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¿Es tu liderazgo ambicioso?

Dec 14, 20245 minEp. 25
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La reeducación ejecutiva es un tema candente y esencial para el desarrollo de líderes efectivos y conscientes. Seguimos hablando del modelo de The Leadership Circle, específicamente enfocado en la "grasa del liderazgo" y sus tres grandes tendencias reactivas. 

En este episodio, nos centramos en una de las subescalas más intrigantes y complejas: la ambición dentro de la tendencia reactiva del control.

La grasa del liderazgo y las tendencias reactivas

El modelo The Leadership Circle identifica varias tendencias reactivas que pueden obstaculizar el éxito y la efectividad de un líder. Dentro del hemisferio "inferior" del liderazgo, estas tendencias reactivas incluyen aspectos como el control, el cumplimiento y la protección. Este episodio se centra en la tendencia del control, específicamente en la subescala de la ambición. La ambición, en este contexto, es vista como una necesidad de sobresalir y ser mejor que los demás. Es una característica que, aunque puede empujar a las personas hacia el éxito, también puede llevar a comportamientos y actitudes perjudiciales tanto para el líder como para su equipo.

La comparación: el motor de la ambición

En el episodio, Rosales señala que uno de los principales indicadores de una alta puntuación en ambición es la constante comparación con los demás. Las personas que muestran altos niveles de ambición tienden a compararse con sus colegas, jefes y colaboradores. Este hábito no solo puede crear un ambiente de trabajo tóxico, sino que también perpetúa un ciclo de competencia excesiva. La comparación es el motor de la ambición desmesurada. Cuando un líder se enfoca únicamente en cómo se compara con los demás, pierde de vista el propósito real del liderazgo: inspirar y guiar a su equipo hacia objetivos comunes y significativos.

Comportamientos y riesgos de la ambición inflamada

Un líder con una ambición excesiva muestra ciertos comportamientos distintivos. Estos pueden incluir la presión constante por destacar y la búsqueda incesante de reconocimiento. En su esfuerzo por ser el "mejor", el líder puede ejercer una presión indebida sobre su equipo, generando tensiones y conflictos. Rosales menciona que una subescala de ambición inflamada, superior al treinta y tres por ciento en el percentil The Leadership Circle, es una señal de alerta. Este nivel de ambición puede llevar a una competencia interna que, lejos de ser saludable, crea un ambiente de trabajo insostenible.

Reflexiones para un liderazgo consciente

La clave para mitigar los efectos negativos de la ambición es la toma de conciencia. Los líderes deben preguntarse a sí mismos: ¿Para qué quiero liderar? ¿Es mi deseo de liderazgo impulsado por la necesidad de ser admirado y envidiado, o por el deseo de crear un impacto positivo? Rosales invita a los líderes a reflexionar sobre sus motivaciones y a considerar cómo se vería su liderazgo si fueran menos ambiciosos. Esta reflexión es crucial para transformar la ambición desmesurada en una ambición sana y constructiva.

Liderar para el impacto, no para la gloria

El objetivo final del liderazgo debería ser siempre el impacto positivo en el entorno y en el equipo. Liderar no se trata de ser el mejor o de ser elogiado, sino de crear un cambio significativo y duradero. La ambición sana se canaliza a través de competencias creativas y colaborativas. Dejar de compararse y de presionar a otros no solo alivia tensiones, sino que también abre la puerta a un liderazgo más efectivo y equilibrado.

Conclusión: redefiniendo la ambición en el liderazgo

Es fundamental que los líderes revisiten y reevalúen cómo su ambición afecta su estilo de liderazgo y la dinámica de su equipo. La autoevaluación honesta, facilitada por herramientas como The Leadership Circle, ofrece una oportunidad invaluable para crecer y mejorar. De hecho, la ambición no es necesariamente negativa. Cuando se equilibra y se orienta correctamente, puede ser un motor poderoso para alcanzar el éxito y el impacto positivo. El reto está en ser conscientes de nuestras motivaciones y en ajustar nuestras acciones para liderar con integridad y propósito.

Transcript

Pere RosalesPere Rosales

Seguimos hablando de reeducación ejecutiva siguiendo el modelo de leadership Circle, llevamos unos cuantos episodios hablando sobre este tema, estamos tomando esta herramienta como referencia, aunque hay muchísimas más, pero para nosotros, en este caso, podértelo explicar de una manera simple y lo más accesible posible, pues hemos elegido este modelo, y te lo recomendamos. Así que, básicamente, estamos en el hemisferio de abajo, lo que llamamos nosotros la grasa del liderazgo, y dentro de la grasa del liderazgo tenemos tres grandes tendencias reactivas. Te invito, si quieres ver a las anteriores, a que vayas a los episodios anteriores y que los los busques dentro del club inusual, club punto inusual punto com, y cada semana vamos una nueva. En este caso, te preguntamos si es tu liderazgo ambicioso. ¿Por qué?

Porque estamos dentro de la tercera tendencia reactiva, que es control, y dentro de control hay una subescala llamada ambición. Las personas que cuando hacen una una un un assessment, una autoevaluación y una evaluación de leadership circle, y aparece una alta puntuación en en la sesión de coaching de devolución de ese de de esa evaluación de ese de esa persona, cuando le sale una alta puntuación en ambición significa que tiene una cierta necesidad de ir por delante y de ser mejor que los demás. En cierto modo, eso le puede, puede que la persona sea consciente o puede que no. Normalmente lo es, aunque normalmente lo es menos de lo que se supondría, y fuera se ve muchísimo más. Aunque parezca que nosotros nos lo guardamos, la gente nos ve, la gente no es nada tonta, ¿no?

¿Qué suposiciones se basa el hecho de que aparezca esa subescala de ambicioso dentro de tu evaluación como líder? Compararte con los demás, básicamente, es la la gran tensión que hay constantemente, ¿no? Una persona que tiene una gran ambición es porque vive constantemente en un proceso comparativo con los demás, con su con su entorno, pero especialmente con las personas con las que tiene en su círculo, ya sea su propio incluso jefes, ya sean sus colegas, ya sean sus colaboradores, está constantemente en comparación. ¿Qué comportamientos tiene? Pues presiona para destacar y busca reconocimiento.

Todo lo que hacen, en esencia, ejerciendo su liderazgo, tiende y obedece a eso. ¿Qué riesgos tiene? Puede llevar a una competencia excesiva y, lógicamente, a conflictos. Una persona que tiene una subescala de ambición inflamada, como llamamos nosotros, que es superior al treinta y tres por ciento dentro del percentil, digamos, debería poder ser consciente de cómo sería si fuera menos ambiciosa esa persona. Debería poderse imaginar qué debería yo hacer o dejar de hacer para que cuando se me observa se me vea menos ambicioso.

Esa es la clave de todo, pero eso solo no lo arregla, lo que lo arregla es tomar conciencia de que realmente, para qué quieres liderar, quieres liderar para ser el mejor, la mejor, para que todo el mundo te admire, te envidie, hable bien de ti cuando tú no estés, qué triste. La idea no es esa, la idea es liderar para los demás, liderar para crear un impacto, para ir más allá de lo que tú, solamente tú, seas capaz de hacer, y eso es con tu equipo. Con lo cual, la ambición sana, de alguna manera, la veremos en las competencias creativas y la veremos claramente representada, y verás cómo realmente hay que canalizar esa energía. Deja de presionar a los demás para destacar, deja de compararte, y si conoces a alguien y tú no lo eres, energía. Deja de presionar a los demás para destacar, deja de compararte, y si conoces a alguien y tú no lo eres, intenta hacerle ver a esa persona.

Si no, habría otra manera de poder liderar que no pase por estar constantemente comparándote tú con los demás y comparando a los demás con cada uno de ellos. Así que te dejo con esa reflexión y seguimos. Gracias.

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