¿Os imagináis a la cúpula de una banda terrorista, definiendo y decidiendo cómo han de resercir a sus propias víctimas y estableciendo las reglas de un proceso de reconocimiento del daño y de compensación? Bueno, pues algo así pretende la conferencia episcopal de la Iglesia española establecer en España para las víctimas de los abusos cometidos dentro del seno de la propia Iglesia o bajo su amparo. El victimario, el agresor, decidiendo cómo hacer con las víctimas para
cerrar ese proceso de agresión. Una fantasía llena de hipocresía, de dolor y de trauma para siempre para mucha gente. Comienza, Bala Extra con Pedro Sánchez. Buenos días, es miércoles 10 de julio de 2024 y este es el capítulo 1258 de un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas. Hoy vamos con ese proceso o ese planteamiento que pretende proponer la Iglesia a las asociaciones de víctimas y a las víctimas de los abusos
cometidos a lo largo de décadas dentro del seno de la propia Iglesia católica. Vamos a dejarlo en abusos porque no quiero ponerle a esto un explícit, pero todos sabemos de qué tipo de abusos estamos hablando. Hace ayer el ministro Bolanios, que lo es también de justicia si no recuerdo mal, me vuelvo loco con la cantidad de ministros que hay y me pierdo un poco. Pues se reunió con las víctimas. Una cosa que les sentó mal al episcopado, les sentó
muy mal a la Conferencia Episcopal Española. Las víctimas no dejan de quejarse de la propuesta que está planteando la propia Iglesia en su seno, fundamentalmente porque la consideran arbitraria incompleta porque deja al bur de muchas diócesis de las distintas provincias eclesiásticas y de sus obispos. Que no obispos y obispas, ¿sabéis qué obispas? No hay. Estaba en sus manos, al final, cómo se termina de rematar en cada territorio esta compensación
al daño y este reconocimiento al daño causado. Hablo con más respeto de todo esto del que os pareciera. Gente a la que considero amiga y buenos profesionales están trabajando a nivel local en una diócesis que conozco, ¿verdad? Con esta historia y sé qué se está haciendo en algunos lugares con seriedad y con conocimiento de causa de lo que supone dañar a una persona para siempre, dejarla absolutamente traumatizada para toda su vida y lo difícil que es poder
compensar todo eso. Mirad, lo mismo que con los fenómenos de violencia, lo mismo que con los fenómenos de cualquier tipo de enfrentamiento humano. Voy a estar siempre a favor de una reconciliación, de un reconocimiento del daño y de un final del conflicto, vamos a decirlo así. En este caso también lo estoy. Me gustaría tener la certeza de que la iglesia toma todas las medidas necesarias como para que algunas de las cosas que han ocurrido
no vuelvan a ocurrir. Recordemos que no ha sido la iglesia ni siquiera la sociedad en general que sacó esto a la luz y le dio crédito. Fue el periodismo serio, periódicos como el Boston Globe en Estados Unidos respecto a la cúpula de la muy católica ciudad de Boston y del estado, donde empezó a surgir la idea de que esto de los abusos dentro de la iglesia católica a lo mejor no era un fenómeno aislado ni siquiera lo era desde
el punto de vista local aislado. Era un fenómeno global. Había ocurrido en prácticamente todas las partes del mundo y eso más que dar un argumento a quienes podían decir bueno en una organización tan grande en donde se ha trabajado tanto con niños y niñas,
siempre va a haber una oveja negra, siempre va a haber una manzana podrida. Cierto es para ser justos que este no es un fenómeno que solamente se encuentra dentro de la iglesia, se encuentra dentro del mundo del deporte, lo hemos visto, se encuentra en el ámbito laboral y se encuentra prácticamente en cualquier lugar donde el ser humano está, que es así porque este tipo de pulsiones imposibles de arreglar, ya os digo yo que
en esto soy bastante radical por mi trabajo y por mi manera de pensar, no creo que alguien con ese tipo de pulsión tenga arreglo alguno, por lo tanto pues lo que hay que hacer es aislarlo de la mejor manera y evitar que pueda tener acceso a personas que sean vulnerables al daño que producen, pero eso que espero que además de todo se estén tomando todas las medidas necesarias para que algo así de manera tan masiva no pueda volver a ocurrir,
colegios de nuestro entorno y cuando digo del nuestro me refiero al mío pero también al tuyo, entidades relacionadas con la iglesia y la propia iglesia, la propia iglesia, los miembros más prominentes de la iglesia, los sacerdotes, aquellos que representan lo que representan, todos ellos, todos son responsables de que algo así no se vuelva a repetir y una parte de ellos desgraciadamente no pequeña es responsable o de haber llevado a cabo conductas
de abuso o de haberla estapado de una manera dereznable y absolutamente condenable casi ayudando a que el abusador tuviera facilidades para seguir con su comportamiento abusivo, porque cuando tú a una persona a la que ya en todo el pueblo le conocen, le protege llevando al otro pueblo donde nadie le conoce, lo que ocurre es que vuelve a pillar por desprevenido a toda una comunidad católica cristiana que lo que espera de un pastor, que lo que espera
de un maestro, que lo que espera de alguien con, en fin esa responsabilidad y ese crédito moral es que se comporte de una manera adecuada y no como un depredador.
El tipo de cosas han ocurrido en la iglesia y ahora la iglesia se extraña de que el estado y las propias víctimas quieran de alguna manera influir en la manera o en la forma en que la iglesia debe resarcirles en cómo debe la iglesia comportarse para considerar que está pidiendo perdón y está compensando por el daño causado, reconociéndolo y compensándolo. Pues no, no es esto, a la iglesia le está pareciendo que no se debe comprometer demasiado y que en cada caso ya se verá.
Y en ese en cada caso ya se verá, se esconde detrás de eso, se esconde en realidad un intento de que cada víctima nuevamente vuelva a navegar en solitario en una lucha en la que sólo puede encontrar acomodo y sólo puede encontrar resarcimiento si es reconocida, si se reconoce como víctima con otras víctimas. Y si obtiene de la iglesia una solicitud de perdón sincero y una compensación sin límites.
Es evidente que cuando bajamos esto al tema económico o a cualquier otra fórmula de compensación no existe el sin límites, incluso cuando un seguro te dice que tiene una cobertura ilimitada puede que te vayas a la letra pequeña a las teriscues que no está ni se le espera y después el limitado hable de un tope de algo.
Es tal la cantidad de agravios, de agresiones, es tal la cantidad de abusos que la iglesia católica ha llevado a cabo a través de sus miembros que podría considerarse que ha sido en algunos momentos de su historia algo sistémico y claro, ahora la iglesia tiene miedo, tiene miedo de descapitalizarse económicamente, tiene miedo de no poder hacer frente a todo lo que tiene que hacer frente que también supone un desembolso económico, lógicamente.
Pero vuelvo al ejemplo de antes y perdonad si alguien con una especial predilección por el catolicismo o que practica la religión, todo mi respeto, se siente ofendido, no es mi pretensión ofender a nadie. Pero vuelvo al ejemplo, insisto, os imagináis que una banda que ha producido terror, que ha asesinado sea quien tenga que decidir cómo se compensa, cómo se razarse, cómo se pide perdón, os lo imagináis, yo no me lo imagino.
Si me imagino un proceso en el que un grupo que ha estado ejerciendo la violencia puede volver a incorporarse a la sociedad, sí me lo imagino, pero siguiendo unas reglas con una estructura establecida, sabiendo a lo que a tenernos, que las víctimas sepan en qué consiste aquello que va a ocurrir, lo que se les va a resarcir, porque se les pide perdón, quién les pide perdón, quienes merecen pedir que les sea pedido perdón, y que va a ocurrir con los que cometieron esos abusos.
Una vez más da la sensación de que una institución como la Iglesia lo que quiere es echar tierra sobre el asunto, y que con grandes palabras y reconociendo de manera abstracta el daño causado, finalmente no baja a lo concreto, y no establece de una manera clara, y no permite que casi le molesta que las víctimas se organizen, que se reúnan con los órganos del gobierno de su país, que obtengan asesoramiento.
Pareciera que quieren a las víctimas individualizadas nuevamente, para convencirlas de qué, de que no fue para tanto, de que ellos saben lo que les conviene, de que es mejor callar, de que es mejor no montar un escándalo, la realidad es que igual que en Boston el Boston Globe sacó a la luz un iceberg del que solamente se ve y el apunta, tareas periodísticas como en España, la del diario El País, muy reseñable por cierto, nos han permitido comprobar que
no, aquí tampoco los abusos de la Iglesia eran algo aislado, y por lo tanto debe resarcirse de una manera creíble, debe resarcirse de una manera igualitaria, que de alguna manera no ocurra algo distinto en Albacete que en Vizcaya, que todo el mundo sepa a lo que atenerse, que las víctimas sean respetadas, que no vuelvan a ser victimizadas, que no tengan que estar en los telediarios o en los medios de comunicación explicando que una vez más no se les da la importancia que tienen.
Se juega mucho la Iglesia católica con esto, mucho, me consta que hay diócesis que se lo están tomando muy en serio, pero no tengo ninguna duda, ninguna duda por cómo son algunos de los representantes de la Iglesia en este país, de que esto tiene una importancia distinta para unos que para otros, y esto es algo que el gobierno de la Iglesia, la Conferencia Episcopal, y subiendo y tirando para arriba el Papa, no deberían de permitir.
Y sí, las víctimas tienen derecho a reunirse con el gobierno y el gobierno tiene derecho a reunirse con las víctimas, porque todo lo ocurrido ha sido muy grave, ha durado mucho tiempo y tiene muchas víctimas por detrás. Acaba el bala extra de hoy, puedes dirigirte a mí en mastodon en Arroba el Ojo que ves a robaemilcar.social o por correo en Pedro Arroba PedroSánchez.eu, pídeme ingresar en la comunidad de Telegram o busca nuestro canal en el Discord de EmilcarFM.
Gracias por tu tiempo y hasta mañana jueves.
