Comedy Central Podcast Buenas noches, Joy No os oigo Buenas noches Soy Javier Nacher Soy lo que vulgarmente se dice un tipo chungo Ser chungo me ha traído problemas. Problemas normales y corrientes. Como los que puede tener todo el mundo. Como los que puedes tener tú o tú o tú. Yo también he estado en la cárcel.¿ Vosotros no habéis estado en la cárcel? Entonces no sois chungos. Tenéis que ir. Se está de lujo. Yo antes compartía piso con estudiantes.
Y os puedo asegurar que en la cárcel hay más higiene y menos droga que en un piso de estudiantes. Así que en mi caso entrar en la cárcel fue medrar en la vida. Yo le voy a contar mi historia, ¿vale? Yo entré a la cárcel por un pequeño viaje que hice a Algeciras. Se me ocurrió coger un fardo que vi flotando por la playa. Le dije al juez, yo, pensaba que era un bañista ahogándose. Me dice, ya, por eso te saltaste tres controles de policía. Digo, coño, había
una vida en peligro. Me dice, ya,¿ y por qué te lo metiste por el culo? Para que estuviera abrigadito, señoría. El juez no me creyó, un consejo, cuidado con los viajes a Geciras, que los carga el diablo y los descarga la Guardia Civil, ¿no? El juez no me creyó, el juez era un tío muy serio, el juez era un tío muy serio como todos los juzgados, ¿vale? Yo los juzgados metería un poco más de buen rollo, ya que van a darte mal las noticias, metería buen rollo,
metería público en la ruleta la suerte, ¿no? En mitad del juicio, ese nachere, ese nachere, pupurri, pupurri, ¿no? Que te hicieran preguntas estilo,¿ es cierto que alguna vez, Natcher, por un año de condena de menos,¿ es cierto que alguna vez has durado menos de 10 segundos en la cama? No, y se escuchará, eso es mentira. Que el juez se hubiera vuelto loco y hubiera dicho, pues te condeno a coger el fardo y fumártelo. Ya hay jueces que dictaminan
sentencias locas. Un juez hace años dictaminó que llamar hijo de puta al jefe no era motivo de despido. A eso me refiero. Desde entonces la peña va a trabajar con otra cara. Que llega cinco minutos tarde el jefe, llega cinco minutos tarde y tú,¿ qué pasa hijo de puta? No tuve suerte, no acerté, no acerté tampoco con la abogada. Mi abogada era Gaffe, vosotros conocéis a Murphy, el de la ley. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Murphy y yo teníamos la misma abogada. Ni siquiera se presentó
al juicio porque era muy fea. Y el juez de la vista previa me dijo, eso no viene al caso. La gente me pregunta,¿ cómo es entrar en la cárcel? Entrar es duro. Cuando entré me insultaron, me robaron el reloj, me dieron una paliza. Fue un alivio cuando me pasaron con los presos. Es duro. También fue duro para mis padres. Mi padre el día que entré le dio una parálisis facial. Claro que mi padre es muy poco expresivo. Le dio una parálisis facial y hemos tardado mogollón en darnos cuenta.
La que sí que se lo tomó bien fue mi abuela. Mi abuela me decía, ah, si entras en la cárcel es como irte de vacaciones que te llueva y no salir del hotel. En homenaje a mi abuela colgaba carteles en la puerta de la celda. Hacer la habitación, no molestar. Entrar es duro. Yo, además, cuando entras, yo entro impresionado, ¿no? Porque cuando entras te dan una bolsa con un kit de supervivencia. Os lo juro. Y había pasta de dientes, cepillo de dientes, condones y lubricante. Os lo juro, condones
y lubricante. Que entraba uno con nosotros, que se le cayó el cepillo de dientes al suelo. Le digo,¿ se te ha caído el cepillo de dientes? Y me dice, no, no, no, que va, no es mío, no es mío. Pues por no recoger el cepillo de dientes se tuvo que pasar toda la condena lavándoselos con una polla. A ver. Yo, yo como ese tío, yo como ese, también entré asustado. Entré asustado por los mitos que circulan por la vida
sobre la cárcel. Los mitos, esos mitos, las violaciones, la gran mentira de la cárcel, la mayoría de mis compañeros se dejaban. Que me decían, Nacho, si nos protegemos no tiene por qué pasarnos nada. Y yo, se te ha caído el cepillo de dientes. Otro mito, dicen que en la cárcel te vuelves gay. Mentira, en la cárcel lo que pasa es que te vuelves oportunista. Y pierdes tus escrúpulos. Me hace gracia esta peña que dice, no, no, yo nunca me enrollaría con un hombre, ya. Hay una catombe nuclear.
Quedáis otro hombre y tú solo sin el planeta.¿ Qué digo en el planeta? En tu pueblo y a los cinco minutos os estáis comiendo las pollas. Y a los seis minutos os estáis durmiendo. Y fijo que cuando uno se despertara le decía al otro,¿ a qué no sabes a quién me follé anoche, eh? En Cali había gente muy rara también. O sea, había uno que le llamaban seis dedos. Porque tenía seis dedos. Que me decía, Naches,¿ qué será de nosotros cuando salgamos de aquí? Yo le decía,
tú lo tienes fácil. A ti se te van a rifar en los bares como recoge vasos. O en la feria como el que recoge los peluches, ¿no? Allí dentro a la gente se le llama según lo que consume. Se le ponen motes. Estaba el chino, el pastillas, el turulo, el niño, así llamaban al cura. Yo... Yo me hice muy amigo de un vasco. Como todos los vascos tenía un nombre raro de cojones. Me dice, yo soy Ibai. Le digo, bueno, yo soy Google. Ibai era especial, le pillaron.
Volviendo de Colombia con un kilo de cocaína en el estómago. Que el cabrón le dijo al juez, pensaba que era el plato típico. Ibai era especial, ¿vale? Un día... Un día le veo haciendo marcas en la pared. Un palito. Y al día siguiente otro palito. Y al día siguiente otro palito. Le digo,¿ qué haces? Y me dice, nada, me violaron y estoy contándolo día de retraso. Ibai era especial. Llevaba tantos años en la cárcel que había perdido el
tren de las nuevas tecnologías. Porque cuando salió le pregunté,¿ cuál es tu móvil? Me dijo, lo hice por el dinero. Ibai se va a pasar toda su puta vida en el talego. Yo sé que va a volver porque el cabrón ve el programa Crímeres Imperfectos y toma apuntes. Pero claro, cuando conocí ahí, me di cuenta que la cárcel es un sitio muy normal. La cárcel es un sitio muy normal. O sea, en la cárcel todo funciona como en la calle, con dinero. Pero ahí en vez de dinero hay tabaco.
Todo se paga con tabaco. El otro día fui al banco, me he acostumbrado tanto que fui al banco y dejé tres cigarros de propina. Me dice el banquero,¿ y esto? Digo, así te quedas estéril, cabrón. Todo se paga.¿ Se puede conseguir también? lo que quieras en la cárcel. A mí me ofrecieron un móvil incluso. Un móvil, cosa que está prohibidísima en la cárcel. Me ofrecieron un móvil, pero no lo quise, ¿no? Porque me exigían un año de permanencia y yo salía en seis meses. Se pueden hacer cosas
de provecho en la cárcel. Se pueden hacer cosas de provecho. Cursos, talleres. Yo me apunté a un taller de cerámica. Os lo juro, a un taller de cerámica.¿ Vosotros os acordáis de la famosa escena de Ghost? Que está Demi Moore con el torno y se acerca por detrás a Patrice Rice ahí tomorcillón. Y empieza a nacer el guarro,¿ os acordáis? Sí, pues en la cárcel de Mimur era Ibai. Jugábamos, jugábamos como
críos en nuestro tiempo de ocio, jugábamos al melopido. con los políticos corruptos que salían en la tele, ese culito me lo pido. Con el culito de Iñaki Urdangarín se pagaban tres cartones de tabaco. Teníamos muchas ganas de que Iñaki Urdangarín acabara en la cárcel, porque así esas navidades podríamos haber dicho que fijo que iban a venir los reyes. También practicábamos deporte, practicábamos deporte y lo que pasa, jugábamos
al básquet. Pero es difícil jugar al básquet en la cárcel, porque de todos es sabido que los latinos nacen con una cancha debajo del brazo. Me fui un día a jugar a la cancha de los dominicanos, lanzo una canasta... Y me viene uno, oye, papito,¿ quién te ha dado permiso para jugar en esta cancha? Ya tú sabes. Digo, Pitbull,¿ qué haces aquí? Digo, ah, claro, por tu mierda de música. Total, que me tuve que ir a la cancha a los mexicanos. Y me viene uno, oye, güey,¿ pues quién te ha
dado permiso para jugar en esta cancha nomás? No mames. Y digo, pues hombre, hasta ahora no se me había aburrido. Total, que me tuve que ir a la cancha a los españoles. Y me dice uno, primo,¿ quién te ha dado permiso para jugar en esta cancha? Digo, los latinos. Y me dicen, ah, vale, juega, juega. En la cárcel teníamos gimnasio, teníamos piscina, os lo juro, piscina. Y por ley es obligatorio en todas las piscinas públicas tener un socorrista. Pero claro, no había ningún preso con
el título de socorrismo. Entonces pusieron a Rashid, que como había cruzado el estrecho le convalidaban. También se puede ligar en la cárcel, también. Porque hay mujeres, sí, porque a las mujeres también a veces se os va la olla y acabáis matando a polvos a un cómico al que vais a ver actuar una noche. Esas cosas suceden. Y si no suceden, os deberían de suceder. Sí que es cierto que hay más hombres que mujeres en la cárcel.¿
Por qué? Porque las mujeres sabéis mentir, sabéis manipular. Los hombres no. Los hombres cuando queremos mentir caemos en frases hechas. Han sido mis colegas que me han liado. Esto no es lo que parece. Es bueno para el cutis. Las mujeres no. Las mujeres no. Llega tu novia borracha a las seis de la mañana con un chupetón en el cuello y te dice, ha sido Sandra, que iba muy pedo. Y tú te lo crees. Y no solo te lo crees, sino que te lo imaginas. Y es una manera de manipularnos.
Tenéis esas técnicas de manipulación. Como por ejemplo la cadena de movidas. Que a mí me hace mucha gracia la cadena de movidas. Que tú tienes una movida con una mujer. Y esta se lo cuenta a otra mujer. Y esta a otra mujer. Y así hasta el puto infinito. Por eso, un juez es capaz de condenar a una mujer, ir hacia su casa, que le adelante la cadena de movidas y encontrase a su esposa en la puerta que le diga, ya me han contado la que han liado en el trabajo, ¿eh?
Hoy duermes en el sofá. Por eso no entráis en la cárcel. Y un dato científico. Yo sé si sabéis que a las mujeres cuando conviven juntas se les sincroniza el periodo. Imaginaos 100 mujeres presas todas con el periodo al mismo tiempo. Cuando ocurría eso los guardias no tenían cojones a entrar por la puerta. Le lanzaban cubos con comida desde la azotea. Y abajo la mujer... Me duelen los ovarios. 100... Si en la película 300, Esparta la hubieran defendido 300 mujeres con
el periodo, los persas jamás la habrían conquistado. Y habría habido mucha menos sangre. Pero, como dice mi madre, de todo se sale. Ahora voy a la psicóloga para mantenerme centrado. Mi psicóloga dice que ahora mi caché ha subido. Porque a lo mejor pensáis que un tío que ha salido de la cárcel tiene que follar como un salvaje. Sí. Pero durante diez segundos. Mi psicóloga siempre me está diciendo,
eres un psicópata, eres un psicópata, eres un psicópata. Hasta que no deje de decir tonterías no la saco del maletero. Podría haberme ido peor, ¿vale? O sea, podría haberme tocado, yo qué sé, vivir en un país mucho más restrictivo legalmente hablando. Por ejemplo, Estados Unidos. En Estados Unidos hay lugares donde es delito el sexo oral. En Arizona es delito el sexo oral. Y yo me hago una reflexión.
De igual manera que nosotros, cuando vamos a Holanda donde es legal la marihuana, nos ponemos hasta el culo de marihuana, cuando las tías de Arizona salen de Arizona... Y cuando las tías de Arizona van a Holanda, eso es una puta barra libre de porros y pollas.¿ De dónde eres? De Arizona, te invito. Menos mal que vivo en España. A salir de la cárcel, ir a la psicóloga. Y todo esto me ha ayudado. He mejorado en la vida. Ahora hago la declaración de la renta. He devuelto los
libros a la biblioteca. Incluso he desinstalado el Emule. No, sí, tengo grandes objetivos en la vida. Tengo grandes objetivos. Ahora quiero ser político. Sí, la mayoría de políticos acaban en la cárcel. Yo no, yo he empezado desde arriba. Gracias. Gracias. Yo... Sí que os voy a pedir un gran favor. Yo esto lo estoy intentando llevar con mucha discreción,¿ de acuerdo? Así que si alguien os pregunta, yo en realidad he estado de Erasmus. Buenas noches y muchas gracias.
