¿Tu teología de la ley tiene espacio para el Salmo 119?
Muchos ven la ley de Dios como una carga. El salmista la veía como una delicia. ¿Cómo la ves tú?

Muchos ven la ley de Dios como una carga. El salmista la veía como una delicia. ¿Cómo la ves tú?
La falta de religión no puede salvarte, pero tampoco puede salvarte tu religiosidad.
Dios quiere usar la crianza no solo para impactar la vida de tus hijos, sino también para obrar en cada padre y madre, haciéndonos más a la imagen de Cristo.
Este es el momento de actuar contra la industria de la pornografía, por el bien de nuestros hijos, nuestra cultura y nuestras almas.
Desde el punto de vista bíblico, ser «cabeza del hogar» expresa una relación de amor más que una relación de mando.
El Espíritu de Dios es el único que puede traer una armonía entre nuestra teología y ética. Por eso necesitamos con urgencia ser llenos de Él.
Vivir juntos antes del matrimonio puede ser una norma cultural. Sin embargo, el camino de Jesús es contracultural.
Nadie escapa de esta vida sin heridas. Pero ¿qué hacemos con ese dolor que otros nos han causado?
Aunque puede sentirse como una tarea abrumadora, tu presencia con tus hijos cada domingo en la iglesia es parte del plan de Dios para formar a Su pueblo.
La Biblia no es un libro más; es el alimento que nos une a Dios, fortalece nuestra fe y satisface el alma.
No busques en el ministerio juvenil el gozo y la identidad que solo tienes en Cristo.
Como cabeza espiritual de tu hogar, se te ha confiado mucho más que proveer o proteger: se te ha llamado a interceder.
«Si Dios es santo y está por encima de todo, puedes estar seguro de que nada se escapa de Sus manos y todo lo obra para tu bien».
Podemos enfrentar la realidad del incansable paso del tiempo y navegarla con sabiduría. Podemos ser buenos mayordomos de los minutos que Dios nos permite experimentar en esta tierra.
La predicación bíblica va más allá de la información y requiere un corazón adorador que ninguna máquina puede poseer.
Los católicos romanos rastrean el origen del papa hasta el apóstol Pedro. Sin embargo, la historia cuenta una realidad diferente.
Se nos olvida que nuestras tareas pueden ser un acto de adoración. Entonces, ¿qué hacer cuando nos enfrentemos a la falta de ganas de levantarnos y actuar?
A lo largo de toda la Escritura el trabajo parte del mandato cultural divino de cultivar la tierra, y exige una ética laboral que honra a Dios y que sirve al prójimo por amor.
En lugar de preguntar: «¿Qué estilo prefiero?», los líderes de adoración debemos preguntarnos: «¿Qué estilo sirve mejor a mi iglesia para cantar con entendimiento y pasión?».
Mientras que en el Antiguo Testamento el Espíritu solo capacitaba a algunas personas para el ministerio, en el Nuevo Testamento encontramos algo mucho mejor.
¿Cómo es un buen consejo que apunta a otros a la esperanza del evangelio en medio de las olas de la vida?
En esta Semana Santa, medita en el amor de Cristo que lo mantuvo en la cruz por todo Su pueblo.
La distinción bíblica entre la adoración privada y la adoración corporativa nos ayuda a cultivar una manera más fiel y centrada en Cristo de cantar en la iglesia.
No es una casualidad que Cristo nos llame a recordar Su sacrificio. Él entiende nuestras debilidades y esta es la razón por la que nos llama a recordar.
Si Israel debía recordar que Dios les habló por medio de Moisés, ¿cuánto más nosotros deberíamos recordar que Dios nos ha revelado Su palabra final en Jesús?
El éxito empresarial no debe medirse únicamente en términos financieros, sino por la capacidad de glorificar a Dios a través del trabajo, bendecir a otros y contribuir al avance del evangelio.
Si una vida para Cristo completamente fiel pero exteriormente común y corriente parece insatisfactoria, hemos olvidado para quién trabajamos.
¿Qué tal si, en vez de detenernos en Levítico 14, seguimos leyendo? La clave para leer la Biblia de principio a fin no es entenderlo todo de inmediato, sino perseverar.
La gran comisión requiere obreros que siembren, rieguen y edifiquen allí donde el evangelio ha llegado.
Podemos discipular porque Aquel que tiene toda autoridad nos llama a hacerlo y porque Aquel de quien enseñamos prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.