Bienvenidos a Bacteríofagos, un podcast de MilkaRFM capítulo 182 del 11 de junio de 2024. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteríofagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. No sé cuándo fue esto, pero en algún momento a principios de esta temporada, o quizá fue a finales de la anterior, dije en un capítulo que hablaría de la alternancia de generaciones. Ya no recuerdo si lo dije refiriéndome como tal a las plantas,
pero el caso es que lo dije. Y en mi lista, todavía cuando tenía huecos en asignar, pues vi el 182 y dije pues aquí va, alternancia de generaciones. Y me olvide de ello hasta hoy, bueno hasta hace unos días para los que me estáis escuchando. ¿Qué fue cuando decidí preparar este tema y me quedé pensativa? ¿Qué quería yo contar cuando dije alternancia de generaciones? Vamos a ver, voy a hacer algo de memoria. Estos días estoy pensando mucho en lo que
ocurrió en mi vida hace 20 años. Porque ahora que mi sobrina está pasando por esa clase de ritos de convertirse en adulta, pues yo comparo la situación y veo que poco ha cambiado, pero también veo que de mucho me he olvidado. O quizá no lo he olvidado, solo lo he archivado muy bien archivado en el fondo de mi cerebro. No vamos ahora a pensar en esos exámenes de final del bachillerato, no nos vamos a ir tan atrás. Vamos a ponernos en primero de carrera, hacia finales de curso.
Cuando tengo el recuerdo de mi profesor en aquella parte de botánica que hablaba de la alternancia de las generaciones. ¿Por qué será que solo estoy recordando un señor estando saltos en medio del aula? ¿Por qué recordaré más una cafetería que un aula? Bueno, vamos a olvidar la parte de qué es lo que estoy recordando y centrarnos en lo importante. Aunque sigo pensando que fue algo inexplicable, yo en botánica saqué una nota más que excente.
Por lo que se supone que yo sé lo que es la alternancia de generaciones. También debería saber qué plantas tengo en mi jardín. Y bueno, a veces hay notas que nos llueven del cielo. Eso está claro. La alternancia de generaciones en las plantas es un proceso por el cual las plantas alternan dos fases. ¿Fácil verdad? Con eso creo que no habría probado. A ver, alternan entre una fase haploide y una diploide, por lo que el ciclo completo de la planta se cumple cuando se ha pasado por ambas fases.
Esto de las dos fases tiene sus ventajas, porque como ya hemos contado alguna vez, la diversidad suele traer algún que otro beneficio. En la fase diploide tenemos un esporocito y en la fase haploide tenemos un gametocito. El esporocito genera esporas, esporas haploides, pormeiosis, permitiendo cerrar el ciclo. Si os lo estáis intentando imaginar, va a ser algo complicado, porque el aspecto que tenga va a depender de la planta de la
que estemos hablando. Ya que en algunos casos el gametocito y esporocito son isomorfos, que tienen el mismo aspecto, vaya. Y en otros casos son heteromorfos, teniendo un aspecto claramente distinto. Y ahora se me acaba de encender una bombilla y creo que ya sé en qué capítulo se me ocurrió este tema, pero tampoco os lo voy a decir. Buscad a ver si conseguís recordar cuando lo dije.
Como cada caso es distinto, creo que tiene más sentido ir comentando diferentes casos, para que podamos ver que en cada caso esto se hace de una forma distinta. Para empezar por lo más conocido, aunque menos fácil, vamos a pensar en las plantas con semilla. Las plantas plantas, las que tienen flores, las angiospermas. Os prometo que estoy intentando limitar los nombres técnicos, pero así de paso pues también los refrescamos. En estas plantas la fase esporocítica es la que domina.
Son heteromorfas, pero tan heteromorfas que la fase gametocítica está escondida. El gametocito está en las estructuras reproductivas, en el ovario, que está en la flor y en el polen. En este caso, aunque en el sentido técnico sí hablamos de alternancia de generaciones, es algo que es prácticamente invisible a nuestros ojos y lo que identificamos como planta planta en sí es el esporófito. Otro ejemplo de dominancia del esporófito,
pero un poco menos acusada, ocurren los helechos. En este caso, el helecho elecho, lo que identificáis a simple vista como un helecho, es el esporófito. En el en vez de las hojas se encuentran los esporangios, que producen esporas haploides. Cuando germinan esas esporas dan lugar al gametófito, que en este caso, en el de los helechos, llamamos protalo. El protalo genera gametos en los anteridios y los arqueogonios y tras la fecundación tendremos un nuevo esporófito.
Aunque la fase gametocítica es más breve, estoy segura de que todos habéis visto alguna vez un protalo, pero no sois conscientes de ello. Los protalos tienen menor tamaño, probablemente muchos diríais que son como pequeñas hojillas, y en muchos casos se dice que tiene forma como de corazón. Es posible que ante un ojo inexperto se considere que es alguna especie de musgo, aunque nada tienen que ver con los musgos.
Y hablando de musgos, aquí os voy a liar el tema, porque seguro que ahora ya tenéis la idea de que lo que se ve es el esporófito y lo raro, lo escondido, es el gametófito. Pero esto no siempre es así. Pensad en un musgo. Pensad en más musgos. ¿Cómo imagináis ese musgo? ¿Le veis las estructuras reproductivas? Vamos a aprovechar a cambiar de bloque y así os quedáis un momentín con el hype de verle las vergüenzas a los musgos.
Venga, ya, que tampoco va a quedar esto como un capítulo explícito. Lo que todos segurísimo habéis imaginado al pensar en un musgo es esa capita verde. Pues resulta que esos son los gametócitos. Sí, sí, los masculinos y femeninos, lo de los anteridios y los arquegoños, que están ahí, en las puntitas. Que es que no os habéis parado a mirar bien lo que hay, pero en las puntitas hay cosas que son distintas, no son todas iguales, tienen cosas distintas
dentro. Y esto se secunda cuando ahí os refriegas, tampoco vamos a entrar aquí en detalles de esto. Y de ahí sale un esporófito. Cabe la posibilidad de que alguien hubiese pensado que a veces los musgos tienen así como una especie de pelillos, que se salen hacia arriba y que acaban en una especie de capsulita. Pues eso, que quizá alguno pensaba que era el gametófito,
es en realidad el esporófito. Sí, ahí dentro se generan las esporas. Por eso, en este caso la fase predominante es el gametófito, y el esporófito está reducido y además es dependiente. Las esporas, por cierto, salen de ahí y cuando tocan suelo, generan nuevos gametócitos adultos, que se conectan bajo tierra mediante rizoides. Ya sé que ahora
os explota la cabeza. Bueno, probablemente penséis más bien que a mí se me ha ido la cabeza y que esas clases de botánica a lo mejor había más plantas en juego que todo esto, porque esto no es normal. Pero es que no he acabado todavía. Nos quedan muchos más grupos de plantas. No borréis el capítulo todavía, por favor. Para intentar mantener vuestra atención, voy a limitarme a solo un ejemplo más. Tiene un poco de trampa, porque es el grupo vegetal que
controlo mejor. Pero no voy a enrollarme, lo prometo. Me refiero a las algas. De las algas, os podría contar muchas cosas, en si ya tenemos capítulos sobre algas. Podría empezar porque las algas no son algas como grupo independiente. Porque los antropocentristas decidieron en su momento que cualquier ser acuático era un alga. Pero esto no es así. Y ahora los diferentes tipos de algas los metemos en diferentes grupos. Porque ni tan siquiera todas las algas son plantas,
o vegetales, o bueno, ya me entendéis, que se clasifican en otro lado. Decía que hay algunas que tienen alternancias de generaciones muy complejas. Algunas con tres fases, por ejemplo. Pero no iba a ir yo por ahí. Yo os quería hablar de una de esas algas muy conocidas. La lechuga de mar. La ulva lactuca. Es mi último ejemplo, lo prometo. Y aprovecho para destacar que se la conoce como lechuga de mar, porque aparece con forma de hojas de lechuga. Y aunque es un poco
saladita, tampoco os voy a mentir, se puede comer. A ver, no lo useis como lechuga, que luego venís con que si no se quede la hipertensión. Pero correctamente de salada tiene muchos usos. Poco usamos las lechugas de mar. Volviendo a la alternancia de generaciones, lo que os quería decir es que la lechuga, la lechuga de mar, ni predomina una cosa ni predomina la otra. En la lechuga predominan ambas. El esporófito y el gametófito tienen el mismo aspecto, el aspecto
de hoja de lechuga. Es una alternancia isomorfa. Es cierto que los gametófitos llegan a tener ligeras diferencias en el color. Pero digamos que a grandes rasgos son iguales. Nada que ver con lo que hemos visto en los ejemplos anteriores. Hasta para eso las algas son particulares. En resumen, esto de la alternancia de generaciones es algo común, pero cada organismo ha adoptado
una estrategia diferente. Por lo que existe una gran variabilidad y no podemos resumirlo en una única estrategia, aunque todas ellas comparten una serie de rasgos comunes. Pero hemos hecho un repaso general. Y estoy segura de que alguna curiosidad que os era desconocida habré nombrado. Y seguro que más de uno lo conocía, pero al igual que en mi caso, habría guardado toda la información en la última esquina posible del cerebro.
Bueno, pues ya lo hemos desbloqueado y no viene nada mal. Recordemos que este tipo de estrategias, alternando reproducción sexual y asexual, permiten aprovechar las partes positivas de ambos sistemas, consiguiendo por una parte introducir cierta variabilidad, mientras que por otra se asegura una reproducción rápida de un material genético que ya ha sido efectivo. El peso que reciba cada una de las fases dependerá de si hay una predominante o no. Y por supuesto, en muchos casos,
de poder estancarse mucho más tiempo en una fase. Por no hablar de nuestra capacidad para evitar cualquier tipo de reproducción sexual vegetal, porque a los humanos nos gusta que toda la descendencia sea exactamente igual, igual a la ascendencia que hemos optimizado a nuestro gusto. Pero ahí nos cargamos toda la variabilidad posible. Cerramos ya este capítulo, lo prometo, repitiendo el aviso parroquial que estará presente hasta el
final de temporada. Sí, podéis pedir temas para la próxima temporada. Sí, apunto todos los temas que me sugerís. No, no voy a hablar de todos ellos en el podcast, pero sí hablaré de todos ellos en algún sitio. Aprovecho también para contaros que me estoy tomando un descanso en la newsletter desde este mes de junio, porque estoy pensando en si quiero seguir, en si quiero seguir en Substack y en caso de querer seguir algo donde sea, qué es lo que quiero seguir. Pero la resolución
de ese dilema no ocurrirá hasta que haya pasado, como mínimo, el inminente verano. Mientras esperáis el próximo capítulo, podéis leer mcgedoval.es, desde donde también os podéis suscribir a una newsletter con la que no sé qué pasará. Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme. Espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información de este capítulo la encontraréis en emilcar.cm barrabacteriófagos, donde también podéis
conocer los otros programas de nuestra red. Espero vuestros comentarios en cualquier red social como CGDoval y en nuestro grupo de Telegram en T.me barrabacteriófagos, en el que hablaremos de este capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.
