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Juan Carlos Córdoba - Vamos a contar mentiras

Sep 16, 202513 min
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Juan Carlos Córdoba es padre y le cuesta explicarle a Martita algunas cosas de la vida. Cosas que, a veces, no entiende ni él mismo

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Speaker 2

Comedy Central Podcast.¿ Qué tal? Buenas noches. Qué majetes. Os veo jovencicos. Y esta generación a mí me mola mucho ahora. La que viene detrás no os va a dar sopas con ondas. Mira, yo tengo una hija, Martita, cinco años. Se puso a escribir la carta de los Reyes Magos

las navidades pasadas. Me dice, empieza, queridos Reyes Magos, este año me he portado muy bien, así que quiero que me traigáis un patín, un patinete, un furbi, la mochila de Dora la Exploradora, el perrito que hace caca, la muñeca que hace caca, la máquina de gominolas, la máquina de helado. Le digo, para, para, para. Digo, cariño, tienes que quitar algo porque todo no me cabe. Y me dice, quita, queridos Reyes Magos. Digo, hostia, chaval. Bueno, pues se lo

trajeron todo porque... Cuidado. Se lo trajeron todo. Yo cuando era pequeño me acuerdo que me traían una cosa, una cosa si me portaba bien. Vamos, si me portaba mal, carbón. Si me portaba bien, una cosa. Y además yo le preguntaba a mis padres, digo, papá, digo,¿ y por qué al niño Jesús le trajeron tres cosas? Dice, pues mira, le trajeron oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre. Digo, pues a mí me han traído un pijama como un gilipollas, papá, ¿sabes? Pero me lo creía, ¿eh?

Pero que me creía que eran los Reyes Magos los que lo creían, porque de pequeños es que te lo crees todo, los Reyes Magos, el Randocito Pérez, que nos creíamos de pequeños que los niños venían de París. Los niños vienen de París.¿ Cómo le dices eso a mi hija Martita? Cinco años yo he estado en el colegio de Martita con sus compañeros de clase y te voy a decir una cosa, mira, peruanos, ecuatorianos y dominicanos, los que queráis, de París no le ha venido ni uno,

como te lo cuento. Cuando yo era pequeño, lo más negro que había... Porque cuando yo era pequeño no había negros. Acuérdate que había que pintar a uno para la cabalgata,¿ es verdad o no? Ahora si te descuidas hay que pintar a dos de blanco, ¿eh? Pero antes no. Antes no. Antes no había. Cuando yo era pequeño, lo más negro que había en mi cole era mi futuro. Pero... Pero porque suspendía todas, pero suspendía todas, pero la culpa de mis padres porque me contaban unas cosas que yo me

las cría y luego quedaba como un gilipollas. Porque me sacó un día la profesora y me dice, a ver Córdoba,¿ cómo se obtiene el carbón? Digo, pues si te portas mal un año te lo traen los Reyes Magos. Me dice, claro, y si te portas bien te traen petróleo. Digo, si te portas bien te traen un pijama a los hijoputas, ¿sabes? Pero... Pero que te lo crees, que suspendía todo. Bueno, yo

suspendía hasta trabajos manuales.¿ Os acordáis? Pretecnología, plástica, le llaman ahora.¿ Para qué vale esa asignatura?¿ Para qué vale trabajos manuales? Para hacer los regalos del Día del Padre y poco más. Bueno, llama los regalos del Día del Padre, llámalo. A ver,¿ qué cojones hago yo con la puta mierda esta que me ha traído mi hija del colegio? Que yo la quiero un montón, pero... Eso no es un regalo, eso

es una venganza, coño. Esto lo inventaron, lo del regalo del día del padre en el colegio, solo para ver la cara de gilipollas que se nos queda a los papás cuando nos traen una cosa que no es lo que queríamos. Yo cuando me enteré que los reyes magos eran los padres, yo me fui a mi casa un día del cole y le dije a mi padre el día del padre, le digo, toma, papa, que te trae un cenicero. Y dice un cenicero, digo, sí, mira lo

que pone aquí, fuma papá. Me dice, pues si yo no fumo, digo, hombre, yo tampoco tenía una barbacoa y me tuve que joder con el carbón de los reyes magos, papá. Pero es que vamos a ver.¿ Sabe lo que...? Pero vamos a ver.¿ Pero quién se inventó esa asignatura? Os

lo voy a contar yo. La asignatura de trabajo manuales, esa lo inventó un niño cabrón y rencoroso, al que los reyes magos no le traían lo que les había pedido, y ese niño cabrón y rencoroso creció, estudió magisterio... solo para poder llegar un día a clase después de las vacaciones de Navidad y decirle a sus alumnos,¿ os han traído los reyes magos los que habíais pedido? No, bien, mañana me traéis una caja de palillos que nos vamos a echar unas risas,¿ sí o no? Eh, perdóname. Las

manualidades con palillos las habéis hecho todos,¿ sí o no? Eh, el último regalo del día del padre que me hizo mi hija Martita con cinco años, la última manualidad es de palillos, mira, Me dice, te voy a hacer el Vicente Calderón, de palillos. Empecé a hacer el campo del Atleti y cuando acabó eso parecía un campo, vamos, de concentración alemán que lo habían bombardeado en la Segunda Guerra Mundial.¿

Cómo sería la cosa? Que le dijo la profesora, dice, Martita, ponle ahí a tu padre una foto de Torres con la camiseta del Atleti para que vea de qué va la movida.¿ Y cómo le vería yo? Que digo, hostias, el niño con el pijama de raya, ¿sabes? Mira. Bueno, bueno, bueno. Y te digo una cosa. Que en todo momento estoy hablando de los regalos del Día del Padre, porque de los regalos del Día de la Madre los vamos a olvidar. Porque a mi madre, le llevara lo que llevara, siempre

me decía lo mismo. Otra cosa más para limpiar. También os lo hacía. Mira, mamá, te quiero mucho, pero qué hija puta, ¿eh? Un mes rascando un espejo por detrás, otra cosa más para limpiar. Mi madre, además, obsesionada con la limpieza. Coño, me acuerdo que en el colegio nos hicieron hacer el tapiz, un tapiz que decíamos... Bueno, me lo he traído. Es que decían, el petit poil, le llaman. Que decían, eso es de chicas. Pues a mí me

hicieron hacerlo de pequeño. Bueno, que yo empecé a hacer un pastel en alemán cuando diría vuelta a que yo era un gremlin, como te lo cuento, ¿sabes? Porque... Bueno, que se lo llevo a mi madre y me dice mi madre, otra cosa más para limpiar. Digo, pues límpialo en seco porque como la mojes la liamos, mamá, ¿sabes? Mira, de verdad, ¿eh? Mi madre obsesionada con la limpieza, como

te lo cuento, de verdad, ¿eh? Bueno, bueno, me acuerdo que un día saqué de la biblioteca el quijote de la mancha, devolví el quijote porque la mancha la había quitado mi madre, ey. Se espadarme una hostia con la mano abierta, pero lo cuento porque me sale de la polla. Pues como te lo cuento, con 11 años hacía tapices, mi madre, otra cosa más para limpiar. Con 12 años hacía portalápices, mi madre, otra cosa más para limpiar. Con 13 años me hacía pajas.

Me pillo un día a mi madre cascándomela en la cama y me dice que están las sábanas pegadas,¿ qué es esto? Digo, pues tu regalo del día a la madre. Porque... Hombre... Que diréis, qué guarro, no, es que ya me portaba mal porque ya me di cuenta de que los Reyes Magos eran ellos y me habían estado engañando. Hombre, bueno, pues hasta eso suspendía. Digo, es que es malo, voy a suspender. Llegaban las notas a mi casa y eso era un escándalo. Me decía mi padre, hijo, has suspendido

hasta francés. Digo, fíjate, papá, yo soy que vengo de París. Pero cuidado. que no hay nada que le joda más a unos padres que les mientas con sus propias mentiras, ¿eh? A mí me decían, no mientas, que te va a crecer la nariz como Pinocho. Digo, pues menudo ejemplo de los cojones que me has puesto. Hombre, un muñeco de madera que se convierte en niño y el mentiroso soy yo, ¿eh? Suspendía, aposta. Digo,¿ me vais a engañar? A suspender. Bueno, me decía mi padre,¿

qué notas has sacado en música? Digo, pues la de toda la vida, Adore mi fa sol la, papa. Me dice, sí, digo, esa también. Es más, cuidado. Pero que... Miento, no suspendía todas, aprobaba una, religión. Me dice mi padre,¿ has aprobado religión? Digo, sí, me dice eso y digo, de milagro.¿ Por qué no? Digo de milagro porque la liaba muy gorda en el colegio. Costias, es que llegó el primer día religión y me empieza el cura a contar una movida de que pidió Dios un cacho de barro y de ahí hace a Adán

que yo decía, bueno, bueno. Luego ya me cuenta que le quito una costilla, de ahí hace a Adán y digo yo, bueno, bueno, bueno... Pero ya cuando me cuenta que viene una serpiente que habla, digo, digo, profe, digo, que le va a crecer la nariz como a Pinocho. Es que yo tenía por esa época siete años, ocho, que me estaba leyendo el libro de la selva, que también sale una serpiente que habla, digo...¿ Por qué me tengo que creer más un libro que otro? Es que, cuidado. ¿No?

Es que... Es que el libro de la selva, por tener, también tiene un niño que no sabemos quién cojones es el padre, como la Biblia, como Jesúsito, ¿no? Digo,¿ por qué me tengo que creer más una cosa que otra?

Es para que veáis la temporalidad de las cosas. O sea, tú imagínate que un día pilla un descerebrao, se encuentra el libro de la selva, lo abre y dice, hostias, un niño que no tiene padre, una serpiente que habla, y de repente dice, lo que se me acaba de ocurrir, y le da por fundar una religión basada en el libro de la selva, y de aquí a unos siglos

vemos en plena madrugada sevillana... Como unos señores con taparrabos que llevan a hombros una imagen de Mowgli agarrado a un cocotero que se para debajo de un balcón del que sale una señora con peineta y se pone a darle voces en plan... ¡Ay! ¡Ay, Dubidú! ¡Ay, yo quiero ser como tú! Y la peña va...¡ Esto es lo más grande! Puestas así las cosas, queridos amigos, cada uno que cuente esa historia como le salga de la polla. Yo le voy a contar, para empezar, la historia del

pecado original, pero vamos a cambiar la manzana por un porro. ¿No? Como árbol del bien y del mal, que te fumas un porro y te sienta bien, te fumas un porro y te sienta mal. ¿No?¿ Lo veis? ¿No? Además, vamos a ponerle a Adán y Eva un porro gordo. Yo les llamo los del almendro porque te fuma uno, se te va a la olla y tus colegas te empiezan a cantar. Vuelve a casa, vuelve...¿ Sabes cuándo te digo esos porros? Y que estén Adán y Eva en el paraíso y llegue una serpiente. Si se ante ahí... Me

llamo Mariano y os traigo chuches. Y Adán, chuches, pero si no tenemos hambre, pues la vais a tener porque nos vamos a fumar un porro. Y aquí que Eva se hace un porro como un brazo de Rafa Nadal de Gordo y se lo pasa a Adán. Y Adán con la primera calada que le da, flipa, porque claro, ve que no tiene ni sogra ni cuña y dice, joder, si esto no es el paraíso, que venga Dios y

lo vea, ¿sabes? Y claro, y va Dios, y va Dios y lo ve y le dice, Adán ha fumado y dice, Adán, pero qué porro ni qué porro, que no… Y dice Adán ha fumado, cabrón. Y dice Adán, a mí es que me lo ha pasado Eva y Eva, a mí me lo ha pasado la serpiente y el serpiente. Eso es falso, salvo algunas cosas que han publicado en los medios de comunicación. Va, que te calles, gilipollas y tal. Y claro, Dios se pone ahí a meter castigos a saco paco, ¿sabes? Y le dice al serpiente, pues a

ti te condeno a arrastrarte sobre tu viento. Y Adán te ha fumado. Ah, pues si llegas a ser una pitón igual te deja a tal la rueda de una moto, ¿sabes? Y Dios, ya está el gracioso. Pues para ti, Adán, también va a haber. Y además, mira, pues te va a meter dos castigos. El primero, vas a trabajar y te vas a ganar el pan con el sudor de la frente. Y es más, cuando mueras, vas a volver a la tierra, porque polvo eres y en polvo te convertirás. Y Eva, joder, otra cosa más para limpiar, ¿sabes? Y Eva.

Y Dios, y Dios. Y Dios. Pa' ti también hay, rubia, porque a ti te voy a prohibir que abortes y si vas a parir con dolor. Y Eva, joder con dolor, Eva. Tú también, Adán, pa' hacer gilipollas. Le podrías haber mentido. Y Adán, pues es que soy de barro. Si hubiera sido de madera como Pinocho, Eva, pero¿ sabes qué quieres que te diga? Claro, y ya Dios hasta los cojones cogió y los expulsó al todo del paraíso a tomar por culo, castigándonos al resto de la humanidad a pagar

por los errores que habían cometido Adán y Eva. O al menos eso es lo que queríamos, porque el verdadero castigo vino cuando la serpiente regresó a este mundo muchos siglos después que se dejó unas gafas así muy gordas y una barba para que nadie le reconociera en forma de gallego medio bobo y de esa manera poder llegar a ser presidente del gobierno. Y en cuanto lo consiguió,

comenzó a incumplir todas sus promesas. Privatizó la sanidad, la educación, no subió el IVA, prohibió abortar a la mujer, aquel castigo que tenía el hombre de ganarse el pan con el sudor de la frente lo aumentó con una reforma laboral despiadada. Bueno, bueno, la gente ya no era expulsada del paraíso, era expulsada de sus casas porque el dinero que tenían para pagarla se lo arrebató la serpiente para rescatar a sus amigos los banqueros, condenándonos esta vez sí

a pagar por los errores de otros. Pero lo más increíble de esta historia... es que el hombre, en lugar de gritar y rebelarse contra eso, amordazado por una mordaza en forma de ley, cada cuatro años iba a votar a la serpiente en una cosa que ellos llamaban elecciones.

Y la serpiente le volvía a engañar. Y ahí fue cuando Dios, viendo lo infinitamente gilipollas que era el hombre, ese hombre que él mismo había moldeado a partir de un trozo de barro, abrió el cielo y lo mandó todo a tomar por culo diciendo« Tenía que haberle hecho un cenicero a mi padre, me cago en la puta». Muchísimas gracias.

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