No quiero ser hoy especialmente mordazco mi propio género, pero quería trasladarte algo que me ha tocado contemplar varias veces a lo largo de mi vida, últimamente también por unas circunstancias que ahora no vienen al caso, y posiblemente no solamente contemplar, sino también protagonizar.
Y es la manera tan complicada y voy a generalizar, me perdonáis, quienes no os sentáis reflejados, quienes consideréis que estoy exagerando, estoy generalizando, ya lo digo de entrada, pero la manera tan complicada que tenemos los hombres, y me refiero a los hombres, no al género humano, a los hombres, de afrontar la tristeza o los revises vitales. Nos encerramos en nosotros, salpicamos a nuestras parejas y enturbíamos muchísimas veces el ecosistema de la pareja hasta límites insospechados.
Son las habilidades emocionales que nacemos muy carentes de ellas y las ejercitamos poquísimo. Comienza, va la extra con Pedro Sánchez. Buenos días miércoles 12 de junio de 2024, este es el capítulo 1238 de un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas. Y hoy vamos con los hombres y las depres. Lo primero que hay que decir, que quiero decir, es que cada vez que uno está triste no tenemos por qué hablar de depresión.
La depresión es una enfermedad, es una enfermedad que se diagnostica, es verdad que está bien que hablemos de nuestra salud mental, es verdad que se ha popularizado y está bien que así haya sido el hablar de nuestra salud mental, pero ojo no hablemos a la ligera y tengamos claro y por eso he titulado depres y no depresión, porque la depresión es una enfermedad que se diagnostica, que se trata, en fin, que hay que afrontarla de una determinada manera.
Y hoy estoy hablando quizás, quizás y solo quizás, de situaciones que no llegan probablemente a poder considerarse depresiones, pero que son esas tristezas vitales.
Os pongo un caso paradigmático, un hombre ha acostumbrado a una profesión de hombre, si me permitís esta expresión, en una empresa de tíos y haciendo un trabajo de tío y siendo uno de los fundamentos de las bases económicas de la casa, siendo un proveedor, que esto es un poco el lugar de donde venimos los hombres, pues allá en los 60, en los 70, en los 80, en los 90 y posiblemente aún todavía hay un poquito esa tendencia, si bien es cierto
que hoy en día mujeres y hombres nos acercamos al mundo laboral con diversas circunstancias que ahora no voy a abordar, porque no va de eso este capítulo, pero digamos en principio, en principio y aquí sí que me estoy colando mucho diciéndolo así, sin matizar en igualdad de condiciones.
Digo que me culo mucho porque no es verdad que lleguemos en igualdad de condiciones, pero no son los años 60 en que mi madre trabajaba en casa cuidando de la prole y mi padre iba a ganar el dinero fuera, esto es lo que quiero decir.
Y es de donde venimos, de tal manera que cuando es el hombre el que se queda en casa, aunque hay honrosas excepciones de hombres que de manera buscada, de manera querida, deseada, se dedican al trabajo doméstico, al trabajo doméstico en su propia casa cuidando de la prole, cuidando de la familia, cuidando de su esposa o de su esposo o de lo que sea, vamos si queréis, a la familia típica, heterosexual, tal, no sé qué, vale.
Cuando ese hombre pierde el empleo o se ve obligado a abandonarlo por el motivo que sea, inmediatamente empieza un proceso en el cual su situación vital se complica, su manera de pensar se complica, su estado de ánimo se complica.
Y hasta ahí merecería toda nuestra empatía, toda nuestra cercanía, por supuesto la de su mujer, la de sus hijos si es que tienen edad, la de sus padres si es que todavía los tiene, porque la familia, la pareja, los seres cercanos, los amigos y amigas son justamente para esto, son personas a las que si son sinceramente amigas, amigos y por supuesto si son familia en la manera en que yo entiendo que debe ser la familia, pues es donde descansar nuestras
miserias, donde poder contarlas, donde poder compartirlas y buscar cierto consuelo.
Los hombres sin embargo, y sigo diciendo que estoy generalizando, tenemos la tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y tenemos la tendencia a que esta tristeza se convierta en enfado, se convierte incluso en ira, no voy a exagerar más, no voy a ir más allá, pero vamos a dejarlo incluso en ira y a que de alguna manera busquemos a un culpable, el culpable tiene que estar fuera y posiblemente el culpable esté fuera, el culpable en buena
medida es este sistema que nos obliga a ser productivos, a tener dinero, a consumir, en
fin, que os voy a contar que no sepáis. Y eso estira mucho, estira muchísimo de la personalidad del hombre, del varón para entendernos, porque si bien es cierto que le ha dado muchos privilegios ser el proveedor y el que habitualmente conseguía el dinero, también le ha dado mucha, como decirlo, tensión, mucha presión, mucho si no eres el que trae el dinero a casa, incluso si no eres el que más dinero trae a casa, algo está fallando.
Esto está interiorizado en muchos hombres y no solo en hombres de mi edad o mayores, también en hombres más jóvenes. Y ahí lo que a veces hacemos los hombres en lugar de buscar de manera cariñosa y de manera humilde ese apoyo de la familia es que empezamos
a complicar o enturbiar el clima de la familia. Si la mujer está triste normalmente busca ayuda, busca consuelo en sus amigas, puede que incluso en algún momento, si tiene un marido, bueno, medianamente, que se maneje con los sentimientos, pueda confiar en él y contarle las cosas. Pero los hombres lo que hacemos es una especie de reacción pasivo-agresiva en la cual negamos la mayor, no está pasando nada, pero no dejamos de llevar a cabo conductas
que demuestran que lo que está pasando está pasando y además es serio y es grave. Y además, mucho peor aún, con tendencia a culpar, a salpicar a los demás que están a nuestro alrededor. Lo que puede hacer que las parejas salten por los aires, que la convivencia con los hijos delante, pues sea no precisamente lo más, como decirlo, pues lo más educativa o lo más positiva, como debería ser. Y al final nuestra tristeza, nuestra frustración
se ve volcada y se ve muy, muy influyendo en la vida de la familia. No sé cuál es la solución a todo esto, es difícil, la solución debería de estar en las nuevas generaciones, las nuevas generaciones tenemos muy recientes, las elecciones europeas y son los más jóvenes, los que han votado las opciones más extrañas, más complicadas, más populistas, más, como decirlo, las que muestran las soluciones más fáciles a los problemas más complejos y
con esa visión, aprovechando un poco lo que nos están diciendo los estudios respecto al voto y a las edades de los votos y a los partidos y a las ideologías y a todo lo demás, lo traigo aquí también como un punto de apoyo para afianzar esta teoría mía de que no hay una salida muy clara a toda esta dificultad que estoy poniendo encima de la mesa y que tiene que ver sin ninguna duda con la famosa inteligencia emocional que estuvo tan de moda,
sigue estándolo pero ya no es un término tan, tan trending vamos a decir, esa inteligencia emocional que en muchos casos a los tíos nos falta, ¿no?
Insisto para acabar nuevamente en que esto ha sido un capítulo basado en una generalización, por lo tanto que nadie se sienta afectado, que nadie se sienta insultado, que nadie sienta que estoy hablando de él y que no tiene nada que ver con su vida seguro que en este mundo hay muchísimas personas, muchísimas familias, muchísimos hombres en muchas partes del mundo que ven la vida de otra manera, que no tienen ningún complejo en comunicarlo,
en compartirlo, este propio bala extra es un ejemplo de ello con hombres que vienen aquí y también en los viernes y cuentan cosas, a veces cosas muy de tíos y cosas muy tal, pero a veces también cuestiones relacionadas con las emociones y con los sentimientos y con los momentos vitales, por lo tanto ese tipo de hombre existe, ¿vale? Puede ser más o menos raro de encontrar, pero son ejemplares de macho que existen.
Por lo tanto si alguno se siente señalado de manera injusta, por favor, nada más lejos de mi intención, simplemente es algo que quería compartir, pues porque es algo que me ha vuelto a tocar observar estos días por relaciones que ahora no vienen al caso, que es decir, que no es directamente relacionado ni con mi vida personal ni con mi vida familiar, pero sí en mi entorno y quería compartir este pensamiento en alto contigo.
Ya me dirás si tienes esta visión, si tienes este punto de vista, si este punto de vista te acompaña porque eres mujer, si eres hombre, pero también tienes este punto de vista o si estoy completamente equivocado, que también es posible. Acá va el bala extra de hoy, miércoles, puedes dirigirte a mí en más todo en el ojo que ves, ArrobaEmilcar.Social o por correo en Pedro, ArrobaPedrosAnchez.EUS. Pídeme ingresar en la comunidad de Telegram o buscan nuestro canal en el Discord de Emilcar
FM. Gracias por tu tiempo y hasta mañana jueves.
