Bueno, la verdad que me río por no llorar, ¿eh? Porque vaya mierda de año que llevamos, ¿eh? Vaya mierda, yo vivo acojonado. Acojonado. Robos, crisis, paros, negros con el pelo liso. Mira, tú no sabes ni dónde vas. La gente va por la calle y va desencajada. Y dices,¿ será porque es Halloween? No tienen un duro, de verdad. Si es que hasta los niños lo notan. Mi sobrino, 10 años, se le han caído dos dientes. Los hemos puesto bajo
la almohada. Cuando me he despertado había cuatro. Y una nota el ratoncito Pérez que decía, veo tus dos dientes y dos más. Digo, no hay dinero, de verdad. Y entre que no hay dinero y que nos están jodiendo la vida...¿ Habéis visto los impuestos de la luz?¿ Habéis visto eso? Se les ha ido la mano este año, ¿eh?¿ Habéis visto que la gente no se muere porque no hay luz al final del túnel? Se dan la vuelta, coño. O sea, si es que no hay un duro, de verdad,
es verdad. Yo voy con un casco minero en casa. Digo, no puede ser. No hay un duro. Y claro, me pongo a pensar y es cuando digo, tengo 32 años y me hago mayor y no me mola por muchos motivos. Uno de ellos es porque me gustan mucho las mujeres. Y las mujeres hacen madres, y las madres hacen abuelas, y las abuelas hacen viejas, y me dan miedo las viejas.¿ Sabes quién te digo? La vieja, la vieja, entre 80 y la muerte, la vieja, la vieja, la vieja, la que
lleva el pelo con los lombardas,¿ sabes cuál te digo? Esa, la que se pinta el labio por fuera, la vieja, la vieja, la que huele como la planta baja del corte inglés, la vieja, la vieja, que está en casa, dice, me voy a comprar, y hace con la colonia, cha, cha, cha, cha, cha. Dice, uy,¿ habré cerrado la llave? Dice, uy,¿ me habré echado colonia? Dice, uy,¿ habré cerrado el gas? Dice, uy,¿ me habré echado colonia? Mira, va por la calle y parece un botafumeiros, de verdad.
Le siguen los gatos, una cosa. Y a lo mejor es por eso que me dan miedo los viejos, y a lo mejor es por eso por lo que no me quiero hacer mayor, ¿sabes? No me quiero hacer mayor. Es que es una cosa que yo, ser niño molaba. Ser niño no tenías obligaciones. Una, ir a la escuela, como todo el mundo. Yo tuve dos. Una fue ir a la escuela y otra hacer la comunión, que yo no quería. No por muchos motivos, simplemente porque en mi época, en los 90, los niños hacían la comunión vestidos de marineros,
las niñas se hacían vestidas de princesa. Yo no quería. Soy el pequeño de cuatro hermanos. Tú, en los 90, heredas la ropa. quieras o no, la heredas. Si no es de un hermano, es de un primo. Y si no es de una prima, que son unos pantalones pitillos, tu madre te los ponía y te decía, ya se llevarán, ahí va. Con el bulto a la izquierda como un torero, pero tú ibas feliz, claro. Y es que se está perdiendo, porque esto se está perdiendo. La gente me decía,¿ a
que tienes tres hermanos? Y yo,¿ cómo lo sabes? Y dice, porque llevas tres dobladillos marcados en el pantalón. Eso se está perdiendo. Pues yo no quería hacer la comunión, mi madre, toma, de marinero. Yo, mamá, que no quiero hacer la comunión de marinero. Y mi madre, pero que es muy bonito, que no quiero hacer nada con ropa heredada. Dice, pero¿ qué heredada? Si esto es de Vittorio Luquino. Digo, encima tengo dos hermanos que no me han dicho, pero¿ esto
qué es? Vamos a ver, hombre, por favor, de verdad, vamos a centrarnos, hombre. Pues yo le pongo excusas a mi madre, le pongo excusas. Digo que no quiero hacer la comunión porque no soy religioso. Y digo, mamá, tenemos que hablar. Madre, ¿qué? Digo, no quiero hacer la comunión. Y madre, ¿qué? Digo, que no quiero hacer la comunión. Y madre,¿ por qué? Digo,¿ por qué? Digo, porque no soy religioso. Más a mi madre, ¡pa! Y yo,¿ quién me ha dado? Y mi madre, Dios. Y digo, alá.
Pues haces la comunión. Ahí estás tú. Y ahí vas. No es tan fácil hacer la comunión. Tú no dices ahora mismo voy a hacer la comunión y la hago. Tienes que hacer catequesis. Yo hice dos años, ¿eh? Me ha llegado un rumor que creo que ahora son tres. Me parto yo la polla de la gente que me llega y me dice, pues yo tengo cinco años de carrera. Digo, yo dos de comunión. Y convalida.¿ Qué vas a hacer? La catequesis va el primer día, vas cagado de miedo, ahí hay un señor allí y una catequista y te dice,
bienvenido a tu primera comunión. Digo, bueno, la primera y espero que la última, que yo vengo obligado, de verdad, ¿eh? Dicen, hombre, no, se llama primera comunión porque es la primera vez que vamos a dar la hostia. Digo, a mí la primera comunión me la dio mi padre con tres años. Digo... No la vi venir. Lo que pasa es que con el tiempo ya he atado cabos y sé que este ronchón es de mi padre. Así que haces la comunión y ahí estás tú.¿ Cuándo la haces? Pues creo que
es un domingo soleado de mayo. Y ahí estás tú, con diez añazos y un bigote... un bigote que eres charles bronson de verdad parece que han quemado un corcho en nochevieja de la botella y te la han pintado mira eh te han regalado un mollón de cosas y nadie te ha regalado una cuchilla pero que pasa no porque tu ese día te hacen fotos acuérdate y esto queda para el recuerdo y luego tu vas a casa de tus padres un pasillo largo lleno de fotos yo entro y juego quien es quien digo tenia bigote y
dicen no y hago clas clas clas digo mi abuela entonces si tenia bigote y mi abuela osea hombre por favor no no no es verdad pero haces la comunión Hacer la comunión un domingo. Pues al lunes siguiente, todo el mundo sabe que has hecho la comunión.¿ Por qué? Porque vas al colegio y pareces un latinquín. Andillos, pulseras, pendientes, colgantes... Te lo pones todo, ¿eh? Todo lo que te han regalado te lo pones. Es verdad, ¿no? Y tú al colegio.
Es que los niños ahora piden regalos. Los niños piden cosas electrónicas.¿ Has visto un iPhone, un iPod, un e-book? Nos tienen todo el oído. Algo eléctrico, ¿no? O sea, algo... Claro, porque yo me estoy dando cuenta que es que ahora los niños... Que los niños fuman cigarros electrónicos. Que tienen 14 años y fuman... Tú lo has visto. Pero que...¿ Qué mierda es eso? O sea,¿ qué fumas? O sea, pero que huele a ambientador.¿ Qué te estás fumando, de verdad?
Que no, que en mi época, en mi época, los 90, los chavales, para ligar, fumábamos y echábamos el humo a la cara a las chicas. Échale tu vapor de agua a una chica a día de hoy. Le rizas el flequillo, te parte los dientes, hombre, de verdad. O sea, hombre. No puedes... Claro, en mi época no te podías elegir regalos. Los regalos eran los que había. En mi época fue la marca Casio, que no vais a acordar. El reloj calculador a Casio. Un reloj que cambiaba la tele. No
había mando, pero había un reloj que la cambiaba. Una cosa loca, ¿eh? Luego estaba el órgano. El órgano Casio. El PT-100,¿ os acordáis? Del Casiotone, el blanco. Que la gente dice, eso es una mierda. Depende para qué, ¿eh? Eso es un salvoconducto para salir a la calle, ¿eh? Porque tú, de pequeño, jugabas en la calle. Y venía a buscarte un amiguete. Mamá, me voy a la calle. Y tu madre, no. Y tú... Mami, a la calle. No. Mami,
a la calle. Vete a tomar por culo, hombre, pero llévate la mierda esa que vas a despertar a tu padre de la siesta y discuto con tu padre solo por tu culpa, que lo sepas, ¿eh? Y te ibas a la calle con el órgano, pero te ibas, ¿eh? Y ese órgano pasaba en tu familia de generación en generación. Que decía mi madre, oye, que a tu hermano hace falta que le donemos un riñón. Digo, que se joda que yo ya le di un órgano, hombre. O sea,
Es verdad. Claro. Nada, mira. Yo, al colegio, me tuve que llevar el regalo estrella, que no vais a acordar tampoco, en los 90 el regalo estrella para el colegio fue un estuche de felpa azul, que tenía tres plantas, acuérdate, rotuladores, ceras, témperas, pinturas de dedo, unos chinos cosiendo balones, la madre que me parió. Había gente dentro del estuche, de verdad, un estuche que había que abrirlo en dos partes porque se salía un hombro, en plan de... No llego, no llego.
Que lo abrías y desaparecía el colegio. Era una cosa, o sea, de verdad. No era para niños, porque te venía una lupa.¡ Una lupa!¡ Una lupa de plástico!¿ Qué dices tú?¿ Eso qué aumenta? Digo, la artiotría. Vas a perder el ojo. No ves que es de plástico. Hombre, que te hace el ojo bóvedo. Hombre, que lo vas a perder. Que te venía, cuidado, una pluma de escribir.
Que eso ya no...¡ Una pluma! Que estoy escribiendo a lápiz que no me han pasado a boli y vienes tú a regalarme una pluma.¿ Pero qué me quieres?¿ Joder la infancia? Hombre, de verdad. Si estoy leyendo Teo se hace mayor,¿ por qué me agobias? Déjame disfrutar, hombre. Que te venía un transportador de ángulos. Dices tú,¿ esto para qué sirve? Digo, yo me lo pongo en la mano. Me entra una ganar de darte una hostia que te voy a reventar, ¿eh? Que te corto, que te corto, ¿eh?
Que te corto, que te corto. Que me cortes, que te cortes. 180 grados, pero te corto. La verdad es tú que te corto, ¿eh? Que te corto. Hombre, por favor. Te corto. Eso, una hora de matemáticas, en dibujo, con las cuadras y el cartabón.¡ Que te corto, que te corto!¡ Que soy el de V, mírame!¡ Que te corto, que te corto! Mira, qué ostianto la cara, de verdad. Te venía una caja de minas, digo, a que explotan. No hay un adulto que mire esto, de verdad. Que te
venía la goma pelicán. La goma de borrar boli. Una goma que borraba hasta el cuaderno la madre que me parió.¿ Pero qué goma es esa? Pero si es dura. No lo llames goma. Llámalo piedra de borrar boli, hombre. Que es que había gente que borraba los deberes, por favor. Yo he visto a mi madre haciéndose los callos con una goma de borrar boli, hombre. Digo, no puede ser. No puede ser. Cuidado, que había gente que decía, si la chupas, borra mejor. Han perdido la lengua, de verdad, ¿eh?¿
Tú has escuchado hablar a Rajoy? Porque chupaba gomas. Mira, es verdad, esto es así. Luego había cosas buenas. En el colegio vivías acojonado, pero fuera de él, pues molaba. Tú quedabas con un colega a las 5 de la tarde en la plaza y estabas a las 5 de la tarde en la plaza o se piraban sin ti. Porque no había móvil, había puntualidad, acuérdate. ¿Eh? Había un truco que era quedar en casa y que te llamaran al telefonillo. Que diréis, pero los telefonillos funcionan. Sí, pero se generaban
conversaciones de mierda. En plan de... Hay luz... Y ya se ponían, ya se ponían. José, bájate del balón. Pues tírame el balón por el balcón. Y ya se ponía la madre. Que tú te quedabas mirando el telefonillo como diciendo, pero me tiras el balón o no? Y al final tu madre colgaba el telefonillo, pues como una madre solo sabe colgar un telefonillo.¿ Qué dice la madre? He abierto ya. Digo, no sé si ya se ha abierto, pero has quitado el gotelé, de verdad, eh. Digo, perdón, eh. Una madre
no cuelga un telefonillo, lo ahorca, hombre. Lo que pasa es que yo de mi madre no voy a hablar, ¿no? Porque mi madre está muy mayor. A ver, mayor, ella tiene 70 años y está estudiando informática. El otro día me la encuentro enfrente del ordenador con los ojos cerrados. Digo, mamá,¿ qué haces con los ojos cerrados? Dice, que me ha dicho Windows que cierre las pestañas. Así nos va. Así nos va, de verdad. Mi madre es madre de las de antes. A ver, hay dos tipos de madres. La
madre de antes y la madre de ahora. Las madres de antes molaban. Las de ahora están buenas. Es una cosa que ha llegado yo solo, tampoco me lo he dicho nadie. Pero me da cuenta, porque mi madre es madre de las de antes. De la que le pega la luz de un foco y la sombra que refleja es una bata y una zapatilla de andar por casa. Madre, madre. No, madre. De la que te venía a buscar un amiguete, ese chaval había merendado. Tú ibas a merendar, ese niño volvía
a merendar.¿ Pero tú porque quería el niño? No, no, no, porque lo obligaba tu madre. Con un cuchillo en la mano.¿ Qué quieres?¿ Qué quieres?¿ Qué quieres?¿ Qué quieres? Venga, va, me da igual uno que dos.¿ Qué quieres?¿ Qué quieres?¿ Quieres teta?¿ Qué quieres? Y el niño, no, si se ha merendado. Pues como no meriendes, este no sale. Y el niño con migas en el bigote y en el jersey. Bueno,
pues nocilla. Y madre, muy bien, chope. Y coge la barra pan y le hace marcas.¿ Cuánto quieres?¿ Cuánto quieres?¿ Cuánto quieres? Te quito la tita, a que te quito la miga.¿ Pero cuánto quieres? A mí me da igual hacer un bocadillo que dos.¿ Qué cuánto quieres? ¿Cuánto? Y así está bien, así, venga, perfecto. De madre de toda la vida de Dios, de verdad. Madre, madre de las de antes. Y claro, mi madre, el problema que tiene mi madre es que tiene una edad, habla un montón.
Mi madre tiene un problema de madre, ha tenido cuatro hijos, a día de hoy no vive ninguno con ella,¿ y qué hace ella? Se guarda las conversaciones pendientes y cuando viene uno a cenar... Es un furbi sin pilas, de verdad, ¿eh? Mi madre te pilla en un ascensor y te sangra un oído. Mira, es una cosa... En Nochevieja le damos un chupito de lotite, digo, a ver si... Además tiene el problema de madre este que tiene las madres, que es un problema de síntesis,¿ sabes cuál te digo? Mamá,¿
qué me quieres contar? Pues al grano, no te líes. O sea, me ha llamado hoy, me ha llamado hoy y me dice, hijo,¿ dónde vas? Digo, a actuar. Y me dice, ¿dónde? Y le digo, al centro. Y me dice... Y dice,¿ dónde estás? Digo, pues en casa, porque me está llamando al fijo. Dice,¿ ha llegado ya? Digo, no, no, no. Lo he cogido en el rellano de la escalera, entonces... Dice,
no sabes lo que me acaba de pasar. Digo,¿ el qué? Dice, me levanté hasta mañana a las 7, estaba despertadante, pero para estar en la cama, pues me levanto y hago cosas. Así que me he levantado y le he puesto el café a tu padre, que no le gustaba el café caliente, y le he puesto el café del microondas y la leche de la nevera.¿ Para qué? Para que no me proteste, porque cuando más viejo, más protestón, de verdad. Y le hice unas tostadas y no había pan para tu padre
el bimbo. Así que me he puesto la bata que me regaló otro hermano el segundo, que le salen pelotillas, pues yo me voy a jugar a comprar, pues me la pongo y bajo, ¿eh? Y me he encontrado con Rosy.¿ Sabes quién es Rosy? Digo, no sé quién es Rosy. Dice, hombre, Rosy, la madre de Joselete. Digo, que no sé quién es Joselete. Dice, hombre, que os pegabais de pequeños en el colegio. Digo, no sé quién es Rosy ni quién es Joselete. Dice, total,
que he ido por una chapata que no había. Me he llevado una candeal que luego se me pone dura, no se la come nadie. Pero me he ido para arriba porque me había dejado los perros. Tú fíjate nada, que tengo que cuidar perros, que tengo una lapa que me estés cuidando a mí. Digo, mamá,¿ Buenas noches.
