Tirando de mi propia historia familiar, tengo la vaga idea de que mis abuelos, ya no digo mi padre, que tiene que ver con algo distinto su proceso migratorio, creo que con un proceso, con un
elemento de la propiedad de las tierras de cultivo. Pero en el caso de mi abuelo, de mi abuelo materno, de mi abuelo Juan, que venía desde Extremadura, no es que en Extremadura no hubiera un problema con la propiedad de la tierra, sino que la propia familia de mi abuelo era una familia que sin ser gran propietaria tenía tierras que se alquilaban, en fin, había más un mercado en el cual uno por ser propietario o por poder acceder a la tierra cultivable no salía huyendo,
vamos a decir de su tierra por estar trabajando para otros de una manera miserable, sino que a veces estaba muchas veces todo el tiempo, diría yo, completamente expuesto o expuesta a lo que la tierra diera, a cómo vinieron las cosechas y a la pobreza o a la abundancia que eso pudiera
producir. Hoy quiero volver mi mirada a un fenómeno que se está produciendo y del que mucha gente habla, que es la segunda despoblación de las zonas más despobladas o de eso que en los últimos años se ha venido denominando de una manera un tanto naif la España despoblada o la España vaciada, mejor dicho. Quiero volver la mirada hacia allí porque se está produciendo un fenómeno, vamos a decir, de profundización en eso que ya de por sí era intenso y grave. Comienza bala extra con perros anches.
Buenos días, soyes, jueves 19 de septiembre ya de 2024 y este es el capítulo 1304 de bala extra, un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas. Hoy vamos con este proceso de lo que yo he llamado, no sé si porque lo he leído en algún sitio o simplemente porque me ha parecido una manera adecuada de decirlo, esta segunda despoblación. El otro día mencionaba y tengo buenas oyentes, fieles y estupendas en la zona de tierra de campos por toda esa zona de por ahí,
medina para arriba. Me voy un poquito más lejos pero no demasiado a guilar de campo, que no tiene que ver con tierra de campos, ya lo sé que solamente es el final de lo de campo. Aguilar de campo es un pueblo de Palencia muy cerca de la muy industrial en su momento
reinosa que ya es Cantabria. No sería ni mucho menos el ejemplo de lo que podríamos denominar España vaciada, era una España pujante, era una España sin demasiada población, no demasiado habitada, pero en donde por ejemplo en Aguilar de campo se producían la mayor parte de las que llamamos en España galletas maría, unas galletas redondas que se hicieron en honor, no sé si a una reina, la reina María Isabel o la reina María Victoria o una de estas reinas que
le vais a pedir a un republicano, que me acuerdo yo también del nombre de las reinas y no me acuerdo
muchas veces ni de cómo se llama la heredera del trono de España. Bueno, el caso es que ahí estaban Fontaneda, Guyón, muchas muchas empresas, algunas siguen, algunas pasaron a ser propiedades, sus trabajadores y trabajadoras y siguen trabajando mucho por ejemplo la marca blanca para Mercadona y para otras grandes superficies españolas, pero ya no tiene la pujanza que tuvo, no tiene la cantidad de empleos que tuvo, la tecnificación de los procesos productivos ha hecho que no haga falta
tanta gente y la falta de oportunidades como siempre que se habla de la despoblación en España, la falta de oportunidades, la falta de empleo, el tipo de trabajo que en una zona rural podemos encontrar, desmotiva mucho a las personas jóvenes a seguir allí a emprender proyectos vitales en esos territorios y de esa manera pueblos como Aguilar de Campó, pueblos como Reynosa también, se enfrentan después de haber sido pueblos pujantes con más población, con más dinero,
con más posibilidades de empleo, con sector servicios, porque claro la historia está en que si solo todo se queda en el sector primario, si no hay una industria, si de esa industria no surge el dinero suficiente para que haya un pujante sector de servicios, pues todo se va vaciando y lo que se vacía no tiene servicios, lo que se vacía tiene peor cobertura móvil, tiene peor acceso a internet, lo que se vacía tiene peor atención médica, tiene peores, bueno grandes
superficies o pequeñas superficies o tienen menos de todo. Cuando en los tiempos de Franco, cuando el proceso migratorio de mi propia familia, tanto por parte de padre como por parte de madre, estamos hablando de los años 50 finales, comienzos de los 60, cuando la dictadura de alguna manera fomenta el traspase del campo a las ciudades por un proceso de desarrollo fuerte, bueno vamos a decir que desde el punto de vista capitalista trajo riqueza al tejido productivo español, modernizó en
cierta manera todo ese papel que se ha hablado históricamente de los ministros tecnócratas de l'opus d'eil y el desarrollo español de los 60 y de los 70 ya de lo que denominaría para
cumbrar el tardofranquismo. Cuando todo eso empieza a surgir, pues evidentemente la gente se mueve a las ciudades como un foco de bienestar, luego sabemos que no, luego sabemos que en las ciudades se produjeron masificaciones, se produjeron construcciones que hoy en día siguen lastrando el paisaje urbano y la calidad de vida de muchas personas, se construyeron en lugares en donde hoy no se construiría laderas, en lugares con muchas cuestas, con difícil accesibilidad, todo eso lo sabemos,
pero sin duda yo no lo viví porque no estaba vivo todavía pero lo puedo dar fe a través de la historia de mi propia historia familiar, las personas tenían el aliciente de abandonar el campo en donde ya entonces las oportunidades eran pequeñas, se genera a partir de ahí también como una distancia entre quienes pasan a ser ciudadanos urbanitas o al menos de pueblos del entorno porque que el pueblo en el que yo vivo no deja de ser un pueblo, con una industria poderosísima durante
años como era la de la unión española de explosivos, quedaba de comer al pueblo y generaba muchísimo trabajo, luego ya el pueblo se transforma en un pueblo dormitorio, vamos a decir del entorno de Bilbao, 9 kilómetros que pronto estará relacionado o comunicado con Bilbao a través del metro, lo que os podéis imaginar de un pueblo que está aproximadamente unos 15 minutos del centro de Bilbao y mientras tanto que diría el otro y mientras tanto nos encontramos con las zonas
de partida de las personas que estaban viniendo a Madrid, a Cataluña, a Euskadi, a la comunidad valenciana, específicamente Valencia Capital y su entorno, a los distintos grandes focos urbanos donde había industria y en donde de alguna manera y aunque todavía la dictadura no había acabado, se respiraba una cierta, no voy a decir libertad, pero sí una cierta autonomía financiera, uno no dependía tanto del tiempo atmosférico, del clima, de lo que el clima hacía en las cosechas
o incluso en zonas como la zona de mi padre donde había más trabajo a jornal de que alguien te contratara cada mañana para ir a echar unas jornadas o no tuvieras que comer. Se viene además a un esquema de valores nuevo, a mi padre no se le pasaría por la cabeza nunca que yo dejara
de estudiar a los seis o los siete años cuando le empieza a cuidar cabras. Yo tuve mi carrera universitaria, mi hermana la suya, tuvimos nuestras oportunidades, podríamos decir que ese proceso migratorio que se inicia en el franquismo da muchas oportunidades a muchas personas que a lo mejor estaban abocadas a vivir en zonas que no son de segunda, per se, pero que se han ido convirtiendo en zonas de segunda por los comportamientos sociales y los movimientos de las personas.
¿Cómo revertir esto? Yo no lo sé, lo único que quería traer hoy aquí es un momento en el cual ya no se están despoblando los pequeños pueblos, las pequeñas aldeas. Esto ya ha llegado
a entre comillas los grandes pueblos de esos entornos. Ya no estamos hablando de un pueblito a tres kilómetros de Aguilar de Campó, estamos hablando de la desaparición prácticamente de pueblos como Aguilar de Campó, de la desaparición de servicios, de la desaparición de población, de la migración de esas personas no sé si a Cantabria, pues a Santander capital o aquí al país vasco o a donde se mueven hoy los jóvenes, por ejemplo de Aguilar de Campó o a Madrid o
la realidad, pongo Aguilar de Campó porque he pasado por allí hace no tanto y porque es una tierra que no me exagena, pero en tantos y tantos lugares quizás tú que me escuchas hayas podido observar como ese pueblo que sobrevivía que era como una especie de cabeza de comarca de pueblitos que se estaban vaciando, el vaciado ha llegado ya a esa cabeza de comarca. Bueno tenemos que pensar que modelo social queremos, pero ¿quién va a renunciar a vivir con mejor conectividad? ¿quién
va a renunciar a vivir con mejor conexión de transporte? ¿quién va a renunciar a vivir con
más calidad de vida? Sí, finalmente los elementos que establecemos para decir qué es más o menos calidad de vida tienen más en cuenta pues que haya comercios grandes que podamos comprar de todo, que el periódico llegue más temprano, si es que alguien sigue leyendo eso en papel o que haya más cobertura de 5G y no otro tipo de cosas que quizás en la pandemia se valoraron pero que vuelven otra vez a estar diluidas, como la tranquilidad, el precio de la vivienda o la capacidad de crecer,
hacer crecer a tus hijos e hijas en un entorno más tranquilo con menos riesgos inmediatos, pero ¿quién sabe si quizás a medio largo plazo con más riesgo de que en el futuro tengan un nivel de renta inferior? En fin, este tipo de cosas que son las que al final hacen que las personas se vayan de los sitios buscando mejores lugares o lo que parecen ser mejores lugares.
Una reflexión hoy sobre este segundo vaciado de la España vaciada que puede hacer que en nuestro país empiecen a salir grandes zonas con unas densidades de población minúsculas como para mantener con solvencia su calidad de vida donde están viviendo en estos momentos. Pescadía que
se muerde la cola a peor calidad de vida porque hay menos gente y peor calidad de vida. Esto ha sido todo por hoy en Valahextra, una producción de 1000KRFM puedes encontrar mis medios de contacto en pedrosanchez.eus, únete a nuestra comunidad en Telegram o buscar nuestro canal en el propio Discord de 1000KRFM. Gracias por tu tiempo y hasta mañana viernes con una entrevista fantástica que no te vas a querer perder con nuestro querido Félix Riaño Locutorco desde Bogotá, Colombia. Hasta mañana.
