¡Dios usa el dolor para enseñarnos! (DHH 201)
Salmos 119:67, 71: Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Estuvo bien que me hicieras sufrir porque así entendí tus enseñanzas

Salmos 119:67, 71: Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Estuvo bien que me hicieras sufrir porque así entendí tus enseñanzas
Salmos 119:63: aunque ya estoy viejo y arrugado, no me olvido de tu palabra
Salmos 119:93: jamás me olvido de tu palabra, pues ella me da vida
Salmos 119:104: gracias a tus preceptos, soy sensato
Salmos 119:105: Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino
Salmos 119:131: Deseo conocer tus mandamientos; ¡me muero por entenderlos!
Salmos 119:154: Defiende mi causa; ponte de mi lado. Protege mi vida como lo prometiste
Salmos 118:162: Me alegro en tu palabra como alguien que descubre un gran tesoro
Salmos 120:2: Libra mi alma, oh Señor, del labio mentiroso, y de la lengua fraudulenta
Salmos 121:1: Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro?
Salmos 122:8: Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo.
Salmos 123:3: Ten piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de nosotros
Salmos 124:1: Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor ¿Qué sería de nosotros?
Salmos 125:1: Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre
Salmos 126:5: Los que siembran con lágrimas, segarán con gritos de júbilo. El que con lágrimas anda, llevando la semilla de la siembra, en verdad volverá con gritos de alegría, trayendo sus gavillas
Salmos 127:1: Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.
Salmos 129:8: les bendecimos en el Nombre del Señor
Salmos 132:1: Acuérdate, oh Dios, de David, y de toda su aflicción
Salmos 138:8: El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos!
Salmos 139:1: Señor, tú me examinas y conoces todo de mí
Lucas 18:18: Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
Salmos 139:7: ¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
Salmos 139:16: Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos mis miembros estaban escritos; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos
Salmos 139:6: Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Es muy elevado, no lo puedo alcanzar.
Salmos 142:1-2: Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Dios misericordia. Delante de Él expondré mi queja; delante de Él manifestaré mi angustia.
Salmos 143:5: Me acordé de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos. Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta
Salmos 144:3-4: Señor, ¿qué es el mortal para que lo cuides? ¿Qué es el ser humano para que en él pienses? Todo mortal es como un suspiro; sus días son fugaces como una sombra.
Salmos 145:14-15: El Señor levanta a los caídos y sostiene a los agobiados. Los ojos de todos se posan en ti, y a su tiempo les das su alimento
Salmos 146:3: No pongan su confianza en gente poderosa, en simples mortales, que no pueden salvar
Salmos 147:2: El Señor restaura a los de corazón quebrantado y cubre con vendas sus heridas