Juan Dávila - Las mujeres me utilizan - podcast episode cover

Juan Dávila - Las mujeres me utilizan

Oct 23, 202511 min
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Juan Dávila es un chico sencillo, alegre, que ha pasado, eso sí, por algunos desengaños en cuestión de amores, pero que mantiene la ilusión por las cosas bonitas.

Transcript

Speaker 2

Comedy Central Podcast Gracias, buenas noches, lo primero de todo quiero daros las gracias a vosotros porque gracias a vosotros nosotros los cómicos tenemos trabajo y somos un poquito más felices, así que este aplauso es para vosotros Y así 12 minutos. Bueno, qué mejor manera de agradeceroslo que buscándole trabajo al que no lo tiene.¿ Hay alguien hoy aquí que esté buscando curro? ¿Nadie? ¿Tú?¿ De qué? De lo que sea. Muy bien, perfecto. Pues si hay alguien que quiere contratar a alguien de lo

que sea, aquí lo tiene a él. Lo digo porque hay veces que la gente sale de aquí riéndose y con curro. El otro día, levanté esto, estaba en un teatro actuando... Hice esta pregunta y había uno sentado ahí en primera fila que dijo, yo soy fontanero. Y justo ese día, entre el público, había una señora que estaba buscando un chico de compañía. Gracias. Digo, hola, chaval, ya tienes curro. Y el primero de lo mío. Digo,¿ quién

curra vendía de lo suyo? No me jodas. Hay una cosa importante también y es que la felicidad cada vez la buscamos en cosas más superficiales, ¿no? Que a mí me hace gracia porque últimamente estamos buscando la superficialidad, o sea, la felicidad en algo como...¿ Cómo se llaman estas amigas con las que quedas solo para follar? Las follamigas, eso es, está muy bien, ¿eh? Que lo digas tú, ¿sabes? Que eres el follamigo, perfecto.¿ Puede haber algo más superficial que

una follamiga? Bueno, cuatro follamigos, ¿no? Pero aparte de eso, que parece que hoy en día cuantas más follamigas tienes, más macho eres. No, yo tengo siete follamigas, estoy hecho un macho alfa. Digo,¿ tú un macho alfa? Digo, tú eres un cobarde que no te atreves a abrir tu corazón a ninguna de ellas. Yo quiero crear un mundo más humano, un mundo mejor, un mundo donde convertir las follamigas en cuquiamigas. Diréis,¿ pero cómo vas a hacer eso, Juan?

Pues muy fácil, convirtiendo los planes de sexo en planes de cariño. El otro día me llama una amiga mía que yo tengo, Marta, me dice, oye, Juan, mañana martes quedamos como siempre para ir a tu casa a practicar sexo. Digo, mira, no. Mañana martes vamos a ir a casa de tus padres a hacer galletas. Pues la reacción de esa chica cuando escucha eso es como la primera vez que tu novia te dice que te quiere meter el dedo por el culo. Que al principio te acojonas, pero luego le acabas cogiendo

el gustillo, ¿sabes? De hecho, el día que no lo hace, tú se lo dices disimuladamente entre indirectas. Le dices, Cari, hoy hay alguien aquí que se siente un poco vacío. Gracias. Lo que pasa es que disfrutar de ese dedito en la intimidad de la cama con tu novia es una cosa, pero asumirlo en público es otra, ¿verdad?¿ A cuántos de aquí le han metido el dedito en el culo?¿ Soy yo el único romántico de la sala hoy aquí? Que hay alguna que está pensando, pues yo ayer solo metí

a mi novio. Pero claro, como levante la mano, me van a mirar todos como diciendo, ese es el dedo. Mira, yo me acuerdo, hace ya pues 16 años estaba con mi primera novia, estábamos desnudos y le dio por innovar. Me dice, Cari, date la vuelta y apóyate en la mesilla que te voy a dar una sorpresa. Que teníamos una mesilla bajita. Digo, mira, a ver que yo soy muy clásico, ¿eh? De repente con una mano me empiezo a hacer así alrededor del cachete. Digo, coño,

esto es que me va a leer el futuro. Pero no, de repente, con dos deditos, pasa por delante, empieza a bajar por la punta del pirulí. Digo, oye, Cari, que si me quieres tomar el pulso, te estás equivocando, cuello. Dice, cállate, que me han dicho mis amigas que ahí abajo y dentro está el punto G. Digo, no, ahí abajo está el punto y final.¿ Qué cojones? Digo, ahí abajo está el muro de Berlín. Está Hitler. Digo, está la cámara

de gas ahí. Digo, ten cuidado, porque como metas el dedo, va a salir el dedo con el pijama de rayas, ¿eh? Así que ten cuidado. Me dice, mira, o me dejas o te dejo. Pues esto que hacemos los hombres, porque no nos lo dejan las mujeres, lo que sea, me pongo así y me hace... boca arriba, que te quiero ver la cara. Digo, Cari, no me jodas que estoy a ese ensañamiento, ¿sabes? De repente metió el anular, en un momento dado se asustó, sacó el dedo y empezó... Digo,¿

qué pasa, qué pasa? Digo,¿ qué pasa, qué pasa? El anillo, que se ha quedado dentro. Mira, estuve ahí con el anillo metido años, no sé, pues hasta que otra novia que tuve, porque hay muchas que van a parar ahí, me metió el dedo y cuando lo saca me dice, Cari,¿ pero esto qué coño es? Digo, pues eso, mi vida, que si te quieres casar conmigo. Hay que ver que a veces la vida nos corrige el destino que llevamos. Yo me acuerdo que estuve con una chica que me

rompió el corazón. Os voy a contar un poquito la historia. Era actriz y estaba obsesionado con las fotos. Siempre estaba, ¡ay, tírame una foto, tírame una foto, tírame una foto! Mmm. Tírame una foto. Mira, me acuerdo que el primer cortometraje que fui a ver con ella, una escena de cama con un tío para arriba, para un lado, para el otro, para izquierda, derecha, para arriba, para abajo, derecha, izquierda, sin hablar, digo, Cari, digo,¿ eso qué coño es? Dice, hombre, es que esa no

soy yo, es mi personaje. Yo, coño, pues tu personaje se mueve en la cama más que tú. No me jodas. Mira, me acuerdo que estuvimos dos años, cinco meses viviendo juntos. Se forró a dar una serie al Amazonas. Me llama desde allí, por teléfono. Me dice, oye, Juan, mira, que es que estoy aquí con otro y cuando estoy con él siento algo muy fuerte dentro del estómago y no sé qué hacer. Digo, pues te tomas cuatro kiwis en ayunas y lo cagas. Digo, aunque ahora que lo dices

yo también estoy sintiendo algo muy fuerte dentro del estómago. Dice, sí, son como mariposas,¿ a que sí? Digo, no, son como ganas de cagarme en tu puta madre. Y hace un mes me viene hecha una furia, me viene hecha una furia, me persiguió por la calle y me dice, oye, Juan, Juan, Juan, Juan, que me han dicho que el otro día te vieron completamente borracho aporreando mi telefonillo, insultándome desde la ventana, ¿eh? Digo, ¿cómo? Digo,

yo completamente borracho aporreando tu telefonillo, insultándote desde la ventana. Digo, ese no era yo, era mi personaje. Gracias.¿ Hay alguien que le haya dejado alguna vez el novio o la novia? Mira, os voy a dar un consejo, que es lo que me pasó a mí. Cuando te deja el novio o la novia, la gente que te quiere, como me dijeron a mí, me dijeron, oye, Juan, bórrate de las redes sociales, Facebook, Twitter, porque si no, vas a ver fotos de ella con

él y te va a doler. Hay que ver fotos. Sí, sí, sí, sí, sí, sí. Muchas de ella con él. Hay que verlas todas. Yo me ponía despertador a las seis de la mañana. Foto tranquimazín, foto tranquimazín, foto tranquimazín. El primer mes me daba por el culo, el segundo un poquito menos y al tercero le acabas dando al me gusta. Así de sencillo. Yo

no sé. Y después de esto dije, bueno, pues tengo que un poquito encaminar mi vida, porque pasé una época bastante mala, y dije, a ver,¿ cómo puedo encaminar ahora esto? Pues se me ocurrió estar con otra chica, con otra chica de 21 años, para ganar seguridad, para ganar autoestima, ¿no? Porque pierdes autoestima cuando pasa eso. Que dije, joder, sacándole 16 años, digo, pues muy mal se me tiene que dar para no sentirme yo seguro con ella en la cama, ¿no? Cuidado

como vienen las de 21 años. Eso es insaciable. Bueno, o sea, pero no porque ella fuese insaciable per se, no, no. Porque la naturaleza nos ha hecho diferentes a los hombres y a las mujeres en cuanto a la cantidad de puntos erógenos que tenemos los hombres y los que tienen las mujeres, básicamente. Los hombres tenemos un punto erógeno principal, que es la polla, ¿no? Así. Y luego otros puntos

erógenos que son los alrededores de la polla. No, no, no. La mujer no. La mujer tiene un puto mapamundi de puntos erógenos. Sí, no son solo los pechos y la pepita. No, no, no.¿ Qué cojones? Son la cabeza, los lóbulos, el cuello, los hombros, los codos, las muñecas, los dedos de las manos, las crestas ilíacas, las rodillas por la parte de atrás, los tobillos. A ver, chicos, para que os enteréis, la mujer es como una gran polla. Y todos esos puntos erógenos están juntitos.

En ese momento en que esta chica, poseída por el placer preorgásmico, me dijo, tócamelos todos a la vez. Y yo, joder, no puedo, no puedo, no puedo. Yo estaba intentando quedar bien para ganar seguridad, autoestima, estaba con una mano apoyada en la cama para hacer contrapeso, ¿sabes? Con la boca... dándole besitos en el cuello y con esta mano que le gustaba sacudiéndole el pezón, ¿sabes? Que estaba ahí... Que parecía el puto Nacho Cano en un concierto de Mecano.

Me dice, tienes que aprender a disociar, que cada punto tiene su ritmo y movimiento. Digo, joder, ya me gustaría ver a mí aquí al batería de los Green Day, no me jodas. Dice, méteme un dedo en la boca. Digo, joder, qué ganas de complicar las cosas. Dice, no... Dice, dime algo, dime algo. Digo, yo qué sé, digo, guapa. Dice, no, no, algo más guarro. Digo, gorrina, coño, gorrina, que eres una gorrina que no se lava, que tiene pelotillas en los calcetines.

Me dice, sí, sí, está para llegar, está para llegar, está para llegar. Digo, para llegar con la que tengo aquí montada. Digo, tira tú que yo me quedo en boxes. Gracias. Así que amigos, con novia o sin novia, con follamigas o sin follamigas, sigamos disfrutando y sobre todo intentando hacernos felices unos a otros, que por lo menos nos vamos a reír. Muchísimas gracias.

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