Un nuevo miércoles de curiosidades. Me gusta la idea, me gusta pensar que el capítulo de los miércoles que marca también la mitad de la semana laboral, exactamente la mitad de la semana laboral para la mayor parte de los mortales, ¿vale? Obviamente, aquí trabajáis los sábados o incluso aquí tenéis vuestra actividad laboral fundamentalmente en fin de semana. Digo, me gusta
pensar que marca esa mitad de semana jugando un poco. Os he dicho que no vamos a perder nunca de vista la parte científica, no hemos venido aquí a hacer ahora un capítulo semanal en torno al misterio y a lo insólito, pero casi siempre como vamos a tratar cuestiones, curiosidades, ideas insólitas, o bueno, como es el caso de hoy, no tan insólitas, más conocidas, pero despacito y con una visión muy personal, como siempre es todo en bala extra, que os de un poquito la energía para
afrontar el miércoles, aunque ya sé que luego algunas, escucháis esto más tarde, para afrontar el miércoles digo pensando que luego ya llega la cuesta abajo y el descansito del fin de semana. Vamos hoy de una manera muy especial, muy especial porque de ello has oído hablar ya, pero de una manera muy especial a hablar, a dialogar aquí, yo conmigo mismo y tú con tus pensamientos respecto a los agujeros negros. Comienza bala extra con perros anches.
Buenos días, hoy como digo es miércoles 28 de agosto ya de 2024, este es el capítulo 1288 de bala extra, un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas y hoy vamos sí con
los agujeros negros en este miércoles de curiosidades. Se trata de un capítulo en el que he intentado buscar un equilibrio entre una ciencia sólida, una ciencia establecida, creíble, compartida por pares y toda esta historia y un poquito por qué no, de diversión, de especulación teórica, de exploración cultural incluso de mito en torno a los agujeros negros.
Está pensado este capítulo para mantener tu atención como oyente, ofreciendo pues un pequeño viaje, viaje que espero que te resulte estimulante, fascinante a través de uno de los misterios entre
comillas más profundos de este universo que habitamos. Bueno, la verdad es que hoy quería sumergirme justamente en este tema que es un tema que ha fascinado tanto a científicos y científicas como a escritores y escritoras de ciencia ficción durante décadas, lo vemos en las películas, lo vemos en la serie de ciencia ficción, que no hay una sola buena que no tenga algún agujero negro en algún sitio, los agujeros negros, que son, son meras singularidades en el
tejido espacio-tiempo, podrían ser algo más como dicen los amigos del misterio y de la, en fin, de la visión alternativa de la vida, alternativa totalmente alternativa a la ciencia, portales a otros universos, pistas de que vivimos en una simulación cósmica, no sé, movemos en esta idea entre Matrix y Interestelar. Bueno, vamos a ver un poco qué consigo contaros de esta historia, que a diferencia de mis pájaras mentales de cada día, pues intento tener al menos
pespunteada con algunas anotaciones porque mi cabeza ya no da para tanto. Lo primero que hay que decir es que lo que hace que los agujeros negros sean tan insólitos y que hayan llegado aquí a este, este miércoles de curiosidades, bueno, vamos a retroceder primero un poco en el tiempo, vamos a hablar de los inicios de toda esta historia, los inicios están en el siglo XX, a comienzos del siglo XX. Ya de entrada ya nos estamos poniendo en un escenario, yo nací en el
siglo XX, tú quizás también, pero estoy hablando del siglo XX muy muy en el siglo XX. Fue Albert Einstein en 1915, ni más ni menos, quien sentó lo que podríamos considerar las bases para entender estos objetos cósmicos, no sé cómo denominarlos, con lo que él llamó y todos conocemos como
teoría de la relatividad general. Einstein describía la gravedad no como una fuerza sino como una deformación del espacio y el tiempo causados por la presencia de la masa, la masa es decir, la masa, bueno pues en lo que es un agujero negro que es una enormidad de masa, vale, puede llegar a distorsionar lo que Einstein denominaba o aquello en lo que Einstein se
centró la relación entre el espacio y el tiempo. En esencia, pues, cuanto más masivo es un objeto, cuanto más más atiene, más de forma el espacio que tiene a su alrededor, pensemos en un objeto tan masivo, tan enorme que todo lo de alrededor se deforma, incluida la luz, de ahí lo de agujero
negro. Pero la idea como tal de agujero negro no surge de inmediato de esta teoría de Einstein, sino que fue en 2000, en 2000 no, por dios en 1916, cuando Karl Schwartzseid, un físico alemán, resolvió las ecuaciones de Einstein para describir eso, el campo gravitacional de una estrella
esférica y masiva, de una estrella brutalmente grande. Su solución teórica, conocida hoy como el radio de Schwartzseid, define el tamaño de lo que ahora llamamos el horizonte de eventos de un agujero negro, la frontera más allá de la cual ni siquiera la luz puede escapar a la gravedad enorme de esa estrella tan, tan gorda, tan masiva, vale. Eso es lo que se llama horizonte de eventos, que es también un concepto superchulo. A partir de ahí ya no se escapa ni la luz y por lo tanto lo
que se ve es nada, no hay nada. Aunque Schwartzseid sentó a las bases la idea de que tales objetos podrían realmente existir en el universo, no solo encima del papel, no solo con las matemáticas y la física, fue vista como una curiosidad matemática durante muchos años. No fue hasta prácticamente 50, 45, 50 años después en la década de los 60 que los agujeros negros comenzaron a ser considerados
seriamente por la comunidad científica. Pero bueno y entonces estos dos que eran científicos, pero ya sabéis cómo es la ciencia, tú tienes una teoría, tienes imaginación porque lo primero que hay que tener para hacer ciencia es imaginación y una vez que imaginas algo lo pones a prueba e intentas que tenga sentido y que pueda ser probado o al menos que desde el punto de vista teórico de la ciencia de la matemática sea algo que tenga sentido y que tus pares, el resto de científicos
y científicas acepten esa idea. En esta época en los años 60 los astrónomos detectaron fuentes de radiación extremadamente intensas en el espacio, una de ellas la más famosa Cygnus X1 y no se podían, perdón, no se podían explicar por estrellas normales, eso tenía que estar debido a algo muy distinto. Stephen Hopkins, has oído hablar de él también, en la década de 1970 aportó una de las contribuciones más reseñables, más notables al estudio de los agujeros negros al
descubrir lo que ahora llamamos como radiación de Hopkins. Este fenómeno teórico sugiere que los agujeros negros no son completamente oscuros sino que emiten una pequeña cantidad de radiación debido a efectos cuánticos cerca del horizonte de eventos, cerca del lugar donde ya no se escapa del digamos
de la enorme gravedad de estos objetos cósmicos ni siquiera la luz. Este hallazgo fue revolucionario porque implicaba que los agujeros negros podrían evaporarse con el tiempo desafiando la idea de que son simplemente trampas eternas, de que están ahí como si fueran eternas y que van a captar a quien pase por ahí con su nave espacial en una película de Star Wars por decir algo o de Star Trek en cualquier momento de la vida del universo. Ahora una pregunta que podría estar rondando en tu
cabecita ¿cuántos agujeros negros pueden existir en nuestro universo? Bueno pues saca calculadora, saca el móvil, saca abre la aplicación de calculadora y a ver si es posible que la calculadora te aguante todas estas cifras. La comunidad científica estima que podría haber más de 100 millones de agujeros negros solo en nuestra galaxia en la Vía Láctea. 100 millones solo nuestra galaxia, la Vía Láctea. ¿Pri cuántas galaxias hay? Cientos de miles de millones,
solo en el universo observable cientos de miles de millones. Así que estamos hablando de un número que no, ya te digo yo, no lo puedes ver reflejado en la pantalla de la calculadora de tu móvil. La mayoría de estos agujeros negros son de lo que se denomina tipo estelar, formados por el colapso de estrellas masivas, pero también existen los llamados agujeros
negros supermasivos que se encuentran en el centro de casi todas las galaxias. Sí, también la nuestra tiene un agujero negro supermasivo que tiene que ver con cómo gira todos los objetos en
nuestra galaxia. Es decir que podríamos decir que en el centro de cada galaxia se supone que hay un agujero negro de este tipo supermasivo, no solo es un agujero negro, un objeto, un objeto cósmico generado por la implosión, por llamarlo de alguna manera de una super estrella que de pronto, pum, hace pum, y ya está aquí la guerra, como decía la otra, y de pronto se genera
el agujero negro. El agujero negro, concretamente el que está en el centro de nuestra galaxia, conocido como Sagitario A, tiene una masa de aproximadamente 4 millones, la del Sol, 4 millones, 4 millones, la masa de ese agujero negro que está en el centro de la Vía Láctea, tiene 4 millones de veces la masa del Sol. Intentad calcular eso, calcularlo, o sea,
yo a mí en mi cabeza no cabe, porque el Sol es grandecito, el Sol es grandecito. Tenés en cuenta que todo lo que hay en torno a nuestra galaxia, bueno, todo lo que hay en torno a nuestro sistema solar, habría que decir con más propiedad, tiene que ver con la masa enorme de nuestro Sol y con el hecho de que por lo que sea, está lo que vulgarmente podríamos decir,
ardiendo, que no es exactamente ardente, pero bueno, como si lo fuera. Aún no entendemos completamente cómo se forman estos gigantescos agujeros negros, pero algunos científicos sugieren que podrían haber comenzado como agujeros negros más pequeños que crecieron al devorar estrellas y también al devorar gas a lo largo de miles de millones de años. Pero vamos por un momento a teorías más insólitas sobre los agujeros negros, que bueno, pues me voy a permitir estas
licencias, ya os lo dije desde el primer día. Además de ser objetos científicos fascinantes, desde luego han inspirado algunas ideas que están verdaderamente un poquito para allá, pero que no dejan de tener su intriga. Una de estas, por ejemplo, es la posibilidad de que los agujeros negros sean portales a otros universos. Esto se ha dicho, ¿vale? Pruebas ninguna, películas, novelas de ciencia ficción, todas, todas, todísimas, quiero decir, pues por ejemplo,
ya lo he citado antes, Interestelar. Si no has visto ya Interestelar, lamento el spoiler, pero es que, madre mía, estás tardando, ¿eh? Esta idea digo de que los agujeros negros sean portales a otros universos que se deriva de los agujeros de gusano, una especie de conexiones
de autobías, autopistas de peaje, extrañas entre universos. Plante aquí un agujero negro podría estar conectado con un agujero blanco en otro universo, un objeto teórico que expulsa materia en lugar de absorberla, es decir, una especie de yang del jing o jing del yang, una especie de
polo positivo donde el agujero negro sería un polo negativo, por decirlo de alguna forma. Igual que en este universo los agujeros negros atraen y hacen desaparecer objetos, la teoría, esta teoría insólita no científica que quede claro es que en esos otros universos supuestos, pues ahí aparecerían
los objetos que de este desaparecen. Evidentemente, como digo, es una idea totalmente o puramente especulativo, carece de evidencia observacional, científica, algunos físicos creen que es posible, esto no solamente son gente de esta que lleva papel de alval en la... papel de aluminio en la cabeza, sino que hay físicos y físicas que creen que esto es posible dentro del marco de la teoría de la
relatividad general, pero no está demostrado. Tú imagina que por un momento puedes cruzar un agujero negro y salir a un universo completamente diferente con leyes físicas distintas a las nuestras, podría esto explicar algunas de las extrañas observaciones que hemos hecho sobre el universo, como la energía oscura o como la materia oscura, podrían estas fuerzas desconocidas ser influencias de otros universos que interactúan con el nuestro a través de esos portales, pues esto sí que ya
es tremendamente especulativo, aunque ya digo hay científicas y científicos físicos que al menos soportan esto desde un punto de vista teórico o al menos lo intentan indagar. Claro que las teorías insólitas, pues, en torno a los agujeros negros, no acaban aquí. Hay hipótesis aún más audaces, más flipantes que sugieren que los agujeros negros podrían ser una indicación de que vivimos en una simulación cósmica. Esto ya arroza lo de que se me pegan las cucharías si me pongo la vacuna.
Según esta hipótesis, la realidad que experimentamos es una simulación creada por una civilización avanzada. Ya estamos en Matrix directamente y lo de las civilizaciones avanzadas es una cosa que me encanta. Esta idea ha ganado cierta popularidad especialmente después de que personajes como Elon Musk o Neil de Grass Tyson discutieran esta posibilidad, como ves, dos científicos de primer nivel. Entonces, ¿qué papel jugarían los agujeros negros en esta simulación un poco de Matrix?
Algunos proponen que podrían ser fallos en la programación, igual que Neo se suelta de la máquina, gracias a Morfeo y a todo lo demás, porque el programa de Matrix está fallando.
Pues aquí se dice que esos fallos en la programación generarían estas áreas donde las reglas de la física es una simulación, se ha establecido como son las reglas de la física en esta simulación en la que teóricamente viviríamos, pues en esas zonas que son los agujeros negros las reglas de la física se descomponen porque los programadores de esa simulación, civilizaciones más avanzadas,
no esperaban que los seres dentro de ella llegaran a comprender o a observar esos fenómenos. Es como dibujar un videojuego y dejarte algunas zonas mal acabadas porque piensas que el jugador o la
jugadora no van a llegar hasta ahí. Hay otra gente que sugiere que los agujeros negros pueden ser herramientas utilizadas por estos programadores de nuestra simulación cósmica en la que vivimos para borrar información o resetear partes de la simulación, como si fueran las zonas que los programadores o las programadoras de este videojuego en el que vivimos han decidido que es
por donde echan la basura de la programación que ya no funciona. Por ejemplo, la paradoja de la información del agujero negro que así se llama esta teoría ha desconcertado a los físicos durante décadas. Según las leyes de la física cuántica, la información nunca debe desaparecer pero cuando algo cae en un agujero negro parece que esa información se pierde para siempre. Sin embargo, la teoría de la radiación de Hawking sugiere que los agujeros negros emiten energía y podrían
eventualmente como he dicho antes evaporarse, desaparecer. Y esto plantea una pregunta ¿a dónde va la información que cayó en el agujero negro? Algunos y algunas han especulado que esta pérdida de información podría ser un indicador de que efectivamente estamos viviendo los límites de una simulación donde las reglas normales de la física no aplican. ¿Qué queréis que os diga?
Pues esta es la parte romántica de toda esta historia pero todo es más falso que bueno, en fin, que soy yo, no soy físico, pero por ahora esto es más falso que un billete de 4 euros. Además de todas estas fascinantes teorías científicas y de todas estas especulaciones, hay que decir que tienen también los agujeros negros, una influencia, una inspiración,
amitos y leyendas en diversas culturas. En la mitología hindú, por ejemplo, que es riquísima con este tipo de cosas, existe el concepto de Kali Yuga que describe una era de oscuridad y destrucción que algunos han interpretado metafóricamente como un agujero negro devorando el universo. En la cultura popular los agujeros negros a menudo se representan como monstruos
cósmicos, devoradores de mundos y de viajeros del tiempo. Curiosamente, aunque los agujeros negros son algunos de los objetos más extremos y destructivos del universo, también puede ser esenciales para la vida, tal y como la conocemos. La energía y la materia expulsadas por los agujeros negros supermasivos que están en los centros de las galaxias pueden ayudar a regular la formación
de estrellas y, por tanto, jugar un papel crucial en la evolución de las galaxias. En cómo se mueve nuestra vía láctea y el resto de galaxias de cientos de miles de millones de galaxias del universo observable. Representarían así un poco el límite de nuestro conocimiento y, al mismo tiempo, la posibilidad de lo desconocido. Los agujeros, no solo los agujeros negros, no solo desafían nuestra comprensión del universo, sino que también inspiran nuestra imaginación a pensar
más allá de los límites de la ciencia establecida. Y esto, si sabemos dónde están los límites y no nos engañan con historias y con teorías raras, es chulo por lo que os decía, porque la ciencia también requiere de imaginación. No es posible desarrollar una hipótesis para luego comprobarla, una hipótesis científica que luego puede llegar a ser comprobada o refutada si el científico o la
científica no tiene imaginación. Y es verdad que es interesante que esta imaginación exista, que luego es mucha imaginación para un fenómeno como el de los agujeros negros pensar que vivimos en una simulación cósmica. Pues igual sí, pero sin imaginación tampoco hay ciencia. Los agujeros negros son también un recordatorio constante de que, aunque hemos avanzado mucho en nuestra comprensión del cosmos, aún nos queda muchísimo, muchísimo por descubrir. Pues nada, un miércoles
más. Hemos compartido un ratito de curiosidades, un ratito de cosas insólitas, sin perder la visión científica. Espero que quede claro, pero jugando un poco también con todo lo demás. Esto ha sido todo por hoy en Valahextra. Una producción de Milcar FM puedes encontrar mis medios de contacto en pedrosanchez.eus, unete a nuestro canal en el Discord de Milcar FM o si no, pues todavía la comunidad de Telegram. Gracias por tu tiempo y hasta mañana jueves.
