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¿Es tu liderazgo Perfecto?

Dec 14, 20246 minEp. 27
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Cómo la búsqueda del control y la perfección puede sabotear tu liderazgo. En el episodio 209 del podcast ‘Changelog’ de INUSUAL, nos adentramos en el último subelemento de la tercera tendencia reactiva del liderazgo según el modelo de The Leadership Circle: el “perfecto”. 

Este episodio, pone de manifiesto las complejidades y riesgos de la obsesión por la perfección dentro de un entorno de liderazgo. Acompáñanos a explorar más a fondo cómo estas tendencias pueden impactar tu efectividad como líder y qué puedes hacer para mitigar estos efectos.

La obsesión por el control

La necesidad de mantener un control estricto sobre cada aspecto del trabajo no es nueva en el ámbito del liderazgo. Como explica Pere Rosales, en entornos ejecutivos, el control puede manifestarse como un deseo excesivo de alcanzar resultados impecables. Este afán está impulsado por la necesidad de parecer competente y extremadamente confiable. La creencia subyacente es la siguiente: “si lo hago perfecto, valgo más”, “si lo hago perfecto, los demás van a confiar en mí”, y “si lo hacemos perfecto, soy competente y todo el mundo lo va a decir”. Sin embargo, como se comenta en el episodio, esta búsqueda de la perfección es simplemente una ilusión. No existe la perfección; existe la excelencia como competencia. La excelencia consiste en querer ser mejor cada día y trabajar en pos de ello, mientras que la perfección es un ideal irreal e idílico que meramente conlleva sufrimiento y estancamiento.

Los peligros del perfeccionismo

En términos de comportamiento, las personas perfeccionistas suelen establecer estándares irreales y son incapaces de delegar tareas. La lógica detrás de esto es: “si no lo hago yo, no va a salir bien”. Esta mentalidad no solo es agotadora para el líder, sino que también puede generar un ambiente de trabajo tóxico donde los equipos operan bajo una presión constante para alcanzar estándares inhumanos. Las consecuencias de esta obsesión pueden ser muy perjudiciales. Un exceso de perfeccionismo puede disminuir el rendimiento de un equipo, ya que los miembros se enfocan en detalles minuciosos que no contribuyen significativamente al avance del proyecto. En lugar de crear valor, estos esfuerzos se diluyen en ajustar aspectos que no mueven la aguja en términos de los objetivos organizacionales. Rosales también subraya que, desde una perspectiva de liderazgo, un líder perfeccionista satura su carácter en la dinámica del equipo, desmotivando así a los miembros y dificultando la eficiencia. La obsesión por lo perfecto llega a desgastar el sistema en general.

La excelencia como alternativa

Lo mejor es enemigo de lo bueno. Buscar la perfección puede resultar en una trampa que impide avanzar. La recomendación es, en cambio, aspirar a la excelencia. La excelencia se trata de mejorar continuamente, de manera práctica y realista, sin la carga de estándares inalcanzables. Un líder debe reconocer que la perfección es inalcanzable y, por lo tanto, desviar su enfoque hacia el valor real y el impacto tangible del liderazgo. No conformarse con lo mínimo, pero tampoco perderse en la búsqueda de lo imposible. Es crucial mantener una actitud de crecimiento constante y práctico, centrado en mejorar cada día y en aportar valor.

Transformando el perfeccionismo en valor real

Según The Leadership Circle, las competencias creativas pueden ayudar a convertir esta tendencia reactiva en valor real. Dentro de la próxima temporada del podcast, que iniciaremos en Septiembre exploraremos las competencias creativas que pueden adoptar los líderes para transformar su perfeccionismo en una fortaleza. A medida que navegues por estos desafíos, es vital recordar que el liderazgo efectivo se basa más en la adaptabilidad y la capacidad de generar valor, en lugar de en alcanzar un ideal inalcanzable. Si te reconoces en esta descripción o conoces a alguien que lo haga, te invitamos a seguir explorando este tema con nosotros en futuros episodios.

La perfección es una trampa que desvía el enfoque de lo que realmente importa: la creación de valor y el impacto positivo en el equipo y la empresa. Al tomar consciencia de estas dinámicas perfeccionistas, los líderes pueden comenzar a cambiar su enfoque hacia la excelencia y, a través de competencias creativas, transformar su liderazgo en una herramienta poderosa y efectiva. 

Sigue acompañándonos en INUSUAL mientras profundizamos en las habilidades y competencias que pueden revolucionar tu liderazgo. Nos vemos en el siguiente episodio, en el que cerraremos la sección de tendencias reactivas y abriremos un periodo de descanso de unas semanas hasta que volvamos a encontrarnos en Septiembre para hablar, no ya de la grasa del liderazgo, sino del músculo, o las competencias creativas.

Transcript

Pere RosalesPere Rosales

Seguimos hablando de reeducación ejecutiva, hoy acabando finalmente el último subelemento de la tercera tendencia reactiva, control dentro del hemisferio sur, por decirlo así, la grasa del liderado, las tendencias reactivas, según el modelo de The Leadership Circle. Te invito a que veas los episodios anteriores y esto sugiere, pues, una cierta atención por parte tuya, y si quieres ver todo el trabajo que llevamos haciendo desde hace ya unas cuantas semanas. Así que si te interesa este tema, quieres desarrollar tu liderazgo, ocúpate primero de ver dónde está la grasa de tu liderazgo, si es que lo está, y dónde no lo está, quizá. También puede ser que veas estas dimensiones y que no sea tu caso, pues perfecto. Pero quién más y quién menos tiene un poquillo de grasa aquí y allá, así que hoy vamos a trabajar la última, como digo, de esta tercera tendencia reactiva, que es el control, y la próxima semana haremos un repaso general de las tres grandes tendencias reactivas y daremos por cerrado, digamos, la temporada hasta que volvamos después de después de verano, después de unas vacaciones, y empezaremos con las competencias creativas.

Pero, como digo, vamos a acabar esta subescala llamada perfecto. Yo diría que es más bien perfeccionista, pero queremos ser fieles a lo que es la herramienta de leadership Circle, y se traduce así, perfecto. Una subescala que puede medir de cero a cien, en qué medida las personas que trabajan contigo, que tú has elegido para que opinen sobre tu liderazgo, consideran que tú, en esto de perfecto, y ahora explicaremos qué qué significa, pues apareces con cierta preponderancia o no. Con lo cual, las personas que obtienen más de un sesenta y seis por ciento en esto, te recuerdo que del sesenta y seis al cien se consideraría una en la subescala un una puntuación muy alta, entre el sesenta y seis, digamos, y el treinta y tres se consideraría media, y el treinta y tres al cero se consideraría baja. Hasta aquí, lo recomendable es que vayas entre el cero y treinta y tres como como la grasa, ¿no?

Un poco es necesaria, con lo cual, si obtienes o conoces a alguien que obtiene en un momento dado más del sesenta y seis por ciento en perfecto, significa que tiene la necesidad de alcanzar resultados que sean impecables. Está asentado sobre la necesidad de parecer competente y de confianza extrema. Piensa, si lo hago perfecto, valgo más. Si lo hago perfecto, los demás van a confiar en mí. Si lo hago o lo hacemos perfecto, soy competente y todo el mundo lo va a decir, con lo cual perfecto es el camino, cuando en realidad perfecto es una alucinación.

No existe la perfección, existe la excelencia como competencia, quiero decir. La el perfeccionismo existe, pero la perfección no. ¿Qué comportamientos tiene una persona que es perfeccionista? Pues que establece estándares irreales, incapaz de delegar. Básicamente, porque dices que si no lo hago yo, no va a salir bien, ¿vale?

Me imagino que ya conoces, o quizá te suenan un poco los oídos cuando digo esto, ¿no? ¿Qué riesgos tiene? La obsesión por la perfección puede disminuir el rendimiento, porque la gente se enfoca en el, digamos, en el detalle, en todo aquello que no mueve la aguja, cuando en realidad debería estar enfocándose en el valor que genera, ¿no? Y, básicamente, una persona que es perfeccionista e impregna su carácter en su liderazgo y aparece en esta subescala de perfecto muy alto, lo único que puede hacer es primero tomar consciencia y luego darse cuenta que realmente, por muy perfecto que esté, nunca estará perfecto, y en segundo lugar, por muy perfecto que esté, llegará un momento donde lo que estás haciendo es desgastar el sistema. Lo mejor es enemigo de lo bueno.

Intentamos buscar la perfección y nos perdemos en eso, cuando en realidad deberíamos estar buscando el valor. ¿No conformarse? Desde luego que no. La actitud debe ser buscar la excelencia, pero no la exigencia. La excelencia es querer ser mejor cada día y trabajar para ello.

La perfección es tener un modelo irreal, idílico, te diría yo, y obsesionarse con ello, hasta el punto que el valor se pierde y se resbala entre nuestras manos, como si fuera agua, se cae. ¿Eres tú una persona así? ¿Conoces alguna persona así que además resulta que tiene la responsabilidad de llevar uno o varios equipos? Equipos, pues ya sabes de lo que estoy hablando. Realmente, si tienes a una persona así en tu organización, como jefe, como jefa, sabes de lo que hablo.

Si tú eres así y te resuena esto, yo te recomendaría que nos acompañes en cuando hablemos de las competencias creativas, porque vas a ver cómo se convierte este exceso de perfeccionismo en valor real, impacto real del liderazgo. Mientras tanto, te dejo aquí, hablamos la semana que viene haciendo un poco el repaso general de todo lo que son las tres tendencias reactivas del liderazgo, según el lídership Circle, y me despido de ti hasta el próximo vídeo. Que vaya muy bien, seguimos.

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