2019.05.12 El Amor Siempre Gana
Lo más parecido al amor de Dios es el amor de una madre. El amor de Dios ve lo que otros no pueden ver, es un amor que protege, salva, perdona y se sacrifica, es un amor excepcional.

Lo más parecido al amor de Dios es el amor de una madre. El amor de Dios ve lo que otros no pueden ver, es un amor que protege, salva, perdona y se sacrifica, es un amor excepcional.
En los cambios de la vida debemos utilizar los recursos y preparación que Dios nos ha dado, guiados por Su Palabra, para cumplir Su propósito en nuestra vida.
Para Jesús los niños son muy importantes y quiere que, al igual que Él, los amemos, valoremos, protejamos, aboguemos y oremos por ellos. Seamos pro-niños.
Jesús mismo, vivo y resucitado, transforma vidas y corazones. La persona que tiene un encuentro con Jesús no vuelve a ser igual.
Somos llamados a ser perseverantes en predicar el evangelio en todo lugar. Compartir las Buenas Noticias.
Dios quiere que contemos las maravillas que Él ha hecho en nosotros, a través de Jesús y el evangelio, para que otros también le conozcan.
El creyente tiene una nueva identidad en Cristo y ha sido apartado para ser enviado a compartir el mensaje del evangelio en su esfera de influencia.
¿Qué es seguir a Cristo en Grande? Communion con Dios, comunidad en unos con otros, y ir a decirle a otros de Cristo. Ariba, adentro, y afuera. Son las tres dimensiones que estamos hablando.
Para la vida del discípulo de Cristo es de vital importancia congregarse, reunirse con otros creyentes para crecer juntos y recibir bendición.
Como discípulos de Cristo pertenecemos a una familia, la familia de la fe, el cuerpo de Cristo. Dios nos ha amado y evidenciamos ser sus discípulos cuando nos amamos unos a otros.
La Gran Comunión. Un discípulo auténtico debe clamar al Señor, velar y orar para no caer en tentación; andar en el Espíritu, ser controlado y dependiente de Él en todo momento.
El discípulo auténtico, que cree las verdades de Dios, le sigue, es íntegro y permanece en Él.