Los malos pensamientos merecen el castigo de Dios.
Rom 2, 1-11

Rom 2, 1-11
¿De dónde saca este esa sabiduría? ¿No es el hijo del carpintero?
El testimonio de Tomás.
No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.
¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?
"Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestras razones".
El testimonio más antiguo del martirio de Pedro y Pablo.
"Sígueme".
¿Eres presuroso para juzgar?
Curaba a todos los enfermos.
Jesús extendió la mano y lo tocó.
Desde el seno materno el Señor me llamó (Is 49, 1)
Por los frutos nos conocerán (Sn. Ignacio de Antioquía)
Disciplina tu infantilismo si deseas cambiar.
Odiar a otro ser humano, deliberadamente, equivale a odiar a Dios.
Ver Mt 6, 15.
Aprende a vencer tus aversiones.
La ira es un pecado gravísimos.
La ira puede ser pecado mortal o venial. Sin embargo, no siempre es pecado.
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La vanagloria es el amor desordenado a uno mismo.
Lejos de ser gratificante, la envidia acrecienta la miseria.
La avaricia es la razón de mucha infelicidad.
Los prejuicios y la intolerancia son enemigos de la caridad.
Solo Dios puede juzgar a las personas.
El pecado es grabe.
La caridad no se alegra por la injusticia, se complace en la caridad.
Ten sentido del humor.
El coraje y la esperanza son contagiosos.
El cumplimiento de tus labores diarias puede contribuír a la conversiòn de los pecadores.