otro. O sea, aunque estaba ahí su papá, pero era como... Te sentías

considerada. Ajá, y conmigo era que, oye, Amiel, ¿podemos hacer esto? ¿Podemos hacer el otro? Claro, no sé qué. Cuando nos fuimos a vivir juntos, nos fuimos a vivir juntos antes de casarnos, que obviamente pues ahí empezamos a convivir todavía más porque se quedaban con los otros. Y era, Amiel, este, ¿ya me lavo los dientes? Amiel, ¿me voy a bañar? Amiel, ¿puedo? O sea, era, Amiel, ¿podemos comer esto? O sea, como que no sé por qué, pero a su papá no. Era conmigo.

Y yo nunca tuve ningún problema. O sea, obviamente para mí era por supuesto, ¿no? Entonces, la verdad es que para mí fueron mis niños desde el primer momento. Desde esa primer salida que nos abrazamos para esa foto, dije, ellos son mis niños. Así me convertí en mamá. O sea, tienes la foto del día que te convertiste en mamá. Sí, sí, sí. Ahí la tengo. Y es una foto bien bonita. Y no es en el hospital. Ah, exacto. Así es. No fue en

el hospital, pero... Yo sí creo que, bueno, obviamente tiene mucho que ver también la personalidad de los mismos niños, pero sí creo que hubo esa conexión

y hubo esa química. Por supuesto, sí llegó a haber momentos en todo este principio de la relación, ya como familia, que tal vez a ellos les decían muchas cosas de su papá o de mí y que pudo, si hubieran sido yo creo que otros niños tal vez pudo haber afectado, pero afortunadamente ellos como que lograron separar, o sea, como que no importaba lo que les dijeran por otro lado, ellos estaban bien con nosotros. Y conmigo, ¿no? O

sea, nunca hubo un rechazo. Alguna vez sí, Cristófercito, igual de cuatro años, un día me dijo, ¿te puedes ir mamá? Le dije, tú dime como tú quieras. Esa salida me dijo mamá, a la siguiente, a miel. Porque ya había habido un regaño. Claro, seguramente al otro lado no cayó en gracia. No, no cayó nada en gracia. Pero yo también decía, bueno, yo tengo que respetar lo que ellos quieran. Y sí, si tú me quieres ir mamá, por mí está perfecto. Si

no me quiere decir mamá, no pasa nada. Por ejemplo, cuando salíamos justo en un parque de diversiones, en algún hotel, pues para toda la gente veían mamá, papá, niños. Entonces me decían, ¿tus hijos? Sí, claro, mis hijos. Entonces ellos también me veían así como, ah, sí, dice que somos sus hijos. Y yo les decía, pues son mis hijos, son mis niños. Y los voy a proteger y querer como si los hubiera sacado de mí. O sea, para todos

lados, ¿no? Entonces, obviamente, ayudar a hacer tareas cuando estaban con nosotros, por supuesto. Lavar uniformes, o sea, que ponerte el moñito. Lo que más me gustaba era al principio de clases, yo chiquito todavía, cuando se podía, acompañar a mi esposa a comprar los útiles. Entonces, yo poniéndole nombre a cada... Rotulando. Sí, rotulando. Oye, te voy a decirte, como mamá que lo hace, le hiciste un ¡pam! ¡Claro! Yo era feliz. Yo dámelos y yo los forro. Yo era la más feliz y

poniendo etiquetitas. No, bueno. O que venía el cumpleaños y yo le hago la invitación. O sea, ese tipo de cosas a mí me daban una ilusión y me hacen ilusión. Sí, muchísimo. Entonces, creo que siempre fue como con ellos, la verdad, muy natural todo, todo muy lindo. Y han pasado ya muchos años. Bueno, ya después vino la boda. La boda fue muy bonita porque ellos se entregaron

a su papá. fue un momento súper emotivo porque pues él entra con ellos ellos le entregan entonces para mí eso también representó pues un amor impresionante porque me estaban aceptando o sea me dieron a su papá ¿no? ya voy a llorar sí fue muy bonito yo creo que para todos la verdad ese momento fue bien lindo yo lo veo en fotos o lo hemos visto en video y digo qué bonito que ellos lo entregaron. Claro, porque además para, o sea, no hay como amor más fuerte, ¿no? Decir, órale,

va. Ya somos familia. Sí, sí, sí. Y padrísimo, obviamente, pues, toda mi familia los ama, los adora. En ningún momento tampoco fue como, ay, es que son los hijos de Chris. No, eran como, pues, los hijos de Ami, ¿no? O sea, como que todo siempre fue así. Afortunadamente, hasta el día de hoy, puedo decirlo, nos llevamos perfecto. Al día de hoy, que Kenia tiene 25, Christopher tiene... Tiene 21. No manches, lo recibiste de 4. Llevo yo 17 años con mi esposo. O sea, de

casados, este año cumplimos 15. Ok. Ay, pues hay que hacer fiestononos, loco. Claro, ya le dije que... Oye, son los 15 años. Que yo quiero renovar votos en Las Vegas. Entonces, y de verdad nos llevamos muy bien. O sea, por ejemplo, cuando van a venir es, oye, Amiel, tengo tales días para ir a México, porque no viven aquí en Ciudad de México, ¿no? Viven fuera. Entonces, ok, bonita, voy checando lo de tus boletos. Y con Christophercito, oye, guapo, ¿qué onda? ¿Cuándo vas a venir? Porque

ya voy a empezar a ver lo de tu hermana. Pero todo siempre es conmigo. Oye, Amiel, quiero hacer una videollamada con los dos porque les quiero contar algo. la última vez que nos dijo Kenny eso fue como le dije ¿será que vamos a estar abuelos? ¿qué nos irá a decir? No, no, era que se hubiera vivido visual. Ah, ok. Gracias. Que hasta así nos dijo, ¿y a pocos sí quisieran ser abuelos? Y yo, ay, pues sí me gustaría. Pues unos pocos, la verdad, sí. Lo que ustedes quieran,

¿no? Pero la verdad es que sí, la relación con ellos siempre ha sido muy, muy padre. A mí me hubiera gustado mucho también esta relación, no que seamos las mejores amigas, pero que hubiera sido una relación en la que pudiéramos saludarnos su mamá y yo, sobre todo por ellos, ¿no? Porque sí hubo momentos en los que era, ir a recogerlos o ir a entregarlos y que obviamente hay este estrés o de yo quedarme todo el tiempo obviamente en el coche que no me vean para no provocar problema.

Para no generar bronca. Porque sí había bronca, ¿no? O sea, el tan solo verme sí le generaba un poco de conflicto a ella, ¿no? Entonces también siento que esto para los niños como tal es un poco problemático porque entonces también haces,

separas. Ha habido... momentos que fueron importantes para ellos que nosotros no estuvimos por obviamente que no hubiera problema los 15 años de Kenita por ejemplo no pudimos estar que yo decía bueno yo si no estoy no pasa nada pero su papá y por problemas no se pudo entonces esa parte pues obviamente es como híjole no fuimos parte de eso pero al final yo creo que ellos son muy inteligentes ellos saben que no fue tampoco por nuestra parte ¿no? Entonces eso a mí sí me hubiera gustado.

Nunca, nunca se ha podido dar. Ya hubo un momento en que sí pudimos estar en un mismo lugar y que también para Kenia, que yo siento que tal vez como mujeres a la que le pega más esta parte del nerviosismo a mi mamá y ellos, no que ella, pero por lo menos dijo ya pudieron estar. todos en el mismo lugar y no hubo ningún conflicto, o sea, todos separados. Así es, entonces ya hasta un día dijo, bueno, si me llego a casar un día, sé que pueden ir todos. Pero imagínate ese estrés

en el que viven. Así es. Yo voy a tener momentos importantes y por supuesto quiero a mis dos papás. Y quienes estén con ellos forman parte importante de tu vida también. Exacto. Esa es la parte, digamos, difícil en mi historia, que pues sí, nos hemos tenido que perder un poquito de cosas, pero realmente yo en mi relación con ellos, en la parte de la madrastra con ellos, siempre ha sido muy buena. O sea, por ejemplo, una de las cosas que a mí siempre me sacan la lágrima es

ese 10 de mayo. Que tal vez no es que me marquen como tal, pero me mandan la imagen en WhatsApp de feliz día de la madre. O sea, sí me desarma. Sí, me desarma. O sea, ese tipo de cosas. Para mí es suficiente. O sea, no es que me tengan que decir como tal lo eres, pero sé que represento algo para ellos. Que tienes esa, en una partecita tienes esa figura. Así es. Y bueno, y de hecho, bueno, no he platicado de la parte de que yo no tuve ya hijos propios. Es lo que te iba a

preguntar justo. ¿por qué no le dieron un hermanito? Ellos, afortunadamente, tampoco es como que quisieran otro. Pero llegó un momento en que estábamos como tan bien juntos cuando viajamos juntos o cuando las vacaciones que nos tocaban, sobre todo cuando estaban un poco más chicos, que es cuando sí venían un mes a estar con nosotros, porque ahorita ya grandes es muy complicado, que yo me empecé a dar cuenta que estaba muy bien con ellos. Yo decía, bueno, pues ya tengo

a mis hijos. O sea, como que... No pensaba ya en el, ¿quieres ser mamá? Al menos de que fuera a la cita con la ginecóloga y me decía, oye, pues ya tienes 33, ya tienes 34, ya tienes 35. Y yo, pues no, estoy bien. Gracias. Ya tengo dos, ¿no? No, no, pero los tuyos. O el familiar, la tía de, ¿y para cuándo van a tener? Pues ya tenemos dos. No, yo decía, pues es que ya tengo dos. No, no, pero es que no son tuyos. No es

lo mismo, no es lo mismo. No es lo mismo, no. Y al final es, pues es que al final no, no, no son tuyos, no. Tú no eres la mamá. O sea, no, pero para mí sí. Si no tienes mi gen, no. Ajá, pero yo lo siento conmigo si yo me siento completa ya teniéndolos. Esos son los momentos en los que yo decía, pues no lo sé. O sea, como que no he tenido yo propios, ¿no? Pero fuera de eso, yo decía, pues es que así estoy. Muy bien. En alguna plática con mi esposo me decía yo la verdad

creo que no quisiera tener más. Entonces sí, yo no quiero que tú le decías no te preocupes. Yo me siento también muy tranquila. No es algo que yo necesite. Entonces estamos bien. O sea, como que decía pues es que ni platicarlo porque yo me siento muy a gusto. En algún momento ellos tuvieron un hermano con su mamá y el esposo de su mamá. Y después de eso sí me acuerdo que dijeron a mí el bueno, ¿verdad? Tú no nos vas a dar un hermanito, ¿va? Y le dije, no, se preocupen.

Sí, ya nos llegó uno, no viene otro, ¿no? Sí, sí, fue como, no queremos más, no se preocupen, por el momento no está la idea, ¿no? Entonces fue como, por el momento y nunca, ¿no? Perfecto. Todos respiramos. Sí, sí, como que decían, pues ya tenemos otro, estamos bien, ¿no? Pues la dinámica sí se hizo de nosotros cuatro. Yo me fui dando cuenta que, pues sí, de verdad me sentía completa. Yo soy mucho como que piensa en la ley de la

atracción y como todo este tipo de cosas. Yo me acuerdo que mucho tiempo antes de casarme, yo una vez dije, cuando cumpla 26 años voy a estar casada y voy a tener dos hijos. Y un día no sé cómo me puse a pensar y de repente dije, caray, cuando me casé tenía 26 y tenía mis dos hijos. Y me lo entregaron mis dos hijos. Entonces dije, pues es que ahí estaba. Tal cual lo quería, así fue, ¿no? Y yo me siento muy contenta. Mucha gente a la fecha, digo, ya tengo 41 y no es que

no pudiera, tal vez. No, todavía podrías. Pero de verdad es que para mí ellos son... ¿Tú en algún momento viviste este dolor de decir, ok, yo ya ser madre biológica tengo que cerrar ese capítulo y no pensarlo? ¿O fue literal, de verdad, yo ya tengo mis hijos? Sí, es que de verdad fue así. Y estoy feliz así. Porque me acuerdo que sí, cuando nos casamos, llegaba a salir el tema de, ah, sí, cuando tengamos un hijo propio, o

sea, un hijo de nosotros, ¿no? Pero pues fue pasando el tiempo y no, o sea, de verdad, todo fue tan natural que dije, pues es que ¿para qué otro si ya tenemos los dos? Es que eso fue, o sea, como que dije, ¿ya para qué más si estamos así súper bien, no? Y la verdad es que me siento muy contenta. Claro, todas las historias son diferentes. Yo he sido muy afortunada de tener a estos hijos fabulosos. Te hicieron la vida

fácil. Así es, la verdad es que sí, tengo obviamente muchas cosas que como mamá inexperta me llegaron a pasar con ellos, como pobrecito a mi niño, mandarlo a un curso de verano, no teníamos toda la ropa con nosotros porque nada más estaban en vacaciones, entonces se nos acabaron los chonecitos limpios y se me hizo muy fácil decirle, oye, te voy a poner unos de tu hermana por cualquier cosa. Como reserva, por si. Por si, por si, ¿no? No todos los días tenían todas las actividades.

Justo el día que yo se me ocurre ponerle los chonecitos de princesa. ¿No? Ay, les tocó enseñar los calzones. Tuvieron natación. Entonces, claro, después de la natación, pues se los pone y todos los niños de... Usa calzones de niña, usa calzones de niña. Entonces, claro, los recogimos y fue como... Y le dije, híjole, no, perdón, nunca pensé. Él tenía cinco años, seis años. Discúlpame, no, ahorita mismo vamos por unos de superhéroes. Superman, ahorita. Me encontramos de Transformers.

Entonces le dije al día así, no te preocupes. Diles que fue un error, que me equivoqué nada más. Que pensó que era la maleta de mi hermano. Exactamente. Entonces, por ejemplo, esa o la otra vez no estábamos acordando. Igual había mucho frío y le dije te voy a tener que poner unas mallitas de tu hermana. Porque hace mucho frío. Porque hace mucho frío. Oye, mejor eso a que enfermo. Oigan, pero espérense, eso les pasa a las mamás biológicas también, ¿eh? O sea,

no crean. No te creas exclusiva. Yo dije, pues seguro es solo a mí, porque, pues bueno, la falta de experiencia. O también una vez digo, esto es medio... Se nos ocurrió darle muchas galletas Oreo, como que hubo problemitas estomacales y entonces a mí sí, pues yo le lavaba la ropa cuando estaba con nosotros. Entonces sí, fue como el, oh, por Dios, nunca más volvemos a darles galletas Oreo. Nota mental, no más Oreo. No más Oreo,

porque pues obviamente para lavar, ¿no? Aquel calzoncito este, bueno, fue como, oh, ok, no sé si. otras mamás les hubieran dado tantas galletas como yo, pero bueno. Que está bien padre que lo digas. O sea, yo creo que en esta concepción de decir sí soy su mamá, pero siempre te queda este pues no los tuve y entonces a lo mejor por eso me pasa eso. Por eso no supe cuántas galletas le tenía que dar. Por eso se me ocurrió mandarle un calzón de niña o ponerle las mallas cuando

hacía fría. Eso nos pasa a todas, a todas, porque es de. Oye, pues tienen frío, pues lo que tengo en la mano, pues lo que tengo en la mano es la mallita de tu hermana, pues póntela porque no quiero que te me enfermes. Exacto. Sí, sí, sí. Entonces no se sientan mal. Las biológicas también nos pasa y más de la cuenta también. Yo creo que lo que está padrísimo es justamente este valor de atreverte a cambiar el guión. Porque ya me atreví a que, pues, está casado y tiene

dos hijos, ¿no? Pero ahora, entonces, también me atrevo y puedo aceptar. O sea, como dejar mi ego de lado y decir, si ya estoy cubriendo este rol aquí. Entonces, la otra sería, si no estoy convencida, ¿para qué quiero uno si ya tengo dos? Y también creo que es bien importante aprender a asumir esos papeles. Yo conozco muchas historias de amigas del otro lado, del lado de la mamá, ¿no? Sí. Y entonces es el, híjole, pero

esa no es tu mamá, ¿eh? Tu mamá soy yo. Que es obvio, pues es una parte de egos y es una parte de... De miedos. De miedos, claro. Gracias. Esa no es tu mamá, tu mamá soy yo. Exacto. Pero después que lo empiezas a interiorizar, es como decir, qué chido... Que mis hijos puedan tener dos mamás. Lo que pasa es que para llegar ahí tienes que

hacer un montón de chamba interna, ¿no? Porque además también creo que entran un montón de miedos y de confrontación de decir, híjole, es que si ella es mejor que yo, con ella se la van a pasar mejor que conmigo. Ella les da o les hace esto que yo no le hago. Pero cuando logras llegar, y creo que en historias como estas que hay, miles de los dos lados. Así es. Creo que lo más importante es, uno, tener a los niños en el centro siempre. Exacto. Y después, aprender a que cada quien

tiene su propio lugar. Exactamente. Y asumir ese lugar desde donde te toca, ¿no? Exactamente, sí, porque también uno, en mi caso no, pero sí puedo pensar que habrá otras. mamás postizas que también quieren asumir un rol que no les corresponde. Que tampoco les toca. No, o sea, por ejemplo, yo siempre he tenido muy claro eso, o sea, que ellos se acerquen a mí y me digan, podemos hacer esto, hacemos lo otro, es una cosa.

Pero, por ejemplo, que yo me atreva a regañarlos o a imponerles algo, no, es como, ahí sí, tu papá. No, ese no es mi papel. Exactamente. Yo le puedo comentar a mi esposo, oye, pide esto, pero yo no voy a decirles, o sea. Eso sí te corresponde a ti, ¿no? Porque justamente no es mi papel, ¿no? Más bien mi papel todo el tiempo ha sido apoyarlos, estar con ellos, darles esa confianza porque sí, también yo soy ese filtro. Oye, a mí es que fíjate que me pasó esto, no te preocupes,

se lo voy a comentar a tu papá. Sí, eres su adulto de confianza. Así es. Me están haciendo recordar muchísimo una de mis pelis favoritas, Stepmom, la de Quédate a mi lado. Ah, esa que llanto. Que llanto, pero de que empieza que acaba. Exacto, sí. Pero justo hay una escena súper bonita de Susan Sarandon con esta Julia Robert que se están tomando un café y que le dice que me da miedo que tú vas a estar ahí y yo no. Y a mí me da miedo que tú siempre vas a estar presente aunque

no estés aquí, ¿no? Y al final estamos peleando por el mismo amor. Es que hay amor de los dos lados y los que no dejamos crecer ese amor somos nosotras desde cegos. Es un ego que es absolutamente normal porque al final creo que con tus hijos te pasa esto. Es tu posesión más preciada. Claro, son tus hijos. Claro, sí. Son tus hijos. Pero cuando logras salirte de ese ego y decir, ok, claro, si la señora con la que está mi ex marido es la bruja de la manzana envenenada, pero ni

te les acercas, güey, ¿no? Muchas veces desde el ego dirías, güey, prefiero que sea una vieja fodonga fea. Ay, no. ¿No? O sea, desde el ego, ¿no? Dirías, güey, ojalá que sí tuviera una verruga en la nariz. Porque yo estoy más guapa, güey, por supuesto. Sí, sí, sí. Si lo piensas y dices, güey, imagínate qué culero que cada vez que fueran con su papá estuvieran con esta bruja. Claro. Si lo pones del otro lado y decir, güey, están con una señora que no tiene verruga en la nariz

y que... Los ama y que los cuida y que se preocupa por ellos y que está ahí incondicionalmente. No manches, ok, no vas a ser mi mejor amiga, pero sí vamos a ser equipo. Pero somos equipo.

Quieras o no, eres equipo. ¿Sí? pero es lo que les digo a mí esta es la parte que a mí siempre me hubiera encantado digo todavía pudiera suceder en un futuro tal vez ya todos más grandes pero obviamente uno respeta uno respeta porque obviamente cada quien también tiene su historia trae sus propias cosas así es entonces yo siempre he respetado he tratado de no meterme donde a mí no me corresponde exacto Y más bien sí dedicarme y tratar de darle

lo mejor de mí a ellos. Pero eso habla que tienes tú una seguridad bien perra en ti, una autoestima bien plantada, que sabes quién eres porque no estás buscando cubrir ningún vacío. Que me volteen a ver a mí porque yo soy bien buena onda. O sea, que se den cuenta, que vean cómo soy súper, que yo puedo. O sea, tienes bien clavado quién eres tú. ¿Y dónde puedes estar? ¿Ya el trabajo ajeno? Y sí me costó, la verdad es que sí, sí, les confieso.

O sea, los primeros meses o el primer año, dos años, todavía este miedo, había ese miedo un poquito de yo ya los amo a los tres y qué pasaría si se van. Sí tuve mucho tiempo ese miedito. Sí, sí lo tuve. Afortunadamente, pues la vida nos fue llevando por el mismo camino. 17 años después. Sí, pero sí lo llegué a pensar. Claro, al final éramos novios en una relación de novios

y cualquier cosa podría haber pasado. Digo, nosotros siempre estuvimos muy bien, pero había ese miedo de qué pasaría si por justo por los niños se decide otra cosa. Por ejemplo, las primeras navidades a mí me gustaron mucho porque por los niños se tenían que juntar. Entonces eso, eso sí me costó porque era como ahí es donde entraba el. Y qué tal que ahorita en la Navidad se dan cuenta que mejor si fue trabajarlo conmigo, porque obviamente

también yo no le podía reclamar a él. No le podía decir no lo hagas o no le haga la fiesta de cumpleaños juntos. No, no. Entonces más bien fue. Yo trabajarlo, yo asimilarlo, yo entender que todo iba a estar bien, pero sí me costó. O sea, la verdad es que sí, al principio sí me costó. No porque tú generes una nueva familia, ellos dejan de ser familia, que creo que eso es la clave. O sea, ellos son familia, aunque los papás no están juntos y ellos ya no tengan este vínculo amoroso. Así es. Van

a estar vinculados. Siempre, siempre van a ser mi papá y mamá. O sea, papá y es mamá. Y eso es lo que desde el otro lado nos toca entender. Exacto. Sí, yo también tengo a mi familia. Yo también ya creé la mía, pero ellos son familia también. Exacto. Sí, eso sí. Ojalá pudiéramos tener esta foto. No, yo siempre he dicho que mi ideal es tener. Al papá, a la novia, a mí, al novio, a todos los chavos. Yo quiero esa foto. O sea, eso que yo siempre ando reclamando. No,

sigues ahí por la foto. Bueno, yo quiero una nueva foto. Exacto. Todos juntos. Eso estaría padrísimo. Digo, si no se puede, pues no pasa nada. Pero uno lo intentó. Pero estaría padrísimo. Sí, creo que en estas nuevas concepciones de familia, eso ha ido cambiando un poco, ¿no? O sea, siento que cada vez es más común que se lleven bien los exes con las exes. los hijos, los tuyos, los míos, los nuestros, ¿no? O sea,

como que siento que se ha ido cambiando. A nosotros nos tocó como en un montón de cosas, como este parte de aguas de, o sea, de entrada divorciada, ¿no? O sea, como irle rascando. Yo recuerdo, por ejemplo, de tíos míos que se divorciaron, era como de, pero anda con una nueva. No, no, no, pero entonces, ¿cómo? Entonces mi tía Chuchita ya no es mi tía Chuchita. Nadie sabía ni qué

decirte, ¿no? O sea, hasta que tú empiezas a crecer y dices, bueno, mi tía Chuchita es la mamá de mis primos y va a ser mi tía Chuchita siempre, ¿no? Yo a los tíos divorciados les sigo diciendo tíos. O sea, siempre van a ser mis tíos porque son los papás de mis primos, ¿no? Tíos, no tienen otro nombre. Exactamente, tío. Exacto, es el tío. Pero nos tocó como ese un poco ese brinco y ese cambio. Es verdad. Entonces creo que sí, por el bien de todos. Por el bien de

la humanidad. Exactamente. No, es que luego hay unas historias de terror que justamente en donde entra, o sea, los más afectados son los niños. Exactamente. Y en el inter... te llevas relaciones por todos lados. O sea, la nueva de él, la nueva de ella. No, que las familias no aceptan o ya no reciben a la otra parte, que también eso es bien complicado. También pasa, pero también es familias. Ya bastante perro es el proceso de divorcio. De divorcio, exacto. Dos, bastante

perro también es ser la nueva, ¿no? La otra, todas esas que te van poniendo, ¿no? Una, divorciarte, luego entrar a una nueva relación. Please, familia, háganla fácil. No, y hay que cambiar mucho el chip de... Lo hemos platicado y hasta tuvimos un episodio de eso, ¿no? De como expareja. De entrada, si hay una nueva, ya nos tiene que cagar. Exacto. Sí, seguro es la peor del mundo. Porque lo único que mueve eso son nuestras propias inseguridades.

Y no digo que esté fácil y que ya así todo mundo... O sea, no, por supuesto que no. Pero sí es algo que tenemos que empezar a cambiar y que trabajar. Y habrá unas que sí sean brujas. Y habrá unas que sí sean brujas. Yo ahí sí, sí lo puedo decir. O sea, yo creo que cuando entras a una relación donde tu pareja tiene hijos, tú tienes que tener, o sea, como muy claro desde el principio, nada de que bueno, yo me enamoré de él y híjole, pues los hijos se me complican mucho. Ojalá no estuviera.

No, o sea, si tú estás con una persona que tiene hijos, tú tienes que saber. Sí, sí, claro que es complicado y no lo quieres de una vez. Exactamente. Y se va a decir no, quiero estar ahí. Exacto, o sea, me gustas mucho, pero esto no es para mí. O sea, yo creo que sí uno lo tiene realmente que pensar, porque sí sé de relaciones donde la nueva pareja se la pasa quejándose de los hijos. Oye, son sus hijos. Entonces, si no, como

que lo recibes con todo el paquete. Una vez me decía mi psicóloga, Mariana, ya eres magterio. Exactamente. O sea, quien te agarra a ti, te agarra con tus papas y tu refresco. O sea, si quiere. Totalmente. No, no. Totalmente. Entonces creo que sí, desde que conoces a una persona, si sabes que tiene hijos, sabes que van con todo. Ah, porque también llega a pasar como ese celo de es que les pone más atención a los hijos que

a mí. Pues sí, son sus hijos. Entonces más bien tú sé inteligente y gánate justamente a los niños o trata tú de armar cosas en las que la atención sea de los cuatro y no nada más de tres. Tú solito no te hagas a un lado porque. También pasa eso, como que solitas se van haciendo así como, es que cuando está con ellos yo no. No, pues no. No, pues integra. Exacto. Cuando empiezas una relación con quien sea, pues tienes que ver como todo el panorama, ¿no? Exacto. Y en este caso,

un poco lo que decían hace rato, ¿no? Cuando tú empiezas a estar con una persona que ya tuvo hijos, que ya tiene hijos. Que tiene su historia. No, tienes que estar consciente de que no vas a ser el número uno. Ni hombres ni mujeres, ¿no? Ni ellos son tu número uno. O sea, él te ves. Bueno, yo teniendo hijos. O sea, yo sé que yo no soy su número uno. Yo sé que sus navidades no son conmigo. Yo sé que su cumpleaños lo pasa con su hijo. Bueno, de este lado también hay

muchas cosas que son de mis hijas. Claro, entonces vayámonos todos entendiendo. Y si nosotros lo tenemos claro, da igual que el mundo gire. Exacto. O sea, es como. Sí, pero creo que si uno tiene que ser como bien inteligente, no? Y realmente razonar todo ese tipo de cosas. Si estás a meter una relación así. viene el paquete completo. ¿Y sabes qué? Como sociedad, aprender a ser más amables unos con los otros. Y creo que también

sobre todo entre mujeres. Y a ver a todas como mujeres, con esos mismos miedos, con esas mismas inseguridades. Eso que tú estás sintiendo también lo siento yo o lo puedo llegar a sentir en ser mucho más empáticas en esa parte. Sí, y ver qué padre que mis hijos tienen a su mamá biológica que los ama y tienen otra mamá postiza que también los ama. Así es. Y que también va a ver por ellos. O papá postizo. O papá postizo, claro. Papá postizo, claro, porque es igual. Hay para los dos lados.

Así es. Y lo que platicábamos hace ratito es probablemente a ti como mamá biológica no te lleguen a contar muchas de esas cosas que tú juras que te van a contar y se lo van a ir a contar a ella. que sienten que juzgas menos. Uy, qué bueno que está ese adulto de confianza. Porque además justo te vuelves ese filtro y puedes ir como mediando con el que sí puede actuar.

Y yo también ahí lo pienso. Si todo mundo lo tratara de ver desde una forma más inteligente, dices ok, a mí no me cuenta, pero como a ella sí o a él sí. Pero yo me llevo también bien con esa persona. Tienes toda la información. Podrían hacer equipo. Digo, no siempre se puede, pero los que lo logran, qué maravilloso. Qué maravilloso. Totalmente. Sí, seamos más amables. Así es. Con toda la humanidad, pero también entre mujeres y también entender. el otro lado, ¿no? Exactamente.

Ella también, ni modo, se tuvo que chingar lavando calzones con Oreo. Exacto. Por decirlo bonito. Seguro fue por mi culpa. No, claro. O sea, no nada más ver la parte de, ay, sí, la nueva... O sea, la llevaron a Disney. Sí, claro. Sí, güey, pero también lavó el calzón. Exacto. Exacto, sí. Claro. Entonces aprendamos eso, a ser más empáticas y hablamos mucho de sororidad hasta que tú eres... Exactamente. Hasta que tú eres esa persona. Exacto. Entonces, de veras, llevarlo

a cabo y de los dos lados, ¿no? Seamos más amables. Porque además los chavitos nos van a dar 17 vueltas y tenemos que, desde ahorita, ayudar a que crezcan más en amor y menos en conflicto. Más libres. Que sepan que se puede amar. tranquilamente. O sea, que el amor es expansivo, además. O sea, que literal, cuando ese amor es expansivo. Mi hermanito tiene tres pares de abuelos y a mí eso me hace inmensamente feliz. Qué maravilla. No, no hay que pelear. Tiene unos abuelos extra

padrísimos. Exacto. Más casas. Más casas donde llegar. No, claro. Más gente que los va a apoyar. Al final, tu red de apoyo está extendida. Sí, claro. Así es. Ramiel. En tus poquitos cuarenta y tantos, porque eres de las que empiezas a sus cuarenta. ¿Cuál crees que sea tu superpoder de los cuarenta? La conciencia. Me he vuelto más consciente de todo lo que vivo, de todo lo que

paso, de mis procesos, de mis sentimientos. Tal vez antes... Sí, no estaba tan consciente de muchas cosas y creo que desde que entré a los 40 me he vuelto mucho más consciente de todo. Me he dejado sentir más, me he perdonado también muchas cosas, he ido sanando muchas cosas y también el hacerme consciente de otros problemas, por ejemplo, que tengo que seguir trabajando para estar mejor. Entonces creo que puedo decir que ahorita es como un superpoder el poder ser consciente

de todo, hasta de mi ansiedad. El poder entender lo que me sucede, cómo me siento y yo misma poder como superar ciertas cosas. Entonces creo que eso ha llegado junto con los 40, con otras, muchas otras cosas más. Pero creo que sí, el ser más consciente de todo. ¡Qué bonito! Pues ya ven cuarentonas, no estamos solas en esto de volvernos conscientes. Dentro de esta conciencia, lo que hay que tener bien clarito es que el cuento de la madrastra también puede tener un final muy

feliz. Así es. Porque cuando hay amor de verdad, nada de lo que diga el espejito mágico pesa. Así que si ustedes son esas madrastras chidas, pues felicidades. Felicidades, madrastras chidas. Si están comenzando este camino, recuerden que lo más importante siempre es construir, reinventar y que cualquier papel en la vida es de verdad un cuento grandotote que se llama vida. Muchas gracias por venir, por contar nuestra historia, por ser madrastra chida. Ay, sí. Claro, porque

necesitamos más madrastras chidas. Estamos seguras de que serás inspiración para muchas. Gracias. De las dos partes, ¿no? Que eso también es importante. Y eres de verdad un ejemplo de perseverancia, de amor, de autenticidad. Muchas, muchas gracias. Y de pura cosa. Muchas, muchas gracias por venir. No saben lo agradecida que estoy de que me hayan invitado de ser parte de ustedes, de su programa.

No, de verdad les agradezco infinitamente. Me le he pasado espectacular y gracias por permitirme contar un poquito de mi historia y de lo que yo he vivido. Gracias, gracias por contar. Pues nos vamos antes de despedirnos. Recuerden que se tienen que querer. Y cuidarse un montón. Síganos en redes y cuéntenos por ahí sus historias de madrastras. De preferencia las chidas. Sabemos que las malas tienen mucho carnita de dónde, pero cuéntenos las chidas. Queremos conocer esas

buenas. Queremos saber qué hay más buenos en el mundo. Exacto, exacto. Ya saben que nos encuentran en todos lados como Cuarentonas Power y ya se sabe la letanía. Campanita, like, estrellas, coméntanos. Ya se puede en Spotify, ya se puede contestar que antes no se podía. En YouTube, véanos en todos lados. Rankeanos bien, siempre. Mándenle este podcast a todas las madrastras y a todas las... Futuras madrastras también.

Exacto, exacto, exacto. Gracias, como siempre, a Brinca Charcos por permitirnos seguir contando historias increíbles y cuentos de madrastras buenas. Ferry Santi en Alanis Estudio, el mejor estudio del mundo mundial. Si tienen historias ustedes que contar, vengan aquí, que aquí está el lugar. Y gracias por ser parte de la magia detrás de este cuento de esta temporada. Oigan, yo quiero dar las gracias a Mitch que me hizo mis uñas tan bonitas, a pesar de que estaban

muy cansadas. Gracias, Mitch. Yo me las pinté yo todas mal. Luego te llevo con Mitch. Gracias también a todas las madrastras que aman y cuidan y a quienes nos esperan en casa con amor y paciencia. Los amamos. Nos vemos el próximo martes. ¡Las queremos! ¡Adiós!

Transcript source: Provided by creator in RSS feed: download file
For the best experience, listen in Metacast app for iOS or Android