Bienvenidos a Bacteriófagos, un podcast de Milcar FM, capítulo 149 del 24 de enero de 2023. Muy buenas, yo soy Carmela García y esto es Bacteriófagos, un podcast de curiosidades biológicas y actualidad científica para todos los públicos. Este episodio está patrocinado por Mentes Covalentes, un podcast de química y neurociencia,
dirigido y presentado por Hugo Quintela y Clara García. Si quieres aprender sobre química y neurociencia mientras te echas unas risas, puedes escuchar Mentes Covalentes desde tu reproductor preferido o desde la web podcastidae.com-mentescovalentes. Esta es la primera novedad de este capítulo, para otras tendréis que seguir escuchando hasta el final y cuando hayáis acabado, ir a echarle una oída a Mentes Covalentes,
que os prometo que os va a gustar mucho. Pero vamos a lo que íbamos. Esta temporada la empezamos dando un repaso a los piojos, pero notaba que eso se me estaba quedando corto, que me faltaban cosas que iban quedando en el aire. Así que hoy os traigo un capítulo para rellenar, para rellenar parte del hueco que dejé en aquel momento. Hoy vamos a hablar de las riquetsias. Las riquetsias son bacterias, son bacterias pequeñas y que no
forman esporas. Son gran negativas, pero se tiñen entre mal y peor. Al punto de que hasta hace no muchos años no se tenía del todo claro que fuese en bacterias, pero lo son. Tienen formas de lo más variadas. Lo que hace más difícil si cabe lo de identificarlas a ojo y clasificarlas, aunque ahora ya no se clasifican las bacterias por su aspecto, lo que hace la vida más fácil a ratos.
Además, aunque hay un montón de bacterias dentro del género riquetcia, las famosas son las que son patógenas, porque hay un montón que transmiten enfermedades, por casi cualquier vía posible y una amplia gama de vectores. En su momento hablamos del TIFUS, que lo transmiten los piojos principalmente. Y ojo, no confundir TIFUS con fiebre tifoidea, que es a la transmite salmonella.
Por otra parte, yo estaba pensando en el TIFUS clásico, que lo transmiten los piojos del cuerpo, pero también está el TIFUS murino, que como su propio nombre indica, es transmitido por las ratas y que también lo causan riquetsias, pero otras. Porque nos encanta ponerle nombres parecidos a las cosas para que parezca todo mucho más fácil. Por destacar otra enfermedad y unirla con mis bichos preferidos, la responsable de la fiebre de las montañas rocosas es también una riquetcia y
se transmite por garrapatas. Como bacterias que son, su infección se cura con antibióticos. El preferido en estos casos suele ser la tetraciclina, o un similar. Entre los más extendidos recientemente está la doxyciclina, que pertenece al grupo de las tetraciclinas. Hay otras opciones, pero son muy limitadas, por lo que la resistencia a los antibióticos puede generarnos un gran problema a
medio plazo con las riquetsiosis, que es como se llaman las infecciones por riquetcia. El síndoma más común de estas infecciones, la fiebre, suele desaparecer al cabo de un par de días de tratamiento, momento a partir del cual la mejoría es general ya bastante clara. Si se empieza el tratamiento rápido, la infección se resuelve en unos días. Pero si se ha tardado demasiado en iniciar el tratamiento, la cosa se puede alargar más y pueden ser necesarios otros medicamentos para
mejorar el resto de síntomas. El nombre al género riquetcia se lo da uno de los señores que trabajó con ellas. Se llamaba Hogwarts Taylor Riketts y dedicó parte de su breve carrera a estudiar la fiebre de las montañas rocosas. Se dice que se lo tomaba tan en serio que se inyectó patógenos en varias ocasiones para estudiar sus efectos, pero aunque esto suene muy vistoso, a principios del siglo XX los investigadores hacían estas cosas. No sé, no tenían demasiado precio a su vida.
El caso es que trabajaba en la Universidad de Chicago y como había una epidemia de Tifus, se puso a estudiar el Tifus y descubrió que era muy parecido a la fiebre de las montañas rocosas. Y bueno, la cosa iba muy bien, hasta que él mismo contrajo Tifus y su carrera científica se acabó. Murió en 1910 en plena epidemia de Tifus, pero nos dejó sus descubrimientos y un nombre muy dado a cometer muchas faltas y a trabarse la lengua. Ahora que ya está hecho el resumen, vamos a
ver unos cuantos bichos uno a uno. Empezamos con la que causa la fiebre de las montañas rocosas, porque me mola torturarme con nombres que traban la lengua. La bacteria se llama riquetsia riquetsi, y como decía antes, la transmiten las garrapatas. Produce fiebre y un fuerte dolor de cabeza como primeros síntomas y al cabo de unos días aparece la erupción cutánea. Los puntitos vayan. Suelen aparecer primero en las articulaciones y después pasan al resto del cuerpo. Los puntitos,
por cierto, se llaman petequias y sangran. Antes de que se descubriese el tratamiento, las de traciclinas, un 10% de los afectados se morían. Ahora no pasa del 0,5% y eso no es poco, porque hay más casos de los que creemos, aunque los cambios en nuestra vida han hecho que no se
llegue a 5.000 casos al año en Estados Unidos, pero siguen siendo muchos muertos. Cuando la cosa se complica afecta al sistema nervioso, produciendo problemas de movilidad, parálisis, perdidas de memoria, ceguera, sordera… Nada que queramos vivir, así que ojito con las garrapatas en América. De América nos vamos a África, especialmente a la parte sub-Sajariana. Allí encontramos Riketse África, que produce la fiebre africana por picadura de garrapatas. Como veis,
es todo originalidad con los nombres. Obviamente la transmiten las garrapatas. Los síntomas son muy parecidos, pero en este caso es especialmente llamativa a la infección en el lugar de la picadura, porque sale un punto negro muy gordo. No se me ocurre otra forma de describirlo, mientras que la de las montañas rocosas es un problema principalmente entre junio y
agosto. Para sorpresa de nadie, la fiebre africana es muy común entre diciembre y marzo. Es endémica en varios países, lo que quiere decir que hay muchos casos, pero no sabemos muy bien cuántos, porque ya sabéis que hasta que la enfermedad sale de África no se le suele hacer mucho caso. Por suerte se suele curar sin demasiados problemas, aunque no sabemos si ocurriría lo mismo en otras
poblaciones. Se conocen unos 200 casos en viajeros, eso sí que los tienen contados, y el tratamiento utilizado para ellos fue el mismo antibiótico que si fuese la fiebre de las montañas rocosas. Cualquier día, con los cambios que estamos viviendo, este bicho nos dará
uno de esos sustos que nos recuerdan que hay que prestar más atención a África. Aunque también podría hablar de la fiebre oriental causada por la arraquetsia japónica o de la fiebre ciberiana causada por la arraquetsia civírica, a mí personalmente me llama más la atención la australiana. La enfermedad es el tifus por garrapata australiana, aunque como Australia es muy grande,
ellos prefieren limitarlo a tifus de Queensland, o tifus de la garrapata de Queensland. Como ya habréis notado una tendencia en los nombres, no debería sorprenderos si os digo que el bicho se llama riquetsia australis. Produce la fiebre típica, dolor de cabeza y también una infección llamativa en el lugar de la picadura, con el ya conocido punto negro. Puede ser bastante grave, y si no se trata es posible que produzcan cefalitis. Incluso después de recuperarse,
algunos síntomas como el cansancio pueden durar meses. En el resto de la piel aparecerán también las petequias, los puntitos rojos. A estas alturas, todo estáis ya pensando en algún puntito rojo que tengáis en el cuerpo, seguro. Y un saludo ya de paso a mi oyente australiano, que seguro que hoy me odia mucho. Y así tendríamos las principales riquetsias que causan enfermedades cuyo síntoma visible son las petequias. Pero antes de pasar a otro gran grupo,
hay una riquetsia que merece una mención especial. El agente suizo. La riquetsia elbética. Este bicho se creía que no hacía nada. Ya sabéis, los suizos siempre neutrales. Pero parece que no es tan así. Desde finales de los 90 se asocia con fiebres, aunque no con la frecuencia que cabría esperar. Y en 2010 se la asoció con un caso de meningitis, aunque hay muchas dudas sobre este punto. En contra de lo que pueda parecer no se encuentra principalmente en Suiza. Allí se aíslo por primera vez,
y por eso recibió el nombre. Pero parece que la mayoría se encuentran en lo que los suizos consideran su playa, en Croacia. Tanto viaje a tomar el sol, y ya de paso aprovechan e intercambian bichos. Ahora nos toca recordar a las dos riquetsias que producen tifus. El tifus lo dividimos en epidémico o endémico, y lo causan bichos distintos. Empezamos por la riquetsia prohuaseki, que causa el tifus epidémico o exantemático o exantemático epidémico. También se le conoce
como tifus clásico o europeo o petequial, si será por nombres. Este es el tifus que transmiten los piojos, y es lo que llamamos en su momento la enfermedad del piojo verde. De esto hablé en el capítulo de los otros piojos cuando os conté que el piojo en cuestión era el pediculus humanos corpolis. Os vuelvo a resumir que esta enfermedad provoca fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, que salen los típicos puntitos rojos por la vasculitis, al igual que en otras riquetsias,
y que se te va la pinza con los delirios. Puede complicarse mucho o ser más benigno, pero normalmente lo sufre un par de meses. Además, a veces el bicho se queda ahí, la riquetsia en el piojo, y puede volver a parecer al cabo de un tiempo. A la reaparición la llamamos enfermedad de Bril Fincher, por los dos señores que trabajaron en ello. Los síntomas de esta
recidiva son muy similares a los de la enfermedad original. El tifus epidémico se caracteriza por no afectar a las plantas de las manos y de los pies, lo que se ha utilizado históricamente para diferenciarla de otros exan temas, aunque esto ya no sirve ahora de mucho, porque tenemos metodos mejores. Por el otro bando tenemos a riquetsia tifi, y aunque recibe el nombre de tifus se ha cruzado muchas veces con la anterior, pero en este caso el transmisor son las pulgas. Este tifus es
el tifus endémico o murino. Las pulgas con el bicho suelen llegar a nosotros desde las ratas, aunque también desde los gatos, perros o cualquier animal doméstico que nos pueda traer las pulgas, porque esto es muy importante. No son las ratas las que contagian, son las pulgas. Las ratas solo las mueven por ahí. La pulga en el caso de los gatos no es la misma especie de pulga, pero a la
riquetsia le vale igual. A este tifus lo llamamos endémico por su distribución. Los síntomas son similares y en general relativamente leves, lo que no quita que en algunos casos acabe muy mal. Sin tratamiento, un 4% de los pacientes acaba muy mal y por ello es fundamental identificar la tiempo. Tanto a la riquetsia como a las pulgas les gusta un ambiente que sea cálido y húmedo, por lo que los puertos de mar han sido lugares de gran tráfico de tifus,
lo que además ayudaba mucho a su distribución por el mundo. Esto, por supuesto, ha cambiado mucho durante los últimos 100 años, ya que ahora intentamos tener todo mucho más limpio. Ya no hay hordas de rata subiéndose a los barcos, pero ni mucho menos hemos acabado con el problema, simplemente lo hemos limitado con una serie de medidas de higiene. En cualquier caso, ambas versiones del tifus se tratan con tetraciclinas, siendo como en el resto de los casos la
doxyciclina la opción recomendada. Insisto en la importancia de tratarlo, ya que sin antibiótico, la cosa puede ser muy muy grave. Porque los antibióticos hay que usarlos cuando hace falta, sólo cuando hace falta y de forma correcta y limitada, pero tampoco vamos ahora a irnos al extremo contrario y no usarlos, porque te mueres. Por último, vamos a hablar del diagnóstico. Como ya os habréis dado cuenta, todos estos casos comparten la presencia de petequias de los
cúnditos rojos. Esta es la primera sospecha clínica, y aunque hay otras enfermedades que también muestran petequias, su forma y la historia del paciente suelen ser suficiente para generar una sospecha inicial, que suele desencadenar el inicio del tratamiento, porque no estamos como para esperar. Para confirmar la infección se suele recurrir a pruebas serológicas,
es decir, se busque identificar la presencia de anticuerpos en la sangre. El problema de estos que tardamos demasiado en generar suficientes como para poder identificarlos, y quizá en el momento en el que nos pueden confirmar el resultado, pues ya tenemos un bien el otro barrio. Pese a ello, las pruebas han ido mejorando y cada vez se puede obtener el resultado más rápido. En estos casos no
es común hacer un cultivo como se hace para otras bacterias. Puede hacerse, pero en muchos centros se descarta por el riesgo que supone cultivar una bacteria tan peligrosa, especialmente cuando se sospecha de tifus endémico. Tampoco es común desde el punto de vista clínico hacer una identificación por PCR, aunque sea algo sencillo desde el punto de vista de la investigación. Respecto al peligro de trabajar con ella, dependiendo del país requiere un nivel de bioseguridad entre 2 y 3.
Como referencia, la Escherichia Coli es de nivel 2 en gran parte del mundo, mientras que Emicobacterium tuberculosis es nivel 3. Ahora sí, creo que nos ha quedado un buen resumen de riquecias, porque me veía la necesidad de actualizar un poco lo que ya había contado y ponerlo todo junto. ¿Habéis prestado atención? Espero que sí, porque este año vendrán novedades
en el podcast y la primera viene en forma de juego en el grupo de Telegram. El juego consiste en adivinar un microvicho con una serie de pistas que irán apareciendo en el tema correspondiente, sin periodicidad fija y sin nada, simplemente hay que estar atentos. La primera persona que adivina el microvicho recibirá su merecida mención aquí. En el primer juego que he propuesto, con tan solo 3 pistas, Germán Martín dio con la solución. Las pistas fueron, es una bacteria,
solo afecta a humanos y afecta al sistema respiratorio. La respuesta era borde tela pertusis, ¿Os acordáis de ella? Causa la tosferina. Y ni siquiera tuve que dar la pista que decía que algunos piensan que tiene que ver con los gatos. Enhorabuena, Germán. Si queréis participar, no os olvidéis de pasar por el grupo, que pronto habrá nuevas adivinanzas. Y así lo dejamos por hoy. No olvidéis mantener a rayar las pulgas, a los piojos y a las garrapatas, que no queremos una
historia en primera persona de infección por riquecias. Gracias a Mentes Covalentes por patrocinar este episodio. Si quieres descubrir este podcast de química y neurociencia, puedes encontrarlo en cualquier reproductor de podcast o en su web podcastidae.com. Mientras esperáis el próximo capítulo, podéis leerme en cgedoval.es, desde donde también os podréis suscribir a mi newsletter. Gracias por el tiempo que habéis dedicado a escucharme,
espero que os haya resultado entretenido y de utilidad. Toda la información y enlaces de este episodio la encontraréis en emilcar.cm-bacteriófagos, donde también podréis conocer los otros programas de nuestra red. Espero vuestros comentarios en Twitter como cgedoval y en nuestro grupo de Telegram en t.me.bacteriófagos, en el que hablaremos de este capítulo y de otras muchas cosas más. Y recordad, la curiosidad no mató al gato.
