Supongo que es conocido. Desde luego es triste. Desde luego cuando te toca vivir lo de cerca es aún más triste y no está estrictamente relacionado con el hecho de que sea o no sea profesional, de que sea o no sea un negocio. Lo demuestra el hecho de que en las categorías inferiores, en las edades inferiores pasan prácticamente de las mismas mierdas que en la práctica profesional del deporte del fútbol. Os voy a contar una cosa muy interesante. Comienza. Vala extra con Pedro Sánchez.
Miercules 7 de febrero de 2024 Va a ser uno de esos días en los que hablo como si fuera de mi amigo Pepe. Buenos días, miércoles 7 de febrero de 2024. Este es el capítulo 1148 de un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas. Y hoy antes de ir con el asunto del fútbol no salgáis corriendo, que esto tiene un componente humano muy... Yo creo que muy interesante, muy sugerente o por lo menos queda que pensar.
Os actualizo la situación de mi fibra. Movistar, la empresa más poderosa de fibra de toda España, tecnológicamente más avanzada con mayor número de clientes posiblemente o por lo menos con mayor número de clientes en fibra directa y en fibra indirecta de todas las OMVs, de todas las operadoras virtuales que operan a través de la red de fibra de Movistar. Sigue. Desde el viernes a las 4 de la tarde y hoy es miércoles a la mañana.
Y os aseguro que no tiene pinta de que esto se vaya a resolver el miércoles, es decir, ya vamos 5 días sin dar servicio a un grupo de clientes que no somos ni uno ni dos sueltos, que somos al menos 16 personas en dos portales de un edificio en el que vivimos 24.
La mayor parte del edificio está sin fibra porque una empresa como Movistar ha sido incapaz de resolver tecnológicamente el asunto cuando se tenía que poner y porque ha sido incapaz de abordarlo en el momento en que tenía que haberlo abordado, que es el mismo viernes. Sábado y domingo, como ya me adelantó el bueno de Frank que sabe de estas cosas, estos señores no trabajan y a mí me parece bien que se descanse, pero que contraten más gente y hagan turnos.
Creo que a estas alturas de la vida no considerar la fibra y a lo mejor pensáis que es una chorrada del primer mundo, pero no considerar la fibra algo tan útil y necesario en una vivienda como, por ejemplo, la energía eléctrica, me parece que es un error. Sé que hay diferencias, sé que con la energía eléctrica conservamos alimentos y muchas otras cosas y no seré el que esté pagando un precio más alto por no tener la fibra.
Posiblemente haya gente que no pueda estar teletrabajando, en fin, otras cosas con las que la gente se gana la vida, pero me parece lamentable. Por cierto, ayer llegaron ya las dos tarjetas de Digi y espero que a lo largo del día de hoy pueda recibir la llamada de instalación de Digi porque ya me dice todo el sistema que estoy solo a la espera de la llamada para la instalación, una cosa que va a llevar media hora. Echa la actualización.
No voy a mencionar nombres de clubs, pero todo el mundo sabe en qué pueblo vivo. Todo el mundo sabe cuál es el equipo con el que mi hijo ha tenido una estrecha relación a lo largo de los años, donde jugó la mayor parte de su fútbol y donde empezó a convertirse en entrenador de fútbol. Y todos me habéis oído hablar porque lo he explicado hasta la saciedad.
El club de Bilbao en el que ahora él es segundo entrenador con Guillermo, con Oscar, quiero decir, y en el que colabora como entrenador o como técnico en el primer equipo juvenil de ese club. Y en el que yo soy un delegado. Es decir, el delegado concretamente de ese juvenil de primer año que entrenamos.
El equipo de mi pueblo ya se había desplazado en un partido aplazado porque era el primero o segundo de los partidos de la temporada y aquello caía como a finales de agosto, primeros días de septiembre y se aplazó porque estábamos todavía en pretemporada. Entonces fue un partido el que jugamos en nuestro campo en Bilbao de hace no tanto tiempo, posiblemente unas ocho semanas, una cosa así.
En el que estando nuestro equipo en un puesto privilegiado arriba, muy arriba, vamos a decir de los cinco primeros para arriba, en aquel momento el equipo de mi pueblo llegó allí con números de descenso, es decir, estaba entre los tres últimos y nos ganó. No voy a decir que nos molestó un poco desde el punto de vista del orgullo herido porque, en fin, pues es así.
Es decir, hay momentos muy importantes simbólicamente en el fútbol, cuando algún chaval de los que ahora juegan en nuestro equipo juega contra el equipo del que ha venido o contra el equipo del que ha formado parte, la mayor parte de su vida.
Antes de que le fichara el nuestro, que es un club que tiene una tradición en Bilbao y que tiene una cierta posición para que ellos puedan desarrollar su carrera e incluso soñar con ser profesionales, y por lo tanto, si les llama este club, pues vienen al club. Nunca dejamos de ponerles en las alineaciones, los entrenadores nunca dejan de ponerles en las alineaciones. Nos ha pasado jugando contra el Houston, nos ha pasado jugando contra equipos diversos de donde han venido jugadores diversos.
Les hace ilusión, tienen un poquito de orgullo también, y por ejemplo, el otro día, jugando en mi pueblo, pues un jugador que también viene de estar jugando casi siempre, hasta hace cuatro años en el equipo del pueblo y que hacía cuatro años que no jugaba en el campo de fútbol, donde yo hacía mis recreos en la escuela, cuando estaba entre primero y quinto de GB, que es ahí donde sucedió todo lo que os voy a contar.
Pues también él como jugador de este pueblo en el que yo vivo, jugó y también evidentemente le gustó. El partido se desarrolló con bastante desigualdad desde el punto de vista de la categoría de cada uno de los equipos, porque aunque esté mal que yo lo diga, la realidad es que no hay color. El fútbol que desarrollan nuestros chavales no tiene nada que ver con el fútbol que desarrollan estos momentos, este equipo al que nos enfrentamos.
Un equipo que viene de jugar Liga Nacional, no Liga Nacional de Honor, sino Liga Nacional, que sería como la segunda división juvenil, que bajó hace dos años a la Liga Vasca y que bajó el año pasado de la Liga Vasca a la división de Honor regional, que es donde está ahora y que es donde juega contra nosotros. Van segundos por la cola en puestos de descenso, es decir, sería el tercer descenso consecutivo del club.
Algo que evidentemente ha de ser duro, ha de ser difícil, pero que dice mucho no de los chavales ni siquiera diría de los entrenadores, sino también de la gestión de los clubs. Pero bueno, este rollo no os lo voy a soltar porque es muy local y hay que conocer mucho el pueblo para saber los problemas, diría yo, que endémicos de este club del pueblo que habito y donde yo iba al fútbol, pues desde bebé, porque mi padre era socio.
Fue muy duro venir, estar por primera vez pisando el césped del campo de mi pueblo, porque en todos estos años en que yo he sido un padre, yo no he pasado la raya del césped, hay una zona por la que se entra con dos, como se suele decir, vomitorios a los lados, dos escaleras que te hacen subir a la grada y si sigues de frente te encuentras un cartel que dice que solamente pueden entrar los equipos, los equipos técnicos, el árbitro y por ahí no pueden entrar nadie más.
Por ahí se entra un pasillo que a izquierda y derecha tiene vestuarios y que si sigues de frente directamente sales al verde del campo. El partido fue un partido difícil para nosotros como lo son todos los partidos que jugamos contra equipos mucho más inferiores que el nuestro, porque tienen tendencia a quedarse atrás, aunque es verdad que en la primera parte no jugaron así.
Metimos un gol a los 10 minutos, un gol de penalti, un penalti claro, no hubo demasiada polémica con eso, y enseguida, no sé, pues allá como por el minuto 30 quizás de la primera parte, no lo recuerdo ahora bien, nos empataron. Y el partido se mantuvo igualado desde el punto de vista del resultado que no desde el punto de vista del juego, hasta el minuto 92, cuando estábamos en el descuento, el árbitro había dado cinco minutos adicionales, y metimos el 1-2.
Un 1-2 que nos deja pues a tres puntos del ascenso a Liga Vaska, y que deja al equipo de mi pueblo, como he dicho, el segundo por la cola en puestos de descenso.
En ese momento, justo inmediatamente después de meter el gol, técnicamente sólo hay una manera de jugar, y es con mucha superioridad física y con mucha superioridad técnica, con la mayor parte de los jugadores del equipo contrario, con las bolas subidas, como se suele decir, con los músculos muy sobrecargados y casi sin poder moverse, simplemente la instrucción de los entrenadores fue tener la pelota y defender con la pelota, que es la mejor manera que puedes hacer de defender.
No teníamos ninguna necesidad de ir a buscar un tercer gol, quedaban dos minutos y pico, no teníamos ninguna necesidad de que el equipo contrario nos robara el balón. En ese tener la pelota, algo en lo que los chavales son fantásticos, porque son unos jugadores de categoría, corres un riesgo, y es que el otro equipo, cansado, con menos técnica, llegue tarde a un balón y te haga daño, de verdad, daño serio a uno de tus jugadores.
No le llegaron a hacer daño, pero a uno de nuestros extremos, a uno de los delanteros con más gol y con más pericia y con más regate, bueno, le hicieron una entrada bastante fuerte, cayó al suelo e inmediatamente después el jugador que le había hecho la falta le pisó. No sé si os han pisado alguna vez con unas botas de fútbol, algunos y algunas, posiblemente sí, porque a lo mejor hasta lo habéis jugado.
Yo he tenido la suerte este año de que me ocurriera, no descalzó con zapatillas puestas y os puedo asegurar que es algo que duele, que duele de verdad. El chaval se estaba retorciendo, no es un chaval que le eche especial teatro ni nada por el estilo. El caso es que vino el jugador del equipo contrario, no contento solo con el entradón que le había hecho, le pisa en el suelo.
Y nuestro primer entrenador, para evitar que se le echaran encima a nuestro chaval que estaba en el suelo y enfadados, además porque se habían enfadado muchísimo, con Guillermo y Óscar que han entrenado en ese club. Guillermo, especialmente, hubiera celebrado con especial vehementia el gol, no contra nadie, sino abrazándose a Óscar y abrazándose a los chavales y a mí.
Ya digo, dos minutos después de esa escena se produce esa falta, el chaval viene, le pisa y viene a decirle, levantate, como diciendo, estás perdiendo tiempo. Óscar se gira, se da la vuelta, se pone de espalda al chaval y protege a nuestro jugador en el suelo. Yo veo que del otro banquillo, sobre todo los jugadores, no la verdad, no el entrenador, aunque luego el entrenador tampoco fue precisamente un apaciguador.
Se lanzaron en tromba y me puse a llamar como loco al árbitro, un señor que, la verdad, es que las jugadas las vio sobre todo de lejos por un problema, vamos a decir físico, no corría mucho. No pito mal, pero no corría mucho. Estaba relativamente lejos de la jugada porque había sido un cambio de juego nuestro, en donde nuestro entrenador, de nuestro jugador, había controlado el balón, había pinchado el balón después de un pase largo, con lo cual el árbitro no estaba cerca.
Yo me puse a gritar al árbitro que viniera, por favor, y que viniera rápido, porque era evidente que se estaba montando una gorda. Finalmente le sacaron tarjeta roja y sacaron del campo al jugador que había hecho la falta y a nuestro primer entrenador, que sinceramente me tenéis que creer y si no me creéis, pues no podemos hacer nada.
No había hecho nada más que poner su espalda y abrir los brazos para proteger al jugador que estaba en el suelo y para evitar que hubiera un encontronazo entre los banquillos. Sobre todo por parte de los chavales del club de mi pueblo, que estaban muy enfadados, pues porque ese punto a un equipo que está en descenso le viene muy bien, a nosotros no sabía muy poco y además no lo merecíamos y evidentemente fuimos al triunfo hasta el final.
Y con toda esa tensión acumulada es con lo que se celebró ese gol. Llegó a bajar un directivo del equipo local del de mi pueblo que directamente adelante mío y entrando en el césped, llamó a mi hijo HDP. No me produjo ningún tipo de emoción, quiero decir Guillermo reaccionó bien, nos respondió y yo reaccione bien porque ni siquiera sentí que fuera una agresión. Allá él con sus mierdas. A lo mejor estaríamos hablando de otra cosa y a lo mejor no hubiera podido grabar esta semana el podcast.
Si ese señor, señor de unos 40 y muchos años, le pone un dedo encima a mi hijo, evidentemente. Ahí me vais a perdonar, muy a favor de la resolución pacífica de los conflictos, pero si un adulto le pone la mano encima a mi hijo, evidentemente tenemos un problema justo. Ayer estuvimos, bueno yo no llegué a declarar al final, tuvo que declarar nuestro primer entrenador, porque lo pidió él poder declarar antes de que se valore cuál es la sanción que le van a poner.
Porque cuando vimos lo que había escrito el árbitro en el acta, después de decirme a mí que lo que iba a poner era muy suave porque tampoco había pasado nada del otro mundo. Y que él tenía que sacar una tarjeta roja a cada uno de los dos equipos porque entendía que había habido una tangana. Bueno, me parece bien porque sí, hubo un conato de tangana, no llegó a haber tangana, no hubo agresiones, sí que hubo insultos, pero no agresiones.
Nos insultaron, nos insultó al público, que por la configuración del campo tienen las gradas justo encima de donde están los banquillos. La gente se arremolinó, la gente que suele estar los sábados a la tarde, especialmente de una edad más bien joven en ese campo de fútbol. Y que habitualmente incluso su presidente tiene que charles porque a veces a la gente se le va mucho la olla, sobre todo si en el campo se está ayudando a que la grada se altere.
Me alegro de que todo esto no ocurra nunca en el campo en el que me toca hacer de delegado de campo, en el campo en el que jugamos como local. Un día hubo una dificultad con un padre en concreto, el árbitro se molestó, el otro equipo dijo que no seguía jugando si no... Y yo hablé tranquilamente con ese padre y ese padre decidió por su propia voluntad porque yo no tenía capacidad de hacerlo abandonar el campo de juego en la segunda parte. Y yo me alegro de que mi público no se comporte así.
Me ha quedado un regusto triste, me ha quedado un regusto de que esto pasa en el fútbol fundamentalmente porque hay un montón de energía masculina muy mal orientada. No sé si pasa también en el fútbol femenino, la verdad es que lo desconozco, no soy un conocedor del fútbol femenino como para decir lo da más bien el tipo de deporte, el tipo de contacto que se produce.
Fue una escena muy desagradable, muy muy desagradable, lo más desagradable que he vivido desde que soy delegado de un club de fútbol. Y mi pregunta es si esto es algo intrínseco al fútbol, si es intrínseco a los tíos, si es un deporte que por ser fundamentalmente masculino todavía tiene toda esta mierda.
Y no contentos con eso se han permitido además incluso llamar al presidente de nuestro club, el otro club llamar al presidente de nuestro club para quejarse del comportamiento de nuestros entrenadores que os doy mi palabra. No estuvo en ningún momento fuera del lugar. Están molestos, por supuesto que están molestos. Os acordáis, os lo conté, en su momento no se portaron bien con Guillermo, ni mucho menos.
Guillermo tiene ahí esa rabia, Guillermo evidentemente está contento de haber obtenido estos puntos y de haber ganado el partido, evidente. Pero me dio una verdadera lección porque se comportó bien, celebró muy bien el partido y se comportó muy bien. Recibió insultos que no devolvió y la verdad es que me resultó un comportamiento bastante admirable. Yo conservé la calma, pero evidentemente luego lo pagué.
Traje a casa una tensión, una ansiedad que me siento orgulloso porque también supe gestionar. Pero bueno, en esos momentos reaccione bien, pero luego pasa evidentemente, pasa factura. No pude disfrutar casi de haber jugado en el campo de mi infancia, aunque ha cambiado mucho el campo, ha cambiado radicalmente. En mi infancia el campo no tenía gradas, no había nada, no había estadio. Era un campo de arena y ahora es un campo de hierba artificial de primera categoría.
Pero quería compartirlo con vosotras y con vosotros porque no sé qué nos pasa a las personas cuando nos juntamos en grupo y especialmente nos ponemos a ver un partido de fútbol. Esto está lleno de mierda, creedme, está lleno de mierda y no nos jugamos millones. Creo que puede hacer más comprensible qué hay por debajo de los clubes de fútbol profesionales que se juegan lo que se juegan y que en un momento dado con un descenso hay mucho dinero en juego.
Nada, quería compartirlo. Ha sido una experiencia difícil, pero también de la que he aprendido muchas cosas. Acaba el bala extra de hoy. Puedes dirigirte a mí en Mastodón en Arroba el Ojo que ves, Arroba Emilcar.Social o por correo en Pedro Arroba PedroSánchez.Eus. Pídeme ingresar en la comunidad de Telegram. Sigue creciendo y me encanta la comunidad de Telegram. Gracias por tu tiempo y hasta mañana.
