Resiliencia esporil - podcast episode cover

Resiliencia esporil

Jan 09, 202421 min
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¡Feliz año nuevo! Y empezamos el 2024 hablando de resiliencia, que viene el año fuerte. Para ejemplificarlo usamos a las esporas. Las esporas de las bacterias, pero también las de los hongos tan fundamentales para nuestra vida, y las de las plantas que tan difícil tienen su futuro. ¿Enfocaremos este 2024 con otros ojos?

Entre capítulo y capítulo de Bacteriófagos os podéis mantener al día en cgdoval.es donde también encontraréis diferentes formas de apoyar a esta podcaster.

Transcript

Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de Emilcar FM, capítulo 171, del 9 de enero de 2024. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. ¿Estamos todos de vuelta? ¿Qué tal las vacaciones? Espero que todo haya ido bien

y que estéis volviendo con muchas fuerzas. Yo espero estar haciéndolo. Como soy una persona previsora, este capítulo ha quedado programado antes de que yo me fuese de vacaciones, aunque hoy, si me estáis escuchando el día en el que esto se publica, no es ni mucho menos mi primer día de trabajo. Pero por si se me torcía algo, yo grabe antes, así que si ha ocurrido algo merecedor de un comentario que echáis en falta, tened en cuenta que esto lleva unas dos semanas en barbecho.

Ay, este año os voy a hablar del barbecho, por cierto. Apuntadlo como tema futuro, que ya está programado. A lo que iba, que empiezo ya dispersándome y yo no soy la que se tiene que dispersar. Ya estamos en 2024. Ya hemos pasado el momento con la noche más larga del año en el hemisferio norte y ahora nos dirigimos hacia la primavera. La estación de la vida, las flores

florecen, los pajaritos cantan y todas esas cosas. Pero una de las partes fundamentales de esa explosión de vida suele pasar a un segundo plano y pocas veces alguien nos recuerda su existencia. Las esporas. Pero las esporas son fundamentales para esa gran explosión primaveral, porque si no tuviésemos esporas aguantando ahí las malas condiciones, las cosas serían más difíciles. Pero claro, las condiciones tensas no solo se dan en invierno. También hay otras mil razones por las

que las condiciones ambientales pueden ser desfavorables. Y tampoco es que tenga que haber sí o sí condiciones desfavorables, porque si un organismo se ha adaptado a tener esporas, pues las tiene y ya está. Y que os voy a decir, quizá en algún momento parecía un gasto innecesario, pero con la que se nos viene encima con esto del calentamiento y el cambio climático,

seguro que algún organismo se va a alegrar de haber mantenido sus esporas. Y es que las esporas permiten aguantar eso que decimos que son condiciones adversas, fundamentalmente por su pared, que forma una especie de coraza que protege lo que hay dentro frente a la adversidad de fuera, y permite que esto ocurra por tiempo prolongado, a veces muy prolongado. Hay muchos organismos que producen o que pueden producir esporas, y en el capítulo de hoy nos

vamos a centrar en tres tipos, en bacterias, en hongos y en plantas. En el caso de las bacterias, esas esporas actúan justamente como lo que decía antes, como mecanismo de protección ante condiciones adversas, temperatura, radiación, sequía… da igual, las esporas todo lo aguantan. En los hongos las cosas son un pelín más complejas, sí tienen ese papel de resistencia, pero también tienen un papel fundamental en la dispersión y en la reproducción. ¿Sabéis que los hongos tienen

reproducción sexual y asexual y en ambas las esporas tienen un papel importante? Lo de la reproducción también es un tema importante para las plantas, porque las esporas tienen un papel clave en la alternancia de generaciones. Hay plantas con esporas que son todas iguales y hay plantas con esporas diferentes. Y hay plantas que sin esporas no sobrevivirían. Y aquí podría terminar el capítulo, ya está, bacterias, hongos y plantas pueden tener esporas, que son estructuras

resistentes que además tienen un papel fundamental en la reproducción y la dispersión. Pero también podemos dar algunos detalles más e ir grupo por grupo. Que ya que los hemos dado en ese orden, pues vamos a seguir el mismo orden y empezar por las bacterias. En el caso de las bacterias, la formación de esporas es quizá la estrategia de supervivencia por excelencia. Hay muchas bacterias que forman esporas, pero las que siempre se dan como ejemplo son Clostridium y Bacilus. Porque si

fuese poco lo de tener toxinas, también tienen esporas. En el caso de Bacilus anthracis, fue en esa bacteria en la que se describió por primera vez el proceso de esporulación, de formación de esporas. Por el señor Robert Koch, por cierto. No me voy a parar en el ejemplo concreto, pero sí vamos a resumir esto de la esporulación bacteriana, en la que primero hay que hacer una copia del ADN, o sea replicarlo. Después se forma la forespora y se empieza a formar la corteza entre las membranas

de la bacteria. Una vez que se ha formado, se crea la capa externa de la corteza y la espora básicamente hace pop hacia el exterior. Ya, ha sonado menos vistoso de lo que podíais esperar, pero la cosilla esa minúscula que llamamos espora aguanta todo lo que tenga que aguantar. Temperatura alta o baja, sequía, condiciones hostiles de todo tipo y también todo el tiempo necesario. Son sin duda el mejor ejemplo de resiliencia. Vamos a ver ejemplos. ¿Que ponemos

las esporas a más de 100 grados? Muchas aguantan. ¿Nigota de agua durante 3 años? Sin problema. Exposición a radiación ultravioleta. Las esporas no tienen melanomas. Un poquito de ácido, cosquillas. Y esto es a lo que nos referimos con resiliencia, porque los humanos no tenemos esporas y quizá deberíamos quejarnos más cuando vivimos en condiciones hostiles. Aunque claro, las bacterias no solo tienen esporas, si soy honesta. Algunas bacterias tienen una pared celular que ya las

protege muy bien de cualquier cosa que pueda venir del exterior. Nosotros tenemos la piel, pero nuestra piel se daña con más facilidad si lo comparamos proporcionalmente. También decía antes que las bacterias no tienen melanomas, pero es que no es solo eso. Tienen mecanismos para resistir a la radiación, que en algunas bacterias las hace especialmente resistentes. Sus sistemas de reparación del ADN serían dignos de ser utilizados como reclamo en una

crema antiedad. Aunque por alguna razón no suena muy bien eso de echarse bacterias a la cara, yo que sé. Spoiler, no funcionaría, no os vengáis arriba. Igual que no funciona en la inmensa mayoría de los reclamos publicitarios existentes en esa línea. Más veces las bacterias lo que tienen son enzimas, proteínas, que ayudan a poder gestionar esas condiciones extremas. Esto es importante en aquellas que viven en condiciones de alta

presión y temperatura. Por otra parte, esas bacterias también pueden generar otras moléculas que ayuden a sobrevivir en un ambiente nada favorable, como por ejemplo crioprotectores que permiten aguantar el frío o antioxidantes. Quizás sus antioxidantes sí podrían tener algún uso ahora que lo pienso. Quizá debería dejar de grabar y correr a una oficina de patentes. Bueno, voy agilizando que de repente me ha

entrado prisa. Decía que de todas estas adaptaciones, pues todas ayudan a sobrevivir en condiciones extremas. Y eso es fundamental teniendo en cuenta que las bacterias son, entre todo lo que todos estamos de acuerdo en llamar ser vivo, los seres vivos más abundantes del planeta. Han vivido en ambientes en los que ningún otro organismo podría sobrevivir. Y seguirán

viviendo en ellos y en nuevos ecosistemas que supongan un nuevo reto. Porque las bacterias se adaptan muy rápido, no como nosotros, que estamos obsesionados con anclarnos en el pasado. Y con esto dejamos ya las bacterias y pasamos al siguiente apartado, a los hongos. Porque además tengo la impresión de que de hongos sabemos menos. Los hongos, aunque podáis ponerlo en duda, son unos organismos apasionantes con una vida

complicadísima. Para empezar, cuando digo hongo, cada uno imagina una cosa diferente. Hay gente que imagina una seta cualquiera. Hay gente que imagina concretamente un boletus o una seta de cardo. Otros estaréis pensando en un hongo que crece encima de una fruta pasada. Y otros pensaréis en la levadura de la cerveza. Todos son hongos y esas diferencias de aspecto ya deberían hacernos pensar que otras cosas de su vida también son muy diversas.

Por ejemplo, la reproducción. Y aquí entran las esporas. Las esporas de los hongos son generalmente haploides, es decir, tienen una única copia de su material genético. Si la reproducción es sexual, dos núcleos haploides se fusionan para dar lugar a una célula diploide y después se dividen por meiosis para generar las esporas haploides. Esa parte de fusión previa hace que aumente la diversidad, igual que ocurre con nosotros cuando fusionamos dos núcleos haploides en la fecundación.

Pero los pasos no coinciden en el orden. No intentéis imaginar esto como algo equivalente, porque eso sí que me llevaría un capítulo entero. Además, los hongos pueden reproducirse por reproducción asexual, que es lo más rápido. Ahí simplemente una espora haploide se genera por mitosis desde el hongo parental, al que no vamos a llamar ni padre ni madre porque es simplemente progenitor. Aquí no hay que juntar nada. Aquí sale lo que había. Y es mucho más rápido. Es un

proceso crítico para que se pueda llenar todo de hongos muy rápido. Esto funciona muy bien cuando las condiciones son favorables al organismo progenitor, porque copias de él mismo ibas a tener condiciones igualmente favorables, mientras que si las condiciones son entre reguleras y malas, es mejor la reproducción sexual, que permitirá generar diferencias que quizá se adapten mejor a esas condiciones. Y no solo es para la reproducción sexual. Las esporas también tienen un papel fundamental

en la dispersión, algo que sabemos muy bien los cazadores de setas. Por eso llevamos esas cestas con agujeros para dispersar las esporas. Algunos hongos tienen mecanismos más allá de la distribución humana para facilitar la dispersión de las esporas. Hay sistemas de eyección, que seguro que alguno habrá visto en esos hongos que hacen pluf en cuanto los tocas. Otros lo que hacen es generar esporas aerodinámicas, esporas que son ligeras y

tienen formas fácilmente desplazables con el viento. Otros se aprovechan del agua para el transporte. Y por supuesto, nosotros no somos el único animal implicado. Hay animales que mueven esporas sobre su cuerpo, en sus patas y también en su tripa. El caso es llegar a donde tienen que llegar. Una vez que las esporas han sido depositadas, cuando las condiciones sean las adecuadas, esa espora dará lugar a un nuevo hongo. Mientras las condiciones

no sean las adecuadas, se mantendrán en estado latente, a la espera. Y así pueden tirarse años, muchos años. Voy a aprovechar que hablo de hongos y, ya que no suele ser un tema recurrente, aprovecho para recordaros que son organismos fundamentales en los ecosistemas. Con lo que os he dicho antes, ya debería haber quedado claro que se pueden adaptar con mucha facilidad y que tienen mecanismos para favorecer esa adaptación cuando es necesario y para reproducirse más rápido cuando las

condiciones acompañan. Además, por todas sus características y diversidad, su capacidad de sobrevivir en condiciones chungas es impresionante, incluso más allá de su fase de espora. Al principio de esta sección os decía que cada uno imagina una cosa distinta cuando escucha hongo y es que los hongos tienen formas muy diversas y también roles muy variados. Ayudan a descomponer la materia orgánica, favorecen el crecimiento de otras especies,

algunos están ricos y otros son mortales. Y por supuesto, no podemos olvidarnos de su papel en la industria, ya que sin ellos no tendríamos cerveza, pero tampoco tendríamos pan. Y lo más importante, fueron nuestra primera fuente de antibióticos. Muchos estamos

vivos gracias a los hongos. Por eso, en este punto os tengo que recordar que es fundamental hacer un uso adecuado de los antibióticos y utilizar siempre el antibiótico más adecuado para la infección bacteriana que se quiere combatir y la cantidad necesaria, ni más

ni menos. Y deberíamos olvidarnos ya de los amplios espectros y de los antibióticos profilácticos y de otras medidas que se tomaban por comodidad, pero que están llevándonos hacia una gran pandemia contra la que no vamos a tener solución. Ahora que ya he metido con calzador en este capítulo mi alegato contra el uso indiscriminado de antibióticos, supongo que ya estaría. Pero vamos a pasar al último grupo que nos queda que también me servirá para concienciar un poquito.

En el caso de las plantas nos encontramos con algo parecido a los hongos, pero a la vez distinto. En las plantas, así de forma muy general, las esporas van a ser haploides y se van a generar en un esporancio a partir de un esporocito diploide. No nos complicamos ni nada dando nombres, sé que no se diga. Esto luego se alterna con una fase en la que hay un gametocito haploide en algo llamado alternancia de generaciones, porque se alterna

entre el esporocito diploide y el gametocito haploide. Pero estas dos fases no siempre son fácilmente identificables para el ojo humano, ya que a veces se encuentran muy reducidas y a veces se nos presentan prácticamente como si fuesen organismos diferentes. Esto de la alternancia de generaciones va a dar para un capítulo propio. Pero yo me estaba centrando en las esporas, así que vamos a volver a las esporas.

También es importante destacar que hay plantas que se complican su vida todavía más creando esporas de diferentes tipos. Algunas plantas no hacen todas sus esporas iguales, hacen dos tipos distintos, megasporas y microsporas, lo que vendríamos identificando desde la perspectiva humana como esporas femeninas y masculinas. Estas esporas se generan en esporangios distintos, y cada una acabará en un sitio distinto, facilitando una vez

más eso de la diversidad. Esto es muy visible en algunos helechos, aunque lo de muy visible me da que depende mucho del ojo con el que se mire. Para mis ojos es muy evidente que hacen esporas distintas, para los de otros simplemente hay puntitos de un color un poco distinto en el en vez de las hojas. Y por último, en las plantas también merece

la pena destacar que la dispersión de las esporas es fundamental. De nuevo esta dispersión puede ser por el viento, con esporas muy aerodinámicas, que además si se sueltan desde una altura considerable pueden llegar muy lejos. También hay esporas que se dispersan por el agua, y esporas que dependen fundamentalmente de un mecanismo de liberación que las va a hacer llegar más lejos. Pero sin duda, si hay que destacar un mecanismo de dispersión de esporas

en plantas, yo destacaría a los animales. Aquí tenemos animales de cuatro patas varios, pero también muchos pájaros e insectos que se llevan las esporas con ellos y las sueltan a grandes distancias de donde se formaron, ayudando a que la planta colonice otros lugares.

Este punto es el que ahora nos debería preocupar, porque tenemos menos plantas, pero cuando las condiciones no son favorables, y en muchos casos no lo son, esas esporas son fundamentales para aguantar los momentos malos y poder crecer cuando haya mejores condiciones, si es que en algún momento las hay. Pero para eso también dependen de otros seres vivos, que lamentablemente

también están pasando por momentos difíciles. Porque nosotros pondremos restricciones al uso del agua, pero cuando nosotros llegamos a ese punto, un montón de seres vivos se encuentran en condiciones muy desfavorables y nadie piensa en darles a ellos la posibilidad de obtener agua durante un par de horas al día. Cosa que por otra parte tampoco funcionaría

exactamente así. Estamos llevando al planeta a un punto en el que ni las esporas van a poder sobrevivir, porque pese a estar adaptadas a las peores condiciones posibles, no van a poder ni siquiera llegar a un sitio en el que poder intentar crecer. Y las que no dependen de otros seres vivos tampoco lo tienen fácil, porque siguen sin encontrar un lugar adecuado.

Y cuando parece que lo encuentran resulta que era mentira y crecen a destiempo. En diciembre hemos visto aparecer plantas y flores que no deberían haber hecho acto de presencia hasta abril y que no han podido sobrevivir a las heladas unos días más tarde. Porque no, lo de los 30 grados en el sur de España en diciembre no es algo que ocurra todos los años. Por supuesto, no sé qué habrá pasado en las últimas dos semanas y quizá en estos

momentos tenemos otras preocupaciones, no lo sé. Espero que no haya sorpresas, pero nunca se sabe. Así que desde el pasado, desde 2023, espero que todos hayáis centrado bien en el 2024 y que este sea el año en el que tomemos conciencia de los problemas que tenemos. Porque las esporas puede que salven alguna especie, pero desde luego no van a salvar la humanidad. Mientras esperáis el próximo capítulo, podéis leerme en cgedobal.es, desde donde también os podéis suscribir a mi newsletter.

Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme, espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información de este capítulo la encontraréis en emilcar.fm barra bacteriófagos, donde también podéis conocer los otros programas de nuestra red. Velo vuestros comentarios en cualquier red social como cgedobal y en nuestro grupo de Teleram en T.me barra bacteriófagos, en el que hablaremos de este capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.

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