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El negro (fumata) del Vaticano

May 08, 202510 minSeason 8Ep. 1449
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Ni el del WhatsApp ni el de Vox. ¿Os imagináis un Papa negro? Propuesto además por los conservadores. Una prestidigitación para colar un conservador modernito en la sede romana. Veremos.

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Antes que nada tengo que decirte que lo mismo estás escuchando este capítulo, incluso escuchándolo en el día en que se va a publicar, y se te ha quedado antiguo. Porque lo mismo los que están ahí metidos en el Vaticano han decidido ya un papá y no tienen nada que ver con esto que te quiero contar. Pero que es que se me ha venido a la cabeza después de leer algunas informaciones y que quieres que te diga que no lo podía dejar pasar. Comienza Bala Extra con Pedro Sánchez.

Buenos días, hoy es jueves 8 de mayo, 8 mayos, 8 de mayo de 2025 y este es el capítulo 1449 de Bala Extra, un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas. 1449 y mañana viernes eran 1450. Ahora igual has entendido lo que dije el lunes respecto al asunto de que he recuperado la numeración. Una aclaración previa también. El otro día, hablando de las facturas de la luz, mencionaba el tema de la lectura de los QRS y la complicación que tiene a veces la lectura

de los QRS en PDF. Hay que decir que habéis sido varios los que me habéis dicho fórmulas diversas, pero más allá de las fórmulas diversas, las compañías, desde luego Octopus, pero me consta que también Endesa, o al menos eso es lo que me han dicho, y alguna otra, en esos PDFs que recibimos ahora muchas veces como facturas, tienen un enlace PDF dinámico que permite tocar ese enlace y te lleva igualmente sin leer el QR. Al ladito del

QR suele estar el enlace. Te lleva igualmente al comparador de la Comisión Nacional del Mercado y de la Competencia. Bien, pero hoy vamos con la elección del Papa. Yo ayer leía que existe la posibilidad de que se elija un Papa negro y dije, bueno, tiene sentido. Y de que esa posibilidad además estaba impulsada por sectores conservadores. Y entonces mi cabeza hizo ¡Zum! O sea... Boom, pero boom por completo, ¿sabes? Pero boom por

completo. Vamos hasta el mismísimo Vaticano, donde está ahora mirando una gran parte del mundo porque dicen que hay 1 .400 millones de católicos. Agarrémonos nuestros solideos porque hoy la bala viene cargada de ironía celestial. Al parecer, como digo, en los sacros pasillos del Vaticano, donde las palomas mensajeras aún no han sido sustituidas por el WhatsApp y donde las decisiones se toman a ritmo de canto gregoriano, se está

cociendo algo peculiar. O podría estar cociéndose, no quiero darlo por sentado, porque es el Espíritu Santo en forma de paloma blanca y ya digo, a las horas en que estoy grabando esto todavía no tenemos ni fumata blanca ni fumata negra. Los sectores más, digamos, tradicionalistas de la curia, esos que suspiran por los tiempos en que la Tierra era plana y el latín era trending topic, parecen tener una idea revolucionaria. Un papa negro. Sí, sí, sí, sí. Un papa negro.

No un papa progresista que abrace la diversidad con arcoíris y canciones de Bob Marley. No un papa negro, pero conservador. La paradoja hecha carne. No digo que no haya negros conservadores. A ver los ailos. Pero en la iglesia sería como un signo, ¿no? Un signo más de modernización. Pero no, modernización no. Esto parece que lo están defendiendo la gente más conservadora de la curia. Si es que ya estar en la curia no es ser suficientemente conservador. La paradoja

hecha carne. O mejor dicho, la paradoja hecha hábito. Es como pedir un unicornio pero que vote a la derecha. La cosa tiene su aquel, ¿no? Uno se imagina a estos cardenales de sótana inmaculada debatiendo acaloradamente entre crucifijos y cálices de oro. Necesitamos un rostro nuevo que rompa moldes pero que siga al pie de la letra los moldes de siempre. Y alguien, iluminado por la gracia divina o por un buen vino de misa,

exclama, ya lo tengo. Un papa negro que diga las mismas cosas que diría un papa blanco del siglo XV. La cuadratura del círculo santísimo. Esta ocurrencia vaticana me recuerda sospechosamente a ciertos fenómenos que vemos en la arena política terrenal. ¿Os suena eso de tener a alguien de una minoría visible en las filas de una organización que, digamos, no se caracteriza precisamente por su defensa ultranza de esa minoría? Es como encontrar a un vegano en una convención de carniceros,

pero que... Insiste en que el mejor corte es el chuletón añejo, el tío, ¿sabes? Pienso, por ejemplo, en esas figuras afroamericanas que han ondeado la bandera de partidos como el de cierto expresidente de pelo naranja al otro lado del charco. O latinos, ahí los tienes, defendiendo políticas que históricamente no han sido precisamente un camino de rosas para la comunidad afroamericana. Es como si se invitaran a la fiesta y luego la

piñata estuviera llena de ladrillos. ¿Qué me decís también, como digo, de esos hispanos fervorosos defensores de muros fronterizos que si se hubieran construido antes quizá ellos mismos estarían al otro lado? Es la fascinante capacidad del ser humano para abrazar causas que a primera vista parecen ir en contra de sus propios intereses o de los intereses de su colectivo. Un ejercicio de contorsionismo ideológico digno del circo

de Usulel. Aquí... En nuestra vieja España ocurre con el negro de Vox, el denominado negro de Vox. Podríamos hablar también del negro del Vaticano. Volviendo precisamente al Vaticano, yo no puedo evitar imaginar el marketing de una jugada parecida a un papa negro. Miren qué modernos somos, tenemos un papa de color, diría todo el mundo, mientras por debajo se ve promulgando doctrinas que harían sonrojar a Torquemada. Sería como ponerle un

filtro de Instagram a la Inquisición. La foto sale más cool, pero la esencia sigue siendo... En fin, bueno, ya sabéis. La vieja táctica de la figura de proa, el individuo que se utiliza para dar una pátina de diversidad o inclusión a una organización que en el fondo sigue manteniendo sus pilares ideológicos inamovibles. Como la mujer lesbiana que está al frente... Esta era la que estaba al frente de la alternativa por Alemania. O alguno de estos, ¿cómo vamos a ser

nazis? Si soy lesbiana, ¿cómo voy a ser...? Bueno, pues eso. En fin. ¿Cómo voy a ser machista si soy mujer? Ya, claro. No somos racistas. Mirad, tenemos un... Mete aquí la minoría visible que tú quieras en nuestro equipo. Un negro, un latino, un homosexual. ¡Vualá! Problema resuelto con un simple golpe de efecto. Pero la cosa se pone aún más interesante cuando pensamos en la motivación

de estas personas. ¿Qué lleva a alguien que pertenece a un colectivo históricamente oprimido o discriminado a formar parte de organizaciones que a menudo perpetúan o ignoran esa opresión? ¿Es ambición de poder? ¿Es una extraña forma de autonegación? ¿O quizás en algunos casos es una genuina creencia en esa ideología, por paradójico que parezca? ¿Es un judío votando a los nazis? ¿Sabéis? En el caso del hipotético papa negro conservador,

uno podría imaginar el debate interno. Sí, soy negro, pero la tradición es la tradición y el latín es un idioma precioso aunque no lo entienda nadie. Es como si la identidad racial quedara aparcada en la puerta al entrar en el conclave, primando una visión del mundo que históricamente no ha tenido precisamente en cuenta las experiencias. Por ejemplo, de África. Y de lo que la Iglesia

hizo en África. En definitiva, queridos, queridas, la posibilidad de un Papa Negro ultraconservador es un espejo deformante que nos devuelve una imagen grotesca de nuestras propias contradicciones sociales, políticas, comunitarias, personales. Nos recuerda que la identidad es compleja, que las etiquetas son engañosas y que a veces la lógica se toma unas vacaciones pagadas en un

planeta lleno de paradojas. Así que la próxima vez que veáis a alguien de un colectivo minoritario defendiendo a capa y espada una ideología que parece ir en contra de sus propios intereses, recordad el conclave Vaticano y la fascinante posibilidad de un Papa Negro que siga añorando a la Santa Inquisición. Esto ha sido todo por hoy en Balaextra, una producción de Milcar FM.

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